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La contaminación aumenta el riesgo de hipertensión, según un estudio

No sólo las partículas contaminantes inciden en el desarrollo de la enfermedad, sino también el ruido que genera el tráfico


Una investigación realizada con más de 41.000 personas de cinco países europeos, entre ellos España, ha establecido una relación clara entre la contaminación del aire y el ruido que genera el tráfico, con los casos de hipertensión arterial. También descubrió que España figura entre los países que más contaminación genera en partículas y ruido.




La exposición continuada a la contaminación del ambiente aumenta progresivamente el riesgo de hipertensión, según un estudio realizado con más de 41.000 ciudadanos de Noruega, Suecia, Dinamarca, Alemania y España y publicado hoy en la revista especializada European Heart Journal.

La contaminación sonora, especialmente la debida al tráfico, refuerza igualmente la probabilidad de desarrollar hipertensión, enfermedad que consiste en la elevación de los niveles de presión arterial de forma continua y que está asociada a episodios cardiovasvulares graves y a muertes prematuras.

Según este estudio europeo, una persona sobre 100 de la misma franja de edad desarrolla una presión arterial alta si habita en la parte más contaminada de la ciudad, en relación con las personas que viven en un barrio menos contaminado. Este riesgo es parecido al de una persona con sobrepeso, con un índice de masa corporal (IMC) entre 25 y 30.

Ninguna de las personas objeto del estudio tenían problemas de hipertensión cuando se inició la investigación, pero 6.207 de los 41.072 de los participantes (el 15 por ciento) desarrollaron hipertensión y debieron medicarse, según el estudio.

Entre 2008 y 2011, los investigadores midieron la contaminación ambiental del aire durante tres periodos separados de dos semanas, para tener en cuenta los efectos estacionarios.

Analizaron las concentraciones de las partículas en suspensión en el ambiente de diferentes tamaños, entre ellas las que penetran profundamente en los pulmones (PM 2,5).

Cada carga suplementaria de cinco microgramos de las partículas más pequeñas estudiadas (PM 2,5), elevó el riesgo de hipertensión arterial en una quinta parte de los habitantes de las zonas más contaminadas, en relación a las personas que vivían en barrios menos afectados por la contaminación ambiental.

También la contaminación acústica

Respecto a la contaminación sonora, las personas que viven en calles ruidosas con una circulación nocturna notoria, el seis por ciento de las personas estudiadas tenían un riesgo creciente de desarrollar hipertensión arterial, en relación con las que vivían en calles donde los niveles de ruido eran inferiores al menos un 20 por ciento.

Según el estudio, los niveles medios de contaminación son más elevados en Alemania y en España que en los países nórdicos. La exposición más alta al ruido derivado del tráfico de vehículos se registró en Suecia y en España.

El estudio también determinó que, una vez que se excluye el efecto del ruido, persiste el efecto nocivo de la contaminación del aire en la tensión arterial, según la directora de la investigación, Barbara Hoffmann, de la Universidad de Düsseldorf, Alemania.

Estos resultados, añade, demuestran que la exposición a largo plazo a las partículas contenidas en la contaminación ambiental está asociada a una incidencia más alta a la hipertensión autodeclarada. Y como casi todo el mundo está expuesto a la contaminación del aire a lo largo de su vida, eso produce un número elevado de casos de hipertensión.

La legislación actual no protege a la población europea de manera adecuada contra los efectos nefastos de la contaminación del aire, concluyen los investigadores.

Este estudio es pionero en investigar tanto la contaminación del aire como el ruido del tráfico de forma simultánea y en descubrir que tanto las partículas contaminantes como el ruido que genera la circulación de vehículos, están asociadas a la hipertensión en las personas que viven en las zonas más afectadas.

La metodología utilizada permitió a los investigadores estimar por separado el riesgo de hipertensión relacionado con la contaminación del aire con el riesgo derivado del ruido asociado al tráfico de vehículos. La relación entre la contaminación del aire y la hipertensión se manifiesta incluso cuando la exposición al ruido se incluye en el análisis.

Los investigadores consideran que este es un hallazgo importante porque hay diferentes formas de reducir la contaminación del aire y del ruido, y de reducir por tanto los casos de hipertensión de las personas que viven en las ciudades.

Referencia

"Long-term exposure to ambient air pollution and traffic noise and incident hypertension in seven cohorts of the European study of cohorts for air pollution effects (ESCAPE)", by Kateryna B. Fuks et al. European Heart Journal, DOI: 10.1093/eurheartj/ehw413


Martes, 25 de Octubre 2016
Redacción T21
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