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26/11/2014

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Cayo Sastre: Las nuevas tecnologías han hecho posible el McMundo

En su nuevo libro nos ofrece una guía de viaje para caminar por la sociedad de consumo


En el mundo en el que vivimos las cosas han cambiado mucho. De una sociedad de producción hemos pasado a una sociedad de consumo. En este tránsito las tecnologías han tenido un papel crucial. Tanto que por causa de ellas, sobre todo de las nuevas tecnologías, el consumidor ha cambiado y ha pasado a ser para unos un prosumidor o, para otros, un consumidor activo. El profesor Sastre desvela estos entresijos en esta entrevista. Por Juan R. Coca




Cayo Sastre: Las nuevas tecnologías han hecho posible el McMundo
Cayo Sastre (1953 Valladolid, España) es profesor titular de sociología de la Facultad de Económicas de la Universidad de Valladolid. Ha sido profesor investigador en el Instituto de Sociología de la Universidad de Oslo (Noruega) y director del Departamento de Investigación del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) entre los años 2000 y 2005. Asimismo, forma parte del “Banco de Pensadores” del Gobierno de Castilla y León y es miembro del consejo asesor de la revista REIS, de Anales de Estudios Económicos y Empresariales, así como de Dovela Clave. Es autor de Transición y desmovilización política, coautor de Demos ante el espejo y recientemente acaba de publicar McMundo.

Portada de McMundo
Portada de McMundo
¿Qué es el McMundo?

Es la sociedad moderna y de consumo. Eso es el McMundo. Se refiere a esa sociedad que permite que muchas personas tengan acceso a una gran cantidad de cosas, de productos. La sociedad moderna.

Tan sencillo como eso.

Si, tan sencillo como eso...

Una cosa que me ha llamado la atención es usar el ejemplo de una determinada empresa como icono y no otra. Pero ¿por qué Mc Donald?

De hecho, podría ser cualquier empresa. ¿Por qué Mc Donald? Mucha gente cree que Mc Donald es un icono de la sociedad moderna y de consumo. Pero podría ser Zara o Starbucks. De hecho, este último se ha convertido en otro icono de la sociedad de consumo. Recordemos que la sociedad de consumo ha sido posible gracias a un determinado sistema de organización del trabajo y a una revolución tecnológica. La sociedad de consumo no sería posible si no fuese viable producir muchas cosas, muchas hamburguesas.

Al hablar del acceso a muchas cosas siempre implica una transacción económica. Pero la propuesta del acceso abierto al conocimiento que implica la posibilidad de poder llegar a un determinado producto, el conocimiento, sin necesidad de pagar. Parece un contrasentido en esta sociedad.

En McMundo hago referencia a Wikipedia como ejemplo de un producto de consumo que puede ser, y de hecho es, producido por los propios consumidores. De hecho hablo de los prosumidores como aquello que los consumidores son capaces de hacer y consumir al mismo tiempo. El ejemplo está claro, el consumidor se ha convertido en productor. Ocurre lo mismo con el conocimiento libre.

Por tanto, el consumidor no siempre implica dinero.

Efectivamente. Pero el prosumidor también hace referencia a aquellas personas que simplemente hacen sugerencias a las empresas.

Entonces la idea clásica de consumidor cambia.

Yo no creo que la cosa haya cambiado tanto. El proceso de diferenciación parece que se ha quebrado. El prosumidor consume y produce a la vez, pero yo ironizo un poco con esto. Pero ¿es eso así? Pensar que mi padre antes era consumidor y ahora es prosumidor por tener una huerta es quizás un poco exagerado. O que las personas que van a la tomatina son también prosumidores al generar la fiesta y consumirla… ¿Los que van a las fiestas de San Fermín son también prosumidores? Yo ironizo un poco con esto en el libro.

Parece que la idea de prosumidor está ampliamente conectada con las nuevas tecnologías.

¡Exacto! El gran potencial de las nuevas tecnologías y las posibilidades que ofrece son enormes. La persona que busca un hotel en Internet, y que ha prescindido de la agencia de viajes, también tiene capacidad de evaluar la calidad del servicio. Por tanto, las nuevas tecnologías, y en especial, la web ha permitido que el consumidor pase a ser un consumidor activo, más que un prosumidor. Esta sería la idea. Pero, además, el propio consumo también ha cambiado y se ha convertido en experiencia. Es la idea de la campaña de marketing del BMW en la que ya no se anuncia un automóvil sino que se vende una experiencia. Por tanto, el consumidor pasa a ser prosumidor pero viviendo una nueva experiencia. Posiblemente todo podría ser una nueva experiencia un café, un coche, un viaje… todo. Pero detrás de estas nuevas experiencias que vive el nuevo consumidor se encuentra un conocimiento científico y tecnológico que hace que algo tan común como un coche o un café se conviertan en eso en una nueva experiencia.

La actividad científica también se podría, entonces, convertir en una actividad de consumo. Una empresa desarrolla un determinado artefacto y este es consumido bien por el gran público, bien por otros científicos. Pero aquí, la idea de prosumidor encaja mal. Las personas que quieren una crema hidratante, un nuevo carburante, etc. no tienen nada que decir, sólo consume.

El concepto de prosumidor implica que un consumidor puede llegar a intervenir, aunque sea de manera indirecta, en el proceso de fabricación. Para que en el ámbito científico esto pueda ocurrir es necesario que los consumidores tengan conocimiento científico y esto no siempre ocurre así. El conocimiento y la innovación la desarrollan personas especializadas y cualificadas que trabajan en un laboratorio, etc.

Entonces no hay mecanismos que permitan intervenir en estos procesos.

Puede que halla mecanismos pero están ligados a que ‘alguien’ decide las líneas de investigación, qué investigar, por donde… no un público. Pero a veces el gran público demanda que se investigue en erradicar determinadas enfermedades. Es decir que hay una demanda ciudadana que condicione que las líneas de investigación se encaminen por un determinado camino y no por otro. Aunque en este proceso intervienen otros factores. Pensemos en estas enfermedades raras en las que apenas se investiga entonces una persona se dedica a hacerle publicidad al problema y busca fondos para que esto se investigue. Además, también nos encontramos con las empresas que tienen sus intereses que deciden algunas líneas de investigación.

Pero la idea de consumidor activo o prosumidor a nivel individual carece de sentido.

No lo veo que encaje. Yo pienso que es mucho imaginar que un ciudadano activo desee decidir sobre las líneas estratégicas o sobre los avances científicos. Me cuesta imaginarme a este ciudadano. Puede que exista o llegue a existir pero no logro pensar en cómo podría darse este caso. Lo que se puede dar con más facilidad son grupos sociales o asociaciones que presionan en un determinado sentido. El ejemplo clásico son las ONGs y Monsanto.

El problema es que en este caso las presiones de las ONGs han sido destructivas, no han planteado nuevas posibilidades sólo se han limitado a expresas aquello que, según ellas, no se puede o debería hacer.

En el caso de la Wikipedia, del que hablábamos antes, las cosas no son así. El consumidor produce genera cambios no se limita a eliminar cosas. El individuo participa y genera conocimiento, que es fundamentalmente lo que hace. Por tanto, en este nuevo proceso la diferenciación que se venía produciendo antes ahora se desdiferencia. En el caso de la ciencia sigue habiendo una gran diferenciación. Pero, dejando a un lado la ciencia, en este proceso lo que antes era una panadería, una cafetería y una zapatería se reúne en un gran centro comercial. No sólo eso, nuestra propia casa de repente se convierte en un gran centro comercial gracias a Internet donde están todos los productos que queramos y donde las empresas comercializan. Las fronteras se rompen. Se produce una especie de implosión. Nos encontramos aquí con el hombre máquina con la idea de cyborg.

Muchas gracias.

A vosotros.


Martes, 8 de Febrero 2011
Juan R. Coca
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Nota


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1.Publicado por Eduardo Coli el 06/06/2011 06:05
Respondiendo de alguna manera a la problemática de la realidad capitalista, en contraposición de una supuesta realidad socialista, imposibilitada aun de realización, de existencia.

El no poder del trabajador, o mas bien la perdida, la substracción , enajenación de tal poder, fuerza del trabajador, tanto como la explotación de este, se da y sostiene por el impedimento de no dejarlo servirse ( o se daba) comer y apropiarse de los productos y bienes de su fuerza, poder y trabajo . El principio del capitalismo y la explotación se sustentaba en esta máxima No dejándolo como trabajador, productor, servirse de el bien de la realidad el mundo generado, tanto como impidiéndole beneficiarse de la fuerza y el poder natural de su vida-trabajo.

Es decir no dejándole contactarse, con los resultados de su trabajo fuerza y poder, el trabajador se haya sin el encontrase, constatarse con el poder de su fuerza y trabajo, ajeno a los resultados y productos del mismo, esto es claro y evidente, no estoy diciendo nada nuevo.

Es decir que el capitalismo representa (representaba) el medio social-cultura, por el cual se les impide, a los trabajadores, (se le impedía) la apropiación de los resultados de su fuerza y poder, al no dejarlo apropiarse del mundo y la realidad emergente, derivada de su acción y trabajo, como producto del mismo.


El poder y la fuerza del trabajador, en tanto esto, se aya escindida y concentrada, capitalizada como fuerza y poder, por fuera del trabajador, actuando, invirtiéndose en contra del trabajador mismo y sus intereses, procurando que este produzca trabaje más, es decir, libere y produzca más trabajo, es decir, libere con mas intensidad su fuerza y poder, que es traducida traspasada al medio, al sistema, que se apropia de su trabajo, que se sirve y se vale de su fuerza y poder.


El control como la disposición total, del poder y la fuerza de estos, de los trabajadores, traducido como la dominación y explotación de los mismos, se ejerce y establece por el control y la total disposición que se obtiene de lo generado, producido por estos, que es empleado invertido como fuerza y poder para hacer y disponer del control y la disposición capitalista, de la fuerza y el poder, obtenido, liberado por el trabajo.


Lo interesante de todo este asunto hoy por hoy es, que lo que es utilizado por el sistema capitalista, como fuerza y poder incentivarte, motivante, para que el trabajador, rinda, produzca, trabaje más, libere más mundo, realidad, fuerza y poder al sistema.

Es principalmente, el producto de su trabajo, lo generado producido por el trabajado en la forma de realidad, mundo, mercancía, a consumir, realidad mundo a consumir que es el producto del trabajo, que es utilizado por el sistema, para incentivarle al trabajo, a la producción de mundo realidad para consumir, en principio como estrategia para dominarle y explotarle, hacerlo trabajar más através de incentivarlo al consumo.

La explotación y el sometimiento de este, hoy se sostienen, se implementan, se regula, administra, ejerce y establece, paradojalmente por lo que este consume, produce crea con su trabajo.

Nuca en la larga y penosa historia de la dominación y explotación del trabajo, el trabajador se haya, como en estos momentos, tan cerca de hacerse de los beneficios de su producto, trabajo, fuerza y poder, tan cerca de hacerse del control del dominio de su fuerza de trabajo, como de los resultados del mismo, al poder establecer por el poder y la decisión de su consumo ( aun no desarrollada) que mundo, realidad quiere vivir, experimentar, consumir, para por medio de su trabajo, ( y libre decisión) alcanzarse, generarse , producirse. En tal sentido, nuca como en estos momentos el explotado tiene al alcance de sus manos el posible control y manejo de la realidad a crear producir con su trabajo, al tener o poder llegar a tener, alcanzar y desarrollar una decisión colectivamente concordada, decidida de que mundo quiere consumir, vivir y experimentar, como posible producto de su esfuerzo y trabajo, terminado con la era de la explotación y la dominación.


El trabajador como consumidor, en tanto esto, con el poder y la fuerza de su trabajo al alcance de las decisiones de sus manos, al poder decidir, como exigir a través del poder de consumo, que empresas viven, que empresas mueren como lo que tienen que producir, generar estas con su trabajo, lugar y razón de ser y servir brindando un servicio, una realidad anhelada y deseada al consumidor. Nuca como en estos momento el esclavo, el trabajador, tiene tanto poder al tener verdadera participación e incidencia con su poder de consumir, como incidencia y poder de decisión de que consumir. De el mundo, la realidad que dese el supuesto poder del consumir, el consumidor como trabajador a de decidir consumir, crear- producir- consumir- con la necesidad de su trabajo.

De aquí que yo piense, pese a todo, que este se haya muy próximo, como nuca tan cercano, a una presunta emancipación, partir de los procesos, en que se convierte, lo convierten en consumidor (por el momento compulsivo inconciente) conjuntamente con su capacidad de trabajo, generación, de mundo y realidad.

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