Tendencias 21
Universidad Comillas




El papel actual de las religiones en la paz mundial

Un extenso estudio alemán revisa la actuación de las tradiciones religiosas en esta dirección en los últimos años


A lo largo de varios años, en ‚Tendencias21 de las Religiones‘ se ha comentado los esfuerzos de las tradiciones religiosas en pro de un trabajo por la paz mundial. Pese a que muchos autores relacionan las religiones con la violencia y el fanatismo, existe también (sobre todo en la actualidad) un gran interés por parte de las tradiciones religiosas por un trabajo serio por la paz mundial. Un extenso estudio alemán titulado ‚Religionen und Weltfrieden‘ (‚Las religiones y la paz mundial’) ha sido ampliamente comentado y publicado en la revista ‚Actualidad Bibliográfica‘ (Centro Borja, Sant Cugat del Vallés). Ofrecemos una versión del contenido de este texto para nuestros lectores. Por Josep Boada.




La revista digital Tendencias21, en su sección de Religiones, ha reflejado en diversas ocasiones la hipótesis de que las tradiciones religiosas, respetada la diversidad y el pluralismo propios de cada una, tiene sentido en el siglo XXI.

Frente a posturas filosóficamente respetables que consideran que las religiones generan actitudes fundamentalistas, fanáticas y violentas, postulamos que la defensa pacífica de las víctimas, de los derechos humanos, de la paz y de la integridad de la creación, forma parte de los proyectos de muchas de las grandes tradiciones religiosas.

Dentro de esta cosmovisión –que puede ser discutida- debemos situar los contenidos del denso volumen en alemán Mokrosch, Reinhold–Held , Thomas-Czada, Roland (Eds.), Religionen und Weltfrieden. Friedens und Konfliktlösungspotenziale von Religionsgemeinschaften. [Edit.: Kohlhammer, Stuttgart 2013, pp. 350].

En las páginas de Actualidad Bibliográfica de filosofía y teología. Selecciones de libros. Estudios, libros, notas (julio-diciembre 2014) se inserta un amplio comentario a los contenidos de este libro que aquí ofrecemos a los lectores de Tendencias21 de las Religiones. Actualidad Bibliográfica es una publicación del Instituto de Teología Fundamental radicado en el Centro Borja de la Compañía de Jesús en Sant Cugat del Vallés. Ofrece periódicamente una extensa información sobre la bibliografía internacional en temas teológicos, filosóficos y sociales, relacionada con la extensa biblioteca especializada en estos temas radicada en este Centro de Investigación, reflexión y enseñanza.

La aportación de las religiones a la paz mundial

El tema que trata la presente obra Religionen und Weltfrieden. Friedens- und Konfliktlösungspotenziale von Religionsgemeinschaften no puede ser más importante para nuestro tiempo. Se trata de la postura, los proyectos y las acciones que llevan a cabo las Religiones respecto a la paz mundial, así como del potencial de las comunidades religiosas para solucionar los diversos conflictos que finalmente acaban en violencias y en guerras.

La obra reúne las ponencias presentadas en un Simposio internacional organizado por la Fundación Alemana para la investigación de la paz, la Asociación para la Investigación de la religión y los conflictos, y también por el Consejo Científico de las conversaciones de paz de la ciudad de Osnabrück. Las tres instituciones, conjuntamente, organizaron el Simposio que tuvo lugar en octubre de 2010 en dicha ciudad alemana.

El tema a estudiar era “Religiones y paz mundial. El potencial de las comunidades religiosas para solucionar conflictos y fomentar la paz.” Las ponencias ofrecen una visión tanto de los discursos teológicos y científico-religiosos sobre el tema, como también algunos análisis de conflictos de carácter religioso, aduciendo y analizando algunos ejemplos concretos de hechos que han evolucionado hacia la paz. El volumen no se dirige únicamente a los especialistas, tiene también en cuenta a un público más amplio sensibilizado por este importante tema.

De entrada hay que reconocer que las religiones encierran un gran potencial de paz, que constituye uno de sus valores fundamentales, lo cual se deduce tanto de sus fuentes primarias -la mayoría hacen referencia a una revelación trascendente-, como también de su misma historia.

Religiones y violencia

Es innegable, sin embargo, la existencia de otra cara, ya no tan positiva: las religiones a su vez han sido también, en diversos momentos de su historia, ocasión de graves disturbios violentos. En la obra se mencionan los varios movimientos fundamentalistas, los conflictos sociales motivados por causas ético-religiosas y, como caso reciente, el más grave y más contrario al verdadero espíritu religioso de la paz, el terrorismo transnacional, principalmente de origen islámico, lo más contrario al espíritu religioso universal.

El actual renacimiento religioso, un hecho impensable para no pocos que estaban convencidos que la secularización acabaría con el fenómeno religioso, suscita la cuestión de si no sería posible encontrar una base común a todas las religiones, una base de valores universales, fundados en las revelaciones de cada una de ellas, valores que servirían para fomentar activamente la paz, la justicia y la tolerancia en la manera de abordar las dificultades y problemas de nuestro tiempo, sobre todo aquellas que desembocan en la violencia.
 
El mensaje de paz de las tradiciones religiosas

Los escritos sagrados de las grandes religiones, así como sus seculares tradiciones, contienen mensajes de paz y de concordia, que constituyen una importante aportación para la convivencia pacífica entre los hombres, los pueblos y las diversas civilizaciones y culturas.

En concreto, señalan los editores en la Introducción los siguientes elementos de carácter esencialmente religioso: la condición de creatura, procedente de Dios, de todos los seres humanos; la prohibición total de la muerte arbitraria de un hombre y el mandamiento supremo del respeto absoluto de toda vida humana, sea de la condición que sea, de todo lo cual se deduce la norma suprema que debe regir toda vida humana: “la cultura de la no violencia”.

Además, toda religión cree en una unión de todos los hombres, fundada en la realidad de un ser supremo, de lo cual se sigue la convicción de la existencia de una fraternidad universal, es decir, de “una cultura de la pacifica fraternidad que abraza a todos los hombres ”, sean de la cultura y condición que sean. Además, desde el punto de vista ético, encontramos en todos los escritos de las grandes religiones la llamada “regla de oro”, que nos manda “tratar a los demás como queremos que nos traten ellos a nosotros mismos”, principio en el que se puede fundamentar sólidamente una “cultura de la paz”.


Religiones y ética

Sin olvidar que en los escritos sagrados de las cinco grandes religiones universales, se pide a sus adeptos que sigan en conciencia el camino de la veracidad, de la justicia, la solidaridad y de la tolerancia, todas ellas actitudes fundamentales y básicas de toda cultura de la paz. Por otra parte, una cultura fundada en estos principios, señalan los editores, posee una gran capacidad de diálogo, que va más allá de los límites de cada comunidad religiosa concreta, capacidad que tiene también no poca importancia en relación a establecer la paz en situaciones conflictivas que pueden desembocar en la violencia. 

Conviene tener en cuenta que a esta ética, fundada en lo religioso, se opone radicalmente la violencia practicada, a veces, en nombre de una supuesta religión. Se refieren los autores sobre todo a los diversos fundamentalismos de carácter religioso que lamentablemente encontramos, en grados diversos, en algunas  religiones, aunque es verdad que no llegan a la violencia extrema, fanatismos, sin embargo, que dividen al mundo en buenos y malos, como si a estos últimos fuera, de alguna manera, lícito aplicarles algún grado de violencia.

En algunos casos, ello supone una creciente ideologización de lo religioso con imágenes del “enemigo”, así como procesos políticos que se van radicalizando y que rozan la violencia. Los fanáticos religiosos encuentran aquí el terreno abonado y buscan su salvación en la constitución de regímenes teocráticos absolutistas. El ejemplo actual más patente lo tenemos en los grupos islámicos radicales, de carácter transnacional, que llegan a la increíble aberración de concebir la violencia casi como si fuera un precepto religioso que hay que cumplir. 

La paz en las cinco religiones

La obra tiene en cuenta, en sus análisis sobre la paz, a las cinco grandes religiones mundiales: hinduismo, budismo, judaísmo, cristianismo e islam, clasificadas según su origen histórico. Se divide en cinco capítulos. Después de la introducción, el capítulo segundo trata de “la religión como fuerza de paz. Desafíos a inicios del siglo XXI”.

Por lo general cada capítulo contiene dos artículos que abordan el tema. En este, el primer estudio es de Hans Küng , muy comprometido en todas estas cuestiones relacionadas con la paz. En su artículo, formula la cuestión de “si existe una visión común de la paz en el mundo”, a la que responde afirmativamente mostrando que las religiones son una importante fuerza impulsora de una cultura de la paz. Alude a numerosas iniciativas, en las cuales actores, motivados religiosamente, se comprometieron en diversos conflictos violentos, buscando y promoviendo una solución pacifica, alcanzando en no pocos casos notables éxitos.

Hans Küng contempla, en su capítulo, muchas posibilidades acerca de cómo las religiones se pueden implicar y comprometer activamente por la paz. Concluye su excelente estudio con unas llamadas que merecen tenerse muy en cuenta: la primera a la ciencia, que ha de seguir ocupándose con el potencial conflictivo de la religiones, pero todavía más con el potencial, a veces descuidado, de la paz; la segunda, se dirige a la política, que debería tener muy en cuenta y favorecer a los promotores de paz en las religiones e incluirlos a tiempo en los procesos de paz; la tercera, se refiere a los medios de comunicación, que han de informar críticamente acerca de las religiones y ejercitar la libertad de prensa con plena responsabilidad; la cuarta y última llamada se dirige directamente a las comunidades religiosas, que han de ser conscientes del valor de su enorme potencial de paz y usar todos los recursos, competencias y relaciones, colocando el tema de la paz como elemento de la máxima importancia en su agenda.

Y concluye Küng afirmando que “su visión de la paz en el mundo se fundamenta en una triple inquebrantable esperanza: toda religión, a causa de su riqueza espiritual y ética, posee un potencial de futuro de enorme fuerza; todas las religiones en mutua comprensión y colaboración pueden alcanzar una comunidad mayor;  todas las religiones mundiales conjuntamente pueden llevar a cabo una aportación irrenunciable en la construcción de un mundo más pacífico y más justo”.   

La religión ¿es una potencia mundial?

El otro artículo relativo a este tema es de Claus Leggewie, profesor de Ciencias políticas, que se pregunta “si la religión se puede considerar una potencia mundial”. Describe, partiendo de la paz westfaliana del siglo XVII en la que se dividieron definitivamente las confesiones católica y protestante, el desarrollo de una sociedad postwestfaliana.

Esboza, desde este trasfondo, perspectivas para ordenar la relación armónica entre el estado, la sociedad y las religiones en la actualidad, subrayando la necesidad de la cooperación y del equilibrio en la manera de enfrentarse buscando soluciones pacíficas a los campos conflictivos, evitando todo género de violencia. 

El capitulo siguiente estudia cómo conciben la paz y la violencia las cinco grandes religiones mencionadas. A cada una se le dedican dos estudios. Se inicia con el hinduismo. Joseph Prabhu, profesor de Filosofía y Religión en la California State University, desarrolla el tema de la paz y la violencia en el hinduismo. Sitúa el ejemplo y la acción de Mahatma Gandhi en el centro de su estudio, cuyas ideas son prototípicas de las diversas corrientes dentro del hinduismo, y su acción y pensamiento tuvo una gran influencia en la ética hinduista hasta el siglo XXI. La ética de la paz de Gandhi no se basa, según el autor, en ninguna verdad objetiva, sino en una subjetiva y relativa, y justamente por eso es enormemente efectiva.

Concluye su estudio afirmando que ha intentado resumir cuál sea el trasfondo teorético en el que se basa la filosofía de la paz de Gandhi. Considera lamentable y causa de preocupación el hecho de que a esta filosofía en la India, en los años posteriores a la independencia, se le concediera solo una importancia relativa.

Las tensiones permanentes entre hindúes y no hindúes en la India actual son características de una variante del hinduismo, que no tiene nada en común con el hinduismo defendido y practicado por Gandhi. Adelheid Herrmann-Pfandt, profesora de Ciencias de la Religión en la Universidad de Marburgo, especialista en historia de la religión india y del Tibet, completa la aportación anterior constatando cuál sea el grado alcanzado de convivencia pacífica entre las diversas religiones de la India.

Titula su estudio: “Paz y violencia en el hinduismo, bajo la especial consideración de las relaciones hinduistas y musulmanas”. Considera los actuales conflictos entre hindús y musulmanes, así como los excesos violentos del movimiento Hindutva frente a otras religiones, instrumentalizaciones del hinduismo de carácter político.

El budismo y la paz

Pasamos al budismo y a su postura frente a la paz y la violencia. El primer artículo de Peter Harvey, profesor emérito de estudios budistas en la Universidad de Sunderland, analiza los caminos budistas para la solución de los conflictos con la total renuncia a la violencia.

Destaca sobre todo el autodominio individual del budista, que representa un presupuesto esencial para la posibilidad de la renuncia a la violencia y para conseguir  la reconciliación pacífica en cualquier conflicto. Como ejemplos significativos del potencial de paz del budismo menciona, como elementos representativos, el movimiento budista de paz llamado Sarvodaya Shramadana de Sri Lanka y el movimiento Thich Nhat Hanh del Vietnam.

El siguiente estudio de Michael Zimmermann, profesor de Budismo indio en la Universidad de Hamburgo, se pregunta por la capacidad efectiva del pensamiento budista para fomentar la paz y contempla una tensa relación entre la espiritualidad de la paz de carácter individual y su transmisión a las organizaciones sociales.

Considera que tienen un papel decisivo las personalidades carismáticas en la resolución de los conflictos y en los procesos de paz; especialmente en el clero budista hay un elevado potencial para alcanzar soluciones pacificas en los conflictos. Afirma que sería muy de desear que se llevara a cabo un intenso diálogo con representantes del budismo y otros estudiosos investigadores de la paz para que se suscitaran nuevos impulsos respecto a la religión budista como una de las tradiciones religiosas más importantes del mundo en lo que respecta a la afirmación y consolidación de la paz.

El judaísmo y la paz

Entramos seguidamente en el Judaísmo. También aquí dos estudios  nos muestran la importancia de la paz en la religión judía. Ben Mollov , docente de Ciencias políticas y alta dirección de conflictos en la Universidad Bar-Ilan de Tel Aviv, muestra claramente que las experiencias históricas de supervivencia del judaísmo son determinantes de la relación de violencia y paz hasta el presente.

En la búsqueda de tradiciones acerca del pensamiento judío de la paz, encontramos muchos elementos, tanto en la tradición rabínica como también en la historia política de las ideas, influenciadas por el elemento religioso. Como ejemplo de una posible influencia en este sentido, cita a los pensadores Daniel J. Elazar, Martin Buber y Hans J. Morgenthau, los cuales, en virtud de su concepción personalista, del “Encuentro con el otro”, pudieron impulsar una efectiva ética judía de la paz.

El  otro artículo dedicado al judaísmo es del rabino Jonathan Magonet, que reúne y analiza los textos más importantes de la Tora, en los que se convoca a una acción violenta o a una componenda pacifica. Su pensamiento se sitúa en la tradición rabínica y ofrece algunas propuestas de cómo estos textos pueden ser interpretados de acuerdo con la sensibilidad de nuestro tiempo. 

El cristianismo y la paz

Entramos ya en el cristianismo. Scott Appleby, profesor de historia, trata de la gran importancia de la ética neotestamentaria de la paz en el cristianismo. Había publicado ya anteriormente la obra, La ambivalencia de lo sagrado, la cual ofrecía una investigación muy válida que preparaba el camino para comprender la enorme importancia del cristianismo como factor de paz en el mundo. En el actual estudio discute la relación de las exigencias neotestamentarias respecto a la libertad de la violencia en relación con la teoría y praxis cristiana de la guerra justa. Aboga por una agenda de la institución cristiana de la paz sin la “guerra justa”.

El otro estudio es de Wolfgang Lienemann, profesor emérito de Ética en la Facultad Teológica de la Universidad de Berna. Titula su trabajo: “Fundamentos de la ética cristiana de la paz según los ejemplos de violencia y paz en la historia del cristianismo”. Confronta las formas tradicionales de la legitimación cristiana de la violencia con los diversos campos relacionados con el compromiso cristiano a favor de la paz. Desarrolla, fundado en la Carta de la ONU, una ética cristiana propia de la paz que tiene en cuenta la libertad religiosa y la libertad de la violencia, así como el pluralismo religioso. 

Religión islámica y paz

De la religión islámica se ofrecen igualmente dos aportaciones. Ayse S. Kadayifci-Orellana, profesora de investigación de la paz y los conflictos en la School of International Service de la American University de Washington,  presenta cómo concibe la paz y la violencia el Islam y propone al final una interpretación acomodada a las exigencias de nuestro tiempo. Udo Steinbach , profesor emérito de Ciencia islámica, presenta las causas de la ideologización y politización del Islam, que serían a su vez la razón principal de los procesos que desembocan en la radicalización islámica de nuestro tiempo.

Política, derecho y religión

Los artículos del cuarto capítulo, cuyo título es: “Política, derecho y religión”, están dedicados a estudiar las condiciones sociales y jurídicas que se requieren para hacer posible que las religiones puedan ejercer su papel de fomentadoras de la paz en nuestro mundo tan convulsionado. 

Marcan al mismo tiempo importantes campos de actuación para realizar un trabajo a favor de la paz motivado religiosamente. Así, el derecho religioso constituye un importante marco de referencia que en modo alguno podemos dejar de lado, como lo muestra el competente estudio de Gerhard Robbers , profesor de Derecho público, Derecho eclesiástico y Filosofía del derecho en la Universidad de Tréveris, que trata de “Pacificación, leyes constitucionales religiosas”. Muestra no solo la concepción de una comunidad estatal, sino que el derecho religioso actúa por su parte en la sociedad y realiza una aportación al mantenimiento de la paz. 

El siguiente estudio de Michael Droege , profesor de Derecho público en la Universidad de Heidelberg, subraya que la garantía fundamental y jurídica de la libertad religiosa no hace necesariamente obligatorio una separación del Estado de su fundamentación religiosa. Es necesaria, sin embargo, una mutua relación pacifica entre religión y estado, evitando aquellos conflictos que a la larga cuestionan la paz. Subraya la necesidad de someter el derecho religioso a procesos de inculturación para acomodarse a las nuevas situaciones de las sociedades modernas, como lo demuestra el ejemplo del Islam.

Religiones y derechos humanos

Dos estudios están dedicados al tema de los derechos humanos. Javaid Rehman, profesor de Derecho islámico y Derecho internacional, desarrolla el tema “Religiones, paz y derechos humanos”. Muestra que las religiones en general y el Islam en particular tienen a veces no pocas dificultades en reconocer la validez de los derechos humanos, tal como los conciben y defienden las sociedades modernas.

Así, por ejemplo, la fundamentación religiosa de la violencia o de la pena de muerte se apoyan en estrechas, a veces también abusivas interpretaciones de textos del Corán, que tendrían que explicarse a partir de circunstancias históricas que ahora ya resultan inaceptables y, en este sentido, exigirían cambios en la legislación que no puede considerarse absolutamente válida, prescindiendo de aquellas circunstancias históricas particulares que entonces la justificaban. 

Heiner Bielefeldt, representante oficial de la ONU para la libertad religiosa, subraya la gran importancia de la libertad religiosa en relación al derecho de autodeterminación en cuestiones religiosas y de cosmovisiones ideológicas del mundo. Mientras este derecho se ha impuesto y se respeta en Europa, en otras muchas regiones del mundo se contempla como una amenaza y en este sentido resulta difícil su aceptación práctica, lo cual conduce no pocas veces a movimientos violentos. Afirma que no sólo se oponen a este derecho de la libertad religiosa los tradicionalistas. También a partir de “posiciones liberales” se muestran considerables reservas al respecto.

Profilaxis de la instrumentación

En el siguiente capítulo dedicado a lo que denominan metafóricamente como “la profilaxis de la instrumentalización”, encontramos dos estudios sobre este tema: qué medidas habría que tomar para orientar las religiones hacia la paz sin que sean utilizadas políticamente. 

Shanta Premawardhana, director del programa “Diálogo interreligioso y colaboración interreligiosa” del Consejo Ecuménico de las Iglesias, hace referencia a una larga tradición histórica de servirse de la religión ideológicamente y de acuerdo con sus propios intereses, y ello a favor de las reivindicaciones de poder religioso y político de determinadas elites. Una posibilidad de impedir este abuso en el futuro lo ve el autor en el hecho de que la amplia masa de los creyentes, especialmente las clases sociales más bajas, se implique en estos procesos de diálogo. 

Por su parte, Andreas Hasenclever, profesor de Investigación de la paz y Política internacional en la universidad de Tubinga, titula su estudio: “Guerra en la tierra y paz en el cielo: reflexiones acerca de la profilaxis de la instrumentalización de las religiones”.

Se pregunta cómo las religiones pueden evitar efectivamente una instrumentalización política, que con frecuencia es causa de tensiones y de situaciones violentas y enormemente conflictivas. Es verdad que conflictos violentos siguen una lógica secular, sin embargo, existe en muchos casos una dimensión conflictiva religiosa, sobre todo allí donde la religión condiciona fuertemente la vida social cotidiana de una gran mayoría de ciudadanos. 

No es raro que las elites políticas cedan en situaciones conflictivas a la tentación de apropiarse, poniéndolas a su servicio político, posiciones y valores claramente religiosos, que quedan distorsionados y falseados a causa de su instrumentalización política. Considera que es también necesario adquirir un conocimiento de la complejidad de la tradición histórico-religiosa para poder oponerse, dado el caso, a interpretaciones simplificadoras o distorsionadoras de los escritos sagrados de la religión correspondiente.
 
Las tradiciones religiosas a la búsqueda de la reconciliación
 
El último tema de este capítulo se dedica a la reconciliación, también con dos estudios. Otro ámbito importante de las tareas pertenecientes a los trabajos de implantación de la paz consiste en la elaboración de las experiencias violentas y de la reconciliación en las fases posteriores al conflicto. Daniel Philpott, profesor de Ciencias Políticas e Investigación de la paz en la Universidad Notre Dame en Indiana, trata de la “Reconciliación como servicio divino”.

Contempla, en los esfuerzos políticos internacionales que buscan una consolidación de la paz, un amplio campo de actividad religiosa para elaborar pasadas experiencias de violencia y aportar la reconciliación en las sociedades postbélicas, que siguen sufriendo las amargas consecuencias de la pasada contienda. Aquí la efectividad de lo religioso podría ser muy considerable y de notable eficacia.

El estudio de Hans G. Kippenberg profesor de Ciencias de las Religiones comparadas de la Universidad de Bremen, lleva por título: “En el punto de intersección de las comunidades religiosas y las misiones internacionales de paz”. Muestra que la reconciliación religiosa y la justicia deberían completarse con un concepto de paz democrática. El trabajo de la paz se hace dificultoso allí donde los conflictos políticos están recargados con lenguaje religioso. Señala como caso ejemplar del conflicto en el
Oriente próximo.
 
Al final esperanza

El último capítulo que cierra la esta magnífica obra Religionen und Weltfrieden. Friedens- und Konfliktlösungspotenziale von Religionsgemeinschaften está dedicado a mostrar casos concretos en los que se restableció, con más o menos éxito, la paz.  

Se indican los actores que intervinieron, los métodos llevados a cabo, las experiencias realizadas y sus resultados finales. En total, se exponen seis casos. El primero lo expone Mustafa Y. Ali, Secretario general del Consejo africano de los dirigentes religiosos. Ofrece una visión general de los conflictos violentos por motivos políticos y religiosos y los acuerdos de paz realizados en muchas regiones de África. Constata una latente difusión de los extremismos religiosos en África, reforzados por la autoridad religiosa, cuya causa no está en la lucha entre las culturas y las religiones, sino en las disputas políticas por el poder en las cuales se abusa del papel de la religión.
 
El segundo trabajo es de Cesare Zucconi, secretario general de la Fundación católico-romana Sant‘ Egidio, en el que describe el trabajo práctico a favor de la paz que se lleva a cabo en su conocida organización, la cual organiza fórums de diálogo entre las diversas religiones, así como entre creyentes e incrédulos. Es realmente importante la labor que están realizando en muchos lugares del planeta con resultados muy aceptables.
 
A.T. Ariyaratne, cofundador y director del movimiento Sarvodaya Shramadana de Sri Lanka, describe las fases de los 30 años de conflictos violentos que han tenido lugar en este país. Su movimiento utilizó los valores religiosos para ofrecer una ayuda a la transformación de la conciencia y de las estructuras políticas de poder, que se habían mostrado incapaces de alcanzar y afianzar la paz.

Susan Hayward del Institute for Peace de los Estados Unidos, destaca en su estudio que la dinámica de los conflictos conduce con frecuencia a un cambio en la identidad de los grupos, que desencadenan una alienación psicológica y en consecuencia una partición o división de la sociedad, para cuya reparación no duda que puede ayudar el potencial religioso aplicado a reinstaurar la paz. Se fija en concreto en el caso de Irak.

El siguiente estudio de Mauricio García Durán, director del Center for Investigation de Colombia, habla de la reinstauración de la paz por medio del desarrollo. Tiene en cuenta el caso de Colombia. En el centro de sus reflexiones están los programas de la Iglesia católica de Colombia que se esfuerza en diversos sectores sociales y con diversos métodos de reducir los procedimientos violentos por medio de la ayuda humanitaria y la construcción de una red de ayudas sociales.  

El último trabajo es de Ivo Markovic, profesor de Teología práctica en la Facultad franciscana de Sarajevo. Lleva por título: “Edificar la paz por medio de la Religión”. Muestra la estrecha dependencia entre identidad religiosa y nacional en los Estados de la antigua Yugoslavia, una de las causas de la escalada violenta en la guerra de los Balcanes en los años 1990.

Conclusión
 
En fin, como habrá podido apreciar el lector, se trata de una obra magnífica que muestra, desde diversos puntos de vista y llevados de la mano por competentes conocedores del tema tratado, la enorme importancia de la religión en todo lo relacionado con la paz en el mundo. Las religiones han sido en muchas ocasiones, a lo largo de la historia y en la actualidad, incuestionable causa de conflicto y violencia.

Sin embargo, esta violencia de dimana de la esencia de las cosmovisiones religiosas que están siempre esencialmente referidas a la fraternidad, la solidaridady la paz. En este sentido, la contribución de las religiones a la paz, el olvido de una violencia ancestral, y su entrada en convergencia con la búsqueda universal de la paz, supone una conversión de las religiones a su verdadera esencia y la denuncia de las hermenéuticas fundamentalistas que llevaron, llevan y podrían seguir llevando a la violencia.

 
 
Josep Boada Cots es profesor en el Instituto de Teología Fundamental de Sant Cugat y director de la revista Actualidad Bibliográfica. Colaborador de la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión.



Martes, 5 de Mayo 2015
Josep Boada
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Nota

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1.Publicado por Joaquín González Álvarez el 06/05/2015 18:20
En una parte del post a comentar, se expresa: "el actual renacimiento religioso" y por los razonamientos manejados en el artículo, se infiere que se refiere a un renacimiento de istituciones religiosas o iglesias. En nuestra opinión en la Era del Conocimiento, el renacer es del Sentimiento Religioso, sentimiento que son capaces de ostenterlo hasta los considerados ateos (hasta por ellos mismos)dotados de una espiritualidad humanista. La lucha por la paz no necesita estar fundada en la "voluntad de un ser supremo"' , sinó en el corazón de hombres y mujeres de buena volunad por salvar aquí y ahora la Humanidad.

2.Publicado por Carlos Palacios el 06/05/2015 23:34
Excelente la reseña del señor Boada, que se agradece.

Si hay alguna forma de que las religiones contribuyan a la paz, es remitiéndolas a sus raíces. Ahí está lo fundamental. Por el contrario, es en sus praxis donde surgen las contaminaciones con lo político, lo económico y lo cultural, y por ende es en éstas últimas donde se dan los más enconados conflictos. En cambio, en el campo de los orígenes, de los fundamentos, es más factible encontrar puntos de acuerdo, en especial si esos puntos se refieren a los derechos humanos.

Por eso es tan necesario no mezclar la religión propiamente dicha, es decir, sus fundamentos, con lo organizacional y aplicativo de la religión; no mezclarla con la organización religiosa y sus errores; no cometer un error similar al del ateísmo, que rechaza la existencia de Dios basándose en las aberraciones de las organizaciones religiosas. Para que tenga posibilidades de llegar a ser realidad, esa “profilaxis de la instrumentalización de las religiones” de la que habla el artículo, tiene que partir de puntos de acuerdo sobre los fundamentos; sobre lo más básico.

Saludos,

Carlos.

3.Publicado por Pedro Rubal el 07/05/2015 10:24
Excelente la aportación del autor del post. Los comentarios 1 y 2 me han ahorrado extenderme en este mío: Los comparto plenamente. Sólo, por mantener mi línea de otros comentarios, insistir que, enmarcando esto en el pluralismo religioso, es menester acudir a las raíces antropológicas de la "condición" teologal del hombre, porque ahí es donde está el orto de lo religioso, no en las instituciones, por muy brillante y documentado que sea cuanto se escriba sobre ellas. Doy mis razones: Son artificios humanos y arrastran los defectos de todo lo institucional y las integran personas que deben tener buenas disposiciones a la hora de soportar sacrificios o tomar decisiones que los impongan. Y en cuanto a la eficacia, creo que podemos, cuando menos, considerar estos dos: La ONU, negativamente; Gandhi, bonísimo ejemplo de eficacia y fortaleza personal, que venció las instituciones.Tal vez Hans Küng apunte algo en esta perspectiva; pero yo no conozco su trabajo.
Saludos.
Pedro.

4.Publicado por clean el 10/05/2015 22:26
Tres clases de personas. 1Co 2:14-15 Pero el hombre natural no percibe las Cosas que son
del Esprirítu de Dios,para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir
espiritualmente. 1Ti 6:16; 6:20-21.

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