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La convergencia de España con Europa depende de la intensidad tecnológica

Cotec edita un estudio sobre “Productividad, competitividad e innovación en España: comparación internacional por sectores”


Existen importantes diferencias en productividad entre España y la UE-15 y Estados Unidos, principalmente en manufacturas y sobre todo en servicios, destaca el estudio sobre “Productividad, competitividad e innovación en españa: comparación internacional por sectores”, editado por Cotec. El documento destaca que la convergencia de España con Europa y los EE.UU. depende estrechamente del aumento de su intensidad tecnológica, como factor transformador de los sectores productivos españoles. Con todo hay algunos sectores clave que merecen atención prioritaria: los servicios (con un importantísimo déficit de productividad) y bienes de equipo (que se pueden considerar “estratégicos”, por su capacidad de arrastre en inversión innovadora para el resto del tejido productivo). Por Rubén Lafuente.



Cebit. Imagen: Think Blink. Everystockphoto.
Cebit. Imagen: Think Blink. Everystockphoto.
La mejora de las condiciones de vida depende, en gran medida, de la capacidad de los países para incrementar su productividad en el largo plazo, alcanzando así niveles superiores de crecimiento económico y, por tanto, de bienestar. Un crecimiento económico que no depende sólo de las cantidades de inputs trabajo y capital físico que emplea, sino también de la eficiencia con que se es capaz de combinarlos y sobretodo del cambio tecnológico, entre otros factores y circunstancias.

En los últimos años, España ha experimentado una convergencia histórica con la Unión Europea en términos de PIB per cápita pero no en productividad, ya que esta notable expansión se ha basado en actividades intensivas en trabajo, más que en mejoras de la productividad, en sectores como la construcción, el turismo o manufacturas de baja intensidad tecnológica. Entre las causas principales de esta situación se pueden señalar, entre otras, un déficit de capital humano cualificado, una estructura productiva caracterizada por una elevadísima proporción de empresas de pequeño tamaño y, especialmente, una débil intensidad tecnológica.

Partiendo de la reconocida necesidad de mejorar la productividad y la competitividad de la economía española, Cotec ha publicado un estudio sobre “Productividad, competitividad e innovación en España”, con el fin de analizar la productividad, competitividad e intensidad en I+D de la economía española a lo largo de un de 17 años (1987-2003), desde una perspectiva sectorial, y efectuar las correspondientes comparaciones internacionales con las principales economías de referencia, es decir, la media de la UE-15, y Alemania y EE.UU., por su categoría de líderes tecnológicos en los ámbitos europeo y mundial.

El estudio, que ha sido elaborado por Laia Castany, Investigadora de AQR-IREA de la Universidad de Barcelona, y Ramón Xifré, Profesor de la Escuela Superior de Comercio Internacional de la Universidad Pompeu Fabra, realiza comparaciones entre España y sus socios y competidores, sector a sector, con el fin de reflexionar sobre los cambios más necesarios para la estructura productiva española y orientar sobre posibles recomendaciones para su mejora.

Pérdida de productividad

La perspectiva que proporciona el período completo 1987-2003 permite afirmar que la posición relativa de España con respecto a EE.UU en términos de productividad del trabajo era peor en 2003 que en 1987, perdiendo más de 10 puntos porcentuales (del 87% en 1987 al 74% en 2003, EE.UU.=100). Si la comparación de España se efectúa con relación a la UE-15, también se llega a una conclusión parecida ya que desde 1990, la productividad española va perdiendo posiciones respecto a la media europea, alcanzándose el mínimo del 83% precisamente en 2003, último año que se analiza en el estudio.

Las tasas de crecimiento agregadas de la productividad de una determinada economía entrañan dos efectos distintos que conviene estudiar separadamente: el crecimiento puro de productividad o “efecto intraindustrial” (incrementos en productividad dentro de cada sector) y las redistribuciones del factor trabajo entre sectores o “efecto shift-share” (el factor trabajo tiende a abandonar los sectores menos productivos para dirigirse a los más productivos). Mediante un análisis shift-share se puede descomponer el crecimiento de la productividad agregada en las distintas economías en estos dos efectos para los distintos sectores que componen la estructura productiva. El objetivo es identificar los principales sectores responsables de las bajas tasas de crecimiento de la productividad de la economía española en comparación con las economías de referencia.

España también se diferencia de las economías de referencia principalmente en que el crecimiento de su productividad “pura”, entendida como la suma de las tasas de crecimiento de productividad en cada sector ponderados por su peso en términos de valor añadido, es mucho menor, por lo que el incremento de la productividad agregada se debe, en gran medida, al cambio estructural. De tal forma que en el período 1995-2000, la productividad pura sólo representaba el 50% del crecimiento en productividad en España, mientras que en el caso de la UE-15 y EE.UU. fue del 70% y 95%, respectivamente. La importancia de la productividad pura se reduce en el período 2001-2003 en el caso de España, siendo del 27%, mientras que en las economías de referencia, este efecto explica casi la totalidad de las ganancias en productividad.

Importantes diferencias

Al analizar los diez sectores que han experimentado un mayor crecimiento en la productividad durante el período 2001-2003 en España, cabe destacar la relativa concentración de las ganancias de productividad ya que la mitad de las actividades con mayores ganancias de productividad pertenecen sólo a dos sectores: maquinaria (incluyendo oficina, eléctrica y electrónica) y otros medios de transporte (incluyendo buques y locomotoras, y excluyendo automóviles). También, junto a estas manufacturas, otros dos sectores manufactureros, los elaborados del metal y las prendas de vestir, son algunas de las actividades con mayores incrementos de productividad. Los tres sectores restantes pertenecen a los servicios: servicios de telecomunicaciones, que es el sector con mayor productividad dentro de la rama de servicios, informática e intermediación financiera y seguros.

Y al realizar una comparación internacional se observa que buena parte de los sectores españoles que registran mayores diferencias en productividad con respecto a sus homólogos en la UE-15 y EE.UU. pertenecen también al sector de la maquinaria: oficina, bienes de equipo, electrónica y óptica e instrumentos de precisión. En particular, el sector donde las diferencias entre España y las economías de referencia es mayor es el mismo para las dos economías: maquinaria de oficina e informática con 30 puntos porcentuales con respecto a la UE-15 y 18 puntos con respecto a EE.UU. A una distancia considerable, se encuentra el segundo sector con mayores diferenciales y que también coincide para las dos economías de referencia: los vehículos automóviles con 4 puntos de diferencia con respecto a la UE-15 y 15 puntos con respecto a EE.UU. En cuanto a los servicios, los sectores de comercio al por mayor y menor e informática y actividades conexas son los que muestran un mayor diferencial.

El hecho de que una parte de los sectores que concentran las principales ganancias en productividad sean también los sectores donde el diferencial en productividad con las economías de referencia es mayor sugiere que la UE-15 y EE.UU. consiguen ser más productivos que España en los productos y servicios en los que ésta basa una buena parte de sus mejoras en productividad, lo cual, puede interpretarse como una amenaza de las posibilidades competitivas de España en el medio y largo plazo, pero también como una oportunidad para –si se acometen los necesarios esfuerzos para aumentar su capacidad innovadora- mejorar la productividad, acercándonos a los niveles de nuestros socios y competidores.

Innovación y productividad

De los datos recopilados en el estudio resulta evidente que existe un amplio consenso sobre el importante papel que juega la innovación en las mejoras en productividad, y que cada vez resulta más patente la existencia de una brecha tecnológica, entendida como la intensidad del gasto empresarial en I+D sobre el valor añadido, entre España y la UE-15, que se magnifica en relación a los EE.UU.

Por lo que respecta al origen o causa de esa brecha tecnológica, ésta se debe en gran parte al comportamiento de la inversión en I+D en servicios, más que a manufacturas, aunque todos los sectores invierten menos en I+D en España que en las economías de referencia. Por otro lado, las manufacturas de alto contenido tecnológico representan una porción del valor añadido en la UE-15 tres veces superior al que representan en España, mientras que en los EE.UU., el peso de estos sectores quintuplica al español. El efecto sobre la productividad de incrementar el stock de conocimiento es positivo, y mayor en el caso de las manufacturas que para el total de la economía.

Estos datos confirman que sin aumento de la I+D empresarial y de la innovación, así como de la eficacia en la utilización de estos recursos, no aumentará la productividad, y que es necesario un mayor peso en la estructura productiva española de servicios y manufacturas estratégicas, por su capacidad de arrastre para otros sectores.

Además, este patrón tecnológico adverso se traslada a las exportaciones españolas que muestran un comportamiento relativamente conservador, ya que se dirigen a destinos maduros, principalmente dentro de la Unión Europea, con tímidos avances en países emergentes. Esto pone en una situación delicada la evolución del posicionamiento de las exportaciones españolas, debido a la fuerte competencia y a las dificultades que encuentran nuestras empresas para entrar en nuevos mercados o exportar con alto valor añadido.


Miércoles, 16 de Diciembre 2009
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