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La nueva reforma energética lastra un futuro sostenible para España

El impuesto al autoconsumo y la desaparición de las primas para renovables podrían detener el cambio a un modelo energético alternativo más ecológico y eficiente


Este mes de julio, el Consejo de Ministros ha aprobado una reforma energética que obstaculiza la evolución hacia un nuevo modelo de producción y consumo energéticos en nuestro país. La razón: la reforma impone un impuesto al autoconsumo y elimina las primas a las renovables. Con estas medidas, será muy difícil que alcancemos un futuro energético sostenible en nuestro país en los próximos años, aseguran los expertos. Por Yaiza Martínez.


Yaiza Martínez
Escritora, periodista, y Directora de Tendencias21. Saber más del autor


Imagen: Otmar Smit. Fuente: PhotoXpress.
Imagen: Otmar Smit. Fuente: PhotoXpress.
Este mes de julio, el Consejo de Ministros ha aprobado la última reforma energética, que incluye, publica ABC, un real decreto ley de estabilidad financiera del sistema (donde se articulan los recortes), un proyecto de ley y ocho reales decretos.

El objetivo de esta reforma, según el mismo periódico, sería “atajar el déficit de tarifa heredado del anterior Gobierno central del PSOE”, explican desde el PP: un desajuste entre los costes regulados de las compañías eléctricas y los ingresos del sistema eléctrico -que ya supera los 26.000 millones de euros-. Además, el sector acumularía un déficit estructural de unos 4.500 millones de euros.

José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Comercio de España, se basa en estas cifras para justificar esta nueva reforma, alegando que el lastre de “las cuentas de las empresas eléctricas… puede convertirse en un problema financiero para España”, de nuevo según ABC.

Para los consumidores, las consecuencias de esta última reforma se resumen en un incremento del 3,2% en la factura de la luz a partir del próximo mes de agosto; que se suma al aumento en un 50% del gasto energético por familia en los últimos seis años.

Golpe a las renovables

Para las empresas eléctricas tradicionales, la reforma se traducirá en un recorte de más de 1.000 millones de euros en los pagos que reciben por distribución.

Por su parte, las empresas de energías renovables sufrirán un recorte de unos 1.500 millones de euros que se verá reflejado en la desaparición del mecanismo de primas.

Estas fuentes energéticas están subvencionadas mediante primas porque, debido a su estado de desarrollo incipiente, el coste de su generación es superior al de las energías tradicionales. Así, por ejemplo, durante 2008, las primas a las renovables en España ascendieron a un total de 2.605 millones de euros.

Sin embargo, en 2012, se suspendió la tramitación de la concesión de nuevas primas para, finalmente, acabar ahora con el mantenimiento de las primas a renovables ya concedidas.

La cantidad que falta para cubrir el resto del déficit correría a cargo de Hacienda: los Presupuestos Generales del Estado asumirían unos 900 millones de euros.

Es necesario cambiar de modelo energético

Las cooperativas de energía verde de España, Som Energia, Zencer, Goiener y Enerplus, junto con organizaciones que fomentan las inversiones limpias entre la ciudadanía (Viure de l’aire, Ecooo) y la organización decana en defensa de un modelo energético limpio y democrático (Fundación Terra) explicaban en un comunicado emitido el pasado 23 de julio que esta reforma energética constituye un ataque definitivo contra el modelo energético limpio y un movimiento a favor de las poderosas empresas que dominan el sector eléctrico.

En cuanto a los consumidores, afirman que las compañías del lobby eléctrico van a acabar repercutiendo a éstos los recortes que ahora se les aplican (los 1.000 millones de euros antes mencionados).

Por otra parte, las cooperativas consideran que con esta reforma será imposible “montar los miles de pequeñas instalaciones ligadas al autoconsumo”, simplemente porque competirían con “la electricidad generada por las centrales contaminantes propiedad de Unesa (la Asociación Española de la Industria Eléctrica)”.

La solución a los problemas energéticos actuales, destacan, radica en el cambio del actual de modelo energético, a otro modelo basado en el ahorro, la eficiencia, las renovables y la soberanía energética.

Para alcanzar este objetivo, resalta el comunicado, no se debe “olvidar que las eléctricas tradicionales representan, hoy en día, el auténtico enemigo a abatir. Por eso, necesitamos el apoyo de la ciudadanía, reforzar estos brotes verdes (estos sí que lo son) del cambio de modelo energético (y también económico), porque no podemos salir de la crisis y no dejaremos de padecer crisis cada vez más profundas, sin cambiar estos modelos”.

La nueva reforma lastra el cambio

Un punto clave en la transformación del actual modelo energético es el autoconsumo; que consiste básicamente en la producción de electricidad por parte de los propios usuarios y consumidores, en sus hogares o negocios.

Esta energía se obtiene a través de fuentes de energía renovable, como la solar. El planteamiento supone descentralizar el suministro de electricidad, para pasar a una generación distribuida, es decir, que la electricidad se produzca en muchas centrales pequeñas situadas cerca de donde se consume, con los consecuentes ahorros en transporte.

Aunque, a finales de 2011, España aprobó un Real Decreto que autorizaba el autoconsumo y que abrió enormes expectativas, la nueva reforma energética barre ahora con ellas.

Marc Roselló Casas, Responsable de Proyectos de la cooperativa de energía verde Som Energia explica a Tendencias21 el porqué: por un lado porque, para atajar las pérdidas de las grandes eléctricas con motivo de la crisis (que ha provocado una reducción del consumo eléctrico en hogares y negocios), el Ejecutivo ha aumentado al consumidor doméstico más de un 125% el término de potencia de la factura (es decir, el fijo de la factura), y ha reducido la parte variable: la del consumo.

Esto supone que los esfuerzos de ahorro y eficiencia energética tendrán menor repercusión en el precio de la factura y, del mismo modo, la autogeneración de parte de la energía (consumo) tendrá menos "valor", ya que el peso en la factura es menor.

De esta manera, el usuario que haya hecho una inversión para producir su propia energía tardará más tiempo en rentabilizarla porque tendrá que pagar más por el fijo de sus facturas y, de paso, ahorrará menos por autosuministrarse energéticamente (es decir, por reducir su consumo de la red eléctrica general).

Pero, sobre todo, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo (Minetur)‎ ha propuesto crear un impuesto nuevo, el "peaje de respaldo", que obliga a los autoconsumidores a pagar por usar su propia energía.

Según explica Roselló, “es como si por tener una huerta de tomates debes abonar un impuesto al supermercado, por autoabastecerte de un producto que ellos también venden”. Esta tasa es un 27% más cara que la que se abona por comprar a las compañías eléctricas, ha publicado El País.

La revista Energías Renovables, por su parte, denuncia que estas propuestas se parecen mucho las defendidas por Iberdrola desde hace ya año y medio como consecuencia de la consecución de la llamada “paridad de red” (que supone que cualquier fuente de generación de energía pueda producir electricidad a un coste inferior o igual al precio generalista de compra de la electricidad directamente de la red).

No hay que olvidar que la brutal caída de los precios de la fotovoltaica -un 75% en 36 meses- y el brutal incremento del precio de la electricidad en España -más de un 60% entre 2008 y 2012 han convertido al autoconsumo en una opción cada vez más atractiva, concluye esta publicación.

Por todo, Marc Roselló Casas se muestra pesimista y declara que la nueva reforma busca lastrar el desarrollo de un modelo energético alternativo poniendo obstáculos a las renovables y al autoconsumo energético, para potenciar un modelo energético tradicional que es insostenible y que afecta profundamente a la sociedad y al medioambiente.

Viernes, 26 de Julio 2013
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1.Publicado por Juan el 18/11/2013 13:59
En Bolivia ya intentaron privatizar ridiculamente un recurso natural (el agua) al punto que necesitabas un permiso para juntar el agua de lluvia (lol). Así les fue. La guerra del agua, bajo la consigna "el agua es nuestra, ¡carajo!" consiguió que se tiraran abajo esas ridículas leyes que beneficiaban a una multinacional y perjudicaban a la población (algunas personas no mandaban a los niños a la escuela sino a trabajar por que no alcanzaba para pagar el agua).
Fuerza España, no dejen que esto les pase por encima.