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El lenguaje jugó una mala pasada a Darwin

El mal uso de las metáforas para explicar el darwinismo fomentó el enfrentamiento entre religión y ciencia


El término “evolución”, utilizado para describir los cambios en las propiedades de los seres vivos, es un ejemplo de metáfora desafortunada. “Evolución” viene de desarrollarse, de modificarse temporalmente en un sentido predeterminado como hace el embrión o el germen de cualquier organismo para acabar en adulto. Tanto es así que el término “desarrollo” y “evolución” en castellano son sinónimos. Los términos más sencillos “cambio” o “modificación” hubieran tenido menos connotaciones ajenas a su idea. Y menos problemas para las relaciones entre las ciencias y las religiones. Darwin también se acogió a varias metáforas peligrosas para la comprensión de su idea sobre el mecanismo evolutivo sin aparentemente darse demasiada cuenta de ello. Los teólogos de su tiempo no entendieron dichas metáforas que fueron consideradas como “peligrosas”. Por Leandro Sequeiros.



Charles Darwin.
Charles Darwin.
Posiblemente, una adecuada comprensión de lo que Darwin quería decir y no lo que unas metáforas desafortunadas parecían indicar, hubiera servido para evitar los conflictos que en el siglo XIX enconaron las relaciones entre ciencia y religión. El lenguaje metafórico le jugó una mala pasada a Darwin, de la misma forma que le ocurrió posteriormente al biólogo Richard Dawkins con sus “genes egoístas”: los pudiera haber descrito igualmente como “genes eficaces en transmitirse”, aunque esto hubiera “vendido” mucho menos.

La psicología cognitiva ha descrito la importancia de las metáforas en el pensamiento humano, tal como ha estudiado Pinker. Un artículo del Dr. Juan Moreno Klemming en la revista digital e-VOLUCIÓN.pdf ahonda en estas metáforas peligrosas. Muchas veces pensamos con metáforas que nos ayudan a entender conceptos que serían mucho más difíciles de comprender sin ellas. Al utilizarlas evitamos sin embargo incorporar todo el bagaje de ideas incluidas en la metáfora, seleccionando una de ellas para explicar algún proceso o situación.

Metáforas como “curso de la historia”, “disolución de lazos históricos”, “raíz del mal” o “lucha de ideas” indican que la historia humana tiene una dirección, que los miembros de naciones o sociedades han tenido estrechas relaciones comerciales o culturales durante cierta etapa, que el mal tiene un sustrato profundo o que las ideas son contradictorias, no literalmente que la historia fluya por un cauce, que las sociedades estén físicamente atadas las unas a las otras, que el mal tenga raíces como una planta o que las ideas combatan entre sí como púgiles en un cuadrilátero.

En ciencia, metáforas como “corriente eléctrica”, “enlaces químicos” o “cadenas tróficas” han permitido a generaciones de estudiantes entender más fácilmente procesos en que literalmente nada corre, ni hay nada atado, ni hay eslabones físicamente unidos.

Connotaciones éticas de las metáforas

El problema es que muchas veces juzgamos los conceptos por las connotaciones éticas de ciertas metáforas que utilizamos para explicarlos. “Ascender socialmente” no es lo mismo que “trepar socialmente” aunque en ambos casos se sube en un imaginario espacio social en que el poder y el dinero se encuentran arriba. Al mencionar “trepar”, imaginamos a alguien utilizando ramas (o sea a otras personas) para subir a la cúspide, algo no necesariamente implicado en “ascender” que puede ocurrir en un ascensor sin pisar a nadie. Según la metáfora utilizada, el ascenso social puede ser considerado algo encomiable o despreciable.

Algunas connotaciones pueden ser sin embargo irrelevantes, o incluso ajenas al concepto a explicar. La dirección en un espacio físico del movimiento (arriba, abajo, lateralmente) no es crucial para el “ascenso social” sin una convención previa sobre que arriba es mejor que abajo en términos sociales, basada probablemente en que ascender significa luchar contra la fuerza de la gravedad y es por tanto algo costoso (los poderosos suelen construir sus residencias en lugares más elevados, reforzando así la metáfora).

Pero también las descripciones no metafóricas incorporan frecuentemente marcos de referencia con significados morales determinados. No significa lo mismo “abortar” que “interrumpir el embarazo”, “invadir” que “liberar”, “redistribuir ingresos” que “expropiar beneficios”, “nepotismo” que “ayuda a familiares”, etc., aunque se pueda describir un proceso concreto de cualquiera de ambas maneras (Lakoff y Johnson 1980). Un ejemplo de las connotaciones de ciertos términos descriptivos en ciencia es la diferencia entre “reduccionismo” y “holismo”. Mientras lo de “reducir” un problema a sus mínimas partes para explicarlo indefectiblemente se asocia con mezquindad y cortedad de miras, la aproximación basada en contemplar todos los aspectos a la vez en su totalidad holística sugiere generosidad y grandeza. Sin embargo es el enfoque “mezquino” el que ha hecho avanzar a la ciencia.

¿Es la palabra “evolución” una simple metáfora desafortunada?

El término “evolución” para describir los cambios en las propiedades de los seres vivos es un ejemplo de metáfora desafortunada. “Evolución” viene de desarrollarse, de modificarse temporalmente en un sentido predeterminado como hace el embrión o el germen de cualquier organismo para acabar en adulto.

Tanto es así que el término “desarrollo” y “evolución” en castellano son sinónimos, por lo que el término inglés “developmental psychology” es conocido en nuestro idioma como “psicología evolutiva” (es por lo que “evolutionary psychology” deber ser traducido como “psicología evolucionista”). Para los biólogos predarwinianos partidarios de la ortogénesis o de la escala natural, el término evolución venía a significar que el proceso de cambio de formas de vida tenía objetivos o fines prefijados igual que la forma adulta es el destino del desarrollo embrionario y juvenil.

Darwin apenas utilizó dicho término sino que habló de “descendencia con modificación”, pero muchos biólogos posteriores emplearon el término ya acuñado para describir un proceso que según la teoría de Darwin carecía de objetivo alguno. Los términos más sencillos “cambio” o “modificación” hubieran tenido menos connotaciones ajenas a su idea. Darwin también se acogió a varias metáforas peligrosas para la comprensión de su idea sobre el mecanismo evolutivo sin aparentemente darse demasiada cuenta de ello.

Darwin había estudiado en detalle cómo los criadores de ganado o los jardineros seleccionaban variedades de animales y plantas según sus propiedades. Por eso utilizó el término “selección natural” para describir el proceso por el que cambios ambientales favorecían unas u otras variedades de organismos dentro de una población natural.

Ineludiblemente condicionaba con ello al lector de su obra a pensar en algún agente consciente e intencionado que igual que el ganadero o agricultor seleccionaba de entre los individuos de una población aquellos que transmitirían sus propiedades a las siguientes generaciones. Sin embargo el concepto por él descrito no incorporaba intención ni designo alguno al proceso, lo que le distinguía claramente de la selección artificial de organismos practicada por los humanos desde los inicios de la agricultura, algo que le señaló su amigo Wallace.

Las peligrosas metáforas “selección” y “lucha por la existencia”

El término “selección” posee también connotaciones de discriminación de unos individuos con respecto a otros que sugiere algo contrario a nuestro igualitarismo congénito. Algo o alguien parecen estar discriminando sin dar oportunidades a todos por igual para triunfar en la vida. Si hubiera descrito el proceso como una lotería en que a algunos individuos les toca el primer premio de tener las propensiones genéticas adecuadas en el momento y lugar adecuado, nadie hubiera reaccionado como si la selección fuera injusta, pues el que participa en un juego como la lotería acepta sus reglas. Otra posibilidad hubiera sido comparar al proceso de reproducción diferencial con un concurso de méritos con un tribunal ecuánime, el ambiente físico, ecológico y social.

No lo arregló precisamente cuando se le ocurrió definir metafóricamente al proceso que discriminaba como la “lucha por la existencia”. Las connotaciones de agresión, combate o enfrentamiento representadas por el término “lucha” fueron consideradas negativamente por gran parte de los comentaristas desde la publicación de su libro por sus implicaciones éticas.

Mientras Marx se permitía utilizar el término “lucha de clases” para definir la evolución histórica y dicha lucha era considerada algo moralmente encomiable para imponer el igualitarismo social, la “lucha por la existencia” de Darwin fue considerada desde el principio por el propio Marx y gran parte de la izquierda como algo que sugería clasismo, aceptación de la injusticia y defensa de las clases dominantes. En dicha interpretación mezclaban la falacia naturalista y una interpretación moral del término “lucha” y “competencia” que ya he comentado en anteriores artículos. Darwin no daba ningún contenido ético al término “lucha” ni imaginaba que por definir algún proceso natural ello significaba que le daba el sello de aprobación moral.

El lenguaje jugó una mala pasada a Darwin
Las peligrosas metáforas “supervivencia de los más aptos” y “adaptación”

De acuerdo con Moreno Klemming, a Darwin se le ocurrió en las últimas ediciones del “Orígen de las Especies por la Selección Natural” describir el proceso como “supervivencia de los más aptos. En esto siguió los consejos de Herbert Spencer, un lamarckista impenitente”. Este error implicó la posterior, permanente e intelectualmente inane acusación de que la teoría era una tautología.

Spencer había dado a su definición una concepción de “aptos por su propio esfuerzo”, no por una lotería genética, que era lo que Darwin sugería en su teoría. Así que por utilizar un concepto lamarckista, fue posteriormente criticado por comentaristas que interpretaban erróneamente como tautológico por sus connotaciones lamarckistas (aptitudes adquiridas en vida) una metáfora utilizada por Darwin para describir un proceso basado en aptitudes heredadas.

El término “adaptación” también contiene acepciones no deseadas para una teoría basada en variación aleatoria congénita. Para la mayoría de la gente, adaptarse significa lo que hacemos todos ante circunstancias cambiantes, modificar nuestros hábitos para capear el temporal (vaya, otra metáfora).

Pero la teoría de Darwin no pretende explicar la adaptación a su medio de los organismos como producto de un esfuerzo individual que se transmite, como las fortunas de los nuevos ricos, a sus descendientes, sino como consecuencia de cambios en la composición de las poblaciones en el transcurso de muchas generaciones. La adaptación es adquirida por poblaciones de organismos, y los individuos no juegan ningún papel en su adquisición excepto por su mayor o menor éxito reproductor.

Cuando se intenta explicar a alguna persona no muy versada en evolución el significado de la selección natural, se suelen quedar sólo con lo de adaptación tomada en su acepción normal de cambio de conductas individuales.

Cuando te quieres dar cuenta están explicando la teoría de Lamarck en lugar de la de Darwin. En realidad habría que describir el producto de la selección natural como adecuación paulatina de las poblaciones a los requerimientos ambientales por medio de la reproducción diferencial y de la herencia. Lo que está claro es que o se explica bien el término “adaptación” o los errores de interpretación están servidos.

El lamarckismo encubierto de Darwin

La teoría de Lamarck ha tenido generalmente muchos menos problemas de interpretación. Postulaba procesos ortogenéticos desde los organismos más primitivos que surgían por generación espontánea hasta los primates, algo que todo el mundo entiende sin que se lo expliquen (o sea que estamos en la cumbre, por debajo justo de los ángeles). Proponía la herencia de caracteres adquiridos en vida por uso y desuso.

Es conocimiento general que si vas al gimnasio a hacer pesas adquieres unos buenos músculos (uso), pero si te quedas en casa y dejas de hacer ejercicio terminas hecho un enclenque (desuso). Las respuestas al esfuerzo o a su ausencia se deben en realidad a procesos determinados genéticamente por selección previa, pero eso es más difícil de explicar. También se entiende muy bien que si alguien adquiere algo en vida por su propio esfuerzo, tiene todo el derecho del mundo a legárselo a sus herederos (herencia de caracteres adquiridos).

En verdad, la teoría de Lamarck es intuitivamente tan sencilla que su autor sólo tuvo que reunir unas cuantas ideas dispersas que todo el mundo consideraba obvias y darles un enfoque de cambio histórico. La originalidad de Lamarck no es tal, pues su teoría es un cúmulo de obviedades basadas en el sentido común (el sentido común que tanto suele errar en ciencia). La prueba de ello es que a cualquier persona que se le expliquen las bases del lamarckismo las entiende de inmediato, mientras la selección natural es sistemáticamente mal entendida por tirios y troyanos (vaya, otra metáfora).

El contraste entre la cantidad de malentendidos que afecta a la comprensión de la teoría de Darwin y la facilidad para asumir el transformismo lamarckista indica que la idea de la selección natural no es una perogrullada como algunos críticos afirman sino una idea que cuesta entender bien incluso a biólogos avezados. Ello nos lleva a imaginar cual hubiera sido la respuesta de los comentaristas y críticos de su obra si Darwin hubiera definido al proceso de la selección natural como “reproducción diferencial”, en que la modificación temporal de los seres vivos se debe a cambios en las propiedades de los individuos de una población más exitosos en dejar descendencia. La reproducción ha sido siempre bien considerada por la opinión general, y la fertilidad y fecundidad son algo apreciado y admirado en todas las sociedades.

¿Qué hubiera pasado si Darwin hubiera descrito el proceso por el que se producía reproducción diferencial “la obtención diferencial de recursos”? Obtener algo necesario para sobrevivir y reproducirte con éxito no implica en la acepción vulgar que tengas necesariamente que quitárselo a otro tras un combate. Trabajar no es otra cosa que obtener recursos para vivir y reproducirte y el trabajo ha sido siempre bien valorado. ¿Y si hubiera descrito la producción de variación con implicaciones sobre dicha obtención como una lotería en que a algunos les toca el primer premio pero no se discrimina a nadie de antemano? ¿Y si en lugar de emplear “supervivencia de los más aptos” hubiera preferido Darwin utilizar “supervivencia de individuos con mejores propensiones heredadas”?

Las metáforas ocultan la realidad en las relaciones darwinismo - religión

Probablemente nos hubiéramos ahorrado todos los debates sobre circularidad lógica de la teoría. El título de su obra podía haber sido “La inducción de cambio biológico por perpetuación diferencial de capacidades reproductoras heredadas, o la preservación de las variedades más exitosas en la obtención de recursos”. Todas las acusaciones moralistas desde cierto sector de la izquierda se convierten en absurdas si se describe la teoría de Darwin sin las clásicas metáforas sobre evolución, selección y lucha por la vida. Las descripciones de los procesos sin metáfora eliminan de un plumazo las negativas connotaciones éticas que la teoría ha tenido para la opinión general por aquello del “triunfo del más fuerte”. Probablemente los “darwinistas sociales” y militaristas de diverso pelaje (vaya, otra metáfora) se hubieran tenido que basar en teorías más afines para sustentar “científicamente” su ideología.

Posiblemente, una adecuada comprensión de lo que Darwin quería decir y no lo que unas metáforas desafortunadas parecían indicar, hubiera servido para evitar los conflictos que en el siglo XIX enconaron las relaciones entre ciencia y religión. El lenguaje metafórico le jugó una mala pasada a Darwin como le ocurrió posteriormente al biólogo Richard Dawkins con sus “genes egoístas” (los podía haber descrito igualmente como “genes eficaces en transmitirse”, aunque vende menos).

Sospecho que las verdaderas razones para aborrecer la teoría se basan en su falta de apoyo científico a la religión sobre infinita perfectibilidad de la especie humana de la que está imbuida cierta izquierda utópica, ya que no garantiza que se pueda modificar a la especie en la dirección “adecuada” ni que haya un destino inevitable de triunfo tecnológico y dominación del mundo que nos está esperando si nos dedicamos a ello con ahínco lamarckista.

Como señaló Jacques Monod en relación al rechazo por Engels del segundo principio de la termodinámica: “Porque le parecía atentar a la certidumbre de que el hombre y el pensamiento humano son los productos necesarios de una ascendencia cósmica, Engels negó formalmente el segundo principio”.

Es significativo que lo haga desde la introducción a la Dialéctica de la Naturaleza y que asocie directamente este tema a una predicción cosmológica apasionada por la que promete sino a la especie humana, al menos al “cerebro pensante”, un eterno retorno. Engels también negó, y con el mismo acierto, la selección natural.

Es la falta de apoyo científico de la teoría de Darwin a la necesidad de la aparición del pensamiento humano y de su ascensión hacia una utopía eterna predicada por la izquierda utópica (idea muy similar a la base del cristianismo), la que ha acarreado muchas críticas al darwinismo y ha motivado en parte el éxito de las aproximaciones del equilibrio intermitente (la selección es irrelevante), simbiogenéticas (cada vez hay más simbiosis hasta culminar en Gaia), lamarckistas (el esfuerzo y la voluntad de cambio determinan su dirección) y vitalistas-complejistas (hay un curioso y “complejo” proceso cósmico en marcha).

Aunque las críticas probablemente hubieran llovido en cualquier caso, su vulgarización y su fácil incorporación al pensamiento general hubieran resultado mucho más difíciles sin las inspiradoras pero malhadadas metáforas empleadas por Darwin. De lo que se deduce que si quieres evitar ser malinterpretado, debes seleccionar con exquisito cuidado las metáforas que empleas para hacer más comprensibles los conceptos. Cualquier posible connotación moral negativa hará mucho menos digeribles las ideas, por muy acertadas que sean.

Desde el punto de vista de las relaciones entre las ciencias y las religiones es de gran importancia tener en cuenta que los humanos nos comunicamos mediante metáforas. Y que el diálogo y el encuentro entre biología y religión sólo será posible desde esta perspectiva.

Leandro Sequeiros es Catedrático de Paleontología, Profesor en la Facultad de Teología de Granada y colaborador de la Cátedra CTR.



Martes, 1 de Diciembre 2009
Leandro Sequeiros
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Nota

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1.Publicado por Robert el 01/12/2009 20:03
Un buen artículo. Sin entrar en el discurso sencillo de la tan amplia utilización de la metáfora en todos los foros, sólo decir se admite que el Diccionario de la Lengua Española hoy en día adolezca de rigor cuando se revisan el significado de la palabras. Asi nos encontramos nuevas interpretaciones que pretenden en una actualizacion y solo se quedan en un intento fallido que denota una falta evidente de conocimientos cientificos sobre la palabra y se inclinan por aquel significaco subjetivo, o quizás el que entiende el pueblo, quedando el diccionario devaluado. Esto es así en muchas palabras revisadas que he comprobado.

De lado de la metáfora hay que decir, que según he leído de varios autores y la evidencia que muestra en la comunicación en general, la metáfora por así decirlo es la base de entendimiento, un significado concreto incluso puede ser entendido de multitud de maneras, las palabras describen significados pero no pensamientos, ideas, racionalidades, y esta manera tan flexible de comunicación principalmente nos sirve para entenernos entre la forma de pensar de distintas personas, pueblos, etc. Sin la metáfora, ¿cómo expresariamos sentimientos, emociones, pensamientos, creatividad?. La metafóra es algo intrinseco al cerebro, de como codifica y decodifica la informació; todo no es conciencia. Si sólo nos ajustaramos a la conciencia, a exactitud de los pensamientos, de la ideas, estaríamos negando todo o gran parte de nuestro cerebro´, la parte incosciente en donde y de donde se construye todo, pues no hace mucho leí que la consciencia es una función mental y no una area funcional, algo concreto y delimitado en el cerebro, algo así como "el yo". Por tanto, no podemos evadir el uso de metafóras en toda clase de comunicación.

Sobre la aceptación de la palabra Evolución y posibles diferencias que causara por su significado, es algo que ha ocurrido en muchas ocasiones a lo largo de la historia y podemos porner incluso en el S. XXI ejemplos totalmente superados en circulos con un nivel de conocimiento normal. Evolución, movimiento, cambio son sinonimos y se complementa. Si tomaramos con rigidez como se sustantivan los elementos habría una palabra para cada cosa, lo cual sería muy dificil de asumir por el lenguaje.

Sobre la unión de la biología y la religión estoy totalmente de acuerdo. Que los Católicos, Musulmanes, Indues de cualquier casta....etc estudien biología, y no sólo biología sino cualquier matería como poesía, es algo muy bueno.

Alguien dijo: la metafóra es un signo de inteligencia

2.Publicado por Pedro el 02/12/2009 12:27
Sr. Leandro:
Darwin descubrió que los esqueletos de muchas especies de animales y seres se parecen. Todos los demás habían amontonado huesos, sólo él encontró su explicación: la replicación, la selección, la supervivencia por adaptación. A esto se le fue llamando evolución posteriormente, pero, lo siento, Darwin no usaba esas metáforas.
http://www.pdfbooks.co.za/library/CHARLES_DARWIN/CHARLES_DARWIN-ON_THE_ORIGIN_OF_SPECIES.pdf
http://www.pdfbooks.co.za/library/
CORAL REEFS
GEOLOGICAL OBSERVATIONS ON SOUTH AMERICA
INSECTIVOROUS PLANTS
MORE LETTERS OF VOLUME I
MORE LETTERS OF VOLUME II
OBSERVATIONS GEOLOGIQUES SUR LES ILES VOLCANIQUES
ON THE ORIGIN OF SPECIES
ON THE ORIGIN OF SPECIES 6TH EDITION
THE DESCENT OF MAN AND SELECTION IN RELATION TO SEX
THE DIFFERENT FORMS OF FLOWERS ON PLANTS OF THE SAME SPECIES
THE EFFECTS OF CROSS
THE EXPRESSION OF EMOTION IN MAN AND ANIMALS
THE MOVEMENTS AND HABITS OF CLIMBING PLANTS
THE POWER OF MOVEMENT IN PLANTS
THE VARIATION OF ANIMALS AND PLANTS UNDER DOMESTICATION

3.Publicado por Muse el 03/12/2009 00:47
Excelente artículo. Es interesante la manera en la que podemos ver el uso del lenguaje para vender las ideas, me pregunto hasta que punto pudo haberse modificado la expresión de las ideas de Darwin para que su teoría fuese aceptada.
Aunque creo que hace falta más que buenas palabras para vender una idea, y en la comunidad científica juegan diversas variables que pueden afectar el éxito de una teoría, habría que modificar la obra de Darwin y viajar al pasado. ¿La sociedad realmente hubiese acogido las ideas de Darwin? Ahora mismo me imagino que la iglesia lo hubiese apoyado por sus forma de hablar más que por la forma de las ideas, lo que derivaría en una contradicción con los dogmas creacionistas.

"Si hubiera descrito el proceso como una lotería en que a algunos individuos les toca el primer premio de tener las propensiones genéticas adecuadas en el momento y lugar adecuado, nadie hubiera reaccionado como si la selección fuera injusta, pues el que participa en un juego como la lotería acepta sus reglas." Me pregunto si la gente no se hubiera preocupado de que la obligaran a jugar a una lotería.

4.Publicado por Robert el 03/12/2009 09:40
Si señor, es un artículo excelente, por su claridad y la base razono-cientifica que deja entrever del articulo en ese magnifico párrafo de inaudita categorización del problema

5.Publicado por Leandro el 04/12/2009 12:18
Muchas gracias por las sugerencias. El conocimiento científico nunca ofrece verdades absolutas y para siempre. La vieja pretensión aristotélica de la "verdad necesaria" es hoy una entelequia. Los científicos (al menos una gran parte de ellos) son conscientes de que la ciencia es una construcción social de base experimental. Trabaja sobre "Teorías" (y hay que recuperar y dignificar esta palabra en el sentido griego y popperiano). Y las Teorías usan palabras y las palabras son siempre metáforas, símbolos convencionales que permiten la comunicación entre los seres humanos. Y señalan hacia algo pero que no se apoderan de la realidad.

6.Publicado por Robert el 04/12/2009 14:12
Gracias Sr. Leandro

El exponer alternativas a una teoría es también un modo de reforzar los distintos ángulos que no están suficientemente probados de esta. Un camino de adaptación, de aceptación parsimoniosa de lo que ciencia ─como el conjunto de conocimientos en general─ permite conocer de la realidad y entorno donde nos movemos. Dada la complejidad de los elementos biológicos, es factible pensar que la vida ha podido surgir por otros cauces a los extrictamente naturales, pero hasta el momento, parece ser que todas las pruebas apuntan al mismo lugar, dejando de ser la evolución una teoría para convertirse en una realidad en este segmento de conocimiento al que se ha llegado ─siempre en base a los datos que se tienen, que son en sin, la línea correcta de estudio actualmente─ Yo creo que no se trata de una "verdad necesaria", sino de un razonamiento lógico, ya digo, con lo datos que se tienen. No se sabe todavía si la palabra que utilizamos es ahora, vista desde otra perspectiva, un lenguaje primitivo, por así llamarlo. Y que en el futuro de esta evolución que va puliendo sobre inumerables intentos de ensayo/error el hecho biológico, parece que su fin es hacia soluciones comunes de acuerdo al entorno o contexto de desarrollo. En el humano, posiblemente el lenguaje en el futuro esté más perfeccionado y sea más adecuado para comprender elementos más complejos, sintetizar mejor la información y la especialización del razonamiento.

Atentamente Robert

7.Publicado por Elías el 10/12/2009 10:42
La verdad es que tras leer el artículo me surgen numerosas reflexiones.

La primera, es que da la sensación, de que de tanto enmendarle la plana a Darwin, al final, no queda nada de lo que supuesta y originalmente, defendió Darwin. De tanto ir de metáfora “peligrosa” en metáfora “peligrosa”, parece que lo que debiera de hacer Darwin, si ello fuera posible, es el de escribir nuevamente su libro, para que así realmente, supiéramos lo que en el fondo nos quiso decir.

En el artículo se nos dice, que la “supervivencia de los más aptos”, es una metáfora peligrosa, y que en esto siguió erróneamente, a Herbert Spencer. Aunque pudiera ser que para Darwin la “supervivencia de los más aptos” no era una simple metáfora, sino la expresión de una realidad literal. Y tal vez, si siguió a Herbert Spencer equivocadamente, es porque en el fondo estaba de acuerdo con él.

Parece como que Darwin tuviera razón, pero debido a una torpe elección (por su parte) de las metáforas junto a una mala interpretación por nuestra parte de las mismas, todo ello ha desembocado en un injusto rechazo de sus teorías. A lo mejor, es que los mecanismos propuestos por Darwin, independientemente de cómo se interpreten sus metáforas, son simplemente insuficientes para dar cuenta del hecho de la evolución.

En el artículo, el autor del mismo, parece que intenta neutralizar de las teorías de Darwin, toda carga ética o filosófica ¿Pero por qué?

Es que para mí, el problema radica precisamente ahí. En que en las teorías de Darwin no sólo aparecen cuestiones científicas, sino que además y entreveradas, se encuentran cuestiones filosóficas.
Las teorías de Darwin parten de datos y de hechos evidentes e incontestables, pero junto a los mismos, se encuentra la creencia de que debe existir una explicación naturalista para todo. Y esto último es más que discutible. Pero no es sólo que se pueda discrepar de las doctrinas filosóficas defendidas por Darwin, sino que también, se puede discrepar de sus teorías científicas.

Como en la obra de Darwin existen doctrinas filosóficas, la izquierda utópica, está en todo su derecho de cuestionar dichos aspectos. Otra cuestión es que la izquierda utópica cuestione con argumentos filosóficos los mecanismos científicos, o que los argumentos filosóficos utilizados por dicha izquierda, estén errados o poco fundamentados. Creo que la izquierda utópica no cree en la existencia de una naturaleza humana “fija”, sino que dicha naturaleza, es algo que se puede “construir”.
Aunque no toda la crítica que se hace a las tesis de Darwin son por motivos ideológicos o filosóficos. Existen críticas desde el mismo campo de la biología, consistentes en cuestionar, que con sólo la variación genética y la selección natural, se pueda dar cuenta de la evolución biológica.

Para terminar, quisiera dejar claro que la evolución es un hecho. Es un hecho que los humanos procedemos de los homínidos. Es un hecho que las aves provienen de los reptiles. Ahora bien, cuestión aparte, son los mecanismos propuestos para explicar dicha evolución.
Es decir, los humanos evolucionamos a partir de los homínidos, pero conocer los mecanismos mediante los cuales, a partir de los homínidos se llega a los humanos, es cuestión diferente. Pero no sólo es cuestión diferente, sino también, bastante problemática.

Darwin consideraba, que la variación genética y la selección natural, podían dar cuenta de la evolución biológica. Pero existen otros científicos (por ceñirnos al campo científico) que consideran, que sólo con dichos factores, ello no es posible.

Veremos.




PD. Habrán observado que en ningún momento se menciona o insinúa a Dios. Lo digo, para que no se me acuse de creacionista, si es que alguien, posee dicha tentación.
Bromas aparte, lo que quiero decir, es que se puede estar en contra de las Tesis de Darwin, y no por ello, ser “creacionista” o creer en Dios aunque no se sea “creacionista”.
De lo que no estoy tan seguro, es que sea posible, con argumentos puramente científicos, tanto defender como refutar las tesis de Darwin.



Un Saludo

8.Publicado por Samu Cañadas el 17/01/2010 11:09
Pero esto es absurdo!

En primer lugar, el diccionario carece del rigor que se le supone, lo cuál no es malo, porque el lenguaje, como norma que es, debe ser una utilidad para las personas y no un grillete. Esta ausencia de rigor es lo que, en determinados foros, nos lleva a utilizar coletillas como "en el sentido científico de la palabra", "en el sentido jurídico de la palabra", "en el sentido social de la palabra", "en sentido figurado", "en sentido literal" o "en el buen sentido de la palabra". Sin embargo, en este artículo se presenta el lenguaje como algo a lo que las personas deben estar sujetas.

Como consecuencia, en segundo lugar, hemos de tener en cuenta que el lenguaje ha sido inventado para nuestra vida cotidiana; en sus orígenes no tuvo en cuenta el rigor de la investigación científica, que a fin de cuentas, se empezó a desarrollar muchísimo después. Por eso mismo, la ciencia a veces efectivamente inventa palabras específicas para referirse a cuestiones técnicas... esas no causan ningún problema; el ejemplo más claro lo tenemos en las sustancias químicas. Pero otras veces, por cuestión de comodidad, como en este caso, usa palabras que ya existen en el idioma, por la proximidad de su significado a lo que el investigador quiere expresar, en ese caso se añade mayor ambigüedad a la definición del diccionario, incluyendo un nuevo significado, más concreto... paradójico, verdad? Sí, pero hay que tener en cuenta lo que dije antes: el lenguaje como herramienta y no como grillete. Otras veces, sencillamente se coge una palabra de otro idioma, se deja tal cual o se adapta al nuestro propio.

Para entender el lenguaje científico, principalmente hay que tener capacidad de abstracción suficiente. No es correcto en ciencia hablar de metáforas, sino de modelos explicativos.

Por último, si Darwin escribió en inglés, los ejemplos usados sobre los problemas que “evolución” y “desarrollo” causan en español pueden ser desestimados, salvo que esos mismos problemas también se den en inglés.

9.Publicado por Julián Sanz Pascual el 08/02/2010 19:09
Me ha interesado el artículo, aunque no estoy de acuerdo en la forma de plantear el tema. En efecto, la palabra EVOLUCIÓN no es la adecuada para explicar el hecho, entendida ésta como un proceso continuo. Los procesos de la naturaleza, la biológica incluida, no son continuos, sino discretos. Se trata entonces de un proceso de saltos, lo que supone una SUPERACIÓN, Éste es el nombre que yo he propuesto, nombre que es aplicable a todos los procesos biologicos. La gestación de un ser vivo, desde que se produce la fecundación. es un proceso de SUPERACIÓN, mejor dicho, de sucesivas SUPERACIONES. Esto no es más que la aplicación de la treoría cuántica a la biología: cada hecho que se va produciendo no tiene explicación en el que le precede. La analítica no puede dar razón del hecho, sino la sintética.

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