Primeras pruebas
En las pruebas también ha quedado claro que, aunque algunos sonidos son sencillos de reproducir, otros, en cambio, son poco naturales o forzados. Pero cuando el sujeto coge ritmo, el uso del ratón es sencillo y natural.
Según sus creadores hay otras opciones para quienes necesitan sistemas adaptados que les permitan usar su ordenador, pero el software de la Universidad de Washington se distingue a varios niveles. Por ejemplo, no usa tecnología estándar de reconocimiento de voz. En su lugar, detecta sonidos básicos a una velocidad de 100 veces por segundo y los aprovecha para generar movimientos fluidos y adaptativos del cursor.
Los investigadores mantienen que su sistema es más sencillo porque permite a los usuarios explotar una gran cantidad de grupos de sonidos para hacer tanto movimientos continuos como puntuales. Además, el Vocal Joystick sólo necesita un micrófono, un ordenador con una tarjeta de sonido corriente y un usuario que pueda vocalizar.
El Vocal Joystick empezó realmente en el departamento de ingeniería eléctrica de la universidad, donde crearon el sistema de reconocimientos de sonidos. A partir de ahí, le profesor de ingeniería e informática James Landay y Jacob Wobbrock, de la escuela de Información, idearon modos creativos de aplicar esta nueva tecnología.
Otros proyectos
Así, han desarrollado también varios “hermanos” del Vocal Joystick, como un brazo robótico. En última instancia, los investigadores quieren aplicar esta tecnología a dispositivos comunes, como a sillas de ruedas eléctricas. Otra aplicación es el “VoiceDraw”, que permite dibujar con un ordenador sin usar las manos.
Wobbrock lidera un grupo llamado
AIM, que está centrado en la accesibilidad y la movilidad. Este grupo trabaja en la actualidad en el desarrollo de otro software que hace que el ratón del ordenador vaya más despacio y sea más preciso cuando el usuario trata de hacer “clic” sobre un objetivo.
Antes de desarrollar su trabajo en la Universidad de Washington, Wobbrock realizó una gran labor en la Carnegie Mellon, con la misma finalidad: hacer que la tecnología funcione correctamente para todos, independientemente de las dificultades físicas que el usuario tenga.