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Miércoles, 23 de Mayo 2012
11:18
Tendencias 21




La convivencia en grupo fomenta la singularidad individual

La evolución ha asegurado así que identifiquemos a nuestros amigos, familiares o rivales


Aunque resulte paradójico, formar parte de un grupo social extenso es lo que nos hace únicos y es lo que, evolutivamente, propicia las diferencias y singularidades individuales. Esto es lo que ha revelado un estudio realizado por científicos de la Universidad de California en los Ángeles (UCLA), en el que fueron analizados varios tipos de ardillas y roedores que conviven en grupos de diversa extensión. Los resultados demostraron que el tamaño de la manada explicaría nada menos que el 88% de las variaciones vocales individuales. Estos resultados son extrapolables a otras especies fuertemente sociales, como los humanos, y explicarían porqué somos tan distintos unos de otros, afirman los científicos. Por Yaiza Martínez.



Fuente: UCLA.
Fuente: UCLA.
Puede parecer paradójico, pero formar parte de un grupo social extenso es lo que nos hace únicos y es lo que, evolutivamente, propicia las diferencias y singularidades individuales.

Esto es lo que ha revelado un estudio realizado por científicos de la Universidad de California en los Ángeles (UCLA), en el que fueron analizados varios tipos de ardillas y roedores.

Pronosticador de la singularidad

Los biólogos Kimberly Pollard y Daniel Blumstein, director del Departamento de ecología y biología evolutiva de la UCLA, examinaron la evolución de la individualidad o de la singularidad personal, a partir del registro de las vocalizaciones de las llamadas de alarma que emiten ardillas y roedores de ochos tipos distintos.

Entre estos tipos se encontraban, por ejemplo, los perritos de las praderas de cola negra, las marmotas de vientre amarillo y las ardillas de tierra de Belding. Se sabe que todos estos animales conviven en grupos sociales de diversa extensión.

A partir de los registros realizados, los científicos constataron que el tamaño de los grupos funcionaba como pronosticador del grado de singularidad individual de las voces de los animales: cuanto más grande era el grupo, más específica era la voz de cada uno de sus miembros, y más sencillo era identificar a cada individuo de la manada.

Según publica la UCLA en un comunicado, esta constatación, resultado de seis años de investigaciones, podría ayudar a explicar un factor crítico de las vidas cotidianas de los humanos y otras criaturas sociales: porqué cada uno es tan diferente a los demás.

La razón, afirman los investigadores, sería que en una manada o grupo es difícil identificar a cada uno de los miembros, y cuanto mayor sean estos grupos, más difícil resulta esta identificación.

Diferenciación clave

Cuando convivimos en sociedad “debemos ser capaces de identificar a nuestros amigos, familiares o rivales”, explica Pollard.

La naturaleza ha resuelto el problema de la confusión entre los miembros de las comunidades proporcionando a las criaturas sociales características más específicas, que ayudan a diferenciarlas de sus iguales.

Instrumentos utilizados en el registro de las llamadas de los roedores. Fuente: UCLA.
Instrumentos utilizados en el registro de las llamadas de los roedores. Fuente: UCLA.
Según explican los científicos en un artículo aparecido en la revista Current Biology, la capacidad de distinguir a unos individuos de otros dentro de un grupo resulta clave en el comportamiento social de humanos y otros animales.

Dicha capacidad es necesaria, por ejemplo, para reconocer a la descendencia y a la pareja, para definir comportamientos territoriales y de coalición, y también para establecer jerarquías sociales.

Hasta ahora, estudios realizados a pequeña escala habían demostrado que las especies más sociales presentaban una individualidad mayor en sus señales sociales, como en las llamadas entre ellos. En 1982, esta idea ya fue propuesta por el biólogo de la Universidad de Washington, Michael Beecher.

Sin embargo, la relación entre socialización e individualización no había sido evaluada a una escala más amplia y en un contexto evolutivo hasta ahora.

Presión evolutiva actual

Los científicos de la UCLA han conseguido demostrar una fuerte relación evolutiva entre el tamaño del grupo en ardillas y la singularidad en las llamadas de alarma de sus miembros. Según los investigadores, el tamaño del grupo explicaría nada menos que el 88% de las variaciones vocales individuales.

De estos resultados, los científicos concluyen que el tamaño del grupo social promueve las diferencias individuales, y que la relación directa entre grado de socialización y nivel de individualización puede ser un fenómeno muy extendido en la naturaleza, aunque no universal.

Según publica la revista Discover, los investigadores creen que este fenómeno seguramente se dé en otros animales muy sociales, como los delfines, los carnívoros o los primates, y que es menos probable que se produzca en grupos de peces o enjambres de insectos porque que en estos casos la distinción individual no resulta tan importante.

Por otro lado, Pollard señala que, en la actualidad: “El número de individuos que los humanos deben reconocer parece ir en aumento, especialmente a medida que las conexiones globales se incrementan, y que los grupos sociales están cada vez menos claramente definidos”.

Como consecuencia, podría estarse produciendo un “incremento de la presión evolutiva en nuestra propia individualidad”, afirma la investigadora.


Jueves, 24 de Febrero 2011
Yaiza Martínez
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Nota


Sus comentarios
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41.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 01/04/2011 11:42

Cornelio, en efecto, nuestras diferencias son radicales. Pero, bien sabe usted, que es lo que más me interesa de la postura del otro.

Antes de entrar en este tema estaba yo estaba defendiendo una postura más cercana a sus tesis que al problema psicológico que tanto me inquieta. Este problema es: la experiencia psicológica se hace general con el continuo de la psique y, por tanto, con la posibilidad de conciencia de los objetos que dan forma a esta experiencia.

En la génesis del concepto hay una deuda psicológica que no es individual sino colectiva, de manera que en una filosofía original lo primero a conocer no es un origen biológico (físico, ontológico, lógico, etc.) sino solidario con su preferencia. Verá con facilidad que la solidaridad a la que me refiero no es la que sea por, sí sino la que se amplía por el otro; el otro es la condición mayor de la psique.

Toda la reflexión sobre la otredad es un cúmulo de errores porque la distinción de principio entre la generalidad del otro y la forma problemática que lo ubique en su condición más general está basada en abstracciones de su problema moral; se deja aparte por lo que es su problema: la contradicción de distintas experiencias psicológicas en torno a un mismo objeto.

El otro es el otro moral, el otro “otro” es un juego de sombras que infinitesimalmente conduce a su incomprensión porque la repetición a partir de la que retorna es insuperablemente inductiva. Para la psique no hay objetos que formen su experiencia y no dependan de alguna proximidad que conduzca a la mediación por la que llega a la psique. Vg. uno no toma conciencia de un objeto cualquiera hasta que hay una saturación a partir de la que hay conciencia de él; su deuda no es por sí psicológica, sino que es psicológica a partir de la repetición de su deuda. Podrá ver que mi fenomenología es como una psique limitada lo que la hace psique.

No se declina de igual manera un patrón numérico que un patrón moral. La psique moral se puede hacer general a partir de la densidad que limita la psique en un continuo de experiencia. La psique no es sí misma. La forma más general en la que el otro cabe no tiene, por sí, el objeto con el que se hace su generalidad. Es incierta por una necesidad discursiva. Al otro no se lo conoce hasta su encuentro.

De manera que mi reflexión, tan similar a la de Nietzsche en su problema moral, toma distancia con la moral para verla desde lo que se hace la moral: la proximidad de las psiques y con lo que las psiques se distancian.

Cuando empecé a tratar la distancia tenía en mente fenómenos morales como la anomia (la anormalidad moral en sentido sociológico). Fue unos años más tarde, cuando tras un estudio crítico de las obras de Nietzsche, pude enfrentarme epistemológicamente a los problemas de una psique a priori solidaria. Así pues, mi cosa en sí es la cosa de uno mismo que no es uno mismo.

Convendría que aclarase una posible confusión derivada de la incomprensión de la cosa en sí. La cosa en sí no es el encerramiento de la cosa. Por ejemplo, la cosa en sí mental no es la acción misma del cerebro, sino la comunidad referencial que unifica las distintas experiencias cerebrales. Pongo este ejemplo por las supuestas refutaciones a la imposibilidad de una psicología racional al poderse comprobar actualmente cierta intimidad de un cerebro que produce experiencias psicológicas. Todas esas generalidades de las que abusan muchos neurocientíficos, me parecen, sólo imágenes cerebrales, y no las cosas que tienen los cerebros. En el detalle del análisis fenomenológico de esta cuestión está toda mi defensa de la distancia: la distancia es exterior a la psique.

No añado más y sólo le expreso la sincera alegría que he experimentado con nuestras diferencias. Un cordial saludo.

40.Publicado por Cornelio Gonzalez el 30/03/2011 22:13


Apreciado Alberto:

Aunque el el diálogo contigo ha significado mucho para mí, parece ser que nuestras diferencias clave son irreconciliables. De todas maneras, muchas gracias por tu interesante interlocución.

Un abrazo

39.Publicado por Cornelio Gonzalez el 30/03/2011 14:31


Por considerarla de gran utilidad literaria y filosófica y además, de tremenda actualidad para el convulsionado mundo de hoy, trascribo a continuación este significativo y singular aparte del capítulo final: "Por qué soy un destino", de la última obra que Nietzsche llamó Eccehomo (del latín: ecce, he aquí, y: homo, el hombre), y que fue publicada en 1888, justo dos meses antes que el citado autor fuera internado en un hospital psiquiátrico, completamente loco. Es una célebre frase en latín que significa “ese es el él” o “ese es el hombre“, y según el Evangelio de Juan (19.5), fue la frase que pronunció el gobernador romano Poncio Pilato, cuando presentó a Jesús ante una beligerante multitud, ya cruelmente azotado, atado y con su corona de espinas. He resaltado en bastardilla, tanto la cita que de él hice en el comentario 36, como la última parte de la trascripción que aquí hago, por considerarlas de tremenda actualidad ante el corrompido ambiente de mentira, de falsedad y ausencia casi total de un verdadero interés por nuestra auténtica condición humana, en la cual se debate la actual política mundial y que Nietzsche magistralmente denuncia al final de esta, su última obra:

“...Conozco mi suerte. Alguna vez irá unido a mi nombre el recuerdo de algo gigantesco, de una crisis como jamás la había habido en la tierra, de la más profunda colisión de conciencia, de una decisión tomada, mediante un conjuro, contra todo lo que hasta ese momento se había creído, exigido, santificado. Yo no soy un hombre, sino dinamita.Y a pesar de todo esto, nada hay en mí de fundador de una religión; las religiones son asuntos de la plebe, yo siento la necesidad de lavarme las manos después de haber estado en contacto con personas religiosas... No quiero “creyentes”, pienso que soy demasiado maligno para creer en mí mismo, no hablo jamás a las masas... Tengo un miedo espantoso de que algún día se me declare santo: se adivinará la razón por la que yo publico este libro antes, tiende a evitar que se cometan abusos conmigo. No quiero ser un santo, prefiero antes ser un bufón... Quizá sea yo un bufón... Y a pesar de ello, o mejor, no a pesar de ello puesto que nada ha habido hasta ahora más embustero que los santos, la verdad habla en mí. Pero mi verdad es terrible: pues hasta ahora a la mentira se la ha vendido llamando verdad.Transvaloración de todos los valores: Esta es mi forma para designar un acto de suprema autognosis de la humanidad, acto que en mi se ha hecho carne y genio. Mi suerte quiere que yo tenga que ser el primer hombre decente, que yo me sepa en contradicción a la falsedad de milenios... Yo soy el primero que ha descubierto la verdad, debido a que he sido el primero en sentir, en oler, la mentira como mentira... Mi genio está en mi nariz... Yo contradigo como jamás se ha contradicho, y, a pesar de ello, soy la antítesis de un espíritu. Yo soy un alegre mensajero como no ha habido ningún otro, conozco tareas tan elevadas que hasta ahora faltaba el concepto para comprenderlas; sólo a partir de mí existen de nuevo esperanzas. A pesar de todo esto, yo soy también, necesariamente, el hombre de la fatalidad. Pues cuando lo verdad estable lucha con la mentira de milenios, tendremos conmociones, un espasmo de terremotos, un desplazamiento de montañas y valles como nunca se había soñado. El concepto de política queda entonces totalmente absorbido en una guerra entre los espíritus, todas las formaciones de poder de la vieja sociedad saltan por el aire; todas ellas se basan en la mentira: habrá guerras como jamás las ha habido en la tierra. Sólo a partir de mí existe en la tierra la gran política....”

38.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 30/03/2011 13:30

Hola, de nuevo, Cornelio. Intentaré resumir mi postura para que podamos avanzar o dejar de lado este tema.

Usted plantea lo siguiente: “La UNITARIA TOTALIDAD x/x= 1, posee, por definición, un conocimiento de TODO lo que, como TOTALIDAD, existe y la conforma. ¿Estás o no estás de acuerdo con tal noción?”

En principio, tal y como usted plantea su definición, no estoy de acuerdo. Hay dos tipos de conocimiento: a) predispuesto, innato, a priori, etc., y b) histórico y determinado por la conciencia que lo experimenta. Toda conciencia está determinada históricamente, de modo que entenderá que no admita su definición si no es problematizando su discurso. Si usted habla de una determinación sin posibilidad de conciencia, no hay nada más que hablar, puesto que debiera solucionar la contradicción continua que hace la psique, exactamente, la tesis inductiva que le invité a contradecir. ¿Es su conocimiento un principio absoluto sin indeterminación, una determinación absoluta sin el conocimiento que difiere de su identidad, o es, por el contrario, su conocimiento el principio relativo determinante, la indeterminación que condiciona su igualdad?

Es decir, no niego su unitaria totalidad si la psique es su indefinición. De igual manera, el conjunto de compone un lenguaje no tiene toda su lengua. Es un discurso especulativo porque carece del principio histórico que lo hace concreto; es una generalidad que confunde un principio inductivo con el absoluto a partir del que discurre. Mi postura, pues, es que al carecer de los principios que determinan la individualidad psicológica, no puede sino especular con su generalidad.

Ahora bien, tanto la identidad como la totalidad son los objetos con los que la conciencia hace dialéctica. Su definición es para mí un objeto problemático. Y en ese sentido, acepto de la conciencia no es nada sin la totalidad de la que ésta es una leve reordenación. Le admito, por tanto, un margen de determinación mayor ante un mínimo psicológico. No obstante, hago sociología a partir de los mínimos psíquicos que se unifican en una condición que se densifica. Dicha condición no es sí misma y, por tanto, sin psicología; es necesariamente una distancia con la psique.

En efecto, lo que sea la cosa misma, es una cuestión crucial para mí. Es crucial porque es un problema irresoluble. Por otro lado, las ampliaciones que usted sugiere no tratan de mi objeto problemático. Tienen poco que ver, por no decir nada, visto el desarrollo de este tema.

Del ensimismamiento se sale por la vía mora. La sensibilidad a sí es un término vacío y fenomenológicamente imposible. Para contradecir a Nietzche con sus propias palabras, para el hombre sólo hay moral. Se sale de sí por medio del otro. Y si bien hay, es cierto, una salida sin el otro, su continuidad es incierta. Nada se mantiene sin psiques que lo soporten. La continuidad de la psique es, a todas luces, externa a la misma psique; la psique se refiere principalmente a su exterioridad, y no a su interioridad. El ser interno es un mito de una gramática viciosa.

La psicología es una base de la sociología, y la sociología es una teoría social de una psique no individual sino con una deuda preferente.

Por mucho interés que Nietzsche tenga, y no seré yo quien lo niegue, su inmoralidad es una creatividad que con frecuencia ralla en una psicología del arte, cuando no en una incierta superación biológica de la psique sin formas bien definidas que enraízan en una génesis que tiene al otro por principio. La contradicción de esta idea me aparece, sinceramente, una especulación vacía y sin el objeto primero de toda ampliación; no es la representación simista de una forma aritmética (fisica, ontológica, lógica, …) sino la representación de lo que no es la cosa misma. De la tautología no se sale con tautología, por mucho que se la cambie de forma; es más de lo mismo, error sobre error. El hombre social está basado enteramente en una deuda incierta con el otro. Y la superconciencia de sí es un negativo inverso como su mismo objeto. La conciencia de sí no es conciencia moral; conciencia moral es conciencia del otro.

Reciba un cordial saludo

37.Publicado por Cornelio Gonzalez el 28/03/2011 14:05


Pido excusas a mis lectores del comentario 36. En la nota de pie de página, donde dice:

...la genialidad del neurofisiologo ruso Iván Pavlov cuando descubrió, entre finales del siglo XVIII y principios del XIX....

Debe decir:

....la genialidad del neurofisiologo ruso Iván Pavlov cuando descubrió, entre finales del siglo XIX y principios del XX,.....

Gracias.

36.Publicado por Cornelio Gonzalez el 27/03/2011 20:33


Alberto, te cuestionas a tí mismo: " así pues, ¿en qué consiste la ampliación de la cosa misma?. Mi propia respuesta a lo que parece que para ti es crucial , ya te la habia manifestado en este aparte del comentario 28 y que, con algunas ampliaciones en su texto que espero "amplifiquen" tu comprensión, nuevamente te trascribo:

Te recuerdo lo que ya te había dicho en el comentario 24 respecto a que entre la continuidad-simetría propia(s) de las bipolares “cargas” magnéticas y/o la discontinuidad-asimetría inherente(s) a las bipolares cargas eléctricas que conforman a nuestro organismo como un campo UNIFICADO de fuerza bio-electromagnética, se da, existe, una UNITARIAMENTE TOTALIZADA y por ello no-lineal y recíprocamente inversa co-relación dialéctica, en la que, según tus propias palabras: “... su Todo no es una teoría inversa si no es como interpretación de la condición mayor en su dialéctica con la menor...”, es decir, digo yo, cuando la condición físico-lógica-ontológica del subjetivo lenguaje denominador, como número mayor, es, dentro de la UNITARIA dialéctica que los TOTALIZA, contraria-complementaría a la objetivo-concreta condición físico-logica-ontológica del numerador-cociente , en tanto que número menor. Como consecuencia entre ellos dos se genera, por multiplicación, es decir por la conmutación entre sus propios valores-identidades en tanto que, subjetividad del lenguaje del denominador que instantáneamente se conmuta por la objetividad-concreción del numerador cociente *, una genuina conciencia de sí mismos, lo que hace imposible que entrambos existan distancias psicológicas, a no ser las que, como como una lógica consecuencia de las normas inherentes a la mecánica cuántica del auto-conocimiento y en función de los estadístico-probabilistas límites informático-decimales basados en la NADA del 0 (entendido como 0/x= 0), y/o la TOTALIDAD del 1 (concebido como x/x=1), deben existir entre las CONTRARIAS-COMPLEMENTARIAS CONDICIONES FÍSICO-LOGICA-ONTOLOGICAS, tanto del “uno” como del “otro”.

Entonces Alberto, tu pregunta crucial: "...así pues, ¿en qué consiste la ampliación de la cosa misma?...", ¿no queda acaso contestada con esta otra pregunta: la ampliación de la cosa misma es en algo diferente a "la-conciencia-que-de-nosotros-mismos" tenemos los seres humanos, auto-conciencia en la cual juega un papel capital el lenguaje, circunstancia esta última la cual, a su vez, nos diferencia definitivimante de los "otros" animales?

Un saludo.



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* Ya Friedrich Nietzsche, magistralmente había intuido tal conmutación como un hecho de humana super-conciencia: “...Transvaloración de todos los valores: esta es mi fórmula para designar un acto de suprema autognosis de la humanidad, acto que en mi se ha hecho carne y genio...” . Y aquí no podemos menos que reconcer la genialidad del neurofisiologo ruso Iván Pavlov cuando descubrió, entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, que nuestro sistema nervioso operaba con: "...dos tipos de señales: el primer sistema constituido por los procesos nerviosos que corresponden a las señales directas de los objetos (señales concretas); y el segundo sistema, el que corresponde a las señales verbales. El primero es común a los animales y al hombre;el segundo es específico al ser humano...”. Pavlov: fisiología y psicología. Alianza Editorial.

35.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 27/03/2011 12:10

Cornelio, no querría concluir sin dejar claro que la base de mi postura es una debilidad de enorme importancia para el límite psicológico. Esta es: toda experiencia psicológica es inductiva. Y si así es, su confianza ha de ser una incertidumbre histórica (para concluir este tema, ¿podría contradecir esta tesis sin que, asimismo, su experiencia lo contradiga?). Sabrá usted que ese argumento es infinitamente insuperable, y, por lo tanto, ha de basarse, a su vez, en argumentaciones esencialmente especulativas. Su discurso, en lugar de tender al infinito, contrariamente, ha de hacerse próximo. Ese fue, sin ir más lejos, el camino que me condujo a la distancia. No hay experiencia alguna que no sea una distancia con la psique. Si usted está interesado en esta cuestión encontrará mucha literatura al respecto en las cuestiones que ha estudiado la filosofía (de filósofos) del S. XX. No se puede pretender haber superado lo que no se ha superado.

El argumento ontológico, si es que somos auténticamente reflexivos con el inverso de la distancia (creación de distancia, o a partir de qué se crea distancia psicológica), es un vicio, una distancia objetivada como si no fuese una distancia, en definitiva, un error basado en nada (tautológico). Mi crítica de la moral es el reverso positivo de una experiencia histórico-psicológica negativizada (principio de distancia).

Es paradójico que una de las razones que me condujo a esta reflexión fue una especulación que hice desde un modelo analítico que descubrí finalmente inductivo y sin lógica propia (proposición de sí misma). Con el tiempo descubrí que eso lo había mostrado matemáticamente Gödel, desfundamentado todo el edificio de una matemática de sí-misma.

Mis actuales inquietudes intelectuales son, por así decirlo, humanistas, no obstante, están siempre fundadas en cuestiones metafísicas como las que definen cualquier problema sobre sí mismo. La filosofía primera, en un sentido cabalmente cartesiano, consiste en una interpretación mental de la cosa misma, es decir, de toda ontología que difiera de sí misma.

Y concluyo señalando que resulta irónico que estos problemas epistemológicos fuesen el problema que Kant tenía en mente como cosa en sí. La cosa en sí es un problema teorético, y no es el problema de una cosa en sí. Nadie lo ha resuelto definitivamente, ni lo hará, pues son términos límite que determinan todo principio especulativo (Hume, Kant, Hegel, Mill, Peirce, Nietzsche, Popper, etc.). Así pues, a Kant no se lo supera sin una interpretación psicológica del noúmeno. El problema al yo me refiero no es el de su gramática, y su solución no se encuentra en su propia forma (tautología). Así pues, ¿en qué consiste la ampliación de la cosa misma?.

Muy atentamente.

34.Publicado por Cornelio Gonzalez el 26/03/2011 13:59


Te manifiesto lo mismo Alberto: el diálogo contigo ha significado mucho para mí. Gracias por tu interlocución.

Un abrazo

33.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 26/03/2011 09:51

Estimado Cornelio, es evidente que nuestras diferencias son radicales, pero no por ello son imposibles. La identidad y su relación con la totalidad de la cosa es un problema psicológico que hace a la psique deudora de su condición más próxima. Le recuerdo que no le discuto otra cosa que la comunidad de su origen, no un número (noúmeno) sino un concepto. No de vueltas a esto si no tiene el principio psicológico a partir del que se establece coherentemente su identidad. La diversidad psicológica es justamente lo que generaliza con una falta que repite una y otra vez. Mi reflexión, pues, es una proposición preferente, pues es por sí (positiva), y no arrastra la falta misma que la muestra finalmente vacía.

No hay reglas lógicas que superen definitivamente dicha falta. La inducción se basa en regresiones históricas que finalmente han de ser anticipadas por un principio especulativo, no lógico. La deducción es el principio de coherencia psicológica de todo discurso que se enfrenta consigo mismo; es una dialéctica cerrada. A este respecto Cornelio, le he decir que no ordeno mi discurso en función de definiciones, sino en función de la aproximación a mi objeto, que no es, como debiera estar claro, mío sino de lo común de su deuda.

Usted va con una regla, la misma que yo problematizo psicológicamente (en ésto debiera consistirla filosofía de la psicología). Su regresión especulativa, y toda teoría la tiene como principio histórico de sí, es psicológicamente incierta. Dado ese problema y nuestras discrepancias al respecto es claro que no hemos llegado mucho más lejos que a las diferencias iniciales. De cualquier manera que haya sido, siempre es enriquecedor el diálogo con usted.

Un cordial saludo

32.Publicado por Cornelio Gonzalez el 25/03/2011 19:06


INDUCCIÓN (Filosofía / Lógica) Lógica (Diccionario Collins):

a. un proceso de razonamiento, que se utiliza especialmente en la ciencia, por el cual se extrae una conclusión general de un conjunto de premisas, basadas principalmente en la experiencia o la evidencia experimental. La conclusión va más allá de la información contenida en las premisas, y no se sigue necesariamente de ellas. Así, un argumento inductivo puede ser muy probable, sin embargo, conducir de premisas verdaderas a una conclusión falsa.

b. una conclusión de este proceso de razonamiento.


DEDUCCIÓN (Diccionario Collins):

1. (Matemáticas) el acto o proceso de deducir o restar
2. (Economía, Contabilidad y Finanzas Contabilidad / y Contabilidad) algo, especialmente una suma de dinero, que es o puede ser deducido.
3. (Filosofía / Lógica)
a. el proceso de razonamiento típico de las matemáticas y la lógica, cuyas conclusiones se siguen necesariamente de sus premisas
b. un argumento de este tipo
c. la conclusión de ese argumento
4. (Filosofía / Lógica) Lógica
a. un método sistemático para obtener conclusiones que no pueden ser falsos cuando las premisas son verdaderas, especialmente si son susceptibles de formalización y estudio por parte de la ciencia de la lógica.
b. un argumento de este tipo

............................................................


Estimado Alberto, me dices que:

“....Usted va con una regla que dice regir la totalidad de lo existente, incluido el hombre. Mi crítica reside, sencillamente, en que su generalidad no sabe nada del concreto al que impone su regla de generalidad; es una inducción con forma aritmética que no tiene por sí aquello a lo que se refiere su forma; hace, pues, vacía su proposición (tautológica). Ese fue el error histórico de la Dialéctica: hacer historia (filosofía de ésta) con la regla que la determinaba sin contar con la razón primera por la que era historia...”

Ya que tocas el tema de la inducción ─ y por inferencia, el de deducción─ y acuerdo con las definiciones que de tales palabras nos ha mostrado el Diccionario Collins, debo recordarte que la generalidad o TOTALIDAD de x/x= 1, (o lo que es equivalente: lo UNITARIAMENTE TOTALIZADO en , por y para sí mismo), lleva en sí mismo y como producto, la instantánea conmutación entre: a) la identidad de la mediatez de la subjetividad del “lenguaje” que determina a la objetividad-concreción de la “cosa” (léase: “lenguaje” del denominador), y/o: b) la inmediata identidad de la “cosa” concreto-objetiva (léase: numerador-cociente), que es determinada por la subjetividad de su lenguaje .

Dicho con otras palabras:en el ser humano y dada tal conmutación (multiplicación) entre las identidades de:a) la inmediatez de su conocimiento intuitivo-emotivo-concreto-objetivo (numerador-cociente) y/o b): su “otra” forma de conocer: la subjetiva mediatez de su lenguaje (denominador), la UNITARIA TOTALIDAD x/x= 1, posee, por definición, un conocimiento de TODO lo que, como TOTALIDAD, existe y la conforma y esto muy al contrario de tu crítica que al principio he subrayado. Y aquí, dada justamente la instantaneidad de su conmutación (por multiplicación), no hay cabida, ni para ninguna “historia”, ni para su indispensable necesidad del fluir del tiempo; de hecho en x/x= 1 y su instantánea conmutacion entre nuestros dos tipos de conocimiento (subjetividad x objetividad) que la caracteriza, este flujo se encuentra ya subsumido por dicha instantaneidad en la forma de un eterno presente y en el cual, la historia como tal, no es ya otra cosa que el necesario sendero que como seres humanos hemos debido experimentar, recorrer, para , finalmente y después de múltiples equivocaciones, nuevamente llegar al sitio del cual nunca hemos debido salir: el de nuestra propia UNITARIA TOTALIDAD. Que no otra cosa significa lo que que es nuestra "evolución", en el sentido darwiniano del término.

En el anterior parágrafo he manifestado el siguiente concepto: la UNITARIA TOTALIDAD x/x= 1, posee, por definición, un conocimiento de TODO lo que, como TOTALIDAD, existe y la conforma. Dado que para mí ─ y espero que para muchos de nuestros lectores─ la aceptación de esta noción es indispensable para poder continuar con nuestra actual discusión, debo preguntarte: ¿estás o no estás de acuerdo con tal noción? Si tu respuesta es no, creo que hasta aquí llega nuestro intercambio de ideas ya que nuestras diferencias son radicales. Pero si tu respuesta es sí, mucho me agradaría, pues veo por delante una discusión que se tornará cada vez más interesante.

Cordial saludo.

31.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 25/03/2011 13:01

Mi estimado Cornelio, el entendimiento al que lógicamente he de llegar sobre la ordenación aritmética podría ser resumido de la siguiente manera: ninguna forma contiene por sí los desarrollos a los que dicha forma puede conducir. Esto vendría decir que no sale de la tautología de la que parte si no es interpretando nuevamente lo que la encierra. En el lenguaje concretamente, no me refiero a la forma lingüística misma, puesto que es mi crítica, sino a su principal ampliación: el otro. El hombre tiene una predisposición al lenguaje (a una estructura gramatical, a hablar, escuchar, etc.) que no se satura sin quien permite crear la continuidad de su forma (lingüística): el otro. Así pues, su aritmética es una interpretación sobre la cosa misma sin lo que determinará finalmente el desenlace de la cosa.

Tiene en el lenguaje un bello ejemplo. El lenguaje está basado principalmente en su uniformidad comunicativa. La variación del lenguaje es una condición menor dentro del mayor que lo determina. Así es que nuevas pautas de los jóvenes en espacios anteriormente no formalizados, llevan a anormalidades lingüísticas. Con dichas anormalidades podrá aplicar una estructura bipolar que servirá sin duda para conocer, pero que no tiene por sí aquello que conoce y que interersubjetivamente se convierte en un objeto común de distancia.

He reiterado que mi posición es, sin duda, una interpretación en forma de crítica sociológica. No me basta con la generalidad de su forma. Necesito conocer qué objetos le sirven de modelo. Usted va con una regla que dice regir la totalidad de lo existente, incluido el hombre. Mi crítica reside, sencillamente, en que su generalidad no sabe nada del concreto al que impone su regla de generalidad; es una inducción con forma aritmética que no tiene por sí aquello a lo que se refiere su forma; hace, pues, vacía su proposición (tautológica). Ese fue el error histórico de la Dialéctica: hacer historia (filosofía de ésta) con la regla que la determinaba sin contar con la razón primera por la que era historia. La anticipación más característica de la psique no es que no sea sí misma, que indudablemente no lo es, puesto que está determinada, sino que la psique no puede ampliarse en un continuo con ella misma si no es con la ampliación del otro; estamos forzados al otro. Por mucho que haga alguna relación dialéctica al respecto (de inversión de los polos que la determinaban), siempre arrastrará la falta que, como falta de principio, caracteriza su extensión. Y así fue que su especulación con una superconciencia sólo era especulativamente moral y no moral por principio. No es de extrañar que una de las posibles consecuencias de semejantes especulaciones termine siendo la supresión de la humanidad.

Al igual que la psique es más formal que creativa, de igual manera la interpretación
individual no es la característica de los individuos que componen la sociedad. La razón por la cuál la sociología es posible es por la indudable unidad de las representaciones colectivas. Fue por ello que expuse una razón superior a las razones individuales de las psiques involucradas en la relación moral. No niego que haya razones individuales, sólo digo que colectivamente no hay progreso en ellas por sí solas. En ese sentido la crítica que se me podría hacer vendría de la mano de la sociobiología, tal y como, por ejemplo fue concebida por Tarde o la inmoralidad intrínseca de Nietzsche (son, en resumen, un individualismo sin moral). La neurociencia, por ejemplo, con el tipo de intereses filosóficos de la física, lógica y ontología, no soluciona moralmente nada porque no piensa en qué consista la individualidad de un cerebro que no es ningún conflicto moral por sí solo; es moralmente absurda (vg. si las emociones sociales tiene raíz en el otro, su distancia será superada con una psicología) . Mi sociología es mucho más humilde porque tiene por principio problemas en mente tales como a partir de qué se crea una generalidad y con qué razón se va a un orden segundo como si fuese primero si la razón por la que hay una repetición del segundo en forma de primero es justamente la unidad histórica que se debía explicar como razón por la que el segundo es primero, que, dicho sea de paso, no lo es;´no es sí mismo La lógica del tercero que permite su mediación es una razón fenomológica, y no in física, lógica ni ontológica, que no son otra cosa que distancias en forma de física, lógica u ontología. Dichas teorías sin una razón moral para ellas resultan moralmente absurdas. Para verlo así no es necesario más privar de moral a proposición alguna (sentido al otro) y comprobar el sustento de dicha especulación.


30.Publicado por Cornelio Gonzalez el 24/03/2011 13:56


TOTALIDAD de los procesos nerviosos que interactúan con un determinado tipo de estímulos.

Iván Pavlov distinguió dos tipos de señales: el primer sistema constituido por los procesos nerviosos que corresponden a las señales directas de los objetos (señales concretas); y el segundo sistema, el que corresponde a las señales verbales. El primero es común a los animales y al hombre; el segundo es específico al ser humano...”. Pavlov: fisiología y psicología. Alianza Editorial.
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Apreciado Alberto:

¡Vaya que las cosas empiezan a complicarse...!! Para poder interpretar apropiadamente tu comentario 29 debo resaltar estas siguientes frases y palabras claves:

“...Antes de nada, señalar que la realidad por sí sola no contiene proposiciones. Lo que hubiere en ella que esté dirigido a un sujeto cualquiera requiere de una forma de mediación, requiere de una interpretación. Las formas solas derivan, por sí, en tautologías, en el sentido exacto de lo que ha de ser señalado y no es señal por sí misma; muy al contrario, señala otra cosa que sí. La semiótica afectiva (de Nietzsche), en este sentido, no es el mundo de alguien limitado a sí mismo, sino que su cosa en sí no es una limitación como encerramiento sino como salida de sí por medio del otro; es, pues, una ampliación...”. Y también cuando me dices que, para evitar las tautologías: “...el sentido exacto de lo que ha de ser señalado y no es señal por sí misma; muy al contrario, señala otra cosa que sí...”,

A mi modo de ver, es imposible sustraerse a la indudable conexión que existe entre: a) estos conceptos tuyos; b) los dos tipos de señalización cognitiva que para el gran neurofisiologo ruso Ivan Pavlov, ostensiblemente evidencia nuestro sistema nervioso, pero entendido este como una TOTALIDAD, tal y como yo la postulo, y b): en la aritmética elemental, el carácter conmutativo entre dos números que se multiplican entre sí. Veamos como lo anterior puede suceder:

Cuando por ejemplo dices: “...el sentido exacto de lo que ha de ser señalado y no es señal por sí misma; muy al contrario, señala otra cosa que sí...”, ¿no es precisamente esto lo que sucede cuando, en su producto, las identidades de dos números que se multiplican, se conmutan instantáneamente entre sí? Por poner un ejemplo: nuestros ya bien conocidos y trajinados dos números, el 2 y el 5: 2 x 5= 10. Pues bien, en el producto 10:

A) Si la “señal” o “lenguaje” es el 2, este número “señala” o “denomina” (léase: lenguaje que interpreta) a la objetivo-concreta “cosa” del 5, la cual debe repetirse, cuantificarse, dos veces para obtener o en tus palabras, “...señalar, otra cosa que si...” : el producto 10 que TOTALIZA al 2 y al 5; y/o en sentido inverso:

B) Si la “señal” o “lenguaje” es ahora el 5, este número “señala” o “denomina” (léase: lenguaje que interpreta) a la ahora objetivo-concreta “cosa” del 2, la cual debe repetirse, cuantificarse, cinco veces para obtener o en tus palabras, “...señalar, otra cosa que si...” : el producto 10 que TOTALIZA al 2 y al 5.

Y por enésima y última vez: lo que acabo de explicar, ¿no es exactamente este mismo conmutativo juego entre subjetividad-objetividad, lo que sucede al interior de esa “otra cosa que sí” que constituye a la UNIDAD que TOTALIZA a la(s) CONTRARIAS-COMPLEMENTARIAS FÍSICA, LÓGICA, Y BIVALUADA(S) ONTOLOGÍA(S) y que como super-conscientes: subjetividad del lenguaje y/u objetividad-concreción de la “cosa”, nos caracteriza(n) en tanto que seres humanos?

No sé Alberto, hasta que punto puedas entender la razón por la cual afirmo ─ y creo que con suficiente respaldo─ que al interior de la elemental aritmética operatividad del Sistema de Numeración Decimal, se encuentra la UNITARIA TOTALIDAD del Cosmos que habitamos, nosotros mismos, los seres humanos incluidos en Ella. Por ello y a ciencia y consciencia de ser pesado y repetitivo, trascribo nuevamente este lacónico pero no por eso menos conciso y preciso, pensamiento del gran Gastón Bachelard:

“La Aritmética no está fundada en la razón. Es la doctrina de la razón la que está fundada en la Aritmética elemental”.

La filosofía del "no". Ensayo de una filosofía de un nuevo espíritu científico.


29.Publicado por Alberto Rodriguez-Sedano el 21/03/2011 13:23

Hola de nuevo, Cornelio. Antes de nada, señalar que la realidad por sí sola no contiene proposiciones. Lo que hubiere en ella que esté dirigido a un sujeto cualquiera requiere de una forma de mediación, requiere de una interpretación. Las formas solas derivan, por sí, en tautologías, en el sentido exacto de lo que ha de ser señalado y no es señal por sí misma; muy al contrario, señala otra cosa que sí. La semiótica afectiva (de Nietzsche), en este sentido, no es el mundo de alguien limitado a sí mismo, sino que su cosa en sí no es una limitación como encerramiento sino como salida de sí por medio del otro; es, pues, una ampliación.

Es de enorme importancia no olvidar que la distancia psicológica es una vía para comprender la subjetividad, no en tanto que sí misma sino en cuanto a la condición mayor que la determina; no puede ser sí misma, puesto que toda subjetividad está, indudablemente, determinada. De modo que al igual que en la distancia hay una deuda genética con su pathos de la distancia, hay, asimismo, una crítica a la misma.

Tal y como yo lo concebí, la distancia psicológica derivó en un concepto sociológico denominado el concepto solidario: a partir de lo que hay una forma común para representar distintas psiques; las psiques no son propiedades sino que representan una comunidad de objetos (distancias).

La distancia, podríamos decir, es una condición que se antepone al sujeto y que, por ello mismo, lo imita formalmente. La distancia no es un gran abismo, eterno, infinito y limitado a sí que separe a todo sujeto de una fuente moral de la que depende; mi crítica es una forma sociológica con principio en la determinación primera de toda representación moral. Así pues, no habría abismos irrepresentables; muy al contrario, la representación común es una misma raíz de la que distanciarnos. Es el sentido de la crítica sociológica que hago en forma del individuo incierto.

Para ser lo más claro posible y que pueda ser criticado lo más justamente posible, me sitúo al nivel que Nietzsche tenía en mente como crítica; este es, claramente, la compasión en el sentido de Arthur Schopenhauer: un principio por el que el hombre está moralmente implicado con otro hombre. Ahora bien, esta compasión no es un único sentido para la moral sino que es, mejor visto, la raíz del problema moral: un mismo objeto de representación para dos unidades de representación distintas.

La distancia que separa infinitamente a los hombres es un mito falso. Es sorprendente la cantidad de pensadores que cayeron en la red que Nietzsche tejió y en la que el mismo pensamiento de Nietzsche se vio atrapado. Lo que él denominó fisiología de la estética ha sido falseado por una acción neuronal inmediata que hace partícipes a los distintos hombres de una misma emoción evocada por un principio de distancia que finalmente lleva a una misma representación: mirror neurons (neuronas espejo), a mi modo de ver, el hallazgo más importante que haya hecho la neurociencia en lo que respeta a la ética, pues no hay abismos irresolubles distancia.


28.Publicado por Cornelio Gonzalez el 20/03/2011 23:02


Apreciado Alberto:

Introducirse en el universo de Friedrich Nietzsche es iniciar toda una aventura del pensamiento para la cual hay que dotarse ─como cualquier aventurado explorador de nuestros peligrosos polos─ de todos los equipos de supervivencia si es que se quiere mantener completa la consciencia, en la dolorosa travesía de sus atormentadas ─pero no por eso menos geniales─ ideas; y mucho me temo que su pathos de la distancia pueda ser la excepción.

Para el Diccionario Enciclopédico Vox de Larousse Editorial, la voz griega pathos significa: afección, emoción, pasión, lo que situaría tales vocablos en el mismo rango de lo que, en mi comentario 20, parágrafo cuarto, he definido como:

“B) La física, la lógica y la ontología inherente(s) a nuestra “otra” manera de conocer y sus formas de expresión: la inmediatez, su objetividad y concreción, la intuitividad, la emotividad y quizás su rasgo más distintivo: su no-necesidad de expresarse lingüísticamente (hemisferio cerebral derecho), todo lo anterior, intrínseco al numerador-cociente, bien sea este la fracción 0.2 y/o bien sea la fracción 0.5”.

Si me equivoco por favor házmelo saber, pero de acuerdo con mi definición A) y con tu ejemplo del vaso, entre la emotividad-afectividad y por tanto objetividad-concreción del vaso físico y lo que, según tu criterio, la psique como tal subjetivamente “ve” del vaso, se da, existe una distancia que tú catalogas como una distancia psicológica. Ahora bien, en mi comentario 24 y después de haber puesto como ejemplo la infinitud de la mutua “inducción” entre las CONTRARIAS-COMPLEMENTARIAS CONDICIONES FÍSICO-LOGICA-ONTOLOGICAS de, tanto la continuidad-simetría entre las bipolares “cargas” magnéticas, como la(s) de discontinuidad-asimetría entre las también bipolares “cargas” magnéticas, me veo en la obligación de cuestionarte: ¿No será acaso esa distancia psicológica a la que aludes, una distancia que tu misma psique ─como el vital-consciente campo bio-electromagnetico todavía no 100% consciente, es decir, todavía no UNITARIAMENTE TOTALIZADA en, por y para sí misma─ establece como auto-defensa, por miedo a generar aparentes paradojas y por ello entrar en una contradicción consigo misma que podría destruirla?

Te recuerdo lo que ya te había dicho en el mismo comentario 24─ y por favor, perdóname la redundancia─ respecto a que entre la continuidad-simetría propia(s) de las bipolares “cargas” magnéticas y/o la discontinuidad-asimetría inherente(s) a las bipolares cargas eléctricas que conforman a nuestro organismo como un campo UNIFICADO de fuerza bio-electromagnética, se da, existe, una UNITARIAMENTE TOTALIZADA y por ello no-lineal y recíprocamente inversa co-relación dialéctica, en la que, según tus propias palabras: “... su Todo no es una teoría inversa si no es como interpretación de la condición mayor en su dialéctica con la menor...”, es decir, digo yo, cuando la condición físico-lógica-ontológica del denominador, como número mayor, es, dentro de la UNITARIA dialéctica que los TOTALIZA, contraria-complementaría a la condición del numerador-cociente, en tanto que número menor. Como consecuencia entre ellos dos se genera, por multiplicación, es decir por la conmutación entre sus propios valores-identidades en tanto que, subjetividad del lenguaje del denominador que instantáneamente se conmuta por la objetividad-concreción del numerador cociente *, una genuina conciencia de sí mismos, lo que hace imposible que entrambos existan distancias psicológicas, a no ser las que, como mecánica cuántica del auto-conocimiento y en función de los estadístico-probabilistas límites informático-decimales basados en la NADA del 0 ─entendido como 0/x= 0─, y/o la TOTALIDAD del 1 ─concebido como x/x=1─, deben existir entre las CONTRARIAS-COMPLEMENTARIAS CONDICIONES FÍSICO-LOGICA-ONTOLOGICAS, del “uno” y el “otro”.

Y aquí las contradicciones como tales no persisten; todo lo contrario, se solucionan en la UNIDAD que las TOTALIZA. Y es que al estado de anti-intuitiva paradoja llegamos únicamente cuando, estableciendo todo tipo de distancias que solo aparentemente separan, somos incapaces no solo de intuir, sino de ver, de comprender a la UNITARIA y por eso mismo, CONTRARIA-COMPLEMENTARIA CONDICION FÍSICO-LOGICA-ONTOLOGICA del “otro”. Y a este respecto, ya lo habíamos dicho, ¡que bella lección nos da la misma Naturaleza ─ que como seres humanos es nuestra propia naturaleza─ cuando entre la electricidad y el magnetismo se reconocen entre sí como “el uno” y/o “el otro” y entre los dos, aunque contrarios, dentro de la UNIDAD que los TOTALIZA se hacen, en el campo bio-electromagnetico intrínseco al ser humano, VITAL-CONSCIENTEMENTE complementarios...¡

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* “Transvaloración de todos los valores: esta es mi fórmula para designar un acto de suprema autognosis de la humanidad, acto que en mi se ha hecho carne y genio”. Friedrich Nietzsche.

27.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 20/03/2011 10:18

Cornelio, la distancia psicológica es, sin entrar en detalles fenomenológicos, el contenido que toma la psique por objeto. Vg. mira un vaso y lo ve; el vaso es, independientemente de psique y cerebro, la distancia. Inicialmente, fue una crítica que hice al pathos de la distancia de Friedrich Nietzsche, pues yo ordeno, al igual que la psique, con una preferencia moral; descubro la psique moral incierta y problemática. No obstante, y a pesar de tener una crítica a Nietzsche como razón original, es el idealismo problemático visto desde una razón superior, es decir, su preferencia.

A pesar de que, por lo que he leído de usted, no tiene a Descartes en gran estima, toda la fenomenología es lógicamente deudora suya. El cogito es esencialmente problemático por más que tenga una razón a priori en él. Personalmente, creo que es responsabilidad de la filosofía que no se permita malinterpretar cuestiones filosóficas que no están superadas ni estricta ni absolutamente.

En este espacio se ha hablado con frecuencia de lo que el Sr. Rubia denomina superación del dualismo. Desde una interpretación fenomenológica, eso es ridículo, un vicio de la ontología del cerebro como razón y sustento de sí mismo. Un problema filosófico no es, como sostengo, cuestión de un autor (vg. Descartes o Kant), sino de la cuestión por la que es un problema. En ese sentido, pues, lo que sea por sí mismo es una confusión gramatical viciosa (finalmente tautológica).

Reciba un cordial saludo



26.Publicado por Cornelio Gonzalez el 19/03/2011 16:04

Alberto:

Por favor, explícame más en detalle lo que entiendes por "distancia psicológica".

Gracias

25.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 19/03/2011 10:03

Estimado Cornelio, entiendo bien su postura y, como le dije, en muy buena parte la comparto; nuestra distancia empieza donde surge la psique.

He comprobado que los físicos y neurocientíficos carecen de una interpretación verdaderamente original de la psique, para decirlo en términos de Nietzsche de los que, por otra parte, me distancio profundamente.

Hay, indudablemente, una coherencia fenoménica, no estrictamente basada en la psique sino en lo que yo denomino distancia psicológica; y hay, no sólo indudable sino realmente, una determinación física, ontológica y ¿lógica?. La síntesis lógica no es a priori sino con respecto a su posible experiencia; si fuese así, si hubiese un a priori relacionado íntimamente con su experiencia, no habría paradoja alguna porque la lógica, justamente, determinaría toda experiencia con respecto a sí misma. El a priori es imposible sin experiencia.

Respecto a Hegel, es un filósofo inigualable en demasiados sentidos: genial, absurdo, loco, desquiciado, etc. No hay apenas aritmética en él. Es un filósofo, más bien, de la relación superior, y no inferior, a partir de la que se desarrolla la historia como horizonte. Lo único que Hegel hizo fue confundir la filosofía y a los filósofos. Lo he comentado por las palabras de Alexis Jardines. Si he estudiado el pensamiento de Hegel ha sido, generalmente, para ver mis errores. La falta de aritmética en su filosofía, probablemente y como decía Peirce, era el principio de su error. Particularmente, creo que ni Peirce entendió enteramente esta cuestión. Por cómo yo la veo, ya estaba intuida con Spinoza y Leibniz, si bien no problemáticamente.

Saludos cordiales

24.Publicado por Cornelio Gonzalez el 18/03/2011 18:52


Mi no menos estimado Alberto:

En tu comentario 23, centras tu crítica a mi comentario 22 en las siguientes ideas:

“...La especulación de toda la física moderna es altamente anti-intuitiva y, por tanto, paradójica para la mente que la piensa; carece de una razón superior para el desenvolvimiento de una totalidad que se ha visto que no es sí misma sino dependiendo de una razón más extensa que ella....”

“...De la filosofía hegeliana y una física que se autocontradice y no supera la primera contradicción de la experiencia de su psique, se cae en inevitables contradicciones fruto de confundir ontología con psicología. No hay ontología alguna sin una deuda psicológica que sea su origen; la genética de Todo no es una teoría inversa si no es como interpretación de la condición mayor en su dialéctica con la menor...”
............................................

RAE, definición de Paradojo/ja y paradójico:

(Del latin paradoxus, y este del griego παράδοξος).
1. Paradójico: Adjetivo desusado: Que incluye paradoja o que usa de ella.
2. f. Idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas.
3. f. Aserción inverosímil o absurda, que se presenta con apariencias de verdadera.
4. f. Ret. Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción: Mira al avaro, en sus riquezas, pobre.
................................................

En mi inicial comentario 2, hago referencia al hecho de que en la Naturaleza se da de manera espontanea y muy generalizada, la bipolar presentación y dinámica entre aspectos contrarios-complementarios, que calificamos como positivos y/o negativos, cuando expreso:

“...A ESTA BI-PARTICION ENTRE MACHOS-HEMBRAS Y/O FERMIONES-ANTIFERMIONES HEMOS LLEGADO COMO UN EFECTO DE “INDUCCIÓN” (A LA FARADAY) QUE SOBRE LA UNITARIA TOTALIDAD DE LO UNO HA EJERCIDO LA NO-LINEAL, ESTADISTICO-PROBABILISTA Y CONTRARIA-COMPLEMENTARIA CONDICION FÍSICO-LOGICA-ONTOLOGICA QUE CARACTERIZA, COMO DENOMINADOR, AL UNICO NÚMERO PRIMO QUE ES PAR: EL 2 Y SU UNITARIA PLURALIDAD SOCIAL...”

He resaltado en negrilla la frase: CONTRARIA-COMPLEMENTARIA CONDICION FÍSICO-LOGICA-ONTOLOGICA, porque cuando hablo de un EFECTO DE “INDUCCIÓN” (A LA FARADAY), me estoy refiriendo justamente al hecho descubierto por Faraday y formalizado matemáticamente después por Maxwelll en sus ecuaciones del campo electromagnético, cuando al entrar en movimiento la físico-lógica-ontológica condición de continuidad-simetría entre las bipolares “cargas” magnéticas (caracterizadas aritméticamente por la continuidad-simetría entre las dos unidades que conforman al número primo 2), se “induce” se “genera”, de manera natural y automática y a 90° del plano o “campo” en que, como bipolar magnetismo operan, a la CONTRARIA-COMPLEMENTARIA CONDICION FÍSICO-LOGICA-ONTOLOGICA de discontinuidad-asimetría entre las también bipolares “cargas” eléctricas (0.5 para carga eléctrica positiva y el “otro” 0.5 para la negativa), las cuales a su vez, “inducen”, a 90° de su plano o “campo”, a la CONTRARIA-COMPLEMENTARIA CONDICION FÍSICO-LOGICA-ONTOLOGICA de la continuidad-simetría entre las bipolares “cargas” magnéticas... y así, ad infinitum. Con pocas palabras: entre la continuidad-simetría propia(s) de las bipolares “cargas” magnéticas y/o la discontinuidad-asimetría inherente(s) a las bipolares cargas eléctricas, se da, existe, una no-lineal y recíprocamente inversa UNITARIAMENTE TOTALIZADA co-relación dialéctica, en la que, según tus propias palabras: “... su Todo no es una teoría inversa si no es como interpretación de la condición mayor en su dialéctica con la menor...”, es decir, digo yo, cuando la condición físico-lógica-ontológica del denominador, como número mayor, es, dentro de la UNITARIA dialéctica que los TOTALIZA, contraria-complementaría a la condición del numerador-cociente, en tanto que número menor.

Y aquí las contradicciones como tales no persisten; todo lo contrario, se solucionan en la UNIDAD que las TOTALIZA.Y es que al estado de anti-intuitiva paradoja llegamos únicamente cuando somos incapaces no solo de intuir, sino de ver, de comprender a la UNITARIA y por eso mismo, CONTRARIA-COMPLEMENTARIA CONDICION FÍSICO-LOGICA-ONTOLOGICA del “otro”. Y a este respecto, ¡que bella lección nos da la misma Naturaleza ─ que como seres humanos es nuestra propia naturaleza─ cuando entre la electricidad y el magnetismo se reconocen entre sí como “el otro” y entre los dos, aunque contrarios, dentro de la UNIDAD que los TOTALIZA se hacen, en el campo bio-electromagnetico intrínseco al ser humano, VITAL-CONSCIENTEMENTE complementarios...¡

Lo que acabo de describir no son invenciones mías; es la manera como la Naturaleza ─Hombre incluido ─ se genera a sí misma, se auto-expresa y se auto-gobierna; y para nuestra fortuna su lenguaje está, desde la misma Eternidad, codificado en la aritmética operatividad estadístico-probabilista del Sistema de Numeración Decimal. No en vano, el gran físico, matemático, filósofo y poeta francés Gaston Bachelard (1884-1962), así lo expresó:

“La Aritmética no está fundada en la razón. Es la doctrina de la razón la que está fundada en la Aritmética elemental”. La filosofía del "no". Ensayo de una filosofía de un nuevo espiritu científico.

Me pregunto: ¿llegó Hegel a interpretar aritméticamente su “dialéctica” y ello de una manera UNITARIAMENTE TOTALIZADA?

Cordial saludo.

23.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 18/03/2011 11:50

Hola de nuevo, mi estimado Cornelio.

He leído su última ampliación con cierta sorpresa y con no poco interés. La persistencia de nuestras discrepancias es clara. He detectado, grosso modo, las contradicciones principales. Debiera ser una cuestión dialécticamente educativa: que alguien pueda aprender algo de las posturas contrapuestas.

La especulación de toda la física moderna es altamente anti-intuitiva y, por tanto, paradójica para la mente que la piensa; carece de una razón superior para el desenvolvimiento de una totalidad que se ha visto que no es sí misma sino dependiendo de una razón más extensa que ella. No es una razón más extensa que la cosa por la cosa sino menos extensa que la forma del desenvolvimiento de su psique (uno se vive positivamente hasta que su positividad se negativiza). La psique no es tautológica, tiene una anticipación que la hace sintéticamente formal. El continuo de la psique no es interno sino por medio su externo; no hay psique sin contenido alguno, psique de sí misma.

Ahora bien, leo que se opta por ir de la mano de Hegel, el filósofo especulativo más desquiciado que jamás haya existido. Aclaro, respecto a cualquier relación entre el uso hegeliano de la fenomenología y el mío que tal relación no cabe más que en que son, sencillamente, fenomenologías.

Me opongo a Hegel por principio: no hay ningún sí-mismo. En sí, por sí y para sí son una gramática finalmente viciosa por más que se diga superar (determinar) el límite de la cosa en sí, tal y como pretende Hegel en su Lógica y su Fenomenología del espíritu. Usted, por lo que parece, hace lo mismo. Hegel, sin embargo, tuvo una finísima conciencia histórica, y por ello todos somos siempre, en cierto modo, hegelianos; usted, salvo que me aclare lo contrario, niega un mínimo histórico (fenomenológico) que se estructure en máximo. Habla, ciertamente, de una totalidad generalizadora (infinitesimal) de algo que es finalmente nada, si no una negatriz o, dicho de otra manera, una acción de negar.

Para sorpresa de sus críticos, Hegel tiene innegables relaciones con la moderna física por lo absurdo de ambas. Es conocida la afición de David Bohm, por ejemplo, por la Lógica de Hegel, según su mujer, libro sin el que no salía de casa.

Debiera ser filosofía de la ciencia, del conocimiento o una sociología del conocimiento no dialéctica con la de la ciencia quien ponga orden ante tanto desconcierto. De la filosofía hegeliana y una física que se autocontradice y no supera la primera contradicción de la experiencia de su psique, se cae en inevitables contradicciones fruto de confundir ontología con psicología. No hay ontología alguna sin una deuda psicológica que sea su origen; la genética de Todo no es una teoría inversa si no es como interpretación de la condición mayor en su dialéctica con la menor. Así pues, no hay moral alguna sin la razón que haga de su condición mayor; su contradicción sería, pues, su in-determinación, no su especulativa determinación. La realidad ha de estar antepuesta para que hablemos de ella.

Un cordial saludo

22.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 17/03/2011 13:55

Estimado Cornelio, no es necesario que me repita partes de lo que usted anteriormente ha escrito. He entendido bien su postura.

En cuanto la representación moral, la psicología adquiere una preferencia que no se reduce a una física. La física es una teoría de la naturaleza ajena al hombre y su psique; sólo concibe al hombre y psique en tanto dependan íntimamente de sí misma,, esto es, en tanto que dependen de la física. La psicología, llegados a este, no se soluciona con física. Al suspender lo que daba contenido a la psicología, su comunidad de objetos se hace irrepresentable; la moral no es representable sin los objetos que le dan contenido. ¿Cómo se va a representar la moral sin el origen y los cimientos de los que surge, cabalmente, lo moral? ¿Qué sería, una moral, tal y como usted la ha propuesto, “en, por y para sí misma”, una moral, dicho de otra forma, sin lo que la caracteriza y la hace extensiva, una moral sin moral y sin el principio en el que descansa todo lo moral: el otro? ¿Será la moral un sí mismo, o, contrariamente, será lo que no es sí mismo, algo que, en lugar encerrar la experiencia de la psique, por el contrario, la abre y saca de su privacidad? ¿O el lenguaje surge, efectivamente, en soledad, o surge, muy al contrario, a partir de la generalización de los estados emotivos a los que conduce el otro?

El límite subjetivo lo amplío en relación a su otro origen, y no en el de su totalidad sensible; el origen ha de ser una predisposición emotiva que genere por sí misma una ampliación significativa basada en el encuentro moral. Si bien, todo es finalmente estética y no hay cosas tales como sí mismas, la conciencia es, mejor visto, su indeterminación ¿Por qué por ejemplo, iba a ser tan exitoso el lenguaje si no fuese porque permite la proposición de algo a través de un medio (el oído) haciendo al otro partícipe de una manera no analítica (la proposición por sí sola) sino, en términos representacionales, de forma sintética (en relación a lo que amplía la proposición por sí sola)?. A este propósito, usted opta por teorías físicas especulativas que no son inmediatamente intuitivas y, por tanto, no son representables en una psique de suyo; en su experiencia no hay una forma para ella y no puede ser inmediatamente a priori ni, posterior y justamente, pensable.

Mi pretensión no es ontológica sino fenomenológica. Busco la coherencia en la experiencia a la que me remito porque es la que me voy a encontrar: Si bien hay una incertidumbre, la condición mayor a la que mi esquema se adapta se explica por las condiciones que determinan mi experiencia.

La ontología de la confianza, un estado de fondo emocional con un origen psicológico y no ontológico, no se explica con física porque no explica nada de lo que debiera explicar: en qué se basa la expectativa que una psique reproduce como la continuidad que la sustenta y define.

Si bien toda psicología es una forma de física, ninguna física es capaz de reducir el objeto que una psique tenga en mente porque la física no trata de los distintos objetos mentales sino de la generalidad que los determina, ya sea matemático, ontológíca o físicamente. Si estimulo cierta zona cerebral tendrá mayor actividad en dicha zona (vg. pensar mucha cosas o muchas imágenes mentales en lugar de pocas), pero no tendrá aquello que se piensa o se representa. ¿O no se ve en el espejo cuando se mira en uno y sigue viéndose aunque, por una paradoja experimental, pudiese hacer que no estuviese aunque se viese? O visto desde su finalidad especulativa sobre la velocidad del pensamiento, ¿no está contradiciendo que todo pensamiento es histórico y que su relieve reside en su ética y no en la densidad por la que su síntesis transita a máximas velocidades que, conforme a esta misma velocidad, perpetúa un mayor número de errores que residen en la falta de conciencia histórica?

Respecto a la totalidad kantiana y su impresión del problema derivado de limitar el conocimiento a la subjetividad que lo piensa, la finalidad de la Crítica kantiana no era la subjetividad misma sino su superación por medio de la racionalidad y la ciencia que ésta permite.

Me parecen muy aclaradoras algunas de sus últimas posturas. No entran en ninguna cuestión alguna que vea como objeto moral sino muy especulativamente; la moral, contrariamente, supone la diversidad de la relación con el otro.

La evolución es, por sus propios términos, incierta, como usted mismo parece admitir. Y es más, por lo que veo que dice, parece, mejor visto, que niega la cuestión de su problemática moral. No sé qué sentido trascendente, superador, positivo y por sí mismo es ese que no sea el del espacio que rellena la presencia del otro. El otro es especulativo en tanto es una condición in -cierta de la que se sirve la representación moral. Sin otro no habría moral. Toda moral es representación del otro.

El problema de la subjetividad morales, que se reúnen alrededor de un mismo objeto de representación de dos subjetividades distintas, lo supera con la tautología de que son dos subjetividades que representan una misma totalidad.

Por otro lado, me habla de “todo el problema de la moral kantiana” como si tal totalidad no estuviese en que la diversidad psicológica de las psiques unifica su experiencia moral a partir de una síntesis que no les pertenece por sí mismas sino por una razón moral de la que estas psiques dependen. Dicha síntesis ha de tener una razón moral y no simplemente una entelequia; es, de hecho, la genética del sentimiento a partir del que es posible la representación del otro.

Kant nunca salió del límite de este principio porque su principio era una razón abstracta de sí misma que no se extendía mediante la forma del otro; el otro no es abstracto ni nouménico. Es decir, toda la predisposición emocional que está a la espera del otro no sería nada si no hubiese otro que cupiese en el espacio que hay para él. No me haga, pues, otro inverso y dividido infinitamente sin una psicología que lo divida y se re –encuentre en tal división, su cabal razón a priori. ¿O es que alguien desarrolla un sistema que ubique al otro especulativamente sin el otro que lo dé forma?

Ciertamente, este tema trata sobre la evolución y la raíz social de la individualidad. Mi postura es clara en ese sentido: no hay individualidad social que no sea una incertidumbre psicológica menor dentro del máximo social del que la individualidad depende. Lo social conlleva por principio una dependencia. El individuo, sociológicamente, es un individuo incierto porque se independiza de su deuda, una condición mayor que niega al invertir su confianza en una representación propia de la psique. Se trata de una psique lingüística negativa con la incierta afirmación de su contradicción, esta es, su propiedad. El otro no es un yo inverso ni una no identidad; el otro es el desplazamiento.

Creo no haber dejado dudas sobre mi postura sobre las condiciones en las que surge la moral: no hay moral alguna sin el otro porque el espacio propio de uno mismo está falto de lo que justamente lo amplía: el otro.

Para finalizar, mi estimado Cornelio, querría dejar dicho que no sólo entiendo su postura sino que, en muy buena parte, la comparto. Nuestro gran abismo se refiere a lo que usted entiende por ética, y lo que entiendo yo. Para mí no hay ética sin psicología; para usted, por lo que parece, no hay ética sin física o son esa mónada de infinitas relaciones entre lo unitario y su totalidad. Usted hace lo que le dije hace tiempo: monadología; yo hago psicología social, que tiene bien poco nada que ver con dicha disciplina.

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