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El consumo de frutas y verduras puede reducir la depresión

Los micronutrientes vegetales son óptimos para frenar ciertos trastornos mentales, demuestra el primer meta-análisis realizado sobre esta cuestión


Investigadores de The Medical College of Qingdao University (China) han realizado el primer meta-análisis mundial que demuestra que el aumento del consumo de determinado tipo de alimentos, sobre todo frutas y verduras, reduce la incidencia de trastornos mentales como la depresión. Por Anabel Paramá.




Imagen: dangquocbuu. Fuente: Pixabay.
Imagen: dangquocbuu. Fuente: Pixabay.
Los humanos necesitamos ilusiones, tener objetivos y “motivaciones” que den sentido a nuestra vida y que, por tanto, la equilibren. A su vez, esas emociones que percibimos son, biológicamente, una serie de reacciones fisiológicas ante estímulos de nuestro organismo (internos) y del medio que nos rodea (externos).
 
La depresión es uno de los problemas de salud mental más serios de nuestro tiempo, que padece un elevado porcentaje de la población a nivel mundial. Y lo realmente preocupante es que cada vez afecta a edades más tempranas. Tal es su gravedad que la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que la depresión se convertirá en el año 2020 en la segunda causa de incapacidad en el mundo, detrás incluso de enfermedades isquémicas, como los infartos y el accidente cerebrovascular.
 
La depresión puede parecer que se limita a la ausencia de motivaciones de las personas. Sin embargo, no se queda únicamente en este aspecto. Es un trastorno de gran complejidad en el que intervienen factores de diversa índole como sociales, psicológicos y biológicos. El estudio para el conocimiento de sus posibles causas y curas ha avanzado enormemente, sin embargo, algunos mecanismo de su fisiopatología todavía son desconocidos.
 
Pues bien, es precisamente en el aspecto biológico de la depresión en lo que se han centrado un grupo de investigadores pertenecientes a The Medical College of Qingdao University de China. Estos científicos han realizado el primer meta-análisis con el fin de conocer los condicionantes biológicas de esta enfermedad, y de explorar la relación existente ente el consumo de frutas y verduras y el riesgo de depresión en la población general. Así, han llegado a determinar la existencia de una correlación positiva entre ambas cosas.
 
Aunque los científicos no han logrado explicar, por el momento, todos los mecanismos biológicos que subyacen a la depresión, sí han detectado la disfunción de los procesos de transmisión de información en el sistema nervioso.
 
Todos los caminos llevan al cerebro
 
A lo largo del día, nuestro cerebro recibe una gran cantidad de mensajes de diversa índole que hacen que manifestemos de una manera determinada nuestro estado de ánimo. Por lo que las emociones constituyen el resultado de la interacción entre diversas sustancias químicas (neurotransmisores), lo que será lo que determine nuestras emociones y sentimientos.

Pues bien, debe de existir un equilibrio entre los diferentes neurotransmisores para que nuestro cerebro funcione emocionalmente de forma óptima. Ya que cuando se produce un desequilibrio es cuando surgen alteraciones como la depresión.
 
Científicamente se caracterizaron hábitos que incrementan o favorecen la aparición de este trastorno. Hábitos como un comportamiento sedentario, sufrir estrés durante un largo período de tiempo o incluso dormir un número anormal de horas, tanto por exceso como por defecto, pueden ser los desencadenantes. Esto unido a los consejos de consumir frutas y verduras para una buena salud, es algo ampliamente conocido por todos, en general.
 
En los últimos años, ha llamado la atención a la comunidad científica la asociación entre la dieta y ste trastorno. Así, se hipotetizó que el consumo de frutas y verduras (alimentos ricos en antioxidantes y componentes antiinflamatorios) jugaban un papel importante en el desarrollo de la depresión.
 
Pero, ¿por qué una alimentación sana disminuye las probabilidades de sufrir depresión? ¿Qué hace que la ingesta de determinados alimentos, influya en nuestro bienestar mental? Evidentemente, existen otros factores, tal y como hemos comentado al inicio, que también influyen en el desencadenamiento de este trastorno, sin embargo, la ingesta de estos alimentos ha despertado una curiosidad especial.
 
Estos investigadores han querido aclarar el tema e ir más allá. Y así, poder determinar como pueden llegar a influir todos los micronutrientes de los alimentos en el funcionamiento de nuestro organismo a nivel mental.

Alimentación y salud mental
 
Cada vez está más demostrado que la alimentación podría influir en el desarrollo y tratamiento de trastornos mentales. El estudio sobre el metabolismo cerebral añade que la deficiencia de determinados micronutrientes puede favorecer la aparición y el desarrollo de enfermedades mentales. Y la administración de éstos puede tener un efecto profiláctico sobre estas enfermedades.
 
Los factores responsables de la salud mental son complejos, pero se ha demostrado que la nutrición es un factor clave en la alta prevalencia e incidencia de los trastornos mentales.
 
El equipo de científicos que ha desarrollado este trabajo ha observado que existen compuestos como el magnesio que inducen una disminución de la concentración en plasma de biomarcadores inflamatorios (proteína C reactiva). Esta reducción traería consigo la disminución de la presencia de enfermedades neurológicas como la depresión, ya que se ha determinado que la depresión está relacionada con procesos de inflamación crónica.
 
Otros micronutrientes como la vitamina B12 afecta a procesos bioquímicos del sistema nervioso central y su deficiencia pueden conducir a la depresión. Por otro lado, la deficiencia de Zinc induce síntomas neurológicos y somáticos, así como, síntomas psicopatológicos que están conectados con el trastorno depresivo.
 
Estos compuestos neurológicamente beneficiosos se encuentran en alimentos como son las frutas y las verduras. De ahí su relación y el beneficio que aporta su consumo en nuestra salud mental. Micronutrientes que, de una forma barata y cotidiana, se pueden utilizar para tratar la depresión o aumentar la eficacia del tratamiento existente, dependiendo del grado de depresión
 
La depresión es un trastorno estrechamente relacionado con la neurotransmisión noradrenérgica y dopaminérgica. Así como con la alteración de la plasticidad celular, incluyendo la reducción de la neurogénesis y una inflamación crónica. Además, un mayor estrés oxidativo puede estar relacionado también con la patogénesis de esta enfermedad.
 
Mecanismos inflamatorios y enfermedades mentales
 
Las personas que sufren procesos inflamatorios tienen mayor incidencia de la depresión debido a la presencia de un mayor número de citocinas en su organismo. De tal manera que es habitual encontrar correlación entre las enfermedades de tipo depresivo y otras dolencias.
 
De hecho, las personas que sufren enfermedades inflamatorias (autoinmunes, cardiovasculares, diabetes y cáncer) generalmente, también se encuentran luchando con la depresión. El proceso de inflamación se genera, generalmente, como una respuesta protectora para defender al organismo de algún tipo de lesión que ha detectado y lo que induce es a la eliminación de citocinas (pequeñas moléculas proteicas de señales celulares).
 
Estas citocinas son marcadores inflamatorios que lanzan una serie de señales en nuestro organismo que provocan la entrada en acción del sistema inmunitario. Y este aumento significativo de este tipo de marcadores está asociado con una amplia diversidad de síntomas depresivos, que además indican la gravedad de la enfermedad y la respuesta terapéutica.
 
Por lo tanto, un mejor control de los procesos inflamatorios en nuestra vida reducirá el impacto de la depresión y, por tanto, mejorará nuestra calidad de vida. Ahora bien, esta información debe ser ampliada y todavía no son bien conocidos los procesos fisiopatológicos de esta dolencia. Lo que está claro es que un tipo de alimentación determinada nos permite tener una mayor salud mental.

Referencia bibliográfica:
 
Xiaoqin Liu, Ying Yan, Fang Li, Dongfeng Zhang. Fruit and vegetable consumption and the risk of depression: A meta-analysis. Nutrition (2016). DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.nut.2015.09.009.
 


Lunes, 7 de Marzo 2016
Anabel Paramá
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