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El padre es crucial para el desarrollo profesional de hijos e hijas

Mantener una actitud participativa con los hijos durante toda la vida resulta primordial


La importancia de la figura paterna en el desarrollo de la personalidad es indiscutible. Además, afecta a un área central de nuestras vidas: el trabajo. Las actitudes dentro de nuestras carreras profesionales vendrán marcadas por el tipo de relación que tuvimos con nuestros padres durante la infancia, señala un psicólogo estadounidense. Niños y niñas aprenderán de ellos cómo comportarse para ser competitivos, ambiciosos, pasivos o felices con lo que hacen. Tocar a los bebés, hablarles, pasar tiempo con ellos y mantenerse en una actitud participativa con los hijos durante toda la vida, resulta primordial. Por Marta Morales.




Padre e Hijo. Willow Tree.
Padre e Hijo. Willow Tree.
El éxito, el fracaso o la actitud que tengamos en nuestras carreras profesionales en la edad adulta depende del tipo de padre que hayamos tenido. Al menos, eso es lo que afirma el psicólogo estadounidense Stephan Poulter, un estudioso de las relaciones padre-hijo desde hace veinticinco años, que acaba de sacar un libro al respecto, titulado “The father factor”.

Según Poulter, que también trabaja en Los Angeles con adolescentes en edad escolar, existen cinco tipos de padres: el super-triunfador, el bomba de relojería, el pasivo, el ausente y el mentor/clemente. Todos ellos influyen poderosamente en la vida laboral futura de sus hijos e hijas.

Si el padre es super-triunfador, por ejemplo, los hijos, una vez alcanzada la edad laboral, podrían tener la sensación de estar atascados, se rebelarían contra el padre y sentirían que no valen lo suficiente.

Los hijos de un padre del tipo “bomba de relojería, de un hombre que en cualquier momento puede romper en ataques de ira contra su propia familia, aprenderán a darse cuenta rápidamente del estado de humor de otras personas. Esta capacidad les permitirá ser excelentes negociadores, así como buenos profesionales en las secciones de recursos humanos de las empresas, aunque por ello no dejarán de ser personas inseguras y desconfiadas.

Miedos e inseguridad

Si el padre es pasivo ante los hijos, lo más probable es que éstos, de adultos, tengan dificultades para expresarse emocionalmente, algo necesario en un entorno laboral en el que también se gestan relaciones personales. Y si el padre está ausente durante la infancia, los hijos tendrán grandes dificultades a la hora de trabajar para jefes varones o de interactuar con figuras autoritarias masculinas, y vivirán enrabietados con dichas figuras.

Según Poulter, resulta esencial comprender la importancia de los padres en el desarrollo futuro de los hijos, tanto como padres de hijos, como hijos que no entienden por qué la carrera laboral les va de una determinada forma. Al parecer, los patrones se repiten.

Según hayan vivido su relación con los padres durante la infancia, los hombres y las mujeres pueden desarrollar un espíritu empresarial, darle mayor o menor importancia a sus carreras, vivir hastiados del trabajo o convertirse en líderes y jefes dentro de su profesión.

Poulter señala añade que la influencia del padre en la actitud frente al trabajo es uno de los secretos mejor guardados, algo de lo que muy poca gente es consciente.

¿Qué ocurre con las jóvenes?

Poulter se ha centrado sobre todo en el caso de los varones, pero también ha estudiado a las mujeres. Según explica el autor, entre los 10 y los 18 años, los padres producen que en las adolescentes crezca el sentido de la competencia. Si ese sentido no se interioriza, porque el tipo de padre no lo posibilita, la mujer sufrirá grandes desventajas en su lugar de trabajo.

Falta de confianza, que le llevarán a no arriesgar en la consecución de objetivos; sentimientos de inferioridad, así como deseo de no parecer demasiado “mandona” entre los compañeros masculinos; intento de conseguir la aprobación de los jefes varones, no ya por los propios logros laborales, sino por comportamientos infantiles o de aprovechamiento de la propia belleza, serán consecuencia de su falta de confianza en sí mismas.

Para hombres y mujeres, por tanto, resulta crucial tener una buena relación con su padre para poder desarrollar una personalidad segura y confiada en el futuro, a nivel laboral y a todos los niveles. Por eso, Paulter aconseja a los nuevos padres que se impliquen: tocar a los bebés, hablarles, pasar tiempo con ellos y mantenerse en una actitud participativa con los hijos durante toda la vida resulta primordial.

En el caso de padres divorciados, en la que la ausencia suele ser casi inevitable, da recomendaciones muy específicas: si uno no quiere convertirse en un padre del tipo ausente por el hecho de no vivir bajo el mismo techo que sus hijos debe: no criticar a la madre de éstos, aprovechar cada minuto que tenga para estar con ellos; en ese tiempo, actuar como si viviera siempre con ellos, y evitar lo que él llama “el síndrome del padre Disneyland”, esto es, que intente ganarse el cariño de sus hijos comprándoles todo lo que quieran. El futuro laboral de los hijos e hijas podría estar en sus manos.

Martes, 16 de Mayo 2006
Marta Morales
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Nota


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1.Publicado por Briggs el 21/05/2006 15:59
Estoy de acuerdo con que las figuras paternas pueden haber sido desde hace 20 años y hasta ahora en la sociedad norteamericana un modelo para adolescentes. Me gustaria que en las apreciaciones teoricas se tuviera en cuenta es factor temporal en el cual se realiza un estudio y el grupo social que ha sido estudiado. No es lo mismo un grupo social de clase media de U.S.A. , que un grupo de clase media en Mexico, que en Argentina u otro. Cabe destacar que a veces las notas muestran el resultado de un estudio que genera una tendencia a creer que se tuvieron en cuenta todos los factores. El rol de la mujer va cambiando y la que antes no era referencia profesional para sus hijos puede hoy serlo y tambien realizo estudios sociales con decenas de personas en las que encuentro otros resultados. Por ejemplo la referenciacion profesional materna o de alguien de la familia que sea referencia para el niño o adolescente.Gracias por el espacio brindado

2.Publicado por Bayo el 24/05/2006 17:39
Aquí hay algo que falla. ¿En qué se basa este hombre para hacer sus afirmaciones? ¿Cómo ha realizado la categorización? Si asumimos lo que dice podemos estar cayendo en graves errores. Yo por mi parte prefiero vivir antes con la duda que con un mal axioma. ¿Qué pasa entonces con los hijos de madres solteras? ¿Y con los huérfanos? ¿Es que no hay ningún huérfano que triunfe socialmente?

3.Publicado por Altuzar el 25/05/2008 06:38
Yo estoy de acuerdo con las afirmaciones del Dr.Poulter porque yo he tenido muchas dificultades para desempeñarme adecuadamente en mi trabajo porque mis relaciones con mis jefes siempre son dificiles. Tuve un padre que en cualquier momento explotaba y viví mi niñez con grandes angustias y miedos. Ya como adulto he tenido que realizar mucho trabajo interior para reconocer que mis inseguridades y miedos tengo que superarlos y resolverlos a partir del perdón de quien lo generó y de mi decisión de superarlos. Ya que con frecuencia impiden que me desempeñe adecuadamente, a pesar de no tener incapacidades intelectuales ni físicas.
Afortunadamente, todos tenemos la capacidad de superar cualquier situación de nuestra niñez y adolescencia si decidimos hacerlo a partir de un trabajo personal o con ayuda profesional. Pero lo importante es resolverlos para vivir felices y hacer felices a los que vivan con nosotros y evitar repetir patrones de conducta y dañar a nuestros hijos que no tienen porque sufrir nuestros conflictos personales.


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