Tendencias 21
Universidad Comillas




El ecohumanismo de un teólogo creativo: Paul F. Knitter

El diálogo interreligioso tiene cada vez más en cuenta la solidaridad y la reconciliación con la naturaleza


El análisis de la extensa bibliografía sobre el diálogo interreligioso muestra ciertas tendencias para el siglo XXI: cada vez se tiene más en cuenta la solidaridad con las víctimas y la reconciliación con la naturaleza. Paul F. Knitter es uno de los teólogos católicos que más ha insistido en esta tendencia (que él llama eco-humanista) de las tradiciones religiosas. En el siguiente artículo mostramos algunas de sus propuestas con las que, en el mundo de habla castellana, está especialmente comprometido el teólogo Juan José Tamayo-Acosta. Por Leandro Sequeiros.



Paul F. Knitter. Imagen: Gakuro. Fuente: Wikipedia.
Paul F. Knitter. Imagen: Gakuro. Fuente: Wikipedia.
En recientes artículos publicados en Tendencias21 de las Religiones, se han presentado diversas facetas de lo que se denomina teologías del pluralismo religioso.

Como apuntaba el jesuita y teólogo experto en hinduismo Jacques Dupuis [El cristianismo y las religiones. Del desencuentro al diálogo. Sal Terrae, Santander, 2002], cuando hablamos de “teología de las religiones” o del “pluralismo religioso”, no se debe entender el genitivo sólo en sentido objetivo, como si se tratase de un objeto nuevo sobre el que investigar.

Más que un nuevo tema para la reflexión teológica, la teología de las religiones debe ser considerada como un nuevo modo de hacer teología en un contexto interreligioso. Es reflexión teológica sobre el diálogo y en el diálogo. Es teología dialógica interreligiosa .         
 
El análisis de la extensa bibliografía sobre el diálogo interreligioso, muestra  unas tendencias para el siglo XXI. La reflexión actual sobre la oportunidad, la posibilidad y la necesidad de tender puentes entre las tradiciones religiosas no puede prescindir de la espiritualidad y de la lucha global por la paz, la justicia y la integridad de la creación. Paul F. Knitter es uno de los teólogos católicos que más ha insistido en esta tendencia (que él llama eco-humanista) de las tradiciones religiosas.

En un ámbito más cercano, el teólogo Juan  José Tamayo ha aportado una extensa bibliografía a esta problemática del pluralismo y del diálogo interreligioso: Otra teología es posible. Interculturalidad, pluralismo religioso y feminismos, Herder 2011; 2012, 2ª edición.

Más recientemente, ha llevado al público de habla hispana las aportaciones de Paul Knitter en varios trabajos que aquí tomamos como referencia: “Paul Knitter (n. 1939): “Sin Buda no podría ser cristiano”. En: Juan José Tamayo-Acosta.  Fundamentalismos y diálogo entre religiones , Trotta, Madrid, 2004; 2009, 2ª ed.;  Juan José Tamayo-Acosta, “Paul Knitter (1939): 'Sin Buda no podría ser cristiano'", en Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica , Fragmenta, Barcelona, 2013, 395-406; Juan José Tamayo-Acosta. El diálogo interreligioso ante los desafíos de nuestro tiempo .  ADGN, Valencia 2010; y Juan José Tamayo-Acosta. “Introducción: Paul Knitter, teólogo de las religiones”. En: P. F. Knitter, Introducción a las teologías de las religiones. Verbo Divino, Estella, 2008, 48 páginas.
 
Resituar a Paul F. Knitter

La obra teológica de Knitter no puede entenderse desgajada del frondoso árbol de las teologías cristianas del siglo XX. En la Introducción a la traducción española del libro de Knitter, Introducción a las teologías de las religiones (Verbo Divino, 2008), Tamayo-Acosta sintetiza lo que llama “creatividad teológica” del siglo XX.

Para este teólogo, “El siglo XX se caracterizó por una gran creatividad en el campo de la teología cristiana”.  Y a continuación, presenta una breve y sugerente panorámica de las diversas ramas del robusto árbol de las teologías del siglo XX. En su opinión, el siglo XX se inicia cuando estaba muy desarrollada la llamada teología liberal, bajo la guía de Adolf von Harnack (1851-1930).
              
El papa Benedicto XVI, en su famoso discurso en la Universidad de Ratisbona en 2006, ha visto en Harnack la representación de la segunda fase de la exigencia de "deshelenización" del cristianismo. De acuerdo con el espíritu racionalista-positivista de su época, Harnack pretendió conocer el evangelio original de Jesús mediante el método histórico-crítico.

En un intento de reconciliar el cristianismo con la cultura moderna, Harnack afirma que los teólogos del siglo II cometieron el error de intentar racionalizar el evangelio de Jesús. Para él, el evangelio se reduce al anuncio de la llegada del reino, de la paternidad de Dios y la dignidad del ser humano, y del mandamiento del amor. Cualquier otra afirmación tiene su origen en infiltraciones griegas. A su juicio, el dogma sería "una construcción del espíritu griego sobre el suelo del evangelio". Algunas de estas intuiciones están presentes en la obra de Knitter.
 
Las teologías después de la Guerra Mundial
              
Después de la Segunda Guerra Mundial surgió la llamada teología hermenéutica, que entendía la reflexión de la fe – según Tamayo- como una interpretación creadora del mensaje cristiano, como hermenéutica de la palabra de Dios y de la existencia humana. En esta época proliferan las teologías que suelen llamarse “de genitivo”. Estas asumen la realidad histórica como espacio de salvación, como mediaciones de la fe y como temas de reflexión teológica.

Así aparecen la teología de las realidades terrenas, la teología de la secularización, la teología de la cultura, la teología del progreso, la teología de la revolución, la teología de la paz e, incluso, la teología de la muerte de Dios.
              
A mediados de la década de los años sesenta del siglo XX, aparecen otras nuevas corrientes teológicas que han influido sobre algunos de los teólogos del pluralismo religioso, como Knitter. Estas nuevas corrientes teológicas pueden encuadrarse dentro de la llamada teología fundamental, que intenta tender puentes con la modernidad y la posmodernidad. Tales son la teología de la esperanza de Moltmann, la teología política de Juan Bautista Metz, y la teología de la liberación, primero en América Latina y posteriormente en otros países del Tercer Mundo y en ámbitos marginales del Primer Mundo.
             
En la década de los setenta, cobran relevancia la teología feminista y la ecoteología, como un intento de integrar en la reflexión teológica nuevas sensibilidades. En todo el mundo y en todas las tradiciones culturales y religiosas crece la necesidad de aceptar el pluralismo para reforzar la identidad propia y afirmar más la presencia religiosa en una sociedad secular.  Síntesis como “Hacia una teología cristiana del pluralismo religioso ” (Sal Terrae, 2000) y “El cristianismo y las religiones. Del desencuentro al diálogo ”  (Sal Terrae, 2002) de Jacques Dupuis ; y también  “Teología del pluralismo religioso ” (Quito, 2004) de José María Vigil, han llegado al público de habla hispana.
              
Todas estas ramas del único árbol de la teología darán sombra a las reflexiones sobre el papel de las tradiciones religiosas en un mundo globalizado, asimétrico, depredador y secular de Paul F. Knitter.
 
La aventura intelectual de Paul F. Knitter
              
En la introducción a dos de sus últimos libros, Knitter habla de "my dialogical Odissey", Knitter, P. F., [One Earth Many Religions: Multifaith Dialogue and Global Responsibility 1995, p. 1-23; Knitter, P. F., Jesus and the Other Names – Christian Mission and Global Responsability , Orbis Books, New York, 1996, p. 1-23], Knitter describe su proceso vital y teológico. Su propia autocomprensión ha sido posible gracias al diálogo con las religiones.
              
Su amistad con un musulmán fiel y de gran firmeza ética y su relación intelectual con Raimon Panikkar, Thomas Merton y Hans Küng, ha determinado su pensamiento sobre las religiones. Knitter reconoce su posición pluralista, pero matiza que, para evitar malentendidos de ahora en adelante, prefiere hablar de teología de las religiones "correlacional " en proceso.

Su evolución es "acumulativa", no "disyuntiva", pretende clarificar e innovar desde el pluralismo [Knitter, P. F., One Earth, p. 6-17, 19, 28-37] Esta fórmula, que repite en varios de sus libros, describe el afán teológico de Knitter: Ser religioso interreligiosamente y hacer teología dialógicamente.

Paul F. Knitter y la teología de las religiones
              
En el sugerente ensayo de Juan José Tamayo-Acosta, ya citado, “Paul Knitter (1939): 'Sin Buda no podría ser cristiano'", en Juan José Tamayo, [Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica , Fragmenta, Barcelona, 2013, 395-406], se sintetizan los aspectos más relevantes de la reflexión teológica de Knitter.
              
No hay duda – escribe Tamayo – que “La teología de las religiones es una de las últimas y más prometedoras tendencias de nuestro tiempo, que tiene entre sus pioneros a John Hick, Raimon Panikkar y a Paul F. Knitter como uno de sus principales cultivadores”. Paul F. Knitter es un teólogo católico norteamericano nacido en Chicago el 29 de febrero de 1939 y se ha dedicado a la reflexión teológica sobre el pluralismo de las religiones desde hace cuatro décadas.
              
En el año 1954, Knitter ingresó en el Seminario menor de los Religiosos Misioneros del Verbo Divino. Pero su itinerario intelectual comenzó en la Universidad Gregoriana de Roma, desde 1962 a 1966. Allí estudió la licenciatura en teología. Eran los años del Concilio Vaticano II, que tanto impregna la reflexión teológica de Knitter.
              
En Roma tuvo como maestros a Bernard Lonergan, - que le enseñó “a mediar entre la religión y la cultura”- , y a Juan Alfaro, autor de Hacia una teología del progreso humano. Posteriormente, Paul Knitter se trasladó a Alemania, donde tuvo como profesor a Karl Rahner. En 1972 se doctoró en teología en el departamento de Teología Protestante de la Universidad de Marburgo con la tesis titulada Hacia una Teología protestante de las Religiones .
              
De 1972 a 1975 fue profesor de Teología de las Religiones y Diálogo Interreligioso en la Catholic Theological Union de Chicago. En 1975 inició su docencia sobre Religiones Mundiales y Teología de las Religiones en Xavier University de Cincinnati (Ohio), que se prolongó durante treinta años, y de la que ahora es profesor emérito.  
De 1998 a 2004 fue uno de los directores de la organización Cristianos por la Paz en El Salvador. Es asesor del Consejo Internacional e Interreligioso por la Paz, creado después del II Parlamento de las Religiones del Mundo celebrado en 1993 en Chicago. Actualmente dirige la Cátedra Paul Tillich de Teología, Religiones en el Mundo y Cultura en el Union Theological Seminary , de Nueva York.

Su conocimiento de la realidad latinoamericana le ha llevado a tener una especial sensibilidad hacia el mundo de la pobreza y de la exclusión social y a asumir un decidido compromiso con los pobres y marginados. Su experiencia en el mundo asiático está facilitando el diálogo con las religiones orientales.  
 
Principales líneas de fondo la teología de Knitter

Pero, ¿cuáles han sido las líneas argumentales de la teología de Paul F. Knitter? Siguiendo el artículo de Juan José Tamayo, podemos decir que Knitter sigue el ejemplo de sus mentores: el monje trapense norteamericano Thomas Merton, Aloiysius Pieris, el ya citado teólogo hispano-indio Raimon Panikkar y el monje y místico benedictino Bede Griffiths.

Pero pronto Knitter llegó a la convicción de que tenía que ser religioso interreligiosamente, practicar la fe cristiana comprometido con las formas en que han vivido personas judías, musulmanas, hindúes, budistas, indios americanos, etc. y hacer teología dialógicamente .
Knitter reinterpreta la conocida afirmación de su maestro Rahner sobre la mística y los cristianos del siglo XXI. Y repite en sus escritos que: “los cristianos del futuro van a tener que ser místicos interreligiosos ”.

De igual modo, y hace suya la predicción del teólogo de la Universidad de Notre Dame (USA) John Dunne de que el hombre y la mujer santos de hoy deben ser una figura como Gandhi, un hombre que sobrevuela de su religión a otras religiones, y retorna de nuevo con una nueva visión de la suya propia. Sobrevolar y retornar constituye la aventura de espiritual de nuestro tiempo.
 
Una propuesta de futuro

Una de las principales y más originales características de la teología de las religiones de Paul Knitter es lo que él llama la dipolaridad dinámica : parte de la experiencia unificadora de que existen muchos pobres y muchas religiones. Y una no se puede separar de la otra, como no se pueden separar los polos de un imán.   

Esto implica asumir los dos polos de la realidad: la necesidad del diálogo interreligioso y la necesidad de integrar y asumir la perspectiva de las víctimas. Es necesario integrar en una misma dirección la pluralidad de religiones y creencias y la pluralidad de pobres y oprimidos.

Desde este punto de vista, es necesario – según Tamayo Acosta- integrar el respeto hacia el “Otro religioso” y la compasión con el “Otro sufriente”; la diversidad religiosa y la responsabilidad global; la vivencia mística de la fe y las demandas proféticas; la trascendencia  y  la finitud; lo cósmico y  lo metacósmico; el cultivo de la sabiduría y la práctica del amor; la necesidad de la interculturalidad y la urgencia de la liberación; la armonía y la diferencia.

Knitter mantiene ambos polos en tensión dialéctica y mutuamente fecundante. La respuesta a las interpelaciones que proceden de ellos debe darse unitariamente.

Desde este punto de vista, la teología de la liberación y la de las religiones son sin duda dos de los movimientos más creativos y significativos de la teología cristiana del último siglo. Sin embargo, han caminado por separado durante mucho tiempo. Knitter cree necesarios la comunicación y el encuentro entre ambas. Una y otra se necesitan y complementan. Es lo que denomina eco-humanismo.

Los teólogos y las teólogas de la liberación, afirma, deben ser teólogas y teólogos del diálogo interreligioso, y viceversa, afirma. El compromiso por la liberación no puede separarse del diálogo entre las religiones, como tampoco este puede ser significativo sin el trabajo por la liberación.

El diálogo interreligioso debe orientarse a la liberación de los seres humanos de las múltiples opresiones a que se ven sometidos. De lo contrario estaríamos dando la razón a la crítica marxista que considera la religión como opio del pueblo e instrumento al servicio de los poderosos.

Portada del libro “Pluralismo religioso y sufrimiento ecohumano. La contribución de Paul F. Knitter al diálogo interreligioso”, de Albert MOLINER, con prólogo del propio Knitter (Editorial Abya Yala, Quito, 2006).
Portada del libro “Pluralismo religioso y sufrimiento ecohumano. La contribución de Paul F. Knitter al diálogo interreligioso”, de Albert MOLINER, con prólogo del propio Knitter (Editorial Abya Yala, Quito, 2006).
Teología desde el sufrimiento eco-humano

El lenguaje de Knitter es contundente y no permite medias tintas. Incluso llega a hablar de la necesidad de un matrimonio entre las teologías de la liberación y las teologías del diálogo interreligioso.

Un matrimonio no de conveniencia, sino por amor. Y con una tarea común: asumir juntos la responsabilidad global de lucha ante el sufrimiento eco-humano: aquel sufrimiento humano provocado por la pobreza, la discriminación y a violencia, y el desgarro medioambiental que amenaza el equilibrio de los ecosistemas.

Desde esta perspectiva, la re-conciliación, la comunión con lo sagrado,  conlleva la comunión con los sufrimientos de nuestro mundo. La experiencia religiosa no es posible sin justicia ecológica global. Por eso llega a afirmar que el criterio universal de verdad en las religiones es el bienestar ecohumano .

Pero esa tarea, este proyecto interreligioso y ecohumano es de gran envergadura. La liberación integral de la humanidad y de la naturaleza es una tarea demasiado grande para que descanse sobre una sola nación, una sola cultura o una sola religión. Se necesita el concurso de todas las religiones y culturas, ya que en todas ellas hay dimensiones liberadoras. En palabras de Knitter, se  requiere “una cooperación intercultural e interreligiosa en una praxis liberadora y un compartir la visión teórica de la liberación”. 
 
Paul F. Knitter y el lugar común

Pero, ¿desde dónde fundamentar un proyecto común de las tradiciones religiosas? ¿Por dónde empezar la elaboración de una teología de las religiones? ¿Es que se puede describir un sustrato compartido por todas las religiones que pueda constituir el punto de partida para el diálogo?

Así lo creen algunos autores, como Paul F. Knitter, que se empeñan en buscan una esencia común a todas las religiones para construir sobre seguro y no dar saltos en el vacío.

Sin embargo, esa postura plantea un problema de fondo, según Tamayo. Si se quiere tomar en serio el pluralismo religioso en toda su riqueza y complejidad tanto en el pasado y el presente como en el futuro, hay que renunciar a la búsqueda de una teoría general o una fuente común de la religión.

Lo genuinamente diferente en las religiones no puede reducirse a uniformidad. Incluso el teocentrismo como base del diálogo puede resultar cuestionable por dos razones: la ausencia de dioses en determinadas religiones y la tendencia a imponer las propias concepciones de Dios o del Absoluto a los creyentes de otras religiones.

El dialogo de las religiones en perspectiva liberadora ha de comenzar por reconocer la diversidad cultural y el pluralismo religioso como un hecho y un derecho, como expresión de la riqueza de lo humano y del mundo religioso y como valor a potenciar.

Ha de comenzar por identificar los problemas más urgentes con los que cada religión se encuentra en su contexto y por analizar las causas del sufrimiento eco-humano con el concurso de las ciencias sociales y asumir una actitud globalmente corresponsable en la respuesta a los problemas de la humanidad.

Para que el diálogo interreligioso no sea ocioso y estéril, debe ubicarse en el horizonte de las víctimas, escuchar su voz, reconocer su autoridad e incorporarla al diálogo como voz autorizada e interpelante. Con la teología de la liberación Knitter comparte “el privilegio hermenéutico de los pobres”.

La teología de las religiones opera con una hermenéutica múltiple de la sospecha. La tarea teológica se inicia por una actitud crítica: empieza por sospechar de la facilidad con que la interpretación de las Escrituras sagradas y la formulación de las doctrinas religiosas pueden convertirse en ideología al servicio de los intereses de la cultura, la política, la economía y la religión dominantes.

Se inicia con una sospecha hacia la tendencia inherente a toda reflexión de confundir la voluntad de Dios con los intereses de la religión que dice  representarlo, de sus dirigentes y portavoces, así como de la inclinación a minusvalorar otras tradiciones culturales y sensibilidades religiosas. La sospecha se extiende, en fin, a las doctrinas “ortodoxas” que no dan frutos éticos.  
 
Knitter y las teologías cristianas de las religiones

En un afán más didáctico que científico, Paul F. Knitter tipifica las diversas teologías cristianas en cuatro modelos. Estos modelos se definen atendiendo a las diferentes posturas en torno a las relaciones del cristianismo con las otras religiones.
 
1) El modelo de Sustitución

 El primer modelo es el de Sustitución. Este modelo defiende la existencia de una única religión verdadera, el cristianismo, una única revelación verdadera, la Biblia, y un solo y único salvador, Jesucristo.
Tres son las cuestiones fundamentales que plantea a este modelo;  la primera cuestión es si la Biblia es la única fuente del cristianismo en su comprensión de las otras religiones o si los cristianos deben tener como fuentes también los libros de estas y entrar en diálogo con creyentes de las otras religiones; la segunda cuestión que plantea este modelo es si se puede seguir defendiendo la afirmación de Jesucristo como el solo y único Hijo de Dios, Palabra de Dios y Salvador para todo el mundo, cuando la experiencia no parece confirmarlo y cuando los creyentes de otras religiones hacen afirmaciones similares sobre sus maestros o fundadores; la tercera cuestión planteada, si los cristianos pueden imponer el modo de experimentar a Dios de la Biblia al resto de los creyentes. Estas tres cuestiones deben ser resueltas razonablemente.
 
2) El modelo del Cumplimiento

El segundo modelo teológico para Knitter es el de Cumplimiento , representado en la teoría de los “cristianos anónimos” de Rahner y en la teología de la “preparación evangélica” del concilio Vaticano II, que reconoce destellos de la Verdad y “preciados elementos religiosos y humanos” en todas las religiones.

Supone, ciertamente, un avance sobre el modelo anterior, al reconocer valor salvador a las religiones si bien a través de Cristo como constitutivo de salvación para todos los creyentes. Pero Knitter duda de que este modelo acepte realmente el diálogo, al no admitir un campo de juego neutral de doble dirección.

Se pregunta si son realmente necesarias y posibles las verdades absolutas sobre Dios o sobre Jesús de Nazaret para asumir un compromiso religioso, cuando lo divino se encarna en un ser humano particular.  Una tercera cuestión que plantea a este modelo es cómo salva Jesús: reparando lo que está roto o revelando lo que ya está presente, pero no es evidente.
 
3) El modelo de la Reciprocidad

El tercero modelo que propone Knitter es el de Reciprocidad, que reconoce muchas religiones llamadas al diálogo con un triple puente: el filosófico-histórico, el religioso-místico y el ético-práctico. Uno de los principales referentes en el análisis de este modelo es el filósofo y teólogo británico John Hick, que reconoce la unicidad de lo Real expresada a través de una pluralidad cultural, acentúa el horizonte místico y el carácter ético de las religiones, que Knitter resumen en esta frase aforística: “hablar después de actuar es hablar mejor”.

Este modelo cuestiona la pretensión de los dos paradigmas anteriores de que Dios se revela de manera plena en Cristo y de que este es el salvador único y universal. Para justificar dicho cuestionamiento recurre a paradigmas de los orígenes del cristianismo que no tenían ese carácter “absolutista” y cree necesario un esfuerzo de reinterpretación del lenguaje tradicional cristiano.

Propugna una cristología del Espíritu, que reconoce la actuación de este fuera del ámbito cristiano y la apertura a  otras mediaciones de la divinidad. El resultado es una cristología de la reciprocidad, expresada en la afirmación de John Cobb Jr.: “Cristo es el Camino que está abierto a otros Caminos”.

Knitter apunta dos peligros importantes que amenazan a este modelo: por una parte, descuidar la diversidad por mor de la reciprocidad e incurrir en un imperialismo solapado al pretender imponer a las otras religiones las ideas de la modernidad o, en palabra de Knitter, “el evangelio cultural de Occidente”; por otra, deslizarse por el camino del relativismo solapado al buscar el consenso en los aspectos comunes sin destacar debidamente las diferencias, donde precisamente se encuentra la riqueza y la creatividad del diálogo.
 
4) El modelo de la Aceptación

El cuarto modelo descrito por Knitter es el de Aceptación , que reconoce la existencia de las muchas religiones verdaderas, hace las paces con la diferencia y admite la existencia de diferentes salvaciones, que no tienen por qué coincidir o conciliarse.

Es precisamente la actitud ante la diferencia lo que caracteriza a cada modelo y lo distingue de los demás. El modelo de Sustitución respeta las diferencias, ciertamente, pero para transformarlas. Los de Cumplimiento y de Reciprocidad también las reconocen y aceptan, pero con el objetivo de buscar las similitudes entre el cristianismo y las demás religiones como base para el diálogo interreligioso. En otras palabras, respetan las diferencias, pero para superarlas.

Por el contrario, el modelo de Aceptación reconoce las diferencias, acepta la diversidad y la alteridad de las religiones y convive con ellas no de manera ocasional, sino permanentemente. Más aún, considera que es en la alteridad de las otras religiones donde se manifiesta la alteridad de Dios. Da preferencia al diálogo entre las religiones sobre la teología de las religiones.

El proyecto de construcción de una teología de las religiones de Paul F. Knitter, compartida por el teólogo Tamayo Acosta, es: dialogar antes que teologizar, explorar antes que trazar el mapa, observar antes que valorar, avanzar en el diálogo antes que fiar el terreno común del diálogo y hacer amigos que nos guíen en el itinerario. También a este modelo le acechan algunos peligros que Knitter sintetiza en estos tres: el aislamiento, el relativismo y el fideísmo.

En resumen: Knitter se toma muy en serio los tres hechos mayores de nuestro tiempo: la pluralidad religiosa, la pobreza creciente y el deterioro de la tierra, que se convierten en los principales desafíos para la teología de las religiones. Y es a las preguntas que emanan de tales hechos a las que pretende responder teológicamente Knitter. Su metodología es el diálogo. Sólo así pueden descubrirse los elementos comunes de las distintas tradiciones religiosas, pero también sus diferencias, sin caer en fáciles irenismos o forzadas unanimidades.

“Un terreno común nunca puede ser predeterminado antes del diálogo –afirma Knitter. Si puede existir un terreno común entre las diferentes religiones será creado a partir de las diferencias que las separan”.

Juan José Tamayo. Imagen: Helengc. Fuente: Wikimedia Commons.
Juan José Tamayo. Imagen: Helengc. Fuente: Wikimedia Commons.
Paul F. Knitter, cristiano budista

Un aspecto menos conocido de la teología de Knitter es el de su acercamiento al budismo. Sugiere que la identidad religiosa es híbrida, plural, promiscua, tanto en su núcleo doctrinal como en su praxis. Se va confirmando a lo largo de la vida en el proceso de formación del yo y en el encuentro con los demás. No existe una identidad  única y definida para siempre. Por eso Knitter define su identidad como interreligiosa.

Entre las tradiciones religiosas con las que el teólogo de las religiones conversa y convive, el encuentro con el budismo ha sido el más agradable al tiempo que más difícil, el más profundo a la vez que más gratificante, hasta el punto de afirmar que “sin Buda no podría ser cristiano”.

Se define como una persona que intenta ser verdadero discípulo de Cristo e incipiente discípulo de Buda en un mundo sacudido por el sufrimiento y las injusticias, y atormentado por los constantes descubrimientos de la ciencia: “En 1939 fui bautizado. En 2008 me refugié en el budismo. Puedo llamarme a mí mismo verdaderamente lo que pienso que he sido durante estas décadas pasadas. Un cristiano budista”.

Sobre la doble pertenencia, budista y cristiana, se pregunta si existe, si funciona y si no lleva a la infidelidad y a la promiscuidad. A las dos primeras preguntas responde afirmativamente. Su respuesta a la tercera es negativa: desde el punto de vista de las vivencias, no siente que su relación con Buda haya disminuido en modo alguno su compromiso con Jesús, con los valores del evangelio e incluso con las enseñanzas de la Iglesia católica. Todo  lo contrario, la ha potenciado.

La doble pertenencia no solo debe funcionar, ¡es necesaria! “Puedo ser un cristiano únicamente siendo también un budista”, es la conclusión de su libro Sin Buda no podría ser cristiano.    

Estas afirmaciones, que pueden resultar escandalosas o al menos confusas para algunos, se justifican desde la explicitación de Knitter de lo que entiende por cristiano y por budista. Tal vez encontremos aquí un camino para hacer coincidir las tendencias de muchas tradiciones religiosas.

¿Una cristología desde el budismo?

Según el resumen de las ideas de Knitter que presenta Juan José Tamayo-Acosta,  ¿qué puede aportar el budismo a la reinterpretación de Jesús el Cristo? Evidentemente, Knitter no desconoce ni oculta las diferencias entre ellos. Son precisamente estas las que constituyen las líneas de comunicación y de comparación entre ambos.

Knitter reconoce que siente un bloqueo en torno a Jesús, pero no por lo que él ha dicho o ha hecho, sino por lo que otros han dicho sobre él; en otras palabras, por los títulos que le atribuyeron después los autores de la Biblia cristiana, los dirigentes eclesiásticos, los primeros concilios y los teólogos.

En su reflexión, se refiere a las líneas fundamentales y a las formulaciones teológicas de la cristología dogmática tradicional: a) Jesús como Hijo único de Dios; b) que descendió del cielo y se hizo hombre (encarnación); c) su naturaleza humano-divina y su persona divina; d) la salvación de los pecados de toda la humanidad a través del derramamiento de su sangre (redención); e) la resurrección tres días después de su muerte; f) el retorno físico cuando suceda el fin del mundo Jesús (segunda venida).

Ha sido el encuentro con otras religiones, y especialmente con el budismo, el que ha llevado a Knitter a entrar en pugna con estas afirmaciones y a replanteárselas. En esta tarea le ha prestado una ayuda decisiva, el budismo. Lo que los propios budistas dicen de Buda resuena en sus propias preguntas y aporta luces reveladoras en sus creencias heredadas sobre Jesús. Desarrollar estas propuestas lleva demasiado lejos y aquí expondremos unas formulaciones esquemáticas que Knitter desarrolla más ampliamente.

A la afirmación de Jesús como Hijo de Dios sugiere a Knitter el significado budista de el Despierto, el Iluminado. Para justificarlo recurre a la cristología trascendental de su maestro Karl Rahner, para quien decir que Jesús es Dios expresa su toma de conciencia del completo potencial de la naturaleza humana. Todos los seres humanos somos finitos, pero capaces del Infinito. Todos estamos llamados a realizar la naturaleza del Buda, dicen los budistas, que traducido en cristiano significa: todos estamos llamados a realizar nuestra naturaleza divina. Decir que Jesús es verdaderamente divino es otra forma de afirmar que es plenamente ser humano.

Knitter entiende la unicidad de Jesús (el hijo único de Dios) como una energía que, lejos de excluir a los demás, está abierta a ellos y los incluye; es una energía relacional. Con todo, cree que el uso del lenguaje sobre Jesús como “el uno y el único” debe reservarse al interior de las comunidades cristianas y no emplearse en la relación con otras religiones.

La consideración de Jesús como Salvador, Revelador, Maestro y el Despierto no tiene por qué llevar a los cristianos a negar estos atributos a otras figuras religiosas, como tampoco a una especie de pugna por ver quién de las grandes figuras religiosas posee dicho atributos en mayor grado. Eso sería entrar en una relación de competitividad del todo ajena al mundo de las religiones.

Al tratar de la resurrección, Knitter recurre a la teología paulina, que habla del cuerpo espiritual de Cristo y no del cuerpo físico. En Pablo, el Cristo resucitado y el Espíritu de Cristo suelen ser sinónimos, de forma que puede decirse que el cuerpo resucitado de Cristo es el Espíritu de Cristo. Y la convicción de los discípulos de Jesús era que el Espíritu de Cristo estaba realmente vivo en ellos.  

“Al final de estos sobrevuelos y retornos entre Gautama, el Buda, y Jesús, el Cristo –concluye Knitter- me aventuro a decir, capciosa pero firmemente, que mi relación con Buda ha clarificado y profundizado mi compromiso con Cristo. Confío que   pueda suceder lo mismo en muchos de mis hermanas y hermanos cristianos”.
 
Conclusión

Como apuntamos al inicio de este artículo, la obra teológica de Paul F. Knitter no puede entenderse desgajada del frondoso árbol de las teologías cristianas del siglo XX. En la Introducción a la traducción española del libro de Knitter, Introducción a las teologías de las religiones (Verbo Divino, 2008), Juan José Tamayo-Acosta sintetiza lo que llama “creatividad teológica” del siglo XX.

Para este teólogo, “El siglo XX se caracterizó por una gran creatividad en el campo de la teología cristiana”.  Knitter es un teólogo creativo. ¿Nos encontramos aquí con un novedoso intento de establecer puentes entre tradiciones religiosas? ¿Se fundamentan teológicamente con solidez muchas de las afirmaciones de Knitter? ¿Es plausible una reinterpretación de la cristología desde la filosofía budista? ¿Nos encontramos ante un intento bienintencionado, pero todavía incipiente, de teología interreligiosa? Solo el tiempo, el diálogo abierto y constructivo y la audacia teológica irán consolidando algo que todavía es incipiente.


Reseña bibliográfica de Paul F. Knitter:

No Other Name? A Critical Survey of Christian Attitudes toward World Religions, 1985; The Myth of Christian Uniqueness: Toward a Pluralistic Theology of Religions. Co-editado con John Hick, 1987; Faith, Religion, and Theology: A Contemporary Introduction, 1989. Co-autor junto a Brennan Hill y William Madges; Buddhist Emptiness and Christian Trinity Essays and Explorations, 1990. Co-editado con Roger Corless; Death or Dialogue: From the Age of Monologue to the Age of Dialogue, 1990. Co-autor junto a John B. Cobb, Jr., Monika Hellwig, y Leonard Swidler; Pluralism and Oppression: Theology in World Perspective, 1990; One Earth Many Religions: Multifaith Dialogue and Global Responsibility, 1995; Jesus and the Other Names: Christian Mission and Global Responsibility, 1996; The Uniqueness of Jesus: A Dialogue with Paul Knitter, 1997. Editado por Leonard Swidler y Paul Mojzes; Faith, Religion and Theology: A Contemporary Introduction, 1997. Co-autor junto a Brennan Hill y Williams Madges; Introducing Theologies of Religions, 2002 (traducido al castellano en Verbo Divino, 2008); Subverting Greed: Religious Perspectives on the Global Economy, 2002. Editado junto con Chandra Muzaffar; Without Buddha I Could Not Be a Christian, 2009.

Leandro Sequeiros, Catedrático de Paleontología y miembro de la Academia de Ciencias de Zaragoza, coeditor de Tendencias21 de las Religiones y Miembro del Consejo Asesor de la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión, Universidad Comillas.



Martes, 10 de Marzo 2015
Leandro Sequeiros
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Nota

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1.Publicado por Pedro Rubal el 11/03/2015 19:29
Nos ofrece el Dr. Sequeiros, como es habitual en él, un interesante trabajo sobre el diálogo interreligioso, centrado en Paul F. Knitter. Yo sé muy poco de esta temática; pero tengo mis propias opiniones y me considero obligado hacerles partícipes de alguna de ellas, aún a riesgo de su irrelevancia.
En primer lugar, me llama la atención que en el siglo XX, calificado de teológicamente muy creativo, hayan aflorado tantas Teologías, y por eso me pregunto hasta donde son capitulos de la Teología convertidos en disciplinas con cierta independencia. Es decir, aquello que parece consecutivo a los principios teológicos, se convierte en constitutivo objetual de una nueva disciplina.
En segundo lugar, como yo no soy teólogo, me pregunto hasta donde es correcto considerar a la Teiología en general como una respuesta racional (yo tal vez prefiera "razonable") a una exigencia dimensional del hombre/de la mujer.Y si fuese así, ¿por qué no se busca su fundamentación antropológicamente si tiene dificultades ( y ciertamente parece que sí las tiene) para el diálogo interreligioso, teocéntricamente?. Es que se me ofrece como evidente que el hombre es "condicio sine qua non" de la existencia de la (las) Teología(s), poorque con él hay que contar también en las religiones sin dios.
En tercer lugar, cuando se pregunta si "se puede describir un sustrato compartido por todas las religiones que pueda constituir el punto de partida para el diálogo" interreligioso, ¿no se estará hablando más que de religiones de sistemas éticos?. Y digo esto porque fue, precisamente, Hans Küng quien "construyó" un WELTETHOS con las tradiciones éticas y religiosas.
Valga como cuarto lugar que no parece que sea lo mismo UNIFORMAR religiones genuinamente diferentes que estudiar los fundamentos antropológicos que puedan dar razón de esas diferencias, en ámbitos diversos y circunstancias distintas. E incluso hay autores, con Knitter, que se empeñan en buscar una "esencia común a todas las religiones para construir sobre seguro y...NO DAR SALTOS EN EL VACÍO". Pues bien, cuando menos manifiestan un sentimiento de inseguridad, que avala, en mi opinión, la necesidad de un fundamento.
En quinto lugar, discúlpenme y permítanme discrepar del teólogo señor Tamayo, cuando afirma que hay que renunciar a la búsqueda de una fuente común de la religión. ¿Es que no la hay y es perder el tiempo en esa búsqueda?. Entonces, dígase claramente. ¿Acaso no parece un poco aventurada esta postura si se plantea desde las religiones como instituciones con diferencias en las que, eo ipso, no todos los elementos diferenciales son enriquecedores, y, por consiguiente, se impone una selección?. Pero...¿con que criterios?, ¿de dónde se extraen?. ¿Se está hablando de un diálogo de matiz religioso o ético?.
En sexto lugar, el horizonte de la víctima no puede escabullirse en esta temática dialógica, incluso para justificar las necesarias práxis de liberación, en su caso; pero lo entiendo como algo consecuencial a los principios teológicos derivados de esa exigencia dimensional del hombre.
En séptimo lugar, si la riqueza aportada está en la diversidad y en la creatividad, en el origen antropológico está el fundamento y los criterios selectivos.
En octavo lugar, considero modestamente que las preguntas que formula D. Leonardo en conclusiones, tienen una forma y un contenido cautelar inteligentísimo, y, si me lo permite, las hago mías.
Con disculpas por este "rollo", derivado de la enjundia del trabajo, y el agradecimiento a su autor, saludo a los posibles lectores.

2.Publicado por Pedro Rubal. el 12/03/2015 12:24
En el último párrafo de mi comentario al artículo de D. LEANDRO, escribo LEONARDO, equivocadamente. Pido disculpas, porque no es la primera vez, y reitero mis saludos.
Pedro Rubal.

3.Publicado por Leandro Sequeiros el 12/03/2015 17:30
Muchas gracias, amigo Pedro. Ya comentaré más despacio...

4.Publicado por Carlos Palacios el 14/03/2015 03:12
La lectura de este artículo, y en particular el acápite “Paul F. Knitter y el lugar común”, me deja un gran desasosiego. Diálogo interreligioso, ¿para qué? ¡Y atención!, al hacer esta pregunta no me anima ni el más remoto sentimiento despreciativo o derrotista. La hago porque simplemente me doy cuenta de la necesidad de formularla; porque estoy consciente de la enorme complejidad que conlleva este diálogo; y, porque el diálogo en sí mismo y la pregunta sobre él, son válidos, justos y necesarios. Sobre todo porque es inevitable que en algún momento del diálogo interreligioso tengamos que preguntarnos qué objetivos perseguimos con el diálogo interreligioso. No me imagino un diálogo de tan grande envergadura, sin objetivo alguno. No pretendo tener la respuesta sobre cuál debe ser el objetivo, pero sí creo que, dado ese reguero de encono que han dejado tras de sí los desencuentros religiosos, incluyendo los del tiempo actual, es necesario que el diálogo busque algo que sirva de base para una convivencia pacífica, de mutua tolerancia y respeto.
Saludos

5.Publicado por CachiBrasil el 16/03/2015 02:10
En esta nota centrada en las ideas del Sr. Paul F. Knitter, destaco una frase de él: "Reconocer la diversidad cultural y el pluralismo religioso como un hecho y un derecho", frase con la que coincido completamente...
Sin embargo, en un párrafo anterior, el mismo Knitter desecha una "teoría general de las religiones" y una "fuente común de la religión"... Puedo coincidir con lo de desechar una teoría general de las religiones, pero no con lo de desechar una fuente común de la religión..
Creo personalmente que no hay dudas sobre la existencia de una fuente común de la religión, o de las religiones. ¿Qué es lo que en todas las religiones y mitos lleva a buscar y encontrar un dios, o un ser o un plano trascendente a la vida del cuerpo y del yo?...
Creo que la respuesta es simple: Una no aceptación, o una rebelión contra la muerte, contra la finitud, de la cual la especie humana es la única consciente. Es claro que esta búsqueda humana de lo trascendente se manifiesta con distintos lenguajes e imágenes, de acuerdo justamente a la diversidad cultural en el sentido de tiempos y espacios, lo que da lugar al pluralismo religioso a través de la Historia.
Un concepto interesante es el de "eco-humanismo". La ecología, entendida como cuidado y preservación de la naturaleza, es una aspiración netamente humanista, ya que la naturaleza es el medio ambiente del ser humano, valor central para el Humanismo.

6.Publicado por Albert Moliner el 18/03/2015 13:20
Gracias por el artículo. ¡Felicitaciones!

7.Publicado por Leandro Sequeiros el 19/03/2015 08:39
Muchas gracias, Albert. Es un cumplido viniendo de quien viene!!!

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