Además de mejorar los niveles de satisfacción de los empleados en tiempos difíciles, el adiestramiento del personal influye de manera directa en el desarrollo de toda compañía. Según expertos en formación empresarial, la conducta que en la actualidad mantienen muchos directivos de negocios, que en su afán por ser cautelosos con los presupuestos recortan las subvenciones al desarrollo personal de sus empleados, es un auténtico error.
Las opiniones vertidas por 2.500 empleados de distintos sectores, en una encuesta realizada por un experto de la Universidad de Pensilvania, revelan que los empleados han experimentado una importante desmejora de sus condiciones laborales, perdiendo primas de trabajo o incentivos en el mes de enero.
Las personas que en una primera impresión se imaginan a sus compañeros de trabajo competentes, inteligentes y positivos desempeñan una labor más productiva, los investigadores aseguran que la forma en que se percibe a otros en el entorno laboral puede predecir la actitud personal en la vida real.
Un estudio realizado por expertos en comportamiento de organizaciones de la Stanford Graduate School of Business de Estados Unidos pone en entredicho que cualidades como la bondad, la generosidad y el autosacrificio lleven a un empleado a destacarse dentro de la oficina más allá que como un “santo”. Según la investigación, actitudes como estas son contrarias a la competitividad que busca un directivo, a la hora de considerar a cualquier trabajador como candidato para un ascenso.
Se acaban las celebraciones de Navidad y con ello la “tregua” que se establece de manera inconsciente con la realidad económica de nuestras sociedades. De vuelta a la oficina y a la rutina laboral, reaparece el temor a las estimaciones, que apuntan a que la crisis recrudecerá este año y las cifras de desempleo aumentarán.
Un estudio realizado por especialistas de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, revela que las iniciativas de “trabajo flexible” no son sólo una fachada o un beneficio que se ofrece para atraer a los empleados. Se ha comprobado que la flexibilidad de los jefes trae consigo mejoras en el bienestar y en la salud de los trabajadores, reduce las tasas de absentismo y aumenta el compromiso de los empleados.
Comienza una época del año con muchas actividades sociales en las empresas, como consecuencia de la llegada de la Navidad. A algunos, este “cambio de atmosfera” les impulsa a cumplir con las metas laborales para culminar el año sin números rojos. Pero otros, como los teletrabajadores que trabajan a distancia, pueden tener la sensación de que todos los demás se están divirtiendo mientras ellos se quedan en casa.
Mucho se ha dicho de la crisis que sufren las empresas y de la importancia de la capacidad de liderazgo y gerencia de los directivos actualmente. El común de los mortales piensa que basta con el nombramiento oficial de nuevos “líderes” para hallar las soluciones e impulsar nuestras industrias. Sin embargo, algunos analistas sugieren que sí existe una diferencia entre liderazgo y gestión. Al parecer todo radica en el colectivo y las masas.
Aunque los expertos coinciden en la necesidad de un buen liderazgo en momentos de crisis, no es fácil ser quien da las directrices en medio de una economía tambaleante. Esto ocurre tanto a nivel social como a nivel empresarial. A pesar de que, en ambos casos, un buen gestor resulta fundamental, hoy en día los nuevos directivos empresariales temen ejecutar algún plan que fracase y cargar con la responsabilidad absoluta del cierre de sus compañías, según revela el Foro Económico Mundial de Liderazgo.
Algunos expertos lo califican como el fenómeno de la burbuja de la educación, otros simplemente han dejado de lado sus esperanzas en la preparación universitaria, lo cierto es que, ante la crisis, en Estados Unidos ya comienzan a cuestionarse sí es rentable o no dedicar tantos años de estudio e inclusive solicitar créditos para costear una carrera, con el panorama mundial que se vislumbra y la crisis económica, que cada vez causa más estragos en los mercados laborales.
En un clima de incertidumbre económica constante, muchas son las empresas que no tienen otra opción que la reducción de costes, si quieren sobrevivir. Pero con demasiada frecuencia, estos recortes son una reacción instintiva a los acontecimientos inmediatos, y se centran en las áreas equivocadas, no para mejorar el rendimiento sino para detener los proyectos potencialmente valiosos, lo que a la larga termina por afectar gravemente a la empresa, revela una investigación realizada en Holanda.
Un sondeo realizado con 10.000 personas por el Instituto Superior Kenexa revela que, en Estados Unidos, un 28% de los trabajadores desconfía de sus jefes. Por otro lado, el informe señala que los empleados en esta situación son nueve veces más propensos a considerar seriamente la renuncia a sus puestos de trabajo, y 15 veces más propicios a solicitar la baja por estrés laboral porque suelen sentirse más agotados mental y físicamente.
En nuestras sociedades escuchamos desde nuestra infancia la pregunta: ¿qué quieres ser de mayor? Recientemente, datos recopilados por el Instituto Superior de Rendimiento Kenexa revelan que la gran mayoría de las personas no llega a conseguir sus objetivos, y trabaja en otras áreas que aunque no son el empleo “soñado”, les permiten salir al paso con deudas y recibos. Ésta sería, según los expertos, la razón principal de que, en muchos casos, los empleados no logren las metas planteadas por sus contratantes.
Los resultados de una nueva investigación realizada por especialistas estadounidenses, sugieren que los directivos generosos y sacrificados son percibidos en la oficina como sumisos, en comparación con los jefes que se esfuerzan por maximizar sus ganancias personales y son egoístas.
La denominada Generación Y, que incluye a las personas nacidas entre 1982 y 1994, es definida por muchos expertos por su preferencia por el trabajo a distancia, su apego obsesivo a las últimas tecnologías y redes sociales, y su deseo constante por los cambios. Algunos estudiosos se han planteado incluso un cambio en la estructura de las empresas para adaptarse a estas nuevas formas. Sin embargo, un nuevo informe liderado por AWA señala que esta generación prefiere en realidad la oficina, por la cercanía que con los jefes que ésta favorece.
|
Comparte nuestros contenidos
Destacados de Habilidades Directivas
|