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Benito del Pliego publica “Extracción” con la Universidad de Guadalajara, en México

El poemario del autor español genera una lógica “fluida”, cercana a la de la vida


El poeta español Benito del Pliego ha publicado “Extracción” (El Tucán de Virginia, Universidad de Guadalajara, México, 2013), un poemario que presenta la forma de un dietario, pues está conformado por un conjunto de entradas, de pensamientos azarosos y de anotaciones, acumulados entre 2006 y 2010. El ritmo del poemario es el de un insistente goteo que desafía a la lógica pero que, al mismo tiempo, logra levantar otra lógica -“fluida”, vinculada la memoria-; más cercana a la de la vida. Por Pilar Fraile Amador.




Benito del Pliego (Madrid, 1970) tiene en su haber varios volúmenes de poesía, algunos de los cuales han sido reeditados últimamente, publicados con variaciones o en colaboración con artistas plásticos. Han aparecido así en los últimos años Muesca (Amargord. 2010), Merma (Baile del Sol, 2009), Índice (Varasek, 2011) y Fábula (Aristas Martínez, 2012).

Su trabajo poético está dotado de una gran coherencia temática y formal. Constantes son en su obra el uso de la reflexión y del juego dentro del poema con distintas variantes: el acertijo, el calambur, la paradoja.

Esta propuesta va unida, especialmente en sus poemario Merma, a una búsqueda de un lenguaje descentrado que pueda dar cuenta de aquello que el poema no puede decir o apenas llega a decir. Esta rigurosa búsqueda alcanza un punto culminante en Extracción, quizá la apuesta del poeta más arriesgada hasta la fecha.

Decía Ernesto Sabato que Borges brillaba allí donde el aparato lógico fallaba. Es quizá esa luminosidad de la escritura cuando trasciende la lógica lo que conforma la unidad de sentido de Extracción (El Tucán de Virginia, Universidad de Guadalajara, México, 2013. Con Prólogo de Reynaldo Jiménez).

Así también lo considera en el magnífico prólogo del libro el poeta Reynaldo Jiménez: “Mas bien el silencio lo observa a él mientras dispone indicios. Para una partitura de instintos. ¿Busca quizás un resplandor?”.

Goteo y desafío

Extracción presenta la forma de un dietario: un conjunto de entradas, de pensamientos azarosos, de anotaciones, acumulados entre los años 2006 y 2010. Su ritmo es el de un insistente goteo en el que la lógica está siendo desafiada por el retorcimiento del leguaje, por el oxímoron y la acumulación desordenada de materiales.

Puede parecer, en un primer momento, que esta falta de orden obedece a una propuesta nihilista; negación de la memoria, negación de la posibilidad de dar cuenta de los acontecimientos. Así parece indicarlo una de las citas, de Antonio Méndez Rubio, con las que se abre el libro: “La broza del camino se está abriendo, como se abre a la nada la memoria”.

Sin embargo, la cuarta de las citas que abre el poemario nos indica que quizá ese proceso de negación pretenda, en última instancia, la consecución de un objetivo de creación o de liberación.

La cita, de Kafka, reza: “What is laid upon us is to accomplish the negative, the positive is already given”. Esa fuerza negativa o desestabilizadora del lenguaje y su orden conduciría entonces a la liberación de algo subterráneo. No en vano Nietzsche defendía que el proceso nihilista acabaría por conducirnos a una época genuinamente creativa.

La lógica de los fluidos

Lo que se busca en Extracción, lo que acaba liberándose, es otro tipo de lógica una «lógica de los fluidos», como aparece en una de las entradas de 2009; porque ese fluir, esa memoria, que el autor intenta plasmar de algún modo desde el principio del libro—“Son fragmentos repartidos por las playas, testimonios son de qué, placas que conmemoran nadas”— tiene una lógica particular; igual que los fluidos tienen su mecánica específica.

El poeta se enfrenta a esta búsqueda con todas las armas, o toda la ausencia de armas, que el lenguaje le ofrece; el poema se vuelve crónica, reflexión, anotación de acontecimiento, autoconciencia, autocrítica, consejo, búsqueda del amigo. Y con este afanoso anotar se va gestando, como él mismo señala, un desdecir generativo: “Abolir la pretensión de una palabra a salvo, de una palabra labrada. Esperar mejor a que surja de su dejación, a que decaiga su cogitación. Algunos aspiran a pirotecnia, pero una escritura desposesa, indocumenta, una excritura. Cultura como cultivo, (agri)cultura de subsistencia…”.

Y es quizá este camino de cuestionamiento incesante, de renuncia a la palabra grandilocuente, lo que acaba produciendo destellos de sentido en los que la memoria y el deseo irrumpen en el poema como si fueran nuevos; fluidos y nuevos, como es la vida siempre.

Benito del Pliego. Imagen: Celia Romero.
Benito del Pliego. Imagen: Celia Romero.
Presencia de la vida

Así en la agenda de 2007: “Usinas, serruchos… todo vale como tengas dientes, o huecos, algo pronunciable, listo para arder”. O en la agenda de 2008: “Y aquí estamos, South Station, mirando hacia el panel que anuncia las salidas, alrededor de la duda, entorno al accidente, esperando que algo diga qué, esperando que diga ‘dispersaos’”. O en la agenda de 2010: “Pero queda la red (paracaídas), quedan redes de deseo en las que desenredarse en algo, compartir, asirse así…”

Esta presencia de la vida se puede dar quizá porque el espectador, el poeta que se ha convertido en minucioso espectador, está en algún sentido descentrado como la misma escritura. Son constantes en el libro las referencias al exilio, al transtierro —como los exiliados españoles en el México de los años cuarenta—.

Así en una entrada de la Agenda de 2008: “Escuchas las voces de la patria./ (…) Todos esos tiroteos, esa algarabía de señor que se invita a cenar en tu casa./ Ahí están, reparando poros del mundo, las orejas goleadas por la voz, de informativo en informativo”. Y es quizá ese exilio que se impone a la propia escritura el que propicia esa distancia necesaria para que la vida vuelva a su ser, vuelva a ser.

Esta distancia es quizá necesaria para llegar a la lógica de la vida, de ser ese constante tránsito. El poeta ilumina las zonas más naturales de la existencia que suelen ser oscurecidas por el orden establecido de los acontecimientos y podemos llegar así, de su mano, en la agenda de 2010, a la convicción de que “para continuar no son necesarias las conclusiones”.


Lunes, 8 de Septiembre 2014
Pilar Fraile Amador
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