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30/09/2014

Tendencias 21
25 Aniversario




El cerebro es el sintonizador y el creador de la realidad

Nuestro conocimiento del mundo depende de las interacciones neuronales con el mundo exterior


Lo que conocemos como realidad es el resultado de una serie de interacciones entre los circuitos y trazas neuronales del cerebro y el mundo exterior. De esta interacción surge una sola representación mental o “realidad” de cada individuo en su particular universo, entre las potenciales realidades que se derivan de todas las posibles interacciones del cerebro con el entorno. De esta forma surge la metáfora del cerebro como sintonizador o detector/creador de realidad, si bien su capacidad para apreciar la “realidad total” es limitada porque depende de la cantidad de interacciones, directas o indirectas, que puede establecer nuestro cerebro con el mundo exterior o Todo. Por Oscar Antonio Di Marco Rodriguez.



Foto: MikeBlogs
Foto: MikeBlogs
La metáfora del cerebro como un “sintonizador” o detector/creador de “realidad” es solo eso: una metáfora o analogía que busca explicar con un ejemplo electromecánico bastante simple, conocido e ilustrativo, el funcionamiento de esa maquina tan compleja que es el cerebro.

La similitud sería la siguiente:

1º Etapa: captación de señal.
Es la interacción, descrita a nivel cuántico, de cada experiencia entre el mundo o medio ambiente que nos rodea (el “Todo” o the “Wholeness”) y nuestro Sistema Nervioso Central (cerebro/sintonizador; the “Tuner”), en particular nuestros diferentes sentidos que actúan como antenas.

2ª Etapa: transmisión de la señal
Se conforma una traza neuronal o circuito propio de esa experiencia, que se transmite por la red neuronal, como en el conductor metálico de un sintonizador, salvando la diferencia de características orgánicas en lo que respecta a la generación de potenciales de acción, sinapsis, etc vs. diferencias de potencial eléctrico.

3º Etapa: registro y memoria.
Según la experiencia de que se trate (ruidos, luces, olores, etc. vs. ondas electromagnéticas de diferente frecuencia, amplitud, TV, radio, telefonía, etc.), los circuitos y tratamiento de la señal recorrerán diferentes trazas o caminos neuronales, para ser procesadas en diferentes sectores demoduladores: cerebelo, amígdalas, hipocampo, encéfalo, etc., vs. parlantes, tubos de rayos catódicos, etc.), quedando registros de estos cambios (memorias de corto y largo plazo vs. grabadoreselectromecánicos)

4ª Etapa: acciones eferentes
Según el tipo de experiencia se producirán, en los diferentes sectores demoduladores, diferentes acciones emergentes (movimientos, pensamientos, etc, en el cerebro, vs. sonidos, imágenes, etc, en el sintonizador)

Captar y transmitir

Podemos decir entonces que las terminales nerviosas de nuestros sentidos son las encargadas de captar (al modo que lo haría la antena de un sintonizador) y transmitir (al modo que lo harían los conductores de un sintonizador) las señales codificadas con la correspondiente información desde el objeto -algo o parte del “Todo” (the “Wholeness”) exterior-, hasta diferentes zonas del cerebro, en forma de cadenas de procesos electrobioquímicos llamados: impulsos nerviosos, sinapsis, potenciales químicos, electroquímicos, neurotransmisores, etc, procesos bastante bien conocidos, basados esencialmente en interacciones electromagnéticas de alguna manera parecidos o similares – potenciales químicos versus potenciales eléctricos - a como circulan las corrientes eléctricas en los conductos de los sintonizadores.

Finalmente, esas señales son transportadas a distintos sectores del cerebro (cerebelo, hipocampo, amígdalas, senos o lóbulos frontales, hemisferios derecho e izquierdo, etc.), formando trazas o circuitos únicos de cada experiencia, las que funcionando coordinada e integralmente se transforman en conciencia, memorias, conocimiento, consciencia y eventualmente distintas acciones como manifestación eferente o nuevas propiedades “emergentes”, en modo equivalente, aunque mucho más complejo, en que las ondas electromagnéticas e invisibles del “éter” (espectro de radiaciones electromagnéticas) se transforman en determinadas y precisas ondas de presión de aire (sonidos de radio) u otro tipo de radiación lumínica codificada y visible (imágenes de TV) en los diferentes tipos de sintonizadores.

Representación mental

Según el filósofo y experto en neurociencias Daniel C. Dennett, de las interacciones entre los circuitos o trazas neuronales del cerebro - cada uno de ellos perfectamente naturales e inconscientes - “emerge” una sola representación mental (en un primer paso la conciencia animal básica que compartimos con diferentes matices, con todos los demás seres vivos y en una segunda etapa, mediante la intervención de los lóbulos frontales, la corteza, etc., obtenemos la consciencia, prácticamente exclusiva de los humanos) o “realidad” de cada individuo en su particular universo, entre las muchas – ¿infinitas? - posibles o potenciales “realidades” que derivan de las infinitas posibles o potenciales interacciones del cerebro/sintonizador (the “Tuner”) con el “Todo”(the “Wholeness).

Si interpreté correctamente a Dennett en su último libro “Dulces Sueños” (Editorial Katz), él parece decir que de las interacciones entre las trazas o circuitos neuronales formados por las distintas experiencias vivenciales a partir de la concepción – repito, cada una de ellas perfectamente inconcientes e involuntarias – mediante una especie de asamblea política o fama, surge o “emerge” un consenso en tiempo real que se transmite hasta el nivel conciente en todos los organismos vivos y luego de pasar por los lóbulos cerebrales, hasta el nivel consciente en los humanos.

Y esa es la “realidad” de cada individuo, quedando otras asambleas neuronales, que no logran similar consenso y permanecen como perdedoras a nivel inconsciente, sin alcanzar la conciencia ni la consciencia, pero con la capacidad de cambiar de estatus según se alteren algunas de las condiciones de la interacción, tanto internas como también cerebro/ medio ambiente (the Tuner/the wholeness), en cuestión.

Modelo biológico

Este proceso es fácil de identificar si analizamos lo que sucede en el proceso de crecimiento de cualquier ser vivo:

Al momento de nacer solo contamos solo con los reflejos básicos que nos permiten sobrevivir – que no son pocos, ni menos sencillos -, así tenemos en los humanos los mecanismos respiratorios, las funciones cardíacas, digestivas, la succión propia de los mamíferos, etc., etc.

En esos momentos, si bien abrimos los ojos, no interpretamos lo que vemos, ni entendemos lo que nos dicen, ni somos capaces de coordinar el menor de los movimientos, etc., etc., pero poco a poco. con el pasar del tiempo y de las experiencias, en forma totalmente inconsciente o automática o involuntaria, vamos tomando paulatina conciencia de lo que nos rodea , al principio torpemente, con mas errores que aciertos, pero siempre – salvo problemas ajenos a nuestra voluntad, como accidentes o enfermedades no atribuibles a nuestro albedrío o “free will” – mejorando nuestra perfomance hasta llegar luego de años a integrarnos debidamente a la vida de los adultos en nuestra comunidad.

Es en todo este proceso donde creo que cabe muy apropiadamente la explicación de Dennett.

Si un cerebro no cuenta con experiencias anteriores, ¿de que manera evalúa como proceder a continuación?: evidentemente, todo el conocimiento anterior, todo lo cultural, toda la nueva estructura neuronal conformada paulatinamente sobre la estructura cerebral innata (con todos sus aciertos, errores, accidentes o anomalías propias) por la experiencia cotidiana, es la base de nuestro comportamiento…ahora y siempre.

El cerebro es el que decide

A esto habría que agregar recientes investigaciones de los especialistas en neurociencias y comportamiento humano: el Dr Benjamín Libet (Chicago, Illinois, 12 de abril de 1916 - 23 de julio de 2007) destacado neurofisiologista americano, el Dr. Wolf Singer, Director del Instituto Max Planck de Investigaciones sobre el Cerebro, Frankfurt, Alemania, y otros que demostraron que el cerebro toma las decisiones en aproximadamente unas dos o tres centésimas de segundo antes de la toma de consciencia que se produce en el hemisferio correspondiente.

O sea, en coincidencia con lo expresado en el párrafo anterior: el proceso que se manifiesta o conoce como “free will” o propia voluntad, se concreta a partir de un modo absolutamente material, natural y podríamos decir automáticamente por interacciones neuronales.

Cada una de estas interacciones neuronales son inconscientes e involuntarias en sí mismas, como por ejemplo: la generación de neurotransmisores (distintos tipos de sustancias bioquímicas como la noradrenalina, la acetilcolina, la dopamina, las encefalinas, las endorfinas, etc.) que se forman en las sinapsis de interacción entre las neuronas por acción de las señales electroquimicabiológicas recibidas en la red neuronal desde el entorno exterior.

Estas señales generan a su vez diferentes potenciales de acción, que son los que finalmente disparan las acciones “emergentes” que describen los últimos experimentos científicos: memes, ideas, movimientos, pensamientos, sentimientos y todo lo que somos capaces de decidir (¿se arriesga a decir “voluntariamente”?

Perspectiva cuántica

Craso reduccionismo sería suponer que cada interacción comienza y termina en cada experiencia, situación, medición u observación consciente y particular que nuestros limitados sentidos nos permiten apreciar, sin considerar las restantes e infinitas influencias externas al suceso en cuestión, que por su pequeñez no son tenidas en cuenta en el nivel de análisis cotidiano o macroscópico, pero que la Física Cuántica se encarga de señalarnos que existen y son justamente estas pequeñísimas diferencias o diferenciales, con su indeterminación e incertidumbre asociada, lo que nos permite escapar del reduccionismo absoluto que el sentido común parecía indicarnos en un primer análisis.

Quizá a esto se refería David Bohm cuando dividía el orden total en explícito e implícito. Justamente todo lo que escapa a nuestra percepción directa e indirecta actual constituye lo que apropiadamente conocemos históricamente como el “mas allá” de nuestros antepasados, desde la furia de los cielos y el firmamento, hasta las actividades de las partículas virtuales que parecen emerger mágicamente del vacío por desconocidas fluctuaciones cuánticas .

La extremada complejidad del ser humano (recomiendo enfáticamente la lectura de D. R. Hofstadter, en su maravillosa obra: “Escher, Godel y Bach, un grácil y eterno bucle”) impide llevar la metáfora más allá de esos primeros pasos o interacciones propuestas y menos suponer que el complejo comportamiento humano pueda explicarse sólo por esos primeros niveles de interacción elemental.

Cerca de quince mil millones de años - por solo mencionar el período conocido o pretendidamente conocido de la evolución de nuestro universo – ponen su sello en cada versión genética que nos toca en suerte y las posteriores e infinitas interacciones con el medio ambiente, con su acopio permanente y constante de nuevas “propiedades emergentes” a cada nivel de interacción, vuelven ilusoria esa pretensión.

Cerebro y sintonizador electromecánico

También se objeta la parábola o metáfora del sintonizador electromecánico respecto al cerebro (ojo, incluyo en esta metáfora todo el Sistema Nervioso Central o SNC), argumentando que un sintonizador de esta especie no produce novedades, no inventa nada a diferencia de lo que sí hace nuestro SNC, pero debo aclarar que, en el caso de mi metáfora/ artefacto, se trata de un sintonizador biológico que al modo de los cerebros/sintonizadores de cualquier animal primitivo, se la han apañado bastante bien para – con sus procesos absolutamente biológicos – “inventar” sus sucesores más evolucionados, creando por evolución natural la emergencia de nuevas versiones o réplicas de si mismos, surgidas azarosamente mediante mutaciones que luego la indiferente selección natural se encargó de mantener vigentes durante un lapso que fue función de otras mas azarosas aún circunstancias externas a ese organismo.

Muchas y diferentes especies evolucionaron con mayor o menor éxito en la conocida historia de nuestro planeta, casi podríamos decir que lo hicieron sin pena ni gloria. Sin embargo, estaríamos siendo bastante injustos con la trascendencia de cada espécimen que existió en nuestro pasado, ya que si hemos de creer en los infinitos derroteros que nos propone la TC (teoría del caos) y las consecuencias de lo que conocemos como “efecto mariposa” (el aleteo de una mariposa en Sumatra puede producir un tifón en el océano atlántico), es posible pensar en la “necesidad” de cada partícula que existió y existe en esta versión del universo que compartimos Ud y yo.

Cuando digo biológico quiero significar todo el acervo ancestral que la evolución fue produciendo caso por caso, paso por paso, siempre en cumplimiento estricto de leyes naturales, partiendo del magma original y que está plasmado en cada partícula de semen o de óvulos que contiene toda la información codificada para producir, nuevamente: mediante interacciones entre ellos y también con el medio o entorno que los rodea, no sólo el cuerpo de sus descendientes y sus características, sino también el comportamiento de todos sus descendientes, los descendientes de sus descendientes y todos los descendientes de los descendientes de sus descendientes, obviamente en interacción permanente con su medio ambiente y sujetos también a las sucesivas mutaciones y el proceso selectivo de la evolución desde el magma primigenio a los primeros átomos, a las bacterias, pasando por las pulgas, los monos y de estos a los seres humanos.

Memoria activa

Complementariamente y quizás como una esperanza nada desdeñable, debemos agregar que los seres humanos no acumulan pasivamente datos en su memoria.

Continuamente, y sin saber exactamente como o porqué, los cerebros de los individuos no se conforman con “lo que es” o “lo que hay” que nos brinda la tarea neuronal comparativa entre la nueva información que llega y la ya existente en nuestros registros, porque no podemos captar realmente que “es” sin tratar de ir natural e inconscientemente, más allá, planteando inéditas e hipotéticas alternativas que no parecerían estar siempre justificadas como plausibles cursos de acción voluntaria. Será algún mecanismo similar a la “selección natural” darwiniana la encargada de dirimir en cada individuo la mayor o menor factibilidad de cada una de ellas entre los infinitos universos posibles.

Queda claro entonces que no pretendo explicar el comportamiento humano como exclusivo producto de las interacciones entre partículas subatómicas conocidas, sino en todo caso observar y destacar que este nivel de relaciones es el más elemental que permiten los conocimientos actuales de la humanidad y que dejan abierta la sospecha de:

a) la posible o potencial existencia de una “realidad” más profunda de la naturaleza que nos muestra la increíble TC, a la cual todavía aún no hemos accedido o comprendido en plenitud, y

b) una creciente complejidad evolutiva en las interacciones nivel por nivel (átomos, moléculas, células, etc, etc.) con propiedades novedosas (emergentes) en cada uno de ellos, e imprevisibles según los datos y conocimientos disponibles en el nivel anterior.

Watch Over me. Stonethestone
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Conciencia y conocimiento

En síntesis, espero aportar un mecanismo de explicación metafórica de cómo surge la conciencia y el conocimiento en los seres vivos, así como finalmente también la consciencia en los humanos, producto de interacciones que se presentan en este, nuestro universo, como parte de una naturaleza mayor – el “Todo” (the Woleness) - a la que vamos conociendo a medida que evolutivamente interactuamos con ella.

No aventuro juicios sobre finalidades o teleologías desconocidas y menos sobre comportamientos de individuos tan complejos como somos los seres humanos. Sólo pretendo llamar la atención sobre el hecho irrefutable de que el actual alcance de nuestros conocimientos no presentan otros mecanismos ontológicos que justifiquen fanatismos de ninguna clase y sí, en cambio, una mayor humildad.

Creo firmemente que muy difícilmente la ciencia nos dé todas las respuestas sobre la naturaleza de las cosas, la “realidad” y nuestra relación con ella, pero tengo la esperanza que la evolución nos lleve por ese interesante camino, en tanto mantenga el valor de la duda como elemento generador de impensadas y justificadas emergencias y evite el paralizante estigma del dogma.

En la compilación del texto he intentado mantener un desarrollo cronológico de cómo surgen en los humanos las crecientes facultades cognitivas, hasta la aparición de la consciencia como fenómeno emergente inédito (quizá entre otras causas, por el crecimiento en tamaño y funcionalidad del cerebro, nuevas estructuras o posiciones de huesos como el eoides, el esfenoides que permitieron la aparición del lenguaje simbólico y este las abstracciones, etc.) en nuestro universo conocido.

Lenguaje y realidad

Tan rápido es el continuo avance de la evolución y el conocimiento del funcionamiento de nuestro cerebro, que en la misma mañana que estoy revisando el manuscrito original de este resumen, recibo, también por Internet en la página “Tendencias Sociales”, la información de un artículo o comunicado de la Universidad de Chicago, donde se informa que estudios realizados por varios investigadores de esa Universidad y la de Berkeley, California , parecen demostrar y confirmar que el lenguaje que hablamos afecta nuestra percepción de la realidad y en particular lo que percibimos en la mitad derecha del campo de percepción.

Esto que a primera vista parece algo increíble, cobra sentido cuando pensamos que el procesamiento del lenguaje se realiza preponderantemente en el hemisferio izquierdo del cerebro que como sabemos es el que recibe directamente la información del campo visual derecho.

Las pruebas experimentales realizadas muestran claros indicios de la participación del lenguaje en la interpretación de la “realidad” que ven los individuos de diferentes culturas estudiados.

Ampliando esta flamante información, digo entonces que es posible sospechar que la “realidad” que hoy conocemos puede no ser todo lo que existe, que pueden existir otros elementos del Todo (the “Wholeness”) (para nuestro presente: año 2009 dC) que aún no han interactuado con nuestros sentidos, quizás por no requerirlo hasta el momento nuestra rama evolutiva- al menos la versión que escribe hoy este texto: yo, y Ud. que lo está leyendo en este momento - y por lo tanto no se han incorporado a nuestro conocimiento y especulaciones actuales.

Por ejemplo, hay candidatos a emerger próximamente, aunque parciales y quizás sólo válidos para nuestro universo, que se han perfilado fuertemente entre los astrónomos, físicos y cosmólogos en estos últimos años.

Uno es la enigmática “masa oscura”, que algunos cálculos sitúan entre 4 y 5 veces la suma de toda la masa conocida (bariónica), como factor y valor necesario para que “cierren” ciertos números de lo que se conoce como “Modelo Estándar” y también la “energía (?) oscura” responsable del movimiento aparentemente acelerado con que se expande el universo conocido, que casi cuadriplica el valor de las dos masas mencionadas anteriormente.

Aumento de capacidad

Digo también que el hombre reconoce sólo una parte del “Todo”, porque es obvio y evidente que constantemente, día a día, se agregan cosas a su “realidad”, a su conciencia, su consciencia y al conocimiento general, en un proceso evolutivo que ya - casi - nadie discute a pesar de las dudas sobre su origen.

Sobre este presumido aumento permanente de nuestra capacidad de comprender la naturaleza, de “sintonizar” el “Todo”, cabe – entre otras - una reflexión curiosa, enigmática o paradojal, que podemos resumir en un comentario contradictorio a primera vista.

Parecería que cuanto mas conocemos del “Todo” más aumenta nuestra ignorancia, o expresado de otra forma: por cada respuesta que obtenemos a una pregunta, surgen varias nuevas preguntas, u otra forma extrema de expresarlo: a medida que se amplía el campo de nuestros conocimientos, nos damos cuenta que lamentablemente es mayor aún el horizonte de nuestra ignorancia..., de allí mi duda sobre lo que podemos presumir.

Algo similar, pero dicho en otra forma, a lo que expresaba el filósofo aleman Karl Popper cuando decía: Nuestro conocimiento es finito, nuestra ignorancia no.

Empleando una expresión de nuestro argot o lunfardo futbolero: “la evolución nos corre permanentemente el arco”... y esto realmente causa un cierto escozor. Podemos entonces completar el pensamiento de K. Popper agregando que si bien nuestro conocimiento es finito, por el momento el mismo es creciente y parece no tener límites.

Sabemos por propia experiencia que existe al menos un universo - el nuestro - formado en la singularidad que conocemos como “Big-Bang” y que evolucionó, entre otras emergencias, hasta uno de esos tipos de fenómenos con conciencia, consciencia y conocimiento de una parte del “Todo”, que identificamos como ser humano, homo Sapiens Sapiens, hombre, en fin, nosotros, los “sintonizadores” de parte o fracción del “Todo”con la que, entre otras interesantes cosas, conformamos algo que definimos como la “realidad” y somos (quizá solo en parte) conscientes de ello.

La “realidad” que conocemos, que percibimos y aceptamos como tal, la “realidad” del universo físico, es experimentada y reconocida por nosotros a través de varios conductos: vemos algo con nuestros ojos, oímos algo con nuestros oídos, olemos algo con nuestra nariz, tocamos algo con nuestras manos o el roce de nuestra piel, y luego que estas diferentes señales, interacciones elementales o cadenas de interacciones con el mundo exterior, son procesadas en alguna parte y forma por nuestro cerebro/sintonizador, decidimos que hay, conocemos, sentimos, o sabemos “algo”; en síntesis: con ese tipo de experiencias y otras similares vamos conformando la “realidad”.

Interacción sensorial

No hay evidencia científica alguna sobre ninguna otra clase de interacción elemental de nuestro cerebro con el mundo que nos rodea; hablando seriamente no se ha demostrado, a pesar de lo mucho que se ha buscado, la existencia de ninguna forma de comunicación extrasensorial, telepatía, o esoterismos similares, que en caso de existir también se tratarían de interacciones.

Es decir, científicamente hablando, son solamente nuestros sentidos los que interaccionan con algunos elementos del mundo exterior o medio ambiente que nos rodea, generando determinadas señales que transmiten a nuestro cerebro; pero de la única forma que conocemos y somos conscientes de ese “algo” u objeto externo, es a través del posterior procesamiento neural (o mental, si Ud. prefiere) de esas señales en el interior de nuestro cerebro/sintonizador.

Conviene reiterar y resaltar que si bien nuestros sentidos reciben desde el mundo exterior diferentes tipos de señales: ondas/fotones de luz en nuestros ojos, ondas de sonido o vibraciones del aire en nuestros oídos, vapores, gases o suspensiones aéreas de moléculas en nuestra nariz, soluciones líquidas en nuestra boca y lengua o contactos de nuestra piel con diferentes cuerpos y superficies, etc, etc, ninguna parte, “partícula” u onda de esos cuerpos, substancias, objetos, o cosas externas, ni una brizna, ni una imagen, ni un sonido o un olor, ningún átomo o molécula alguna del objeto exterior , llega como tal directamente a nuestro cerebro/sintonizador.

Sólo se trata de interacciones, una cadena de interacciones electrobioquímicas a lo largo de los conductos de nuestro SNC, que obviamente incluyen el nivel cuántico con toda su parafernalia de incertidumbres e indeterminaciones.

Así el sonido, los olores, los sabores, los colores, etc, etc, tal y como los percibimos, no existen en el mundo exterior a nosotros, son interacciones del medio ambiente exterior con nuestros sentidos, llamémosle percepciones y sensaciones – por ejemplo los qualia - que se concretan y reconocemos como tales en nuestro interior, en una sucesión o cadena de interacciones de tipo electrofisicobioquímicas de transmisores, diferencias de potencial, sinapsis, generación de neurotransmisores y otros muy específicos fenómenos - en última instancia todos ellos físicoquímicos - en serie, en paralelo y quizás holograficamente, conformando nuestra conciencia y posterior consciencia, al interactuar las ondas/ partículas (ondas de presión de aire, radiaciones de materia y/o energia, distintos átomos y moléculas, etc, etc) de ese mundo o medio ambiente exterior, con los correspondientes terminales nerviosocuánticas de nuestros sentidos.

Niveles neuronales cuánticos

Si bien es mucho lo que han progresado las neurociencias en la comprensión de este fenómeno, todavía falta recorrer un largo camino para decir que conocemos todos los detalles de este mecanismo, pero ya no caben dudas de que la actividad neuronal y sus consecuencias tienen o admiten una explicación racional que incluye los niveles cuánticos de interacción y las consecuentes indeterminaciones, solapamientos e incertidumbres.

Hay todo un sustrato o correlato físico que se va especificando cada día mas a través de la evolución del conocimiento científico, que relaciona la actividad mental, nuestras abstracciones, pensamientos, sentimientos y sensaciones, con determinados elementos concretos del cerebro.

Como lo expresa más espiritualmente pero con el mismo razonamiento, el ya mencionado y conocido químico suizo de Laboratorios Sandoz, Dr. Albert Hoffman (descubridor casi accidental del LSD y explorador de lo que hoy se conoce como “estados alterados de conciencia”):

......Siempre tenemos un impulso exterior, quizás químico si comemos algo, y esta química en mi interior produce un impulso que llega hasta el cerebro y mi mente dice: "dulce, dulce...". Así, toda esta conexión entre el mundo material y el espiritual sucede en nuestro cerebro, en los centros del cerebro. Hasta ahí podemos reseguir las ondas energéticas que vienen del exterior... pero ahí empieza el mundo espiritual porque, por ejemplo, el sonido no existe en el exterior, allí sólo existen vibraciones de aire, el sonido tal y como lo percibimos es espiritual, lo mismo con los sabores y las imágenes...”

Nada, absolutamente nada, del mundo exterior a nosotros, ni ondas ni partículas, entra o es procesado o interacciona en forma directa con nuestra mente o cerebro, sólo se trata de la transmisión y procesamiento de codificadas señales electrobioquímicas específicas y bastante bien conocidas, producto de las interacciones de nuestro sistema sensorial (el sintonizador) con una parte discreta del mundo ó medio ambiente exterior (el algo, fracción o parte del Todo) ..., de nuevo: sólo una cadena de interacciones, natural, genética y ontológicamente predeterminadas, pero expuestas también naturalmente a las por el momento indeterminadas y superpuestas variaciones aleatorias que nos proponen las fluctuaciones cuánticas.

Realidad virtual y artificial

A tal punto ha llegado el conocimiento de las dos primeras etapas de este proceso, que ya la cibernética nos subyuga con sus posibilidades de “realidad virtual”, que poco o nada tiene que ver con objetos concretos del medio ambiente exterior, sino que son simplemente señales artificiales que imitan y reemplazan al proceso natural en dichas etapas.

También en algunos centros médicos, son operaciones cotidianas los implantes cocleares donde un mazo de electrodos son conectados directamente al cerebro para remedar la audición del individuo afectado por cierto tipo de sordera y similares esfuerzos se están realizando para lograr la visión artificial o, en el sentido eferente, lograr mover objetos con el pensamiento a través de circuitos eléctricos conectados directamente o vía inalámbrica entre el cerebro y algún tipo de robot, una vez codificadas las señales motoras desde el cerebro del individuo.

En síntesis, para obtener nuestra “realidad” (ya sea esta concreta o virtual), lo único que necesitamos es recibir la correspondiente señal codificada para ser procesada en los diferentes sectores de nuestro cerebro. De estar este funcionando correctamente (sinapsis, potenciales, neurotransmisores, etc.), obtendremos conciencia de dicha experiencia como es el caso de cualquier animal, pero gracias a los lóbulos frontales, temporales, la corteza cerebral y sus diferentes áreas (Wernike, Brocca, etc) exclusivos de nuestra especie, obtendremos también consciencia, debido a una interacción electrobioquímica posterior y redundante, con la posibilidad no sólo de generar como respuesta movimientos y acciones eferentes, sino que además surgen ideas, conceptos, memes, etc. a través de interacciones neurales redundantes o los diferentes correlatos fisicoquímicos correspondientes (verdaderos circuitos o conjuntos de circuitos claramente expuestos mediante resonancia magnética funcional y otros modernos dispositivos de detección) a cada caso, que las ciencias neurobiológicas se empeñan afanosamente en descifrar por estos días.

Resumiendo, podríamos decir o pensar que nuestro cerebro – o nuestra mente, si lo prefiere – nos engaña, nos presenta una “realidad” cuestionable, por decir lo menos; sin embargo creo que seríamos más justos si aceptamos que nuestra capacidad de apreciar la “realidad total”(el Todo, the Wholeness o los infinitos Universos Paralelos) es limitada, está acotada por la capacidad de las interacciones, directas o indirectas, que puede establecer nuestro cerebro - mente o SNC, si Ud. prefiere – con ese Todo o Wholeness exterior a nosotros.

Hoy sabemos que hay sonidos que no podemos escuchar, partículas u ondas que no podemos ver, olores que no podemos percibir, sabores que no podemos gustar, etc. etc., así como un sintonizador de radio es incapaz de “percibir” las señales de TV o de telefonía móvil y viceversa.

Como diría nuestro inefable y ex - gran tenista Gastón Gaudio: “es lo que hay”…paciencia.

Ah , mente es el concepto o palabra que representa lo que hace el cerebro.



Oscar Antonio Di Marco Rodriguez es Ingeniero químico, Profesor Titular de la Universidad Técnica Nacional de Argentina y Director de cursos de postgrado de Ingeniería en la citada Universidad. Autor del libro Borges, teoría cuántica y universos paralelos



Sábado, 26 de Septiembre 2009
Oscar Antonio Di Marco Rodriguez
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Nota

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1.Publicado por estrella fugaz el 26/09/2009 18:15
Hola,una pregunta:¿existiria la cuantica oscura?,gracias.

2.Publicado por Andrez Mozcowitz el 26/09/2009 20:50
Entoces la pregunta seria "cual es la verdadera realidad a la que pertecemos".
¿Es nuestro cerebro quien hace que percibamos las cosas como son, dandole forma y aspecto...?
¿Si es que existiera una realidad mas profunda, sera posible acceder a ella...?
preguntas que posiblemente algun dia se puedan responder

3.Publicado por ALAA Madrid ! el 26/09/2009 21:45
Lo siento mucho pero estas datos científicos de los cuales postráis una clara fe ciega no tienen sentido, la falsa ciencia nunca podrá competir con la filosofía de los fieles de Dios el único y verdadero...la ciencia es una herramienta del hombre y como tan esta es cuestionable! pero el innegable talante de Dios no es cuestionable, es inescrutable a cualquier ciencia o filosofía y por lo tanto toda creación de Dios incluida la misma realidad que el hombre empíricamente experimenta...me niego rotundamente como buen fiel a seguir las mas que cuestionables idas de hoya de la ciencia pues esta es claramente limitada y la fe en Dios no!!

4.Publicado por Gonzalo el 27/09/2009 22:23
emmmmm espero que el que habla arriba (ALAA Madrid) solo este siendo chistoso...... :S

Un Saludo

5.Publicado por Daniel Villamariona G. el 28/09/2009 08:21
Excelente artículo que coincide con muchas cosas que ya imaginaba y con otras que conozco. Me abre nuevos horizontes y me reafirma en la realidad: Ante los infinitos universos existentes, los humanos somos insignificantes. En vez de amenazar mi fe y asustarme, como parece que le sucede a ALAA MADRID ( comentario # 3, me la reafirma y me enseña humildad. En la edad media la tierra era plana: luego era el centro del universo: luego, el ser humano y la vida en la tierra, lo único que existe en el universo: Dogmas. Por eso, el que no quiere aprender cierra los ojos. La fe es una cosa, la religión otra. John Lennon dice en Imagine: And not religions too. Que triste es utilizar los dogmas inventados por los mismos seres humanos para ocultar nuestros miedos.

6.Publicado por Hugo VC el 28/09/2009 23:13
Transcribo un párrafo que escribí en 2005, relacionado con el excelente artículo del IQ Sr. Oscar Di Marco. Concuerdo plenamente con el.
¿Cómo se van anotando las ideas, a medida que surgen, a medida que se piensan, desde su inicio hasta su afloramiento, cuánto se va perdiendo, cuántas palabras, letras, que no se pueden ordenar por desconocer el idioma o las letras y significaciones propias, en el idioma propio de la química del ánima. Tal vez, si entendiéramos ese idioma, tal vez señales eléctricas o químicas, no se produciría la idea que se está pensando sino tal vez la génesis de ésta, sólo símbolos o señales, que se van apagando y tomando bifurcaciones inconducentes, que, con nuestra cultura, con nuestro saber, las vamos descartando, aplastando, apabullando, y tal vez, sólo talvez, podrían haber sido grandes ideas, o tal vez no tan grandes, pequeñas, pero que cambiarían el pensar, el sentir, la forma de la humanidad. Sólo talvez. Entonces talvez, en vez de una a sería una e y en vez de un sí sería un no. Y tal vez, sólo talvez, el repudiable hombre del país sin nombre habría dicho no a Irak.

7.Publicado por progre el 29/09/2009 12:13
Sr. Di Marco

¿ El humano debé aspirar a anticipar la realidad, en vez general alternativas más o menos factibles? ¿ no sería interesante analizar aquellas falsas realidades y el modo en que desvirtuan la posible realidad y los futuribles?, ¿ o és que la realidad ficiticia aportar beneficios positivos aún no estado en consonancia con lo leyes elementales de la vida? ¿cuáles son las falsas realidades que no son útiles, que no aporta la anticipación del futuro?.

La singularidad sin duda, mediante prótesis, aportará datos precisos y anticipatorios de los hechos, pero para esto habría que delimitar cuáles son aquellas "realidades", parte de la evolución, para hacer comprender a la gente común se puede dejar de estar engañado o inhibir en parte esa parte de autonengaño, que tanto afecta a nuestra vidas.

Nuestra capacidad para analizar el entorno es limitada, y además errónea, pues nos queda una herencia interpretativa que hace que el mismo cerebro genere elementos que ciertamente no existen, no forman parte de la realidad física aunque sí mental. Por ejemplo: tres puntos situados equidistantes nos ofrece en el constructor mental un triangulo equilatero con precisión, aunque este no exista. (constructor: termino informatico de inicializacion de clases)

Ante este tema, es natural que a la persona que no este informada sobre cuáles son los procesos por los que se ponen en cuestión algo tan "evidente" como la realidad, surga rechazo no admitiendo, o mejor dicho, no comprendiendo que la realidad puede tener un marge de no existencia, pues en muchos casos se dejan caer por sus especulaciones desligándose de la "complicacion" de pensar un poco.

Estos temas no los ha tratado en su artículo, y sería deseable que además de pensamientos propios se aportarán hechos y conclusiones, pues he tenido la impresión al leerlo que ciertas aseveraciones quedan en el aire. Por supuesto, no estoy absolutamente seguro de nada y puedo equivocarme. Disculpeme si es así pues no es mi intencion molestarle.

Ps. Sobre le mensaje del Sr. Hugo, muchos dijimos que No en nuestro país en contra las intenciones del entonces presidente Aznar, y sus compinches. Ahora, una vez producido el desastre con la perdida de cientos de miles de vidas humanas, a estos hombres no cabria otra cosa sino delimitar sus acciones mediante la justicia, y ser condenados bajos la responsabilidad consciente que iban a producir sus acciones.

8.Publicado por Alejandro Álvarez Silva el 29/09/2009 17:42
Muy interesante el artículo. Ver ampliación de estos temas en "Simbiotica´s Blog"
(http://simbiotica.wordpress.com)

9.Publicado por hugo luchetti el 01/10/2009 17:14





LENGUAJE ES EL MEDIADOR DE LA PERCEPCION POR EL ENFOQUE (LUGAR):



Enfocar es direcciòn, lugar. Lo que hablamos remite a un lugar como si estuvièramos leyendo. De modo que todo lo que "mencionamos" està presente, es una descripciòn espacial. Sintonizamos con lugares o "formas", es decir, puntos en el espacio (figuras). Recorremos o sintonizamos las figuras que meniconamos al hablar.
Hablar es viajar. Pensar es viajar o navegar. Escribir es viajar, ver es viajar, leer es viajar (navegar). Las imàgenes y sìmbolos determinan la percepciòn de esas ideas que son lugares (tensores mètricos). De manera que el espacio està presente de modo permanente. Y lo tocamos (percibimos) con palabras... El cerebro es espacio, "traducido". La prueba està que, segùn la escena o amigos con los que nos encontramos,
segùn las cosas que nos rodean o àmbito, nos ajustamos...

10.Publicado por Javier el 02/10/2009 02:27
Excelente articulo, yo trato de practicar una frase que lei en "EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA" que dicia " PARA CONOCER LO DESCONOCIDO, HAY QUE DEJAR LO CONOCIDO" creo que para conocer o cambiar la realidad o la percepcion de ella, tenemos que tener conciente que hemos sido "domesticados" por generaciones, lo cual al estar conciente nos permite tener otra percepcion y quitarnos tabues y roper paradigamas que nos hemos creido y creado.

11.Publicado por mvr1981 el 31/10/2009 17:29
Todo eso me suena extrañamente conocido...

12.Publicado por CRS el 23/11/2009 02:59
El tema siempre me ha gustado, he investigado y me parece ideal poder empezar ha hacer algo, en esta área.... escucho sugerencias....

13.Publicado por Oscar Iborra el 30/11/2009 17:05
Excelente artículo. Me gusta que de cabida a la idea de que la realidad puede ser más de lo que percibimos, en la línea de la idea de orden implicado/explicado, de David Bohm; sobre este tema se puede ampliar información en la obra de Bohm "La totalidad y el orden impliado", y en el libro-compilación de varios autores- "El paradigma holográfico". Aunque se sale un poco de la línea del artículo, es recomendable el libro de Talbot "El universo holográfico", que interpreta experiencias anómalas en relación con estos modelos.

Quisiera comentar un párrafo del artículo que en mi opinión no es correcto. Dice: "No hay evidencia científica alguna sobre ninguna otra clase de interacción elemental de nuestro cerebro con el mundo que nos rodea; hablando seriamente no se ha demostrado, a pesar de lo mucho que se ha buscado, la existencia de ninguna forma de comunicación extrasensorial, telepatía, o esoterismos similares, que en caso de existir también se tratarían de interacciones". Es habitual confundir esoterismo con investigación en parapsicología, pero se trata de dos cosas completamente diferentes. La parapsicología es el estudio científico de experiencias que parecen desafiar las leyes conocidas y aceptadas por la corriente principal de la ciencia (como por ejemplo adquirir información sobre un objetivo sin mediar sentidos o procesos de inferencia lógica). Actualmente está reconocida por el Ministerio de Ciencia como disciplina científica (código UNESCO 6110; dentro del área PSICOLOGÍA, código 61). Esta confusión es habitual y en ocasiones hasta intencionada, pero nada más lejos de la realidad.

EN cuanto a lo de las pruebas y evidencias, personalmente opino que el siglo de investigación empírica que existe sobre stos fenómenos (y no me refiero a hacer la ouija en cementerios) es suficiente como para aceptar que tal posibilidad es real; la investigación es y ha sido realizada durante décadas por científicos de diferentes campos, y actualmente forma parte de departamentos de psicología y /o física en todo el mundo. Recomiendo visitar la web de la Asociación Parapsicológica (en inglés): http://www.parapsych.org/index.html

No me extiendo más. Cada vez que participo en un comentario acabo diciendo lo mismo, casi, y es que hay un gran desconocimiento en torno la auténtica investigación en "parapsicología" (pero claro, Iker Jiménez gusta más, porque está oscuro y da susto!

Oscar Iborra

14.Publicado por carlos el 05/01/2010 01:44
Ya Buda hace 2500 años nos dijo que existian "millones de universos " ,¿como logro"ver" lo que para un ser humano seria imposible? , simple ,esta posibilidad el ser humano siempre la a tenido, los que podrian hablar con autoridad del tema, serian los que durante siglos fueron vilipendiados,humillados y hasta hace poco ridiculizados por la ciencia,los CHAMANES, ellos en sus estados alterados de conciencia logran "ver" lo que una de sus mas famosas representantes, Maria Sabina dijo es"el entramado entre el Universo y Dios" ,Para los cientificos creadores del LSD, la clave estaría en las substancias quimicas que se sintetizan en el hipotalamo como la serotonina , al cambiarla por otra como el LSD o como la Mescalina estas actuarian como "llaves" que habren ventanas a "otras " realidades . Que paradojico, despues de siglos de estudiar la mente ,la ciencia se encuentra en un punto en donde ,yo diria por humildad , deberia pedirle la OPINION A ESTAS PERSONAS ( el señor Dennett ) y especialmente el ya fallecido sr Libet lo que le hubiera servido para prepararlo para "el paso a esa otra realidad" pues si somos solo energia, deberia cumplirse lo que decia Lavoisier "la energia no se pierde,solo se transforma"

15.Publicado por hugo luchetti el 05/01/2010 17:44



DONDE ENFOCAMOS HAY EMERGENCIA DE LO QUE LLAMAMOS UNIVERSO O ENERGIA O ESPACIO:

Eso que se manifiesta a partir del lugar o posiciòn donde nos enfocamos, es el universo o cantidades increìbles de energìa que desatamos con cada enfoque. El Universo es Dòcil y el Espacio trae lo que le pedimos. No vemos los lazos que creamos con los àtomos, pero ellos, los àtomos, pequeñas vidas o resonancias no concientes que se unen a nuestra conciencia, que conviven con nosotros, nos siguen a todos lados y acuden a nuestro llamado, "segùn la informaciòn que transitamos" al prestar atenciòn. Y esta acciòn puede explicarse por la Fìsica, por la Psicologìa, por la Linguìstica, la Filosofìa, la Matemàtica, la Parapsicologìa etc. La explicaciòn depende de la interpretaciòn que querramos darle a los fenòmenos...

16.Publicado por Manuel el 18/05/2010 20:30
En relación con este tema ,me parece muy interesante sugerir las conversaciones entre David Bohm y Krishnamurty, precursoras de algunas de las teorías del propio Bohm, en las que ambos indagan en cómo la mente crea el mundo propio y la propia ilusión de identidad de la persona y en sobre cómo la mente a través de su propia autoobsevación puede alcanzar la realidad. Estas conversaciones vienen compiladas en varios libros, e incluso los vídeos están disponibles en la red.

17.Publicado por hugo luchetti el 19/05/2010 14:40


COMO SINTONIZAMOS CON "ALGO":

Existe una pequeña "porciòn" o "proporciòn eidètica", es decir, una forma, con la cual sintonizamos. Esta "porciòn" o "forma", puede ser una acciòn, un pequeño acto, gesto, movimiento... Tambièn puede ser una idea o pensamiento, un "tema". Puede ser un sonido, una imagen... pero ella està presente sin estar presente en nuestra memoria. Sin embargo, para captarla, se puede probar, por ejemplo, comparando la informaciòn que nos llega con la informaciòn anterior que "pasò a travès" de nosotros... Cuando leemos un libro, por ejemplo, deberìamos estar atentos a encontrar en alguno de los pàrrafos motivos o acciones que describan "algo que hicimos nosotros" durante la semana anterior y recordar enseguida como fue y donde fue o còmo fue que el libro llegò a nosotros... Nos sorprenderìamos de las semejanzas que comienzan a establecerse entre todas las cosas cuando abordamos ejercicios de comparaciòn. Y se muestras esos pequeños "lazos" que nos llevan de una cosa a la otra. Y entre personas, se comparten tambièn estas porciones o formas cuando El Otro Sujeto nombra ese lugar, objeto, necesidad, preocupaciòn, sìntoma, sonido, palabras, que son iguales a las que se producen entre otras personas que conocemos. Como si hablaran de lo mismo sin saberlo. Lo cual nos lleva a pensar que, de algùn modo, existe un diàlogo invisible "entre todos" y al mismo tiempo en el Planeta.

18.Publicado por HILGER el 10/11/2010 20:37
Definitivamente muy interesante estas hipótesis hacen que evolucionemos al conocimiento y el al futuro entendimiento de quienes somos y de donde venimos. A muchas personas dependientes de este sistema o realidad como quieran llamarla les asusta. Este articulo es casi exacto a lo q trataron de expresar los creadores de la película MATRIX pero quizás no sea tal y como ellos lo expusieron allí pero podría ser bastante similar yo particularmente pienso q la ficción es una ventana hacia el futuro muchas cosas que pensábamos ficción ahora son una realidad cotidiana. Todo lo q nuestro cerebro imagine es totalmente posible como lo explica el articulo leído ¿Qué es real? Gracias a todos por ser parte de esta comunidad y compartir sus opiniones

19.Publicado por hugo luchetti el 15/11/2011 18:52


SI COMPARTIMOS EL TIEMPO PRESENTE compartimos los lazos o ligas, es decir, tocamos al ùltimo hombre o mujer y volvemos otra vez hasta aquì. Gracias al poder de sìntesis que regulamos a nuestro gusto. Todo se toca con todo ¿Còmo unir "salchichas con Shakespeare" Asì : salchichas-carne-animales-mamìferos-humanos-escritores-Shakespeare. Hay solo seis grados de uniòn entre cualquier cosa y cualquier otra y entre persona y persona. ¿Què uso le podemos dar...?

20.Publicado por hugo luchetti el 25/11/2011 14:56


LO QUE LLAMAMOS DIOS es el fotòn oscuro o "lo que estàn haciendo ahora mismo todos los demàs sistemas, personas, naturaleza, etc" Estas interrelaciones masivas y universales a cada instante, condicionan nuestro estado (lo presente). Por eso me parece lìcito proponer una "estructura de 24 hs." o 48 hs. para revisar "todas nuestras acciones" en dichos perìodos, ya que nos enteramos de la acciòn de estos fotones oscuros en el sueño. El sueño no es para "descansar..." sino para que la onda profunda de los fotones oscuros llegue a nosotros. El bebè necesita "grabar" a cada rato los sucesos, por eso duerme tanto. Y por dormir tanto fue que los mamìferos (en cuya leche hay una sustancia que induce el sueño) prevalecieron sobre otros animales, ya que ee grababa mayor informaciòn porque se dormìa màs.

21.Publicado por jose martin saavedra crisanto el 31/05/2012 19:05
soy tecnico,profesor e ingeniero electronico y despues de recibir un tratamiento biomagnetico pude corroborar mi axioma que "el ser humano es una unidad electrobioquimica que transmite y recepciona energia" y ahora que encuentro sus pagina quisiera compartir mas detalles y formas por favor quiero contactarme con ustedes para seguir conocinedo y difundiendo nuestros conocimientos Ing: jose martin saavedra crisanto nacido 29 de julio de 1961 en piura peru.

22.Publicado por Lizeth CASTRO el 04/12/2012 19:52
Me declaro recién estrenada en esta erudición que he adoptado por simple afición. Sr Di Mauro, me encantó el planteamiento de sus ideas. Las tendencias de los ya declarados cuánticos es abordar temas de esta naturaleza con tanto respeto y propiedad que tildan de seccionadores de masas. Pocos positivistas indagan en el funcional utilitario para difundir verdades colosales a los mortales promedio, como hacen llamar. Para empezar un verdadero debate contra los Darwinianos, apostando porque el entorno afecta nuestra biología. El entorno y no nuestros genes decretan las realidades (dualidad cuerpo-espíritu) y por ende, lo que se suele conocer cono Destino. Para mi, repito, como recién aficionada, cuando los conceptos referidos al espíritu y el término energético Dios sea concebido por la ciencia como las culturas aborígenes, aún en la actualidad hacen liturgias, será que nuestra realidad amparada en las percepciones más certeras sean plasmadas a la humanidad como las verdades no encontradas o destruidas que den respuesta a cuestiones que siempre supimos y sea el hombre en su naturaleza inmortal-diosista el mapa de Ayer, Hoy y lo Desconocido.

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