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Fabrican nubes en laboratorio para prever mejor la evolución del clima

En marcha el primer simulador capaz de descubrir el papel de los aerosoles en la formación de nubes


Aunque ya existen diversos simuladores de nubes en el mundo, el Leibniz Institute for Tropospheric Research ha creado el Leipzig Aerosol Cloud Interaction Simulator (LACIS), que acaba de entrar en funcionamiento y que es el único capaz de simular la evolución dinámica de las gotas de agua. Su objetivo es estudiar en detalle cómo las partículas de aerosol estimulan la formación de nubes, en diferentes condiciones de humedad y temperatura. De esta forma, será posible prever la evolución de las nubes en condiciones naturales parecidas a las creadas en laboratorio y evaluar el reflejo de los rayos luminosos, lo que permitirá estimar mejor el efecto del calentamiento climático en la atmósfera. Por Yaiza Martínez.


Yaiza Martínez
Escritora, periodista, y Directora de Tendencias21. Saber más del autor


Edificio del LACIS.
Edificio del LACIS.
Edificio del LACIS.
Edificio del LACIS.
¿De qué manera afectan los aerosoles a la formación de las nubes, a la intensidad de las lluvias e incluso al cambio climático? Para responder a estas preguntas y a otras muchas con precisión, se ha creado un generador de nubes artificiales que, por primera vez, permite reproducir la evolución dinámica de la formación de las gotas de agua en las nubes. Con este simulador, los meteorólogos podrán prever mejor el clima a corto plazo así como anticipar posibles cambios climáticos de mayor envergadura.

El generador de nubes artificiales ha sido bautizado como Leipzig Aerosol Cloud Interaction Simulator (LACIS y de él se espera que dé a conocer las leyes que rigen las interacciones entre los llamados aerosoles, que la Naturaleza y, sobre todo, la actividad humana, emiten a la atmósfera y las gotas de agua.

Los aerosoles son el conjunto de partículas suspendidas en un gas. Algunos de estos aerosoles son producidos por la propia Naturaleza: por la vegetación, los volcanes, las tormentas de polvo o los incendios forestales.

Sin embargo, la actividad industrial es lo que en las últimas décadas ha aumentado su presencia en la atmósfera, puesto que el uso de combustibles fósiles y la alteración de la superficie natural de nuestro planeta producen hoy el 10% del total de la cantidad de aerosoles presentes en las nubes.

Conocer a fondo

Resulta esencial, por tanto, conocer a fondo qué consecuencias puede tener la producción de tantos aerosoles y sus efectos en el cambio climático. LACIS, que se puso en marcha a finales de abril, ofrece una oportunidad única para estudiar las interacciones entre los aerosoles y las nubes.

Diseñado y fabricado para poder alcanzar una mejor comprensión de los mecanismos que subyacen en dichas interacciones, se usará para validar o modificar si fuera necesario las descripciones que hasta ahora se han dado de esos procesos, de manera que puedan generarse nuevos modelos a gran escala.

LACIS permitirá conocer múltiples datos y parámetros, como la temperatura, la presión, la humedad relativa, la composición o la concentración de partículas de aerosoles y gotas en las nubes, así como la composición química de los gases que se encuentren en ellas. Pero, sobre todo, desvelará las claves que subyacen al dinamismo de relación entre agua y gases contaminantes.

Características del dispositivo

El Leibniz Institute for Tropospheric Research en Leipzig, Alemania, es el que ha creado este dispositivo, formado por un tubo de acero de ocho metros de largo que se alza sobre una torre de 16 metros de altura.

En el interior del tubo hay un armazón formado a su vez por otro tubo doble de tres milímetros de grosor, mientras la pared externa funciona como un refrigerador de coche. Dentro del sistema se unen las gotas de agua con partículas de aerosol, lo que produce la nube que debe estudiarse.

La temperatura interior del tubo puede ser fijada entre los 20ºC y los 50ºC, con una precisión de 0.01 °C, y también puede elegirse la tasa de humedad con un margen de error mínimo (del 0,1%). Los espectrómetros ópticos que posee el aparato evalúan el número y el tamaño de las gotas de agua que circulan en su interior.

Estudio bajo diversas condiciones

Así, se puede estudiar con detalle cómo las partículas de aerosol estimulan la formación de las nubes artificiales, bajo diversas condiciones de temperatura y de humedad. De esta manera, se preverá la evolución de las nubes en condiciones exteriores similares a las reproducidas en el interior del tubo.

LACIS quizá permita acabar con una de las cuestiones pendientes de la meteorología: la relación entre las nubes y los aerosoles, que aún hoy es una. Saber cómo y cuando se forman las gotas resulta crucial para prever el clima, destaca al respecto en un comentario la revista Nature, citada por Bioed.


El proyecto ha requerido una inversión de más de tres millones de euros, y está previsto que se amplíen sus instalaciones con un tanque que se situará en el sótano de la torre y que servirá para conservar las nubes artificiales durante largo tiempo.

Domingo, 7 de Mayo 2006
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