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El ser humano tiende a pintar el pasado de color de rosa

Minimiza las desgracias y consigue así una mayor comprensión de la vida


Las experiencias negativas de la vida sirven generalmente para fortalecer nuestra personalidad, según dos estudios. Tendemos a minimizar el miedo, la angustia y otras emociones negativas, mientras enfatizamos los recuerdos positivos, poniendo de relieve aquello que nos permite mantener una visión optimista de nosotros mismos y del mundo en general. Por eso somos una especie muy positiva, que suele minimizar el impacto de las desgracias en pos de una mayor comprensión de la vida y de nosotros mismos. Por Marta Morales.




Memorias del corazón. Susanart.
Memorias del corazón. Susanart.
El ser humano tiende a ver el pasado de manera positiva, sean cuales fueren los acontecimientos que nos hayan afectado. Con el tiempo, tendemos a darle sentido a los hechos, lo que nos convierte en una especie muy positiva, que suele minimizar el impacto de las desgracias en pos de una mayor comprensión de la vida y de nosotros mismos. Así, relegamos las emociones negativas del pasado y enfatizamos las positivas, poniendo de relieve aquello que nos permite mantener una visión optimista de nosotros mismos y del mundo en general.

Estas son las conclusiones de dos estudios realizados por investigadores de la universidad de Concordia, en Montreal, en los que se analizó el impacto de ciertos hechos en los individuos, así como las emociones que produjeron y su evolución en el tiempo. Los resultados de ambos estudios han sido publicados en el último número de la revista especializada Journal of Personality.

Por otro lado, aquellos acontecimientos negativos que nos han afectado profundamente y que han ayudado a la formación de nuestra personalidad no marcan nuestro mundo emocional de la misma forma para siempre. Al parecer, tendemos a minimizar el miedo, la angustia y otras emociones negativas, mientras enfatizamos los recuerdos positivos.

Instinto de mejorar

Los individuos mentalmente sanos generan así una narración más bien optimista de su historia, de manera que esto les sirve para crearse una identidad más saludable, señalan los especialistas Michael Conway y Wendy-Jo Wood, de dicha universidad.

En una entrevista, Comway declaró que la salud mental se mantiene o se mejora gracias a los continuos intentos que hacemos para darle sentido a las experiencias vitales. La gente tiende a ver el aspecto positivo incluso a las situaciones más difíciles que hayan vivido, y minimizan al máximo sus efectos. Aquellos hechos que han afectado más al sistema emocional de una persona se transforman así en herramientas que conforman su personalidad o su historia vital.

Basándose en los resultados de ambos estudios, los especialistas han concluido que la percepción que tenemos de los hechos negativos nos permite darle sentido a las cosas, un sentido más positivo que negativo normalmente.

Más de 300 personas

Para la investigación fueron analizadas más de 300 personas, en dos estudios distintos. El primero de ellos se realizó con 279 universitarios a los que se les pidió que pensaran en un hecho importante de su pasado que les hubiera ayudado a definirse a sí mismos.

Después se les pidió que describieran dicho acontecimiento en diversos términos, por ejemplo, cuanto tiempo quedaron impactados por él o cuánto les ayudó a aprender acerca de sí mismos y de la vida.

En un segundo estudio, se les pidió a 79 universitarios que refirieran y describieran, sobre papel, cinco recuerdos que les hubieran marcado, y que los puntuaran del uno al cinco según el impacto que hubieran tenido en sus vidas.

Asimismo, rellenaron dos cuestionarios sobre 10 emociones que hubiesen sentido cuando les sucedieron esos acontecimientos, y sobre como se sentían en ese momento con respecto a ellos.

Sobrevivir

Los resultados de ambos estudios revelaron por un lado que los hechos se integran positivamente, en general. Por otro lado, se descubrió que los participantes reflejaban que los efectos emocionales de los hechos negativos, como los conflictos con otras personas, la muerte o las agresiones físicas y sexuales, solían mitigarse con el tiempo, por lo que las heridas parecían curarse, con una sensación de orgullo y felicidad que declaraban no sentir antes de que las “desgracias” les sobrevinieran.

Por el contrario, si hablaban de acontecimientos importantes en sus vidas que hubieran sido positivos, los universitarios demostraron que sus emociones se mantenían intactas en el tiempo, con las mismas sensaciones de orgullo y de felicidad.

Comway señala que esta actitud es común a hombres y mujeres en un abanico de situaciones vitales. Todo el mundo puede encontrarse con circunstancias extremas que les provoquen fuertes reacciones emocionales, pero todos debemos encontrar la manera de mantener un sentido positivo de nosotros mismos, y del mundo.


Miércoles, 7 de Junio 2006
Marta Morales
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