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El Universo de Stephen Hawking sería compatible con el teísmo

Un nuevo libro del profesor Soler Gil recupera el debate planteado en Historia del Tiempo


Hawking, como señala Carl Sagan, se embarca en una búsqueda de la respuesta a la famosa pregunta de Einstein sobre si Dios tuvo alguna posibilidad de elegir al crear el universo. Hawking intenta, como él mismo señala, comprender el pensamiento de Dios. Y esto hace que sea totalmente inesperada la conclusión de su esfuerzo, al menos hasta ahora: un universo sin un borde espacial, sin principio ni final en el tiempo y sin lugar para un Creador. Sin embargo, a pesar de la interpretación de Sagan, el universo de Hawking, ¿es compatible con el teísmo? Un nuevo libro de Francisco Soler Gil aporta una visión positiva. Por Leandro Sequeiros.



La historia del universo. George Mason University.
La historia del universo. George Mason University.
En octubre de 1988, hace veinte años, salió a la venta la primera edición castellana de un libro muy esperado: Historia del Tiempo. Del big bang a los agujeros negros del físico en Cambridge, Stephen Hawking. El libro venía precedido por las polémicas surgidas en los países anglosajones por su audacia conceptual. En tres meses se editaron seis ediciones en castellano. Se vendieron más de diez millones de ejemplares en todo el mundo (no sabemos si todos lo leyeron y lo entendieron) y en España se editaron 250.000 copias. Muchos lo tacharon de ateo. Nos llega ahora un libro que pretende aportar una visión positiva del mismo: Lo divino y lo humano en el Universo de Stephen Hawking (Francisco José Soler Gil, Ediciones Cristiandad, Madrid, 2008). Presentamos sus ideas fundamentales.

La Historia del Tiempo de Stephen Hawking (nacido en 1942) suscitó ríos de tinta hace veinte años. Con anterioridad (1985), John Boslough, profesor de Historia de la Ciencia en la Universidad de Princeton, había publicado el ensayo El Universo de Stephen Hawking (William Morrow, New York, y traducido al castellano en 1986 en la Biblioteca Científica Salvat, Barcelona).

Boslough había publicado ya en 1981 una semblanza de Hawking en la revista Science. En este ensayo se anticipan algunas de las intuiciones revolucionarias de genial profesor de la Cátedra Lucasiana de Matemáticas que ocupó en el su tiempo sir Isaac Newton, en la universidad de Cambridge.

En el año 2001, Hawking nos volvió a sorprender con otro libro, profusamente ilustrado, que pretendía llevar al gran público sus ideas. La traducción castellana no se hizo esperar: en 2002 se publicó con el título El Universo en una cáscara de Nuez (aludiendo a una frase de William Shakespeare) [Editorial Crítica, Barcelona].

En este ensayo, Hawking nos incita a acompañarle en un colosal viaje por el espacio-tiempo, hacia un increíble país de las maravillas en que las partículas, membranas y cuerdas danzan en once dimensiones, donde los agujeros negros se evaporan y desaparecen llevándose consigo su secreto, y donde habita la pequeña nuez –la semilla cósmica originaria– de la que surgió nuestro universo. Últimamente (2005) ha aparecido en castellano su Brevísima historia del Tiempo.

Hace unas semanas, el 24 de septiembre de 2008, el mismo Hawking ha vuelto a sorprendernos con unas declaraciones al diario El País en las que afirma que “la ciencia no deja mucho espacio ni para los milagros ni para Dios”. Esta frase ha sido interpretada en clave ateística por algunos, mientras otros han querido ver una afirmación de la autonomía de la ciencia y la religión.

¿Una creación sin Creador?

En el texto de la solapa delantera de la edición castellana de la Historia del Tiempo se lanzaban algunas preguntas para guiar la lectura: “¿Hubo un principio en el tiempo? ¿Habrá un final? ¿Es infinito el universo? ¿O tiene límites? (...) ¿Cuál es la naturaleza del tiempo? Al colapsarse un universo en expansión, ¿viaja el tiempo hacia atrás? ¿Por qué recordamos el pasado y no el futuro? ¿Puede ser el universo un continuum sin principio ni fronteras? Si así fuera, el universo estaría completamente autocontenido y no se vería afectado por nada que estuviese fuera de él. No sería ni creado ni destruido, simplemente sería. ¿Qué lugar queda entonces para un Creador?”

Y en las últimas páginas de la Historia del Tiempo leemos esta frase que a algunos parece un tanto sarcástica como conclusión (pág. 223-224): “No obstante, si descubrimos una teoría completa, con el tiempo habrá de ser, en sus líneas maestras, comprensible para todos y no únicamente para unos pocos científicos. Entonces todos, filósofos, científicos y la gente corriente, seremos capaces de tomar parte en la discusión de por qué existe el universo y por qué existimos nosotros. Si encontrásemos una respuesta a esto, sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el pensamiento de Dios”.

La Historia del Tiempo estaba precedida por un breve y provocador prólogo del divulgador científico Carl Sagan, muy conocido del gran público por su serie Cosmos, que finaliza de esta manera: “...También se trata de un libro acerca de Dios... o quizás acerca de la ausencia de Dios. La palabra Dios llena estas páginas. Hawking se embarca en una búsqueda de la respuesta a la famosa pregunta de Einstein sobre si Dios tuvo alguna posibilidad de elegir al crear el universo. Hawking intenta, como él mismo señala, comprender el pensamiento de Dios. Y esto hace que sea totalmente inesperada la conclusión de su esfuerzo, al menos hasta ahora: un universo sin un borde espacial, sin principio ni final en el tiempo y sin lugar para un Creador” (pág. 14-15).

Las referencias a Dios, al Creador, a la Divinidad salpican el libro dejando un sabor escéptico. Para algunos, el éxito de Hawking –amplificado por los medios de comunicación y la explotación de la imagen física del científico arrumbado en una silla de ruedas- no fue sino un mero producto de las técnicas de publicidad que determinan hoy en día las modas intelectuales.

Las preguntas abiertas de la Historia del Tiempo

Para el autor de este nuevo libro, Francisco José Soler Gil, el fenómeno Hawking, veinte años más tarde, no es sólo un producto mediático. Hay preguntas que hay que plantearse: en primer lugar está la cuestión del valor del modelo cosmológico de Hawking desde el punto de vista de la física. Y, en segundo lugar, está la cuestión del valor de las incursiones filosóficas y teológicas de Hawking en su libro y en otros textos que han ido apareciendo posteriormente.

El profesor Francisco José Soler Gil (nacido en 1969) ha realizado estudios de Física en la Universidad de Granada y de Filosofía. Es doctor en Filosofía por la Universidad de Bremen y es miembro del grupo de investigación de Filosofía de la Física de dicha universidad alemana. Entre sus obras de divulgación se encuentran Aristóteles en el mundo cuántico (Granada, Editorial Comares, 2003), coautor y editor del libro Dios y las Cosmologías modernas (Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 2005), y autor, junto con Martín López Corredoira, del libro ¿Dios o la materia? (Barcelona, Áltera, 2008), un debate sobre cosmología, ciencia y religión.

La tesis de Lo divino y lo humano en el Universo de Stephen Hawking de Francisco José Soler Gil (Madrid, Cristiandad, 2008) es que, “a pesar de todos los posible errores y deficiencias que puedan contener los planteamientos cosmológico-filosóficos de Stephen Hawking, merece la pena entrar en un diálogo con su obra” (pág. 13).

Los dos primeros apartados de la introducción se dedican a discutir por encima las ideas cosmológicas y filosóficas de Hawking. El tercer apartado de la introducción está dedicado a presentar brevemente los objetivos concretos y la estructura de este ensayo: “proseguir el diálogo fronterizo entre la cosmología y la filosofía iniciado por Stephen Hawking en Historia del Tiempo, estudiando algunas de las posibles consecuencias ontológicas de la descripción del universo propuesta por este autor” (pág. 24-25). Por ello, el cuarto apartado de la introducción tiene por objeto “exponer algunas de las conclusiones generales sobre el modelo cosmológico de Hawking y sus implicaciones filosóficas, a las que el autor de estas líneas ha llegado al término de su estudio. Conclusiones que, claro está, no tendrán por qué coincidir con las que el lector extraiga por su cuenta” (pág. 14).

Cosmología, Teología natural y Antropología

Lo divino y lo humano en el universo de Hawking de Francisco José Soler Ruiz “trata de proseguir el diálogo fronterizo entre la cosmología y la filosofía iniciado por Stephen Hawking en Historia del Tiempo, estudiando algunas de las posibles consecuencias ontológicas de la descripción del universo propuestas por el autor” (pág. 24-25). Para concretar este objetivo, el autor sugiere que “nos ocupemos de lo divino y lo humano en el universo de Stephen Hawking. Lo divino, sintetizado en la pregunta acerca de cómo se relaciona este universo con la idea de un Dios creador del cosmos. Y lo humano, sintetizado en la pregunta acerca de cómo encaja la experiencia humana de la temporalidad en semejante marco físico” (pág. 25).

El ensayo se estructura en tres partes: en la primera (“La cosmología de Hawking”) se presentan las grandes líneas del modelo cosmológico de Hawking –o mejor dicho, a la cosmología de James Hartle y Stephen Hawking, ya que en realidad, ha sido desarrollada de manera conjunta por estos dos autores, aunque divulgada luego sobre todo por el segundo-, que ha sido tratada en trabajos técnicos rigurosos y más tarde en obras divulgativas (Historia del Tiempo, El universo en una cáscara de nuez, Brevísima historia del Tiempo). Por eso el autor – de formación física – presenta el modelo cosmológico de Hartle y Hawking lo suficientemente detallado como para servir a las reflexiones posteriores, pero lo suficientemente sencilla como para que resulte accesible a cualquier lector de formación media.

La segunda parte (“El universo de Hawking y la Teología natural”) intenta responder a la pregunta sobre si queda un lugar para el Creador en ese universo. Es el desafío de Hawking a la Teología natural. Para facilitar la comprensión se estructura en tres capítulos: el primero de ellos está destinado a exponer las consecuencias para la concepción de Dios como Creador y del universo como creación que Hawking ha deducido de su modelo cosmológico. El segundo capítulo de esta sección resume las respuestas más destacadas a los planteamientos llamemos anti-teológicos de Hawking, de entre las opiniones ofrecidas por algunos especialistas en teología natural a lo largo de estos veinte años transcurridos desde la publicación de Historia del Tiempo. Entre estos autores están el físico sudafricano Georg F. R. Ellis, John Polkinhorne, Ian G. Barbour y R. J. Russell.

En el tercer capítulo de esta segunda parte, el autor trata de justificar su convencimiento de que “el escenario cosmológico propuesto por Hartle y Hawking, no sólo no conlleva ningún reto para la teología, sino que podría ser empleado para presentar algunas vías cosmológicas de acceso a la existencia de Dios con más claridad incluso que las derivadas de usar el modelo cosmológico estándar” (pág. 27-28).

La tercera parte (“El lugar del hombre en el universo de Hawking”) tiene varios objetivos. El primero de ellos es orientar nuestra atención hacia una serie de rasgos básicos de la experiencia humana de la temporalidad, así como introducir las principales concepciones del tiempo que han tratado de dar cuenta de dichos rasgos.

Hecho esto, el autor se ocupará de ofrecer algunos de los argumentos más destacados a favor y en contra de las distintas concepciones del tiempo mencionadas anteriormente. Tratará de mostrar que hay una teoría del tiempo –la teoría denominada del “universo bloque” – que ha de enfrentarse a problemas mucho mayores que las otras para poder ofrecer una explicación verosímil de la temporalidad humana.

Sentadas estas precisiones, el autor argumenta que la teoría problemática constituye precisamente la única concepción del tiempo compatible con el escenario cosmológico de Hartle y Hawking, lo cual implica consecuencias muy importantes para la aceptación del modelo referido.

Después de estas exposiciones, el autor resume sus conclusiones en el epílogo al que sigue una extensa bibliografía. El autor de este ensayo apunta que no pretende sustituir el dictamen del lector, el cual, desde su perspectiva, tal vez juzgue de un modo diferente el peso de los argumentos presentados aquí, o incluso, llegue a darse cuenta de posibilidades que el autor no había logrado percibir.

BigBang History.
BigBang History.
La cosmología de Hawking

Hace 20 años, al publicarse Historia del Tiempo, muchos creyeron ver la inminente llegada de la “teoría final”, la “teoría del todo”, o como quiera llamarse a la descripción unificada de todas las interacciones físicas en un marco cuántico. Pero en la actualidad –escribe el Dr. Soler Gil – el escepticismo acerca, no sólo de las propuestas cosmológicas de Hawking, sino de todo el programa de investigación en el que ésta se enmarca, es incomparablemente mayor. A fecha de hoy, la cosmología cuántica sigue sin realizar predicciones concretas, comprobables, y que nos permitan decidir entre cualquiera de sus modelos y el escenario cosmológico estándar.

Pero hay un segundo motivo para tener en cuenta el modelo cosmológico de Hawking: presenta rasgos de gran interés para la reflexión filosófica de la realidad natural y para la teología. Escribe el físico Michael Heller, premio Templeton 2008: “Un modelo matemático podrá tener cierta importancia para los análisis teológicos o filosóficos aunque no esté verificado empíricamente e, incluso, aunque no vaya a estarlo nunca. Cualquier modelo matemático, estipulando que esté construido correctamente, muestra que el conjunto de supuestos en el que está basado no es contradictorio y así puede que falsee [en sentido popperiano] o corrobore alguna idea filosófica”.

“Resulta fácil entresacar de las páginas de Historia del Tiempo –como también de otros textos divulgativos de Hawking- ejemplos de la deficiente formación filosófica de su autor. Uno de ellos, que ha sido puesto de relieve por numerosos críticos, es la mezcla incoherente de una comprensión instrumentalista y una comprensión realista de la actividad científica en general, y de su modelo cosmológico en particular” (Soler Gil, pág. 19).

Hay textos en los que sugiere que el tiempo imaginario es sólo una herramienta matemática útil, refiriéndose al instrumentalismo, y en otros textos se dice que el tiempo imaginario determina ontológicamente la estructura real del universo [realismo]. Y si Hawking insiste en que sus modelos cosmológicos no son más que construcciones matemáticas para dar cuenta de fenómenos (algo así como las justificaciones de Osiander en el de Revolutionibus de Copérnico), ¿a qué viene entonces preguntar, por ejemplo, qué lugar queda en el universo para un Creador?

El universo de Stephen Hawking y el lugar del Creador

En un breve artículo publicado en internet por el autor, Francisco José Soler Gil, se aborda la problemática general del ensayo que aquí comentamos así como su posición como científico, filósofo y teólogo. En opinión de su autor, “el problema no es la ciencia. El problema es que los materialistas intentan vendernos como ciencia lo que no es sino su pobre lectura de la misma. Una lectura que oscurece y vela el hecho de la creación, y despoja a la naturaleza de las huellas de sentido que ciertamente contiene”.

Y continúa: “Imagine el lector que este artículo comenzara afirmando que el cosmos de Aristóteles no dejaba ningún lugar para un Creador. ¿Cómo reaccionaría usted ante una tesis semejante? Supongo que inmediatamente le vendría a la cabeza el dato de que fue justo el marco aristotélico el que empleó, sin ir más lejos, Santo Tomás de Aquino, para formular algunos de los argumentos más clásicos de la existencia de Dios. De manera que, teniendo eso en cuenta, su reacción natural sería la de encogerse de hombros y pensar que el autor de estas líneas debería dedicar algún tiempo a refrescar sus conocimientos de historia de la filosofía”.




“Supongamos, en cambio, que este artículo hubiera comenzado afirmando que el universo de Stephen Hawking no deja ningún lugar para un Creador. Ante esa tesis, sospecho que más de un lector no tendría nada que oponer. Si el lector es ateo, o agnóstico, asentiría con satisfacción, y tal vez pensando que la refutación de Dios está a la vuelta de la esquina. Y si es creyente, quizás se consolaría pensando que, después de todo, la cosmología de Hawking es muy especulativa, y sigue sin haber recibido ningún tipo de soporte empírico”.

“Sin embargo, lo razonable, en este segundo caso, hubiera sido extraer la misma moraleja que en el primero, a saber: la deficiente formación filosófica del declarante. Y esto por un motivo muy sencillo: Porque basta analizar los rasgos generales del escenario cosmológico que nos propone Hawking para caer en la cuenta de que, de entre todas las hipótesis acerca del universo que se manejan en la física actual, es precisamente ésta la que presenta mayores analogías con el cosmos aristotélico que sirvió de base a la teología natural durante siglos”.

“Evidentemente, no se trata de escenarios idénticos. (Pues, por ejemplo, el universo de Hawking carece de la dimensión finalista que hallamos en el marco aristotélico). Pero, aún así, las coincidencias resultan más que llamativas. Para empezar, en ambos casos nos hallamos ante un universo que posee todos los rasgos de un objeto físico: un universo que es algo determinado, y no la inmensidad informe e inconcebible del cosmos materialista. Un universo pesado y medido, y dotado de una cuidadosa estructura, a la manera del instrumento musical que San Gregorio Nacianceno proponía como metáfora de la creación”.

“Y luego, se trata de un cosmos plenamente racional. Un aspecto, en el que el modelo de Hawking, con su eliminación de la singularidad inicial, le saca incluso ventaja ―desde un punto de vista teológico― al modelo ordinario de la Gran Explosión, y muestra mejor que él la firma del Logos como fundamento de la realidad. Las esferas celestes que imprimen y determinan el movimiento del cosmos aristotélico han desaparecido. Pero, a cambio, el mundo de Hawking cuenta con el conjunto de historias en el tiempo imaginario, que ejercen un papel de determinantes completamente análogo. Y así podríamos seguir (...)”.

“Ahora bien, si el escenario cosmológico que nos propone este autor se asemeja de tal modo a la imagen del universo que mejores servicios ha prestado a la teología, ¿de dónde procede la convicción común de que se da un conflicto entre ambos planteamientos? ¿Acaso todo se debe a un malentendido, por parte del público? Sí y no.

Desde luego, los lectores de Historia del tiempo no se han inventado el conflicto entre la teología natural y la cosmología de Hawking, sino que se han encontrado con muchos pasajes de la obra, que incitan a pensar en esa dirección. Además del prólogo de Carl Sagan, que también va por ahí. Y además de las declaraciones públicas de Hawking, como las que acaba de regalarnos con ocasión de su visita a Santiago de Compostela.

El error ―a mi modo de ver, y si es que hay que llamarlo así― ha consistido en no percibir que las conclusiones filosóficas que Hawking y Sagan pretendían derivar de esa cosmología, no se siguen de ella, sino que son un añadido ideológico, motivado por el pensamiento materialista de estos autores”.

“Y lo cierto es que, en los últimos tiempos, estamos asistiendo una y otra vez al mismo fenómeno, posiblemente debido a la difusión del materialismo ateo en los ambientes universitarios de nuestro cada vez más viejo continente. Da igual que se trate de cosmología o de neurología; de ingeniería genética o de física de partículas. Los nuevos avances se nos presentan siempre envueltos en una lectura sesgada, fuertemente interpretados desde una perspectiva materialista. El caso del universo de Hawking ―donde el choque entre sus características reales y su interpretación estándar es tan nítido― posee, en este sentido, la virtud de la ejemplaridad”.

“De ahí que merezca la pena demorarse a analizar la hipótesis cosmológica de Hawking, comparando los indicios de la existencia de Dios que se pueden obtener sobre la base de dicha hipótesis con lo que el propio Hawking deduce de ella. Es un ejercicio muy ilustrativo, y que entraña una lección que los creyentes no deberíamos olvidar. A saber: que no es la ciencia la que se enfrenta a la fe en Dios. No. El problema no es la ciencia. El problema es que los materialistas intentan vendernos como ciencia lo que no es sino su pobre lectura de la misma. Una lectura que oscurece y vela el hecho de la creación, y despoja a la naturaleza de las huellas de sentido que ciertamente contiene. La despoja a ella, y nos despoja a nosotros”.

Hasta aquí el texto publicado en internet.

Dejamos abierta a la consideración del lector los argumentos del Dr. Francisco José Soler Gil. En un momento tan importante para la historia del diálogo ciencia-religión es necesario integrar todas las posturas para abrir espacios interdisciplinares.

Leandro Sequeiros es Catedrático de Paleontología, Facultad de Teología de Granada.



Martes, 2 de Diciembre 2008
Leandro Sequeiros
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Nota

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1.Publicado por Constanza el 02/12/2008 11:30

No me parece importante divagar sobre lo divino y lo humano del universo...
La expansion de nuestra mente'divina-humana' siempre ira alejando la solucion de los enigmas.

Creo que hay que hay que volver la mirada hacia nosotros mismos y cuando comprendamos la verdadera esencia del ser humano, quiza podamos vislumbrar a dios.

2.Publicado por uno el 02/12/2008 17:57
A mí me sorprende el afán por encontrar un hueco para Dios. Sin saber si existe eso que se conviene en llamar Dios o si no existe, no encuentro ningún motivo para buscarlo en la Naturaleza. Con Dios o sin él, la realidad del universo sigue siendo la que es. Que exista un creador o que no exista es parecido a preguntarse si La Mona Lisa fue producto del genio de una persona o del azar. ¿Modifica eso en algo a ese cuadro?

3.Publicado por angel laurito el 02/12/2008 19:57
Evidentemente, no se trata de escenarios idénticos. el problema epistemológico de la identidad es en sí mismo una dimensión finalista mientras el de la ciencia es de coincidencias que van acallando el ruido con un ruido más digerible para nuestras metáforas. no comprenden qué es determinado, qué es determinalbe y qué es testimoniable, o sea " los rasgos no alcanzan a ser de un objeto físico si es que se puede determinar alguno, son aproximaciones a un único objeto fenoménico complejo que desde la antiguedad llamamos Universo, Dios o cualquier otro fonema que simplemente enuncia un complemento del que describe su límite fenoménico. un poco más de comprensión de nuestros propios límites cognitivos please, demasiado soberbio huele todo esto. aguante Jesús.

4.Publicado por Marcos el 02/12/2008 21:16
Creo que lo sorprendente no es el afán por encontrar un hueco para Dios, sino el afán por negar el espacio que le corresponde. Justamente el desconocimiento acerca de si existe eso que se conviene en llamar Dios o si no existe, es un fortísimo motivo para buscarlo, y no solamente en la Naturaleza sino en donde sea que razonablemente podamos encontrarlo, en nuestro interior, en el testimonio y mensaje de personas de diversas épocas, en la vida de los santos, en la Biblia, en el Corán o en los Libros Sagrados de cualquier religión.-
Y no es cierto que con Dios o sin él, la realidad del universo sigue siendo la que es. Decir eso implica excluirnos a nosotros, a nuestro comportamiento, a nuestra vida y a nuestras ilusiones, del concepto de universo. Y es evidente que no será igual nuestro comportamiento, nuestra vida, nuestras ilusiones, etc., si pensamos que Dios existe o que no existe.-
En definitiva, todo lo que busca en el entorno físico el ser humano, desde que nace y hasta que muere, son señales, huellas, que le permitan determinar qué hacer en la vida, cómo llenar el relativamente escaso tiempo que va desde el nacimiento hasta la muerte. Es por eso que los primeros humanos descubrieron el fuego, es por eso que los primeros griegos comenzaron a filosofar, es por eso que nació la teología. Es por eso que alguna vez los discípulos dijeron a Jesús ¿Qué haríamos sin ti? ¡Solo tú tienes palabra de vida eterna!
Por eso es que no puedo coincidir en la conclusión de que la existencia o no de un creador sea parecido a preguntarse si La Mona Lisa fue producto del genio de una persona o del azar. Es tan ciego como que Robinson Crusoe en la isla dijera que no tiene sentido preguntarse si la huella en la arena era producida por un humano o era obra del azar. La forma de la huella no cambiaría en un caso o en el otro, pero la actitud de Robinson ante ese descubrimiento de la huella, obviamente que sí.-
En definitiva, intentar dentro de nuestras limitaciones descubrir algo más acerca de la existencia de Dios, es lo más importante que podemos hacer de nuestra vida.-

5.Publicado por José Alsina Maspera el 03/12/2008 17:02
Creo que el vacío, el infinito y la eternidad existían previamente al Big-Bang. Después del Big-Bang, en el Universo que se ha ido configurando, no existe el verdadero vacío, pues lo que parece vacío, está ocupado por la materia oscura y sobre todo por la energía oscura y las fluctuaciones cuánticas. El Universo está expandiéndose cada vez a mayor velocidad y va ocupando cada vez más espacio VACIO, que,por tanto, deja de ser vacío verdadero aunque pueda parecerlo. Estamos inmersos en los límites del Universo derivado del Big-Bang.
El infinito y la eternidad, son lo que su nombre indica y nos cuesta entenderlos, pero, bien pensado, aún NOS CUESTA MÁS ENTENDER LA EXISTENCIA DE LA NADA, O SEA, EL ESPACIO VACÍO ABSOLUTO ATEMPORAL.
SE DICE QUE, CON EL BIG-BANG, junto con nuestro Universo, se creó, o se inició el tiempo y el espacio.
Yo creo que se creó el tiempo y se formó es espacio dentro del Universo limitado que surgió y que se expande exponencialmente. Pero este Universo dentro del cual estamos, es sólo algo dentro de la INMENSIDAD Y LA ETERNIDAD. No lo es todo; queda el infinito no ocupado por las consecuencias del Big-Bang y su expansión. Y siempre permanecerá.
Parece que la expansión durará billones o trillones de años, o más y todo lo creado se diluirá y desaparecerá en el infinito. Después de muchísimo tiempo volverá a existir un verdadero vacío capaz de albergar un nuevo Big-Bang.
Estos absolutos: vacío verdadero, eternidad e infinito son el continente eterno de los acontecimientos posibles. Surgieron también las religiones precisamente basándose en estos conceptos incomprensibles para nosotros y tratando de dar sus explicaciones místicas y míticas, aceptadas muchas veces por sus adeptos.
Dios lo hizo todo, pero los hombres hacen los dioses(sus dioses).
En la eternidad cabe todo: el pasado, el presente y el futuro, y Dios. Este Dios que es el creador. Y la intención o causalidad; no la casualidad.


6.Publicado por neo el 03/12/2008 18:02
Lamento profundamente la respuesta de UNO....mas que lamentar siento una profunda lastima por el.
Siguiendo tu razonamiento...la pregunta de la Mona Lisa ( y x transitiva la de Dios) seria lo mismo que preguntarse si soy hijo de mi padre o del vecino de enfrente. ¿Modifica eso en algo a mi vida? Yo creo que si...tal vez si eres adoptado no te cambie la vida. Va en cada uno, UNO.
Lo importante no es la respuesta sino el afán que le ponemos a la pregunta, y no tratar de simplificar las cosas preguntándose ¿Modifica eso en algo a ese cuadro?.
¿Modifica en algo que te conteste tu comentario?....No creo, pero sin embargo le busco una respuesta.

7.Publicado por Guillermo Alatorre el 04/12/2008 09:55
"Un universo sin un borde espacial, sin principio ni final en el tiempo y sin lugar para un Creador."
Coincido totalmente con Stephen Hawking.
La única pequeña diferencia, y siento que es ahí en donde radica el problema de las interpretaciones y conclusiones a las que llega Hawking, y algunos otros, es que Dios no es creador del Universo, Dios no ha creado la materia. Lo único que ha hecho dios con la materia y el universo, (sin principio ni fin) es ORGANIZAR la materia. Efectivamente no queda lugar para un creador, pero si para un organizador.
Pero cómo es que dios organiza la materia. Es muy sencillo. Se sabe que para poder conocer el funcionamiento del universo podemos basarnos en el estudio de una célula o de un organismo, o en general de un sistema, pues todo en el universo es isotrópo. Pues bien conociendo cómo funciona el cuerpo humano podemos saber cómo trabaja y cómo piensa dios.
Todos sabemos que el cuerpo humano se compone de una parte material y un aparte espiritual o conciencia. La materia de la que está fomado mi cuerpo no es una materia propia, sino que es una materia que es del universo. Ahora se encuentra formando mi cuerpo y en el futuro formará un árbol o un perro. Polvo soy y en polvo me convertiré.
Entonces lo que so soy, antes que materia, soy espíritu. Cuando yo pienso: "quien soy soy", no puedo estar pensando en la materia que forma mi cuerpo, la cual no es mia, es sólo prestada mientras dura mi vida.
Hasta aqui el analisis somero de la materia. Ahora bien el espíritu, coincido con aristoteles, está formado por 2 elementos: La pneuma y el alma, como él lo señala.
La pneuma es el espiritu propiamente dicho, el cual yo lo subdivido en 2 partes: una es la inteligencia funcional y la otra es la inteligencia psiquica. El alma, es lo que le da vida a la materia.
Me resta por explicar el espíritu propiamente dicho, es decir la inteligencia psiquica y la funcional.

El humano biologicamente hablando, es un organismo extraordinariamente complejo. Minuto a minuto, dia tras día, ocurren en nuestro interior miles y quizá millones de reacciones fisicoquimicas, de las cuales estamos completamente ajenos a ellas, se realizan en forma automática. Reacciones que son muy complejas y presisa y eso nos permite mantener la vida y la salud. El cuerpo está formado de órganos, como el corazón, riñón, pulmones, etc, que no tienen esos órganos una conciencia propia. Todos ellos trabajan en forma perfecta y armónica con el resto de los órganos, pero cada uno de los órganos no es conciente de su accionar. Todo nuestro organismo está completamente armonizado por una inteligencia que coordina todas las actividades, en una forma inconciente para nosotros. No tenemos que preocuparnos de respirar, ni de controlar nuestros latidos cardiacos, ni hechar a andar una enzima para la digestión, et.c etc.,
Existen un sin fin de aaciones involuntarias que realiza nuestro cuerpo y que estan coordinadas por una inteligencia funcional, cuya sede está en el cerebro, a través de el llamado sistema nervioso autónomo. Bien es esta la inteligencia funcional a la que me refiero. Por otra parte la inteligencia psiquica es propiamente el pensamiento, la conciencia, el yo cuya base no se ha demsotrado plenamente que se encuentre en el cerebro, pero que esto es asunto de otro tema.
En esta breve explicación es posible comprender como es que el espiritu organiza la materia de nuestro cuerpo. Si el organismo requiere de alimento, el sistema nervioso autónomo lo detectará y hechará a andar mecanismos para que nos dé hambre, y poder introducir alimento a nuestro cuerpo. Si ocupa agua, nuestra inteligencia autónoma, que es parte del espíritu, hará que nos dé sed e incoorporaremos materia (agua) a nuestra materia. De esta forma la organización de la materia de nuestro cuerpo está dada por la inteligencia funcional, que es parte del espíritu. Podemos ver ahora cómo es que el espìritu, organiza y controla la materia?
Nuestro espiritu determina incluso la longevidad de una persona. La muerte de una persona no es el fallo del espiritu sobre la materia, incluso ya es algo "programado". La materia de nuestro cuerpo, como cualquier otra, tiene una inmanente entropia a disgregarse, a volver a la naturaleza. El espíritu la mantiene unida y ORGANIZADA.
Nuestro espiritu, podemos decir es el "dios" de un enorme universo llamado cuerpo humano. El ser humano se le puede considerar, dada su enorme complejidad, quizá tanto o más complejo que el universo mismo, como un universo, en el cada una de las células corresponde a un planeta. Nosotros somos las células de un enorme organismo llamado universo, en donde necesariamente debe de existir un espiritu, o una inteligencia que organize la materia, yo le llamo dios.
Mi conciencia y mi inteligencia funcional, organiza la matyeria de mi cuerpo, es el dios organiizador y armonizador de mi estabilidad tanto física como psíquica.
De la misma manera que ocurre este fenómeno en nuestro cuerpo podemos trasladarlo al orden del universo, en donde sí existe lugar para un organizador del universo, no para un creador.
Entiendo que este es un lugar de ciencia, no de filosofia, pero creo que finalmente la ciencia y la filosofia persigue el mismo objetivo: La energia última, la luz última, dios.

Atte. Dr. Guillermo Alatorre
letyc73@hotmail.com
tij, méx.

8.Publicado por Cristian el 04/12/2008 12:57
En 100 años mas, los cientificos y academicos no entenderan como hubo una generacion completa de estudiosos que se embarcaron en el ateismo, simplemente seran una anecdota en el tiempo.

9.Publicado por Carlos Montoya el 02/01/2009 04:36
Definicion del infinito : que simple y sencillamente no tiene fin.
parecerian cuestiones absurdas tomando en cuenta la abstracticidad de este concepto. Subjetivizar lo objetivo se vuelve algo infinito en si, cuando se trata de encontrar las respuestas a las constantes e infinitos enigmas humanos se cae en la deformacion de la realidad, pero cuando alzo la mirada, y trato de encontrar las respuestas a todas esas preguntas, ironicamente, solo un libro tiene las respuestas mas simples y complejas, la biblia, y es que a pesar de que no existe un analizamiento minusioso del tema, nunca se equivoca, es la respuesta sabia a la pregunta inteligente.
Quien sea que este detras de todo esto, no es cualquier tonto, y cuestionar su imponente autoridad es aún mas estupido que el mismo libro de Hawkings, que en cien anos, pasara a ser parte de solo unos libros de texto gratuito, sin embargo, tu incredulidad, pasara a ser parte de ti toda tu vida...

10.Publicado por Leandro Sequeiros el 05/01/2009 11:08
Me sorprende y me estimula la cantidad de cmentarios enviados a propósito de este ensayo... Esto indica que el tema interesa y que el capítulo de las respuestas está todavía abierto... Creo que a los científicos (y a mi el primero) nos hace falta mucha más formación filosófica. No creo que el llamado proceso de Bolonia avance mucho en formar científicos críticos con su propio conocimiento. Sería muy deseable que en los curricula de ciencias se incorporase la historia y la filosofía de las Ciencias. Todo conocimiento científico está impregnado por la filosofía. No hay conocimiento neutro... Demos a la creativiad científica el lugar qye le corresponde... Leandro Sequeiros. Facultad de Teologia de Granada lsequeiros@probesi.org

11.Publicado por angel laurito el 05/01/2009 13:21
les posteo este artículo de Alberto Rojo en criticadigital.com.ar
En la eucaristía, un trozo de pan se convierte en el cuerpo de Cristo, y el vino del cáliz en su sangre. Los fieles siguen viendo pan y vino, pero deben aceptar que algo misterioso ha ocurrido: que la “sustancia” del pan y la del vino han cambiado. El grado de misterio de esa “transustanciación” depende del concepto que se tenga de sustancia; si se la piensa como algo físico, como la materia de la que están hechos el pan y el vino, la idea es poco digerible en un estómago racional. La cosa cambia si se piensa en sustancia como algo más allá de lo físico, algo metafísico, que es más o menos como la presentan los teólogos actuales. Sin embargo, en el medioevo la línea demarcatoria entre lo físico y lo metafísico era difusa. No se sabía si la materia era algo continuo, o era discreta, granular, hecha de átomos que existen en un espacio vacío. El hecho de que la transustanciación era una idea un poco ambigua y a la vez sostenida por la Iglesia legitimó la alquimia: la posibilidad de convertir un material común en un metal precioso.

Tuvieron que pasar muchos siglos de una ardua y gradual acumulación de consenso para que algunos de los secretos de la materia nos fueran develados. O quizás lo que se develó es el contorno preciso de un mapa erróneo de la realidad. Porque lo cierto es que hoy, en la era de la nanotecnología y de los GPS con relojes atómicos, el enigma más importante de la física se resume en una frase: ¿qué es la materia?

Se sabe muchísimo, de eso no hay duda. El secreto de la transmutación es que todos los elementos están hechos de átomos y que esos átomos están hechos de una trilogía microscópica: protones, neutrones y electrones. La diferencia entre Britney Spears y una carretilla de ripio del mismo peso es la manera en están distribuidos esos protones, neutrones y electrones. La “sustancia” está en el orden de ese Rasti microscópico.

Los neutrones y los protones son más pesados que los electrones y se los llama bariones (de la palabra griega barys, que significa “pesado”, la misma raíz que “barítono” y “barómetro”). Toda la materia de la Tierra está hecha de bariones. Nunca estuvimos en el Sol, pero sabemos su constitución por la composición de la luz que emiten sus átomos. Así sabemos que no sólo el Sol y la Tierra sino todos los planetas y las estrellas están hechos de materia bariónica.

Sin embargo, en 1933 apareció una pieza que no encajaba en el rompecabezas, y la comunidad científica reaccionó como a menudo suele hacerlo en estos casos: ignorándola. El descubrimiento lo hizo Fritz Zwicky al advertir que cierto cúmulo de galaxias rotaba mucho más rápido que lo esperado. Por ejemplo, sabemos el “peso” de la Luna y el de la Tierra, y por lo tanto su mutua atracción gravitatoria. Ahora bien, si la Tierra fuera cuatro veces más pesada, la Luna debería moverse el doble de rápido para poder mantenerse a la misma distancia y no “caer” a la Tierra. Así, la atracción de las galaxias internas del cúmulo mantiene girando a las galaxias externas. Zwicky midió que las estrellas giran como si estuvieran empujadas hacia el centro por un peso unas cien veces mayor al de las estrellas internas y bautizó a esa masa invisible “materia oscura”.

En las décadas que siguieron, nuestra comprensión del universo se perfeccionó. Hoy sabemos que comenzó como una gran explosión –el famoso Big Bang–, que al principio todo era una “sopa caliente” y que luego fue enfriándose. En los 70, el astrofísico David Schramm usó el modelo de enfriamiento del universo, que ya había sido corroborado, y concluyó que la materia generada en el “Génesis” es muchísimo menor que la materia oscura que rige el movimiento de las estrellas. Esto condujo a la Gran Pregunta: si es cierto que hay materia invisible entre las estrellas y que tampoco es del tipo de la que conocemos (materia bariónica), entonces, ¿qué es?

Desde entonces, la pregunta se ha revisado muchas veces y todo conduce a que existe materia que se comporta tal como la materia normal respecto de la fuerza gravitatoria, pero no parece responder a los cánones de la materia bariónica. Un físico argentino, Matías Zaldarriaga (ahora en Harvard), ha jugado un papel importante en entender estas cuestiones.

La enigmática materia oscura aparece agrupada en halos esféricos alrededor las galaxias. Curiosamente, los bucles luminosos de Noche estrellada de Van Gogh pueden considerarse la ilustración de un cielo hipotético en el que los halos de materia oscura son visibles.

Llegamos así al oscurantismo presente: la materia más abundante del universo es oscura, una mayoría silenciosa de origen desconocido. Desconocemos su “sustancia”, si es continua o si está hecha de átomos. Desconocemos si existe una “eucaristía” que la transmute en materia bariónica, la que constituye todo lo que nos rodea, incluidos nosotros. Es uno de los enigmas más importantes de la física de hoy. Ojalá no tengamos que esperar 500 años de ciencia hasta el próximo renacimiento y vivamos para conocer la explicación de esta oscuridad.

les agrego un comentario mío sobre el árticulo.
angel dice: "excelente, pero vamos por más. "incluidos nosotros", que tal si los bucles de Van Gogh los llevamos a la iconografía cristiana, al sí mismos? "sí mismos" es más filosófico. Ahora bien el “incluidos nosotros” nos lleva al astrofísico principio cristiano que Jesús es una “estrella viva” vía “sus bucles”. Obvio tu ej tipo balanza de Arquímedes de pesos relativos y mutua atracción es sensorial y no inteligible. Para eso es necesario adicionar estética que es provista por pensar la microgravedad más que por “ver” la danza de la macrogravedad. Agregar el problema estético inteligible a la fuerza gravitatoria es el camino hacia la próxima gran unificación lingüística. Y este camino es enunciado por Jesús con su criterio de verdad: ” yo soy el que soy”. Complicado no, bueno hay un purgatorio en el medio, una especie de ducha para lavar el fango sensorial y la historia racional, jajaja, todo un yacuzzi. y si la percepción bariónica fuera una ficción sensorial???? jajajajajaja"
espero que sea útil para reflexionar, Feliz Año



12.Publicado por Jon PV el 08/01/2009 17:52
Decir que de entrada este debate sobre si hubo un creador o no, no es nuevo, pero ahora no te cortan la cabeza por hablar de ello...o vas a la hoguera...Si para los que sois creyentes, os voy a dar una nueva incógnita...¿quien creó a vuestro dios?...si la cosa va de crear.... La ciencia tiene y tendrá siempre la última palabra, y que ahora no se sepan las respuestas es porque todavía nuestra tecnología es limitada..debemos agradecer a ciertos sectores eclesiásticos durante siglos hayan demorado respuestas. Para mi no existe ningún creador por la simple razón de que nuestro universo tiene unos 15.000 millones de años...¿donde estuvo ese creador anteriormente...digamos 50.000 millones antes, o 100.000, o 1 billón de años...?? aburriéndose?, me inclino a pensar que se tardó muchísimo en fraguar el big bang como una singularidad y que sino se hubiera fraguado en si mismo, ahora mismo no estaríamos en este blog añadiendo comentarios. Las religiones siempre han buscado la respuesta fácil como en su momento se decía que Thor era el dios del trueno, o que Poseidon era el del mar...afirmaciones que hoy en día nos parecen ridículas, pero que en su día eran aceptadas por las civilizaciones anteriores...Es cuestión de tiempo que se resuelvan las incógnitas sobre nuestro universo como si de una ecuación se tratase, solo se necesitan mentes brillantes y tiempo..., y por supuesto dinero para llevar a acabo las investigaciones y experimentos correspondientes. Feliz año nuevo

13.Publicado por neo el 12/01/2009 22:44

Con respecto al articulo de Jon PV, el pensamiento religioso así como el científico evolucionan, buscan nuevos conceptos, se rearman y tiran abajo viejos paradigmas.

Tenes razón, en la antigüedad Thor era el dios del trueno, pero así como también, sabemos que hoy en día el paradigma newtoniano es falso y fue barrido de un plumazo por la relatividad general y la física cuántica.

En el siglo 19 Laplace afirmo que si se conocieran las velocidades y posiciones de todas las partículas se podrían predecir todos los acontecimientos futuros, este comentario hoy en día equivale a afirmar que Thor es el dios del trueno.

Esto tan solo por ponerte un ejemplo, porque estos abundan.

Con respecto a tu pregunta donde estuvo nuestro creador anteriormente? Es digno de una mente finita como la nuestra. No creo que un dios atemporal, que trasciende el tiempo, se preocupe mucho por nuestro concepto lineal del tiempo.

14.Publicado por Daniel el 08/04/2009 14:04
Es un libro muy bueno. Y es muy bueno y muy "SANO" para la ciencia el no dejar a un lado esta realidad que emerge en el pensamiento del hombre que es la idea de "dios". La búsqueda de un sentido profundo a nuestro ser nos mueve hacia la unificación armónica del ser humano, que hoy por hoy es lo único que se me ocurre nos va a poder ayudar para poder seguir adelante y no acabar destruidos, entre otras cosas para que personas con mentes brillantes puedan seguir investigando .(dedicado a jon PV Y UNO)

15.Publicado por Manuel C el 21/04/2009 02:14
Humildemente quiero comentar que en un video que pasaron en Discovery Chanel el Propio Stephen Hawking dijo que en base a sus calculos matematicos le faltaban 6 nanosegundos para llegar al inicio del Big Bang y el mismo comparo su hallazgo con los 6 dias de la creacion de la Biblia. por ende aceptando la creacion divina.

16.Publicado por ISRAEL el 31/05/2010 04:51
Deben tomar en cuenta que si bien las teorías cientificas quedan obsoletas al pasar de los años, al menos esos mismos cientificos como Laplace sabían que lo que decían eran solo hipotesis, y no eran verdades absolutas, sin embargo las religiones mas grandes tenían verdades absolutas y si alguien no las aceptaba, podia ser torturado o muerto. Y hoy en día en muchas partes del mundo sigue ese barbarismo religioso que es lo que preocupa. Por lo que pienso que debe haber tolerancia, no matarse por lo que uno cree, ni insultarse sino oponer puntos de vista de forma sana, al fin y al cabo solo son creencias, pues la verdad absoluta nadie la tiene

17.Publicado por Maur el 17/06/2010 18:25
que tal si nosotros ya sabemos todo pero no sabemos nada de ese todo?
que tal si nosotros no sabemos nada pero sabemos todo de esa nada?
lo anterior es lo mismo?
si les digo que si me creerian?
nosotros podemos hacer y no hacer nada?
la desicion siempre es nuestra?
por que suceden las cosas por nosotros o por otros?
el universo es sujetivo cada uno trata de explicar su propio universo, pero solo unos pocos tratan de explicar el de los demas.....!!!! el de todos!!!!

18.Publicado por DAVID GUERRA el 21/11/2010 02:16
Sí usted ha visto o ve la serie: El Universo de Stephen Hawking, al final del capitulo 7, esta la respuesta cuando dice:"para entender la razón de nuestra existencia, debemos meternos en la mente de Dios". Muy claro y muy contundente...

19.Publicado por mvr1981 el 24/11/2010 00:55
Nada impide que exista un dios creador.. aun así, no seria el Dios verdadero, tan solo sería un creador más de tantos otros que pueden existir.
El único Dios verdadero es la Naturaleza, el Todo.

20.Publicado por Luis Avino el 17/07/2011 08:53
Yo difiero de todos aquellos que nieguen la existencia de un Ser Supremo por mas inteligentes que sean.
No poseo grandes titulos universitarios sin embargo le encuentro mucho mas sentido a lo que leo en las
Sagradas Escrituras que a lo que expresan algunos que se creen eruditos o conocedores de los misterios
profundos del Universo. Dice la Biblia que el necio dijo , no hay Dios y todo el que lo escucho se corrompio.
Estos son dias peligrosos: revoluciones por doquiera, hambruna, libertades homofobicas y corruptas
contrarias a las ensenanzas de buena convivencia familiar que son proclamadas non-grata. Algo terrible tiene
que suceder a causa de tan nefasta desviacion de los que se niegan aceptar un orden de respeto y de ley
universal. Mas del 75% de los estadounidences creen que existe un mas alla. Yo estoy entre ese por ciento.
No estoy de acuerdo con los que perversamente se desvian, por favor, no arrastren a los inocentes.

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