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La Inteligencia antiterrorista está desenfocada

Es en el análisis, más que en la obtención de información, donde se debe poner el énfasis


La Inteligencia antiterrorista adolece de los fallos de siempre, aumentando la inseguridad ciudadana. Los gobiernos están priorizando cambios estructurales sobre cambios metodológicos que impactan poco o nada sobre la función de utilidad de los servicios de Inteligencia en el ámbito antiterrorista, ya que es en el análisis, más que en la obtención de información, en donde se debe poner el énfasis para mejorar los procesos de Inteligencia. Por Luis Martín. (*)




La escalada terrorista internacional, desarrollada a partir de la irrupción de Al-Qaeda y más concretamente desde la consecución exitosa de los atentados  a gran escala en Nueva York, Madrid, Londres y más recientemente Paris, así como la irrupción por primera vez de una institución terrorista como el Estado Islámico (Dáesh), han  enfocado la atención de gobiernos y ciudadanos en los aparentes fallos y carencias en Inteligencia atribuidos a las organizaciones responsables de su elaboración.

Así pues los gobiernos occidentales están promoviendo cambios en la estructura y función de los servicios de Inteligencia, mientras brilla por su ausencia la reflexión y los proyectos de cambio en los procedimientos y métodos usados en dichos servicios.

Esto se debe sin duda al profundo desconocimiento de los políticos acerca del cuerpo doctrinal y metodológico de la disciplina de Inteligencia y su función de utilidad real, y al mismo tiempo a la falta de innovación y dinamismo en la adecuación de los procedimientos y métodos a las nuevas realidades que presionan en forma de nuevas amenazas y demandas de Inteligencia.

Caja de Pandora

La amenaza terrorista (a la que  denominamos como “transversal, combinatoria y contagiosa” en referencia a su complejo carácter), parece ser la caja de Pandora donde  salen a relucir todos los problemas, carencias y confusiones sobre las estrategias y los métodos a emplear en el ámbito de la Inteligencia.

En este punto cabe preguntarse si realmente estamos ante nuevos problemas que requieren nuevos métodos, o ante los mismos problemas de siempre que, ocultos a la visión pública, yacían bajo la “calma chicha” del mundo bipolar de la guerra fría, cubierto por el manto de la disuasión nuclear y del papel terciario que los servicios de inteligencia de los países aliados de las dos superpotencias ejercían en esa época reciente.

Como bien establece uno de los maestros, en este caso maestra de la llamada “Warning Intelligence” Cynthia Grabo, los problemas analíticos y los fallos de inteligencia actuales difieren muy poco de los viejos problemas de siempre.

Como ejemplo citemos algunos como la inadecuada percepción de amenazas emergentes, particularmente las de menor probabilidad y mayor peligro potencial, la consiguiente falta de una estrategia adecuada de obtención de información, la estructural falta de comunicación y enfoque cooperativo entre responsables de obtención de información, analistas y directivos, y por último la ausencia total de referencias a modelos metodológicos que permitan sistematizar los procesos de producción de Inteligencia e implementar métricas de desempeño en las distintas labores.

A todo esto se suman nuevos vicios adquiridos, como el enfoque mecanicista del uso de las tecnologías de la información en los procesos de Inteligencia, y la permanente exigencia de más información y de más fuentes proveedoras de la misma. En este sentido es preocupante ver el enfoque que se está planteando respecto al OSINT (fuentes abiertas) proveniente de Internet.

Prima el análisis

Trabajos importantes como los de National Intelligence Council, Joint Military Intelligence College y en particular los del Kerr Group de la CIA, establecen entre otras muchas consideraciones un aserto coincidente en todos: es en el análisis más que en la obtención donde se plantea la vía más óptima para mejorar los procesos y los productos de Inteligencia, pero al mismo tiempo es donde se registran las mayores carencias de planteamientos sólidos y mayor resistencia al cambio.

En este punto podemos asegurar que existen modelos, métodos y procedimientos de validez contrastada y se está trabajando con bastante acierto en el ajuste y creación de nuevos planteamientos por parte de la comunidad intelectual y profesional de la disciplina de Inteligencia.

Es importante reivindicar al Analista de Inteligencia como pieza clave del sistema de producción, más al mismo tiempo es necesario someter a una revisión amplia sus conocimientos doctrinales, su formación de base, su formación profesional continua, su papel y status en las organizaciones de inteligencia y sobre todo sus procedimientos de actuación.

Viejos problemas

Sin querer extendernos mucho en las conclusiones de lo expuesto, ya que consideramos que en una disciplina tan compleja como la Inteligencia no hay verdades absolutas ni debe haber planteamientos dogmáticos o reaccionarios, sí nos gustaría fijar algunas ideas generales que por su importancia queremos reseñar:

Actualmente los gobiernos y las organizaciones de Inteligencia están priorizando cambios estructurales sobre cambios metodológicos que impactan poco o nada sobre la función de utilidad de los servicios de Inteligencia en el ámbito antiterrorista.

Lo anteriormente  expuesto se agrava y acentúa con el uso poco estratégico, bastante endogámico e instrumental de las nuevas tecnologías en la comunidad de Inteligencia.

No estamos ante nuevos problemas de Inteligencia derivados de nuevas amenazas, sino ante viejos problemas evidenciados por estas nuevas amenazas.

Es en el análisis más que en la obtención de información en donde debemos poner el énfasis para mejorar los procesos de Inteligencia.

El modelo de trabajo intuitivo y poco estructurado basado en que “cada maestrillo tiene su librillo”, es la norma habitual de trabajo en la comunidad de Inteligencia y ha demostrado plenamente su ineficacia.

Existen modelos de referencia probados y maduros que permiten establecer un marco razonablemente normalizado de procedimientos de actuación y métricas de evaluación del desempeño de los mismos.

Finalmente,  para abordar con eficacia las amenazas terroristas que se ciernen en torno a los ciudadanos de los distintos países, se debe  exigir cambios notables en la formación del personal encargado de la producción de inteligencia, en el conocimiento de la función de utilidad de los servicios de inteligencia por parte de los políticos y en la transferencia y asimilación de estrategias, métodos y nuevas herramientas por parte de las organizaciones de inteligencia.
 
 
Luis Martín 
Equipo de innovación
Thinking Helper Labs
An eGauss Business Holding I+T Company
 
 
 
(*) Condensado del artículo original “Estrategias, métodos y herramientas en Inteligencia Antiterrorista ”, elaborado por el Equipo de Innovación de Thinking Helper Labs.

Viernes, 20 de Mayo 2016
Luis Martín
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