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El neuromarketing da más miedo que el flautista de Hamelín

Frente al poder de la manipulación, hemos de ser capaces de fortalecer nuestra autonomía y nuestro pensamiento crítico


La evolución del marketing ha desembocado en el desarrollo del neuromarketing, que consiste en utilizar técnicas de neurociencia para analizar las reacciones de nuestro cerebro a determinados mensajes o estímulos; y aprovechar esta información para vender productos. Se ha demostrado que esta metodología es muy eficiente, por lo que tiene muchos detractores que temen su poder de manipulación. Sin embargo, no importa tanto si estamos a favor o en contra del neuromarketing, como que seamos capaces de fortalecer nuestra autonomía y pensamiento crítico. El poder del neuromarketing está en realidad en nuestras manos. Por Joan Morera Morales.



Vivimos rodeados de anuncios. Están por todos lados: en los periódicos, en la parada del autobús, en el correo electrónico… La mayoría se nos olvidan rápidamente, claro está, pero algunos permanecen en nuestra mente y, antes o después, terminan por generarnos el impulso de comprar.

Lo curioso es que tendemos a reconocer la influencia de la publicidad en los demás –que se dejan manipular, decimos– mientras nos convencemos de que nosotros somos distintos, de que no somos tan influenciables y compramos con plena libertad.

Nos engañamos. La realidad es que entre un 70% y un 80% de las decisiones de compra, las de cualquiera, se toman de forma irracional y de acuerdo a estímulos sensoriales. El margen para decisiones reflexivas es más bien reducido.

Hace medio siglo que los profesionales del marketing buscan mensajes que nos emocionen y conecten con nuestros deseos inconscientes; para conseguirlo, la clave está en acceder a las regiones que el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro destina a la memoria a largo plazo (especialmente a la llamada memoria semántica).

Manipulación neurológica y desafío Pepsi

La evolución del marketing se debe en gran medida a los trabajos de investigación que siempre han promovido las grandes marcas, con el objetivo de diseñar productos más atractivos y anuncios de mayor eficacia.

En esta carrera hacia la manipulación ‘total’ de los consumidores, la última herramienta de que disponen es el neuromarketing, que consiste en utilizar técnicas de neurociencia para analizar las reacciones de nuestro cerebro a determinados mensajes o estímulos.

Retroceder a los años ochenta nos puede ayudar a hacernos una idea precisa de lo que es el neuromarketing: más concretamente, a aquellos tiempos en que los medios de comunicación nos bombardeaban con la campaña publicitaria conocida como el ‘desafío Pepsi’.

Con un argumento que hoy en día no parece original, dicha experiencia consistía en pedir a diversas personas que probaran dos refrescos, uno de Coca-cola y otro de Pepsi, sin anticiparles de qué marcas se trataba.

El resultado del desafío era que más de la mitad de encuestados elegían Pepsi. Y eso, siendo Coca-Cola la marca líder a nivel mundial, ponía en evidencia el poder de la publicidad para hacer que los consumidores compremos mayoritariamente una marca, incluso cuando en realidad preferimos otra.

Este hecho despertó la curiosidad de Read Montague, un especialista en neurociencias que se dispuso a repetir el desafío Pepsi, aunque con dos variantes: la primera) los encuestados sabrían en todo momento qué marca estaban bebiendo; y la segunda) durante el test se les practicaría una resonancia magnética en el cerebro.

Al hacerlo, Montague observó que Coca-Cola no era sólo la marca más elegida, sino que su consumo estimulaba regiones del cerebro que Pepsi dejaba inactivas. Eran los efectos neurológicos de unas campañas publicitarias –las de Coca-Cola– que habían sido especialmente incisivas durante la primera mitad de los ochenta.

Eficacia publicitaria desmesurada

El hallazgo de Montague abría las puertas al siguiente dilema: si era posible conocer las reacciones del cerebro ante una marca o producto, ¿por qué no aprovecharlo para anticipar el efecto de un anuncio publicitario o cualquier cambio en el producto cuestión?

Inicialmente no se planteaba de forma explícita, pero se intuía que predecir los patrones de respuesta de los consumidores podría ser la clave para el diseño de anuncios de una “eficacia” desmesurada. Asusta, ¿verdad? Era el nacimiento del neuromarketing.

Gracias a inversiones de empresas como Procter&Gamble, Unilever, McDonald’s o Disney (¡sí, sí, Disney!), desde entonces se han llevado a cabo otras experiencias similares. No tan solo mediante resonancias magnéticas, también con electroencefalogramas, mediciones del ritmo cardíaco, ritmo respiratorio o incluso de la conductividad de la piel (respuesta galvánica).

Entre otras cosas, estos trabajos han identificado las potentes reacciones cerebrales ante anuncios protagonizados por famosos; muy en especial cuando se trata de deportistas o celebridades del cine –quienes más nos emocionan–, el gancho es tan potente que nos induce a pagar hasta un 20% más de lo que pagaríamos normalmente por aquel producto.

En espera de ver qué aplicaciones se derivan de estos experimentos, ya ha quedado claro que el neuromarketing ofrece resultados sumamente más objetivos que el marketing tradicional. Herramientas como las encuestas, los grupos de discusión o los tests de producto, en el mejor de los casos recogen información sobre aquello que los encuestados interpretan como sus motivaciones; pero estas percepciones pueden tener poco o nada que ver con sus motivaciones reales.

Observar las respuestas fisiológicas del cerebro, sin embargo, aparca esta subjetividad y basa cualquier conclusión solamente en pruebas científicas. Nada de hipótesis, nada de especulaciones.

Temor al efecto ‘flautista de Hamelín’

Ésta es la razón por la que el neuromarketing –o mejor dicho: todo cuanto se derive de él– provoca en algunas personas un sentimiento de indefensión y vulnerabilidad. De ahí que surjan voces críticas que comparan a los consumidores del futuro con aquellos ratoncitos que corrían tras el flautista de Hamelín: la diferencia estaría en que, en vez de una melodía hipnótica, el nuevo foco de atracción serían unos anuncios diseñados con precisión quirúrgica, tan capaces de hacernos comprar una tostadora, como un crucero, un aparato para hacer abdominales o lo que sea.

Los detractores del neuromarketing denuncian falta de ética en esta praxis, y solicitan a las administraciones públicas que promuevan una regulación restrictiva al respecto. Nada nuevo en el horizonte. En realidad es lógico que nos preocupemos por unas prácticas presumiblemente amenazadoras (“pre-ocuparse” es precisamente eso: ocuparse de algo antes de que tenga consecuencias); pero esta preocupación nunca debe hacernos confundir las amenazas con las oportunidades, ni la prudencia con el alarmismo.

Aunque nos inquiete la manipulación del neuromarketing, también deberíamos ser capaces de imaginar que, si bien hoy utilizamos técnicas médicas para usos publicitarios, quizá mañana podremos seguir el camino en sentido inverso: aprovechando los conocimientos obtenidos en el nuevo ámbito como contribuciones a la medicina. Seamos optimistas.

El debate sobre la ética del neuromarketing no es tan trivial como algunos pretenden. Para empezar, porque lo que determina que una acción sea o no ética no son los medios que empleamos para llevarla a cabo, sino las intenciones que nos impulsan a cometerla.

Pensemos en un homicidio, por ejemplo: que se cometa con una pistola, con una navaja o con las propias manos, no lo hace ni más ni menos reprobable; por el contrario, que sea voluntario o accidental, premeditado o no, condiciona su gravedad y las consecuencias que tenga para su autor, puesto que estos aspectos son los que determinan cuáles fueron las intenciones de origen.

Imagen: SMI Eye Tracking. Fuente: Flickr.
Imagen: SMI Eye Tracking. Fuente: Flickr.
Pero éticamente no ha cambiado nada

Análogamente, la intención del neuromarketing es la misma que la del marketing tradicional: persuadirnos para que compremos los productos que no siempre necesitamos. Éticamente no ha cambiado nada. Si llevamos décadas aceptando la publicidad como uno de los pilares de la sociedad de consumo, no es coherente que ahora nos tiremos de los pelos por haber descubierto una nueva herramienta publicitaria.

Otra cosa será el día que nos propongamos en serio cambiar nuestro modelo económico –ese día sí podría cambiar nuestras vidas!–; ahora bien, esto ya es de otro debate, un debate donde no deberemos centrarnos en el neuromarketing, sino en todas las posibles formas de manipulación.

Algunas personas exigen que se impongan límites al neuromarketing. Muy bien, de acuerdo. Pero deberíamos preguntarnos qué sentido tiene regular un mercado sin antes darle la oportunidad de autoregularse. Sobretodo porque, a efectos prácticos, bien podría suceder que las grandes marcas o los publicistas fueran los primeros en perder interés al respecto. Quedan demasiadas incógnitas por responder.

¿Por qué, de veras los creativos renunciarán a su actual rol –llamémoslo artístico– para convertirse en vasallos de los neurólogos?... ¿Y las empresas?… Mientras los medios de comunicación traten el neuromarketing con el sensacionalismo con que lo hacen, ¿estarán dispuestas a asumir el riesgo de vincular a él su imagen?... ¿Y qué pasa con los costes?

No es lo mismo hacer cuatrocientas encuestas a la salida de un supermercado que llevar a cabo cuatrocientas resonancias magnéticas ¿Quién se arriesgará a asumir este coste? Una sola de estas incertidumbres podría dejar el desarrollo del neuromarketing en la mera anécdota.

Antes de sucumbir a temores infundados, debemos plantearnos si el alarmismo no es la expresión enmascarada de una falta de confianza hacia nosotros mismos. Cualquier medida que nazca de infravalorar nuestra autonomía resultará excesiva, en tanto que estará cruzando la frontera invisible entre proteger y sobreproteger. Y las reacciones sobreprotectoras –lo confirmará cualquier pedagogo– sólo sirven para fomentar individuos cada día más débiles e inseguros.

Reconforta pensar que nuestra mente es demasiado compleja y tiene demasiada capacidad de aprendizaje como para que el neuromarketing llegue a manipularnos más que el marketing de siempre. Es cierto que la publicidad nos induce a comprar, y mucho, pero depende de nosotros que seamos lo bastante críticos como para evitar que nos obligue por completo.

En esta línea opinaba recientemente el profesor Ale Smidts, de la Universidad de Rotterdam, cuando afirmaba: “Las personas no somos chimpancés en un supermercado, nuestro sistema reflexivo tiene un gran poder para corregir nuestros instintos y respuestas primeras”.

Fortalecer la autonomía y el pensamiento crítico

En caso de que algún día se diseñara el anuncio “perfecto”, probablemente incidiría primero sobre los colectivos más vulnerables (pienso en los adolescentes, por ejemplo).

Sería entonces cuando correspondería al resto de la sociedad tomar medidas en defensa del interés general. Desconozco si se trataría de legislar, de promover campañas de denuncia, de imponer códigos deontológicos o de exigir una mayor transparencia a las empresas anunciantes, pero sin duda habría muchas posibilidades.

Mientras tanto, el mejor modo de defender la autonomía y la libertad del individuo es siempre desde la colectividad y desde la corresponsabilidad ciudadana. Porque, aunque parezca una paradoja, aquello que nos hace libres es que formamos parte de una comunidad.

Y la razón de que algunos vean el neuromarketing como un ogro terrible es precisamente que se sienten solos, indefensos, enfrentados a las presiones de unos anuncios que pueden doblegarles como un junco.

Les preocupa sucumbir a la publicidad por falta de confianza en si mismos y al grupo al que pertenecen. Por eso defienden la idea de un individuo excesivamente tutelado, que se integra en la sociedad a través de regulaciones sobreprotectoras e innecesarias redes de seguridad.

No comprenden que el precio de este falso progresismo es el cultivo de una apatía congénita y eterna inseguridad. Este posicionamiento sí es una amenaza de primer orden. No lo olvidemos. Porque no importa tanto si estamos a favor o en contra del neuromarketing, como que seamos capaces de fortalecer nuestra autonomía y pensamiento crítico. Está en nuestras manos.


Joan Morera Morales es escritor, físico y sociólogo. Actualmente trabaja en el departamento de Empresa y Ocupación de la Generalitat de Catalunya, tras haber ejercido como consultor para el grupo SGS España.



Miércoles, 27 de Marzo 2013
Joan Morera Morales
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Nota

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1.Publicado por Diego el 29/03/2013 16:32
Un artículo muy correcto, aunque difiero de la última parte. No somos aún conscientes del poder que tienen en nosotros mecanismos inconscientes que han resultado muy útiles durante toda la evolución humana para sobrevivir y, en el caso actual, para poder hacer frente a una cantidad ingente de estímulos. Es decir, lo automático nos sirve para simplificar la vida. Y es precisamente de estos procesos automáticos de lo que se llevan aprovechando los que realmente conocen su funcionamiento. Opino, por tanto, que la clave no es tanto que aprendamos a ser más autónomos, sino que los poderes públicos se encarguen de darnos las herramientas suficientes para obtener esa autonomía.

2.Publicado por Eduardo Coli el 30/03/2013 04:07
Como se entiende, o se puede definir, una estructura, una forma sin vida, inerte, un conocimiento, una inteligencia, una intencionalidad inmanente, inactiva, (un lenguaje) que se anima, se incorpora por los ojos, los oídos, imprimiéndose en el aparato cognitivo operativo de nuestra especie, para actuar en las expresiones de su actividad y respuestas sobre el medio ambiente.
Hasta el punto de que ya no se actúa sobre el medio ambiente, si no sobre el ser exterior de la propia estructura que nos domina y explota.
Que progresa y se desarrolla a expensa de fundarse del manejo de nuestro campo de acción cognitivo, de nuestra vida y medio ambiente doblegado y abatido por el peso de tal realidad.
A expensa de tomar y servirse de la vida de otros seres, otras formas, estructuras, inteligencias, conocimientos, no necesariamente muertos aunque si totalmente neutralizados, para desarrollarse y expandirse, sobre el dominio y la explotación de tales estructuras, inteligencias y conocimientos vivos.
Estructuras aparentemente neutras exteriores a un organismo, que son capases de captarlo, prendarse de él, como de trasladarse al interior de los mismos, alojándose y actuando desde los mismos.
Como dirigiendo y valiéndose de la vida tomada, como de la usurpación del medio ambiente de la misma, para desarrollarse y manifestarse en sus objetivos, progresos y estragos.
Todos sabemos de las acciones y reacciones múltiples que se dan y se sostiene entre todos los seres de la trama ecológica, de la reciprocidad inteligente, no lineal, entre las estructuras vivas que componen y comparten un mismo ambiente, nicho ecológico, del cual son dependientes.
Estructuras vivas muy distantes entre sí, que son capase de complementarse, contemplarse, unas a otras en sus respectivos intereses, e interactuar en consecuencia entre sí, sin que medie entre ellas, algo a si como un lenguaje abstracto, un cerebro desarrollado.
Ejemplo, plantas e insectos, que son capaces de establecer y sostener una relación reciproca, entre dos especies o formas de vida muy diferentes entre sí, que se prestan intercambian servicios entre sí.

Puedo llegar a comprender, que ciertas formas, estructuras, de composición y organización, inteligencia “inerte” sin vida y cuerpo, sin un metabolismo propio, puedan asociarse, complementarse a otras formas de inteligencia.
Con metabolismo propio, para establecer y tejer entre sí estrategias múltiples, beneficiándose, valiéndose, prestándose servicios unas a otras, mutuamente entre sí por la lucha de la permanecía y la sobre vivencia asociada entre ellas.
En una relación complementaria y reciproca entre sí, puedo llegar a comprender esta sociedad, reciprocidad de formas inteligentes.
Lo que no puedo tolerar, me es inadmisible, es el sometimiento, la dependencia total y absoluta de una sobre otra, como la tiranía, la explotación, el desequilibrio, las tenciones y la violencia de una sobre otra.
Aquí ya tengo y vivo mis conflictos.
Ahora habría que decirles a todas estas industrias parasitarias de nuestro desarrollado mundo, que explotan nuestros psiquismos, que se valen de él para progresar y desarrollarse, que la vida y el mundo ya nos las resiste más, y que sus progresos científicos para una mejor manipulación del anfitrión, por parte de la inteligencia del huésped, ya ha entrado en la cuenta regresiva, con la muerte del anfitrión se termina con la enfermedad.

Un saludo

3.Publicado por joel el 31/03/2013 23:09
En caso de que algún día se diseñara el anuncio “perfecto”, probablemente incidiría primero sobre los colectivos más vulnerables (pienso en los adolescentes, por ejemplo).


No seran anuncios perfectos del todo, pero ya hay campañas que estan incidiendo en todos los colectivos vulnerables o no de una forma brutal. Y todos nos vemos afectados.

Tampoco sé, si es el neuromarketing (o el normal), pero podriamos decir que las campañas de los partidos politicos y sus lobbies estan impactando de una forma brutal sobre todos nosotros YA EN ESTE MOMENTO.

Ya hay campañas en las que se gastan millones, por ejemplo 6000 millones de $ en las elecciones estadounidenses y tienen el efecto Hamelin.
Distintas operaciones psicologicas y operaciones de relaciones públicas.
Guerra Psicológica - Psywar documental
https://www.youtube.com/watch?v=hjllvXJZ2jQ

El futuro del que habla, está aqui con o sin neuromarketing (ya se usan multiples tecnicas bastante efectivas, el neuromarketing lo unico que hace es optimizarlas)

4.Publicado por Beatriz Basenji el 02/04/2013 19:31
El poder del "neuromarketing" es relativo. Quienes alguna vez observamos la "materia prima" con que se elaboraban cierta marca de hamburguesas,JAMAS LAS COMPRAMOS!! Y lo mismo nos ha sucedido con jugos envasados o químicos,que al agregarles agua reproducen los sabores de las mejores frutas.Los que hemos vivido en ciudades turísticas tenemos algun familiar que trabajó o trabaja en la cocina de algun gran restaurant u hotel.Precisamente lo mas sabroso que circula desde esas cocinas son los cuentos a que dan origen los cocineros y los chefs con sus NUNCA PUBLICADAS RECETAS, las que ellas elaboran para los huéspedes. Precisamente, como la "salsa madre", que utilizo como nick. Quien realmente conozca como es elaborada esta salsa no pisa jamás un sitio donde la elaboren !Así que, por mas que se conozcan nuestros mecanismos neuronales, hay un conocimiento previo que habrá de anular los efectos de la mas elaborada de las publicidades.

5.Publicado por Eduardo Coli el 02/04/2013 22:57
Una cosa era cuando los hombres eran explotado físicamente, mientras sus mentes y psiquis no tanto.
En aquel entonces era requerida la fuerza viva de su cuerpos en forma de trabajo que se obtenía por medio de la explotación de su realidad física, de su fuerza liberada por la acción y el trabajo obligados de su cuerpos, hacia los interese y objetivos económicos productivos del terrateniente, el capitalista.
Que explotaba la vida física como la reproducción social de los individuos, como toda vida no se concibe sin su medio, estas vidas y realidades vivientes pueden ser sometidas y explotadas por la apropiación del medio, al ser dependientes del medio y las condiciones físicas del entorno del que dependen.
El sometimiento y la obediencia como la dependencia y explotación de los hombres se lograba mediante la apropiación de los medios y recursos naturales de los que estos disponen, de los que estos dependen, pasando así a depender, como individuos fragmentados del que dispone del medio de la sustentación de sus vidas.
Cuando se los va a explotar un poco más allá de la fuerza física, es decir que también se los va a explotar intelectualmente, se crean y desarrollan las escuelas, las universidades, para explotarlos también a los hombres mediante la acción y el trabajo intelectual.
Pero esto no para aquí, cuando se decide que también que se los va a explotar, imaginativa, emociónamele, se crean y desarrollan las empresas, las compañías, las fabricas del entretenimiento cultural.
Posteriormente cuando se decide que se van a explotar y manipular sus ideas, pensamientos, deseos, apetitos, sueños, las capacidades cognitivas de sus mentes, etc.etc.
Y como se sabe que estas dependen de la información, se apela a la monopolización y el control como la manipulación estatal política comercial de la información para controlarlos manejarlos manipularlos mentalmente, hacia las respuestas, productivas , consumistas, como conductistas.
Y esto solo puede ser posible por el empleo y la manipulación del y los lenguajes, hoy terriblemente potenciados por medio de la tecnología, que es la que circula penetra y anima a los entes a las personas hacia cierta repuestas, soñamos con los que el mundo nos informa, nos muestra, nos bombardea, y vivimos en función de todos los datos y las información que circulan libremente por nuestras cabezas, desde antes de nacer, expuestos a los jingles sonoros de la publicidad. Y esta construcción de lo que se escucha y ve , de lo que se exhorta a pensar y sentir, no nos viene de un mundo real respetado en su complejidad. Este medio ambiente, gigantesco mundo artificial, al que nacemos para responderle, intentado sobrevivir a él sus intenciones y objetivos.
Es manejado explotado, no por un cualquiera, sino por los grandes monopolios, del manejo tecnológico de la ciencia la economía, la política comercial.
Que nuca que yo sepa, tuvo reparos, algo así como un sentimiento de respeto cuidado, menos de culpabilidad, por la vida que se usa, emplea, explota, manipula, sacrifica por el bien del progreso. Esta gente no usa de caramelos para seducir niños. Capitaliza en sus mano toda la historia de la violencia y todos los conocimientos en cuanto a la manipulación y explotación de los pueblos, por las aramos, por los libros, por las palabras, por todas las construcciones mentales que se le exigían e imponían, etc. Como indio, como derrotado, como mujer, como niño, como negro, como sirvo, como esclavo, estas realidades no son producto del espiritusanto, son productos del arte y de la violencia y de la manipulación mental de los hombres, que se viene ejerciendo ya desde los inicios de la historia, y que yo sepa por esta violencia y esta manipulación, tan rentable, jamás se ha condenado ni castigado a alguien.
Yo creo que han ávido avances extraordinarios de todo esto, por medio del estudio y la investigación sí, claro que sí, de seguro que pensado en la integridad, la complejidad, el potencial legitimo de los seres vivos, en el respeto de sus necesidades, y de su mundo como medio ambiente a considerase y respetarse por el bien de la vida. Sí capas que si, enlatados y conectados a su mundo como estamos alimentados artificialmente con lo que ellos programan, diseñan, exploran, en sus laboratorios, para que seamos más felices y libres, y de paso cañazo, demos un poquito más de juego, dividendos.

Ellos manipulan todos nuestros vínculos y capacidades cognitivas a partir de la difusión y elaboración de imágenes discursos, como lenguajes múltiples, por medio de los que se los permea y vacía mentalmente, de cualquier clase o forma de resistencia, totalmente dejándonos desarmados como individuos, de algo así como de un psiquismo defensivo, de una mente no fácil de abatir y permear, con capacidades criticas de resistir oponerse y pelear.
Antes que un niño aprenda a decir papá y mamá, ya reconoce y señala con sus gestos el signo de McDonald’s.
Y para esto, para logra una explotación tan exitosa y completa, estos los hombres, tiene que ser desposeídos, privados, de todos estos recursos y medios mentales, como lo son el manejo combativo critico de la palabra, la imaginación, la reflexión y el pensamiento, del intelecto innato y natural en todos los hombres.
Hora se viene, y ya se pretende la explotación genética de su naturaleza, es decir limitar y programar, a la máquina perfecta, al hombre ideal, por medio de la manipulación de su genoma, y para esto, hay que desprenderlo privarlo del patrimonio genético que le es innato.
Estimada Beatriz Basenji, lamento no compartir tu opino de el manejo del marketing se algo relativo.
Un saludo.

6.Publicado por Beatriz Basenji el 03/04/2013 19:39
Eduardo Coli: No todas las personas están conectadas con los medios. El neuromarketing si o si necesita de los medios para expresarse y expandirse.Parte del año resido en un país que no se distingue por la libertad de prensa.Mas aún: sus dirigentes usan y abusan de los medios.¿Qué sucede?Somos legiones las personas que nos informamos a través de Internet,porque los otros medios estan copados por la propaganda oficial.A partir que se conoce que ciertas bebidas no alcohólicas son útiles para desincrustar óxidos,etc.etc. ha caído su consumo.Lo que ha sucedido con cierta marca internacional de productos adelgazantes, donde se ha comprobado que son ciertamente letales, esto ha puesto un freno a todas las marcas. Estimado Eduardo: tenga presente que habemos muchos mas rebeldes en este Mundo de lo que el neuromarketing puede detectar.

7.Publicado por Beatriz Basenji el 03/04/2013 20:10
He trabajado en Publicidad algunos años. Fuí alguna vez contratada por una empresa líder entonces, que gastaba importantes sumas en publicidad, pero aún no conforme con ello, deseaba más y más. Procuramos para esta empresa ese "más y más ".Las ventas se superaban mes tras mes, sus directivos eran convocados por empresas dominantes de los rubros que ellos explotaban.Tenían el éxito metido en todos los bolsillos.En el mayor de sus apogeos, un miembro de la familia de uno de estos empresarios, vive un episodio de esos que no se pueden narrar, pero siempre trascienden. En poco mas de tres meses no solo quebraron, sino que DEBIERON DESAPARECER como empresa. Por perfecto que les pueda parecer el neuromarketing, la PUBLICIDAD siempre será un arma de doble filo.

8.Publicado por Ferran el 06/04/2013 17:53
Si no he entendido mal, entonces el articulo parece decir primero, que no es para tanto el neuromarketing y segundo, que aunque lo fuera, tanto mejor porque obligaría al individuo a fortalecerse mentalmente frente a la influencia del neuromarketing. Ahora bien, yo no entiendo cómo podría ser posible fortalecerse mentalmente, algo que a todas luces parece significar desarrollar herramientas críticas de forma deliberada y conscientemente, frente a algo como el neuromarketing, cuyas estrategias parecerían orientadas precisamente a crear una influencia inconsciente en el individuo y que en principio, el propio individuo no puede reconocer, precisamente, porque le afectan de forma inconsciente. Entendería, sin embargo, que tal fortaleza pudiera desarrollarse frente a una publicidad que apela a aspectos y estrategias reconocibles por un individuo (la calidad, el respeto al medio ambiente, el precio) que asiste a las mismas de forma consciente, no al revés.

Yo no puedo aceptar que algo así, que parece obvio y evidente, no lo vea quien ha escrito el articulo. A partir de ahí, tengo la sensación de que se está usando el tema de que si alguien cree que puede estar en peligro e intenta prevenir ese peligro, es que es un débil y lo débiles tienen menos valor que los fuertes. Primero, ese uso de las palabras de “débil” y “fuerte” no puede estar más cargado de prejuicios; segundo, que alguien imagine que me subo al coche me pongo el cinturón y alguien me dice que debo ser muy “débil” por no atreverme a conducir sin cinturón (si a mi alrededor hubiera niños y adultos, en esa escena ambos reirían, pero está claro que adulto y niño no reirían por los mismos motivos). Quien tiene dos dedos de frente (algo que funciona muy bien para hablar de ser adulto) se pone el cinturón.

Por favor, pongámonos el cinturón, también cuando estamos escribiendo.

9.Publicado por Eduardo Coli el 07/04/2013 19:45
Estimada Beatriz Basenji, esta no es una discusión y reflexión a nivel de lo personal, lo personal nos sirve de excusa para intentar sostener un nivel de intercambios y argumentos, discutir sobre el tema, profundizar sobre el mismo.
Cosa muy válida y auspiciosa, como totalmente en desuso hoy en día, en esto tiempos que corren.
Yo critico y cuestiono, los fundamentos mismos de la civilización, de la cual soy producto, en tanto mantengo una tensión critica y hasta conflictiva, en todo momento, con lo que estoy viviendo, siendo y representando.
No aceptando los términos, las categorías creadas y determinadas, como definidas por los procesos reproductivos de nuestras realidades.
En tanto esto, entro muchas veces en crisis cognitiva, contradictoria, con mis propios productos y experiencia, pensamientos e ideas, reflexiones y cuestionamientos, términos y palabras.
A las que pienso contaminados por los productos y los contenidos, imaginativos, ideológicos, informativos, manejados, manipulados, sostenidos, como esgrimidos por las practicas productivas, discursivas de explotación, dominio y reducción de la vida por parte de nuestra civilización.
No acepto la explotación de la vida por parte de la civilización, sabiéndome parte de la propia explotación sostenida y construida por la civilización sobre la vida.
Es decir sabiendo que la civilización solo puede sostener, mantener, ejercer, su construcción, la explotación de la vida, a partir de actuar por medio de lo vivo, la vida, mi vida.
Yo soy producto de una civilización que actúa por medio de mis huesos contra los intereses de mis huesos, que manipula y maneja la vida, por medio de actuar desde la vida de mis manos.
Reconociendo que ella, la civilización es producto de esta explotación, y que ella, como tal radica en mi, se sustenta y respira por medio de mis pulmones, piensa y actúa por medio de mis ideas y pensamientos contra mis capacidades.
Aprovechándose de mis capacidades cognitivas, valiéndose de mi cuerpo, cuando digo, que no es más que una forma de inteligencia parasitaria, un tipo de virus.
Carente de cuerpo y realidad, que tiene que erradicarse en el cuerpo y la realidad para actuar contra el cuerpo y la realidad, prosperando, multiplicándose, expandiéndose, difundiéndose y desarrollándose a costilla de ella.
Sobre el medio y la realidad que es colonizada por su acción, mientras muchos parecen complacerse y hasta enorgullecerse de los efectos nocivos alucinantes esta acción enfermiza, de los recursos creados desarrollados por ella en su progresivo avance .
De las operaciones productivas implementadas por esta enfermedad parasitaria que prospera a través de sus viseras sin ningún rencor y molestia.

Esto implica más allá que unos cuantos se complazcan de esto, la explotación de mi vida y del mundo, del cual soy producto, como un ser viviente, un servidor pacifico de la explotación y la colonización sostenida, lograda por parte de la exitosa explotación de mi vida y mundo.
En tanto a esto, elaboro, creo, desarrollo mi pensamiento crítico, mí cuestionamiento personal crítico, en función de la no aceptación de la explotación y la depredación ciega y brutal de la misma, en función del respeto que me merece la vida, y el desprecio de una civilización que la destruye, la parasita, la envenena, en función de su ciego egocentrismo y crónico, patológico, crecimiento y desarrollo.
No puedo aceptar ser parte de una civilización funda en el desprecio, la reducción la manipulación de la vida.
Que no estudia, ni desarrolla sus instrumentos, sus conocimientos, de dominio y manipulación pensando en la comprensión de la vida que desconoce y desprecia, que destruye y manipula, que ignora y desconoce en su complejidad.
Más allá de que a unos cuanto no le guste, tal lectura crítica de la realidad.
Yo mismo reconozco que hoy no podemos sobrevivir sin el bicho, somos y seguiremos siendo dependientes del bicho. En tanto que él, la enfermedad, el bicho, es dependiente de la vida, que consume, destruye parasita.
Y que el desafío pasa por la subordinación de las capacidades de la acción productiva de la inteligencia parasitaria a la complejidad e inteligencia organizativa productiva de la acción de la vida.
Víctima de esta inteligencia, y esto si pude suceder, ya que el desarrollo y la evolución de la vida, lo viviente a pasado y dependido, a experimentado y vivido complejos proceso evolutivos por la acción de la parasitación visitante de un agente externo.
Ya lo ha sufrido experimentado muchas veces a todo lo largo de su evolución.
Claro está que tal situación fue vivida a otro nivel, a nivel de lo orgánico y lo biológico, nuca a nivel de lo mental, intelectual-cerebral.
De inversión de la situación, por la sencilla razón de que muerto el huésped, muere la enfermedad.
Una vez totalmente madura y desarrollada la enfermedad quedan dos opciones, esta sigue actuando inconscientemente, ciegamente en contra de la vida, y en tanto esto se sacrifica al huésped que no reacciona ante su fin y eliminación definitiva, dejándose actuar, desposeer, eliminar, por la acción de la enfermedad hasta la aniquilación total de la vida.
O la vida reacciona y la enfermedad se subordina, es subordinada a la acción y los interese de la vida, para seguir existiendo dentro de la vida, en forma controlada y limitada, como neutralizada por los intereses de la vida.
Contemplada y empelada por la vida como un mal necesario que ha sido necesario domesticar, controlar y anexar a los proceso constitutivos organizativos del desarrollo de la vida.
Pero para que esto acontezca, se tiene que reconocer, comprender la naturaleza profunda y compleja de la enfermedad, tanto por la propia acción de la inteligencia parasitaria, que no pude sobrevivir al margen de la vida.
Como de la acción productiva de la vida, que tiene que dejar de ser víctima pasiva, complaciente, de los avances y progresos de la enfermedad.
Se tiene que despertar la vida, tiene que reaccionar, pese a las fuertes y contundentes, como constantes sobredosis liberadas por la acción de los progresos y avances de la enfermedad.
Yo no estoy pidiendo tener la razón, puedo estar equivocado, en tanto solo pretendo que se discuta, considere, cuestione, analicé critique, debata, mi posición, cosa que muchos temen, y ya es algo que no se hace, haciéndose los perros putos, como si todo estuviera bien.
Mientras se banaliza idiotiza, anestesia, intoxica a la población para que muera feliz, complacida y sin resistencia, por medios de los instrumentos, los conocimientos, las técnicas implementadas y desarrolladas por la enfermedad que nos agobia, con todos sus productos alucinantes.
Un saludo.

10.Publicado por Judit el 10/04/2013 22:21
Yo entiendo que es una técnica más de neuromarketing, suena a más sofisticada por el uso de herramientas tecnológicas muy vinculadas a la medicina pero al final todo reside en lo mismo: saber por qué el consumidor actúa de una manera y no otra y cómo seducirle.

11.Publicado por Beatriz Basenji el 11/04/2013 00:41
Estimado Eduardo Coli: tenga la plena seguridad que comprendo su mensaje. Tengo la convicción que nuestras vidas tienen caracter sagrado. No importa qué planes elaboren las mentes que se creen poderosas. Vivimos en un Universo que, cuanto mas datos aporta a nuestra consciencia, mayores son los interrogantes.No nos alcanza esta vida para tanto que podemos admirar, conocer,profundizar,etc. etc. Lo único que realmente nos salva de todas las contingencias, es la Humildad, el Amor y esa fuerza poderosísima que va en cada uno de nosotros, y que posee la exacta fórmula del Universo, en nuestra escala Humana, y que por fracciones de segundos, nos permite entrever que la Humanidad es una sola y compartimos un Destino común que nos hermana y no sabemos hasta dónde! Cordiales saludos .

12.Publicado por Rocío el 06/06/2013 21:33
Soy una joven estudiante de Psicología de una universidad pública de Argentina y me encontrado con investigaciones de neuromarketing en mi facultad, que me han conducido, por mi caracter curioso y crítico, a ahondar en el tema. Fue muy interesante el artículo, mas estoy agradecida por las esclarecedoras palabras del Sr. Eduardo Coli, una exposición sutil del conflicto que se entreteje detrás de estos fenómenos de ciencia. Y quisiera saber, Sr.Eduardo Coli, con el perdón del atrevimiento, si pudiese usted facilitarme algún sitio o material para profundizar algunas de estas cuestiones. Desde ya, muchas gracias.

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