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Investigadores suecos ofrecen herramientas para redistribuir el activismo 'online'

Afirman que las redes sociales descentralizadas dificultan las interferencias gubernamentales


Las redes sociales están muy centralizadas y eso facilita las interferencias gubernamentales, como la de Turquía. Investigadores suecos pretenden poner freno a ese problema, y ofrecen herramientas informáticas para crear redes más distribuidas, que hagan más difícil el "fisgoneo" de los datos personales de la gente que las usa. Por Carlos Gómez Abajo.


Carlos Gómez Abajo
Carlos Gómez Abajo, redactor de Tendencias21, es máster en periodismo (El País-UAM), Experto en... Saber más del autor


Las redes sociales promueven el activismo pero también lo exponen a interferencias. Fuente: KTH.
Las redes sociales promueven el activismo pero también lo exponen a interferencias. Fuente: KTH.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan interrumpió las comunicaciones entre sus oponentes cuando cerró Twitter durante el período previo a las recientes elecciones de su país. Pero al hacerlo, proporcionó una prueba más de cuán equivocado puede estar el activismo de las redes sociales. Si las lecciones de Turquía son seguidas en otros lugares, eso podría tener graves consecuencias para la democracia, advierte una nota de prensa del KTH Royal Institute of Technology (Estocolmo, Suecia).

Redes sociales como Twitter y Facebook han permitido niveles sin precedentes de comunicación e incluso se les ha atribuido el mérito de al menos una gran revolución democrática. Sólo hay un problema, señalan los investigadores del KTH: debido a su carácter monolítico, estas redes centralizadas exponen a los usuarios a "interferencias y fisgoneos" como los de Erdogan, señala Sonja Buchegger, profesora asociado de Ciencias de la Computación en el KTH.

Una sola plataforma a gran escala proporciona un blanco más fácil para cualquiera que quiera interferir en la actividad política online, dice Buchegger. "Pero, si Twitter estuviera descentralizado, y hubiera usuarios que se comunicaran y cooperaran directamente, eso no hubiera sido posible".

La buena noticia es que podría haber una respuesta informática para el problema. Buchegger lidera un grupo de científicos de la KTH que están creando bloques de construcción computacional que los desarrolladores podrían utilizar para poner en marcha redes distribuidas y descentralizadas, que no sólo son difíciles de interferir, sino que también protegen a la gente del espionaje del gobierno.

"Internet en sí no está centralizada, y sería difícil de cerrar", recuerda Buchegger. "Fue construida como una herramienta robusta y descentralizada para comunicarse; y podemos hacer lo mismo con otros servicios que ahora están centralizados, como las redes sociales".

Que la demanda hacia ese tipo de redes crezca mucho a corto plazo es difícil de decir. Buchegger señala que es difícil para la mayoría de la gente entender la idea de que su información personal está expuesta en el correo electrónico web y en las plataformas sociales.

"El tema de la privacidad en línea es muy reciente, y la población no está acostumbrada a pensar de esta manera", explica. "Fuera de internet, sabemos cómo proteger nuestra privacidad; sabemos quién nos puede oír por casualidad; vemos quién está en la habitación con nosotros y sabemos si podemos confiar en esas personas; pero en internet en realidad no hemos comprendido quién es el público y cómo cambia con el tiempo".

La investigación de Buchegger se centra en los problemas de privacidad de las redes distribuidas peer-to-peer (P2P), es decir, la infraestructura subyacente de un sistema descentralizado en el que las personas puedan almacenar sus datos fuera del alcance de los mineros de datos o la vigilancia del gobierno .

"Estamos desarrollando estos pequeños bloques de construcción: uno, sobre cómo se hacen contraseñas en un entorno distribuido; otro, sobre la forma de hacer búsquedas en un entorno descentralizado que preserva la privacidad; un tercero, sobre la forma de hacer canales de noticias; otro más, sobre la forma de controlar el acceso", enumera. "Luego se pueden poner los ladrillos juntos y construir un nuevo sistema de comunicaciones: esa es la idea."

Control detallado

Por ejemplo, se están probando herramientas de cifrado que podrían proporcionar a los usuarios control detallado sobre su vida privada. Se podrían utilizar claves de cifrado para decidir específicamente quién puede acceder o visualizar una determinada pieza de contenido. " La idea es que el usuario no tenga que preocuparse por toda la gente que no desea que tenga acceso, porque por defecto se niega el acceso", explica Buchegger.

La investigación sobre las herramientas de privacidad va directa hacia una de las principales debilidades de las redes centralizadas: que se basan en centros de datos centralizados para el almacenamiento, lo que expone millones de datos personales de la gente a los ojos curiosos.

Las redes sociales revelan, aunque sea involuntariamente, montones de datos personales, incluso de forma pública. Por ejemplo, investigadores de IBM Research han demostrado la capacidad de Twitter para desvelar la localización de sus usuarios, a pesar de no geoetiquetar los mensajes. Los investigadores presentaron un algoritmo capaz de determinar la región, zona horaria, ciudad o incluso dirección exacta con una precisión de casi el 70 por ciento, valiéndose únicamente del contenido de los últimos tuits.

Activismo virtual o real

Buchegger dice que en cuanto a la promoción de la democracia, las redes distribuidas podrían eclipsar a las llamadas "revoluciones de Facebook", alentando un activismo más extendido, sobre todo para aquellos cuya única conexión con la web es con un teléfono.

"Esta es una manera de desarrollar la idea de comunidad, en la que cada vez más personas se reúnen y organizan y comparten recursos," explica. "Una red descentralizada también sería una especie de patrimonio común, ya que podría imaginarse que la gente con grandes servidores almacenaría datos cifrados de otros. Podría permitir el acceso a los recursos a aquellos que no pueden almacenar tanto en su teléfono".

Mientras que las redes distribuidas ofrecen potencial para una mayor comunicación y una organización más eficaz, Buchegger se apresura a señalar que la tecnología no es una solución rápida para la promoción de la democracia. En última instancia, la acción política depende de que la gente se una en el mundo no virtual. "Existe el peligro de que se piense que sólo porque usted comparte algo en Facebook o en Twitter está haciendo activismo, pero eso no es realmente hacer algo. Las redes pueden llegar a más gente y se utilizan para organizar el activismo físico, pero no son un sustituto para el activismo."


Miércoles, 14 de Mayo 2014
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