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El mundo es una proyección cerebral

Los órganos de los sentidos son completamente neutrales


El cerebro proyecta al mundo exterior lo que genera internamente y nos hace creer equivocadamente que todas esas cualidades secundarias tienen su origen “ahí afuera”. En realidad, quien ve, oye, huele, gusta y siente, es el cerebro. Los órganos de los sentidos son, en lo que a esto respecta, completamente neutrales. Luego no existe “un” mundo exterior, sino varios mundos que dependen cada uno del sujeto que percibe los diferentes estímulos que en él se encuentran. Por Francisco J. Rubia (*).



El cerebro proyecta al mundo exterior lo que él internamente genera y nos hace creer equivocadamente que todas esas cualidades secundarias tienen su origen “ahí afuera”. Imagen: Peripitus. Fuente: Wikimedia Commons.
El cerebro proyecta al mundo exterior lo que él internamente genera y nos hace creer equivocadamente que todas esas cualidades secundarias tienen su origen “ahí afuera”. Imagen: Peripitus. Fuente: Wikimedia Commons.
La neurociencia nos dice que las cualidades secundarias de los objetos son creaciones del cerebro. Esto significa que los colores, sonidos, olores, gustos y el frío y el calor no están en la realidad exterior, sino que son atribuciones que las distintas regiones de la corteza cerebral hace a los impulsos que llegan de los órganos de los sentidos.

Distintos tipos de energía inciden sobre los receptores que están localizados en los órganos de los sentidos y estos se encargan de traducir estos tipos de energía al único lenguaje que el cerebro entiende: los potenciales eléctricos, llamados potenciales de acción, que son iguales todos, procedan de la retina, del oído interno, de la mucosa olfativa, de las papilas gustativas o de la piel.
 
Así, por ejemplo, en la visión, las radiaciones electromagnéticas de una determinada longitud de onda inciden sobre los fotorreceptores de la retina que traducen este tipo de energía en energía eléctrica en forma de potenciales de acción. En la audición, son las ondas sonoras las que llegan al oído interno como energía mecánica, y es traducida igualmente a energía eléctrica en forma de potenciales de acción que no se distinguen de los potenciales de acción de la retina.

Hacemos colores y sabores
 
Esto no es nada nuevo. Demócrito, Galileo, Descartes, Hobbes y Locke ya lo habían dicho, pero sigue siendo algo “contraintuitivo”, es decir, que está en contra de lo que llamamos sentido común o intuición, por lo que nos cuesta trabajo comprenderlo y asumirlo.
 
El filósofo napolitano Giambattista Vico, en su libro La antiquísima sabiduría de los italianos, decía que “si los sentidos son facultades, viendo hacemos los colores de las cosas; degustándolas, sus sabores; oyéndolas, sus sonidos; y tocándolas, hacemos lo frío y lo caliente”.
 
Con otras palabras: el cerebro proyecta al mundo exterior lo que él internamente genera y nos hace creer equivocadamente que todas esas cualidades secundarias tienen su origen “ahí afuera”. En realidad, quien ve, oye, huele, gusta y siente es el cerebro. Los órganos de los sentidos son en ese sentido completamente neutrales.

Una respuesta especializada
 
De acuerdo con esto podemos responder a la pregunta que se hacían los discípulos del filósofo irlandés George Berkeley. Estos discutían sobre si se oiría algún ruido cuando caía un árbol en el bosque y nadie estuviera presente para oírlo. De acuerdo con lo dicho anteriormente, parece evidente que no se oiría ningún ruido precisamente porque no había nadie que lo oyese.
 
Rita Carter, periodista británica especializada en el cerebro humano, se pregunta por qué un estímulo determinado se percibe con regularidad como un sonido, mientras que otra clase de estímulo se percibe como un visión.

Responde que cada uno de los órganos de los sentidos está intrincadamente adaptado para hacerse cargo de su propio tipo de estímulo, y traduce estos tipos de estímulos a pulsos eléctricos. Todos estos pulsos son iguales y la corteza cerebral que se encarga de recibirlos está especializada en atribuir esas cualidades secundarias a los pulsos que recibe.

No existe un solo mundo
 
Existen animales que tienen la capacidad de captar energías que nosotros no podemos captar. Por ejemplo, las serpientes que tienen detectores para los rayos infrarrojos que les permiten detectar el calor de las presas. O el sistema de la línea lateral de los peces que pueden así detectar los movimientos y las presiones del agua circundante. O el sistema sonar de los murciélagos que les permite mediante la producción de sonidos de alta frecuencia registrar el eco de esos sonidos y de esa manera orientarse a ciegas en el espacio.

El “mundo exterior” de estos animales tiene que ser completamente distinto al nuestro. Luego no existe “un” mundo exterior, sino varios mundos que dependen cada uno del sujeto que percibe los diferentes estímulos que en él se encuentran.

“Exploración de las fuentes del río Orinoco”, de la pintora surrealista española y mexicana, Remedios Varo, especializada en el retrato de ensoñaciones. Fuente: Wikipedia.
“Exploración de las fuentes del río Orinoco”, de la pintora surrealista española y mexicana, Remedios Varo, especializada en el retrato de ensoñaciones. Fuente: Wikipedia.
Proyecciones cerebrales y figuras sobrenaturales
 
La cuestión que se plantea es que si el cerebro tiene dificultades en diferenciar lo que ocurre en lo que he llamado en otro lugar la primera realidad, o realidad cotidiana, ¿ocurre también lo mismo en la así llamada “segunda realidad” a la que se accede en las experiencias místicas, religiosas, numinosas, espirituales o de trascendencia?

Si así fuese, entonces los seres sobrenaturales que en estas experiencias se perciben serían asimismo generados en el propio cerebro y proyectados al exterior haciéndonos creer que están “ahí afuera”.
 
Y, sin embargo, seres sobrenaturales que se ven en los ensueños no se consideran “fuera”, sino dentro del cerebro. Hemos aprendido probablemente a lo largo de la historia que estas apariciones en los ensueños no son reales, aunque en la Antigüedad los dioses que aparecían en los ensueños eran considerados como si lo hiciesen en la realidad cotidiana. Los contenidos de los ensueños eran tenidos como mensajes divinos.
 
El ensueño se juzgaba como un vehículo para que los dioses expresasen su voluntad a los humanos. Aunque no se conoce que Aristóteles exprese esta opinión, sin embargo a partir de él se abrió paso la interpretación del origen divino de estos fenómenos, en la que se suponía que los humanos entraban en contacto con los seres sobrenaturales.
 
Para el filósofo estoico Posidonio, del siglo II a.C., el ser humano entra en contacto con los seres sobrenaturales en tres ocasiones: en el delirio profético, en el ensueño y en la muerte. Y Artemidoro, también del mismo siglo, en su Interpretación de los sueños, divide los sueños en provocados y divinos; estos últimos, como el nombre indica, de origen sobrenatural.
 
En Homero, las figuras que aparecen en los ensueños pueden ser o un dios, un espíritu, un mensajero o cualquier otra imagen. La aparición en los ensueños de un figura sobrenatural puede tener una misión profética, dar consejos o proferir alguna advertencia.
 
El estudioso irlandés de los clásicos Eric R. Dodds, en su libro The Greeks and the Irrational, explica que para conseguir que se produjera un ensueño “divino” se han practicado en muchas sociedades ciertas técnicas, como la soledad, la oración, el ayuno, la mortificación, etc., es decir las mismas que suelen utilizarse para entrar en lo que denomino “segunda realidad” o trance extático. Por eso es difícil entender que hoy consideremos los ensueños como productos cerebrales, pero sigamos juzgando las visiones obtenidas en los trances como productos de seres sobrenaturales.
 
Creo que ya es hora de que a fenómenos iguales o parecidos les adjudiquemos un origen similar o igual. No se entiende que las apariciones de seres sobrenaturales en las visiones de místicos o “iluminados” se entiendan como “reales” en el sentido normal de la palabra mientras las que tienen lugar en los ensueños no.

A fin de cuentas, lo que denomino “segunda realidad” es el resultado de la hiperactividad de estructuras del cerebro emocional. Y en los ensueños es precisamente el cerebro emocional el que está activo. Por tanto, es lógico pensar que las figuras sobrenaturales que aparecen en ambas visiones no sean otra cosa que proyecciones cerebrales.

(*) Francisco J. Rubia Vila es Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y también lo fue de la Universidad Ludwig Maximillian de Munich, así como Consejero Científico de dicha Universidad. Edita el blog Neurociencias en Tendencias21.



Viernes, 30 de Enero 2015
Francisco J. Rubia
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Nota

Comente este artículo

1.Publicado por FRANCISCO ALVARADO el 01/02/2015 03:27
FALSO.TOTALMENTE FALSO. DE TAL MANERA QUE MI ESPOSA VERÍA LA FLOR EN VEZ DE AMARILLA, ROJA, POR EJEMPLO. GRACIAS

2.Publicado por David Romainville el 01/02/2015 19:48
Me parece que este artículo es desde ya una postura materialista, falto de orientación espacial. A esto, quiero referirme que, temas como son la metafísica o la religión, no deben de ser relacionados con explicaciones científicas, cada área tiene un método distinto. La ciencia tiene sus limitaciones, al igual que la razón. Y no lo digo yo, lo dice Kant.

3.Publicado por Carlos CALVIMONTES ROJAS el 01/02/2015 23:18
urbtecto
Cito: «Estos discutían sobre si se oiría algún ruido cuando caía un árbol en el bosque y nadie estuviera presente para oírlo. De acuerdo con lo dicho anteriormente, parece evidente que no se oiría ningún ruido precisamente porque no había nadie que lo oyese.» Parece una tomadura de pelo por lo obvio.

4.Publicado por CachiBrasil el 02/02/2015 02:23
Pero claro que sí!, la Neurociencia redescubrió lo que Buddha explicó hace más de 2000 años: Que todo es "Maia", es ilusión, y que nuestra conciencia proyecta en su exterior sus própios contenidos mentales. Trascender ese mecanismo de la conciencia y registrar el silencio interno, eso es el Nirvana: El contacto con lo profundo.

5.Publicado por Beatriz BASENJI el 05/02/2015 19:19
Hay que agradecer al Dr. Rubia estos artículo de divulgación que ciertamente nos aportan mucho más de lo que quizá el mismo supone." Si así fuese, entonces los seres sobrenaturales que en estas experiencias se perciben serían asimismo generados en el propio cerebro y proyectados al exterior haciéndonos creer que están “ahí afuera”. " Aquí es donde las aguas se dividen. Fuera de la Naturaleza no hay nada. Lo que SI ocurre es que, cuando nosotros logramos detener nuestra mente, ponerla inactiva como se sugiere en el Budismo Zen , en esos mínimos lapsus , los seres captamos una Realidad que de otro modo nunca se aprehende.
Tenemos otra cuestión : las sincronicidades. ¿Por qué suceden? Estan ocurriendo buena parte del tiempo.¿Cómo lo explicaría el Dr. Rubia? ¿Como podemos explicar que una persona se despierta a las 3 de la madrugada y tiene una idea en su mente. Enciende el televisor y ahí mismo se está desarrollando el tema de la "idea" que le llevó a despertar.Y no se trataba de un tema común ni corriente.

6.Publicado por hakel el 09/02/2015 10:46 (desde móvil)
el cerebro es materia,es decir canal d transmision

7.Publicado por Miguel GARCÍA FERRER el 17/02/2015 10:09
Es una lástima leer alguno de los comentarios, demuestran lo mucho que queda por divulgar. Gracias Dr. Rubia por su artículo y espero que pueda crear más contenido sobre un tema que necesita divulgación: La ficción de libertad. Hasta donde sé tiene un libro publicado al respecto, pero recuerdo entradas en internet sobre el tema y por lo que veo han sido eliminadas, o al menos no logro encontrarlas. Creo que es importante que la sociedad cambie el "chip" y acepte esta nueva visión, estoy seguro que puede ser uno de los mayores avances en mucho tiempo.

8.Publicado por Ana el 22/02/2015 22:52
Estoy de acuerdo con David Romainville, es claro que el autor ha partido de una concepción fisicalista, la ha presupuesto válida, y, a partir de ella, ha desarrollado su tesis sobre la aprehensión de la realidad por parte del cerebro. Una tesis tan buena como cualquier otra, pero no la única, como alguno de los comentaristas da por sentado. El cerebro puede no ser el "productor" de la consciencia, sino su soporte material, y esto no es ningún delirio de chalados de la "Nueva Era", muchos investigadores serios ya trabajan sobre ello, a pesar de las muchas dificultades que les ponen los adalides del pensamiento único. Recomiendo el libro del astrofísico Bernard Haisch "La teoría de Dios. Universos y campos de punto cero" donde se desarrolla esta hipótesis. Hay otros, pero éste lo expone de un modo especialmente claro a los legos en la materia. También aconsejo a los que creen que debemos cambiar el "chip" para creer lo que ellos creen y aceptar sin más la concepción cientifista del mundo, que lean "El autoritarismo científico" del doctor Javier Peteiro, un bioquímico que nos muestra cómo la papilla que nos da a tomar la ortodoxia científica más rancia no es tampoco la panacea de todos los males. De hecho, puede ser el germen de un mal mayor que cualquier otro que la humanidad haya sufrido antes. Aceptar el materialismo como única vía es sólo cambiar un amo por otro. De todos modos, estoy de acuerdo con usted, queda mucho por divulgar, su actitud es prueba de ello. Saludos.

http://frasesdedios.blogspot.com.es/2013/05/no-somos-solo-fisica-y-quimica.html

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9.Publicado por Wilson P el 11/03/2015 16:37
Interesante articulo, hay un comentario que hace referencia a que no se debe revolver la religión con explicaciones científicas, el tiempo ha demostrado que la religión se ha basado durante años en historias sobrenaturales y que van mas allá de la imaginación misma en tiempos en que no se tenia ni el entendimiento ni la tecnología adecuada para ser entendidos o interpretados, es por eso que cuando veían una tormenta lo atribuían a causas divinas o a sus dioses , hoy sabemos que esas tormentas tienen unas causas naturales. Hoy conocemos mas sobre nuestro cerebro y su funcionamiento mas que nunca aunque aun falta muchísimo por explorar y entender. Cabe resaltar que hay hechos sobrenaturales que aun no han sido posibles de explicar y que han sido en una forma interpretados de la misma manera por varios o diferentes individuos tales hechos como son apariciones de lo que llamamos fantasmas o seres del mas allá. Estamos en el camino a la evolución y hoy en día es mas rápida y este mundo sobrenatural tienen a convertirse en natural una ves pasa a manos de la ciencia.

10.Publicado por A. Buzzetti B. el 24/03/2015 10:04 (desde móvil)
Después de tener la ensoñación de haber leído un texto con menciones imprecisas y no citadas, descontextualuzadas y estiradas a regalado gusto, apago con la imaginación mi inexistente teléfono móvil y me voy a dormir... De verdad.

11.Publicado por Juan Martin el 09/10/2015 04:36 (desde móvil)
Jejeje que cantidad de comentarios desafortunados. La ignorancia es un peso muy grande que la humanidad debe derrotar algun dia gracias a la ciencia. Ignorancia heredada de la bendita edad media y su desafortunada vision demencial del mundo.

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