Tendencias 21. Ciencia, tecnología, sociedad y cultura




La bioeconomía es el nuevo paradigma de la ciencia económica

El proceso económico se descubre como una extensión de la evolución biológica


La bioeconomía es el nuevo paradigma de la ciencia económica. Ha surgido como consecuencia de la alerta ecológica de los años setenta, que descubrió al proceso económico como una extensión de la evolución biológica. La termodinámica y la biología son sus fundamentos. Su finalidad : integrar las actividades económicas en los sistemas naturales porque las leyes de la macroeconomía no se reducen a las de la microeconomía, el interés general es mucho más que la suma de las partes, los mecanismos naturales no tienen nada que ver con las leyes del mercado y porque existen bienes comunes, como el aire y el agua, cuyos problemas trascienden la lógica de las naciones y de los mercados. De esta forma, la economía se sitúa más allá de sí misma y alumbra un nuevo modelo de desarrollo, llamado bioeconómico, que concilia los intereses públicos, privados y solidarios con el interés general. Por René Passet.



Coche movido con energía solar
Coche movido con energía solar
La bioeconomía no debe ser entendida como una aproximación económica a lo viviente, sino como una aproximación « viviente » a la economía. La economía es una actividad de transformación calculada del mundo que tiene como finalidad satisfacer, de la mejor forma y con el mínimo de medios audazmente combinados, las necesidades humanas. La economía interviene en tres niveles : transformación y cálculo (lo económico estrictamente hablando), el nivel humano, que es para el que se efectúa la transformación, y el nivel natural, que es el que se transforma y el que engloba materialmente a los anteriores.

Estos tres niveles son interdependientes y la reproducción del económico implica al de las sociedades humanas y al de la naturaleza. Sin embargo, la evolución del pensamiento dominante, desde el siglo XVIII, se efectúa a rebufo de esta interdependencia : de la reproducción subordinada al Orden Natural (Physiocrates, siglo XVIII), se pliega sucesivamente a la lógica del capital (Ricardo XIX°s.), después al equilibrio de mercado planteado como finalidad (Walras, finales del S.XIX), antes de reducir los tres niveles a la única lógica de la economía (Economía generalizada Becker, 1977), es decir, de su subsistema financiero (neoliberales contemporáneos).

Son los heterodoxos los que plantean la apertura de este esquema. Apertura en primer lugar a lo humano, cuando en el siglo XIX aparecen las desastrosas consecuencias sociales del sistema liberal. Los socialistas humanistas (Sismondi, Proudhon, más tarde Jaurès...), señalan que la economía se inscribe en el nivel humano y que la fuerza de trabajo no debe ser considerada independientemente de la persona. En la segunda mitad del siglo XIX, Marx y Engels analizan las contradicciones que conducen a un sistema que sacrifica a los hombres y se autodestruye para engendrar otra sociedad diferente.

Alerta ecológica

Apertura también a la naturaleza, cuando los mismos autores muestran cómo « la producción capitalista (...) no hace sino agotar los recursos originales de cualquier riqueza : la tierra y los trabajadores » (El Capital). Sin embargo, es después de las primeras grandes catástrofes ecológicas de finales del siglo XX cuando se impone la cuestión del Medioambiente.

En 1972, el Primer Informe al Club de Roma plantea la cuestión de los límites del crecimiento. Más tarde, en 1987, el Informe Brundtland pone en evidencia la aparición de degradaciones globales (agujero en el ozono estratosférico, efecto invernadero, reducción de la biodiversidad) que amenazan a los mecanismos reguladores de la naturaleza. Desde entonces, el problema se plantea a nivel de la bioesfera, en el sentido de sistema de interdependencia autoregulada (Vernadsky, 1926) y emerge la cuestión del desarrollo sostenible.

Por parte del análisis económico, en 1957 un artículo precursor de Bertrand de Jouvenel permanecía incomprendido; en 1966, un pequeño texto revolucionario de Kenneth Boulding compara la gestión de los recursos limitados del planeta a la de una nave espacial lanzada al espacio ; en 1968, Hermann Daly afirmaba el estatuto de la economía como ciencia de la vida ; en 1971 Howard Odum formaliza la dimensión energética de los fenémenos socioeconómicos ; en 1987, J-M Naredo resitúa la evolución del pensamiento económico en su contexto natural y humano ; en 2000, J-P. Maréchal sintetiza la cuestión de la humanización de la economía.

Desarrollo económico y biosfera

Sin embargo, es en 1971 cuando el libro fundamental de Nicholas Georgescu-Roegen « The entropy law and the economic process» efectúa el avance decisivo, que consiste en insertar el desarrollo económico en el flujo energético de la biosfera. Después, dos artículos, todavía clásicos, del mismo autor (1975-76 y 1978), abordan específicamente la bioeconomía. Jacques Grinevald e Ivo Rens desempeñarán un papel fundamental en la difusión y profundización de su pensamiento.

« El proceso económico, dicen G-R, no es sino una extensión de la evolución biológica y, por consiguiente, los problemas más importantes de la economía deben ser abordados desde esta perspectiva ». La especie humana se ha dotado de instrumentos artificiales, verdaderos órganos « exosomáticos » (Alfred Lotka), sin los cuales no puede vivir. Estos órganos multiplican sus capacidades, pero refuerzan su dependencia respecto a los recursos minerales y naturales necesarios para construirlos y hacerlos funcionar.

En consecuencia, « la termodinámica y la biología son las antorchas indispensables para iluminar el proceso económico (...) La termodinámica porque nos demuestra que los recursos naturales se agotan irrevocablemente, la biología porque nos desvela la verdadera naturaleza del proceso económico. » El autor se refeire a la termodinámica de Carnot (1824), que ilustra con el ejemplo del sistema cerrado que constiruye un reloj de arena : la cantidad total de materia-energía en el interior del reloj de arena no varía, pero la cantidad de arena que se vacía mide lo que se llama la « entropía del sistema ». De la misma forma, si la Tierra no intercambiara nada con el resto del universo, sería un sistema cerrado.

Según una cuarta ley de la termodinámica propuesta por G-R, la degradación se extiende de la energía a la materia : cuando el carbón arde, la energía se disipa y « la materia se disipa también, de tal maneta que sólo puede ser utilizada una vez ». En ecología « el almuerzo cuesta siempre más de lo que vale » porque en ningún sistema humano, no pudiendo tener un rendimiento del 100%, toda transformación del medio natural se acompaña de una degradación irreversible de los recursos. Una actividad industrial sin polución es una imposibilidad absoluta ; ningún reciclaje integral puede ser concebido, no hay recurso « renovable ».

La bioeconomía es el nuevo paradigma de la ciencia económica
Especies exobióticas

En el plano social, la humanidad se divide a su vez en « especies exosomáticas » tan diferentes unas de otras como las especies biológicas. De ahí el malentendido que pretende aplicar a todas las especies exosomáticas los mismos remedios. « Un Homo Indicus pide ayuda cuando su burro se ha roto una pata (...) el Homo Americanus se remedia con un neumático radial para reparar la avería de su vehículo».

Los conflictos de intereses, individuales cuando la producción y el uso de herramientas se hace a nivel individual (el arco y las flechas), se convierten en colectivos desde que la producción exige la cooperación de todos ; y la ruptura se refuerza con la apropiación de estos instrumentos por algunos : de esta forma, están los que poseen estos instrumentos y los que sólo tienen su fuerza de trabajo que vender.

En el plano económico, « los recursos in situ y la contaminación irremediable no tienen precio para saber lo que hay que pagar. Los impuestos (...) favorecen a los que pueden pagarlos. La inepcia de esta política bioeconómica salta a la vista ». No pueden evitarse las intervenciones directas. « En cada situación en la que los recursos se hacen cade vez más escasos, una sabia política consiste en actuar en primer lugar sobre la demanda » y sobre el desplifarro « hoy forjamos arados que pertenecen a las generaciones futuras y los convertimos en espadas presentes, capaces a aniquilar toda forma de vida en este planeta. »

Los recursos deben ser mundializados. Pero G-R subrayan sobre todo la necesidad de privilegiar la energía solar. Sólo la cantidad de esta energía que llega al suelo representa « más del diez mil veces la energía total consumida el mismo tiempo en el mundo entero »... y el Sol brillará todavía 5.000 millones de años más y no contamina nada : « la energía solar es la única que puede ser considerada como un bien libre ». El estado de extrema dispersión en el cual esta energía llega al planeta, demanda un efuerzo costoso de concentración que no puede sobrepasar las capacidades humanas. En total, sin embargo, la entropía de la materia permanece infranqueable y G-R no cree en la posibilidad de superar los problemas que de ello se desprenden.

La Tierra es un sistema abierto

Esta apertura constituye una etapa decisiva. Sin embargo, se enfrenta a dos limitaciones : la termodinámica de Carnot, en la que las leyes sólo afectan a los sistemas cerrados, y a una biología de la que señala las vías sin por ello traspasar el umbral. Dos limitaciones que yo he tratado de trascender, particularmente en mi libro L’Economique et le vivant (1979).

La Tierra es un sistema abierto a la energía solar que la atraviesa. La termodinámica de las estructuras disipativas de Prigogine muestra que una aportación energética exterior puede mantener o acrecentar localmente la complejidad de un sistema : la radiación solar (degradación por sí misma) representa, para nuestro planeta, una aportación de energía que anima los grandes ciclos naturales, hace crecer a las plantas y permite la evolución cada vez más compleja de la vida (creación).

G-R conocen bien los trabajos de Prigogine, pero se opone a su « ley de la degradación de la materia », indisociable de la ley de la energía. Es olvidar que esta indisociabilidad se ejerce también en el sentido de la reconstrucción : la entropía no « destruye » la materia, sino su organización, y es precisamente la organización material la que reconstituye los ciclos biogeoquìmicos. La planta que crece reemplaza a la planta cortada.

Sin duda, el astro central está llamado a apagarse, pero la responsabilidad humana está llamada a gestionar el patrimonio energético y material terrestre. En ese sentido, la termodinámica de los sistemas abiertos nos deja entrever la perspectiva de una gestión que no acelere la entropía sobre nuestro planeta. A condición, evidentemente, que sean respetadas las obligaciones estrictas relativas a los límites de los flujos de reconstitución como a la regeneración de los recursos finitos por nuevos recursos.

Aproximación transdisciplinar

La relación de inclusión que se establece entre las esferas económica, humana y natural demanda una aproximación transdisciplinar que las englobe al mismo tiempo. El prefijo “trans” significa a la vez: a través, junto y al lado de (Basarab Nicolescu* :1996).

La economía atraviesa lo humano y lo viviente, sólo puede reproducirse en el respeto a las reglas que la rigen y que representan una serie de límites en el seno de las cuales debe encontrar el campo de optimización.

Los valores sociales (filosóficos, estéticos, morales) no se reducen a lo económico : las regulaciones de la naturaleza escapan a las leyes del mercado. Los niveles de organización definen los límites a partir de los cuales el llegar más allá de ciertos grados de complejidad implica una modificación radical de los modos de regulación y desarrollo de los sistemas. Así ocurrió con la « emergencia » de la vida, con el paso de la molécula a la célula.

El todo es irreductible a la suma de las partes : las leyes de la macro-economía no se reducen a las de la micro-economía : el interés general es diferente a la suma de los intereses individuales ; los motores del desarrollo varían con sus respectivos niveles; los mecanismos de la naturaleza no tienen nada que ver con la regulación a través de los precios ; existen bienes comunes de la humanidad, como el aire, el agua, las regulaciones naturales, el saber, el patrimonio genético de las especies, cuyos problemas trascienden la lógica de las naciones y de los mercados.

Mucho más allá de la simple consideración de los costos ambientales (« internalización »), se trata de insertar las actividades económicas en los ecosistemas naturales y humanos sin alterar las funciones que permiten su reproducción en el tiempo. La bioeconomía se propone así integrar la dimensión real (energética y material) de los flujos que ella transforma, asi como el largo plazo de los tiempos naturales en el cual estos flujos se inscriben. Tiene que trascender las rarezas. Al lado del cálculo monetario, necesita, para eso, indicadores materiales (balances-materias), energéticos (cálculo eco-energético) y cualitativos (calidad de vida, de los medios, bellaza natural) traduciendo sus impactos en la realidad de las cosas.

La bioeconomía es el nuevo paradigma de la ciencia económica
Caracteres reunidos

Los caracteres de los niveles incluyentes se reencuentran juntos en el nivel económico. El trabajo es una actividad ejercida por un ser humano perteneciente a una sociedad que constituye una especie viviente entre otras. El bosque, recurso comercial, representa también un espacio social y participa en la reproducción de la naturaleza.

El cálculo económico no debería por tanto reducirse a una comparación de costos y ventajas monetarias. No existe otro valor que el bienestar de las personas ni otro costo que su dolor : « los costos del hombre » (François Perroux) deben ser cubiertos « todo lo posible al menor costo (Principe d’économicité d’Henri Bartoli). Los indicadores de desarrollo humano (IDH) del PNUD constituyen un incontestable avance en esta dirección.

La racionalidad se desplaza hoy del campo de los medios al de las finalidades y los valores humanos. Cuando las capacidades de producción responden a las necesidades esenciales y no amenazan la naturaleza, el perfeccionamiento y la competitividad del aparato productivo demandan el mejor saber hacer de los hombres : la racionalidad instrumental.

Sobreproducción e inaccesibilidad

Hoy los productos básicos, particulamente alimenticios, superan globalmente las necesidades fundamentales y numerosos sectores se encuentran en situación se sobreproducción crónica. Sin embargo, 800 millones de seres humanos siguen infra-alimentados, los recursos básicos son inaccesibles para los más necesitados.

Una doble cuestión, de reparto y solidaridad, aparece, en el seno de una misma generación y al mismo tiempo entre generaciones. Sin embargo, no existe ninguna teoría económica de lo óptimo en esta materia : la cuestión se plantea en términos de solidaridad y no de competición.

Toda la teoría de la demanda se encuentra cuestionada porque por sí misma no expresa sino las necesidades « solventes », mientras que lo que se trata de cubrir es el conjunto de las necesidades fundamentales de todos, ricos o pobres.

El crecimiento cuantitativo, lejos de constituir una finalidad, debe quedar subordinado al respeto de las normas humanas, sociales y naturales, preservando el futuro del planeta y de sus habitantes. A esto se le denomina desarrollo « durable », señala el Informe Brundtland.

¿De qué se trata ?

A los criterios instrumentales de la economía internacional, se los sustituye por el impacto sobre el bienestar de los pueblos : ya no se trata de especialización para explotar sus ventajas comparativas pretendidamente « naturales », sino de los derechos de los menos desarrollados a protegerse para dotarse del capital técnico, único factor determinante de las ventajas comparativas.

Tampoco se trata de la igualdad de trato para todas las naciones entre sí (cláusula de nación más favorecida) o por relación a las empresas nacionales (cláusula del tratamiento nacional), sino del derecho de las naciones a constituirse en zonas de solidaridad protegidas y a satisfacerse por sí mismas sus necesidades fundamentales.

Finalmente, tampoco se trata de la libre fructificación de capitales en el mundo, sino del derecho de los pueblos a defenderse de sus efectos desestabilizadores controlando sus movimientos ; ni tampoco se trata de la libre estrangulación de los pueblos más desfavorecidos por el servicio de la deuda resultante de la imposición del ajustamiento estructural, sino del deber de los ricos de contribuir a su desarrollo por la inversión pública y la ayuda internacional.

La economía, más allá de sí misma

La economía, por fin, se sitúa más allá de sí misma. Del movimiento de « destrucción creativa » que mueve al universo, han surgido sucesivamente la vida, el pensamiento y, con la cultura humana, la necesidad de comprensión y de sentido. Sólo lo que trasciende puede dar sentido. Los valores forman en cierta forma un cuarto nivel que engloba a los otros tres. A través de estos niveles, el presente contiene su propio desarrollo.

La misma destrucción creadora lleva el movimiento económico (Schumpeter,1951). La ley de la vida no es pues el equilibrio, sino la evolución. Ésta se desarrolla mediante saltos cualitativos que provocan algo muy diferente a un encadenamiento mecánico de causas y efectos : la ciencia de los « fenómenos caóticos » muestra cómo, en determinados « puntos críticos », una influencia mínima e imprevisible puede hacer bascular a la evolución hacia uno de los mútiples futuros posibles que se le proponen.

Así, Schumpeter rompe la eterna repetición del « circuito » para la innovación que se diluye a poco que encuentre un medio favorable para su propagación (…) El hombre de la bioeconomía no es un objeto pasivo de la historia, sino un sujeto activo susceptible de influenciar su proceso.

La bioeconomía es el nuevo paradigma de la ciencia económica
Economía e irreversibilidad

Desde el punto crítico y de la pluralidad de futuros posibles resulta la « irreversibilidad » del tiempo : el retorno de la arena en el reloj sólo es posible en los sistemas mecanicistas en los que cada instante procede del pasado y determina un único futuro posible.

Los adeptos del « decrecimiento » se inscriben a contracorriente de este decreceimiento y de esta irreversibilidad. Su mensaje no es claro : por un lado, quieren decir « economía de medios », particularmente energéticos y materiales, eliminación de despilfarros acompañado de decrecimientos selectivos de algunas producciones, pero por otro lo único que hacen es apropiarse, cambiando el sentido de sus palabras, de una revisión del crecimiento por el crecimiento que no esperaban.

Por un lado, estos adeptos contemplan un verdadero decrecimiento de los productos finales, pero olvidan a las naciones menos desarrolladas, cuyo desarrollo pasa todavía por el camino material. Mientras, los más moderados nos proponen un decrecimiento sostenible del 2% anual durante 40 años, ignorando que eso representa un descenso total del 55% de los consumos finales en ese período.

Otro modelo bioeconómico

Es, de hecho, la superación que se inscribe en la lógica de la vida, a la vez por la intensificación de la investigación y por la puesta en marcha de otro modelo de desarrollo : ese modelo bioeconómico que armoniza lógicas diversas, sólo podría ser plural : conciliaría la existencia de los sectores público, privado y la economía solidaria, con la supremacía del interés general.

En el momento en que una mutación, que desplaza a las fuerzas motrices de la economía hacia la información y lo inmaterial (Jacques Robin, 1989), transforma los mecanismos reguladores y las fuerzas motrices de la evolución, el repliegue sobre los medios es sin duda lo más seguro para los que se conformen con ello. Pero pasará al lado de la historia. El pensamiento debe proceder también por mutación : la bioeconomía no es una rama particular de la economía, es toda la economía la que debe inscribirse al servicio de lo humano y lo viviente.


René PASSET es profesor emérito de Economía en la Universidad Paris-1 Panthéon-Sorbonne. Autor, entre otras obras, de L’Economique et le Vivant, Payot 1979, Economica 1996 ; L’Illusion néo-libérale , Fayard 2000, Champs/Flammarion 2001 ; Une économie de rêve, Calmann Levy 1995, Mille et Une Nuits, Fayard 2003.

(Traducción del original francés : Eduardo Martínez).



Bibliografía:

- Boulding Kenneth (1966) : The economics of the coming spaceship earth in Jarret ed. Environmental Quality in a Growing Economy John Hopkins.
- Brundtland Gro Harlem (1987) : Our Common Future, Oxford University Press.
- Club de Rome (1972) : Halte à la croissance ?- traduction française Fayard.
- Daly Hermann (1978) : On Economics as a Life Science - Journal of Political Economy.
- Georgescu-Roegen Nicholas (1971) : The Entropy Law and the Economic Process (Harvard University Press) ; Bioeconomics, a New Look at the Nature of Economic Activity (Michigan Business Papers (1975-1976) et De la science économique à la bioéconomie (Revue d’économie Politique, mai-juin 1978). Travaux auxquels sont empruntés les citations de G-R.
- Jouvenel Bertrand (de) (1957) : De l’économie politique à l’écologie politique (Bull. SEDEIS).
- Maréchal Jean-Paul (2000) : Humaniser l’économie , Desclée de Brouwer.
- Naredo Jose-Manuel (1987) : La economia en evolucion, Siglo Veintiuno.
- Nicolescu Basarab (1996) : La Transdisciplinarité, Ed. du Rocher.
- Odum Howard (1971) : Environment, Power and Society, Wiley Interscience.
- Prigogine I. et Stengers I. (1979) I. : La nouvelle Alliance ,Gallimard.
- Robin Jacques (1989): Changer d’ère, Seuil.
- Schumpeter Joseph (1951) : Capitalisme, socialisme et démocratie, traduction française Payot.
- Vernadsky Vladimir (1926) : Biosphera, Moscou, traduction française La Biosphère, Felix Alcan 1929.



Sábado, 2 de Abril 2005
René Passet
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Nota

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1.Publicado por Grün Ernesto el 10/05/2005 01:23
Quisiera aportar algunos elementos dentro de la línea del presente trabajo, a cuyo efecto transcribo, el Capítulo correspondiente del libro « Ensayos sobre Sistémica y Cibernética » Editorial Dunken 2004.
LA ECONOMIA DESDE UN PUNTO DE VISTA SISTEMICO Y CIBERNETICO
Ernesto Grün
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El presente trabajo no tiene la pretensión de enfocar los problemas económicos desde un punto de vista técnico. No soy economista (y, parafraseando la canción diría que “ni quisiera serlo”) y por ello mi visión es la de quien trata de comprender los distintos aspectos de la realidad desde el ángulo de la sistémica y la cibernética, en el entendimiento de que ello resulta no sólo necesario, sino en verdad imprescindible frente a la creciente complejidad del mundo, la sociedad y, en consecuencia, de los sistemas económicos dentro de los cuales estamos todos inmersos.
François ha señalado en su “Enciclopedia” que la elaboración de la teoría y práctica económicas en términos sistémicos es, en gran medida todavía un tema pendiente. Remarcando que la construcción de una nueva economía en términos sistémicos es una necesidad urgente.
Dice Brian Arthur, un importante investigador de la complejidad económica, que la economía en el siglo veinte ha quedado atrasada aproximadamente una generación detrás de la pérdida de inocencia en todas las ciencias. Y como señala John Warfield:”la falla de las escuelas de pensamiento económico en proveer una adecuada base para políticas gubernamentales está directamente relacionada con la complejidad del objeto y la ausencia ,en economía de una estrategia para tratar con esa complejidad.”
En efecto, el fenómeno de la creciente y rápida globalización de la economía en conjunción con otros fenómenos también nuevos e importantes como la explosión de las comunicaciones, el desempleo y la depredación del medio ambiente en el ámbito mundial hacen aún más urgente y trascendente tratar de estudiar y modelizar los temas económicos, teóricos y prácticos desde el ángulo de la sistémica y la cibernética.
Tomada en su acepción más amplia la economía sería el estudio de los mecanismos de producción, de intercambio y de consumo en una estructura social dada y de la interdependencia entre estos mecanismos y esta estructura, o, como más sintéticamente la define el Diccionario Salvat: la ciencia que se ocupa de la producción y distribución de bienes para satisfacer las necesidades humanas.
Kenneth Boulding ha dicho que la economía mundial es aquella parte del sistema social mundial que está organizada principalmente a través del intercambio que implica las cosas intercambiables o productos (commodities).
Ahora bien, los modelos clásicos consideran a la economía como un sistema cerrado sobre sí mismo, cuando en realidad es un sistema abierto al entorno. Consecuentemente la economía interactúa con las estructuras e instituciones políticas, con la multitud de los fenómenos sociales. Más importante aún, como lo señala De Rosnay, se conecta con los grandes ciclos ecológicos.
Y como agudamente lo ha puntualizado John Champagne, existe una urgente necesidad de integrar la sociedad humana global con el entorno, la economía con la ecología para prevenir que una destruya a la otra. La salud del ecosistema, la salud económica y la salud personal están todas inextricablemente relacionadas, Remarcando que actualmente no hay mecanismo mediante el cual los actores económicos pueden obtener información, retroalimentación, acerca de la consecuencia de sus acciones
Y, desde otro ángulo, la teoría económica se maneja todavía en gran medida con un modelo reduccionista del ser humano, el “homo economicus” que tiene poco que ver con la realidad compleja y multifacética de la mayoría de los seres humanos
Debemos tener presente que el planeta ha devenido, crecientemente, un único sistema económico, si bien, como la biosfera, aún consiste de muchos subsistemas que tienen una configuración, procesos y grados de independencia propios
En los últimos años este proceso de unificación se ha ido acelerando como consecuencia de varios factores. Uno de ellos, la caída del mundo comunista, por lo que ya no existen, desde el punto de vista económico dos mundos, como señalara unos veinte años atrás Boulding. Por otra parte, ha influido en su actual configuración la aparición de mecanismos comunicacionales y comerciales totalmente novedosos como “Internet”.
Si una descripción de la economía implica una descripción de la producción, consumo, distribución, intercambio y stock de todas las mercancías de todo tipo y características (materiales e inmateriales) conjuntamente con una descripción de las conductas econó-
micamente relevantes de todas las personas y organizaciones implicadas en la economía, incluyendo la imagen que de la economía y de su futuro ellas posean, si, además debería incluir todos los cambios en el entorno político, social o físico que fuera relevante etc., como lo señala Boulding, esto sería un sistema de tan abrumadora magnitud y complejidad que nadie podría, posiblemente, visualizarlo en todos sus detalles. Desde el punto de vista de la teoría también hay que remarcar que el capitalismo, el sistema indudablemente dominante en la actualidad, se basa en el concepto de equilibrio, pero en la práctica sus virtudes lo llevan al desequilibrio, que hay que hacerse cargo de este fenómeno. Del hecho que los procesos económicos no tienden al equilibrio como lo postulan las teorías económicas corrientes, ni son determinados por leyes económicas predecibles
Y,en consecuencia, estudiarlo con las herramientas aportadas por las nuevas ciencias de la complejidad, en cuanto se ocupan de los llamados “sistemas lejos del equilibrio”
Por otra parte como señala Arthur Schlesinger Jr. ,el cambio de una economía basada en la fábrica a una economía basada en la computadora es más traumático aún que el cambio sufrido por nuestros bisabuelos de una economía basada en la granja a una economía basada en la fábrica
Por ello se hace imperioso crear modelos adecuados para hacerse cargo de esta complejidad, ya que ello es vital para el bienestar y aún la subsistencia de la humanidad.
Nunca como ahora ha podido verse esto con tanta claridad.
Las recientes crisis (asiática , rusa, mexicana, argentina, etc) han desnudado la tremenda incomprensión de la complejidad sistémica de la economía y la existencia de intrincados bucles de retroalimentación que se están produciendo con velocidad asombrosa, con consecuencias gravísimas para la sociedad global y para los seres individuales que la componen.
Desde otro ángulo, como lo ha señalado reiteradamente Alvin Toffler, está naciendo un sistema de creación de riqueza totalmente nuevo, que este autor ha denominado super-
simbólico, entre cuyas características principales se encuentra la relación de la creación de riqueza con la velocidad de la información, con la dependencia creciente, con el inter-
cambio de datos, información y conocimientos. Asimismo ha remarcado que se trata de un proceso circular, cuyos residuos se reciclan para transformarlos en insumos del siguiente ciclo de producción.
Este nuevo sistema de creación de riqueza (o como podríamos llamarlo también, sistema económico) no puede ya ser enfocado con los instrumentos analíticos tradicionales. Pretender hacerlo así conduce a graves consecuencias como lo ha mostrado la conducta de importantes decisores en el área de la conducción económica mundial. Pienso en el Fondo Monetario Internacional y su actuación frente a la recientes crisis en general y en particular la que hemos tenido que sufrir los argentinos...
Uno de los pocos centros de investigación que ha adoptado una postura que podemos calificar de sistémica para el estudio de la economía ha sido el Instituto Santa Fe de los Estados Unidos que ha tomado, desde hace más de un decenio un punto de vista adaptativo, complejo y evolucionario del cuerpo principal de la teoría económica, imaginando la economía como compuesta de un gran número de agentes interactuantes, que se ajustan mutuamente a los otros a medida que el tiempo transcurre. Allí se reunieron economistas, biólogos y especialistas en computación para elaborar un programa de investigación sobre la economía considerada como un sistema dinámico complejo, habiendo logrado construir modelos que comienzan a acercarse a lo que se observa en la economía real.
La aproximación del Instituto Santa Fe es, reduciendo la idea a su mínima expresión, la simple aserción que la economía está en el borde del caos y donde los agentes, constantemente están adaptándose uno al otro y las cosas están siempre fluyendo.
En nuestro país existen algunas investigaciones efectuadas en la Universidad de Buenos Aires, entre cuyas observaciones creo que merece destacarse la comparación entre la predicción meteorológica y la económica o, más generalmente, con la evolución de un sistema mecánico caótico. Destacando la visión actual del sistema como diferente de la clásica del equilibrio, sustituida por una de cambio y evolución.
Pero de lo que se trata, mas allá(o quizá mejor dicho mas acá) de las investigaciones académicas, es empezar a concientizarse de los aspectos sistémicos involucrados en el funcionamiento de la economía en todos sus niveles y su incidencia en la aplicación práctica de las nociones e instrumentos económicos.
Porque, como lo señala acertadamente Stefano Zamagni, los problemas económicos de nuestras sociedades no dependen ya tanto de la falta de recursos (a veces, a decir la verdad inclusive excesivos)cuanto al hecho de que las instituciones económicas, sean éstas nacionales e incluso internacionales no parecen ser adecuadas para interpretar las exigencias de la fase actual del desarrollo. Ha dicho Hector Sabelli que la economía clásica considera solamente la escasez, y los financistas internacionales proponen programas de austeridad.Los modelos matemáticos de escasez producen caos ,pero no sistemas viables. Por eso se observa caos social en los países del tercer mundo que se adhieren a los programas de austeridad.
Un enfoque sistémico-cibernético de la economía debe considerar, entre otros, los aspectos de las retroalimentaciones entre los distintos subsistemas económicos, y de éstos con otros sistemas; la aplicación de los conceptos desarrollados por Prigogine y sus colaboradores acerca de los sistemas lejos del equilibrio, las conexiones del sistema económico con su entorno (fundamentalmente con otros sistemas como el social, el político, el ecológico)para no señalar sino algunas de las más evidentes y elementales. Es necesario concebir a la economía moderna como una compleja red, cada vez más intrincada, con numerosas líneas de comunicación horizontal y vertical en la que las nociones de incertidumbre y desequilibrio sustituyen las de certeza y equilibrio que tanto han influido en la teoría económica tradicional
De no hacerlo así, no podremos siquiera pretender entender lo que en esa área de la realidad está sucediendo, y mucho menos intentar, aunque sea mínimamente, tratar de manejarla en beneficio de la humanidad.
Desbocada, la economía se convertiría, como ya está sucediendo, en un complejo de fenómenos que tienden a destruir lo que la humanidad en los últimos siglos ha estado tratando penosamente (y con relativo éxito) de construir: Una sociedad más humana, donde los hombres puedan aspirar a cubrir sus mínimas necesidades de una manera razonable.
La tarea específica queda en manos de los técnicos en la materia. Pero estos técnicos deben, en mi criterio, munirse ineludiblemente de las herramientas que proporciona un enfoque sistémico-cibernético de los distintos problemas que suscita la economía en todos sus niveles, para poder operar con perspectivas de éxito.
BIBLIOGRAFIA:
Boulding K. “The world as a total system”
Champagne John “Gain Brain:Integration of Human Society and the Biosphere”
De Rosnay J.”El macroscopio” Ed AC.Madrid 1977(puede consultarse también a través de la página de GESI en Internet)
François Ch." International Encyclopedia of Systems and Cybernetics. Saur Verlag, 1997
Grun Ernesto. “Sistemas empresarios y calidad de vida...”Contribuciones a las 2as Jornadas Sistémicas “Ed Gesi p 146.
Herrscher Enrique G. “La economía de las empresas” Editorial Galerna,1992,”Pensamiento Sistémico “ ,Galerna 2003.
Mitchell Waldrop “Complexity” Simon and Schuster 1992
Páginas de Internet del Santa Fe Institute(http//:santafe.edu)
Schlesinger Arthur “Has democracy a future?” “Foreing Affairs “ Sept-Oct 1997
Zamagni Stefano “La globalización como condición específica de la economía post-industrial" Depto de Ciencias Económicas Bologna, Italia Noviembre de 1995 (Traducción de Juan Cavo)



Ernesto Grün. Es Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, graduado en la UNBA. Abogado y mediador ha sido durante muchos años profesor de Teoría General del Derecho y Filosofía del Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Fue Presidente de la Asociación Argentina de Teoría General de Sistemas y Cibernética. Ha dado cursos y conferencias sobre sistémica y cibernética, particularmente en su aplicación al derecho en Argentina, Uruguay y Perú. Es autor del libro “ Una visión sistémica y Cibernética del Derecho”, publicado en 1995 por la Editorial Abeledo Perrot, Buenos Aires,y ha publicado numerosos artículos sobre esta temática y sobre Teoría General y Filosofía del Derecho en revistas de la Argentina , otros países, y en Internet. Integra el Consejo de Redacción de la Revista Telemática de Filosofía del Derecho .
















2.Publicado por Berrocal Wilber el 21/06/2005 21:41
Estoy llevando el curso de Maestria en Ing de Sistemas y me gustaria tener informacion de la Teoria General de Sistemas en la Economia.

Gracias

3.Publicado por Stefano el 03/06/2010 17:29
Hola,
su breve artículo es muy interesante y me gustaría hablar con usted por correo electrónico.
Tengo un doctorado en Bioeconomía y soy el Jefe de Redacción de la revista "Economia e Ambiente", estoy en busca de conexiones con investigadores interesados en las cuestiones de bio-económicos en Buenos Aires y en particular en la Universidad.
Lugar para su especie respuesta que envío un cordial saludo.
Stefano Z

4.Publicado por jairo Loor Manjarrez el 11/05/2011 18:23
Hola.
Muy explicado el tema de la Bioeconomía para quie lo lei y para mi una novedad de esta nueva ciencia, mucho más cuando estoy dando paso a sr catedratico de una universidad estatal, lo que me gustaria tener mas elementos de investigacion para compartir con los estudiantes.

Ahora puedo entender un poco mas a las politicas de gobierno de Rafael Correa Presidente de la República del Ecuador.

Gracias si corresponde a mi inquietud son los estudiantes los mas agradecidos

Att. jairo Loor Manjarrez
Lcdo. en Ciencia de la Comunicación

5.Publicado por Excelente el 10/04/2012 00:30
Me gustaría conocer más sobre este enfoque. ¿Existen modelos de medición?

6.Publicado por Prof. Dr. Carlos Zuniga Gonzalez el 19/12/2012 02:00
El centro de investigación en ciencias agrarias y economia aplicada es un centro que se basa en los estudios de la bioeconomia en las ciencias agrarias con el objetivo de contribuir a mejorar la seguridad alimentaria y nutriciona mediante los sistemas de producción de cara a la adaptacion y la mitigación del cambio climatico. Actualmente coordinamos la RED IBEROAMERICANA DE BIO ECONOMIA Y CAMBIO CLIMATICO.

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