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Ciencia y religión alcanzan una tregua en la posmodernidad

Según Philip Clayton, asistimos al fin de una lucha anticuada


Philip Clayton es un filósofo y teólogo especializado en el debate ciencia-religión con decenas de libros y estudios publicados al respecto. En un artículo recientemente publicado por la revista Religiondispatches, Clayton afirma que la lucha entre religión y ciencia ha quedado obsoleta, y que ha dado paso a una etapa de tregua. La imagen utilizada por el autor para explicar este proceso es el de la venganza pendiente de una saga familiar. En la posmodernidad, a los “descendientes” de la tercera generación ya no les importa el enfrentamiento de sus antepasados, porque lo que buscan es que ciencia y religión unan fuerzas para superar desafíos globales tan urgentes como el cambio climático. Por Yaiza Martínez.



Philip Clayton. Fuente: Clayton's Emergings.
Philip Clayton. Fuente: Clayton's Emergings.
Philip Clayton, profesor de religión de la Claremont Graduate University de California, así como filósofo y teólogo autor de una veintena de libros y cientos de artículos sobre el debate ciencia y religión, ha escrito recientemente un artículo en la revista Religiondispatches, en el que afirma que la batalla entre religión y ateísmo ha terminado, y que en la época en que vivimos la ciencia y la religión se están dando una tregua.

Bajo el título, “Religion and Science: Toward a Postmodern Truce” (Religión y ciencia: hacia una tregua posmoderna), Clayton se pregunta en este trabajo por qué los intentos de razonable discusión entre ciencia y religión en la sociedad acaban en desastre o, simplemente son inexistentes.

¿Por qué fallan estas discusiones y cómo podemos superarlas?, se pregunta el autor. La respuesta sería: conociendo la situación en que nos encontramos.

Lucha generacional

Según Clayton, el conflicto existente entre ciencia y religión puede explicarse con la siguiente imagen: pensemos en una venganza familiar pendiente, que ha recorrido tres generaciones.

La primera generación iría desde el mundo clásico griego hasta el inicio del periodo medieval. Durante esta época, la filosofía y la teología establecieron los términos del enfrentamiento.

Para Aristóteles y sus seguidores medievales, el conocimiento (episteme) fue creado a imagen de la filosofía, mientras que el término latino para ciencia, “scientia”, significa cualquier forma de investigación organizada. En esta época es cuando se establece la primacía de la observación empírica.

La siguiente generación de la familia sería la de los científicos y filósofos de la modernidad. Los hijos e hijas del periodo medieval tardío, simplemente, no tuvieron elección. La única manera en que pudieron abrirse un espacio para sus nuevos modos empíricos de investigación fue rechazar de plano las autoridades medievales y sus supuestos.

Así, Descartes proclamó que todo está abierto a la duda; Francis Bacon atacó a los cuatro “ídolos” de la filosofía tradicional y de la teología; y Galileo, algo más amable, afirmó del Libro de la Naturaleza que éste estaba escrito en el “lenguaje de las matemáticas”, a diferencia de la Biblia.

Estas declaraciones de independencia con respecto a la religión pudieron ser inicialmente pacíficas, pero rápidamente se deterioraron para convertirse en mucho más radicales, señala Clayton.

Debate en  la Nasa. 	NASA Kennedy Space Center (NASA-KSC)
Debate en la Nasa. NASA Kennedy Space Center (NASA-KSC)
Debate en  la Nasa. 	NASA Kennedy Space Center (NASA-KSC)
Debate en la Nasa. NASA Kennedy Space Center (NASA-KSC)
Enfrentamiento innecesario

A los descendientes de la tercera generación –los posmodernos-, sin embargo, la batalla a muerte entre ciencia y religión no les parece ni necesaria ni productiva.

Como los niños que no pueden comprender porqué sus padres y abuelos han luchado tanto por un objetivo, esta nueva generación, simplemente, ha descartado los supuestos en los que sus antepasados basaron su lucha.

Por eso, en las últimas décadas se han visto múltiples propuestas de armonización, e incluso de unificación, entre ciencia y religión. Esta saga de tres generaciones resulta crucial para la comprensión de la situación cultural actual, afirma Clayton.

Según Clayton, desde esta perspectiva resultan anticuadas las posturas de los nuevos y radicales defensores del ateísmo (Dawkins, Dennet, Harris, etc.) que no miran hacia el futuro, sino que presentan análisis manidos sobre la relación religión/ciencia, más propios de las generación anterior que de las actitudes de la nueva generación. Estos defensores creen que la existencia de la religión es una auténtica amenaza para la ciencia.

Los “descendientes” de la tercera generación que se posicionan en la ciencia son generalmente científicos que son creyentes en su vida privada, y que afirman que su fe personal complementa su trabajo científico; o científicos que creen que la ciencia y la religión son dos esferas completamente independientes la una de la otra.

Pero también existe un grupo de científicos que trabaja de manera constructiva por construir puentes conceptuales entre ciencia y religión, afirma Clayton, por generar una perspectiva unitaria que tome aspectos de ambas.

Trabajar juntos por el bien global

Según el escritor, la mayoría de los americanos cristianos y judíos muestran interés en la discusión ciencia-religión. En la mayoría de los casos, sin embargo, el motivo de este interés es defensivo: la gente no quiere pensar que su fe se opone a la ciencia o que la ciencia pueda hacerle repensar y reformular algunos de los más importantes dogmas de su tradición religiosa.

Para Clayton, es necesario que tanto la religión como la ciencia hagan algunas concesiones para poder alcanzar algún tipo de tregua.

Si no se consigue formular una asociación provechosa entre ambas, ¿cómo podremos enfrentar todos los temas globales urgentes (como el cambio climático) que sólo pueden ser resueltos si las ciencias y las tradiciones religiosas aprenden a trabajar en equipo?

Los trabajos de Philip Clayton se han caracterizado por el intento de desarrollar una teología cristiana en diálogo constructivo con la metafísica, la filosofía moderna y la ciencia.

Esta tarea le ha llevado a escribir acerca de la teoría del conocimiento, sobre filosofía y teología; sobre filosofía de la ciencia, sobre física, sobre biología evolutiva, sobre neurociencia y, también, sobre teología comparada y metafísica constructiva.

Su postura moderada abre una serie de posiciones complejas e interesantes en el tema ciencia-religión, y se aleja de la lucha frontal entre posiciones antagónicas, tal y como explicamos sobre el autor en otro artículo de Tendencias21, publicado en 2008.



Martes, 29 de Septiembre 2009
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Nota

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1.Publicado por Pedro el 29/09/2009 21:25
Sinceramente, creo que el análisis que hace el autor sobre la relación ciencia-religión, pretendiendo convencernos de que actualmente no hay conflicto entre ambas, me parece que es un intento desesperado por "escurrir el bulto" ¿Cómo conciliar la visión cosmológica de las grandes religiones tradicionales con los descubrimientos científicos? Me parece imposible, los dogmas de fe religiosos se están quedando totalmente fuera de juego y no queda más que reconocer que el conocimiento científico los ha dejado totalmente obsoletos. Pero admitir esto, por parte de las autoridades religiosas, supone un torpedo bajo la línea de flotación de sus naves, prácticamente nada quedará a salvo.

Creer o no en dios y tener esperanza en una trascendencia espiritual sólo tiene validez como una opción individual, un juego de la mente que tranquiliza, como tomarse una taza de tila o algo así, y la religión como organización social sólo tiene sentido como una seña de identidad colectiva a través de la práctica de sus rituales, fiestas y demás parafernalia tradicional.

Un argumento para el despiste, que por más que leo la frase no acabo de cogerle el sentido, es que la ciencia y la religión deben colaborar para hacer frente a los grandes desafíos, como el cambio climático...???
Si lo que quiere decir es que vayamos rezando por la que nos va a caer encima, pues que lo diga así de simplemente ¡qué ganas de complicar las cosas y de parecer tan intelectual y moderno!

¿Colaboración de la religión con la ciencia?... es cómo pretender que una carreta tirada por caballos colabore con un ferrari para ganar las 24 horas de Le Mans ¡que me digan cómo se hace eso!

2.Publicado por Filomeno el 30/09/2009 10:11
Lo anticuado es este concepto de "ciencia" sacado de la filosofía precientífica, y lo postmoderno es su concepto de "religión" como forma "adaptativa". Para esto, sería mejor que el filósofo-teólogo del artículo hablara de ética y de ideologías. Y tanto mejor si lo hiciera en coherencia con el escepticismo científico que le enseñan Dennet, Dawkins y Harris.

3.Publicado por Isaac Ramos el 30/09/2009 18:03
Creo que el comentario de Pedro, es por mucho lo mejor que el articulo puede dar.
Y no se como alguien pueden pretender darle categoría de ente consiente a la ciencia y unificar las religiones como una sola.
Isaac Ramos

4.Publicado por khinecapa el 01/10/2009 08:09
Solo puedo decir que es patético la argumentación. Creo que la postura del artículo del 15/09/2009 Ciencia y religión no comparten el mismo lugar en el conocimiento es más inteligente y sincero

5.Publicado por khinecapa el 01/10/2009 08:19
Se me ocurre una idea y es la siguiente. Ya que en esta sección de religión se ha escrito tanto y ha habido tanto debate, porque no se hace un resumen coherente de todos los comentarios al respecto. ¿ Qué conclusión podemos sacar de todo esto? Gracias

6.Publicado por Noe el 01/10/2009 13:49
Y...si,entendi ,si vamos a pensar que "juntos" van a encontrar una soluciòn,para cambiar el calentamiento global..., "conciencia y ciencia" , ya que,producto de algunos "cientificos sin escrupulos ,hoy tenemos las consecuencias,tanto de enfermedades como los problemas de la tierra, y de eso, los cientificos no se hacen cargo, yo no profeso ninguna religiòn,y creo que Dios tampoco pertenece a ella, el hombre lo incorporo a la misma,
pero..., no me cabe ninguna duda ,que ayer ,hoy y siempre

los cientificos investigan y crean ,de lo ya creado, por el mayor cientico del universo.
Me saco el sombrero ,por los "buenos cientificos" pero esta visto que la algunos de ellos
necesitan trabajar en conjuntos con los que profesan la " buena religiòn."
Para mejorar a la tierra, y terminar con el hambre.b[i[u[qt[[

7.Publicado por _Alan_ el 02/10/2009 05:46
Hola.. primero no me gustó el nombre "ciencia y religión"... por que son dos cosas contrarias... la ciencia son practicas humanas q por mas inteligente q sean... tiene un limite. y la religion.( sin expesificar).. creen en milagros. cosa que la ciencia no. y es obvio que la ciencia y la religión son dos esferas diferentes... por que una actua en lo fisico y la otra en lo espiritual... adonde no llega la ciencia, es ahi donde entra la fe.
Con respecto al calentamiento global, es posible detener un poco los contaminantes.. pero no se hace por que si se detienen los contaminantes.. tambien se detiene la produccion.. y si se detiene la produccion.. se detiene la plata. Las fábricas son unos de los principales contaminantes ambientales. Y para muchos perder plata es un "pecado"... igual por mucho que se haga, la tierra no va a durar eternamente. Un dia el sol se va a apagar y el cielo se va a romper... al igual que nuestro cuerpo. y todas las catastrofes q pasan y van a pasar es para dar lugar ala verdadera historia de la humanidad. Que es la apostasía. y luego el juzgamiento.. y por último la condena de muchos. Lo único q uno se lleva cuando se muere es la conciencia... eso es lo q lo puede salvar. pero no de una muerte fisica.. sino de unamuerte espiritual. puede jugar a favor o en contra...

bueno, me voy Chau.

8.Publicado por Noe el 02/10/2009 13:37
Alan, por lo que dices, hay que festejar que se unifiquen, asi CONCIENCIA Y CIENCIA, hacen las cosas pensando en la humanidad, no por estatus, fama,dinero..

9.Publicado por khinecapa el 03/10/2009 02:15
Los seres humanos estamos diseñados para creer. Bien en una religión, bien en fenómenos paranormales o en supersticiones. El cerebro necesita una información completa para poder trabajar, para comprender. Si los datos no son suficientes, los crea, los inventa.

Somos capaces de intuir la existencia de objetos que en realidad no existen con tal de rellenar los espacios en blanco. La mente no admite lagunas.

Miren la ilustración de esta página. Cuatro círculos incompletos. A cada uno le falta un cuarto. Lleven la vista a la nada que hay en el centro. Es evidente que se observa un cuadrado. Pero, ¿está? No. El cerebro lo intuye, lo dibuja porque lo necesita para poder procesar una información, pero la realidad es que no hay ningún cuadrado.

Este es uno de los ejemplos que utiliza el profesor Bruce Hood, experto en Psicología Experimental de la Universidad de Bristol, para explicar, como hizo esta semana en el prestigioso Festival de la Ciencia del Reino Unido, que las personas estamos predispuestas a aceptar un papel básico de lo irracional en nuestra vida. Desde que nacemos.

Los bebés son incapaces de entender todo lo que les rodea. Apenas asimilan una proporción insignificante de datos. Pero si les falta un elemento básico para componer una imagen real, su cerebro se lo proporciona. ¿Cómo? Con intuición.

Cuando este comportamiento se repite de forma natural a lo largo de nuestra vida -de años y años de evolución- el cerebro acaba por tener la necesidad de rellenar sistemáticamente todos los espacios en blanco que le quedan cuando recibe una información parcial, de buscar las herramientas necesarias para explicar lo que le es incomprensible.

Esto ha llevado con el paso del tiempo a que los seres humanos incluyan la intuición como elemento fundamental a la hora de razonar. Las teorías intuitivas, dice Hood, contienen elementos que no se pueden comprobar, ratificar, por lo que estamos abiertos a construir pensamientos erróneos. «Yo creo que esas ideas formadas a partir de ingenuos planteamientos intuitivos se convierten en la base de lo que más tarde serán creencias mágicas en fenómenos paranormales», dice Hood en la tesis que le ha facilitado a EL MUNDO. Los científicos no se salvan de caer en este recurso y parten en muchas ocasiones de una intuición para terminar construyendo una teoría.

Una línea invisible

La línea que separa este método de trabajo a priori nada científico de las supersticiones es casi invisible. «La religión y otras formas de pensamiento mágico siguen creciendo pese a la ausencia de evidencias porque la gente es proclive a aceptar lo irracional... luchar contras las creencias irracionales es inútil», defiende Hood.

Muchos humanos no tienen la necesidad de fabricar una teoría, como los científicos, sino de encontrar algo que les sea suficiente para asimilar fenómenos que no entienden.

De ahí que encuentren en la religión, en un objeto -el científico habla del valor que se le da a unos anillos en una boda o a un osito de peluche-, en fenómenos paranormales las respuestas que necesitan para completar una información que les es imprescindible, pero no tienen al 100%.

Este mecanismo tan arraigado en el cerebro es lo que, según Bruce Hood, hace imposible evitar las creencias. Incluso, en la más racional de las personas. A tal punto hemos interiorizado esta forma de procesar la información que otorgamos a objetos cualidades que superan en todos los sentidos sus elementales condiciones físicas.

Hood suele recurrir a un ejemplo cuando explica su teoría. Ofrece dinero -pongamos 50 euros- a quien esté dispuesto a vestir una chaqueta. La inmensa mayoría de la gente acepta el reto. ¿Por qué no ponerse ese abrigo tan impersonal si, además, me dan un dinero? La situación cambia cuando el profesor de Bristol añade un elemento básico a la información: la chaqueta perteneció a un conocidísimo asesino en serie.

De inmediato los voluntarios escurren el bulto, ya no quieren saber nada del dinero y menos aún de la chaqueta.

¿Qué sentido tiene? ¿Acaso la chaqueta les va a transmitir maldad, los va a convertir en asesinos en serie? Es evidente que no, pero el cerebro humano reacciona así: ve la maldad en la chaqueta.

10.Publicado por khinecapa el 04/10/2009 02:16
El Dios de Abraham era justo, inapelable, incorruptible, trascendente, omnisciente, omnipotente, omnipresente y omnibenevolente. El cristianismo antiguo se centró en la pericoresis o fusión de tres personas en una sola entidad divina. Para la vía negativa de Maimónides sólo nos es dado discutir sobre lo que Dios no es. El Todo de los herméticos es más complicado que la suma de cuanto existe, y el Buda puso el énfasis en la liberación del sufrimiento en la tierra. Vista así, la religión tiene poco de universal.
Pero los experimentos han hecho aflorar una capa subyacente más simple. Por ejemplo, los psicólogos cuentan a grupos de voluntarios una historia en la que Dios atiende a cinco problemas a la vez. Los creyentes de cualquier confesión monoteísta aceptan la narración con naturalidad, puesto que Dios tiene sobrados poderes cognitivos para ello. Pero si se les pide recordar la historia un rato después, casi todos cuentan que Dios atiende los cinco problemas uno por uno: su subconsciente ha humanizado al omnipotente Dios de la doctrina.

La investigación reciente en psicología cognitiva, neurobiología y antropología cultural ha revelado que la mayoría de los creyentes, sea cual sea su culto, tienen interiorizado un modelo extremadamente antropocéntrico de Dios. No sólo posee una figura humana, sino que utiliza los mismos procesos de percepción, razonamiento y motivación que las personas. Las creencias explícitas sobre la divinidad son muy distintas entre religiones, pero los supuestos tácitos son casi idénticos en la mayoría de las personas. La característica central de cualquier religión es un núcleo de creencias sobre agentes no físicos. Este tipo de "conceptos sobrenaturales" -que también aparecen en la fantasía, los sueños y las supersticiones- está muy condicionado por nuestro conocimiento del mundo real. Un espíritu es un tipo de persona, sólo que atraviesa paredes. Dios comparte esas limitaciones dentro de la cabeza de los creyentes.

Más en general, las creencias subconscientes de la gente religiosa de cualquier credo son extraordinariamente parecidas: los agentes sobrenaturales ejercen una vigilancia permanente del comportamiento moral de la persona, con acceso instantáneo a sus pensamientos y deseos más íntimos. Los creyentes de cualquier culto también albergan creencias sobre la existencia y las propiedades de esos agentes sobrenaturales, y suelen guardar símbolos o amuletos que los representan, y celebrar rituales en su nombre. Cada grupo social suele atribuir a esos agentes su sistema moral, y su propia cohesión social. Los científicos cognitivos han reunido muchas evidencias de que esta especie de religión natural se enraíza en cualidades humanas universales -como la capacidad para simular relaciones con personajes ficticios- que no son específicas de la experiencia religiosa, sino una consecuencia de tener el cerebro más desarrollado, y las estructuras sociales más complejas y estables, que han evolucionado en ninguna especie animal de este planeta.

"El pensamiento y el comportamiento religioso pueden considerarse parte de las capacidades naturales humanas, como la música, los sistemas políticos, las relaciones familiares o las coaliciones étnicas", dice Pascal Boyer, de la Universidad de Washington en Saint Louis. Boyer ha publicado en el último año dos trabajos de referencia sobre la evolución cognitiva de la religión (Nature 455:1038; Annual Review of Anthropology 37:111). El filósofo Daniel Dennett sostiene que los cerebros animales han evolucionado a través de tres fases. El comportamiento de las criaturas darwinianas está determinado genéticamente. Las criaturas skinnerianas (por el psicólogo conductista norteamericano B. F. Skinner) disponen de una gama de comportamientos, pero despliegan uno u otro al azar. Los humanos somos criaturas popperianas (por el filósofo de la ciencia Karl Popper). Una criatura popperiana hace lo mismo que una criatura skinneriana, pero sólo dentro de su propia cabeza, como una serie de simulaciones mentales.

El ingeniero de la Universidad de Michigan John Holland, padre de los algoritmos genéticos, asegura que "la verdadera esencia de una ventaja competitiva, sea en el ajedrez o en la actividad económica, es el descubrimiento y la ejecución de jugadas en un escenario ficticio". Y entre las principales jugadas que tenemos que simular los humanos, desde la más tierna edad, están las situaciones sociales ficticias. "Todos los niños entablan relaciones sociales importantes y duraderas con personajes de ficción, amigos imaginarios, familiares desaparecidos, héroes invisibles, novios figurados...", dice Boyer. La práctica constante con ese tipo de "agentes no físicos", de hecho, puede explicar parte de la extraordinaria destreza social de nuestra especie, muy superior a la de los demás primates. Y desde ahí, el científico de Washington sólo ve un pequeño paso hasta otros "agentes no físicos" como espíritus, dioses y demonios, "intangibles pero implicados socialmente".

Los agentes sobrenaturales son a menudo la fuente de la moral para las personas religiosas, y también sus vigilantes omniscientes, esto es, que basta con pensar en algo pecaminoso para que se den por enterados. Ésta es otra de las creencias más generales entre los fieles de cualquier culto. La psicología experimental indica, sin embargo, que los niños comprenden los imperativos morales básicos, como los relativos al trato justo y al daño a sus semejantes, desde que están en edad preescolar. Eso es antes de que puedan comprender esos conceptos abstractos y con independencia del entorno religioso en que se obtengan los datos. La neurobiología, por otro lado, ha revelado nexos muy relevantes entre los juicios morales y algunas de las emociones humanas más básicas y universales.

Uno de los nodos centrales de la red emocional del cerebro es el córtex prefrontal ventromedial (VMPC). Los pacientes que tienen destruida esa zona del córtex muestran una disminución general en su capacidad de respuesta emocional y una marcada reducción de las emociones sociales -como la compasión, la vergüenza y la culpa que están estrechamente relacionadas con los valores morales-. El VMPC es muy conocido por los neurólogos desde el 13 de septiembre 1848, cuando una explosión accidental disparó una barra de hierro de un metro de largo y seis kilos de peso exactamente hacia esa zona del cerebro de Phineas Gage, el capataz de una cuadrilla de trabajadores del ferrocarril. Sobrevivió, y sin daños en la capacidad del lenguaje ni en otras funciones intelectuales. Pero como dijo poco después un amigo suyo: "Este hombre ya no es Phineas Gage".

Todos los graves defectos que muestran estos pacientes se refieren a la respuesta a los estímulos emocionales o a la regulación de los propios sentimientos. Sus capacidades de la inteligencia general, de razonamiento lógico y de conocimiento de las normas sociales y morales están intactas. Según el neurólogo Antonio Damasio, premio Príncipe de Asturias, muchas reacciones morales aversivas son una combinación del visceral rechazo a ciertos actos (matar a alguien, por ejemplo) y de la compasión instintiva por otro ser humano. Damasio cree que las emociones no sólo se asocian a los juicios morales, sino que son cruciales para elaborarlos.

"Aunque los creyentes suelen atribuir su moralidad a un agente sobrenatural", dice Boyer, "los modelos cognitivos indican todo lo contrario: que nuestros sentimientos morales son reclutados para dar verosimilitud a las nociones morales de la religión". Los ritos religiosos también parecen muy distintos entre unas culturas y otras, pero todos pertenecen a una clase de "comportamientos rituales" constantes en la especie humana. Los ritos se basan siempre en alguna secuencia de actos arbitraria, obligatoria, ejecutada en un orden rígido, desligada de un objetivo práctico obvio y repetida muchas veces. También implican a menudo el uso de números, colores llamativos y símbolos de la pureza, el orden o la simetría.

Nuevamente, estos comportamientos rituales son un tema común en el desarrollo infantil: por ejemplo, cuando un niño sólo puede andar por la acera pisando las baldosas rojas, o tiene que subir el primer peldaño de su portal antes de que se cierre la puerta de la calle. Los niños suelen asociar estos rituales a unas vagas nociones de purificación y protección del peligro. Cuando estos sistemas se pasan de revoluciones, ocurren los trastornos obsesivo-compulsivos. "Sabemos que el cerebro humano tiene redes de seguridad y precaución dedicadas a prevenir peligros como la predación", dice Boyer. "Las aserciones religiosas sobre la pureza, la suciedad y el peligro oculto de los demonios al acecho estimulan esos mismos sistemas, y hacen que las precauciones rituales resulten intuitivamente atractivas".

La crítica científica de la religión se ha centrado hasta ahora en argumentos racionales. El astrofísico Carl Sagan, por ejemplo, escribió: "¿Cómo es que apenas ninguna religión ha mirado a la ciencia y ha concluido: '¡Esto es mejor que lo nuestro! El universo es mucho mayor de lo que dijeron nuestros profetas, más sutil y elegante?". "Hay quien tiene un concepto tan amplio de Dios que no hay forma de evitar que lo acabe encontrando en cualquier parte", afirma Steven Weinberg, físico teórico y premio Nobel. "Si quieres decir que Dios es energía, lo puedes hallar en un montón de carbón".

11.Publicado por Jose Antonio Palos el 04/10/2009 06:53
Saludes.
No leí el articulo en inglñes pero no se por que leo una incongreuncia:
"...en el que afirma que la batalla entre religión y ateísmo ha terminado, y que en la época en que vivimos la ciencia y la religión se están dando una tregua
Una tregua no es sininimo de el fin de la guerra.
Aun con esto, Creo que seguimos postulando mal.

No existe la Religion y la Ciencia, como tamopco el Arte, como entes abstractos que existen como y en una realidad aparte de los actos volitivos humanos.
Existen un trio, y mas por ahi, de Categorias de Conceptualizacion de las Actividades Humanas, cada cual con sus propios dogmas y/o teorias, leyes y/o axiomas, reglas y/o mandamientos.
Por lo tanto, no hay, no existe alguna ni ningun tipo de giuerra ciencia contra religion, existen ceintificos y grupos de cienticistas que defienden su cosmovision "económica" contra grupos de religiosos y Religiosistas y viceversa, cada cual atrincherado en las instituciones nichos de poder de la estructura socia de gobierno tal o cual.
La idea de El Arte, La relgion, El gobierno, La Seguridad social, LaCamara, La Industria, La Tecnologia, La ciencia, no es mas que un truco de despersonalizacion para mantener a "la pecora", al rebaño de ovejas en el estado de MalInformacion y de DesInformacion al mas puro estilo de Giovani Sartori en el Homo Videns, http://www.el-universal.com.mx/editoriales/37289.html y http://html.rincondelvago.com/homo-videns_la-sociedad-teledirigida_giovanni-sartori_1.html
Mientras sugamos buscando Luchar por y/o aniquilar a un par de inexistencias, sin poner en la mesa, nombres, intereses y mous operandi, seguiremos cosechando bultos de libros ineficientes mas que para mantener el Staus Quo que permea desde antiguo a la sociedad.
Una otra posible lectura del Articulo podria ser:
"Debido a los efectos de la despersonalizacion y enajenamiento social desde el individuo hasta las sociedades-gobiero actuales en su mayoria y con el endiosamiento del hombre como medida de Todas las cosas y el exacerbado individualismo que ha traido el estado actual de deterioro ambiental, ya por fines de lucro o de cratos, de ganancia en numerico y/o de poder en Senado, los grupos de gente que se dedican a la investigacion cientifica y a la vida parasitaria de la mayoria de las cosmovisiones espirituales devenidas en rancias religiones han aparentado una tregua en la batalla por el dominio social que asegure su supervivencia pues esa misma suprevivencia aparentemente se ve en peligro por las condiciones del entorno ecologico del planeta tierra, su morada."
Mientras exista un ser humano/Grupo que se diga y se le sostenga como el "Único Potente" para poder dirigir el estado evolutivo de otro ser humano hacia el "Omnipotente", calificando a todos los demas como "Impotentes", tenremos Religión, tendremos Mediadores Parasitos y Ovejas por redimir.
Ojalá nos podamos reconocer como potentes, tanto en lo espiritual mistico como en lo politico-economico-social.

12.Publicado por Noe el 04/10/2009 15:51
Khinecapa,con respecto a la chaqueta del asesino...,pasa lo mismo al querer regalar ropa de un fallecido,pero no la mayorìa de la gente la rechaza, (en mi caso, sòlo es una prenda..).
En cuanto a la intuiciòn ,todos nacemos con esa facultad ,sòlo, que no nos la dejan desarrollar,
y luego hacemos lo mismo con nuestros hijos.

13.Publicado por Darío el 04/10/2009 18:39
Puros buenos deseos y alucines del señor filósofo este.

Pregúntenle a los literalistas biblicos que tan dispuestos están dispuestos a "dialogar" con la ciencia, para ver una buena idea.

Y eso del "posmodernismo": ¿habrá alguien que pueda, por fin, ya dar una definición medianamente entendible y generalmente aceptada del ese término, y qué no acabe siendo nada más que "posmodernismo es lo que el susodicho diga qué es?

Mientras sigamos disfrutando los devaneos del filósofo....

14.Publicado por hscrich el 27/10/2009 15:00
Como dice Bahá'u'lláh, fundador de la fe Bahá'í, la ciencia y la religión deben ir unidas. Son como las 2 alas de un pájaro, si sólo tratamos de volar con el ala de la ciencia, caeremos en el angustioso pantano del materialismo y si sólo tratamos de volar con el ala de la religión, caeremos en el lodazal de la superstición. Sólo tratando de volar con ambas alas podremos ascender a los cielos y alcanzar niveles de conocimiento y espiritualidad muy altos.

Saludos

15.Publicado por JOANNY ALBERTO AFANADOR VILORIA el 10/01/2010 20:51
me parece muy bien que la ciencia y la religión se unan y al fin tomen conciencia de que todos somos habitantes del planeta tierra y que tenemos que prosperar juntos por un mundo mejor.
hojalá se vieran el proyecto venus de jacques fresco que está buenosísimo.

16.Publicado por FRANCISCO Z. LANTOS el 18/04/2010 14:00
El conflicto del pasado siglos entre la ciencia y la Iglesia sobre la evolución se puede atribuir a que la doctrina de nuestra religión Cristiana, que fue expresada simbólocamente, la Iglesia ha interpretaba literalmente y no quería ni era capaz de dar una interpretación acorde con el nivel sociocultural y la mentalidad del hombre de esa época; y los cientificos, emborachados con sus nuevos descubrimientos parciales, en cada campo de la ciencia, en su euforia y postura arrogante y reaccionaria, se dejaban engañar con sus precipitadas conclusiones, que hoy, despues de calmarse los ánimos y entrar en profundidad y con serenidad en las investigaciones, tanto los cientificos como la Iglesia, centrando sus intereses en la esencia subyacente de sus doctrinas ,han descubierto que existe una afinidad sorprendente entre los dos puntos de vista, y se puede esperar a que en el futuro no sólo cedera entre ambos la enemistad, sino que con los nuevos descubrimientos e interpretaciones de los hechos y de los mensajes, la identidad de ambas teorias será demostrada y reforzada. Este felíz acontecimiento favorecerá el restablecimiento de nuestra ideologia religiosa y filosofica sobre el mundo y la vida, y la creación de una Fe viva, sin la que no hay posibilidad de entendimiento social para nuestra vida cotidiana ni actividades positivas en el campo de la ciencia, la economia o arte.

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