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La obra de Hawking confirma el enigma metafísico del universo

El físico pasa del universo oscilante a la cosmología de los multiversos para explicar un cosmos sin Dios


Hawking ha sido uno más de los físicos teóricos de calidad incuestionable de nuestra época, aunque quizá no uno de los grandes científicos contemporáneos. Junto con Roger Penrose, estudió la teoría de la relatividad, y en sus obras ha buscado siempre ofrecer una visión autosuficiente del universo, haciendo innecesarias las referencias al Dios de la filosofía teísta. En “Historia del tiempo” quiso presentar un modelo matemático que permitiera entender la historia del universo desde su inicio, el big Bang, hasta su colapso gravitatorlo, el big cranch, evento que adentraría de nuevo al universo en otra singularidad, origen a su vez de un nuevo big bang. Y así eternamente. En su última obra, “El gran diseño”, Hawking defiende la teoría de los multiversos, o multiuniversos, apoyada en la teoría de cuerdas o supercuerdas. Como otros autores, ha usado esta teoría para argumentar una explicación atea del universo, sin referencias a un creador divino. Por Javier Monserrat.



Fuente: NASA.
Fuente: NASA.
La verdad es que, tras leer la reciente obra de Hawking, El gran diseño, no hallamos nada que justifique entenderla como una obra de especial importancia. La tesis a la que todo el libro se orienta ya estaba formulada por otros autores, en lo científico y en lo filosófico; quizá pueda haber alguna aportación iluminadora de esta tesis (como la conexión con los diagramas de Feynman), pero en todo caso de muy poca importancia y quizá incluso inapropiada, como veremos.

Desde el punto de vista científico –e incluso filosófico-metafísico– no creemos, pues, que esta nueva obra aporte nada que merezca nuestra atención. Supone, eso sí, un cambio en la perspectiva explicativa propia de Hawking (que pasa del universo oscilante a los multiversos); pero su cambio, aunque sea significativo en su trayectoria personal, supone sólo sumarse a lo que estaba siendo defendido por otros autores, y de forma probablemente más consistente que él. No parece, pues, haber nada nuevo u original en este libro.

Sin embargo, hay algo que justifica que nos fijemos en El gran diseño: su enorme influencia mediática que nos permite reflexionar sobre las reacciones que ha suscitado y lo que éstas permiten vislumbrar. En primer lugar, llama la atención que los grandes medios divulgativos se hayan enterado de algunas cosas por el libro de Hawking; esto quiere decir que la ciencia sólo llega al gran público cuando las dice algún autor con poder mediático, como es el caso de Hawking.

Llama también la atención el grado en que ha sorprendido a muchos, entre ellos a los periodistas, que Hawking sostenga que es posible explicar el universo sin Dios. ¿Es que acaso todavía no sabíamos que esto era posible? ¿Es que acaso no sabíamos que la vía argumentativa del ateísmo de Hawking en El gran diseño era ya conocida, habiendo sido defendida por otros autores? Muchos periodistas, en un nivel superficial, al extrañarse, parecían suponer que la tesis obvia comúnmente aceptada hasta ahora por la sociedad era que Dios podía ser demostrado por la ciencia. De ahí la sorpresa. Parecían también suponer que ésta era la tesis de la iglesia; a saber, que la ciencia, y la razón filosófica “demostraban” la existencia de Dios de una forma inequívoca. Parte del morbo intelectual del libro de Hawking ha consistido precisamente en ver cómo reaccionaba la iglesia ante este embite de la ciencia, representada por Hawking, que venía a desmostrar que era falsa una de sus tesis fundamentales.

Pero, ¿qué ha dicho la iglesia? Oficialmente no ha reaccionado, dejando al margen que se hayan producido algunos comentarios indirectos de poca importancia. Sin embargo, muchos autores teístas en el mundo occidental, relacionados con el cristianismo, han reaccionado poniendo objeciones a la tesis de Hawking, discutiéndola y pretendiendo argumentar que la tesis teísta es la que tiene el respaldo de la ciencia y de la razón filosófica.

Al hacerlo así, estos teístas parecen confirmar la tesis de los periodistas antes aludida; a saber, que el teísmo cristiano excluye tesis como la de Hawking, de tal manera que se trata de elegir por las buenas entre teísmo o ateísmo. Una de las dos argumentaciones debe de estar mal construida. Por esto, tanto teísmo como ateísmo tratan de presentar la corrección de sus argumentos propios mostrando la incorrección y debilidad de su adversario científico-filosófico. Es lo que vemos en la mayor parte de las discusiones teísmo/ateísmo, suscitadas por el libro de Hawking. Es una lucha excluyente entre dos posiciones irreconciliables. Si el teísmo está en lo correcto, entonces el ateísmo debe rechazarse. O tú o yo; no hay alternativa. Se trata de argumentar que “mis” razones son más válidas que las tuyas.

Sin embargo, ¿no podría ser que el universo fuera en realidad un enigma metafísico último del que la ciencia no puede dar en la actualidad una explicación absolutamente cierta y segura? En consecuencia, ¿no podría haber una explicación hipotética del universo sin Dios, tal como hace Hawking, que fuera científico-filosóficamente viable? ¿No podría ser igualmente que la imagen del universo en la ciencia, pensada filosóficamente, hiciera al mismo tiempo posible construir una explicación teísta que presentara a Dios como fundamento creador del universo? ¿No sería posible inclinarse personalmente por una hipótesis ateísta que, sin embargo, respetara la viabilidad de la hipótesis alternativa del teísmo? Y, viceversa, ¿no sería posible inclinarse a una hipótesis teísta, que al mismo tiempo respetara la viabilidad alternativa de la hipótesis ateísta? ¿No sería esta posición crítica e ilustrada de mutuo respeto la más apropiada a nuestra conciencia de que vivimos en el interior de un universo que, al menos hasta el momento, es un profundo enigma metafísico?

Mi valoración personal del ateísmo de Hawking

Pero, ¿qué es exactamente lo que defiende Hawking en El gran diseño? Pienso que está bastante claro, aunque, por otra parte, sé que no puedo responder esta pregunta sin interpretar la obra de Hawking. Desde luego, pienso que su contenido no responde a las atribuciones de que ha sido objeto, tales como negar la existencia de Dios o, cosa que sería mucho más atrevida, pretender haber “probado” la inexistencia de Dios. Lo que Hawking hace no es otra cosa que construir una macrohipótesis científica, no confirmada por las evidencias empíricas y puramente especulativas, que permitiría explicar el universo sin Dios. Hawking se inclina a pensar que esta especulación es correcta y, por tanto, se inclina al ateísmo como opción personal. Sin embargo, más allá de su opción o crencia personal, fundada en una especulación científica, ¿afirma Hawking taxativamente que “Dios no existe”? La verdad es que no hemos visto que lo haga en ninguna página de su libro. Igualmente, tampoco valora Hawking su obra como una “demostración” definitiva de que Dios no exista.

A) En primer lugar creo que Hawking ofrece un constructo teórico del origen, naturaleza y evolución del universo, que muestra cómo podría estar fundado en un sistema de realidad autosuficiente sin necesidad de referencia a una entidad divina. Para ello se funda en las teorías de multiversos y de supercuerdas. B) Hawking sabe perfectamente que su constructo teórico, aunque posible, es especulativo y no está confirmado empíricamente; lo presenta, pues, como un constructo posible, aunque no necesariamente cierto. C) No obstante, aunque sea sólo de momento un constructo teórico no confirmado (e incluso muy lejos de confirmarse), Hawking parece inclinarse a aceptarlo, es decir, a comprometerse con él creyéndolo como la mejor hipótesis para explicar el universo. En este sentido, Hawking parece tomar una posición definidamente atea que supone creencia y compromiso personal, arriesgada ciertamente, porque no tiene la absoluta seguridad de que su constructo se corresponda con la realidad.

D) Al mismo tiempo que argumenta su constructo teórico Hawking no pierde ocasión de criticar los argumentos teóricos del teísmo, aunque a veces los presenta en tonos un tanto pobres y caricaturescos. Sin embargo, no nos atraveríamos de decir (porque no lo vemos claro) que Hawking niegue absolutamente la viabilidad científico-filosófica del teísmo como alternativa a su constructo ateo. Más bien nos inclinamos a pensar que Hawking no niega, ni puede negar, que el teísmo sea una alternativa construible (aunque él la considere pobre) y que, por tanto, la respete. E) Finalmente, cabe también decir con explicitud que Hawking en ningún momento afirma explícitamente que Dios no exista. Su obra no es una demostración científica de que Dios no exista. Sólo dice que es posible construir una explicación hipotética del universo que, si fuera real (y esto no es seguro), no tendría necesidad de referencia a Dios, ya que un universo sin Dios aparecería como un sistema de realidad absoluto y autosuficiente (o mejor como una metarealidad autosuficiente que generaría un conjunto innumerable de multiversos).

Es decir, Hawking no parece pensar que su propuesta teórica no pueda tener alternativa, como antes decía. Sólo si la razón científico-filosófica impusiera la única vía explicativa posible de un universo autosuficiente, sin alternativa alguna, que estuviera ampliamente confirmada por los hechos y que hubiera dado lugar a un altísimo consenso en la comunidad científica, podría estar justificado decir que la razón habría mostrado que no hay razones científico-filosóficas para pensar que Dios existe. Pero esto debería decirse incluso dentro de las restricciones epistemológicas que hoy exige el criticismo abierto de la teoría del conocimiento y de la ciencia, principalmente después de Popper, una vez superado el dogmatismo objetivista del positivismo. El problema de Dios, como sabemos, no depende sólo de la ciencia, aunque nuestra imagen científica del universo sea un factor importantísimo para las cuestiones metafísicas.

La obra de Hawking confirma el enigma metafísico del universo
Como digo, esta parece ser la posición de Hawking en El gran diseño. Me refiero a la posición de principio: los perfiles básicos de la valoración que él mismo hace de su explicación del universo. Recordemos que Richard Dawkins ofrece un ateísmo mucho más radical que el de Hawking (he analizado el pensamiento de Dawkins en otro artículo de Tendencias de las Religiones). Pues bien, Dawkins sólo afirma que las probabilidades de que el ateísmo sea correcto son muy superiores que las del teísmo, ya que su argumentación –en opinión de Dawkins– es mucho mejor. Dawkins admite, pues, que el teísmo es una explicación alternativa (aunque sea pobre) y que su propio ateísmo no es una verdad absoluta (ajena al examen y a la revisión crítica en sentido popperiano). Hawking es más moderado que Dawkins: su ateísmo se funda sólo en la propuesta de un constructo especulativo (la existencia de multiversos). Y, como Dawkins, admite que el teísmo es una alternativa, entendiendo también que su punto de vista hipotético no supone excluir en absoluto la posibilidad de que Dios existiera.

Pero veamos con más detalle en qué consiste la explicación atea del universo que Hawking nos ofrece. Más adelante, al concluir, valoraremos su punto de vista desde el cristianismo. Es obvio que el cristianismo y las otras religiones no serían compatibles con una una manera de pensar que pretendiera haber demostrado con seguridad científico-filosófica que Dios no existe. Pero sí son compatibles con una imagen del universo como enigma último al que se puede dar una explicación hipotética sin Dios. Esto es lo que ha hecho Hawking (y otros pueden haber hecho de otra forma). Y que esta posibilidad de entender el universo de forma puramente mundana, sin Dios, sea racionalmente viable –como la especulación de Hawking confirma– no es incompatible con el cristianismo. Lo explicaremos al concluir este artículo.

¿Qué es la realidad? El realismo dependiente del modelo

Hawking concuerda con la tradición filosófica y epìstemológica (ya desde Kant) al indicar que el conocimiento que nuestra mente construye no se funda en la experiencia directa de, digamos, la realidad en sí misma, nouménica (en terminología kantiana), sino en una experiencia fenoménica, resultado de la interacción entre el mundo físico y nuestro sistema de sentidos. Así, nuestro mundo percibido es distinto del mundo del pececillo en la pecera (ejemplo puesto por Hawking). Sin embargo, son reales tanto la experiencia fenoménica del pez como la experiencia fenoménica de nuestra especie.

Por ello, los humanos, dotados de razón, analizamos la “realidad” de los fenómenos para deducir cómo es el mundo en sí mismo; es decir, cuál es la verdad de la realidad que nos contiene, en la que hemos sido generados y que nos ha dotado de sentidos que nos permiten tener una experiencia fenoménica, apariencial, pero “real”. Así, nuestra razón, fundándose en los fenómenos como base argumentativa racional, construye modelos o representaciones sobre cómo es la realidad en sí misma, más allá de nuestra pura experiencia fenoménica. Una imaginaria “razón” del pececillo razonaria su mundo fenoménico y construiría sus modelos.

Si hombre y pececillo acertaran en llegar a la verdad que se esconde detrás de sus respectivos mundos fenoménicos deberían encontrarse en la verdad real que evolutiva y realmente ha producido a hombres y pececillos, con sus sistemas perceptivos específicos. El modelo permite explicar los hechos, los fenómenos, y además nos induce a considerar que es real todo aquello que se contiene en el modelo. Pero la ciencia, como acertadamente explica Hawking, no ve estos modelos ni como absolutos ni como únicos. Es lo que desde hace tiempo la epistemología de la ciencia llama “funcionalismo”: un modelo sirve mientras es útil para movernos en la realidad (pero no supone un compromiso absoluto) y, por otra parte, la ciencia puede tener diversos modelos para entender diversos aspectos de la realidad (como los modelos cuánticos en lo microfísico y los modelos gravitatorios relativistas en lo macrofísico).

“El realismo dependiente del modelo, nos dice Hawking, zanja todos esos debates y polémicas entre las escuelas realistas y antirrealistas. Según el realismo dependiente del modelo carece de sentido preguntar si un modelo es real o no; sólo tiene sentido preguntar si concuerda o no con las observaciones. Si hay dos modelos que concuerden con las observaciones, como la imagen del pececillo y la nuestra, no se puede decir que uno sea más real que el otro. Podemos usar el modelo que nos resulte más conveniente en la situación que estamos considerando” (El gran diseño, p. 54).

“Hacemos modelos en ciencia, pero también en la vida corriente. El realismo dependiente del modelo se aplica no sólo a los modelos científicos, sino también a los modelos mentales conscientes o subconscientes que todos creamos para interpretar y comprender el mundo cotidiano. No hay manera de eliminar el observador –nosotros– de nuestra percepción del mundo, creada por nuestro procesamiento sensorial y por la manera en que pensamos y razonamos. Nuestra percepción –y por tanto las observaciones sobre las cuales se basan nuestras teorías – no es directa, sino más bien conformada por una especie de lente, a saber la estructura interpretativa de nuestros cerebros humanos” (p. 55).

De acuerdo. En función, pues, de nuestra experiencia fenoménica del universo, de la vida y del hombre, construimos modelos que imaginan cómo es la realidad. Es entonces, en palabras de Hawking, la “realidad dependiente del modelo”. Pero no todo modelo puede ser construido y argumentado en función de los hechos. “Un modelo es satisfactorio, nos dice Hawking, si: 1) Es elegante. 2) Contiene pocos elementos arbitrarios. 3) Concuerda con las observaciones existentes y proporciona una explicación de ellas. 4) Realiza predicciones detalladas sobre observaciones futuras que permitirán refutar o falsar el modelo si no son confirmadas” (p. 60).

Creemos, sin embargo, que estas observaciones epistemológicas propuestas por Hawking, y que son, en nuestra opinión, aceptables, deben ser complementadas por alguna otra observación importante, también epistemológica, que no está presentada con claridad, pero que es determinante a la hora de valorar el mismo pensamiento de Hawking.

Me refiero a que la ciencia busca conocer el universo como realmente es. Pretende conocer su realidad. La ciencia sabe que sus modelos, que de momento concuerdan con los fenómenos, son provisorios; no son absolutos y no son únicos. Pero la ciencia, y esto es epistemológicamente esencial, a) busca conocer la verdadera realidad en que se funda el universo y además b) pretende que este conocimiento, dentro de cada modelo, esté fundado argumentativamente en los fenómenos (en la realidad empírica). Dicho con otras palabras: intenta construir modelos que nos den una idea de la realidad que se haya argumentado a partir de los hechos fenoménicos. Esto quiere decir que la ciencia sólo debe atribuir realidad a los modelos que responden a los hechos empíricos. Por consiguiente, a un modelo imaginado, por muy elegante y bien construido que esté, dando por supuesto que no es contradictorio con los hechos, que es armónico con ellos y pudiera explicarlos, no puede atribuírsele eo ipso la realidad.

Stephen Hawking en busca de un modelo de realidad

En la cosmología moderna los físicos han acuñado el concepto preciso de modelo cosmológico estándar. Es el modelo de universo (con la realidad dependiente del modelo derivada) que podemos construir a partir de argumentaciones fundadas en los hechos empíricos. Es decir, en la observación de fenómenos que aparecen dentro de nuestro mundo perceptivo.

Este modelo nos dice que tenemos evidencias empíricas para pensar que es real un universo que comenzó hace unos 13.500 millones de años en la forma de la gran explosión o big bang (que, no obstante, todavía tiene algunos pocos detractores). El modelo describe cómo aparecieron materia y antimateria, así como las primeras partículas. Un cierto tipo de partículas originadas presentó unas ciertas propiedades antisimétricas en su función de onda (electrones, protones o partículas fermiónicas) que permitió la formación de estructuras de partículas que no se fusionaban entre sí mantiendo su individualidad y diferenciación. Así nacieron los objetos del mundo mecanoclásico macroscópico que constituye el mundo que vemos por los sentidos, los cuerpos celestes, cuya forma de interacción se ha descrito en la mecánica clásica de Newton (y que no es la forma de interacción de la materia primordial que ha sido descrita por la mecánica cuántica). Nace así un universo de cuerpos celestes y objetos cuya distribución e interacción gravitatoria en el espacio-tiempo está de acuerdo con las ecuaciones de Einstein, en las teorías especial y general de la relatividad.

Además se constata la evidencia de que la energía/materia surgida en el big bang presenta una evolución dinámica en el tiempo y unas propiedades o variables cuya forma de suceder y cuyos valores concretos hubieran podido ser diferente. Sin embargo, se constata que existe una sorprendente coincidencia en las propiedades y valores físicos del universo, de tal manera que hacen posible la vida y, en último término al hombre. El modelo cosmológico estánder asume, pues, la facticidad de lo que se conoce como principio antrópico en sentido débil. Por otra parte, la llamada teoría estándar de partículas es también elemento esencial del modelo cosmológico estándar. Explica la naturaleza de la tabla de partículas hoy conocidas, su carácter ondulatorio y corpuscular, así como su generación desde la energía primordial del big bang. La búsqueda y hallazgo del bosón de Higgs, pieza elemental para explicar la interacción material, culminaría la coherencia teórica y empírica de esta teoría estándar de partículas (los campos de fuerzas se producirían siempre por un intercambio de partículas bosónicas, bien sean gravitones, fotones o el bosón de Higgs). Por último, el modelo considera que, de acuerdo con el actual estado empírico de nuestro conocimiento del universo (incluyendo la materia y la energía oscura), lo más probable es que, si miramos hacia el futuro, se produzca una expansión indefinida, sin freno, que acabe conduciendo a una muerte energética del universo. Hasta aquí los rasgos fundamentales del modelo cosmológico estándar.

En Historia del tiempo, y en otros escritos de aquel tiempo, defendió Hawking un modelo de universo oscilante que estaría avalado por un modelo matemático abstracto que lo describiría formalmente. Un único universo oscilaría como un acordeón, yendo desde un big bang que produciría una línea del tiempo expansiva hasta llegar a un frenado gravitatorio, una inversión de la línea del tiempo contractiva que desembocaría finalmente en un big cranch, del que se pasaría a una nueva singularidad y a otro big bang. Sería un universo eterno y autosuficiente en esta oscilación entre ciclos expansivos y contractivos (a la que se le ha puesto el símil del acordeón). Este modelo describía el universo visible y, por tanto, era fácil constrastar si las evidencias empíricas lo avalaban. Y aquí es donde apareció para Hawking el problema. Los cálculos sobre la cantidad de masa gravitatoria en el universo, aun teniendo en cuenta la supuesta materia oscura, no han llegado a ser nunca suficientes para alcanzar la masa crítica necesaria para especular sobre un posible frenado y contracción futura (la masa crítica era el mínimo de masa gravitatoria del universo capaz de frenar la expansión y producir una inversión de la línea del tiempo). Por esto en el modelo cosmológico estándar se piensa hoy que el universo sufrirá una expansión indefinida. Además, en el modelo de Hawking, no era fácil teóricamente mantener una eterna oscilación sin que el sistema se degradara y acabara también desmoronándose.

El modelo de multiversos propuesto por Hawking

El modelo de universo que presenta Hawking en El gran diseño abandona su antigua tesis oscilatoria y se hace eco de otras líneas especulativas para concebir cómo pudiera ser nuestro universo. La idea de la existencia de multiuniversos, de tal manera que el nuestro sería sólo uno más entre “infinitos” o indefinidos “universos burbuja”, tenía ya muchos años de rodaje (vg. Martin Rees). Igualmente la teoría de cuerdas y supercuerdas que ha sido en los últimos treinta años el “último grito” de la física teórica, y por cierto puramente teórica. Lo que Hawking defiende en su nueva obra de 2010, junto con Mlodinow, es que nuestro universo es uno más de entre innumerables universos. Por ello, el nuestro, como otros universos, ha tenido un origen en un big bang, evoluciona en el tiempo y terminará deshaciéndose, tal como describe el modelo cosmológico estándar (esto no lo dice Hawking con explicitud, pero cabe suponerlo en el contexto, ya que no parece que quiera negar el modelo cosmológico estándar).

Es claro, pues, que estos hipotéticos “universos burbuja” se producen en una dimensión meta-real que los genera. Llamémosla un “metauniverso” o “metarealidad” (metarrealidad). Supongamos que la materia o entidad ontológica que lo constituyera respondiera a lo especulado en la teoría de cuerdas/supercuerdas. Entonces en cada uno de los universos burbuja, por azar, surgidos de ese metauniverso se habrían asumido un conjunto de valores posible y distinto de las dimensiones y variables concebidas en la teoría de cuerdas. Por tanto, nuestro universo habría asumido por azar el conjunto de valores que lo han producido con las específicas y sorprendentes coincidencias que describe el principio antrópico del modelo cosmológico estándar. Si nuestro universo fuera único, sería difícil hallar razón del principio antrópico; pero si es uno entre innumerables multiversos, no es extraño que por azar un universo responda a las propiedades del nuestro.

En el capítulo siete de El gran diseño, titulado "El milagro aparente", expone Hawking, sin ponerlas en duda, algunas de las constataciones del principio antrópico. De la misma manera que las propiedades específicas de nuestro planeta para hacer posible la vida, por sorprendentes que sean, se explican por azar dentro de la infinitud de planetas en el universo, así igualmente las extrañas coincidencias del principio antrópico se explican también por azar dentro de una infinitud de universos. Por tanto, y esto es lo que interesa a Hawking, la ciencia puede concebir un tipo de universo que se explicaría con autosuficiencia a sí mismo, incluyendo las propiedades descritas por el principio antrópico.

Es claro que este modelo de multiversos permite pensar que en nuestro universo se cumplen las características del modelo consmológico estándar. Un universo que nace en el big bang (momento en que surge primordialmente desde el metauniverso) y que desaparecerá por muerte energética en el futuro (siendo, por decir así, reabsorvido en el metauniverso de referencia). Hawking puede estar así de acuerdo con las evidencias empíricas. Por tanto, asume una potente especulación teórica físico-matemática–no confirmada por los hechos–, tanto en la teoría de supercuerdas como en la existencia de multiuniversos, que le permite especular que sería posible que nuestro universo real fuera uno más de entre una infinita serie de multiversos. ¿Sería esto posible? Pienso que sí. No veo razones para excluir una argumentación especulativa en esta línea. Quizá se puedan criticar aspectos concretos de la forma en que se hace esa especulación (en Hawking o en otros autores): pero no me cabe duda de que este tipo de especulación puede perfeccionarse y hacerse viable como tal.

Por tanto, es posible concebir racionalmente que el universo pudiera explicarse de esta manera. ¿Hay algún tipo de evidencia empírica que avale que esta especulación posible pueda ser, o tenga probabilidades de llegar a ser, considerada real? No hay ninguna evidencia; y algunos piensan que la misma naturaleza de estas especulación permite incluso pensar que ni siquiera pudiera llegar a haberla. Por tanto, sin evidencias empíricas, ¿cabe entonces considerarla subjetivamente real? Es posible, ya que las creencias son actos de la voluntad libre del hombre. Se puede “creer” que ciertas especulaciones acabarán por hacerse acreedoras de que las consideremos reales. Pero mientras esto su suceda no nos está justificado –ni epistemológica, ni científica, ni filosóficamente– pensar que nuestras imaginaciones, especulaciones o puras teorías, sean dignas de que eo ipso las consideremos realidad. Al parecer el mismo Hawking se da perfecta cuenta de que las cosas son tal como acabamos de exponer. Citamos el párrafo final de El gran diseño, con anotaciones nuestras entre corchetes.

“La teoría M es [podría ser] la teoría unificada que Einstein esperaba hallar. El hecho de que nosotros, los humanos –que somos, a nuestra [su] vez, meros conjuntos de partículas elementales de la naturaleza [de las que ha emergido, por las propiedades ontológicas de la materia, nuestra entidad psíquica y las funciones mentales derivadas]– hayamos sido capaces de aproximarnos tanto a una comprensión de las leyes que nos rigen a nosotros y al universo es un gran triunfo [debido a nuestra mente]. Pero quizá el verdadero milagro es que consideraciones lógicas abstractas [no sólo, porque incluso la teoría de supercuerdas es una especulación inspirada en la experiencia real del universo y de la materia, a las que en último término apuntan] conduzcan a una teoría única [no necesariamente ya que hasta ahora rigen diversos modelos aplicables a dominios especiales de realidad, como el mismo Hawking acepta, y además, por otra parte, la teoría de supercuerdas, lejos de ser única, está sometida en los últimos diez años a una creciente cascada de críticas y alternativas, como muestra el libro de Leo Smolin The Trouble with Physics] que describe un vasto universo [supongo que querrá decir multiuniverso, más de acuerdo con sus creencias] lleno de la sorprendente variedad que observamos [observamos sólo la variedad interna de nuestro universo, pero de los multiuniversos no observamos nada]. Si la teoría [que es pura especulación] es confirmada por la observación [que hasta ahora no se ha dado y que muchos piensan que incluso nunca podrá llegar a darse por la misma naturaleza de las especulaciones propuestas], será la culminación de una búsqueda que se remonta a más de tres mil años [la búsqueda de la verdad del universo es muy antigua, pero la búsqueda de la teoría de cuerdas y de multiuniversos es de hace dos días]. Habremos hallado el Gran Diseño [no creo que hablar de “diseño” sea apropiado para Hawking, al que sin duda se le ha pegado la expresión por la discusión en torno al “inteligent design”, ya que “diseño” parece apuntar a un diseñador; por ello, más bien debería hablar Hawking sólo del “gran orden natural de la ontología ciega del universo” surgido en el azar de los multiversos].

Multiverso. Fuente: Wikimedia Commons.
Multiverso. Fuente: Wikimedia Commons.
Historias alternativas

Stephen Hawking trata de avalar la teoría de multiversos con diversos resultados de nuestra comprensión física del universo en que vivimos. Sin embargo, aunque se entiende a dónde apunta, la verdad es que sus consideraciones suscitan serias dudas de coherencia, al menos a nuestro juicio. La primera de ellas es su modo de presentar las “historias alternativas” y su aplicación a la teoría de multiversos.

Es claro que la teoría de multiversos al uso especula con un, digamos, metasistema en el que se irían produciendo los infinitos universos. Sería un sistema abierto por su propia naturaleza a una multitud de procesos posibles (los multiversos generados en él). Se trataría, pues de un continente/productor (metauniverso) que contendría en su interior diversos sistemas/producto (multiversos). Este planteamiento cosmológico parece hallar intuitivamente un cierto paralelismo con la propiedad cuántica de “superposición” que ha sido usado por Hawking, a nuestro entender indebidamente. Un electrón, por ejemplo, en su órbita no es una partícula que esté en un sitio u otro, sino una vibración o un campo que está en muchos sitios a la vez y no está en ninguno; es un estado de “superposición” en relación a los múltiples “colapsos” que podría sufrir. Por ello habla Hawking del experimento de la doble rendija, que discute ampliamente, del principio de incertidumbre y de los diagramas de Feynman, dentro de su teoría de la quantum electrodynamics por él creada en torno a los años 40. También podría haber hablado de la teoría de “otros mundos” de Everett, cosa que sin embargo no hace, silenciándola por completo.

La intuición de fondo es clara: el metauniverso podría estar como en, digamos, un estado de superposición que estaría abierto a producir una serie de “colapsos” que serían los multiuniversos. De la misma manera que Feynman nos habla de “historias alternativas” en la interacción entre partículas elementales, el metauniverso estaría abierto a sus “historias alternativas”, siendo cada una de ellas un universo real.

“La teoría de Feynman –nos dice Hawking – permite predecir los resultados probables de un “sistema” que puede ser una sola partícula, un conuunto de partículas o incluso el universo entero. Entre el estado inicial del sistema y nuestras medidas posteriores de sus propiedades, dichas propiedades evolucionan de una cierta manera que los físicos denominan “historia” del sistema. En el experimento de la doble rendija, por ejemplo, la historia de cada partícula es simplemente su trayectoria. Así como en el experimento de la doble rendija la probabilidad de observar que la partícula va a aterrizar a un cierto punto depende de todas las trayectorias que la podrían haber llevado allí, Feynman demostró que, para un sistema general, la probabilidad de cualquier observación está construida a partir de todas las posibles historias que podrían haber conducido a dicha observación” (p. 91-92). “En lo que sigue, aplicaremos la formulación de Feynman de la mecánica cuántica al universo como un todo. Veremos que, tal como ocurre con una sola partícula, el universo no tiene una sola historia sino todas las historias posibles, cada una con su propia probabilidad” (95-96).

Es verdad que un electrón en su orbital está vibrando en un estado de “campo” (que llena su orbital). Podría colapsarse en infinitos puntos (infinitas historias) y cada uno de ellos tiene una cierta probabilidad (calculable en cada uno de los sistemas matemáticos que describen el mundo cuántico). Si se acercan dos electrones y se produce entre ellos una interacción cifrada en el intercambio de un fotón, las posibles trayectorias (historias) de ese fotón podrían establecer un “campo” en que el fotón está en todas y en ninguna de las trayectorias (como dice la electrodinámica cuántica de Feynman), aunque realmente su estado de superposición se colapse en una historia resultante (la interacción real). En general, un estado cuántico (dos electrones) puede evolucionar a otro estado (su interacción por intercambio de un fotón) por una serie de posibles trayectorias (historias), pero sólo lo hará colapsándose en una de ellas. Las trayectorias o historias son en alguna manera reales en estado de superposición ya que el electrón, o el fotón, llenarán un “campo” que es algo real. Pero, sin embargo, no todos los colapsos que establecerían la evolución del sistema son “todos” reales; real “real” sólo hay uno, los demás son posibles, pero no reales. Si cada posible evolución del universo fuera real (para cada partícula y para el universo en su conjunto) deberíamos admitir, al estilo de Everett, que actualmente nuestro universo real en cada uno de sus momentos está generando una infinitud de otros universos paralelos (que con gran sorpresa y difícil explicación física) no interfieren ni chocan con el nuestro. No creemos que el pobre Feynman aspirara a que su electrodinámica cuántica fuera entendida de esta manera tan sorprendente como pintoresca y, en el fondo, imposible.

Cuando la teoría ordinaria de multiversos postula la existencia de un metauniverso como fondo ontológico del que surgirían, postula también que entre el proceso físico evolutivo de unos y otros universos no hay interferencia; son universos paralelos, rasgo esencial para evitar el caos que produciría su interferencia. Pero concebir, al estilo de Everett (y como parece también hacer Hawking, aunque no con gran claridad y explicitud) que los multiversos van generándose poco a poco dentro de nuestro universo real, al hilo de las diferentes trayectorias o historias cuánticas que se generan continuamente en la evolución real generando infinitos universos coexistentes, crea un problema de difícil solución: la interferencia de unos con otros universos. Es decir, mantener el paralelismo absolutamente independiente de infinitos universos dentro del nuestro que distan unos de otros milésimas y milésimas de milimetro (como algunos sorprendentemente parecen aceptar sin titubeos) es, a nuestro humilde entender, pura “física teórica ficción”.

A nuestro entender –y somos conscientes de que podríamos equivocarnos al hablar de un mundo tan complejo conceptualmente– la teoría cuántica ordinaria, incluyendo la electrodinámica cuántica de campos, han sido construidas por la física para entender cómo se producen los fenómenos físicos dentro de nuestro universo. Hay que ir con mucho cuidado al tratar de aplicarlas a las propiedades físicas del metauniverso, buscando con ello conseguir que se nos haga inteligible por qué el metauniverso ha producido esa infinitud de multiversos. ¿No podría haber multiversos en que no rigieran la mecánica cuántica, la electrodinámica cuántica de Feynman o, en general, las leyes precisas de “nuestro” universo? La leyes físicas de un metauniverso que produjera una serie indefinida de multiversos, ¿serían inferibles desde las leyes de “nuestro” universo?

Stephen Hawking. Fuente: Wikimedia Commons.
Stephen Hawking. Fuente: Wikimedia Commons.
La teoría del todo, multiversos y teoría M

Hawking reconstruye la historia de nuestra idea del mundo microfísico desde el siglo XIX y la obra de Maxwell, pasando por las teorías macrofísicas de la gravedad y de la relatividad de Einstein, hasta llegar a las cuatro grandes fuerzas de la naturaleza e investigar su posible unificación a partir de la electrodinámica cuántica de Feynman. Esta línea de investigación abre el camino hacia las teorías de la gran unificación (GUT), que todavía topan hoy con grandes dificultades. Finalmente Hawking expresa su convicción de que la gran candidata final a ser “teoría del todo” sería la teoría M, la magic theory cuyo elemento esencial debería ser la teoría de cuerdas y supercuerdas.

“La teoría más fundamental – nos dice Hawking – es la denominada teoría M", como dijimos antes. Nadie parece saber qué significa la M, pero puede ser Maestra, Milagro o Misterio (nosotros la hemos llamado antes “magic”, como hacen otros muchos autores). Parece participar de las tres posibilidades. Aún estamos intentanto descifrar la naturaleza de la teoría M, pero puede que no sea posible conseguirlo (desde luego no será posible hacer de la teoría M una teoría única de la ontología del metauniverso antes aludido). Podría ser que la tradicional expectativa de los físicos de una sola teoría de la naturaleza sea inalcanzable y que no exista una formulación única (esto es lo más probable como después diremos). Podría ser que para describir el universo tengamos que emplear teorías diferentes en situaciones diferentes” (134-135).

“Tanto si la teoría M existe como una formulación única o como una red de teorías, conocemos algunas de sus propiedades. En primer lugar, el espacio-tiempo de la teoría M tiene once dimensiones, en lugar de diez”. “Además la teoría M puede contener no sólo cuerdas vibrantes, sino también partículas puntuales, embranas bidimensionales, burbujas tridimensionales y otros objetos que resultan más difíciles de representar y que ocupan todavía más dimensiones espaciales, hasta nueve. Son llamados p-branas (donde p va de 0 a 9)”. “La forma exacta del espacio interno [hay dimensiones externas, así el espacio-tiempo ordinario de cuatro dimensiones que percibimos, y dimensiones internas “plegadas” que no se se manifiestan inmediatamente en nuestra percepción] determina los valores de las constantes físicas, como la carga del electrón, y la naturaleza de las interacciones entre las partículas elementales; en otras palabras, determina las aparentes leyes de la naturaleza. Decimos “aparentes” porque nos referimos a las leyes que observamos en nuestro universo –las leyes de las cuatro fuerzas y los parámetros como las cargas y las masas que caracterizan las partículas elementales– pero las leyes más fundamentales son las de la teoría M” (p. 135).

“Las leyes de la teoría M permiten diferentes universos con leyes aparentes diferentes, según como esté curvado el espacio interno. La teoría M tiene soluciones que permiten muchos tipos de espacios internos, quizá hasta unos 10500, lo cual significa que permitiría unos 10500 universos, cada uno con sus propias leyes. Para hacernos una idea de qué representa ese número pensemos lo siguiente: si alguien pudiera analizar las leyes predichas para tales universos en tan solo un milisegundo por universo y hubiera empezado a trabajar en el instante del big bang, en el momento presente sólo habría podido analizar las leyes de 1020 de ellos” (136). Efectivamente, no cabe duda, serían muchos universos.

La teoría M, la macroteoría de supercuerdas que integra las diversas formas de ver la misma teoría de cuerdas, no ha sido concebida por la física teórica primariamente para establecer una teoría de multiversos. Más bien han sido los partidarios de la teoría de multiversos quienes han acudido a la teoría M en busca de apoyo teórico. Pero la teoría M se creó para especular sobre las propiedades de una materia primordial que, generada en el big bang, hubiera podido generar tanto el mundo microfísico de las partículas materiales como las interacciones gravitatorias en el macrocosmos, tal como describe Einstein en la relatividad. La teoría M está pensada, pues, para concebir una hipótesis sobre cómo pudo ser la materia primordial, cuya ontología permitiría explicar desde una misma raíz la mecánica cuántica y la mecánica clásica (cómo, por ejemplo, la gravedad cuántica sería la raíz ontológica de la gravedad macroscópica que explica el universo que vemos). Sería, según Hawking, la teoría del todo.

Sin embargo, la teoría M, ¿sería la teoría de todo nuestro universo o de todos los multiversos o, lo que es lo mismo, la teoría del sistema de metarealidad que genera los multiversos? Lo que, a mi entender queda fuera de toda duda es que la teoría M se construye con la vista puesta en concebir la ontología radical que permite explicar nuestro universo, unificando los modelos cuánticos y relativistas. Ahora bien, la posición de Hawking pretende más: que el proceso teórico que ha llevado a concebir la teoría M, partiendo de nuestro universo, haya transpasado los límites de nuestro universo hasta llegar a concebir la ontología del metauniverso que produce los infinitos universos (innumerables universos, 10500).

Pero esto plantea sin duda inevitables preguntas teóricas. La principal es esta: ¿tiene sentido, es decir, responde a una lógica argumentativa fundada en la epistemología de la ciencia, atribuir a la teoría M la condición de ser una teoría sobre la ontología del metauniverso? Es obvio que, si nuestro universo existe de hecho y es uno de los multiversos, debemos atribuir a la ontología del metauniverso unas características capaces de generarlo. Sin embargo, ¿qué impide pensar que el metauniverso tenga una ontología que permita generar nuestro universo y, además, digamos, otros 10500.000 universos con propiedades ontológicas completamente diferentes de la teoría M? En este caso, la ontología del metauniverso generador de multiversos no sería la teoría M. Lo más que podría decirse sería que la teoría M sería la teoría de uno de los múltiples universos generados. Ahora bien, si la teoría M es la explicación de uno solo de estos universos generados (el nuestro) nada impediría que fuera también la explicación de otros universos producidos en el metauniverso. Si éste, en efecto, ha producido el nuestro, ¿Por qué no hubiera podido producir otros 10500 similares, es decir, universos con otro juego de valores de la teoría M? Nada lo impide. Pero, en todo caso, la ontología del metauniverso no tendría por qué ser la teoría M, sino otra ontología que pudiera generar no sólo universos regidos por la teoría M, sino también otros con ontologías radicalmente distintas a la teoría M.

Por otra parte, si retomamos los principios epistemológicos establecidos por Hawking, antes mencionados –y en los que nos mostrabábamos en conformidad con él–, era el llamado realismo dependiente del modelo el criterio que, según Hawking, debe dar la pauta para entender la naturaleza y el alcance de nuestras teorías físicas. La teoría M es una teoría fìsica, obviamente. Sería, pues, un modelo que nos permite entender cuál es el origen de nuestro universo y cómo podemos explicarlo. Un modelo que establece lo que podría ser real (ya que la realidad pensada depende del modelo). Por tanto, según esto, es obvio que la teoría M debería entenderse como una teoría, no única y no absoluta, de nuestro mundo. Teoría que es totalmente especulativa, porque el único modelo de universo argumentable en evidencias empíricas es el modelo cosmológico estándar, antes aludido.

Multiversos, sí como posibilidad, pero ¿son creíbles los multiversos de Hawking?

Si la teoría M fuera verdad, y por tanto real, deberíamos entenderlo de acuerdo con las observaciones que siguen. Veamos primero si nuestro universo fuera único. 1) Deberíamos afirmar, al menos, que la teoría M describe la ontología de la materia primordial que ha generado nuestro universo. 2) Si nuestro universo fuera un universo único, deberíamos decir que, de entre el 10500 (admitiendo los cálculos de Hawking) conjuntos distintos de valores para sus dimensiones, variables y propiedades de la materia concebida en la teoría M, nuestro universo sería real de acuerdo con un conjunto específico sorprendente, a saber, el que constata el principio antrópico. 3) Este conjunto específico de valores haría evolucionar nuestro universo asumiendo en cada momento de su estado global sólo opciones concretas, de acuerdo con el modelo cosmológico estándar (no tendría sentido pensar que dentro de nuestro universo se fueran generando en cada momento otros innumerables universos, paralelos y sin interferencias físicas, en la línea de dar realidad simultánea a las historias alternativas de la electrodinámica cuántica de Feynman o a los muchos mundos de Everett).

En segundo lugar veamos si existieran multiuniversos. 1) La eventual verdad de la teoría M para nuestro universo no prueba que los múltiples juegos de valores, que la materia en ella especulada pudiera asumir, deban existir necesariamente en otros universos reales. Probaría sólo (dentro de la epistemología de la realidad dependiente del modelo) que de hecho existe un universo, el nuestro, donde existe una materia con un conjunto específico de valores de la teoría M. 2) Que existan otros 10500 universos que respondan a otros juegos de valores concebibles por la teoría M, surgidos en un metauniverso (cuya ontología podría no ser la de la teoría M), es posible, pero es una especulación voluntarista que no es necesariamente real y verdadera. 3) Si existieran otros universos que respondieran a juegos de valores de la teoría M, debería pensarse que habrían sido producidos en el metauniverso (o sea, no en nuestro universo, que es un universo concreto que responde sólo a un conjunto de valores específicos de una materia que eventualmente tiene la ontología especulada por la teoría M).

Por consiguiente, ¿es posible que la explicación física de nuestro universo fuera una metarealidad que genera multiversos en número incontable o infinito (usando aquí el concepto de infinito en sentido de innumerables)? Creemos que sí: que es posible como especulación en física o cosmología teórica. Pero la presentación concreta que Hawking nos ofrece de su teoría M como fundamento de la existencia real de multiversos, ¿es aceptable? ¿Está bien construida? Personalmente pienso que no, pero mi valoración es obviamente discutible también. Mi argumento fundamental es que me parece que Hawking confunde lo que podemos decir de nuestro mundo con la metarealidad de referencia en la teoría de multiversos, como se ve en su intento de aplicar las historias alternativas o la misma teoría M al metauniverso. ¿Podría ser correcta la teoría M? Hoy no lo sabemos y cada vez tiene más detractores (antes aludíamos a Leo Smolin). Pero debemos admitir que sería posible que fuera verdadera y que se fuera acercando más y más a una formulación aceptable (que el mismo Hawking admite que hoy no se da). ¿Puede haber una teoría de multiversos que no se apoye en la teoría M y que no dependa esencialmente de ella? Pensamos que sí, la especulación sobre los multiversos es muy simple en sí misma y no creemos que nadie le pueda negar su viabilidad especulativa. En otras palabras: aunque la teoría M se abandonara, no por ello dejaría de ser viable una teoría de multiversos.

Por ello queremos insistir en que, para que una teoría de multiversos sea consistente, es necesario afirmar que a) se producen en un sistema de metarealidad del que nuestro universo es sólo un producto entre otros y que además b) es necesario entender que los multiversos producidos son paralelos, independientes y no existen interacciones entre ellos, aunque todos ellos estén dentro del sistema de metarealidad. Es decir, los multiversos no deberían estár unos “dentro de otros”. Esto es lo que pasaría si confundieramos nuestro universo con la metarealidad que, regida por la teoría M, generara los 10500 universos que respondieran a la misma teoría M fundamental. Debemos, pues, distinguir entre nuestro universo y la metarealidad que nunca deberían ser lo mismo. Confundir nuestro universo con la metarealidad llevaría a considerar que la ontología de la metarealidad se rige exclusivamente por la teoría M, cosa que no consideramos aceptable (aunque la metarealidad, como hemos dicho, pudiera producir, entre otros, universos que se rigieran por conjuntos de valores de la teoría M). Igualmente, tampoco sería consistente con la teoría de multiversos creer que la electrodinámica cuántica de Feynman, las historias alternativas, los mundos de Everett o la referencia al vacio cuántico, por ejemplo, justifican pensar que nuestro universo genera continuamente una infinitud de multiversos paralelos entrelazados con el nuestro. La mecánica cuántica y la relatividad, el modelo cosmológico estándar y, si fuera real, la teoría M describen nuestro universo. Es un universo abierto con alternativas evolutivas en cada momento, donde el azar, la probabilidad y la estadística juegan un papel esencial. Un universo que ha seguido una evolución concreta, pero que hubiera podido podido seguir muchas historias alternativas. Le han estado abiertas muchas posibilidades evolutivas que no han llegado a ser realidad. Si admitiéramos que todas esas posibilidades o historias han creado realmente infinitos universos paralelos, dentro de nuestro universo y brotando en su mismo interior, entraríamos en una concepción del universo inverosímil. Deberíamos tener evidencia empírica de la interferencia entre unos universos paralelos y otros, pero no la tenemos. Es una concepción de los multiversos, ciertamente, muy difícil de creer para científicos con sentido común.

Multiversos y cristianismo

Es evidente que, como antes dijimos, una imagen científica del universo, de la vida y del hombre, que pretendiera haber “demostrado” que Dios no existe no sería a todas luces compatible con el cristianismo (y en general con las religiones). Las religiones se fundan precisamente en creer que Dios es real y existente. Por ello las religiones consideran que la existencia del universo es armónica con la creencia en Dios; es decir, que el universo considerado por la razón no excluye o contradice la existencia de Dios. El cristianismo, por ejemplo, cree que la razón humana, al considerar el mundo natural, puede argumentar la existencia de Dios: el mundo, pues, para la fe cristiana, manifiesta en alguna manera la existencia de Dios. En este sentido habló el concilio Vaticano I en uno de sus documentos dogmáticos.

Otra cosa es decir que el universo permita construir una explicación especulativa (en una dimensión ya metafísica) en que aparecería como un sistema autosuficiente que no necesitaría a Dios para dar razón de sí mismo. Sería por tanto concebir la hipótesis explicativa de un universo autosuficiente sin Dios. Esto es lo que hace Hawking con su teoría de multiversos. Hawking no demuestra nada: ni que su especulación sea verdadera, ni que Dios no exista. La viabilidad de esta hipótesis, ¿es aceptable para el cristianismo? Es decir, que la pura hipótesis especulativa de un universo sin Dios pueda construirse correctamente en cuanto hipótesis, ¿plantea algún problema para el cristianismo? Pienso que no y lo comento seguidamente con brevedad.

Como he explicado en mi obra Hacia el Nuevo Concilio –comentada en mi blog en Tendencias21 sobre este libro– el cristianismo ya no debería ser ya entendido en la perspectiva teocéntrica propia del paradigma antiguo. La modernidad ha descrito en la ciencia cómo es realmente el mundo creado por Dios y esa Voz de Dios en la Creación permite entender con mayor profundidad qué es el cristianismo como religión. La modernidad, en efecto, como resultado de la ciencia, no muestra un universo en que la existencia de Dios sea patente, evidente o impositiva por la estructura misma de la naturaleza (como se pensaba en el cristianismo antiguo). Muestra al contrario la existencia de un universo enigmático en su explicación metafísica última. El universo no impone a la razón su fundamento metafísico último por, digamos, una patencia evidente. El universo, su verdad metafísica, es en último término un profundo misterio natural que todavía no hemos podido desvelar. Se pueden hacer conjeturas sobre esta verdad metafísica, pero son sólo conjeturas aunque puedan ser argumentadas de forma compleja poniendo en juego los conocimientos científicos y las argumentaciones filosóficas.

Una posible conjetura o hipótesis metafísica es la de un universo puramente mundano, sin Dios, como sistema autosuficiente para dar razón de su existencia real. Pero otra posible hipótesis viable es la conjetura especulativa del teísmo que presenta también argumentos que hacen verosímil a la razón que el fundamento metafísico último del universo fuera un ser que responde a la idea de Dios.

Por consiguiente, que la teoría de multiversos o multiuniversos –que describiría un sistema hipotético y especulativo de metarealidad autosuficiente– sea viable y pueda ser construida con argumentos especulativos bien planteados no crea ningún problema, ni filosófico ni teológico, al cristianismo. Igualmente, la versión original de la teoría de multiversos presentada por Hawking en El gran diseño (a mi juicio poco acertada como hemos tenido ocasión de argumentar) tampoco crea ningún problema a la fe cristiana. Al contrario, ensayos como el de Hawking (o de otros autores, bien sea en el marco de los multiversos o de otros contextos) permiten comprobar cómo, en efecto, la razón humana puede concebir, dentro de un universo enigmático, la conjetura (que no prueba o demostración) de que el universo podría ser entendido sin Dios.
Al mismo tiempo, el pensamiento teísta en el cristianismo ha establecido también los argumentos especulativos que permiten la conjetura de que el fundamento metafísico último del universo pudiera ser una Divinidad existente creadora. Que pueda haber una especulación atea, dentro de un universo enigmático, no excluye que sea viable también otro tipo de conjetura alternativa, a saber, la conjetura metafísica última de naturaleza teísta. Ni ateísmo ni teísmo son impositivos, ambos suponen la valoración personal libre que instala al hombre en una “creencia” metafísica última. El teísmo, pues, es argumentable objetivamente en función del resultado de la ciencia moderna, y es avalado por la constante experiencia religiosa a lo largo de la historia de la humanidad y en el presente. Pero no se impone necesariamente como resultado de un ejercicio natural de la razón que deba ser aceptado por todos.

El hombre es libre para situarse en la increencia y la naturaleza enigmática le ofrece la viabilidad objetiva de construir una descripción del universo sin Dios en que pueda alojar su increencia. Es lo que vemos en el ateísmo y, en concreto, en Hawking. Pero esto no significa que el hombre no pueda situarse libremente en la creencia y, en este caso, también la naturaleza enigmática le ofrece al hombre la viabilidad de una conjetura teísta en que pueda alojar su creencia en armonía con el universo. Este universo enigmático, creado por Dios para hacer posible la libertad humana en la toma de posición ante la oferta de amistad hecha por Dios, permite entender con mucha mayor profundidad el cristianismo. Su esencia es el Misterio de Cristo en que se revela el plan de salvación o eterno designio del Dios Trinitario: crear un universo para la libertad en que Dios se oculta hasta la kénosis manifiesta en el Misterio de la Cruz y obrar la salvación en una dimensión escatológica (más allá del espacio-tiempo) de aquellos que libremente aceptan a Dios, tal como se manifiesta en el Misterio de la Resurrección de Cristo. Todo ello está explicado ampliamente en mi obra Hacia el Nuevo Concilio.

Es más, la teoría de multiversos podría ser aceptada incluso por el cristianismo. Es decir, podría aceptarse que Dios hubiera querido crear el universo no sólo dándole una estructura que permitiera la especulación de los multiversos (cosa que, como vemos, ya es de hecho posible), sino incluso habiendo creado el universo que habitamos como uno de entre otros universos que constituyeran la creación en su conjunto. Todo ello podría formar parte de un diseño divino de creación orientado a hacer posible la libertad humana. Así piensan autores cristianos cono Georges Ellis o William Stoeger. Sin embargo, de momento, no creemos que el cristianismo deba adentrarse en mirar con simpatía una teoría de multiversos especulativa que, al fin y al cabo, está todavía en un estadio inmaduro (como el mismo Hawking confiesa) del que no sabemos si acabará saliendo.


El presente artículo fue publicado originalmente en el blog Hacia un Nuevo Concilio, editado por Javier Monserrat.



Miércoles, 13 de Abril 2011
Javier Monserrat
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Nota

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1.Publicado por Alejandro Álvarez Silva el 13/04/2011 18:31
Muy buen artículo, enjundioso y clarificador acerca del libro de Hawking... ¡La verdad es que últimamente el afán de protagonismo de algunos científicos parece difícil de creer! Saludos:
Alejandro Álvarez

2.Publicado por Gustavo Rozas Valz el 13/04/2011 18:55
" Dios mío" ( sólo como expresión de sorpresa y estupor...) Cuanto circunloquio tan bien argumentado y con sólidos argumentos científicos, para concluír en una maniobra escapista y pretender encontrar un espacio para Dios, justo en los aspectos todavía no muy claros de la ciencia y lo más reprobable, en los linderos de lo observable, es decir la última escala donde es posible la transferencia de energía necesaria para la observación y medición... Debo reconocer que se trata de una brillante añagaza...

Me quedo con los ´"dogmáticos" a ultranza.. Por genuinos, por auténticos y por demostrar lo insostenible de sus argumentos... ¿Nuevos concilios?... ¿ A semejanza del de Constantino que depuró a su antojo y conveniencia que iba y que no iba para el cristianismo como religión oficial de control político y económico?, ¿nuevos emperadores pretenden ahora tomar a su cargo, cambios interpretativos cada vez más oscuros de sus primigenias escrituras, para ponerlos a salvo de evidentes refutaciónes y flagrantes contradicciones, que hasta resultan enternecedoras a la luz del conocimiento actual ...? Parece que esa es la idea...

Mejor sería ser honestos, y hablar de la religión en los únicos términos que cabe... como simples creencias sin ninguna base ni argumento, porque no los necesitan... pués las religiones se basan en la fé, la fé irracional del carbonero: " Creo porque quiero creer.. y corresponden a un fenómeno que sólo tiene espacio en el ámbito de lo psico-social y cultural...

Una reflexión final, porque no hay ganas de iniciar debates inagotables e inconducentes como el generado por otro artículo de Hawking ( imagino la ira santa de los campeones modernos en neo-esgrima escolástica ).... Si se trata de establecer paradigmas de conocimiento, y no de simple y respetable libertad de culto, hay que comenzar por aclarar que la demostración de la existencia de Dios, corre por cuenta de quienes la postulan...No es responsabilidad de Hawking ni de Dawkins, demostrar la no existencia de Dios, sino todo lo contrario..( desde ese punto de vista se podría exigir que se nos demuestre la no existencia de cuanta fantasiosa y estrambótica identidad se nos pase por la mente...). Desde una visión oficialista y como marco general del conocimiento de nuestro universo, la lógica elemental ( a la luz de los actuales conocimientos científicos, tando en física, química, astro-física, biología, psicología, neurología etc ) nos invita a partir de la suposición que realmente Dios no existe, porque ni es necesario, ni existe el menor vestigio de su omnímodo poder y menos de su infinita bondad... y corre por cuenta de los pocos científicos que aún no han sido capaces de superar sus ideas religiosas impuestas en la infancia, la probanza fehaciente de lo contrario...

Saludos.

3.Publicado por victor el 14/04/2011 07:41
Estoy de acuerdo con Gustavo Rozas. La existencia de Dios la deberían demostrar quienes creen en ella. No obstante y a pesar de que parezca un pensamiento infantil hay algo que no me encaja respecto a la no evidencia empírica de la interferencia entre universos paralelos: ¿Qué me dicen de los fantasmas, espíritus, ovnis, apariciones, abducciones y demás enigmas que no entran en lo mensurable y que escapa a todo intento de explicación científica?
Que no haya una forma de abordar tales sucesos no significa que no sea una realidad y de realidad o metarealidad se está aquí hablando.

4.Publicado por Beatriz Basenji el 14/04/2011 21:30
Victor: La explicación posible es que hay "otras" dimensiones en el espacio. Dimensiones que los humanos solo muy excepcionalmente pueden llegar a captar.Siempre volvemos al mismo punto: somos parte de la energía del Universo.Materia mas sutil, menos sutil, pero formas de Energía.
Fuera de esa Energía nada existe. Les pido que perdonen mis pinceladas de humor. Pero es que los humanos en este tema, nos parecemos a los perros que giran y giran para atrapar su propia cauda!


5.Publicado por jaime el 17/04/2011 00:06
Es increíble que pretendan explicar todo por casualidad. El hombre es el centro del universo por casualidad?. Ya casi la teoría M confirmaría la dimensión mínima de los espíritus y explicaría el 100% de la fuerza de gravedad. No hablo de religiones inventadas por el hombre como cualquier forma de ganarse la vida; hablo de una realidad comprobada en las ECM; la energía no se muere con el cuerpo físico, sirve para el salto de esa mínima partícula hacia otro universo. Esta es la creación de Dios y nuestro libre proceder.

6.Publicado por Cachi Quaglia el 17/04/2011 22:10
Pues sí, nos movemos en el campo de las imágenes mentales y las creencias, que tanto las religiones como las ciencias van renovando constantemente.
Alguien puede creer que Dios existe y alguien puede creer que Dios no existe. Ambas creencias son válidas en tanto tales y no se debe confundir las creencias con alguna "realidad en sí" . El valor de una creencia está en su utilidad para quien la tenga y no será más que eso con los artificios lingüísticos con que se pueda intentar "demostrarla"...
Sin embargo, el estudio y la investigación científica o filosófica tienen un gran valor, o por lo menos, eso es lo que yo creo.
Paz, Fuerza y Alegría para todos y todas!...

7.Publicado por Marco Antonio el 18/04/2011 03:25
El Universo es el gran Ser Vivo —Macrobios— que surge de la Deidad Absoluta. Toma cuerpo cada vez que se manifiesta, y lo pierde cada vez que se resume e su Principio Esencial. El Universo, entonces, corno Ser Vivo manifestado, se expresa a través de una dualidad que denominamos Espíritu y Materia. Esta polaridad habrá de marcar con idéntico sello a todos los seres vivientes que compondrán dicho Universo manifestado.

Del Universo sabemos cosas y otras las ignoramos, pero no tiene esto demasiada importancia. La estatura moral y espiritual del Hombre no creció un ápice luego de haber fotografiado la otra cara de la Luna; sigue la violencia, la explotación, la ignorancia y el miedo.

Hace falta una Nueva Ciencia en la cual no sólo importe la experimentación sino también la imaginación. Una Ciencia Filosófica que busque honradamente la verdad de las Leyes Fundamentales que rigen el Universo, antes que un nuevo color para motivar una de las tantas pastas dentífricas. Que no esté al servicio de quien mejor le pague, sino de quien más la necesite. Una Ciencia Humanista que no niegue al Hombre, pero tampoco a la Armonía Natural ni a Dios. Pues el Conocer no está en contradicción con el Saber, sino que es la forma popular de toda Sabiduría. Una Ciencia que llegue y que beneficie a todos y no amenace ni polucione nuestro planeta. Una Ciencia Nueva que no se limite a la clasificación de los objetos naturales, pues ya no estamos en la época de Linneo, sino que abarque la Política, la Economía, la Ecología y todas las nuevas posibilidades de mejorar la vida humana y hacerla más digna.

Lo que diferencia a la bestia de los Seres Humanos es precisamente que éstos puedan percibir a Dios. Si este Camino se cierra, tendremos cada vez más bestialidad bajo formas humanas que ya son casi humanoides.

Desde este punto de vista, la Filosofía es espiritualista, concediendo con ello la superioridad al Espíritu sobre la Materia, dado que el Espíritu puede revestirse de Materia, pero la Materia no puede formar al Espíritu. De este modo queda establecido cuál entre los dos principios es el más válido, sin quitar por ello existencia al otro.

El Espíritu puede asumir infinitas formas de vida, que se desenvuelven según una Ley matemática; es la Ley que nos asombra por su perfección y que a cada paso encontramos reflejada en lo que llamamos Naturaleza.
La Materia es la cobertura de las infinitas formas de vida, y obedece a la necesidad de experiencias Concretas que por lo visto tiene el mismo Espíritu.

La sola visión material quita el sentido amplio del Universo, de la Vida y del Hombre. La máscara de la materia, en lugar de cobertura, se vuelve una farsa aterradora en cuanto queda vacía de contenido.

VIDA Y MUERTE es una consecuencia de la dualidad que afecta a todo el Universo manifestado. Son dos aspectos de una misma cuestión; es el Espiritu con o sin materia.

Como es lógico, también el hombre —parte del Universo— se ve afectado por esta polaridad. Su espíritu permanece siempre vivo, mientras que el cuerpo que lo recubre es desgastado por la vejez y la enfermedad, desembocando en la muerte, o lo que es lo mismo, la disgregación de la materia corporal. Sin embargo, aunque el cuerpo muere, el hombre no muere. No podemos concebir al hombre fuera de la Naturaleza y de sus ciclos, y por lo mismo, no podemos concebir un espíritu humano perecedero. De allí la doctrina de la re-encanación, las múltiples apariciones materiales de un mismo espíritu, la múltiple necesidad de experiencias que conducen a una sola meta: la evolución conciente progresiva.

Aunque la repetición de experiencias podría hacer pensar en una pérdida de oportunidades, a falta de conciencia para aprovecharlas, ninguna experiencia se pierde En las vidas que hoy existen están atesorados todos los conocimientos recogidos através del tiempo, como Humanidad en conjunto, y como individuo en particular. Cada ser humano es una síntesis de sus propias experiencias, sumadas y combinadas, sea o no claramente conciente de este proceso. Claro que, a mayor conciencia, a mayor despertar del espíritu dentro de la materia, mayor será la captación de esta Ley de la Naturaleza y mayor el beneficio que de ella se extraiga.

Así como en la relación Espíritu-Materia, el Espíritu es superior a la Materia y domina sobre ella, en la relación Vida-muerte, la Vida es superior a la muerte, ya que es sólo la Vida la que existe. “El propósito de la Naturaleza no es que la muerte acabe con la vida, sino que triunfe la vida sobre la muerte para hacer de los entes vivos seres inmortales”.

He aquí una buena definición de que es evolución: no basta con estar vivo; hay que tomar conciencia de esa Vida, para pasar de la pendulación vida-muerte, a la vivencia de la eternidad.


Hacemos nuestras las antiguas doctrinas que conceden a la Humanidad una proyección temporal mucho mayor que la que hoy se acepta. Se dice que el Hombre apareció sobre la Tierra en épocas remotas, casi cuando el planeta ni había terminado de consolidarse, estableciéndose una importante relación entre la habitación y sus habitantes.

Este Hombre remoto habría pasado por variadísimas etapas de evolución, produciéndose cambios desde lo físico hasta lo metafísico. Los cuerpos se fueron perfeccionando en su expresión y la conciencia fue ganando en agudeza.

Pero, en combinación con esta línea creciente evolutiva, la historia de la Humanidad registra momentos de alzas y de bajas, coincidiendo respectivamente con los períodos de esplendor de las ideas espirituales y los de exaltación del materialismo. Noches y días también se sucedieron para la historia de los hombres, sin que deban interpretarse como marchas y contramarchas: todas las experiencias son positivas y todas tienen un sentido.

Nadie retrocede cuando duerme, ni la Humanidad retrocede cuando se adormece en sus momentos difíciles.
Hablar de Humanidad, del conjunto humano, no supone establecer una igualdad de hecho entre todos los hombres. Hay, sí, una igualdad esencial espiritual y hay, por lo demás, diversos grados de evolución que se expresan en las evidentes diferencias entre unos y otros. Pero en esta variedad está la riqueza; en la desigualdad se producen conjugaciones armónicas que de otra manera no podrían existir. Todos los hombres son necesarios, pues todos los hombres tienen una misión que cumplir sobre la Tierra.

La tan mentada libertad, como absoluto, no existe. Toda libertad está condicionada a las leyes inmutables que rigen el Universo. Hay libertad dentro de la predestinación, como hay posibilidad de moverse dentro de una nave que, por lo demás, sigue un rumbo fijo. En todo caso, la auténtica libertad se expresa en el hombre en el cual su espíritu ha conquistado su materia; se trata de una libertad interior que da valor a todas las actitudes exteriores.

Teniendo en cuenta, pues, las leyes inexorables que acabo de mencionar, nada es casual en el mundo, sino que todo es causal. Todo lo que sucede es la respuesta a una Ley de Causa y Efecto que va eslabonando los hechos según sus naturalezas afines. De lo que se deduce que la peor injusticia que puede vivir el hombre es la de ser injusto consigo mismo, sembrando causas nefastas que habrán de redundar en respuestas análogas. No hay un sino maligno al cual cargar la culpa de nuestras desgracias, sino un tejido de circunstancias en el cual hemos participado activamente —aunque inconcientemente.

Sin excedemos en una prolongada descripción de causas, creemos que la pérdida de la Sabiduría profunda, ha desembocado en el estado actual de crisis que padece la humanidad. Crisis no es una ruptura, aunque lo parezca aparentemente: es el gozne de un ángulo, el momento álgido en un cambio de dirección. La crisis se establece en el gozne entre un pasado que ya no responde a las necesidades humanas y un futuro que todavía no se conoce. La crisis se plantea como inmovilismo o revolución, como tradición sin contenido o destrucción injustificada sin miras a una reconstrucción. La crisis oscila entre el ayer y el mañana, pero olvidándose del hoy que, por muy breve e ilusorio que sea, requiere una base de apoyo y una finalidad como meta.

Los males contra los cuales hay la Humanidad que batallar en el día de hoy son lo bastante poderosos como para no prolongar indefinida e innecesariamente esta crisis. Una cosa es cambiar de sentido en un momento crucial de la Historia, y otra es pasarse toda la vida girando...

Hoy se imponen la angustia, el temor y la desesperación como respuestas a la ignorancia, la falta de principios y de fines.

Hoy se imponen el ateísmo, la impiedad y la creciente insensibilización como respuesta al materialismo, que también es otra forma de ignorancia.

Hoy se impone la violencia, como cáncer degenerado de un valor que falta a todas luces.

Hoy se impone el fanatismo a falta de idealismo: ya no existe la fidelidad por las propias ideas, sino la destrucción de los que no piensan del mismo modo que uno.

Indudablemente, la razón ha muerto... Y no debemos nos contentar con el olor a muerto. Pretendemos hallar otra forma de razón, superior naturalmente, más sensible, fina y amplia, para suplir los viejos esquemas intelectuales, ya vencidos e inútiles.


Señor Hawking, Señor Gustavo Rozas si no crees en Dios son pobres hombres, están muertos en la vida e son mas ignorantes que un analfabeto.

¿Qué estás buscando en el Universo? ¿Si no ha encontrado las respuestas dentro de ti?

8.Publicado por Cachi Quaglia el 18/04/2011 18:45
Amigos Marco antonio y Gustavo:

No importa en qué bando te hayan puesto los acontecimientos.; lo que importa es que comprendas que tú no has elegido ningún bando. Sea cualquiera tu posición, tu opinión, o tu bando, allí no está la verdad completa, sino el ensueño. La verdad completa y la libertad surgen cuando adviertes que tu posición, opinión y bando, son para tí, ensueños.

9.Publicado por samuel el 18/04/2011 23:00
Totalmente de acuerdo con Cachi Quaglia.

10.Publicado por Gustavo Rozas Valz el 20/04/2011 15:19
Marco Antonio. Nunca el mundo es más racional que hoy en día... una reacción defensiva es proclamar la muerte de la razón, cuando lo que si resulta un anacronismo es el pensamiento mágico, supersticioso, religioso... allá ud si desea vivir en su confortable mundo de mentiras...

Pero de ahí a llamarnos ignorantes a Dawkins y a mi ( guardando las distancias ) ya raya en lo ridículo y sólo pone en evidencia el desorden mental que lo aqueja...

Por mi parte, lo tomo como de quién viene ( aunque se le debería exigir una disculpa, a menos que tenga una afinidad especial con la redacción....) y en el caso de Dawkins, pués simplemente resulta risible y estoy seguro de que Dawkins se divirtiría mucho intercambiando opiniones con alguién que lo califica más ignorante que un " analfabeto".... Cuando se empape más de ciencia Sr Marco Antonio, caerá en la cuenta que el camino hacia ella, es justamente el opuesto a la ignorancia y el oscurantismo.

Saludos.

11.Publicado por vikita_666 el 22/04/2011 12:20
Ante todo decir que no practico ninguna de las religiones mayoritarias...
Estoy bastante de acuerdo con Gustavo...salvo por la asociación fe=creencia del carbonero sin argumentación ni base. Me explico, las argumentaciones coherentes no existen solo en el ambito de la ciencia, existen en todos y cada uno de los ambitos humanos. El espacio en donde se tienen que dirimir todas estas cuestiones de tipo religioso es en lo social y no en lo científico. No hay espacio por ahora para Dios en la ciencia.Sí podemos llegar a un principio de tipo metafísico y demás (Penrose) pero ahi nos quedamos. Por eso el comentario (si es que lo ha hecho el) de Hawking demostrando su teoria de un universo sin DIos sinceramente esta fuera de lugar, creo que entrar en estos "monologos" lleva a discusiones que se retroalimentan y no llegan a nada.
La alusión a la "fe del carbonero" como si los creyentes fueran una especie aparte de descerebrados huele a ateismo por todos los lados y me parece bien pero argumentar descalificando no es argumentar... hay pensadores creyentes muy buenos, con argumentaciones serias (no solo sobre la existencia de Dios o no, sino sobre otros ambitos donde afectan las creencias y la religion, que al fin y al cabo han acompañado al ser humano desde el comienzo). Pongo ejemplos: Pannikar, Kung, Elíade, Fraijó,Below...y un largo ect...y estos te aseguro que no tienen la fe del carbonero, en su ambito tienen la misma trascendencia que Hawking en la fisica.
Un apunte final, el escritor del post, al igual que Gustavo huele a ateismo, huele a catolicismo por todos los lados, a ver si somos un poco mas objetivos al a hora de exponer un tema como este...(lo de a ver si se puede concebir una teoria que incluya a DIos y a la vez una que no lo incluya es asi a voz de pronto irracional y argumentativamente rayando en el absurdo)
Un saludo

12.Publicado por samuel el 23/04/2011 05:23
Bien lo dice esta frase NO HAY NADA NUEVO BAJO EL SOL"

13.Publicado por Luis el 29/04/2011 00:29
Encuentro a faltar el concepto de agnosticismo en tan extenso argumentario. En realidad los científicos no son ateos, si se habla con propiedad y rigor, lo que son (somos, debo decir) es agnósticos. El teista, asume o afirma la existencia de Dios como explicación y origen del universo. El ateista, justo al contrario, asume o afirma la inexistencia de Dios como tal explicación. Ambos tienen en común su actitud: hacer apuestas sin prueblas concluyentes. El científico o agnóstico, no participa de esos juegos y por lo general no pierde el tiempo en especulaciones. No se "sienta" a compartir la mesa de apuestas donde están situados el teista y el ateo. No obstante, cierto es que de entrada el agnóstico al ser esencialmente a-teo (en cuanto que no rige su vida bajo el pensamiento de un dios) se encuentra más cercano al último. Más aún, como científico no puede aceptar como hechos, lo que no pasan de ser hipótesis (divinas o no) sin que las sustente ningún fundamento ni evidencia.
Digo esto porque si este concepto, agnósticismo, se hubiera contemplado en el artículo se habría clarificado bastante más la situación. Muchos tildan de ateos a quienes en realidad son agnósticos. Un caso llamativo y bien conocido era el de Bertrand Russell que pese a declararse agnóstico cada vez que tenía ocasión, suele ser calificado como ateo en infinidad de referencias.
En resumen, si bien ateos y agnósticos coinciden en la no aceptación de la creencia en la divinidad, sin embargo, por decirlo de una manera simple, los primeros afirman mientras los otros no. Como la ciencia misma: sin confirmación no hay afirmación.

14.Publicado por vikita_666 el 29/04/2011 10:20
Completamente de acuerdo con Luis.

15.Publicado por Héctor de Lázaro Nuñez el 29/04/2011 13:02
Para mi el gran enigma del Universo aunque todavia esta en suposiciones, pienso, que la teoria de los multiversos es la más aceptable, y esto llegaria(de comprobarse), a justificar ciertas cuestiones como la existencia del espirutu humano o en la materia en general, constituyendo otro estado más de esta. Tambien creo que como todo haware requiere un sofware, el universo y todo lo material esta regido por la información, y de aqui parto a decir que esta es una inteligencia superior que todo lo rige, organiza y controla, o sea no creo en el caos, todo tiene su porque y para que.
Gracias.

16.Publicado por Luis el 30/04/2011 01:45
Recientemente tuvimos un ejemplo ilustrativo que viene al pelo de lo que expuse en mi comentario anterior. Se trata de la "procesión atea" que se propuso para el pasado "jueves santo", así llamado. Ese intento, pese a quien pese, no es incoherente con ser ateo (si bien se evidencia la malintencionada elección de la fecha, sin la menor duda). Pues bien, por el contrario una "procesión agnóstica" es imposible y carece de sentido. Eso sí sería de una incoherencia absoluta. El ateo es sociológicamente antirreligioso, mientras el agnóstico es arreligioso. Se apartaría al toparse con una procesión de "esas" o de "aquellas", evitaría perder su tiempo y seguiría su camino, aunque... sin duda molesto y ofuscado por la existencia de tantos "rebaños" dispuestos a ser pastoreados y marchar en tropel.

17.Publicado por carlosaura el 12/07/2011 18:14

De acuerdo, hay dos alternativas para explicar la existencia del universo: autosuficiencia o divinidad. Pero, pregunto, ¿por qué el autor de este artículo no quiere enterarse de que el "dios" creador del universo no coincide ni con el "dios" cristiano, ni con ninguno de los dioses que han existido o que siguen existiendo? ¿Cómo "colocarlo" en un contexto de leyendas y tradiciones, la mayoría de ellas absurdas o, cuando menos, infantiles? De esa divinidad creadora solo sabríamos eso, que es creadora, pero nada de intervenir en la historia humana, por favor. Esa divinidad, que podríamos llamar "el dios de los filósofos", respeta profundamente su creación hasta el punto de no intervenir en ella ni siquiera cuando la peste, las enfermedades, las sequías o los desastres naturales matan a milles de criaturas inocentes. Al contrario que los "el dios de las religiones", que se salta a la torera las leyes y fuerzas a base de innumerables prodigios, algunos de los cuales ni siquiera tienen la intención de salvar a un humano. ¿Por qué se empeñan ustedes en confundir a estas dos entidades? Un poco de rigor no estaría de más.

18.Publicado por rsarrieta el 24/10/2011 19:26
Dios están antes del Big Bang.

19.Publicado por rsarrieta el 24/10/2011 19:39
http://ayudatesis2011.blogspot.com/

DIOS ES EL CREADOR NUESTRO UNIVERSO LO CREADO.
Somos parte de su obra .

20.Publicado por JOSE VALBUENA el 09/01/2012 15:44
ACERCA DEL PROGRAMA DE STEPHEN WAWKING SOBRE: ¿QUIEN CREO EL UNIVERSO?

por: JOSE F. VALBUENA THAREUAX

Soy asiduo televidente de discovery channel y muy particularmente los programas relacionados con la ciencia en todos sus aspectos. Cuando me conseguí con el programa de "curiosidad" sobre ¿Quién creo el universo?, por Stephen hawking, me pareció por demás interesantísimo; después de haber visto el programa entero, lo que me dejo más que desilusionado fue la conclusión final, no por descabellada o sin fundamento………… si no por la ligereza y falta de sustentación lógica y científica sobre quién, que o como se creó el universo y sobre la existencia o no de “Dios”.

Si nos remontamos a ese último segmento final, cito textualmente a Stephen: “…….solo existía un agujero negro, tan infinitesimalmente pequeño y tan infinitesimalmente denso que el tiempo no existe……”, y a continuación parafraseo su razonamiento final: “como el tiempo no existía, es imposible que el universo haya sido creado porque no existía el tiempo para hacerlo y por esto tengo obligadamente que concluir que NO EXISTE DIOS”; por supuesto, todo esto partiendo del razonamiento lógico de que toda acción se ejecuta necesariamente en un tiempo determinado. Siendo así quiero primeramente plantear el hecho de que, la misma propuesta del Dr. Hawking se opone diametralmente a la “teoría del BIG BANG”, ya que hasta para que se sucediese ese “bang creador” era necesario “un tiempo” así fuese infinitesimalmente pequeño; si esto es así no hubo nunca un tal “BIG BANG”; si vamos aún más allá, en un posible inicio del universo por razón de un “bang” (sea cual fuese su tamaño o potencia)*, este tendría necesariamente que deberse a el choque de partículas o elementos sólidos en movimiento que es principio básico de la energía: la energía es igual a partículas en movimiento, y esas partículas que pudieran haber originado ese choque, necesitarían un tiempo para poder moverse (movimiento es el desplazamiento de un objeto a una distancia determinada y a un “tiempo” determinado), pero……… ¿de donde tiempo si no existía aún en ese momento?.

Ahora, sin ir más allá de esto………. si una propuesta o idea como esta, que desarrolla mi muy respetado Dr. Stephen Hawkins y que es divulgada por una de las redes de canales televisivos mas influyentes del siglo 20 y 21, es completamente incapaz de justificar o explicar la teoría del “BIG BANG”, que es la bandera científica de hoy en día en cuanto a la formación del universo se refiere………… ¿cómo es posible que sin el menor respingo se utilice para declarar que “DIOS” no existe?................ como si se tratase simplemente de dilucidar si un plato de comida fue cocinado en horno o hervido; me parece de plano una falta de consideración para las millones de personas que tienen una gran “curiosidad”, o un alto nivel de raciocinio, cercano, igual o mayor aun al de cualquier ser humano que haya existido o existe, pero que no tiene la convicción de ese nivel de desarrollo racional o no tiene la oportunidad de poder explotarlo o exponerlo; de cualquier manera, tal vez alguien que está esperando por una sola pieza, para dar con el descubrimiento más trascendental que ningún hombre puede concebir…………… y se topa con algo como esto.

Es importante llamar la atención de que hasta ahora, solo me he limitado a señalar la total falta de sustentabilidad en cuanto al planteamiento científico del Dr. Hawking sobre ¿Quién creo el universo?, y lo he hecho desde mi personal punto de vista y con los conocimientos adquiridos en mis “limitados” estudios académicos, sumados a mi investigación personal y permanente curiosidad y deseo por el conocimiento pleno de todas las cosas y de los principios que las rigen.

Subsiguientemente me propongo tratar de exponer POR QUÉ EL ANTES MENCIONADO Y ANALIZADO PLANTEAMIENTO DEL DR. HAWKINS NO PUEDE PONER EN DUDA Y MUCHO MENOS NEGAR LA EXISTENCIA DE “DIOS”:

La definición “académica” de “DIOS” como el hombre lo concibe, es el de un ser cuyo poder sobrepasa a lo humanamente racional; en las religiones del mundo este concepto es el mismo, y además en “la Palabra de Dios”, misma que ha sido confirmada por ella misma y por la misma humanidad a través de todos los tiempos y que no ha podido ser rebatida por ningún pensamiento humano hasta nuestros días, incluyendo aislados esfuerzos por tratar de contradecir pequeñas porciones de ella misma pero sacados por completo de su contexto total; y que además se erige (La palabra de Dios) como el máximo libro histórico de la humanidad (sin serlo porque, principalmente “La Palabra de Dios es la revelación de Dios al hombre mismo) y a donde todas las ramas del pensamiento humano tienen que ir obligadamente a hacer comparaciones de sus propuestas, tratando de no cometer errores en cuanto a fechas o circunstancias se plantean; Dios mismo se define en cuanto a su posición ante el pensamiento humano como: “Yo Soy”, o sea “yo soy el que soy” o sea “yo soy la esencia, plenitud y origen de todo”; además con respecto a la creación del universo se define como: “creador de los cielos y la tierra”; con respecto al origen de la vida y del hombre: “Creador del hombre a su imagen y semejanza”; con respecto a los elementos y componentes del universo mismo como: “todos los componentes del universo los creo y a todos y cada uno los llama por su nombre”; con respecto a las leyes que rigen el funcionamiento y comportamiento de todo lo existente como: “el que dicta las leyes del comportamiento de su misma creación”; con respecto al tiempo, como: “yo soy el Principio y el Fin, soy el Alfa y la Omega” “Para Dios no hay tiempo” “Para Dios un dia es como mil años y mil años es como un día”, DENOTANDO CON ESTO SU ETERNIDAD Y LO QUE REPRESENTA “EL TIEMPO” PARA EL: EN LA ETERNIDAD NO ACTUA EL TIEMPO, EL CONCEPTO DE ETERNIDAD DESTIERRA EL TIEMPO COMO PARÁMETRO, MAS SIN EMBARGO PUEDE EXISTIR EL TIEMPO “DENTRO” DE ELLA. No es mi intención detenerme a analizar o explicar en profundidad estos aspectos, ya habrá oportunidad para esto, lo que expongo es que DIOS ES Y ESTA POR ENCIMA DEL RACIONAMIENTO LÓGICO DEL SER HUMANO ya que aunque la capacidad del pensamiento humano es desconocida e impresionantemente grande, siempre estará limitado a la capacidad máxima que pueda desarrollar dentro de su misma morfología, de hecho la ciencia gasta ingentes cantidades de dinero y recursos humanos y naturales, tratando de conseguir civilizaciones con pensamientos y capacidades mucho más avanzadas que la nuestra en el resto del universo, aunque incomprensiblemente se resiste al hecho de que Dios es superior a nosotros mismos.

Si la “Real Academia de la Lengua Española”, las religiones y Dios mismo se define como superior a todo lo existente y esto no ha podido ser rebatido (ni podrá serlo); y Dios dice que todo lo existente ha sido creado por el, entonces Dios es muy superior al “tiempo” mismo, siendo de esta manera que no necesita de este para hacer cualquier cosa, el declara que “creó lo que se ve de lo que no se veía” y este acto de creación lo hizo “en El Principio” que es el mismo y está contenido en el (Él es el Alfa y la Omega, El Principio y El Fin).

Estimado Dr. Hawkins, después de lo anteriormente analizado se deduce que, antes de poder negar la existencia de Dios, viéndolo desde el punto de vista “divino”, por el simple hecho de que cuando aún no existía el universo tampoco existía “el tiempo”, lo que ha hecho es reforzar la idea de que definitivamente hubo un algo sobrenatural que tuvo que dar origen a que ocurrieran las cosas; y necesariamente tiene que ser “sobrenatural” porque aún no existían las leyes naturales por las que se rige el comportamiento de las cosas existentes hoy por hoy; POR LO QUE OBLIGADAMENTE CONCLUYO QUE CIERTAMENTE EXISTE DIOS Y ÉL MISMO ES EL CREADOR DE TODO LO EXISTENTE INCLUYENDO LAS LEYES POR LAS QUE SE RIGE EL COMPORTAMIENTO DE TODO LO CREADO.

Así que gracias a Dios por darnos la existencia y que podemos disfrutar y descubrir cada día, más de las maravillas que el creo.

JOSE F. VALBUENA T.
jofravaltha@hotmail.com
Maracaibo – Zulia - Venezuela

*: Por cierto, siendo este agujero negro tan denso y pequeño, no sería necesario que fuese un “big bang”, con un minúsculisimo e infinitesimalmente “pequeño bang” hubiese bastado para provocar el efecto que se le desea atribuir inmerecidamente.

21.Publicado por Sat el 26/04/2012 21:49
JOSÉ VALBUENA, dices que según el diccionario de la Real Academia Española de Dios es (y por ello sacas tu deducción) es: Dios mismo se define como superior a todo lo existente y esto no ha podido ser rebatido (ni podrá serlo); y Dios dice que todo lo existente ha sido creado por el, entonces Dios es muy superior al “tiempo” mismo, siendo de esta manera que no necesita de este para hacer cualquier cosa,

Si, la Real Academia Española dice eso, pero Dios es algo teórico no comprobado aún con dicha definición, así como objetas sobre lo que dice Hawking que no hay como comprobarlo todo, tampoco tienes la manera de comprobar la existencia de un Dios, ¿Sólo por una definición humana?, sin pruebas científicas que lo respalden. Si en ese diccionario viniera que la definición de que un Dios egipcio fuera el creador y superior de todo, igual entonces hubiera sido el creador de ese tiempo, pero sin embargo si así fuera la definición no creo que creas en algún dios egipcio ¿Verdad?
Compruébame que no es el verdadero creador una deidad egipcia?, si en su libro dijese y en el diccionario que él es el principio y fin, el creador de todo lo existente
El que el universo se les haga maravilloso no quiere decir que porque no lo comprendan aún sea obra de alguna deidad (generalmente inventadas para explicar lo que no entendemos).

22.Publicado por elNica23v el 14/08/2012 20:48
Excelente articulo, y con gran nivel. El articulo es muy completo nos todas las pistas para resolver estas "grandes preguntas" .

Opino que algo que no veamos , no significa que no exista. Podemos pensar que solo existe un modelo de universo , pero si algo existe hace posible que otros existan y sean necesarios sino no seria una ley " la existencia" y tambien que esta todo unido aunque no interacionen todo de la misma manera.
Para mi el universo incluye todos estos infinitos universos y repectivas infinitas leyes( interpretaciones de la realidad) porque "la nada" es un concepto humano sin fundamento , solo es posible el contraopuesto la "existencia" que implica que todo lo que existe dentro de este "gan conjunto" el infinito universo esta conectado y se hace necesario .
En esta infinitud todo ley debe ocupar su lugar y se hace inmprescindible. El tiempo ,el espacio y la materia es solo una forma de interpretar una parte de este infinito modelo.
!Que no veamos todo el conjunto , no quiere decir que no exista , no hay nada que lo impida !

Con el tiempo encontraremos la plabras y la manera de interpretalo ya que es cualidad humana abstraerse e no hablo de fé.

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