En su libro,
Evan Rosen ha testado cómo son las estrategias de comunicación y colaboración en las empresas de la famosa lista Fortune 500. Partiendo de esa información ha escrito una “guía” para que tanto directivos como trabajadores incrementen la cultura de colaboración en el marco de sus propias empresas.
Para ello, se ha centrado en empresas de sectores muy diversos, desde Dow Chemical, pasando por Boeing o la Clínica Mayo, sobre las que relata historias y casos específicos respecto a problemas de productividad y comunicación que fueron resueltos por gente innovadora introduciendo prácticas de colaboración en los estilos de trabajo cotidianos.
En el libro explica exactamente cómo y por qué estas herramientas de colaboración pueden motivar y ayudar a dirigir una empresa. Rosen no duda en echar mano a ejemplos curiosos para ilustrar sus ideas.
Así, usa el ejemplo de los fumadores para hablarnos de un método perfecto para echar por tierra algunas barreras de comunicación. No es que anime a fumar dentro de las empresas, pero, tal y como hacen los fumadores que se reúnen a las puertas de las oficina y hablan de sus roles y sus actividades dentro de la organización (con la camaradería que les da su condición de fumadores), hay herramientas tecnológicas que podrían hacer la misma función que esas reuniones informales. La mensajería instantánea, la videoconferencia, entre otras, potencian la unión de la gente en intercambios rápidos y distendidos de información e ideas.
Miedo a las nuevas tecnologías
En este sentido, los directivos que tienen miedo de las nuevas tecnologías son catalogados por Rosen como “de la vieja escuela” y defiende que estas herramientas de comunicación tienen más beneficios que peligros.
Según se resume en un
artículo publicado por Knowlege W. P. Carey, el libro ha detectado tres tendencias clave que están haciendo cambiar el paisaje empresarial y están aumentando la demanda de interacciones más ricas dentro de las organizaciones:
1. Tecnológica: convergencia de video, voz y datos sobre el protocolo de Internet.
2. Económica: sacando el máximo partido a los mejores talentos sin importar la zona geográfica.
3. Cultural: el deseo de una respuesta inmediata en la comunicación.
Estas tendencias están liberalizando el mercado laboral, permitiendo a los mejores trabajadores acceder a buenos puestos. Además, las industrias están descubriendo que los trabajadores principiantes pueden generar ideas que benefician a la compañía gracias a su habilidad para comunicarse a todos los niveles.
El diseño del lugar de trabajo está abriendo su espacio físico. La tecnología que facilita la economía global está permitiendo entender y conocer otras culturas y otros modos de pensar. Así, “es buen momento para que las empresas abandonen su “status quo” y se adhieran a la flexibilidad y nuevos métodos de trabajo en colaboración”.