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Drones y sistemas de información geográfica para controlar la caza furtiva de elefantes

El objetivo de la investigación es facilitar la vigilancia y abaratar costes


Un estudio de la Universidad de Penn State (EEUU) ha comprobado la eficacia de combinar el uso de sistemas de información geográfica con drones para ayudar a controlar la caza furtiva de elefantes. Para ello analizaron e identificaron aquellas zonas de mayor riesgo estadísticamente e hicieron recomendaciones para la ubicación de los puestos de vigilancia. Asimismo crearon rutas de vuelo eficientes para que los drones sobrevolaran también los puntos de mayor riesgo potencial. Por Patricia Pérez




Imagen: Andrew-Art. Fuente: Pixabay.
Imagen: Andrew-Art. Fuente: Pixabay.
Los cazadores furtivos mataron alrededor de cien mil elefantes en África entre los años 2010 y 2012, según un estudio de la Universidad Estatal de Colorado, en Estados Unidos, realizado para la Reserva Natural Samburu de Kenia. Los crecientes índices de mortalidad de los mamíferos terrestres más grandes del mundo son consecuencia de un incremento de la demanda de marfil en China y otros países asiáticos. Como consecuencia, según ese mismo estudio, la población de estos mamíferos está disminuyendo a un ritmo del 2% anual, una cifra que supera con creces su capacidad de reproducción.

Para tratar de poner freno a la caza furtiva, un estudio de la Universidad de Penn State (EEUU) ha combinado el uso de sistemas de información geográfica (SIG) con drones de manera efectiva. La investigación se puso en práctica en Tsavo, una región en el suroeste de Kenia que alberga la mayor población de elefantes del país. El objetivo era identificar aquellos métodos más efectivos que podrían utilizar los grupos locales de conservación para reducir esa práctica ilegal.

Para ello, en primer lugar, se trató de detectar similitudes geográficas de las zonas donde son habituales los cazadores furtivos. Así, se analizaron las características de 156 enclaves en un área de 21.000 kilómetros cuadrados de la región de Tsavo. Casi el 69 por ciento de los casos de caza furtiva se produjo a menos de cuatro kilómetros de una carretera y un 62 por ciento en un radio de seis kilómetros en torno a lagos, ríos u otras fuentes de agua, según se desprende del informe publicado en la revista científica Tropical Conservation Science, líder en información sobre ciencias ambientales.

"Sabemos que los elefantes necesitan agua, y tiene sentido que los cazadores furtivos los busquen en esas áreas", explica el estudiante Michael Shaffer, que llevó a cabo la investigación. Del mismo modo que resulta coherente que utilicen carreteras para entrar y salir con rapidez del hábitat de los animales. Aunque son espacios bastante obvios, el fin de la misión era confirmar su importancia estadísticamente.

La importancia de detectar aquellas zonas de alto riesgo de caza furtiva radica en la necesidad de concentrar los esfuerzos de conservación en esas áreas, pues estudios recientes han demostrado que es mucho más efectivo que patrullar por todo el hábitat donde se mueven los elefantes. Sobre todo teniendo en cuenta que estos pueden recorrer de 50 a 100 kilómetros en un día, por lo que su hábitat es uno de los más grandes entre los mamíferos terrestres.

Control con drones

Para controlar la región, los investigadores propusieron a los grupos de conservación el uso de drones equipados con diferentes tipos de cámaras. Del estudio también se desprendió que más del 85 por ciento de los incidentes de caza se registra en zonas abiertas, de arbusto bajo o sabana, por lo que podrían vigilarse fácilmente mediante drones.

De esta forma no sólo se facilita el trabajo de control sino que se abaratan costes, pues el uso de drones es mucho más económico que los helicópteros, además de evitar poner en riesgo vidas humanas. De hecho, se han registrado casos en los que los cazadores han atacado a los ocupantes del helicóptero.

Tras completar el análisis del hábitat, los investigadores identificaron aquellas zonas de alto riesgo para la práctica ilegal de la caza e hicieron recomendaciones para la ubicación de los puestos de vigilancia, contribuyendo así a la optimización de los esfuerzos por parte de los organismos de conservación. A partir de ahí crearon rutas de vuelo eficientes para los drones, controlando el tiempo necesario para sobrevolar los puntos de mayor riesgo potencial y seleccionado el tipo de cámara acorde a cada zona.

Aunque el estudio se centró en Tsavo, los investigadores señalan que estas técnicas podrían aplicarse también en otras regiones geográficas. "Nosotros emparejamos un modelo de hábitat para elefantes con los puntos de acceso más probables de los cazadores furtivos, marcando el punto de partida para patrullas terrestres y guardias forestales en caso de alerta”, señala el investigador Joseph Bishop. Sin embargo, aunque cada superficie tiene su propio desafío, la base del estudio se podría aplicar a prácticamente cualquier zona.

Ranger Drone español

La de Penn State no es la única investigación que ha recurrido a drones para tratar de poner freno a la caza furtiva en África. De hecho, un equipo de cuatro estudiantes de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) presentó el año pasado un drone diseñado específicamente para tal fin. Según informó la universidad en un comunicado, se trata de un aparato de ala fija que, a diferencia de la investigación norteamericana, incorpora tecnología para detectar a los animales desde el aire y enviar online en tiempo real la información de su ubicación.

El proyecto, denominado Ranger Drone, se presentó a un concurso internacional convocado por la organización Wildlife Conservation UAV Challenge (wcUAVc), con sede en Sudáfrica, para tratar de encontrar una solución eficaz al drama de la cacería indiscriminada y furtiva de elefantes y rinocerontes. El drone está programado para vigilar las zonas de selva o de sabana a partir de la carga de coordenadas a su sistema y vuela sin ningún tipo de mando a distancia. Una cámara térmica incorporada permite detectar tanto a los animales como a cazadores furtivos desde el aire.

Aunque el sistema de trabajo es diferente, tanto uno como otro estudio persiguen una solución que ponga fin a la cacería ilegal con un bajo coste, de forma que se pueda utilizar en cualquier parque natural de los diferentes países africanos. De hecho, el concurso convocado por wcUAVc ha pasado de ser una competición a un proyecto de colaboración en el que se anima a participar a estudiantes, académicos, aficionados y empresas de todo el mundo, utilizando la tecnología más avanzada.


Patricia Pérez Corrales
Miércoles, 25 de Mayo 2016
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