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La identificación personal con el coche aumenta la agresividad al volante

Dos experimentos demuestran que ciertas actitudes, como la impulsividad o la atracción por el peligro, también provocan una conducción más arriesgada


Investigadores de la Fox School of Business de la Universidad de Temple en Filadelfia, Estados Unidos, han realizado dos experimentos cuyos resultados sugieren que las personas son más imprudentes en carretera cuando sienten que su coche es un aspecto más de su propia personalidad. En el primer estudio, realizado a partir de 134 encuestas a hombres y mujeres, se constató la influencia de la personalidad, actitudes y valores en la conducción, mientras que en el segundo, realizado con 298 personas, se añadieron otros factores influyentes, como la atracción por el riesgo y o el carácter impulsivo y hedonista. Por Maricar García.




Fuente: Henry Hagnäs
Fuente: Henry Hagnäs
Un nuevo estudio realizado por la Fox School of Business de la Universidad de Temple señala que las personas que ven el coche como una extensión de sí mismos tienen una fuerte tendencia a la conducción agresiva.

Según publica la propia universidad en un comunicado, el presente estudio, titulado Conducción agresiva: una experiencia de consumo, es el primero en examinar exhaustivamente de qué manera la personalidad, las actitudes y los valores contribuyen a las conductas de conducción agresiva.

Conducir es una de las conductas de consumo más común, y una conducción agresiva provoca un tercio de todos los accidentes con lesiones y dos tercios de los accidentes mortales en Estados Unidos.

Los resultados obtenidos "explican gran parte de un fenómeno que hasta el momento sólo se sospechaba que existía", ha señalado Ayalla Ruvio, autora principal y profesora asistente de marketing de la Fox School of Business. Por ejemplo: "sabemos que los hombres tienden a ser conductores más agresivos y sabemos que los hombres tienden más que las mujeres a ver sus vehículos como una extensión de sí mismos", añade Ruvio.

El artículo de Ruvio, publicado on line en Journal of Psychology & Marketing, ha analizado el fenómeno desde la perspectiva del comportamiento del usuario, y ha consistido en dos experimentos realizados en Israel. Uno de ellos permitió obtener una visión integral de la influencia de la personalidad, actitudes y valores de los conductores, a partir de 134 encuestas a hombres y mujeres con una edad media de 23,5.

El segundo experimento, realizado con 298 personas y a partir del primero, añadió los factores de atracción de riesgo, impulsividad, conducción como actividad hedonista y percepciones sobre las prisas cuando se conduce.

Conclusiones

Según los estudios realizados por esta universidad americana pudieron emitirse las siguientes conclusiones:

Las personas que perciben su coche como un reflejo de su propia identidad son más propensas a comportarse de manera agresiva en sus recorridos y a incumplir la ley.

Ayalla Ruvio. Fuente: Temple University
Ayalla Ruvio. Fuente: Temple University
Los individuos con tendencias compulsivas son más propensos a conducir de manera agresiva, sin tener en cuenta las consecuencias.

El materialismo creciente, o la importancia de poseer toda clase de cosas, está vinculado a un aumento de las tendencias agresivas en la conducción.

Los jóvenes que están en las primeras etapas de formación de su propia identidad pueden sentir más que otras personas la necesidad de mostrar sus habilidades al volante.También pueden ser demasiado confiados y subestimar los riesgos de una conducción temeraria.

Los individuos que admiten ser agresivos conduciendo también admiten la participación en más incidentes por violar la ley. Por último, el estudio concluye que la sensación de estar presionado por el tiempo e ir con la hora justa lleva a una conducción más agresiva.

Estos resultados sugieren, por tanto, "que la percepción del coche como una extensión de uno mismo lleva a un comportamiento más agresivo en la carretera, en lugar de aumentar la conducción con cautela", según han explicado los autores del estudio, quienes han añadido que "las personas que ven a los coches y al espacio vial que ocupan como su territorio, tratarán de mantener el control sobre éste y defenderlo si es necesario".

Ruvio ha comentado que los resultados de este estudio son fácilmente trasladables a otros contextos culturales debido a la fuerte relación entre los coches y la identidad personal, como por ejemplo el síndrome de las "madres del fútbol" que llevan a sus hijos y amigos en grandes coches, los personajes del tipo Thelma y Louise, o canciones como la de Shania Twain “You Don’t Impress Me Much” en la frase que dice "No puedo creer que que le des un beso de buenas noches a tu coche ".

Miércoles, 19 de Octubre 2011
Maricar García
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