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01/09/2014


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Idean un sistema para agilizar la búsqueda de aparcamiento

Sensores conectados a vehículos móviles podrían facilitar el hallazgo de plazas de estacionamiento en la calle


Encontrar un hueco para aparcar en ciudades atestadas de vehículos puede ser misión imposible si no dispone de un parking cercano libre o grandes dosis de paciencia. Una nueva tecnología, basada en sensores de ultrasonidos, receptores GPS, celulares y redes de datos, podría ser la solución al problema. Por Elena Higueras.




Localizador de rango ultrasónico. Fuente: Rutgers University
Localizador de rango ultrasónico. Fuente: Rutgers University
Un comunicado publicado por el MIT (Massachusetts Institute of Technology) anuncia lo que podría suponer el fin de uno de los mayores quebraderos de cabeza para los habitantes de las grandes urbes. Una red de sensores que, conectados a vehículos móviles, ayudaría a los conductores a encontrar aparcamiento en menos tiempo. Los padres de la idea son dos profesores asistentes de la Universidad Rutgers en Nueva Jersey: Marco Gruteser y Wade Trappe

Para entender cómo funciona el sistema basta con imaginar una amplia red de sensores móviles que recorren una y otra vez el centro de una ciudad midiendo “huecos” y “obstáculos” en las zonas donde gracias a un localizador GPS, se sabe que deberían existir plazas de aparcamiento. Ahora imaginemos que todos estos sensores móviles están conectados a una red común y se dedican a refrescar continuamente la disponibilidad o indisponibilidad de las plazas de aparcamiento en una base de datos pública.

Claro que la principal duda que se plantea es cómo poner a circular esta red de sensores. La respuesta que idearon los dos profesores de Rutgers es bien sencilla. Se trata de poner un medidor de distancia por ultrasonidos en el lado de la puerta del copiloto de un coche, que es la puerta que da a la acera más cercana. Este sensor, midiendo continuamente la distancia al obstáculo más cercano de la derecha junto con el vehículo en movimiento y las coordenadas del GPS, proporcionará una serie de medidas de “obstáculos” y “huecos entre obstáculos”. A través de un algoritmo basado en umbrales de distancia se diferenciarán los “obstáculos” que finalmente resultan coches ocupando una plaza, de otros que pudiesen resultar árboles, personas u otros objetos que no impidan la consideración de “plaza libre”. La fiabilidad resultante de este algoritmo estaría en torno a un 95 por ciento.

Debido a que las coordenadas GPS tienen un margen de error de unos tres metros, el mayor peligro del sistema sería confundir una plaza de aparcamiento con otra contigua o con una zona donde no se pueda aparcar (léase un vado o una bocacalle), así que en Rutgers desarrollaron otro algoritmo, que combinando la información de los mapas y la detección de ciertos obstáculos fijos por el sensor (árboles, contenedores, etc.) fueron capaces de reducir en más de la mitad esta tasa de error.

El sistema, compuesto por un sensor de ultrasonidos y un detector GPS (algo menos de 100 euros), estaría conectado a un servidor central bien a través de una conexión wireless, Wimax o un MODEM GPRS o UMTS.

La revolución que un sistema así supondría para el tráfico de las grandes urbes es evidente, ya que se estima que el porcentaje de vehículos que circulan en busca de aparcamiento en una ciudad como Manhattan está en torno al 45 por ciento, tal y como asegura un estudio de transportes alternativos del New York City Transportation Group.

Por lo tanto, esta nueva tecnología, no solo optimizaría los recursos de la ciudad a través de la ocupación de plazas menos visibles, sino que además reduciría las emisiones contaminantes. Y es que, según un estudio de la Universidad de California, publicado en 2006 y firmado por Donald Shoup, los vehículos que buscaban aparcamiento en un pequeño distrito empresarial de Los Ángeles, quemaron en el transcurso de un año 47.000 galones (177.914,4 litros) de gasolina y produjeron 730 toneladas de dióxido de carbono.

Aparcamiento en el centro de Roma. Arpingstone.
Aparcamiento en el centro de Roma. Arpingstone.
Aparcamiento en el centro de Roma. Arpingstone.
Aparcamiento en el centro de Roma. Arpingstone.
El experimento

Una vez desarrollado y comprobado el sistema en tres coches que circularon con estos dispositivos durante dos meses alrededor de Highland Park, Nueva Jersey, se llevó a cabo una nueva experiencia, conectando a la red 536 dispositivos instalados en taxis que circularon por toda la ciudad de San Francisco. El objetivo final de este estudio era dotar de esta instalación a toda una serie de vehículos con carácter de servicio público que están en continuo movimiento (taxis, coches de policía, autobuses, etc.). En este caso, los taxis, por su movilidad y su número, fueron el objetivo más sencillo.

Tras realizar este experimento, se llegó a dos conclusiones básicas: la primera es que para disponer de una información fiable y en tiempo real del estado del aparcamiento en una ciudad cono San Francisco, bastaría con conectar el dispositivo a 300 taxis; la segunda es que este sistema no dispondría de información eficiente en las zonas perimetrales, ya que los datos no se refrescaban con la suficiente frecuencia como para resultar útiles.

El equipo de la universidad de Rutgers presentará su proyecto en la próxima Conferencia Anual Internacional sobre Sistemas de aplicaciones y servicios móviles (MobiSys), que se celebrará en junio en San Francisco.

También en España

No es la primera vez que la circulación por las calles de San Francisco se somete a examen. Antes de que la Universidad de Rutgers se adentrase en este proyecto, la Agencia Municipal de Transporte ya había puesto en marcha un sistema de aparcamiento inteligente, basado en sensores que detectaban si una plaza de estacionamiento se encontraba libre u ocupada. Sin embargo, estos sensores estaban instalados de manera fija en puntos concretos del asfalto o en parquímetros, por lo que sólo servían de ayuda en aparcamientos medidos. Además su alto coste de instalación y mantenimiento (tres millones de dólares, según el comunicado del MIT) forzaba a buscar una alternativa más eficaz y económica.

También, desde este lado del Atlántico, una empresa española, Galeón Software lanzó en 2007 una tecnología similar: Wireless Intelligent Systems for Parking (WISP). Mediante este sistema, además de buscar plazas de aparcamiento a través de GPS, de modo gráfico, navegando por mapas o buscando el nombre concreto de la calle, es posible reservar una plaza de camino al parking, disponer de información detallada de las tarifas de los distintos aparcamientos y pagar por el tiempo exacto utilizado. Todo a través del teléfono móvil.


Elena Higueras
Martes, 9 de Febrero 2010
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