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Martes, 22 de Mayo 2012
12:31




El enigma del papel de la conciencia en la realidad cuántica sigue vigente

Desde la revolución cuántica, la Física apunta a transformarse en una Ontología científica


Desde que, hacia 1930, nació la sospecha de que el observador consciente jugaba un papel en la definición de la realidad cuántica, la comunidad de los físicos ha estado oscilando entre (minoritariamente) atreverse a transgredir el materialismo oficial, aunque sin aportar una argumentación metacientífica –es decir, filosófica– lo sufucientemente sólida, y (mayoritariamente) esconder el problema, el “enigma cuántico”, debajo de la alfombra. Cuando se cumple un año de la publicación por Tusquets de la traducción española de "Quantum enigma. Physics encounters consciousness", de Bruce Rosenblum y Fred Kuttner, en necesario ahondar en las consecuencias ontológicas de las paradojas del mundo subatómico. Por José Luis San Miguel de Pablos.



Imagen ilustrativa de la dualidad onda-partícula, en la que se puede ver cómo un mismo fenómeno puede tener dos percepciones distintas. Fuente: Wikimedia Commons.
Imagen ilustrativa de la dualidad onda-partícula, en la que se puede ver cómo un mismo fenómeno puede tener dos percepciones distintas. Fuente: Wikimedia Commons.
Se ha cumplido un año de la publicación por Tusquets de la traducción española de Quantum enigma. Physics encounters consciousness, de Bruce Rosenblum y Fred Kuttner. Estos dos autores –físicos de la máxima cualificación que trabajan en la Universidad de California– han decidido romper el acuerdo tácito existente en la comunidad de los científicos cuánticos, de no ahondar en las consecuencias ontológicas (y no sólo “a todos los efectos prácticos”) de las paradojas del mundo subatómico.

Aunque el enigma cuántico ha ocupado a los físicos durante ocho décadas, sigue sin estar resuelto. Puede que nuestra formación y nuestro talento como físicos no nos conviertan en profesionales especialmente cualificados para su comprensión. Por eso, aunque nos cueste, debemos abordar el problema con modestia.

La interpretación de lo que ocurre en la frontera donde la física sólida se difumina es objeto de debate entre los físicos que la han abordado en serio… Y es innegable que la física se ha encontrado con la conciencia. Según las interpretaciones más al uso, dicho encuentro no tiene por qué convertirse en una relación. No obstante, ninguna interpretación lo evita.

Así lo expresó el premio Nobel Eugene Wigner: “Cuando el dominio de la teoría física se amplió para abarcar los fenómenos microscópicos mediante la formulación de la mecánica cuántica, el concepto de conciencia saltó de nuevo a la palestra. No era posible formular las leyes de la mecánica cuántica de manera plenamente consistente sin ninguna referencia a la conciencia.”

Aun así, el estamento físico no acepta que el estudio de la conciencia misma esté entre sus competencias. Y con buen criterio. La conciencia está demasiado mal definida, demasiado sesgada emocionalmente. No es de la clase de cosas de que nos ocupamos los físicos. Pero la discusión de la relación entre mecánica cuántica y conciencia es ineludible. (El enigma cuántico, p. 19)


Estudio de la conciencia desde la física

Acerca del enigma a que se refieren Rosenblum y Kuttner casi todo el mundo “ha oído campanas”… como si se tratara de un secreto de familia que nadie puede impedir que salga a la luz, por más que se le intente silenciar o quitarle importancia. De lo que, en definitiva, se trata es de las implicaciones del célebre papel del observador en la definición de los modos de realidad física (¿onda o partícula?) o hasta de la realidad objetiva misma (colapso observacional).

A partir de ahí, los autores insisten en que el encuentro con nuestra dimensión subjetiva, con la conciencia –o mejor, consciencia– es de todo punto ineludible en física cuántica. Los sorprendentes experimentos que se proponen y realizan para verificar sus postulados no dejan escapatoria: “nosotros”, los observadores conscientes, somos decisivos en orden a la definición de lo que es real a nivel cuántico. Y la interpretación-actitud de Copenhague no pasa de ser, aseguran, un intento voluntarista de contornear un problema que es altamente perturbador a la hora de conducir investigaciones orientadas a objetivos prácticos.

Ahora bien, la frase arreglalotodo “funciona y basta” deja de tener sentido una vez que los efectos cuánticos más alucinantes (superposición de estados, entrelazamiento, indescernibilidad ontológica en el condensado Bose-Einstein…) se ponen de manifiesto también a escala macroscópica.

Productos mediáticos como la película ¿Y tú qué sabes? han sido negativos para el desbloqueo del “tema prohibido” que se aborda en el libro. Porque si bien pudo llamar superficialmente la atención del público, la ínfima calidad del film y el batiburrillo de ideas delirantes que contiene han contribuido, más que nada, a reforzar los prejuicios. Muy diferente es el caso de obras de calidad, como El Tao de la Física, de Fritjof Capra, o "Física y Vedanta", del profesor Charan Panda (Universidad de Orissa, India), libro este último cuya traducción española acaba de publicar Etnos y que he tenido el placer de llevar a cabo.

La falsa solución de la decoherencia

La penúltima moda supuestamente resolutoria (o más bien “disolutoria”) del enigma, la basada en la decoherencia, no es un hallazgo tan brillante como algunos creen.

Quienes piensan que las interferencias múltiples de las realidades del nivel cuántico con las del mundo macroscópico bastan para operar la reducción de lo indefinido a definido y de lo ubicuo a localizado, no tienen en cuenta dos cosas: 1) que al final de toda cadena de interacciones (con el instrumental y sus partes, etc.) siempre hay alguien observando... Los contadores Geiger y demás aparatos no son ojos, sino dispositivos artificiales que se limitan a extender la potencia de los ojos auténticos, los cuales –conviene recordarlo– no son, a su vez, nada más que unos delicados dispositivos naturales que transmiten imágenes al foco de consciencia del individuo, que es lo que verdaderamente ve.

Y 2) que las interacciones múltiples que originan, se supone, la reducción al nivel clásico por decoherencia, no pueden ser causaciones clásicas -es decir, “influencias” y “rozamientos” varios -como algunos autores parecen querer dar a entender- sino que tendrían que ser necesariamente condicionamientos cuánticos, esto es, observaciones, o quizá nociones de presencia, mucho más básicas que lo que entendemos por “observación” (dicho en otras palabras, la solución a la famosa paradoja del gato de Schrödinger podría ser que el propio gato, con su noción gatuna del entorno, fuese el que redujera la superposición de estados a uno solo, mucho antes de que el físico “cartesiano” se dignase abrir la caja).

“El papel de la consciencia -insisten los autores de El enigma cuántico- es imposible de suprimir ni de obviar en el nivel cuántico. Es justamente en esto en lo que consiste el enigma.” Pues bien, después de leer y releer este libro, y de haber traducido Física y Vedanta (cuyo título original es Maya in Physics una idea se me ha ido imponiendo, una idea tenaz que razonablemente no puedo rechazar y que deseo compartir.

Ubicua consciencia

¿Y si la consciencia no fuese algo excepcional –esa “rara emergencia”…– sino realidad ubicua? ¿Y si esa extraña “propiedad” de los organismos superiores, no fuese eso exactamente, sino una dimensión cósmica que centra o focaliza el “órgano mágico” llamado cerebro?

Esta idea no es, por lo demás, original en absoluto. Me la he estado encontrando, negro sobre blanco, todo el tiempo que he estado traduciendo Maya in Physics. Es de hecho una convicción que asumen, hoy en día, millones de personas: todos los seguidores de la corriente más metafísica del hinduísmo. Y la hizo suya, por cierto, Erwin Schrödinger.

El misterio de la consciencia es, en efecto –y a esto se refieren también Rosenblum y Kuttner – inseparable del enigma cuántico, por distintas que sean las dos cosas. Y hasta es posible que si alguien supiera definir rigurosamente la consciencia, el enigma cuántico se desvanecería. Pero… viviéndola nadie sabe definirla. Sí que se ha logrado, al menos, formular de manera clara el problema fuerte que su misma existencia y su “producción” por el cerebro plantean.

El enigma del papel de la conciencia en la realidad cuántica sigue vigente
Lo ha hecho David Chalmers, que sigue profundizando incansablemente en el tema y lanzando interesantes propuestas desde el Consciousness Center de la Universidad Nacional de Australia, que él dirige. Y nos lo ha recordado hace pocas semanas la neuróloga británica Susan Greenfield en una entrevista diario La Vanguardia (La Contra, 22/06/2011):

El gran misterio es: ¿cómo ese pedazo de carne que es el cerebro consigue generar consciencia? Ni siquiera somos capaces de imaginar qué esperamos obtener como respuesta a esta pregunta… ¿una fórmula? ¿una imagen? No sabemos. Ni idea.

La concepción de lo Divino impersonal en la corriente hindú Advaita es pertinente en relación a esta cuestión, aparte de ser -reconozcámoslo- impresionante en su escueta sencillez. Dice Charan Panda:

La Vedanta afirma que Brahman es Conciencia Pura. ¿Es la conciencia un atributo de Brahman? (…) La Vedanta Advaita no acepta en absoluto semejante idea. Un atributo es algo que posee un objeto, y no puede haber atributo sin objeto que lo posea. Esto es verdad para cualquier cosa que haya sido producida, pero deja de serlo cuando se trata de la Realidad primaria y fundamental. La Vedanta Advaita afirma que Brahman es Conciencia Pura y que no es ningún objeto que posee un cierto atributo, para el caso, la conciencia. (pp. 266-267)

Y un poco más adelante:

Manu opina que la existencia de Brahman no puede ser demostrada por caminos lógicos, y que, en este sentido, Brahman es incognoscible (avijñaya). (…) Y sin embargo, las escrituras sagradas hindúes nos señalan que sí es posible conocer a Brahman. La posibilidad de conocer algo (lógicamente) incognoscible parece una absoluta contradicción, pero no lo es.

El fondo de uno mismo es Brahman. Y no hay nada más que ese fondo absoluto de uno mismo, el ser de Sí Mismo. Y el ser propio, es decir, Uno Mismo, es experimentado, vivido, sin mediación alguna. Se trata, pues, de “experiencia inmediata”. Brahman es… Uno Mismo, esa conciencia (absoluta) de la que cada individuo tiene experiencia directa, ¡sin mediaciones que valgan! (pp. 275-276)

Transgredir el materialismo oficial

Desde que, hacia 1930, nació la sospecha de que el observador consciente jugaba un papel en la definición de la realidad cuántica , la comunidad de los físicos ha estado oscilando entre (minoritariamente) atreverse a transgredir el materialismo oficial, aunque sin aportar una argumentación metacientífica –es decir, filosófica– lo sufucientemente sólida, y (mayoritariamente) barrer el problema, el enigma cuántico, debajo de la alfombra.

“La consciencia en cuanto tal no es un tema de la competencia de los físicos”, dicen Rosenblum y Kuttner. Tienen razón. Pero su mismo libro nos demuestra que los físicos no son –y además no es deseable que sean– sólo físicos. Y nos empuja a defender con el máximo vigor la necesidad de los investigadores transdisciplinares, unos “especialistas” que si no existen ya en mayor número y juegan ya un mayor papel es simplemente porque el Mercado (“los mercados”) no los valora. O más bien los valora negativamente, siendo así que su presencia social relevante contribuiría grandemente a cuestionarlo y a debilitar su poder… Pero dejemos este tema, que es desde luego harina de otro costal.

¿Qué podrían aportar los noólogos a la resolución del enigma cuántico? Antes de esbozar cualquier respuesta, digamos que debe ser por una buena razón por la que la física del nivél básico, la cuántica, nos da este “pequeño aviso” referente a la consciencia. Algo tendremos que entender por ese lado… Como que la metodología de la aproximación cognitiva a la consciencia no puede ser la misma que la que, históricamente, ha suministrado la física a las ciencias “objetivas”, y sobre cuya base se ha construido el método científico.

Lo inmediato no puede ser conocido del mismo modo que lo que necesita mediación, y esto explica el azoramiento de los científicos cuando tocan el tema de la consciencia: su estricto monismo metodológico les atenaza, impidiéndoles tratar con naturalidad algo para lo que su método simplemente no sirve.

Como nos recuerda Panda, lo inmediato no se demuestra, dado que cualquier demostración carece entonces de sentido. ¿Se llama esto misticismo? Sí, seguramente… Y es, al final, el único camino válido para tratar con la consciencia, en serio y desde dentro. No objetualizándola, lo que implica perder de vista su esencia (como el científico daltónico que “sabía mucho de los colores” sin haber visto jamás ninguno). Pero se trata de un misticismo rompe-esquemas, “muy normalito”, que consiste simplemente en ver lo que es ser consciente. No en “pensar acerca de ello”, sino sólo en percatarse de esta luz, vivida a cada instante, de… ser. Esta sencila meditación es, por supuesto, a-religiosa. Y no podría ser de otro modo, porque, lejos de la retórica manipuladora con que envuelven el término los confesionalismos, la mística auténtica no es sino un aspecto más de la vida (y de la Vida, claro, también).

Pero, se objetará, el profesor Charan Panda pertenece a una confesión religiosa, el hinduísmo. Es verdad, y él hace gala de ello de la primera a la última página de Física y Vedanta. Conviene tenerlo en cuenta, pero el que sea así no reduce el interés de lo que expone, que se refiere a cómo concibe la relación entre el absoluto-conciencia y el absoluto-divinidad una tradición como la védica, más interiorista que revelacionista. Es como relación de identidad, tal como acabamos de ver.

La Física como Ontología científica

Volviendo al tema del artículo ¿aporta o no algo, finalmente, en el aspecto estrictamente científico, la aproximación directa a la consciencia…, algo que contribuya a esclarecer el enigma cuántico? Pienso que sí. Aporta una certeza fundamental: que la consciencia es. Que es SER. El cógito de Descartes, la meditación cumbre de las Meditaciones, al ser vivenciado y constatado introspectivamente por un gran número de personas, deviene público en cierto modo. Y es, de paso, liberado del superfluo “pienso”, que no hace sino desviar la atención de la auténtica constatación esencial y simplicísima: soy.

Pero ¿en qué puede esto contribuir a desentrañar el enigma cuántico? Veamos… La base última accesible de la fysis ES. Y está, además, indisolublemente entrelazada con algo, la consciencia, que también ES… Un encuentro, pues, con oν (“on”, ser) por dos caminos distintos. Procede, llegados aquí, plantear otra pregunta: ¿y si la Física, mucho más claramente desde la revolución cuántica, apuntara (sin que ni siquera lo sepa la inmensa mayoría de los físicos) a transformarse en Ontología científica, movida a ello por la vocación irrenunciable de esa Philosophia Naturalis que en el fondo siempre ha sido? Ahora bien, si, como decía Aristóteles, el ser es uno pero se dice de muchas maneras, a él se llegará sin duda por diferentes caminos…, dos al menos, con un seguro punto de convergencia: aquel donde –como titulan Rosenblum y Kuttner un capítulo de su libro– “el misterio se encuentra con el enigma”.

Si esta conjetura va bien encaminada, la sorprendente implicación de la “consciencia observante” en la definición de lo que es real en el mundo cuántico –un hecho que constituye justamente el enigma que da título al libro que comentamos– nos estará hablando de la no-escisión del Ser en sujeto (subjetividad) y objeto, a niveles profundos. Algo que intuía Jung al postular la existencia de un UNUS MUNDUS, de un plano-sustrato en el que el “espíritu” y la “materia” no están diferenciados.

Es en ese sentido en el que entiendo que la hipótesis de una “conciencia ubicua” con focalizaciones múltiples, los seres -la intuición paralela, en suma, de Brahman y el Alma del Mundo- puede permitir entender racionalmente -aunque no al modo racionalista- el gran enigma que nos mete, a nosotros mismos, dentro del experimento cuántico.



El presente artículo de José Luis San Miguel de Pablos hace referencia, en primer lugar, al libro El enigma cuántico (Bruce Rosenblum y Fred Kuttner, Tusquets Metatemas, 2011), y secundariamente a Física y Vedanta (Charan Panda, Etnos, 2011). Véase asimismo el capítulo 18 (“El encaje de Nous y Fysis”) del libro del autor "Filosofía de la Naturaleza. La otra mirada" (Kairós, 2010).



Jueves, 10 de Noviembre 2011
José Luis San Miguel de Pablos.
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Nota

Sus comentarios
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40.Publicado por Cornelio Gonzalez el 16/01/2012 03:15


En atención a la extraordinaria importancia que para la correcta intelección sobre cómo nuestro sistema nervioso procesa la forma como re-conocemos, quiero hacer algunos comentarios acerca de lo que ahora se denomina entrelazamiento (en inglés: entangler-ed) cuántico o la (no importando el monto de la distancia que las separa) instantánea inter-conectividad entre dos partículas subatómicas anteriormente unidas y que tiene una fácil y por sobre todo, evidente explicación con base en la matriz numérica que inicia y cuantifica el periódico ciclo decimal: 1/91= 0.010989..010989… (infinitos ciclos) y que caracteriza a la Microondulatoria Radiación de Fondo Cósmico de los 3° Kelvin, y ello en tanto que las siguientes igualdades:

1° Kelvin= 1/273= 1/(3x7x13)= el ciclo decimal periódico 0.003663..003663… (infinitos ciclos)= coeficiente de Gay-Lussac, que cuantifica el aumento y/o disminución del volumen de un gas con los respectivos aumento y/o disminución de su temperatura, de donde:

3° Kelvin= 3/273= 3/(3x7x13)= 1/91= el periódico ciclo decimal: 1/91= 0.010989..010989… (infinitos ciclos)

A continuación y con los números 1 y 2, trascribo las citas de John Bell y Abner Shimony, con las que respectivamente comienzan, tanto el capítulo 13: El teorema de Bell, como el capítulo 14: El sueño de Clauser, Horne y Shimony, pertenecientes ambos al interesantísimo libro de Amir D. Aczel: El entrelazamiento cuántico: el más grande misterio de la Física:

1 - “Para mí, este es el real problema con la teoría cuántica: el aparentemente esencial conflicto entre su formulación precisa y los fundamentos de la relatividad. Y puede suceder que una real síntesis entre las teorías cuántica y de la relatividad requiera, no tanto de sofisticados desarrollos técnicos, sino más bien, de una radical renovación conceptual”. John Bell.

2 - “Nuestra comprensión de la mecánica cuántica está dificultada por el problema de la medida y el problema de la no-localidad. Me parece improbable que uno cualquiera de estos problemas pueda resolverse sin la resolución del otro y por lo tanto, sin la mediación un profundo ajuste entre la teoría del espacio-tiempo y la mecánica cuántica”. Abner Shimony.

Y con referencia a la estrecha relación académica y de amistad personal que en vida de John Bell sostuvo Anner Shimony *, trascribo continuación estos aclaradores apartes de la entrevista ** que le concedió Abner Shimony a Joan Lisa Bromberg, en su casa home de Wellesley, Massachusetts, el 9 de Septembre de 2002:

“Una de las razones por la cual Bell hizo grandes cosas donde otras personas tan solo llegaron a pequeñeces, es su descontento con las soluciones dadas a grandes temas en discusión. En este sentido, él fue alguien impresionante. Él no llegó a pensar que, por ejemplo, una teoría que le informara que una vez usted obtuviera la diagonal de una matriz de densidad, el problema en cuestión ya quedaría solucionado a causa de que nunca se pudiese efectuar un experimento que mostrara la superposición de términos con diferentes posiciones de la aguja. Bell nos informa que eso es cierto cuando introduce el acrónimo FAAP ("for all practical purposes"). Correcto, esto es cierto para todo propósito práctico, pero resulta que nada dice sobre la manera como la selección es efectuada. Además, ¿qué es realmente una medición? Creo que la medición es un hecho antropocéntrico con el cual físicamente describimos el mundo y esta circunstancia la convierte precisamente en una pequeña incidencia en la interacción del ser humano con el mundo, con el gran mundo físico. Así que esto no es suficiente para tener una interpretación de la mecánica cuántica el que simplemente se guarda en todas las apariencias en las mediciones, ya que esto no es el mundo. Tengo otro documento en el que he dado un argumento. No creo que este trabajo sea muy conocido, ya que tan sólo salió hace un par de semanas. Se llama ‘Recuerdos y Reflexiones sobre la campana’. Una de las preguntas que hago y que constituye la parte principal del trabajo es: ¿por qué Bell descubrió el teorema de Bell y nadie más lo hizo? No es un teorema difícil de probar. Entonces se podría decir, bueno, lo realmente difícil es plantear la cuestión, no dar su comprobación. Pero hay otras personas que, también estaban interesadas en el tema”.

Y Shimony prosigue:

“Reconstruí la serie de pasos dados por Bell en su investigación, toda vez que, por su rigurosa honestidad, siempre estuvo descontento con solo respuestas parciales.Y cada descontento lo llevó a una investigación más y más profunda, y fue así que dio alrededor de media docena de pasos que finalmente lo llevaron a formular y a comprobar su teorema. Así que mi propia conclusión es que el mismo Bell demostró…. su propio Teorema de Bell y que, a causa de su carácter, ningún otro lo hubiera hecho de esa manera. Di esta charla en Viena con motivo del décimo aniversario de la muerte de Bell. Mary Bell, su esposa, estaba sentada en la primera fila, y yo estaba esperando a ver si ella estaría de acuerdo con mi diagnóstico y efectivamente ella me comentó después: “Abner, tienes toda la razón." Yo estaba muy feliz con eso. Y creo que lo impulsé a hacer las cosas bien. Por supuesto que, de por medio estaba su tremenda inteligencia. Pero más que inteligencia y en grado superlativo, fue más bien su honestidad y su tenacidad para sacar adelante sus preguntas”. (Hasta aquí la trascripción de estos apartes de la entrevista).

Desde mi personal punto de vista, lo que de Shimony he resaltado en bastardilla, tanto en la cita 2 que aparece al comienzo de este comentario, como lo resaltado en los apartes de su entrevista a Joan Lisa Bromberg, constituye la médula misma del significado último y profundo de la mecánica cuántica: nuestra continuo-discontinua vital-consciente y psicofísica Humana Condición. A este respecto quiero citar nuevamente a Rufin VanRullen (ver en este artículo de San Miguel de Pablos, el comentario 39), quien, en compañía de Julien Dubois y con fecha Agosto 27 de 2011, han publicado el documento: The Psychophysics of Brain Rhythms *** (La psicofísica de los ritmos cerebrales). Comienzan así VanRullen y Dubois su artículo. (Tanto lo resaltado en bastardilla, como los comentarios colocados entre comillas, son míos):

“El propósito de este artículo es revisar algunas de las técnicas psicofísicas que se han aplicado recientemente al estudio de las oscilaciones del cerebro. De esta manera, vamos a tocar dos debates clásicos en la investigación de la percepción. En primer lugar, los científicos han teorizado desde hace tiempo que las oscilaciones cerebrales podrían dividir a la secuencia continua (léase: no-local) de entrada de datos en nuestro sistema perceptual como una serie de ciclos discontinuos o "instantáneas" (léase: locales) pero esta idea está lejos de ser dominante en la actualidad; nos referimos a este debate como lo ‘discontinuo (o local) vs continuo (o no-local) en la percepción’. En segundo lugar, existe otro debate de larga data conocido como ‘la atención en paralelo (léase: continua, no-local) vs secuencial’ (léase: discontinua, local), ¿debe la atención concentrar sus recursos de forma simultánea (continua, no-local) o de forma secuencial (discontinua, local) cuando hay múltiples objetivos para enfocarse en ellos? A pesar de que esta discusión está por lo general desconectada del tema de las oscilaciones cerebrales, vamos a argumentar que en realidad es muy afín a la pregunta anterior. La idea de la atención secuencial (discontinua, local) ̶ que tradicionalmente ha sido la dominante ̶ se originó en el supuesto de que la visión de alto nivel no puede procesar más de un objeto a la vez, y por lo tanto debe cambiar periódicamente (cambios discontinuos, locales) entre los estímulos al igual que nuestra mirada debe cambiar todo porque nuestra fóvea no puede fijarse en los objetos de forma simultánea (continuidad no-local entre todos los objetos). Curiosamente, las teorías secuenciales sobre la atención requieren de un proceso (posiblemente irregular) cíclico (procesos cíclicos discontinuos, locales) para desenganchar la atención en el lugar de destino actual para de nuevo engancharla. Es fácil de ver ̶ aunque sea poco conocido en la literatura al respecto ̶ que la percepción discontinua (local) es una mera extensión de esta idea, que se obtiene suponiendo que el "motor periódico" sigue funcionando, incluso cuando sólo hay un estímulo para el proceso. Esta conexión entre las dos teorías es un hilo recurrente en la narrativa actual”. (Hasta aquí VanRullen y Dubois)
.
Ahora bien, si para Shimony el mecanocuántico proceso de medición es realmente “… un hecho antropocéntrico con el cual físicamente describimos el mundo y esta circunstancia la convierte precisamente en una pequeña incidencia en la interacción del ser humano con el mundo, con el gran mundo físico. Así que esto no es suficiente para tener una interpretación de la mecánica cuántica el que simplemente se guarda en todas las apariencias en las mediciones, ya que esto no es el mundo…”, ¿es también antropocéntrica la natural, UNITARIA y recíproca “medición” inversa (no-linealidad) existente entre? :

A): la eléctrica discontinuidad-asimetría (localidad) subyacente tras los dos másicos componentes del par mutuamente especular: fermión-antifermión y que expresan las fórmulas: fermión= 1/2= 0.5 y anti-fermión= el “otro” 1/2= 0.5, de donde se deduce que, en la UNIDAD, el fermión y/o antifermión constituye(n) a las dos discontinuas (locales) mitades del bosón, es decir que, en la UNIDAD, el eléctrico fermión (o anti-fermión)“mide(n)” al continuo (luego no-local) y magnético bosón. Pero el proceso de “medida” inversa también es posible:

B): la energía subyacente tras la magnética continuidad-simetría (no-localidad) de la onda cuántica expresada por la fórmula: 1/5= 0.2, de donde se deduce que, en la UNIDAD, al magnético bosón lo constituye la quinta parte de un fermión (o anti-fermión), vale decir que, en la UNIDAD, la continuidad no-local del magnético bosón “mide” al eléctrico par mutuamente especular (luego discontinuo y local) fermión-antifermión.

Me atrevo a afirmar que, al ser enteramente naturales estas UNITARIAS luego recíprocamente inversas y por ello mutuas (no-lineales) “mediciones” entre: bosón↔par mutuamente especular: fermión-antifermión, mediciones en la cuales, tanto el 2 como el 5 desarrollan indistintamente sus funciones cognitivas, bien como el subjetivo y mediato “lenguaje” propio del denominador, (que también es nuestro - por definición y por construcción - anti-emotivo y anti-intuitivo lenguaje) o bien, como el de la objetiva e inmediata concreción del numerador-cociente, generador de nuestro conocimiento intuitivo-emotivo (afásico por construcción y por definición). Y son precisamente estas condiciones las que me han llevado a proponer (ver en este artculo de San Miguel de Pablos, mi comentario 3) que entre estas dos formas del Humano Conocer se podría establecer una incertidumbre del mismo tipo de la planteada por Heisenberg para las relaciones físico-matemáticas entre el carácter corpuscular-másico y las propiedades energético-ondulatorias, ambas válidas expresiones físico-lógicas-ontológicas de nuestra madre Naturaleza, pero entendida esta como un gran y unitario Sistema. El propio Heisenberg enuncia así su Principio de Incertidumbre: ´

“....dos determinantes de un sistema, - cuyo conocimiento simultáneo es necesario en la física clásica para determinar completamente el sistema -, no pueden ser conocidas, en la teoría cuántica, con precisión absoluta al mismo tiempo o lo que es lo mismo, que entre las incertidumbres o imprecisiones de esas magnitudes, existen relaciones matemáticas que impiden el conocimiento exacto de ambas a la vez”.

Lo anterior significa para nosotros los seres humanos, la imposibilidad de desligar totalmente entre sí, tanto a la subjetiva mediatez de nuestro leguaje, como a la inmediata concretud-objetividad de nuestras nociones intuitivas. Por el contrario, entre ambos tipos de conocimiento se da una UNITARIA correlación inversa (no-lineal), la cual, para poder alcanzar su UNITARIA plenitud cognitiva, deberá necesariamente ser mediatizada por valores que no son ajenos a nuestra condición humana: hablo de la Verdad a la que se llega por la Justicia, valores los cuales se sintetizan en una sola acción: la UNIDAD en función del Amor. Pero a esta última condición no llegamos de forma gratuita. En razón del lastre de nuestra animal condición y todo lo que de bueno y malo esto conlleva, es necesaria, para conseguirlo, una constante y permanente lucha con nosotros mismos. ! Que no otra cosa debe constituir el sentido profundo de nuestra verdadera Evolución….!

Quiero terminar este ya largo comentario trascribiendo la parte final de la conclusión a la que, en su artículo, llegan VanRullen y Dubois respecto las intrigantes co-relaciones (tanto de orden mecanocuántico, como relativista) que entre sí mantienen los vital-conscientes y frecuenciales ritmos cerebrales de ~ 13 Hz y ∼7 Hz, toda vez que, por algo más que una feliz coincidencia y mediante el producto 1/7 x 1/13= 1/91= el infinito ciclo periódico 0.010989..010989…, las vital-conscientes frecuencias cerebrales propias del 7 y las frecuencias ídem del 13, se convierten y de manera enteramente natural, en las protagonistas principales de la Microondulatoria Radiación de Fondo Cósmico (MRFC) de los 3° Kelvin, cuando sus estados inicial y final se entrelazan (entangled) UNITARIA, especular y mecanocuánticamente, mediante una sui generis cordenación cartesiano-compleja, convirtiendo así el inicio y el final del Cosmos, en un instantáneo relámpago que los intercomunica:

01/91= 3/273= el ciclo inicial 010 989 = 3° Kelvin, más
90/9 = 270/273= el ciclo final 989 010 = 270° Kelvin
________________________________
91/91= 273/273= TOTALIDAD 999 999 que UNIFICA a la MRFC.

De este modo, dicha Radiación se convierte en el natural hábitat de nuestro ya muy próximo nuevo estado evolutivo: el de la másico-energética y mecanocuántica Espiritualidad Humana. (Ver en www.hombreycosmos.org el Epilogo: El Hombre, un Cosmos en espera de Realizarse, página 126 de mi obra virtual ¿Hombre=Cosmos?

Conclusión (parte final):

“Por ejemplo, el muestreo discontinuo de ~ 13 Hz responsable de la ilusión de la continuidad en la rotación de la rueda de un carro ("Wagon Wheel”) se encontró que era conducida por la atención (VanRullen et al, 2005b;. VanRullen, 2006;. Macdonald et al, en revisión). La frecuencia de este muestreo disminuyó progresivamente a ~ 7 Hz cuando dos, tres, y finalmente cuatro, estímulos del tipo "Wagon Wheel”, tuvieron que ser controlados de forma simultánea (Macdonald et al., En revisión). Curiosamente, esta periodicidad de ~ 7 Hz también es también indicada por el modelo de "atención intermitente" de la atención (VanRullen et al., 2007). En conjunto, nuestros datos plantean la intrigante sugerencia de que la atención crea muestras discontinuas del mundo visual con una periodicidad de aproximadamente una décima de segundo”.

Y finalmente VanRullen y Dubois coronan así su idea principal:

“Para concluir, sostenemos que es constructivo unir los dos por ahora separados psicofísicos debates acerca de la percepción discontinua vs continua y la atención secuencial vs paralela. La percepción discontinua y la atención secuencial pueden representar manifestaciones perceptivas y psicológicas de una sola clase de mecanismos neuronales periódicos. Por lo tanto, el progreso psicofísico en la solución de estos debates podrían, en última instancia, contribuir a descubrir el papel de los ritmos cerebrales de baja frecuencia (~ 13 Hz y ∼7 Hz) en la percepción y la atención”.
…………………………………………………………………………………

* Shimony obtuvo su licenciatura en Matemáticas y Filosofía de la Universidad de Yale en 1948, y una Maestría en Filosofía de la Universidad de Chicago en 1950. Obtuvo su doctorado en filosofía de la Universidad de Yale en 1953, y en física en la Universidad de Princeton en 1962, bajo la supervisión de Eugene Wigner. Se desempeñó en los EE.UU. Army Signal Corps desde 1953 hasta 1955. En la actualidad es profesor emérito de la Universidad de Boston donde, como miembro de las respectivas facultades, enseñó durante varias décadas, tanto física como filosofía. Shimony es mejor conocido por su trabajo en el desarrollo de la desigualdad CHSH, una forma empíricamente comprobable de la desigualdad de Bell, también conocida como el teorema de Bell. Desde 1992, propuso una medida geométrica de entrelazamiento cuántico y, junto con Gregg Jaeger y Michael Horne, descubrieron dos novedosas relaciones de complementariedad que involucran visibilidad interferométrica en interferometría cuántica de multipartículas. También es conocido por su investigación sobre la cuestión de la "coexistencia pacífica" entre la mecánica cuántica y la relatividad especial. Ha escrito numerosos libros y artículos de investigación sobre los fundamentos de la mecánica cuántica y temas relacionados. A Shimony se le atribuye la frase "la pasión a distancia", para caracterizar los diversos fenómenos descritos por las correlaciones cuánticas. También es conocido por su investigación sobre la cuestión de la "coexistencia pacífica" entre la mecánica cuántica y la relatividad especial. Ha escrito numerosos libros y artículos de investigación sobre los fundamentos de la mecánica cuántica y temas relacionados. A Shimony se le atribuye la frase "la pasión a distancia" para caracterizar los diversos fenómenos descritos por las correlaciones cuánticas.
………………………………………………………………………………………………….

** http://www.aip.org/history/ohilist/25643.html
…………………………………………………………………………………………………..

*** http://www.frontiersin.org/perception_science/10.3389/fpsyg.2011.00203/full

39.Publicado por Cornelio González el 25/12/2011 19:38


Hace ya cuatro años, con fecha Diciembre 13/07, Tendencias 21 me publicó el comentario 1 al artículo de Olga Castro Perea: La atención visual es un proceso discontinuo, en cual y desde otro ángulo investigativo, se reconfirman mis apreciaciones acerca del reiterativo re-conocimiento o sui generis modo mediante el cual, nuestro sistema nervioso procesa la forma como conocemos... o más precisamente: el modo como re-conocemos:
...................................................................

La autora, Olga Castro-Perea, ha obtenido con este artículo algo que, especialmente para mí, constituye un gran acierto: poner en evidencia el hecho palmario de que la ciencia oficial se está cuestionando ya sobre la posibilidad de que sea una biunívoca dinámica la que subyazca tras la forma como nuestro Humano Conocer se auto-explica y opera. De esto da fe el artículo: “ Is perception discrete or continuous?” *, de Rufin VanRullen del Centre de Recherche Cerveau et Cognition, Toulouse, Francia, y Christof Koch, del California Institute of Technology, Pasadena, USA, y del cual trascribo algunos apartes.

Al inicio del artículo, VanRullen y Koch hacen una pregunta crucial y sintetizan su pensamiento de la siguiente manera:

“.... ¿Cómo sucede que la percepción consciente se pueda desenvolver a consecuencia de la excitación causada por un estímulo? La idea de que la percepción se desarrolla según momentos-estado procedimentales discontinuos, ha sido considerada a menudo, pero nunca ha sido ampliamente aceptada. La alternativa, a saber, una traslación continua desde el mundo externo hacia una explícita percepción interna, aunque apela a una mayor subjetividad e intuitividad, no puede dar cuenta de modo satisfactorio de un gran cuerpo de datos psicofísicos. Las oscilaciones cortical y tálamocortical en diferentes bandas de frecuencia podrían proporcionar la base neuronal para tales procesos discontinuos, pero raramente se los analiza al tenor de este contexto. Este artículo trata de reconciliar al muy abandonado tema de la percepción discontinua, con ayuda de la visión y adelantos, que la neurociencia actual nos muestra...”

Y un poco más adelante nos dicen:

“... ¿Experimentamos el mundo como una señal continua o como una sucesión discontinua de eventos, como sucede con los instantáneos disparos de una Cámara de Multimedia? Aunque la subjetiva naturaleza "sin-costura" de nuestra experiencia sugeriría que, subyacente a las representaciones neuronales evoluciona un proceso continuo, esta no es la única posibilidad. La percepción consciente podría muy bien ser constante, dentro de una instantaneidad de duración variable...”

Con ocasión del comentario que Tendencias 21 me publicó el 24 Noviembre 2007 al artículo (también de Olga Castro-Perea): “Los grupos animales actúan con un cerebro colectivo. Leyes simples les permiten moverse como si formaran parte de un único organismo”, expresé la siguiente opinión:

“...Prácticamente en todos mis comentarios a los varios artículos publicados por Tendencias 21, a salido a flote la profunda y UNITARIA co-relación existente entre la(s): continuidad-simetría propia de la pluralidad ondulatoria del bosón y/o la discontinuidad-asimetría inherente a la(s) corpuscular(es) singularida(es) de cada uno de los componentes del par mutuamente especular: fermión-antifermión...”

Por su parte, VanRullen y Koch habrían, sin saberlo, complementado mi idea al considerar que (intercalo, entre paréntesis, mis comentarios):

“...El concepto de ‘percepción discontinua’ (que deviene en razón del tipo de conocimiento eléctrico-discontinuo-asimétrico, fundamentado y dinamizado en y por las polares características ídem, que exhibe el par mutuamente especular fermión-antifermión) no debe confundirse con el de un ‘período de integración’ (contrariamente, fundamentado y dinamizado en y por las magnético-simétrico-continuo polares características del bosón): mientras que el último sólo determina (en tanto que el denominador 2 en la operación 1/2= 0.5) la resolución temporal de la percepción, el primero (en tanto que el numerador-cociente 0.5, en la operación: 1/2= 0.5) se une intrínsecamente al proceso de la percepción en si misma. La percepción discontinua (como UNITARIA y ontológicamente opuesta a la percepción continua) implica que dos eventos distintos se juzgarán como mutuamente inter-dependientes: o bien como simultáneos (vale decir: continuos) o bien como secuenciales (es decir: discontinuos) y esto no solamente en el intervalo de tiempo entre ellos, sino también en su relación temporal con respecto a algún proceso neuronal discontinuo, intrínseco al procedimiento en si mismo (¿su recíproco y UNITARIO proceso de entrelazamiento físico-lógico-ontológico, o lo que es lo mismo: su UNITARIA no-linealidad?) Históricamente, muchas observaciones psicológicas han sido relacionadas a tales procesos discontinuos...”

VanRullen y Koch concluyen su artículo así:

“...La columna vertebral y la originalidad de nuestro argumento, descansan en la idea de que la evolución temporal de la percepción puede proporcionarnos una estructura específica para investigar el tipo de cómputos (en este caso concreto, la UNITARIA computación inversa o no-linealidad, entre el 2 y el 5) que conducen al conocimiento. Si la percepción es discontinua, - y esto permanece sin ser demostrado claramente -, entonces el o los mecanismos neuronales más intrínsecos deben reflejar esta organización, es decir, deben ser globales, cuasi-periódicos y flexibles. Parece sorprendente que una pregunta tan fundamental como la de si la percepción consciente ocurre continua o discontinuamente, no haya sido contestada aun de una manera definitiva. La tendencia de centenares de neuronas en animales, libres para grabar simultáneamente sus experiencias vitales, añadida a su libertad para mover sus ojos mientras exploran su ambiente, representa un desarrollo muy alentador: el análisis EEG, conjuntamente acoplado a las nuevas herramientas computacionales y a las medidas conductuales de percepción subjetiva, deberían finalmente darnos las respuestas apropiadas a estas formidables preguntas....”. Hasta aquí las transcripciones del artículo de VanRullen y Koch.

Veo, con muchísimo agrado, que mi propuesta de entender a la co-relación UNITARIAMENTE inversa, (o lo que es lo mismo: la UNITARIA no-linealidad ) entre bosón--par mutuamente especular: fermión-antifermión, subyace prácticamente tras la TOTALIDAD de la fenomenología con la que la Naturaleza se nos presenta. Y por supuesto... ¡...nosotros mismos incluidos en Ella...!!!

..............................................................................................

* http://citeseer.ist.psu.edu/cache/papers/cs/29745/http:zSzzSzklab.caltech.eduzSzzCz7
ErufinzSzOriginalPaperszSzDiscretePerception.pdf/vanrullen03is.pdf

38.Publicado por hugo luchetti el 20/12/2011 20:17



ETICA ACTUAL: Por fin se abriò la glàndula ètica!!!!

Asistimos al final de las civilizaciones fundadas en los genocidios, enhorabuena, gracias a Dios... Dios ya sabìa que no tenìan porvenir, còmo van a tenerlo aquellos que basaron su riqueza en la expoliaciòn del Nuevo Mundo... Ahora Europa atrincherada en sus propios egoìsmos... ve caer su esplendor, un esplendor prestado..., manejado por oscuros intereses... Pero, en el fondo, es el nacimiento de la glàndula ètica que viene a amonestar a los genocidas de los pueblos...

37.Publicado por alberto roríguez-sedano el 17/12/2011 11:49

Hola, Hugo. No estoy, ni mínimamente, de acuerdo con usted. El imperativo no matarás no está sino en los escritos de los hombres. El hombre siempre ha matado, mata actualmente, y seguirá matando.

El hombre mata por razones que son, como yo lo veo, profundas. Estas razones no son muy distintas, por ejemplo, de las batallas comerciales y políticas. ¿De dónde ha sacado usted que el desafío del hombre es dejar de matar? Me parece una idea tan desquiciada como la especulación de Cornelio con el sentido evolutivo de las velocidades del pensamiento, con el supuesto de que el hombre evolucionaría si fuesen máximas. Por lo que usted dice, su supuesto debe ser que el problema deñ hombre está en que mata, y no en por qué mata.

La conciencia que lleva a matar, para ponerlo en línea con este tema, tiene que ver concuestiones anteriores a la conciencia misma. El hombre está, por principio, enfrentado al otro hombre.

El sentido kantiano del imperativo categorico que comentó Cornelio es un problema lógico de una subjetividad moral; es moralmente insuficiente por sí sola. En cuanto a este tema significa que la concienca por sí sola no es fundamento de la moral.

El imperativo categórico es, como dije, una razón fracasada porque se contradice con extrema facilidad. Para dar con una nueva conciencia moral, lo primero de todo, habrá que ver en de qué trata la moral. La moral no tiene como principal objeto que el hombremate. La moral, según yo lo veo, no es, en principio, ningún artificio.

Como creo haber dejado claro, la razón de fondo de las cosas no puede estar en una conciencia superficial. Debe ser algo bastante más problemático.

Las matemáticas, que pueden ilustrar cuestiones de cierto interés, no tienen en este tema sino un interés muy superfluo. Son, de hecho, un negativo del pensamiento; lo neutralizan. Fenomenológicamente, las matemáticas no llevan a nada, o llevan a más de lo mismo, lo que he dicho desde un principio en este tema.
.
Un saludo


36.Publicado por Cornelio González el 17/12/2011 05:31


Alberto:

A continuación trascribo en uno solo, apartes de los comentarios 2 y 5 que le hice al artículo de Yaiza Martínez: Descubierto el mecanismo neurológico de la percepción visual. La actividad neuronal sólo se desencadena cuando reconocemos un objeto, publicado por Tendencias 21 el día 23 Febrero de 2008 y en donde se rebate científicamente tu presunción sobre el que “….el éxito de la moral debiera consistir en no dejar de lado más problemas de los que la moral soluciona; y, aun así, es una idea, temporalmente, problemática: ¿cómo anticiparnos a los problemas que estaremos creando?
……………………………………………….

El bioingeniero, Dr. Rodrigo Quian Quiroga de la Universidad de Leicester, se encuentra encabezando un estudio que abre nuevas posibilidades para la exploración de una hasta ahora, relativamente poco “cartografiada” área científica. Examinando a pacientes epilépticos, estos “...debían informar si habían reconocido o no la imagen concreta que se había mostrado en cada fase. Todas las imágenes aparecían el mismo tiempo en pantalla, pero algunas veces los participantes afirmaban haberlas reconocido y otras veces no...”, nos informa en este su artículo, Yaiza Martínez. Al respecto se expresa así Quiroga:

“Encontramos que las neuronas controladas electrónicamente respondieron a la percepción consciente a la manera de "todo-o-nada" pero que su proporción de aciertos cambiaba dramáticamente cuando las fotografías eran re-conocidas. “Por ejemplo, una neurona en el hipocampo de un paciente se disparaba muy fuertemente cuando el mismo re-conocía una foto de su hermano y por el contrario, permanecía completamente silenciosa ante una foto distinta. Otra neurona se comportó de la misma manera con la fotografía del World Trade Center, etc.,

“Basándonos en el disparo de estas neuronas fue posible predecir con bastante precisión si una fotografía era reconocida o no. Otra observación importante es que una fotografía mostrada muy brevemente generó casi la misma respuesta que cuando fue exhibida por periodos de tiempo más largos. Esto significa que solo una instantánea tan breve como 33 ms es suficiente para activar respuestas neuronales fuertes que duran más que la presentación misma del estímulo que señaliza la percepción consciente de la fotografía mostrada”. Hasta aquí la forma como Quiroga resume su pensamiento.

En cortas palabras: lo que muy en el fondo confirma el hallazgo experimental de Quiroga que es que nuestro conocimiento en realidad es... ¡un re-conocimiento! Este planteamiento estaría también en perfecta concordancia con el UNITARIAMENTE inverso (luego resonantemente armónico y no-lineal) procedimiento decimal que se da entre: el bosón, tipificado por el número 2 y el par mutuamente especular: fermión-antifermión, caracterizado(s) estos últimos por el número 5.

Pero tratemos de analizar un poco el tema. En términos físicos, por resonancia se entiende que si a un sistema que oscila periódicamente se le aplica una fuerza externa también periódica, entonces la amplitud de la oscilación del sistema dependerá de la frecuencia de la fuerza externa. Si la frecuencia de esta fuerza es distinta de las frecuencias propias del sistema,- es decir: distinta de sus frecuencias armónicas (frecuencias que son múltiplos de una frecuencia básica), entonces la amplitud de la oscilación resultante será relativamente pequeña. Pero si la frecuencia de la fuerza externa es igual a alguna de las frecuencias características del sistema (es decir de sus frecuencias armónicas), entonces la amplitud resultante será muy grande. En este caso se dice que la fuerza externa ha entrado en resonancia con el sistema.

De acuerdo con el anterior parágrafo, podríamos también y en concordancia con Quiroga, entender a la re-sonancia física como un mutuo re-conocimiento cuántico-armónico entre frecuencias recíprocamente inversas, (como lo son las del bosón y las del par especular: fermión-antifermión), pero ello dentro de su propia UNIDAD, convirtiéndose por ello en un UNITARIO proceso no-lineal. Dicho de una manera más resumida: en la UNIDAD del Humano Conocer re-suenan, es decir, se “re-conocen” mutua e instantáneamente, el bosón y/o el par especular: fermión-antifermión, afirmación que coincidiría perfectamente con el hallazgo experimental de Quiroga el cual, muy en el fondo repito, nos está sugiriendo que nuestro conocimiento en realidad es.. ¡un auto-re-sonante re-conocimiento!

Quiero ahora describir la forma – quizás para muchos, un tanto árida y fastidiosa, pero necesaria – cómo la propia aritmética operatividad del Sistema de Numeración Decimal se encarga de demostrar a la UNITARIA “mecánica cuántica” de tal re-conocimiento, re-conocimiento el cual también trabaja en sentido inverso, originándose con ello una recíprocamente inversa luego UNITARIA y no-lineal resonancia armónica entre: bosón↔par mutuamente especular: fermión-antifermión:

A) En realidad, tras las operaciones: 1/2= 0.5 y el “otro” 1/2= 0.5, que identifican respectivamente al micro-especular fermión y al también micro-especular antifermión, subyace la siguiente UNITARIA razón-proporción, que demuestra cómo, de modo inverso la UNIDAD 5/5 PREVIAMENTE “RE-CONOCE” * A 1/2, para generar la igualdad 1/2= 0.5:

1/2= 0.5, pero ello debido a que:

(1/2) × (5/5) = 5/10 = 0.5, de donde: 1/2=5/10 ---› (1×10) / (2 × 5)= 10/10= 1.

En esta razón-proporción, el 2 figura como el subjetivo denominador-lenguaje y el 5 lo hace como objetivo numerador-cociente. Y/o a la inversa:

B) Tras la operación: 1/5= 0.2 y que identifica al micro-bosón, subyace la siguiente UNITARIA razón-proporción, que demuestra cómo de modo inverso la UNIDAD 2/2 PREVIAMENTE “RE-CONOCE”** A 1/5 para generar la igualdad 1/5= 0.2:

1/5= 0.2, pero ello debido a que:

1/5 × (2/2) = 2/10 = 0.2, de donde: 1/5= 2/10 ---› (1×10) / (5×2)= 10/10= 1.

Y por el contrario, en esta razón-proporción, el 5 figura ahora como denominador-lenguaje y el 2 hace lo propio, pero ahora como objetivo numerador-cociente.

Alberto: Como puedes apreciar, son las normas inherentes a la aritmética operatividad del Sistema de Numeración Decimal, las que describen y regulan el cómo y el por qué, en el modus operandi de nuestro sistema nervioso, se produce de manera natural y 100% moral, una UNIDAD que TOTALIZA y soporta a la conmutativa subjetividad-objetividad de nuestro Humano Conocer, el cual, en realidad es…. un Humano y previo re-Conocer...!
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* Con este PREVIO RECONOCIMIENTO es decir, previa consciencia, hay plena respuesta a tu cuestionamiento cuando me dices: “…el éxito de la moral debiera consistir en no dejar de lado más problemas de los que la moral soluciona; y, aun así, es una idea, temporalmente, problemática: ¿cómo anticiparnos a los problemas que estaremos creando…?”, es decir que si el “problema” que estamos creando en 1/2= 0.5 es el de la continuidad-simetría de la energética onda cuántica (bosón) y ello en tanto que el subjetivo “lenguaje” el denominador 2, tal “problema” viene de antemano resuelto por el producto: 5/5 x 1/2= 5/10= 0.5. Dicho de otra manera: esta “anticipación” de la FERMIONICA UNIDAD 5/5 “reconociendo” a 1/2= 0.5 como la mitad de un bosón, ha resuelto previamente un “problema” ontológico presuntamente creado.
…………………………………………………………………..

** Con este PREVIO RECONOCIMIENTO es decir, previa consciencia, hay plena respuesta a tu cuestionamiento cuando me dices: “…el éxito de la moral debiera consistir en no dejar de lado más problemas de los que la moral soluciona; y, aun así, es una idea, temporalmente, problemática: ¿cómo anticiparnos a los problemas que estaremos creando…?”, es decir que si el “problema” que estamos creando en 1/5= 0.2 es el de la(s) másica(s) discontinuidad-asimetría entre cada uno de los dos componentes del par eléctrico mutuamente especular: fermión-antifermión y ello en tanto que el subjetivo “lenguaje” el denominador 5, tal “problema” viene de antemano resuelto por el producto: 2/2 x 1/5= 2/10= 0.2. Dicho de otra manera: esta “anticipación” de la BOSONICA UNIDAD 2/2 “reconociendo” a 1/5= 0.2 como la quinta parte de un fermión, ha resuelto previamente un “problema” ontológico presuntamente creado.

35.Publicado por hugo luchetti el 16/12/2011 13:24



AMORAL:

La pràctica de la guerra es totalmente amoral. El imperativo es claro: "No mataràs". Pero cuando hay intereses se lo viola. El desafìo del hombre, ahora, es "dejar de asesinar, de matar al pròjimo".

34.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 15/12/2011 19:55

Cornelio, el éxito de la moral debiera consistir en no dejar de lado más problemas de los que la moral soluciona; y, aun así, es una idea, temporalmente, problemática: ¿cómo anticiparnos a los problemas que estaremos creando?

Con respecto a una moral inmediata, no pienso como usted (intuitivo-emotiva) sino con una preferencia. El problema con las velocidades no vendría al caso, puesto que sería una moral ya dada; si ya está, no vale de nada ir más rápido.

Un saludo

33.Publicado por Cornelio González el 14/12/2011 21:43


Alberto:

Una moral artificial (Kant) es una moral fracasada, distante. Y si la moral es natural, ¿tendría éxito, sería inmediata?

Cordial saludo,

32.Publicado por alberto rodríguez-sedano el 14/12/2011 13:20

Hola, Cornelio.

Le agradezco sus buenas intenciones, pero me temo que sólo ayudan a empeorar el problema.

El imperativo categórico, al tratarse de una moral artificial, es una moral fracasada o, dicho en otras palabras, una moral distante.

En lugar de ir a la superficie kantiana, se puede ir más al fondo. ¿Dónde reside el límite de la moral que la subjetividad contradice? La moral no es idéntica con su segundo y tercer cambio (físico-psíquico y su consiguiente interrelación). Su generalidad es, exactamente, una totalidad a priori que no puede ser sintética a priori (extensible a todo caso) porque carece del principio que rige la diversidad de su segundo y tercer cambio, estrictamente, la más falsa generalización. ¿Cómo va a ser una moral a priori si la moral está diversamen conciencia te causada? ¿O es a priori porque está causada aunque no es a priori con la diversidad de su consciencia?

Si esta idea de la moral fuese a priori, que, en cierto modo, ha de serlo, habría que ver qué cuestiones han pasado desapercibidas para esa idea de la moral. La moral olvida de qué está hecha; es fácil ver, pues, que es una moral distante, una moral sin la proximidad de su objeto, una moral de nada, o, en el mejor de los casos, un sustituto moral.

La moral no es una cuestión natural más, y su conciencia no es a priori. La moral no está dictada a la par que la diversidad de su conciencia (*). Si así fuese, y como he dicho desde un principio, no habría conciencia. ¿Y no es este el problema de fondo de una moral abstracta y categórica, pues se hace límite de sí misma?

Un saludo

(*) Reitero que conciencia y consciencia son cosas distintas. La consciencia versa sobre una conciencia, no al revés. ¿O está la conciencia ya-ahí antes de estar, esto es, estaba? De ninguna manera. Si así fuese, y disculpe que insista, no habría conciencia; sería conciencia de lo mismo.

31.Publicado por Cornelio González el 13/12/2011 14:49


Alberto:

Respecto a tu expresión: “…El fondo de nuestra discusión pudiera ser en qué la moral no es estrictamente simétrica con su deuda natural…”, he encontrado estas sabias palabras del propio Kant, las cuales muy bien pudieran acercar y hasta solucionar, nuestras diferencias:

Kant y el sentido común del juicio moral *

Es fácil, al leer muchos de los escritos de filosofía moral de Kant, ante toda esa retórica de la “razón pura”, pensar que lo que puede derivarse de todo eso para la práctica cotidiana quedará inevitablemente desconectado del juicio del ciudadano de a pie. Más ciertamente Kant no lo consideraba de esa forma, como podemos apreciar:

i[[...] si se formula esta pregunta: ¿qué cosa es entonces esa moralidad pura en donde ha de ponerse a prueba, cual piedra de toque, el contenido moral de cualquier acción?, he de confesar que únicamente los filósofos pueden hacer dudosa la solución para esta cuestión; pues en la razón ordinaria del ser humano lleva largo tiempo resuelta, ciertamente no a merced de fórmulas universales y abstractas]i, sino por el uso habitual, poco más o menos como uno diferencia entre mano derecha e izquierda**.

Tal vez, ya es el momento de dejar de pensar que necesitamos recurrir al universal y abstracto imperativo categórico, como si se tratara de un procedimiento, para juzgar la moralidad de cada acción. (Hasta aquí la trascripción textual del citado sitio Web).

Alberto: no dejan de ser muy, pero muy significativas, estas palabras del propio Kant, toda vez que, a nivel mecanocuántico y cumpliéndose unas estrictas leyes físicas de óptica que invierten en 180° a cada una de sus tres coordenadas espaciales, entre “esta” mitad eléctrica (o fermión) 1/2= 0.5 y la “otra” mitad eléctrica 1/2= 0.5 (que es el reflejo especular de “esta” mitad eléctrica o fermión), y también entre sus respectivas coordenadas cartesianas derecha-izquierda, arriba-abajo y atrás(pasado)-adelante(futuro), se establecen unas diferencias geométricas las cuales, aunque originadas por procesos cuantitativos no son en sí mismas diferencias cuantitativas sino primariamente y 100%, cualitativas, tal y como efectivamente lo prevé Kant para las diferencias morales, y/o, cuando tú mismo lo anticipas al expresar que: “…el fondo de nuestra discusión pudiera ser en qué la moral no es estrictamente simétrica con su deuda natural…”. De una manera más generalizada todavía, las podríamos proponer también para todas y cada una de las diferencias de orden cualitativo con las que prácticamente nos topamos a cada instante de nuestro vital-consciente diario discurrir: lo bonito y/o feo, lo agradable-desagradable, lo armónico y/o no-armónico, etc., etc. Dicho con otras palabras: en función de unas cuantitativas diferencias de orden mecanocuántico hemos llegado a unas diferencias 100% cualitativas y muy propias de la forma en que nuestro Humano Conocer trabaja. Todavía más sucintamente expresado: a la par de la cantidad de lo cuántico, existe también la cualidad de lo cuáltico. (Traducido al inglés: cuanto/a= quanto/a y cualidad= quality). Pido al lector perdón por el neologismo, pero de alguna manera es necesario definirlo.

Existe una manera muy simple y efectiva de comprobar el anterior planteamiento: si reflejamos enteramente nuestro cuerpo en un espejo, constatamos unas características directamente relacionadas con el todavía oscuro y mecanocuántico concepto electromagnético de espín y que hace presencia como un primordial rasgo del ultra microscópico mundo subatómico: nuestra mano izquierda se refleja en el espejo como derecha, y/o, a la inversa: nuestra mano derecha se refleja como izquierda, así como también, en nuestra imagen reflejada en el espejo, nuestra dirección hacia adelante se refleja hacia nuestro atrás, y a la inversa: en nuestra imagen en el espejo, nuestra dirección hacia atrás se refleja como hacia nuestro adelante. Tal juego de mutuos reflejos especulares confiere inmediato crédito a las palabras que de Kant atrás hemos citado, ya que también inmediatamente, (es decir intuitivo-emotivamente) nos comprueba que nuestros arraigados y muy conscientes cualitativos conceptos de izquierda-derecha y atrás-adelante (¿pasado-futuro?) están de hecho, necesariamente referidos, es decir, relacionados, con los también cualitativos pero esta vez recíprocamente invertidos conceptos que de izquierda-derecha y/o atrás-adelante, se encuentran implícitos en el microscópico submundo de nuestro propio y electromagnético reflejo en el espejo. Ahora bien, la siguiente y obligada pregunta sería: nuestro propio reflejo en el espejo es: a) ¿diferente de mí “yo”?, b) y si diferente de mi “yo”, ¿hay continuidad o discontinuidad entre yo y mi reflejo especular (léase: el “yo” del otro/a)?

En términos mecanocuánticos estas dos preguntas se podrían perfectamente vincular con la mecanocuántica luego microscópica dualidad conocida como: onda↔el par: partícula (o eléctrico fermión)-antipartícula (o eléctrico antifermión). Si se trata como el par: fermión-antifermión (es decir: “esta” mitad 0.5 que como fermión tipifica a mi “yo”) éste es diferente, es decir que mi “yo” (fermión) es discontinuo y asimétrico respecto a la “otra” mitad 0.5 que caracteriza al anti-fermión, vale decir, al “yo” del otro/a. Pero sí el tratamiento es el de onda (léase: bosón mecanocuántico), entre el fermión (mi “yo”) y el “yo” del otro/a no habría ninguna diferencia (léase: no habría ninguna discontinuidad o asimetría). Lo que se captaría entonces exteriormente, sería una onda que los intercomunica continua y simétricamente.

Con base en las anteriores consideraciones, intentaré una definición mecanocuántica para el término CONSCIENCIA, el cual involucra (tanto singular como pluralmente) el concepto de: a) mi “yo” (nosotros) personal; b) el concepto del “yo” (tú, vosotros/a/s) de todas y cada una de las personas directamente relacionadas conmigo y por último, y c) el concepto del “yo” (el-ella, ello/a/s) de todas y cada una de las las personas no-directamente relacionadas conmigo:

CONSCIENCIA: Es la UNITARIA, es decir completa en, por, y para sí misma, estadístico-probabilista sistematización numérica, lograda en función de:

A) El número 10, entendido conjuntamente como: 1= el TODO y/o 0= la NADA y el Sistema de Numeración que sobre estas características aritmético-físico-bio-lógicas, ontológicas y filosóficas, se configura;

B) La inversa reciprocidad (no-linealidad) entre los números primos 2 y 5 (1/2= 0.5 y/o, a la inversa: 1/5= 0.2) y ello en tanto que, como factores primos constitutivos del número 10, configuran a la estadístico-probabilista y no-lineal, es decir, inversa reciprocidad entre el mecanocuántico par: onda↔partícula-antipartícula, par el cual, respectivamente y a su vez, se encuentra constituido por:

a) la continuidad-simetría de la onda mecanocuántica o bosón, tipificado éste por el número primo 2, y/o:

b) la discontinuidad-asimetría entre la(s) individualidad(es) mutuamente especulares constituida(s) por el par mecanocuántico conocido como: fermión-antifermión, caracterizados éstos por el número primo 5.

No está por demás poner de presente, que las proteínas que configuran a nuestros tejidos orgánicos están conformadas por múltiples, microscópicos y diferentes encadenamientos moleculares de 20 estructuras ídem llamadas aminoácidos y cuya dinámica vital se basa en las singulares y geométricas características de especulares y tridimensionales simetrías-asimetrías, intrínsecas al átomo de carbono. Prueba evidente de ello es la conformación y dinámica de las moléculas de ADN y ARN, las cuales y como bien sabemos todos, contienen y manejan toda la información necesaria para producir y desarrollar a los seres vivos, incluidos nosotros, los seres humanos.

Cordial saludo.

………………………………………………………………………..

* http://tbpd.wordpress.com/2010/12/11/kant-y-el-sentido-comun-del-juicio-moral/
………………………………………………………………………..

**2000: 283; Ak 5:87) KANT, Immanuel, Crítica de la razón práctica. Traducción de Roberto Rodríguez Aramayo. Madrid: Alianza Editorial, 2000 [1788].

30.Publicado por alberto roríguez-sedano el 09/12/2011 18:27

Estimado amigo, gracias a usted.

Nuestras diferencias quizá, algún dia, dejen de serlo. Necesito pensar ciertos asuntos sociológicos y morales desde el cambio sustantivo de la psique, y bien pudiera ser que no le interesen especialmente. El fondo de nuestra discusión pudiera ser en qué la moral no es estrictamente simétrica con su deuda natural. Entiendo muy bien su postura al respecto, incluso la apruebo en buena parte. No obstante, yo busco otra raíz, o una raíz distinta.

Un saludo cordial, y hasta la próxima.

29.Publicado por Cornelio González el 09/12/2011 16:19


Alberto:

Al igual que en la Primera Guerra Mundial, la discusión que traemos se ha convertido en una guerra de desgaste, es decir, de trincheras, de posiciones: ya tu has dicho tus últimas palabras y fijado tus posturas y yo, a mi vez, he hecho lo propio con mi discurso y puntos de vista. Dejemos entonces que sea el tiempo el que dirima quien tenía la razón.... y ojalá que todavía gocemos de salud y vida para cuando eso suceda. Y muchas gracias por tu interesante interlocución.

Hasta pronto

28.Publicado por alberto roríguez-sedano el 09/12/2011 12:17

Por término final, voy a reafirmar mi postura, lo que niego y donde debiera buscarse la ampliación, el giro del que hablé.

La falta reside en un límite consigo mismo. No es un límite con ésto o lo otro. Insisto en que no es sólo otredad. Ha de contar con algo que rellene sin faltas, que ponga ahí lo que anteriormente no estaba, como la ventaja que tiene el que oye con respecto al que no oye. Usted, en este sentido, habla al sordo a gritos, puesto que siempre pude gritar más alto. Así pues, le agradeceré que no me hable de la falta como de una falta que se supera rellenándola con lo que falta. Que no es sino un problema histórico. ¿Y cuál será esa historia no histórica sino nouménica, una historia más densa que la historia y por la que la historia misma de desplaza?

Si la falta fuese indistinta, si fuese una falta cualquiera, su ontología podría ser una hipótesis fundamental, aunque de igual manera sería problablemente falsa para todo sujeto de la distancia. La identidad de la que se tratara sería una idea vacía hecha pasar –sustituida- por un contenido impuesto, y, por tanto, con una preferencia dictada a priori. Una idea tan falsa que su racionalidad sería una razón que sólo ve si su visión es para la que tiene dispuesta una forma, la de lo que busca ver, y no la de lo que debiera ver.

¿Cómo es, pues, que da un contenido más inmediato a la cociencia si ésta, para empezar, no es, cabalmente, el problema de una conciencia, mi negación del sustento a priori de su hipótesis? ¿o es una conciencia a priori sin las preferencias más inmediatas que permiten indeterminar su determinación o determinar su indeterminación? ¿o lo uno y lo otro (la determinación y la indeterminación) son el vacío que usted opta por hacer objeto de matemática alguna, aunque no esté dado de antemano sino su problemática esté en lo próximo? El absoluto histórico, no está hecho, es una síntesis que está, insisto en ello, por hacer .Así pues, ¿qué tiene que decir de él, que será? ¿o mejor aún , será la forma de la conciencia, repetida e insistentemente, idéntica con su objeto, tal y como usted defiende?. No sólo no lo creo sino que no puede serlo. La conciencia estaría definitivamente asentada, y seríamos testigos de su verdad.

27.Publicado por alberto rodríguez-sedano el 09/12/2011 08:48

Bueno, Cornelio. He de dejar claro que lo que yo niego es que pueda meter cualquier cosa en cualquier sitio; no puede remplazar el mundo por entes como si, sustancialmente, no estuviese remplazando nada. Ciérnase a esto: el problema de la distancia de la mente consigo misma. Y no me valen los artificios dialécticos que, desde que hemos discutido de ellos, han sido el centro del problema. Lo que ocurre es que estos artificios son el centro de estas discusiones, pero no son propiamente sino la forma que toma la distancia en sus múltiples manifestaciones; de manera que no me causa problema dejar aparte lo que, de suyo, no entra en la condición problemática. Los límites que me propone podrían valer, hipotéticamente, para otros asuntos; para éste, no lo creo. Como usted podrá imaginar, para mí los problemas no son, sustancialmente, agregados de problemas. ¿O es que, acaso, hablamos de la gramática de los problemas, y no de su causa sustancial? ¿o será ésta la razón por la que hacer pasar una forma que no contiene por sí nada por la que contiene todo?

La generalidad de que una cosa cualquiera sea como otra cosa cualquiera es, para mí, la el principio recurrente de un error que, fenomenológicamente, descansa en una sustitución ideal falsa. Puede cambiar su forma cuántas veces quiera. En mi opinión, es una dialéctica histórica que pretende superar lo que de suyo no supera; de ahí que los artificios sean necesarios.

Puede que su postura, no obstante, no sea tan radical, y su optimismo sea un optimismo humilde. No lo sé, pero no lo creo. Como siempre nos ocurre, terminamos donde empezamos; no avanzamos nada.

En su momento, usted me habló de la evolución de lo humano recurriendo para ello a maximizar las velocidades del pensamiento. ¿Y no nos oponemos frontalmente en la lógica del progreso que, naturalmente, postula usted, y la causa del error que postulo yo?

Entiendo que crea que mi empresa sea imposible. Como usted podrá imaginar, yo no lo creo. No busco dar con algo tan amplio y general como una regla universal porque su sólo planteamiento es un proyecto fracaso. Ahí es donde querría ver qué ética del pensamiento mueve lo que, por sus propios términos, dice moverse solo: ¿qué racionalidad se ha de esperar de ello?. Es, como he dicho, un optimismo.

Un saludo cordial, y muchas gracias por el diálogo.
i[

26.Publicado por Cornelio González el 08/12/2011 22:49


No puedo aceptar lo que usted me pide, pues es donde yo doy un giro. Pasó en otros temas; ahora, no pienso muy distinto. Usted exige una forma ¿...la(s) funcion(es) del número 0 (cero) dentro del Sistema de Numeración Decimal? que yo le niego.

...................................................

Bueno Alberto, si tu niegas las funciones que cumple la absoluta negación del 0 dentro del lenguaje aritmético del Sistema de Numeración Decimal y tampoco propones ningún otro método o idioma para aproximar nuestras diferencias, pues no hay nada que hacer.....

Que tengas suerte en la, para mí, imposible empresa en la que te has involucrado y de la que creo, nunca formaré parte.

25.Publicado por alberto roríguez-sedano el 08/12/2011 12:43

Hola de nuevo, amigo Cornelio. Cuando me habla de mi tendenca natural a negarlo todo siento que, al menos, estamos de acuerdo en eso. La conciencia es un negativo. Si quiere, puede centrarse en la genética de esto –lo que debiera haber sido, a mi modo de ver, el centro de este tema-, y ver si da con alguna metafísica que salga sola de sí misma sin recurrir a modalidades de sí misma.

En problema de la distancia es el problema de la falta de sustento de sí. El problema de la condición extensiva es que no es lo mismo un agregado de siustitutos que su problemática sustancial: no es lo mismo, y no me vale cualquier forma perfecta que tenga para ello; muy al contrario, mi mayor interés está en la raíz de su imperfección.

No puedo aceptar lo que usted me pide, pues es donde yo doy un giro. Pasó en otros temas; ahora, no pienso muy distinto. Usted exige una forma que yo le niego.

No niego que usted no vaya a ningún sitio; no va a la razón con la que la conciencia se amplía positivamente; no es cualquier conciencia ni conciencia de un objeto cualquiera. No hablo de nada de eso. La repetición de lo mismo basada en formas ajenas al pensamiento mismo no me valen para ir adonde querría ir yo. Por eso me demarqué.

No veo más problema en la discusión. b[Usted defiende que la distancia existe por sí sola; yo lo niego. ¿Y si la distancia existiese por sí sola?(su gran hipótesis): ¡no habría conciencia alguna!]b. Usted rellena la falta con distancias, como hace el que pierde un sentido: lo sustituye; lo entendiento. Pero yo no puedo hacer eso porque la falta de la conciencia no estriba en que sea, simplemente, una falta.




24.Publicado por Cornelio González el 08/12/2011 04:31


Alberto:

Cuando me dices: Yo creo en una generalidad problemática que no se puede pretender solucionar y poner aparte con una teoría tan pobre fenomenológicamente como la matemática que, por sus propios términos, no contiene sino formas vacías, ecos de primeridad y una genética imposible, por decir poco de la falta sustancial de la matemática., veo que, por ejemplo, pasas a vuelo de pájaro y sin tan siquiera considerar, las profundas implicaciones que de toda índole, podría significar la aritmética operatividad del 0 (cero) en el Sistema de Numeración Decimal. Y que conste: esto a pesar de que, con tus propias palabras, estas calificando al 0 como una absoluta necesidad para la existencia tu forma de pensar:

Sigo una ruta que debe superar la verdad, la lógica, la evidencia, el rigor, etc. Te pregunto: ¿No es acaso el 0 (cero) del Sistema de Numeración Decimal algo que de suyo "... supera la verdad, la lógica, la evidencia, el rigor, etc."

Siguiendo una norma muy general en tu forma lógica de pensar, niegas sistemáticamente cualquier planteamiento o proposición. Pues bien, en la forma estadístico-probabilista propia de los Grandes Números que aparecen en el desarrollo fraccionario-decimal propio del Sistema de Numeración Decimal e intrínseco a las generalizadas secuencias en las que en x hace presencia un número entero diferente de 0, de 1 y muy especialmente cualquier número primo:

Límite: la NEGACIÓN TOTAL= 0= 0/x, 1/x, 2/x, 3/x, ... hasta x/x= 1= la AFIRMACIÓN TOTAL: Límite

podemos observar que 0= la NEGACIÓN TOTAL constituye "uno" de los dos límites de tales secuencias lógicas,. mientras que el "otro" limite (recuerda: los límites son solo dos: negación-afirmación) lo conforma 1= la AFIRMACIÓN TOTAL. Dicho de otra manera: en la lógica implícita en el Sistema de Numeración Decimal, la MITAD de sus componentes numéricos versa sobre la NEGACIÓN y la "otra" mitad lo hace sobre la AFIRMACIÓN. Pero lo hermoso de esta manera lógica de operar va más allá: entre ambos límites lógicos se extiende un infinito luego interminable y estadístico-probabilista espectro lógico-cognitivo que nos permite acercarnos de manera asintótica hacia un conocimiento cada vez y sin un final a la vista, más, y más y más....perfecto

Ahora bien, se puede observar que el número 10, base del Sistema de Numeración Decimal, está justamente conformado por los límites del 1= la AFIRMACIÓN TOTAL y/o, el 0= la NEGACiÓN TOTAL, vale decir entonces, que dicho Sistema maneja y opera en, con y para situaciones límite, sean ellas, físico-bio-psico-onto-lógicas y con sobrada razón: filosóficas.

Lógicamente Alberto, estas consideraciones serían solo los iniciales rudimentos sobre una forma natural de vernos a nosotros mismos como seres físico-bio-psico-onto-lógicos y con sobrada razón: filosóficos. Y en razón de tu natural tendencia a negarlo todo, te pregunto entonces:¿estarías de acuerdo en tratar canalizar nuestras diferencias por esta vía, así sea ella, la elemental aritmética del Sistema de Numeración Decimal ? Ah!...y te contradigo: ésta aritmética no es, para nada, pobre para representar fenómenos naturales. Todo lo contrario: ella te explica y sustenta fenómenos naturales de diversa índole, como muy bien lo puedes apreciar en mi obra virtual ¿Hombre=Cosmos?, www.hombreycosmos.org

Un saludo,

23.Publicado por alberto rodríguez-sedano el 07/12/2011 10:12

Hola de nuevo, mi muy estimado Cornelio.

Lo primero de todo dejar claro que el sentido que cita de mis palabras no es apartarme de toda comunicación sino, mejor visto, remarcar lo que es de suyo problemático.

Si he de ir solo es porque no puedo forzar a que piensen como yo los que piensan distinto de mí. No lo aparto a usted del diálogo; soy yo quien, llegados a cierto punto, se aparta para proseguir solo con mis inquietudes.

Si Hilbert es anterior a mí imagine cuán anteriores son los asuntos fenomenológicos de los que yo hablo, igual que algunos de los pensadores que, en este tema, más han influido en mí; el más cercano es de hace más de tres siglos.

En mi opinión, hay grandes posibilidades en la física de la conciencia, pero, entre sus posibilidades, veo poco cambio sustancial; apenas se habrá avanzado algo, y la física de la mente, finalmente, se encontrará consigo misma. Este problema es técnico, y no lo podemos solucionar en un espacio como éste. No obstante, quizá fuese el que nos pudiera poner de acuerdo. Mucho me temo que la formas que requeriría no está desarrollada, ni mucho menos.

Dadas nuestras incompatibilidades de pensamiento es normal que no hayamos avanzado. Usted sabe, como lo sé yo, que nuestras diferencias son de fondo; es un conflicto de principio, y su mayor interés supera las formas que tenemos para él. No avanzamos, o se avanza muy poco, porque el objeto problemático va a otro ritmo; no guarda una identidad constante sino, más bien, una distancia.

No querría insistir en lo que usted o yo hayamos escrito. Doy por supuesto que cuando escribe algo usted sabe lo que quiere decir, algo que, por cierto, no es, ni mucho menos, un a priori, sino todo lo contrario; la verdad es un marco intrínsecamente extraño y, por tanto, no es idéntico consigo mismo.

Como le dije, agradezco mucho el interés que pone en aclararme su postura; yo mismo hago uso de ella. Yo creo en una generalidad problemática que no se puede pretender solucionar y poner aparte con una teoría tan pobre fenomenológicamente como la matemática que, por sus propios términos, no contiene sino formas vacías, ecos de primeridad y una genética imposible, por decir poco de la falta sustancial de la matemática. ¿O tendrá Dios cara de matemática, y la duda del pensamiento, lo que a éste le falta de suyo, sólo es positivo con lo extraño que no sólo lo amplíe sino que también lo neutralice, y lo deje, pues, en paz, sustancialmente en suspenso? ¿Será ese tipo de pensamiento un pensamiento sustancial o, visto más de cerca, la falta sustancial de pensamiento, cabalmente, un pensamiento distante? ¿será, pues, ese otro pensamiento la forma que el pensamiento debiera superar para ampliar la razón de sí mismo?

Por último, querría anticipar mis disculpas si mi comentario lo hubiese ofendido de algún modo.

Un saludo cordial

22.Publicado por Cornelio González el 04/12/2011 23:59


Alberto:

Me dices, refiriéndote a tu muy propio y personalísimo lenguaje:

Sigo una ruta que debe superar la verdad, la lógica, la evidencia, el rigor, etc. No puedo esperar que nadie siga conmigo, ni que comparta lo que pienso. Es más, me gusta pensar a solas (*).

(*).Esta idea paradójica es una idea del lenguaje, no del pensamiento mismo. Las ideas, cabalmente, no se piensan.


Y en mis comentarios iniciales a este artículo de San Miguel de Pablos ya había hecho referencia a la misma problemática que ahora denuncias: la de la dual y matemáticamente inversa co-relación entre nuestras dos formas de conocer: a) la inmediatez (y ahora también debo añadir: la soledad) de nuestras nociones intuitivo-emotivas y, b) la mediatez de nuestro lenguaje, mediatez la cual ̶̶ y creo que bastantes años antes de ti ̶̶ el matemático alemán David Hilbert ya había encontrado como una de las principales características del lenguaje: su capacidad de ubicarse más allá (meta..) de la cognitiva y solitaria inmediatez de las nociones intuitivo-emotivas y ello cuando planteó que “…la completa formalización (…lingüística) de un sistema deductivo implicaba la extracción de todo significado a los términos constitutivos de dicho sistema, por lo que este último pasaba a ser un meta-sistema (meta: más allá) matemático y en consecuencia se generaba un par que trataba doblemente, tanto a la objetividad de la matemática en sí misma, como a la subjetividad del lenguaje meta-matemático con el que se expresaba la matemática”.

En mis respuestas anteriores a tus también anteriores exposiciones te había manifestado que ya todo esto había sido dicho y planteado y ahora, con tus mismas palabras, lo estás comprobando:

“Esta idea paradójica es una idea del lenguaje, no del pensamiento mismo. Las ideas, cabalmente, no se piensan…” y yo completaría: las ideas no solo se piensan lingüísticamente; también y solitariamente, se sienten intuitivo-emotivamente. Y la lógica consecuencia de esto es que, en tu soledad y además con tu propio y personalísimo lenguaje, cualquier comunicación contigo es imposible. Tú mismo lo admites…: ”… no puedo esperar que nadie siga conmigo, ni que comparta lo que pienso”.

Pienso Alberto que los anteriores pensamientos tuyos ̶ especialmente aquel de: ”… no puedo esperar que nadie siga conmigo, ni que comparta lo que pienso” ̶ , cierran automáticamente cualquier intento de verdadera comunicación contigo. De todas maneras Alberto, muchas gracias por haberlo intentado conmigo. Adiós.

21.Publicado por alberro roríguez-sedano el 04/12/2011 11:33

Bueno, estimado Cornelio, creo haber dejado claro en qué estamos de acuerdo, y en qué no. Siempre le he dicho que no sólo comprendo su postura sino que yo mismo, en otro tiempo, la he defendido. Simplemente, yo veo más verdad en lo próximo que en lo distante; mi verdad no puede ser concluida ni puede ser, claro está, conocida a priori. Usted defiende que la distancia existe por sí sola; yo lo niego. ¿Y si la distancia existiese por sí sola?: ¡no habría conciencia alguna!.

Sigo una ruta que debe superar la verdad, la lógica, la evidencia, el rigor, etc. No puedo esperar que nadie siga conmigo, ni que comparta lo que pienso. Es más, me gusta pensar a solas (*) .

El límite no es un problema del noúmeno; su problema no puede ser una metafísica falsa (distante, infinitamente especulativa y sin fondo). El problema está ya antes; su problema estaba, y había de estar. .

La matemática no es primera a todo; de ser así, no la conoceríamos, ni habría nada distinto de la matemática. ¿Quiere usted decir eso? Si es así, nada de lo que diga puede ser otra cosa que un fenomeno falso.

Mi problema está donde las ideas verdaderas no funcionan. ¿O de veras piensa que la matemática abraza el absoluto de lo existente sin distancias que lo contradigan sustancialmente?. ¡Ojo, las sustancias, por definición, no se contradicen! ¿O sí se contradicen? ¿O no debiera tratar este tema del sustrato más problemático de la conciencia?

Sabrá usted que la ciencia primera cartesiana era primera (independientemente de teodiceas) por la identidad de su fundamento matemático, una idea absurda, si no imposible: lo primero a lo empírico, y, consiguientemente, lo que le es segundo. No obstante, ya he dicho que ese tipo de ordenaciones son superficiales.

De cualquier manera, le he de confesar que buena parte de la génesis de lo que pienso está en la noción racionalista de sustancia. Sólo la desordeno, la irracionalizo. ¿O es que está ordenada a priori, y la conciencia es, pues, absolutamente a priori?

La conciencia es, problemáticamente hablando, negativa; es conciencia de algo. ¿O, por la falta de su contradicción sustancial y el retorno de lo mismo fenomenológico, no podría hacer problemático hasta su innatismo? La conciencia a priori no puede ser una conciencia, sino su (falsa) identidad fenomenológica con lo ya conocido; no hay, pues, conciencia individual. Lo extensivo no es un propio.

Un saludo cordial.

(*). Esta idea paradójica es una idea del lenguaje, no del pensamiento mismo. Las ideas, cabalmente, no se piensan.

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