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Buscando vida extraterrestre desde el jardín de casa

Tecnologías recientes están haciendo que, cada vez más, esta búsqueda se extienda y generalice


Desde tiempos inmemoriales se rastrea la cúpula celeste intentando averiguar si estamos solos en el cosmos. Tecnologías recientes están haciendo que, cada vez más, esta búsqueda se extienda y generalice. La última está basada en los láseres de estado sólido. Por Javier Molina.


Javier Molina
Doctor en Informática y Telecomunicaciones y aún así apasionado de las ciencias clásicas Saber más del autor



Imagen: geralt. Fuente: Pixabay.
Imagen: geralt. Fuente: Pixabay.
En 1999, la universidad de Berkeley (EEUU) abrió al público un proyecto llamado SETI at home  (SETI es el acrónimo en ingles de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) con la siguiente idea: dado que la cantidad de información de radiofrecuencia captada por los radiotelescopios es mucha, cuantos más ordenadores haya procesando estas señales mayor será la probabilidad de detectar ‘mensajes’ procedentes de las estrellas (se cree que las señales extraterrestres podrían llegar a la Tierra de esta forma).
 
Así que este proyecto lanzó un software que cualquier usuario puede instalar para poner su equipo informático al servicio de esta causa, mientras esté encendido y tenga recursos libres.
 
¿Por qué se usan radiotelescopios? En general, los expertos buscan información sobre el universo usando los telescopios ópticos.
 
Pero, en cuanto a la búsqueda de vida extraterrestre inteligente, ha habido una clara tendencia  a la observación de ondas de radio, para lo cual resultan necesarias enormes antenas de forma parabólica que reciben el nombre de radiotelescopios.
 
Estos pueden estar formados por una sola antena, el más grande de este tipo es el RATAN600, con 576 metros de diámetro y pequeños reflectores rectangulares.
 
Otros, los más potentes, están formados por varias antenas y ocupan  grandes superficies. El más grande de ellos es el LOFAR, que cuenta con 25.000 antenas distribuidas a lo largo de varios cientos de kilómetros entre Alemania y Holanda.
 
Estas gigantes infraestructuras permiten 'observar' una porción del cielo en cada momento y son capaces de 'entender' una pequeña franja del espectro frecuencial.  

Reducir las máquinas para extender la búsqueda
 
Pero estudios recientes  podrían extender la búsqueda de vida extraterrestre a “todas partes”.
 
Plantean que los avances recientes en una tecnología llamada "Sistemas de Energía Dirigida" podrían abrir (y generalizar) una nueva ventana hacía la búsqueda de vida inteligente fuera de la Tierra.
 
Esta tecnología esta constituida por láseres de estado sólido, cuya evolución en los últimos tiempos ha sido muy importante. Por contextualizarla: si, según la conocida como ley de Moore, la capacidad de computación de los chips se dobla cada 1.5-2 años; en el caso de los láseres de estado sólido, la duplicación de la capacidad de estos se produce cada 20 meses.
 
En la actualidad, esta tecnología ya permite la generación de un haz de luz extremadamente dirigido y, en consecuencia, capaz de alcanzar distancias interestelares.

Los científicos se preguntan si existirá alguna civilización extraterrestre que haya podido alcanzar este nivel de desarrollo tecnológico y, en consecuencia, que esté enviándonos haces de luz que podrían ser perceptibles con un equipo reducido en tamaño, y mucho más sencillo que un radiotelescopio al uso.
 
En ese caso, podríamos estar hablando de una simple cámara mirando al cielo instalada, por ejemplo, en nuestro jardín. Cada receptor de esta apuntaría a un planeta candidato a albergar vida inteligente. Y, a su vez, nosotros podríamos enviar haces a esos mismos planetas, para tratar de hablar con ellos.
 
También desde el móvil
 
Otro intento de generalizar la búsqueda de vida extraterrestre se presentó en 2013, y consiste en una nueva versión del software de  Seti at home  para ejecutar el programa tanto en smartphones como en tabletas.
 
Se calcula que existen unos 3.200 millones de personas con teléfono móvil en el mundo. Si tan sólo un pequeño porcentaje se uniera a la causa, daría lugar a una capacidad de procesamiento de datos tan grande que superaría al mayor superordenador de la historia, explicó entonces en científico de la computación David Anderson, al cargo del proyecto.

Referencia bibliográfica:

Lubin, P. The Search for Directed Intelligence. arXiv:1604.02108 (2016).


Jueves, 26 de Mayo 2016
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