Tendencias 21
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50 años después, se habla de un nuevo Concilio

El 25 de diciembre de 1961, Juan XXIII quiso abrir las ventanas de la Iglesia


El 25 de diciembre de 2011 se cumplen 50 años de la convocatoria del Concilio Vaticano II, un acontecimiento que cambió la vida de la Iglesia católica. Hoy, el debate sobre la oportunidad de convocar un Concilio Vaticano III está presente en la mente de muchos cristianos, ya que, según Javier Monserrat y otros autores, los parámetros del Vaticano II son insuficientes para una relectura teológica y espiritual de nuestro mundo. Tal vez estemos al inicio de un largo y fecundo debate, que vemos necesario, en una época de penumbras. Por Leandro Sequeiros.



Concilio Vaticano II. Peter Geymayer. Wikipedia.
Concilio Vaticano II. Peter Geymayer. Wikipedia.
El día 25 de enero del año 1959 el Papa Juan XXIII solo llevaba tres meses ocupando la Silla de Pedro. Por sorpresa, al finalizar las oraciones del Octavario por la unidad de los cristianos, en el día de la conversión del apóstol san Pablo, el Papa comunicaba a los allí presentes la convocatoria de un concilio ecuménico para toda la Iglesia católica. Muchos temblaron ante este anuncio improvisado. Las palabras del anciano Roncalli fueron claras: para restaurar algunas formas antiguas de afirmación doctrinal y de prudente ordenamiento de la disciplina eclesiástica que en otro tiempo dieron frutos de extraordinaria eficacia. ¿Qué ha pasado con el Concilio 50 años después? ¿Está vivo o es necesario otro Concilio?

Aquel día de enero de 1959, que a los que ya somos mayores nos parece lejano, el Pontífice Juan XXIII (1881-1963) acababa de consumar un paso de increíble trascendencia para la Iglesia y el mundo. El Concilio Vaticano II había sido arrojado a la tierra de la cosecha, como una pequeña semilla por el sembrador evangélico, destinada a convertirse en grandioso árbol de frutos permanentes.

Casi tres años después de este hecho, en el día de Navidad de 1961, la Bula Papal Humanae salutis, anunciaba solemnemente lo que hasta entonces no había tomado cuerpo legal. Se ponía así en marcha un nuevo Concilio cuando oficialmente no se había aún clausurado el Concilio Vaticano I. En estas Navidades recordamos y celebramos la santa locura del que decían ser un Papa de transición. Y es una buena ocasión para mirar hacia el horizonte para atisbar las Tendencias del catolicismo para el siglo XXI. ¿Está agotado el Concilio Vaticano II? ¿O, tal vez, está silenciado? ¿Es necesario un Vaticano III

La bula Humanae Salutis

Poner en marcha un Concilio Ecuménico no es nada fácil. Juan XXIII no lo tenía tampoco demasiado fácil. Eran muchas las resistencias de la Curia Romana y de sectores conservadores de la Iglesia. Posiblemente, el Papa debió sufrir muchas presiones para que olvidara tal descabellado proyecto. Pero siguió adelante.

Convocar un Concilio exige proclamar un documento oficial de la Iglesia, una Constitución Apostólica. Nos ha parecido de interés dar a conocer a los lectores de Tendencias21 de las religiones este texto –misteriosamente silenciado- que ofrece pistas sobre las intenciones de Juan XXIII y abre caminos de esperanza para los creyentes del futuro.

El título de este documento es ya, de entrada, muy solemne: CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA HUMANAE SALUTIS DE NUESTRO SANTÍSIMO SEÑOR JUAN POR LA DIVINA PROVIDENCIA PAPA XXIII por la que se convoca el Concilio Vaticano II

El texto de la Bula muestra los párrafos numerados correlativamente hasta el número 24. En él se expresan los motivos de esta convocatoria, los objetivos del Concilio y algunos de los medios para llevarlos a cabo.

El Papa inicia el texto de la Bula con un reconocimiento de que Dios es el Señor de la historia:

“1. El Reparador de la salvación humana, Jesucristo, quien, antes de subir a los cielos, ordenó a sus Apóstoles predicar el Evangelio a todas las gentes, les hizo también, como apoyo y garantía de su misión, la consoladora promesa: «Mirad que yo estoy con vosotros todos los días hasta la consumación de los siglos» (Mt 28,20).

2. Esta gozosa presencia de Cristo, viva y operante en todo tiempo en la Iglesia santa, se ha advertido sobre todo en los períodos más agitados de la humanidad. En tales épocas, la Esposa de Cristo se ha mostrado en todo su esplendor coma maestra de verdad y administradora de salvación y ha hecho ver a todos el poder extraordinario de la caridad, de la oración, del sacrificio y del dolor soportados por la gracia de Dios; todos los cuales son medios sobrenaturales y totalmente invencibles y son los mismos que empleó su divino Fundador, quien, en la hora solemne de su vida, declaró: «Confiad, yo he vencido al mundo» (Jn 16,33)”.


La grave crisis de la humanidad


En castellano, la palabra “humanidad” (la humanitas) tiene diversos sentidos. Puede referirse al conjunto de los seres humanos, pero también a la cualidad esencial de los seres humanos: los valores de solidaridad, paz, respeto a los derechos… Al Papa le preocupan todos los elementos que des-humanizan a nuestro mundo y que impiden que el proyecto humanizador de Dios siga adelante:

“3. La Iglesia asiste en nuestros días a una grave crisis de la humanidad, que traerá consigo profundas mutaciones. Un orden nuevo se está gestando, y la Iglesia tiene ante sí misiones inmensas, como en las épocas mas trágicas de la historia. Porque lo que se exige hoy de la Iglesia es que infunda en las venas de la humanidad actual la virtud perenne, vital y divina del Evangelio. La humanidad alardea de sus recientes conquistas en el campo científico y técnico, pero sufre también las consecuencias de un orden temporal que algunos han querido organizar prescindiendo de Dios. Por esto, el progreso espiritual del hombre contemporáneo no ha seguido los pasos del progreso material. De aquí surgen la indiferencia por los bienes inmortales, el afán desordenado por los placeres de la tierra, que el progreso técnico pone con tanta facilidad al alcance de todos, y, por último, un hecho completamente nuevo y desconcertante, cual es la existencia de un ateísmo militante, que ha invadido ya a muchos pueblos.

4. Todos estos motivos de dolorosa ansiedad que se proponen para suscitar la reflexión tienden a probar cuán necesaria es la vigilancia y a suscitar el sentido de la responsabilidad personal de cada uno. La visión de estos males impresiona sobremanera a algunos espíritus que sólo ven tinieblas a su alrededor, como si este mundo estuviera totalmente envuelto por ellas. Nos, sin embargo, preferimos poner toda nuestra firme confianza en el divino Salvador de la humanidad, quien no ha abandonado a los hombres por Él redimidos. Mas aún, siguiendo la recomendación de Jesús cuando nos exhorta a distinguir claramente los signos... de los tiempos (Mt 16,3), Nos creemos vislumbrar, en medio de tantas tinieblas, no pocos indicios que nos hacen concebir esperanzas de tiempos mejores para la Iglesia y la humanidad. Porque las sangrientas guerras que sin interrupción se han ido sucediendo en nuestro tiempo, las lamentables ruinas espirituales causadas en todo el mundo por muchas ideologías y las amargas experiencias que durante tanto tiempo han sufrido los hombres, todo ello está sirviendo de grave advertencia. El mismo progreso técnico, que ha dado al hombre la posibilidad de crear instrumentos terribles para preparar su propia destrucción, ha suscitado no pocos interrogantes angustiosos, lo cual hace que los hombres se sientan actualmente preocupados para reconocer más fácilmente sus propias limitaciones, para desear la paz, para comprender mejor la importancia de los valores del espíritu y para acelerar, finalmente, la trayectoria de la vida social, que la humanidad con paso incierto parece haber ya iniciado, y que mueve cada vez más a los individuos, a los diferentes grupos ciudadanos y a las mismas naciones a colaborar amistosamente y a completarse y perfeccionarse con las ayudas mutuas. Todo esto hace más fácil y más expedito el apostolado de la Iglesia, pues muchos que hasta ahora no advirtieron la excelencia de su misión, hoy, enseñados mas cumplidamente por la experiencia, se sienten dispuestos a aceptar con prontitud las advertencias de la Iglesia.

5. Por lo que a la Iglesia se refiere, ésta no ha permanecido en modo alguno como espectadora pasiva ante la evolución de los pueblos, el progreso técnico y científico y las revoluciones sociales; por el contrario, los ha seguido con suma atención. Se ha opuesto con decisión contra las ideologías materialistas o las ideologías que niegan los fundamentos de la fe católica. Y ha sabido, finalmente, extraer de su seno y desarrollar en todos los campos del dinamismo humano energías inmensas para el apostolado, la oración y la acción, por parte, en primer lugar, del clero, situado cada vez más a la altura de su misión por su ciencia y su virtud, y por parte, en segundo lugar, del laicado, cada vez más consciente de sus responsabilidades dentro de la Iglesia, y sobre todo de su deber de ayudar a la Jerarquía eclesiástica. Añádense a ellos los inmensos sufrimientos que hoy padecen dolorosamente muchas cristiandades, por virtud de los cuales una admirable multitud de Pastores, sacerdotes y laicos sellan la constancia en su propia fe, sufriendo persecuciones de todo género y dando tales ejemplos de fortaleza cristiana, que con razón pueden compararse a los que recogen los períodos más gloriosos de la Iglesia. Por esto, mientras la humanidad aparece profundamente cambiada, también la Iglesia católica se ofrece a nuestros ojos grandemente transformada y perfeccionada, es decir, fortalecida en su unidad social, vigorizada en la bondad de su doctrina, purificada en su interior, por todo lo cual se halla pronta para combatir todos los sagrados combates de la fe.

6. Ante este doble espectáculo, la humanidad, sometida a un estado de grave indigencia espiritual, y la Iglesia de Cristo, pletórica de vitalidad, ya desde el comienzo de nuestro pontificado —al que subimos, a pesar de nuestra indignidad, por designio de la divina Providencia— juzgamos que formaba parte de nuestro deber apostólico el llamar la atención de todos nuestros hijos para que, con su colaboración a la Iglesia, se capacite ésta cada vez más para solucionar los problemas del hombre contemporáneo. Por ello, acogiendo como venida de lo alto una voz intima de nuestro espíritu, hemos juzgado que los tiempos estaban ya maduros para ofrecer a la Iglesia católica y al mundo el nuevo don de un Concilio ecuménico, el cual continúe la serie de los veinte grandes Sínodos, que tanto sirvieron, a lo largo de los siglos, para incrementar en el espíritu de los fieles la gracia de Dios y el progreso del cristianismo. El eco gozoso que en todos los católicos suscitó el anuncio de este acontecimiento, las oraciones elevadas a Dios con este motivo sin interrupción por toda la Iglesia, y el fervor realmente alentador en los trabajos preparatorios, así como el vivo interés o, al menos, la atención respetuosa hacia el Concilio por parte de los no católicos y hasta de los no cristianos, han demostrado de la manera más elocuente que a nadie se le oculta la importancia histórica de este hecho”.

Un Concilio para dar vida a la humanidad

Juan XXIII, al convocar el Concilio, desea que toda la Iglesia se convierta en constructora de la paz junto con todos aquellos hombres y mujeres que luchan por la justicia y la reconciliación:

"7. Así, pues, el próximo Sínodo ecuménico se reúne felizmente en un momento en que la Iglesia anhela fortalecer su fe y mirarse una vez más en el espectáculo maravilloso de su unidad; siente también con creciente urgencia el deber de dar mayor eficacia a su sana vitalidad y de promover la santificación de sus miembros, así como el de aumentar la difusión de la verdad revelada y la consolidación de sus instituciones. Será ésta una demostración de la Iglesia, siempre viva y siempre joven, que percibe el ritmo del tiempo, que en cada siglo se adorna de nuevo esplendor, irradia nuevas luces, logra nuevas conquistas, aun permaneciendo siempre idéntica a sí misma, fiel a la imagen divina que le imprimiera en su rostro el divino Esposo, que la ama y protege, Cristo Jesús.

8. En un tiempo, además, de generosos y crecientes esfuerzos que en no pocas partes se hacen con el fin de rehacer aquella unidad visible de todos los cristianos que responda a los deseos del Redentor divino, es muy natural que el próximo Concilio aclare los principios doctrinales y dé los ejemplos de mutua caridad, que harán aún más vivo en los hermanos separados el deseo del presagiado retorno a la unidad y le allanarán el camino.

9. Finalmente, el próximo Concilio ecuménico está llamado a ofrecer al mundo, extraviado, confuso y angustiado bajo la amenaza de nuevos conflictos espantosos, la posibilidad, para todos los hombres de buena voluntad, de fomentar pensamientos y propósitos de paz; de una paz que puede y debe venir sobre todo de las realidades espirituales y sobrenaturales, de la inteligencia y de la conciencia humana, iluminadas y guiada por Dios, Creador y Redentor de la humanidad.

10. Pero estos frutos, que Nos ardientemente esperamos del Concilio ecuménico y sobre los que gustamos detenernos tan a menudo, exigen para preparar tan importante acontecimiento un vasto programa de trabajo. Propónense por ello cuestiones doctrinales y cuestiones prácticas, y se proponen para que las enseñanzas y los preceptos cristianos se apliquen perfectamente en la compleja vida diaria y sirvan para la edificación del Cuerpo místico de Cristo y cumplimiento de su misión sobrenatural. Todo esto se refiere a la divina Escritura, la sagrada Tradición, los sacramentos y la oración de la Iglesia, la disciplina de las costumbres, la acción caritativa y asistencial, el apostolado seglar y la acción misionera.


11. Pero este orden sobrenatural debe tener máxima eficacia sobre el orden temporal, que, por desgracia termina tantas veces por ser el único que ocupa y preocupa al hombre. Porque en este campo también ha demostrado ser la Iglesia Mater et magistra, según la expresión de nuestro glorioso antecesor Inocencio III, pronunciada con ocasión del Concilio ecuménico Lateranense IV. Aunque la Iglesia no tiene una finalidad primordialmente terrena, no puede, sin embargo, desinteresarse en su camino de los problemas relativos a las cosas temporales ni de las dificultades que de éstas surgen. Ella sabe cuánto ayudan y defienden al bien del alma aquellos medios que contribuyen a hacer más humana la vida de los hombres, cuya salvación eterna hay que procurar. Sabe que, iluminando a los hombres con la luz de Cristo, hace que los hombres se conozcan mejor a sí mismos. Porque les lleva a comprender su propio ser, su propia gran dignidad y el fin que deben buscar. De aquí la presencia viva de la Iglesia, de hecho o de derecho, en los actuales organismos internacionales y la elaboración de una doctrina social sobre la familia, la escuela, el trabajo, la sociedad civil y, finalmente, sobre todos los problemas de este campo, que ha elevado a tal prestigio el Magisterio de la Iglesia, que su grave voz goza hoy de gran autoridad entre los hombres sensatos, como intérprete y baluarte del orden moral y como defensora de los deberes y derechos de todos los seres humanos y de todas las comunidades políticas.

12. Por lo cual, como vivamente esperamos, el influjo benéfico de las deliberaciones conciliares llegará a iluminar con la luz cristiana y penetrar de fervorosa energía espiritual no sólo lo íntimo de las almas, sino también el conjunto de las actividades humanas”.

Las razones para la convocatoria solemne de un Concilio Ecuménico

Tras este deseo (cuya formulación, según algunos expertos) tiene ecos de la filosofía de Pierre Teilhard de Chardin, el Papa declara convocado el Concilio:

"13. El primer anuncio del Concilio, hecho por Nos el 25 de enero de 1959, fue como la menuda semilla que echamos en tierra con ánimo y mano trémula. Sostenidos por la ayuda del cielo, nos dispusimos seguidamente al complejo y delicado trabajo de preparación. Tres años han pasado ya, en los que, día a día, hemos visto desarrollarse la menuda semilla y convertirse, con la bendición de Dios, en gran árbol. Al volver la vista al largo y fatigoso camino recorrido, se eleva de nuestra alma un himno de acción de gracias al Señor por la largueza de sus ayudas, gracias a las cuales todo se ha desarrollado de forma conveniente y con armonía de espíritu.

14. Antes de determinar los temas de estudio para el futuro Concilio, quisimos oír primeramente el sabio y luminoso parecer del Colegio cardenalicio, del Episcopado de todo el mundo, de los sagrados dicasterios de la Curia romana, de los superiores generales de las órdenes religiosas, de las universidades católicas y de las facultades eclesiásticas. En el curso de un año fue llevado a cabo este ingente trabajo de consulta, de cuyo examen resultaron claros los puntos que deberán ser objeto de un profundo estudio.

15. Para preparar el Concilio creamos entonces diversos organismos, a los que confiamos la ardua tarea de elaborar los esquemas doctrinales y disciplinares, de entre los que escogeremos los que habrán de ser sometidos a las congregaciones conciliares.

16. Tenemos, finalmente, la alegría de comunicar que este intenso trabajo de estudio, al que han prestado preciosa contribución Cardenales, Obispos, Prelados, teólogos, canonistas y expertos de todo el mundo, está tocando a su fin.

17. Así, pues, confiando en la ayuda del Redentor divino, principio y fin de todas las cosas; de su augusta Madre, la Santísima Virgen María, y de San José, a quien desde el comienzo confiamos tan gran acontecimiento, nos parece llegado el momento de convocar el Concilio ecuménico Vaticano II.

18. Por lo cual, después de oír el parecer de nuestros hermanos los Cardenales de la S. I. R., con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y nuestra, publicamos, anunciamos y convocamos, para el próximo año 1962, el sagrado Concilio ecuménico y universal Vaticano II, el cual se celebrará en la Patriarcal Basílica Vaticana, en días que se fijarán según la oportunidad que la divina Providencia se dignara depararnos”.


El Concilio quiere ser abierto (ecuménico y universal)

Las palabras de Juan XXIII en la Bula son explícitas:

"19. Queremos entretanto y ordenamos que a este Concilio ecu ménico por Nos convocado acudan, de dondequiera, todos nuestros queridos hijos los Cardenales, los venerables hermanos Patriarcas, Primados, Arzobispos Obispos, ya residenciales, ya sólo titulares, y además todos los que tienen derecho y deber de asistir al Concilio ecuménico.

20. Por último, rogamos a cada uno de los fieles y a todo el pueblo cristiano que, concentrando sus afanes en el Concilio, pidan a Dios que favorezca benignamente tan magno y ya inminente acontecimiento y con la fortaleza de su gracia permita celebrarlo con la debida dignidad. Que esta oración común sea inspirada por una fe viva y perseverante; que se vea acompañada de la penitencia voluntaria, que la hace más acepta a Dios y acrece su eficacia; que esté igualmente avalorada por el esfuerzo generoso de vida cristiana, que sea como prenda anticipada de la resuelta disposición de cada uno de los fieles a aceptar las enseñanzas y directrices prácticas que emanarán del Concilio.

21. Nuestro llamamiento se dirige al venerable clero, así secular como regular, esparcido por todo el mundo, y a todas las categorías de fieles; pero encomendamos el éxito del Concilia, de modo especial, a las oraciones de los niños, pues sabemos bien cuán poderosa es delante de Dios la voz de la inocencia, y a los enfermos y dolientes, para que sus dolores y su vida de inmolación, en virtud de la cruz de Cristo, se transformen en oración, en redención y en manantial de vida para la Iglesia.

22. A este coro de oraciones invitamos, finalmente, a todos los cristianos de las Iglesias separadas de Roma, a fin de que también para ellos sea provechoso el Concilio. Nos sabemos que muchos de estos hijos están ansiosos de un retorno a la unidad y a la paz, según la enseñanza de Jesús y su oración al Padre. Y sabemos que el anuncio del Concilio no sólo ha sida acogido por ellos con alegría, sino también que no pocos han ofrecido sus oraciones por el buen éxito de aquél y esperan mandar representantes de sus comunidades para seguir de cerca sus trabajos. Todo ello constituye para Nos motivo de gran consuelo y esperanza, y justamente para facilitar estos contactos creamos de tiempo atrás un secretariado con este fin concreto.

23. Repítase así ahora en la familia cristiana el espectáculo de los Apóstoles reunidos en Jerusalén después de la ascensión de Jesús al cielo, cuando la Iglesia naciente se encontró unida toda en comunión de pensamiento y oración con Pedro y en derredor de Pedro, Pastor de los corderos y de las ovejas. Y dígnese el Espíritu divino escuchar de la manera más consoladora la oración que todos los días sube a Él desde todos los rincones de la tierra: «Renueva en nuestro tiempo los prodigios como de un nuevo Pentecostés, y concede que la Iglesia santa, reunida en unánime y más intensa oración en torno a María, Madre de Jesús, y guiada por Pedro, propague el reino del Salvador divino, que es reino de verdad, de justicia, de amor y de paz. Así sea» (cf. ASS 51 (1959) 382)”.

Exhortación final

"24. Queremos, pues, que esta Constitución sea eficaz ahora y para siempre, de tal manera que sus decretos se observen escrupulosamente por aquellos a quienes afectan, y así obtengan su resultado. Ningún mandato en contrario, de cualquier clase que sea, podrá impedir la eficacia de esta Constitución, ya que los derogamos todos mediante la misma Constitución. Por lo tanto, si alguien, cualquiera que sea su autoridad, a sabiendas o sin darse cuenta, actuare en contra de lo por Nos establecido, mandamos que se considere como nulo y de ningún valor. Además, a nadie le será licito ni romper ni falsificar estos documentos de nuestra voluntad; y se ha de dar también completamente el mismo crédito que se daría a este documento si se dejara ver, a sus copias y pasajes, sean impresos o manuscritos, que antepongan el sello de alguien constituido en dignidad eclesiástica y lleven también la firma de algún notario público. Si alguno menospreciare o de cualquier modo criticare estos nuestros decretos en general, sepa que incurrirá en las penas establecidas en el derecho contra los que no cumplen los mandatos de los Sumos Pontífices.

Dado en Roma, junto a San Pedro, en el día de la Natividad del Señor, 25 de diciembre de 1961, cuarto de nuestro pontificado.
Yo, JUAN, Obispo de la Iglesia católica”

¿Vale la pena recordar al Vaticano II? ¿No sería mejor convocar el Vaticano III?

El debate sobre la oportunidad de convocar un Concilio Vaticano III está presente en la mente de muchos cristianos. El documentado ensayo del profesor Javier Monserrat, Hacia un nuevo Concilio. El paradigma de la modernidad en la Era de la Ciencia, ha suscitado vivos debates en el Blog de Tendencias21. Para Monserrat, la Era de la Ciencia es una oportunidad única. Los paradigma para comprender el mundo exigen un cambio radical en el modo de leer las realidades históricas. Y por ello, los parámetros del Vaticano II son insuficientes para una relectura teológica y espiritual de nuestro mundo. Es necesario, concluye, un NUEVO Concilio.

Los expertos en sociología de la ciencia son conscientes del cambio radical que se está dando en el seno de las comunidades sobre la naturaleza de la ciencia y sus complejos laberintos hacia la verdad. “Esta nueva visión de la realidad ha llevado a reconocer un universo donde Dios no se impone: un universo, en definitiva, ajeno al teocentrismo del paradigma antiguo”.

Este hecho “ha llevado a quienes reflexionaban sobre la teología desde la ciencia a intuir que el eje central para una hermenéutica del cristianismo debía ser la teología de la kénosis. Un concepto teológico de kénosis que debía ampliarse a la kénosis de la Divinidad en la Creación” (Monserrat, página 32).

El profesor Monserrat acude aquí a “la Era de la Ciencia", un concepto acuñado por Georges Ellis, el premio Templeton 2004 por sus contribuciones al encuentro entre las ciencias y las religiones: “En esta Era de la Ciencia, si Dios es Autor de la Creación descrita por la “racionalidad moderna”, el orden creado y la ley natural, que han sido establecidos por voluntad divina, deben entenderse de forma sustancialmente nueva” (página 321) (….) “La Era de la Ciencia ¿conduce a un nuevo “paradigma de la modernidad” que fundamente con mayor profundidad una nueva teología de la fe cristiana que sustituya al antiguo paradigma griego?” (página 321)

Una propuesta sorprendente: la convocatoria de un concilio


Y concluye Monserrat: “El resultado de nuestro recorrido nos deja abiertos a la conciencia de que el mundo cristiano se halla en un momento excepcional de su historia: ha llegado el tiempo del cambio de paradigma hermenéutico, después de veinte siglos en el paradigma antiguo, y ello coincide con la necesidad de abordar cambios cruciales tanto en la convergencia interreligiosa como en el compromiso religioso, urgente y pragmático, por aliviar el inmenso sufrimiento de la humanidad. Es este carácter excepcional de los tiempos el que reclama, por su propia lógica, la convocatoria de un nuevo concilio, tal como, en lo que sigue, será argumentado con precisión. Los capítulos anteriores son como los cimientos, o las columnas sustentantes, sobre los que se eleva la lógica histórica que conduce al nuevo concilio. El nuevo concilio, de acuerdo con los supuestos hipotéticos presentados en nuestro ensayo, deberá construirse en conformidad con los argumentos defendidos. La lógica del concilio aparece, pues, al final del recorrido, levantándose sobre los argumentos que constituyen el hilo lógico conductor de este ensayo” (página 563).

Y más adelante: “La iglesia, en el fondo podríamos decir “el mundo cristiano” y las religiones, se hallan en tal tribulación y desconcierto, están enfrentadas a retos históricos tan grandes, que no hay otra forma responsable de actuación cristiana que apelar al instrumento más poderoso de que la iglesia dispone: el concilio. Sólo en un concilio podría abordarse el replanteamiento global que exigen los cambios históricos” (página 566).

Estas ideas no son nuevas. Ya en 1999 el entonces Cardenal Martini de Milán abogaba por la convocatoria de un nuevo Concilio o al menos reavivar el Vaticano II. Tal vez sea este un proyecto ilusionante con ocasión de los 50 años del Vaticano II, un Concilio del que no solo no se han sacado sus consecuencias sino que incluso ha sido –en opinión de muchos- injustamente malinterpretado. Tal vez estemos al inicio de un largo y fecundo debate, que vemos necesario, en una época de penumbras. El tiempo será el mejor aliado.



Viernes, 23 de Diciembre 2011
Leandro Sequeiros
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Nota

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1.Publicado por Jeronimo Sánchez Blanco el 23/12/2011 20:54
Desconocía el contenido de la Bula Papal Humanae Salutis y me parece un documento histórico de mucho interés para conocer el anuncio de la convocatoria del Concuilio Vaticano II. He leido asimismo tu artículo acerca de la tesis de Javier Monserrat sobre la necesidad de un nuevo Concilio, que afronte un nuevo paradigma cultural para explicar el kerygma cristiano que sea acorde con la modernidad y una nueva hermeneutica. Comparto este punto de vista aunque no creo que dado el carácter conservador hegemónico de la Curia romana y del episcopado comparta la necesidad de un nuevo Concilio.

Mayores posibilidades tiene la difusión de la necesidad de este cambio de paradigma cultural desde los distintos foros de debate, especialmente desde las Facultades de Teologia, sin necesidad por el momento de un nuevo Concilio.

Te felicito Leandro por tus aportaciones.


Jerónimob[i[

2.Publicado por Francisco Javier Malagón Terrón el 23/12/2011 22:38
En el decreto conciliar Christus Dominus (1965) Pablo VI llamaba a que después del Vaticano II florecieran de nuevo los concilios. En 1977 se reunieron en Chicago numerosos teólogos convocados por la revista Concilium en un congreso titulado "Hacia el Vaticano III: Lo que está por hacer en la Iglesia". En 1981 el arzobispo brasileño Hélder Cámara soñaba con un nuevo concilio... Luego en los 90 numerosos obispos y cardenales aperturistas volvieron a pedirlo (Quinn, Martini, Lemahn, Hamao, Casaldáliga...), junto a numerosos movimientos eclesiales progresistas. El propio Juan Pablo II, en la exhortación postsinodal Pastores gregis (2003) recordaba el mensaje del Vaticano II y planteaba la necesidad de impulsar los concilios particulares y continentales. Conclusión: El Vaticano II no se desarrollará sin nuevos concilios. Un nuevo concilio y un nuevo proceso conciliar son posibles y necesarios, sin ellos la Iglesia seguirá su triste declive hacia la irrelevancia, justo en un tiempo en el que podría jugar un importante papel en favor de la Humanidad.

3.Publicado por Leandro el 26/12/2011 11:11
Desde 1961, el mundo ha cambiado mucho. Tal vez, las concepciones del mundo que sustentaron el Vaticano II han sido superadas. Para mucha gente, no se trata solo de resucitar al Vaticano II (que tiene todavía muchos aspectos olvidados o arrinconados). Se trata además de dar un paso adelante y convocar un gran Concilio de TODAS las tradiciones religiosas que lo deseen y que tengan una disposición de CAMBIO ne los valores que rigen esta sociedad. Tal vez debería ser el Consejo Mundial de las Iglesias quienes lo convocasen. ¿Estamos los católicos preparados para no ser los protagonistas? Debajo está la Teologia del Dialogo Interreligioso de Dupuis y otros. Las religiones deben converger en el servicio de la paz , el respeto a la realidad natural y al diálogo de las culturas..

4.Publicado por alberto el 29/12/2011 17:27
Yo ya estoy leyendo, en ciertos foros muy católicos, en términos de "Evangelizar la mente".

oooppppssss!!!!

5.Publicado por Joaqu;in González Álvarez el 31/12/2011 15:31
Un nuevo concilio en que se analicen tesis como las de Teilhard de Chardin, Alfred North Whiteheqd,George Ellis y otras del mismo corte, no digo que se acepten sólo que se analicen, la Humanidsad del Tercer Milenio, aceptará ese estilo de discurrir.

6.Publicado por sergio diaz el 03/01/2012 03:07
Creo que el unico concilio verdadero posible que les queda a las religiones, sobre todo a la mas falsa: la catolica, debe ser su abolicion. nada a separado, humillado, irrespetado y asesinado más humanos en este planeta que las doctrinas catolicas, y de todas las indoles religiosas... Amen... SiaKara... Solavalla... y Pá allá Pá allá.

7.Publicado por Joaqu;in González Álvarez el 03/01/2012 17:00
Nada de abolición. El nuevo concilio debe analizar la necesidad de modificar el discurso desde el púlpito y la cátedra en el sentido de no apelar a lo sobrenatural y a la narración de ficcición que ya los hombres y mujeres del Tercer Milenio no aceptan..

8.Publicado por Joaquin Gonzalez Alvarez el 04/01/2012 20:24
Soy de la opinión que en el nuevo concilio ha de concedérsele primordial importancia al tema kénosis como humanización de Cristo, pues el discurso desde el púlpito y la cátedra debe centrrse en el mensaje Humano de Cristo a los Humanos, un mensaje de amor, de justicia, de caridad, que promueva en los hombres y mujeres del Tercer Milenio el conducir sus acciones de tal modo que su conciencia le haga sentirse en paz consigo mismo..

9.Publicado por Joaquin Gonzalez Alvarez el 08/01/2012 16:44
Hay que tener en cuenta que desde el púlpito y la cátedra no se le habla ni a ángeles ni querubines, sino a seres Humanos.

10.Publicado por Beatriz BASENJI el 08/01/2012 20:00
Hay que ser absolutamente sinceros. Dentro del catolicismo hay DOS IGLESIAS.Lo que equivale a decir: dos discursos.Tenemos a la iglesia progresista del llamado Tercer Mundo,donde los religiosos se esfuerzan cada día en asistir a las comunidades y sostenerlas en sus necesidades materiales y espirituales, y los que pretenden que la Misa se diga en Latín y con el oficiante de espaldas al Pueblo. También se debe poner especial atención en el tema de la Confesión y perdón de los "pecados" . Porque esta práctica milenaria de la iglesia nos ha llevado al ejercicio de una perpetua falta de CONSCIENCIA, que se traduce en la carencia de ética y moral tanto por parte de las sociedades mas poderosas como las mas débiles.En el mensaje de Jesucristo hay un DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA DIVINA que existe en cada ser humano. De una vez por todas aquellos que se dicen Pastores del celestial rebaño, deben decir a las personas que todo pensamiento, sentimiento u obra que no esté impregnado de AMOR hacia nuestros semejantes y a cuanto nos rodea, es un error que estamos cometiendo. Dios no está sentado en una nube a la espera del fin de los Tiempos. ESTA AQUI Y AHORA . No nos engañemos más ni engañemos a los millones de seres presentes sobre la faz de la Tierra. No veamos a la Iglesia como un modelo de perfección, porque por desgracia NO LO ES. Hay mejores Cristianos que los católicos. Menos dogmáticos y sí mas unidos al Amor Universal.

11.Publicado por Nelson de Jesús carrasquilla el 10/01/2012 03:34
Para que un nuevo sínodo?

para inventar nuevas mentiras?

Que le aporta la Iglesia al mundo?

12.Publicado por Joaqu;in González Álvarez el 10/01/2012 18:04
Si el nuevo concilio va a resultar así como dice Nelson de Jesús, claro que no vale la pena, pero si se siguen sugerencias del estilo de las que propongo en mis comentarios, estimo que si debe efectuarse ese concilio si de ;él va a surgir la Institución Religiosa de un Cristianismo Humano.

13.Publicado por Jerónimo Sánchez Blanco el 11/01/2012 00:51

La complejidad de la vida moderna y el pluralismo de la sociedad actual requiere un amplio dialogo entre las Ciencias de la Naturaleza ( Biologia, Medicina, Fisica, Geología, Cosmología, Paleontología etc.) las Ciencias Sociales ( Economía, Sociología, Ciencia Política y Derecho ) las Humanidades
( Etica, Filosofia Moral y Antropología ) y la Teología y las distintas manifestaciones de la Religión. Es obvio que ello requiere algunas premisas o puntos de partida, sin las cuales carece de sentido, iniciar un pretendido diálogo. Es necesario definir cuál es el objeto del debate: ¿ Es el dialógo entre la Teología cristiana y el Mundo actual en sus distintas manifestaciones, centíficas y culturales, comprenderse y aceptar que son distintas vias para acceder al conocimiento?, o por el contrario ¿ Es destruir al discrepante ( ya sea la Ciencia o la Religión y la Teologia), rechazar el disenso , el pluralismo y formular principios dogmaticos, ya sean éstos desde la Ciencia o desde la Religión o la Teología ?.
Hay quien considera la necesidad de impulsar un nuevo Concilio para esta tarea. No lo veo en este momento factible y entiendo que lo importante es impulsar en la red el Concilio del milenio entre los hombres y mujeres de buena voluntad.

Por estas razones sería muy interesante promover el dialogo entre creyentes, agnósticos y ateos en un clima de respeto y acotar el tema o temas sobre los que se debate, siendo conscientes que los temas complejos, en los que van unidos, ideologías, sentimientos y creencias, son extremadamente difíciles de abordar. Pero antes de nada dígase sobre qué deseamos hablar, porque el " totum revolutum" no conduce a ningún puerto.b[

14.Publicado por Joaqu;in González Álvarez el 12/01/2012 21:04
A propósito de un nuevo concilio sugiero mi artículo en Internet ESTADO ACTUAL DEL DIÁLOGO CIENCIA RELIGIÓN.

15.Publicado por leandro el 12/01/2012 22:34
¿Puedes decirnos el portal donde está colgado ese artículo que parece tan sustancioso?

16.Publicado por Joaqu;in González Álvarez el 13/01/2012 15:31
Para leandro y todos.
Para acceder al artículo basta con poner en la barra de Google: Estado Actual del Diálogo Ciencia-Religión.

17.Publicado por Jeronimo Sánchez Blanco el 14/01/2012 02:23
He leido el interesante artículo de Joaquín González Álvarez acerca del estado actual del dialogo Ciencia y Religión y comparto sustancialmente sus tesis , partiendo de San Agustín hasta llegar al físico teórico Martin Reeds para recuperar la racionalidad científica en el discurso religioso. Aunque es un buen punto de partida, considero pertinente recordar el impulso para el acercamiento de la Teología a la Ciencia, realizado por Santo Tomás al incorporar el pensamiento aristotélico al cristianismo, con el fin de dotar de una cierta racionalidad, al diálogo entre la Ciencia y la Religión.

A este punto de partida, que en gran medida comparto, deseo hacer dos consideraciones previas. La primera es abrir el diálogo Ciencia- Religión no sólo a la Física, la Biología, la Medicina, la Geología, la Paleontología la Cosmología, etc. para explicar los procesos biológicos y físico químicos que explican la formación del Universo y de la vida inteligente, sino también a las Ciencias Sociales, que generalmente se omite, olvidando que gran parte de la falta de modernización y racionalidad del discurso religioso y su incomunicación con el científico. proviene en buena medida de la falta de diálogo sobre los problemas que la Sociología, la Ciencia Política, la Economía , el Derecho y la Psicología analizan en el mundo actual. Si importante es dotar al discurso religioso de alguna racionalidad para explicar la formación o creación del Universo y del homo sapiens a través de la evolución, lo es también que el discurso religioso sea permeable a los análisis racionales acerca de la organización social, política y económica moderna, en la que viven inmersos los ciudadanos/ as, llenos de perplejidad e incertidumbre.

Es una incesante búsqueda de soluciones que los ciudadanos no encuentran a sus principales preocupaciones en el discurso religioso , ya sean del trabajo, de cómo vivir con un salario escaso, de la educación de sus hijos, de cómo afrontar la vejez y la enfermedad. Esta apertura a otros saberes y disciplinas debe incluir la Ética , la Filosofia Moral, la Antropología y las Artes, muy necesaria en los tiempos actuales en los que la riqueza, la fama, el poder, el lucro y la codicia en general, definen los motores que mueven la sociedad, constatándose, por ejemplo, que desde la propaganda religiosa y de los púlpito, se insista en la necesidad de marcar la casilla de la aportación religiosa en la declaración del IRPF, y no haya declaración desde esos mismos púlpitos que recuerden la obligación moral de pagar impuestos, denunciar el fraude fiscal y la corrupción de los fondos públicos que realizan dirigentes económicos , políticos y ciudadanos, así como el tratamiento favorable que tienen las rentas pagadas por el Estado a instituciones y entidades religiosas y eclesiásticas.

La segunda consideración tiene que ver con la pretendidad quimera de considerar que el pensamiento religioso cristiano, islámico o judío, ha de tener necesariamente una formulación racional científica. El mundo de las ideas, creencias, sentimientos y pautas culturales de los pueblos, suele utilizar un lenguaje simbólico religioso y actitudes de intolerancia, endogámicas, que dificilmente pueden racionalizarse, porque , en definitiva son vias del conocimiento y de la existencia, distintas a la racionalidad científica. Esta circunstancia constituye una seria limitación y grave inconveniente para introducir racionalidad en el discurso religioso. Una imagen de esta limitación la venimos observando con perplejidad, en los resultados de la llamada " primavera árabe" que ha consolidado a los grupos religiosos islamistas, alejados de la modernización que compartimos, en gran medida, en la cultura cristiana, aunque todo ello puedan tener una explicación para los sociólogos. En definitiva, que el esfuerzo loable por racionalizar parte del discurso religioso y teológico, no lleve a la pretensión totalizadora de que todo pensamiento religiosos ha de ser explicado en términos cientificos.

18.Publicado por Joaqu;in González Álvarez el 14/01/2012 15:34
Agradezco las palabras de Jerónimo Sánchez Blanco'y estoy de acuerdo en términos generales con las consideraciones que presenta en su excelente exposición. En efecto en la intención de recionalizar el discurso desde el púlpito y la cátedra, debe entreverse que cuando nos referimos a la ciencia incluímos implícitamente a las Ciencias Sociales.
Indiscutiblemente el debate sobre el posible nuevo concilio se ha enriquecido con la intervención de Jerónimo Sánchez Blanco.

19.Publicado por Jerónimo Sánchez Blanco el 15/01/2012 02:51
Nuestro diálogo Ciencia y Religión parece que avanza y los puntos de vista se acercan y al menos yo lo comparto con las tesis expuestas por Joaquín González Álvarez, Leandro Sequeiros y otros partícipes. Este diálogo es posible porque compartimos el mensaje central del cristianismo y la necesidad de impulsar el diálogo Ciencia y Religión, para adecuar el discurso religioso al paradigma cultural de la modernidad, proponiendo una nueva hermeneutica en la que ha de estar presente no sólo la racionalidad científica, en su más amplio sentido interdisciplinar, aunque no de forma exclusiva ni hegemónica, sino también el poder creativo y simbólico del lenguaje que tiene sus raices en las más profundas experiencias y vivencias religiosas y estéticas.

Con esté objetivo debiéramos unir nuestros esfuerzos para dar nuevos significados y sentidos a proposiciones religiosas que fueron formuladas en otros contextos culturales e históricos y que han perdido capacidad de convicción para un mundo tecnificado en el que se admite como único o principal referente, la racionalidad científica en su acepción más amplia, y en el que apenas se oyen respuestas razonables y voces inteligibles a las preguntas mas profundas de la existencia humana: la injusticia, la enfermedad , el dolor, el hambre, la muerte y la guerra .

Ello no significa que dentro del cristianismo, no se haya intentado dar respuesta, por una parte a cuestiones relacionadas con la investigación científica ( recordemos las aportaciones de las ordenes religiosas medievales como impulsoras de la cultura griega y romana, o a personajes cristianos que sortearon la censura eclesiástica como Nicolás Copércico, Kepler , Galileo y Newton ) o aquellas otras relacionadas con las heridas de la humanidad: la enfermedad, la asistencia a los desvalidos etc. contribuyendo con mayor o menor éxito a enjugar sus lágrimas. Lo han hecho, pero también han manchado su rostro con la sangre de inocentes, la persecución de quiene gritaban libertad y la incitación a la violencia y a la guerra, en lugar de luchar por la paz , la concordia y la reconciliación.

Si compartimos estas consideraciones, ejercitarémos la virtud de la humildad y la responsabilidad que históricamente nos corresponde, en los aciertos y en los gravísimos errores del discurso religioso y del escándalo de los no creyentes en el pasado, por causa de las injusticias de quienes decian ser creyentes. Los cristianos, los creyentes de otras religiones y sus dirigentes, no podemos ir dando lecciones a los ciudadanos, de nuestra bondad y santidad, porque desgraciadamente " muchos jabalíes han destrozado la viña del Señor" en nombre de Dios, de Yahvé y de Alá. A partir de ahí sólo cabe suplicar: " Miserere mei Deus, secundum magnam misericordiam tuam" .

Desde esta perspectiva y con esta actitud de respeto a los demás, podemos intentar sugerir temas en los que la Ciencia y la Religión puedan tener un interés compartido. ¿ Habrá empezado el Concilio del Nuevo Milenium en la red ?. Propongo un primer tema: La interpretación del Génesis en el relato de la Creación , la responsabilidad de Adán y Eva y sus consecuencias para la humanidad, según el paradigma cultural del pueblo hebreo y en el Nuevo Testamento, y su reconsideración a la luz de la Ciencia, la Ética, la Filosofía Moral y las Ciencias Sociales. ¿ Es posible una interpretación o hermeneutica distinta a la tradicional ?.

20.Publicado por Joaqu;in González Álvarez el 15/01/2012 15:52
Suscribiría sin ninguna duda el último comentario de Jerónimo Sánchez Blanco, excelente como todos los suyos.

21.Publicado por Joaqu;in González Álvarez el 18/01/2012 15:23
Un documento que no se ha mencionado en estos comentarios es el antológico discurso de aceptación del doctorado Honoris Causa por la Unversidad de Granada pronunciado por el teologo José María Castillo, excepcionalmente bien razonada presentación del Cristo kenótico, la cual ha de estar muy presente en el pensamiento imperante en el posible nuevo concilio. Un excelente esbozo y meditado anális de este discurso de Leandro Sequeiros aparece en un artículo publicado en Tendencias de la Religiones al cual puede accederse poniendo en la barra de Google: LA UNIVERSIDAD RECONOCE LA OBRA TEOLÓGICA DE JOSÉ MARÍA CASTILLO.
No tengo sitio web pero puede accederse a art;iculos mios en los sitios www.casanchi.com y www.la2revelacion.com .

22.Publicado por Joaqu;in González Álvarez el 22/01/2012 18:29
Algo mas sobre posible concilio.
Los medulares articulos publicados por Javier Monserrat, demás está decirlo, deben estar muy presentes en la mentalidad imperante en el nuevo conciilio, Precisamente los relacionados con el nuevo concilio sobre todo el titulado CIENCIA, FILOSOFÍA DEL PROCESO Y DIOS EN IAN. G. POLINGHORNE, en los cuales mostrando su profundo dominio del tema religioso y excepcional conocimiento de las ciencias particularmente de la física, su ya reconocida y,, bien meditada tesis de que lo que entendemos por realidad, el universo, todo lo existente, puede explicarse con igual posibilidad de certeza basados tanto desde el punto de vista religioso, teísta creacionista, como según el puro razonamiento científico. Y eso es muy entendible para toda mente desprejuiciada, ¿Quién puede demostrar de forma absoluta que Todo no ha sido creado y perennemente guiado y por un Dios personal?. Igualmente la argumentación al respecto racionalista científica tampoco es rebatible. Las religiones teístas han optado por la tesis creacionista. Pero la pregunta es ¿porqué sobre todo en este Tercer Milenio, ha de adoptarse el relato bíblico con sus llamadas a lo sobrenatural y anecdótico, cuando puede acudirse a versiones l]ogicas asimilables por la Moderna Racionalidad, tomadas estas versiones sólo como hi'potesis de trabajo, como acercaientos provisionales a esa realidad a la cual s/olo así podemos acceder?

23.Publicado por sergio rios solar el 30/01/2012 15:49
Proximos a un Cisma al interior de nuestra Fe,es validamente necesario empezar debates si es valida la factibilidad de un Concilio Ecumenico de la Iglesia Catolica en los proximos años,unica forma con nuestro Sumo Pontifice Benedicto XVI para buscar soluciones tanto como al interior y exterior de todos los Hombres que la conformamos,nuestras debilidades y fortalezas deben ser analizadas,corregidas y aceptadas por la Humanidad unico camino viable para sustentar nuestra Fe y Esperanza en Cristo en estos tiempos de crisis y falta de moralidad extendida Universalmente.......................

24.Publicado por dev001 el 14/06/2012 06:10
y esto sera la marca de la bestia ....

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