El bioingeniero, Dr. Rodrigo Quian Quiroga de la Universidad de Leicester, se encuentra encabezando un estudio que abre nuevas posibilidades para la exploración de una hasta ahora, relativamente poco “cartografiada” área científica. Examinando a pacientes epilépticos, estos “...debían informar si habían reconocido o no la imagen concreta que se había mostrado en cada fase. Todas las imágenes aparecían el mismo tiempo en pantalla, pero algunas veces los participantes afirmaban haberlas reconocido y otras veces no...”, nos informa en este su artículo, Yaiza Martínez. Al respecto se expresa así Quiroga (1):
“Encontramos que las neuronas controladas electrónicamente respondieron a la percepción consciente a la manera de "todo-o-nada" pero que su proporción de aciertos cambiaba dramáticamente cuando las fotografías eran reconocidas.
“Por ejemplo, una neurona en el hipocampo de un paciente se disparaba muy fuertemente cuando el mismo reconocía una foto de su hermano y por el contrario, permanecía completamente silenciosa ante una foto distinta. Otra neurona se comportó de la misma manera con la fotografía del World Trade Center, etc.,
“Basándonos en el disparo de estas neuronas fue posible predecir con bastante precisión si una fotografía era reconocida o no. Otra observación importante es que una fotografía mostrada muy brevemente generó casi la misma respuesta que cuando fue exhibida por periodos de tiempo más largos. Esto significa que solo una instantánea tan breve como 33 ms es suficiente para activar respuestas neuronales fuertes que duran más que la presentación misma del estímulo que señaliza la percepción consciente de la fotografía mostrada”. Hasta aquí la forma como Quiroga resume su pensamiento.
En cortas palabras: lo que muy en el fondo confirma el hallazgo experimental de Quiroga que es que nuestro conocimiento en realidad es... ¡un re-conocimiento! Este planteamiento estaría también en perfecta concordancia con el UNITARIAMENTE inverso (luego resonantemente armónico y no-lineal) procedimiento decimal que se da entre: el bosón, tipificado por el número 2 y el par mutuamente especular: fermión-antifermión, caracterizado(s) estos últimos por el número 5.
Pero tratemos de analizar un poco el tema. En términos físicos, por resonancia (2) se entiende que:
“...Si a un sistema que oscila periódicamente se le aplica una fuerza externa también periódica, entonces la amplitud de la oscilación del sistema dependerá de la frecuencia de la fuerza externa. Si la frecuencia de esta fuerza es distinta de las frecuencias propias del sistema,- es decir: distinta de sus frecuencias armónicas (3) -, entonces la amplitud de la oscilación resultante será relativamente pequeña. Pero si la frecuencia de la fuerza externa es igual a alguna de las frecuencias características del sistema (es decir de sus frecuencias armónicas), entonces la amplitud resultante será muy grande. En este caso se dice que la fuerza externa ha entrado en resonancia con el sistema...”.
De acuerdo a la cita anterior, podríamos también y en concordancia con Quiroga, entender a la re-sonancia física como un mutuo re-conocimiento cuántico-armónico entre frecuencias recíprocamente inversas, (como lo son las del bosón y las del par especular: fermión-antifermión), pero ello dentro de su propia UNIDAD, convitiéndose por ello en un UNITARIO proceso no-lineal. Dicho de una manera más resumida: en la UNIDAD del Humano Conocer re-suenan, es decir, se “re-conocen” mutua e instantáneamente, el bosón y/o el par especular: fermión-antifermión, afirmación que coincidiría perfectamente con el hallazgo experimental de Quiroga el cual, muy en el fondo repito, nos está sugiriendo que nuestro conocimiento en realidad es.. ¡un auto-re-sonante re-conocimiento!
Aun a costa de parecer redundante y extenso, quizás sea muy producente transcribir textualmente lo que al respecto incluí en el primero de los trabajos que presenté al Taller-Web: Sophia Iberia in Europe (4):
“Recordemos que para Javier Monserrat y en un sentido enteramente gibsoniano, el procedimiento biológico no organiza y produce la percepción “en” el cerebro, sino que produce la resonancia sujeto-objeto en la percepción directa…” (Encabezamiento de la página 209 del citado documento-marco).
Ahora bien, la segunda acepción que para la palabra “sujeto” muestra el Diccionario de la RAE, nos dice: “Sujeto: (Del latín subiectus, part. pas. de subiicere, poner debajo, someter). m. Asunto o materia sobre que se habla o escribe”. Y la primera acepción que para la palabra objeto nos muestra el mismo Diccionario, nos indica: “Objeto: (Del latín obiectus). m. Todo lo que puede ser materia de conocimiento o sensibilidad de parte del sujeto, incluso este mismo”.
A continuación y como Título, prosigo con el tema:
La resonancia sujeto‹--›objeto de Monserrat, pensada como la campal, UNITARIA y cosmológica resonancia: bosón ‹--›(par especular: fermión-antifermión).
Aunque para Monserrat, Gibson se refirió (página 192 del documento-marco) a una “resonancia” del sujeto con la realidad a través de la percepción, la verdad fue que “…por medio de este concepto resolvió muchas preguntas que se le planteaban y que no podían recibir una respuesta más precisa. Sin embargo, no parece que este concepto sea el más adecuado (por lo que significa estrictamente resonancia en física) y, además es muy difícil darle una significación física congruente con la situación actual que, al estudiar la visión, mas bien parece describirnos la transmisión de una “señal”, que la creación de un “campo estable” de resonancia...”. Pero pronto veremos, que es precisamente un natural, cósmico y estable “campo de resonancias” de frecuencias basadas en los números 2 y 5 del Sistema de Numeración Decimal, el que nos permite realizar una refinada percepción directa, tal como Gibson la plantea.
El siguiente aparte del documento-marco de Monserrat - página 200 - nos proporciona un forzoso concepto en tanto que precursor de una ya acabada idea sobre la dual resonancia sujeto‹--›objeto: el concepto de campo, toda vez que sin la preexistencia de un campo, la resonancia entre frecuencias no puede darse:
“...La percepción directa del medio conecta las entidades vivientes individuales con el medio objetivo. Están abiertos a superficies reales, líneas, manchas y objetos colocados a todas las distancias en el espacio físico. Si estamos teniendo una percepción de objetos en el mundo externo es porque una cierta conexión física entre el sujeto y el objeto ha sido implementada realmente en el mundo. Podríamos formularla postulando la existencia de unos ciertos “campos de sensibilidad-consciencia” entre el objeto y el sujeto...”.
Y con anterioridad, en la misma página, había afirmado:
“...Estos campos deberán tener obviamente una entidad física. Muestran la insuficiencia teórica de la imagen corpuscular de los eventos físicos. La física de los campos, la imagen ondulatoria, las enigmáticas ventanas hacia la realidad que nos ha abierto la mecánica cuántica, permiten nuevos caminos para explorar la todavía extraña naturaleza de la realidad. Tan extraña que puede realmente producir los campos de sensibilidad-consciencia que permiten al sujeto penetrar sensiblemente el espacio objetivo y “percibir o palpar a otras realidades a distancia...”.
Propongo entonces entender a la resonancia sujeto-objeto de Monserrat no solamente y como más adelante veremos, encuadrada dentro de la simetría-asimetría intrínseca(s) a las frecuencias de base 2 y base 5 de un bio-físico campo electromagnético, sino siendo mismamente las frecuencias de tal campo, siempre y cuando aceptemos que el lenguaje - en tanto que denominador - con el cual el sujeto “…habla o escribe…sobre…”, conforma una parte muy importante de la UNITARIA TOTALIDAD del bio-físico campo electromagnético humano, pero siendo tal lenguaje entendido y expresado como la parte (el numerador-cociente) de nuestro sistema nervioso, más concretamente: nuestro hemisferio cerebral derecho, que de forma continua-directa-inmediata e intemporal percibe, siente, capta, afásica-artística-intuitiva y emotivamente al objeto en cuestión, al entrar en UNITARIA armónica resonancia sus frecuencias con y sobre las frecuencias con las que, con nuestro hemisferio cerebral izquierdo y de manera indirecta-discontinua-mediata y temporal, expresamos lingüísticamente y de manera no-artística, no-intuitiva y no-emotiva, al mundo que nos rodea en tanto que objeto. Con otras palabras: las frecuencias electromagnéticas con las cuales el conocimiento propio del hemisferio derecho, que internamente y de forma directa, inmediata y como numerador-cociente percibe, siente, capta, afásica-artística-intuitiva-interna y emotivamente al objeto en cuestión, entra en UNITARIA resonancia armónica con las electromagnéticas frecuencias con las que nuestro hemisferio izquierdo, como denominador y de manera indirecta y mediata, se expresa lingüística luego subjetivamente, sobre el externo mundo que nos rodea.
Para tener una comprensión más clara de mi propuesta, trasladémonos mentalmente al hipercuestionante experimento de la proyección sobre una pantalla, de un haz de luz que pasa indistintamente, bien por una, o bien por dos ranuras muy próximas y estrechas, presentado por el físico Thomas Young, experimento el cual, aunque fue demostrado en 1803, representa en realidad la quintaesencia de un extraño fenómeno mecanocuántico: el del bosón‹--›(par especular: fermión-antifermión) o dualidad onda-partícula. De hecho, una elemental y casi infantil manera de interpretar sistémica y vital-conscientemente a la UNIDAD que TOTALIZA al Cosmos y a su(s) parte(s), puede aplicarse en el crucial experimento de las dos ranuras de Thomas Young. Pero primero es necesario comprender y con ello, aceptar y aplicar, que correlativa y naturalmente y entre: bosón‹--›(par especular: fermión-antifermión), se produce una no-linealidad o UNITARIAMENTE inversa reciprocidad, dado que entre las frecuencias propias del bosón (5) y las frecuencias del par especular: fermión-antifermión (6), se produce una mutua, instantánea y UNITARIA armónica resonancia entre ellos mismos. Esta operativa no-linealidad debe ser entendida bajo las siguientes vitales cuatro condiciones, las cuales deben cumplirse trabajando de consuno, para obtener el resultado final: la vital-consciente UNIDAD que TOTALIZA al Cosmos:
1) Una razón aritmética “normal” que se da entre una sola ranura – la parte – y la TOTALIDAD, es decir, las dos ranuras: 1/2 = 0.5, caracterizando “esta” mitad especular 0.5 al externo-discontinuo-asimétrico-singular y temporal fermión e identificando la “otra” mitad especular 0.5 (7), al también externo-discontinuo-asimétrico-singular y temporal antifermión. Aquí la frecuencia 2 – denominador – la realiza el numerador-cociente 0.5.
2) Una razón aritmética inversa o “anormal” que se produce entre la TOTALIDAD de las dos ranuras y una cualquiera – la parte – de las dos: 2/1 = 2, identificando en este caso el número 2, tanto al interno-continuo-simétrico-atemporal y plural bosón, como a la cuántica onda de Schrödinger, que básicamente comparte la naturaleza del bosón. Aquí la frecuencia 1 – denominador – es realizada por el numerador-cociente 2.
3) La UNIDAD que por reciprocidad inversa TOTALIZA a la relación frecuencial: bosón‹--›(par especular: fermión-antifermión) y ello según la operación que la reconfigura: 2 × 0.5 = 1.
4) Una no-linealidad o reciprocidad UNITARIAMENTE inversa entre las frecuencias del 2 (o bosón) como denominador y las del 0.5 (o fermión-antifermión), en tanto que numerador-cociente: a menor número entero en el denominador – el 2 en 1/2 –, mayor fracción decimal como numerador-cociente: 1/2 = 0.5. Pero esta no-linealidad trabaja sabia e igualmente de manera inversa: a mayor número entero en el denominador (el 5 o fermión-antifermión en 1/5), menor fracción decimal en el numerador-cociente: 1/5 = 0.2. No obstante, en ambos casos la UNIDAD que no-linealmente interrelaciona a las frecuencias del 2 y del 5, toda vez que conmuta – multiplica – el macrocosmo del número entero que es el denominador, por el microcosmo de la fracción decimal que es el numerador-cociente, no cambia, se mantiene invariable: 2×0.5 = 1 y/o: 5×0.2 = 1.
Estas dos partes que conforman la no-linealidad o reciprocidad UNITARIAMENTE inversa entre la frecuencia del 2 (o bosón) como denominador y la frecuencia de la fracción 0.5 (o fermión-antifermión), en tanto que numerador-cociente, encuentran manifestación bio-física en la simetría‹--›asimetría que longitudinalmente y entre sus dos lados derecha‹--›izquierda exhibe el cuerpo humano. Estas simetría‹--›asimetría(s) corporales encuentran su máxima expresión bio-física mediante el sofisticado modus operandi electromagnético de nuestros dos hemisferios cerebrales ya que el hemisferio cerebral izquierdo – cuya función principal es esencialmente mediato-lingüística – gobierna la parte derecha de nuestro cuerpo, mientras que el hemisferio cerebral derecho (el cual es fundamentalmente afásico-inmediato-intuitivo-emotivo-artístico) hace lo propio, pero con el lado izquierdo de nuestro organismo. Este nervioso entrelazamiento electromagnético derecha‹--›izquierda que testimonia el cuerpo humano, trae inmediatamente a colación la especular y electromagnética dinámica de lo que sucede con nuestra imagen reflejada a tamaño natural en un espejo: si levantamos la mano derecha … nuestra imagen especular levanta la mano izquierda, (…y/o, a la inversa), y si avanzamos caminando desde nuestro atrás (pasado) hacia nuestro adelante (futuro) … nuestro reflejo hace lo contrario: va desde su atrás (pasado) [nuestro adelante… ¡es decir nuestro futuro!], hacia su adelante (¡…que es nuestro pasado!). Y bástele al lector saber, que el doble juego especular de las nociones espaciales arriba ‹--›abajo también se hace presente, pero para poder entenderlo bien, primero sería necesario proporcionarle a usted amigo lector, una larga exposición de índole aritmético-geométrico-decimal, que no es todavía del caso abordar.
Los pares de mutuos reflejos especulares conforman también dinámico-especularmente un volumen tridimensional coordenado cartesianamente de manera compleja y en donde cada coordenada se encuentra y reacciona dinámico-especularmente, invertida en 180º respecto a su par especular. Esta es la manera como opera el denominado “espin” en los pares mutuamente especulares de partícula‹--›antipartícula (fermión‹--›antifermión).
Como se puede apreciar, esta triple combinación de mutuos reflejos especulares: derecha‹--›izquierda, atrás(pasado)adelante(futuro), y arriba‹--›abajo, obedece a un enlace de tres ejes ortogonales que coordena, cartesiana y complejamente, a un volumen tridimensional o lo que es lo mismo: a un espacio-temporal “campo” al interior del cual se podrían dar y cumplir cabalmente las normas físico-geométricas de un fundamental campo electromagnético UNITARIAMENTE relativizado y cuantificado, normas que podrían muy bien…“producir (y soportar) una experiencia campal”, como sería la sentida aspiración, tanto de Gibson como de Monserrat. Y es este precisamente el caso (que el lector tendrá oportunidad de comprobar si lee en su totalidad al artículo publicado por Sophia Iberia in Europe), que milimétricamente se cumple en el evento de la ya experimentalmente detectada Microondulatoria Radiación de Fondo Cósmico de los 3º Kelvin, muy factiblemente, nuestro evolutivo y ya muy próximo, definitivo “domicilio”.
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(1) www2.le.ac.uk/ebulletin/news/press-releases/2000-2009/2008/02/nparticle.2008-02-19.8136617144
(2) Apartes tomados de: http://omega.ilce.ºedu.mx:3000/sites/ciencia/volumen3/ciencia3/112/htm/sec_14.htm
(3) Frecuencia armónica: frecuencia que es múltiplo o submúltiplo de la frecuencia básica del sistema.
(4) GONZÁLEZ VALDENEBRO, C., "Human Evolution: in Search of Our Anthropic Roots", Part I, página 3 y siguientes.
(5) Frecuencias con base 2 las cuales, en razón de la intrínseca continuidad-simetría entre las dos polaridades magnéticas, de modo directo e inmediato, internamente perciben, sienten, captan, y ello de una forma instantánea y mono-múltiplemente: afásica-artística-intuitiva-emotiva-objetiva.
(6) Frecuencias con base 5 las cuales, debido a la inherente discontinuidad-asimetría entre las dos cargas eléctricas, de manera indirecta y mediata, se expresan lingüística luego subjetivamente y como temporal secuencia, sobre el externo mundo que sus contrarias luego discontinuo-asimétricas cargas, configuran.
(7) Según se nota en la secuencia: Límite: la NADA = 0 = 0/2, 1/2, 2/2 = 1 = la TOTALIDAD = Límite, la “otra” mitad 0.5 no aparece, pero de alguna extraña y “clandestina” manera, sigue operando. Esta característica tiene implicaciones de gran trascendencia, tanto en una re-interpretación del Teorema de Incompletitud de Gödel y que no es del caso abordar ahora, así como para una comprensión más profunda de la actual teoría psicoanalítica.
http://www.hombreycosmos.org