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02/09/2014


Tendencias 21
Universidad Comillas




La razón científico-filosófica nos deja en el enigma

Lo existencial y lo emocional explican la actitud humana ante Dios


La voz de la conciencia moral que llama al hombre a ser “auténtico” (a vivir de acuerdo con su verdad en todos los sentidos y, en especial, con su verdad última, metafísica) cuenta con el apoyo de la razón. Esta construye propuestas que, sin embargo, no resuelven definitivamente las preguntas de un hombre que desearía saber con seguridad a qué atenerse: es decir, conocer cuál es la verdad y qué se puede, en consecuencia, esperar de la vida. Si la razón filosófica, apoyada en los resultados de la ciencia, pudiera decir con seguridad cuál es la verdad metafísica última del universo, la conciencia moral del hombre le induciría a vivir de acuerdo con esa verdad. Pero éste no es el caso. Creer que la razón impone una forma de entender la verdad última de las cosas no está hoy de moda, no responde a la epistemología moderna, y es lo que se llama “fundamentalismo”. El fundamentalismo conduce a una visión dogmática y a la ilusión de poseer por la razón natural la verdad absoluta. De hecho, el hombre se halla abierto por la razón a un universo enigmático que deja abiertas tres posibles posiciones metafísicas: teísmo, ateísmo y agnosticismo. Que es así lo atestiguan el resultado actual de la reflexión científico-filosófica y la sociología. Ante este universo enigmático y borroso el hombre, en el curso de su vida, debe hacer una profunda deliberación, existencial y emocional, que le permita asumir una actitud honesta y responsable ante el enigma metafísico último y el sentido de su existencia. Reflexionamos aquí sobre estos perfiles existenciales y emocionales. Por Javier Monserrat.



El 2 de marzo de 2008 publicábamos en Tendencias21 un artículo titulado La ciencia orienta sobre la cuestión de Dios. Presenta un universo enigmático que deja abiertas las hipótesis teísta, ateísta y agnóstica. En este artículo (que puede leerse de nuevo como introducción) exponíamos sistemáticamente una cuestión de fondo presente en todos los artículos de esta sección de Tendencias: cómo pueden abordarse las grandes cuestiones metafísicas (entre ellas la cuestión de Dios) en diálogo con la razón científico-filosófica. La pregunta se formulaba en términos definidos: supuesta la moderna imagen del universo, de la vida y del hombre en la ciencia, asumida por la filosofía, ¿a qué imagen metafísica última de lo real puede llegar la razón humana? ¿Es posible o verosímil considerar que Dios pueda ser real y existente?

Un universo enigmático y borroso

Como decíamos, el estudio de la imagen de la ciencia, revisada por la filosofía, no nos permite llegar con certeza y seguridad absoluta a una resolución final del enigma del universo. La razón constata y describe un universo cuya explicación final es borrosa e incierta. Pueden construirse entonces hipótesis metafísicas últimas que, sin embargo, aunque posibles, no son seguras. Un simple estudio sociológico en las sociedades modernas desarrolladas muestra cómo, en efecto, existe una incertidumbre de fondo que se muestra en la diversidad de opiniones.

Teísmo, ateísmo y agnosticismo son posiciones metafísicas hoy posibles que se comprueban por una simple constatación sociológica: concediendo que todos tienen honestidad y preparación cultural suficiente, hay, en efecto, quienes se inclinan a una metafísica teísta y otros a la ateísta; en una zona intermedia se hallan los agnósticos que no creen tener elementos de juicio suficientes para formarse una opinión que les incline al teísmo o al ateísmo. Pero la existencia misma de esta posición agnóstica es una prueba de la borrosidad del universo; si teísmo o ateísmo fueran absolutamente seguros (uno u otro), entonces no habría agnosticismo y la balanza se inclinaría hacia una de las dos hipótesis. La existencia del agnosticismo es, pues, una evidencia de que tanto teísmo como ateísmo podrían quizá ser posibles. Por ello el agnosticismo no sabe hacia qué inclinarse; el agnosticismo atestigua así que ninguna opción es descartable.

Tanto teísmo como ateísmo construyen, pues, argumentos que avalan su posición metafísica. Es evidente que quien es teísta o ateo considera que sus argumentos tienen más fuerza: y por esto es precisamente teísta o ateo. No es posible crear algo así como un “tribunal racional de apelación” (ilusoriamente aludido por Dawkins) que pudiera dictaminar con absoluta neutralidad cuál de las dos hipótesis es mejor. Todo depende siempre en último término del juego de la libertad en una valoración personal que explica la posición de cada uno. La pretensión de Dawkins concediendo al ateísmo mayor probabilidad “objetiva” (que es la que él personalmente le concede) es pura ingenuidad intelectual, impropia de un pensador serio.

Centrándonos en la posición teísta, es posible –como se explicaba en el artículo mencionado del 2/03/08– construir argumentos científico-filosóficos que hacen verosímil la hipótesis de la existencia real de Dios. Estos argumentos tocaban tres dimensiones problemáticas de la imagen del universo: la consistencia y estabilidad del universo en su origen y desarrollo temporal; la producción de orden físico y biológico en el proceso evolutivo; y, finalmente, el problema del origen y naturaleza de la conciencia. Multitud de científicos y filósofos teístas, del pasado y del presente, consideran que la razón científico-filosófica hace verosímil la existencia de una Divinidad, fundamento de la Realidad y Ser del universo. Pero hay también quienes construyen una hipótesis ateísta alternativa y se inclinan por ella, ejerciendo su capacidad de valoración personal.

Es verdad que la escolástica habló (y todavía sigue hablando) de las llamadas “demostraciones” de la existencia de Dios que se calificaban con una “certeza absoluta metafísica”. Sin embargo, la teología cristiana no se reduce hoy a la escolástica. En el Concilio Vaticano I se habló del conocimiento de Dios por la razón natural, según la formulación certo cognosci posse (poder conocer con certeza). Esta expresión, según el análisis del contexto y de las actas del Concilio realizado por numerosos teólogos, no debe entenderse en el sentido de “demostrar” con una seguridad absoluta, sino más bien en el sentido de una “certeza moral libre” que debe ser asumida por la persona.

El mencionado artículo (del 02/03/08) afirmaba que, en efecto, existen argumentos científico-filosóficos que permiten considerar a Dios como fundamento del universo. Pero son argumentos que deben ser asumidos por una “certeza moral libre” de la que responde el hombre como persona al asumirla. Para la ortodoxia cristiana, la certeza de la fe no es nunca resultado sólo de la pura razón natural (que siempre es incierta), sino que nace del testimonio interior (sobrenatural o místico) del Espíritu de Dios en el interior del “espíritu” del hombre. Es lo que en teología cristiana se llama la Gracia a que el hombre debe responder con libertad desde su interior.

Lo existencial y lo emocional en las decisiones metafísicas

Ya en el artículo del 02/03/08 decíamos que “esta verosimilitud atea o teísta es sólo un punto de partida para la resolución de la cuestión personal ante el enigma metafísico. Nadie es religioso porque pondere tal o cual consideración científico-filosófica. El problema de Dios se resuelve de una forma existencial, personalista”. Lo racional influye en las decisiones metafísicas, como es obvio, aunque sólo sea en las intuiciones racionales del hombre corriente (no sometidas a una reflexión rigurosa); pero lo racional es sólo uno de los ingredientes que deciden al hombre en su posición metafísica.

En realidad, hoy en día más que en otros tiempos, la gente intuye que estamos en el interior de un universo enigmático que podría ser Dios, pero que podría también ser un puro mundo. La sociedad muestra que es una cuestión discutida. Las personas normales, sin preparación científico-filosófica especial, intuyen que estas dos posibilidades están abiertas. Los intelectuales pueden ponderarlo con mayor precisión, dando entrada a argumentos sofisticados de orden científico y filosófico. Pero unos y otros, todos, entienden que existen dentro de un universo enigmático, cuya verdad final es en todo caso borrosa para la razón natural.

Pero ni la gente normal (no científico-filosófica) ni los intelectuales (avezados a los argumentos científico-filosóficos) deciden su opción metafísica como resultado de un frío análisis racional (con el nivel de profundidad que a cada uno le sea asequible). En estas decisiones metafísicas juegan un papel importante otros factores que, en general, podemos llamar existenciales, sociales y emocionales. No es que lo puramente racional científico-filosófico no sea importante: lo es y hasta el punto de que, si la razón pudiera imponer con certeza absoluta una cierta visión metafísica (bien fuera teísta o ateísta), el problema ya estaría resuelto y el hombre se vería moralmente urgido a vivir en conformidad con el dictamen de la razón, adaptando a la objetividad científico-filosófica sus emociones existenciales y sociales.

Pero esto no es lo que pasa en las sociedades modernas. Aunque en ellas todavía perduren dogmatismos racionalistas teístas o ateos, la verdad es que se impone más y más una conciencia de los límites de la razón, de acuerdo con los resultados de la epistemología actual. La sociedad ilustrada y “critica” moderna nos prepara para entender que vivimos, según lo dicho, en un universo borroso y enigmático. La epistemología del siglo XIX, y parte del XX, era dogmática (y esto se aplicaba al dogmatismo teísta y ateísta); pero la epistemología del siglo XX, la actual, desde Popper, es crítica e ilustrada.

Por ello, las decisiones metafísicas se configuran, como decíamos, no por fríos análisis racionales (que nos dejan ante el enigma), sino por un juego complejo de factores existenciales, emocionales e incluso sociológicos. Estos factores influyen decisivamente en la orientación metafísica del sentido de la vida; lo hacen no sólo sincrónicamente (influyendo en un momento puntual concreto de la vida) sino también diacrónicamente (influyendo de forma evolutiva y cambiante a medida que se vive la vida en toda su dimensión temporal). De ahí que la “historia metafísica” de una persona, o de la sociedad, no deban analizarse solamente en perspectiva sincrónica sino también diacrónica. A ello nos referiremos más adelante.

La prehistoria de las emociones metafísicas y religiosas

La razón humana comenzó a emerger lentamente durante la evolución de los homínidos: fue sin duda un proceso de maduración a la vez emocional y racional. Si el uso de una inteligencia discursiva es el criterio para admitir la existencia del género homo, quizá pudiera considerarse que el australopitecus africanus de hace 2.200.000 años, estudiado por Richard Leakey en la garganta de Oldubay (en la gran depresión africana de la costa del este), fuera ya “hombre” por haberse encontrado restos de vida social compleja y de instrumentos de trabajo. Pero quizá la verdadera razón discursiva deba atribuirse al homo habilis, o a los homos ergaster, antecesor o a ramas posteriores del homo erectus. En todo caso parece que ya estaría constituida en el homo heidelbergensis, neanderthalensis o en el homo sapiens sapiens (del que nosotros descendemos).

Pero el hecho es que, una vez que la razón emergió, el hombre comenzó ya a preguntarse por el fondo metafísico del universo y a sentir las emociones que el enigma final le suscitaba. Partes de su cerebro, conectadas con los centros emocionales del sistema límbico (con la amigdala), comenzaron a especializarse en este tipo de discurso metafísico, bien fuera filosófico o religioso. Tras cientos y cientos de miles de años de evolución los engramas neuronales que asentaban esta actividad metafísico-religiosa fueron reforzándose continuamente. La razón y la emoción expresaban la vida interior del individuo y de sus profundas vinculaciones sociales.

La neurología moderna ha confirmado que, en efecto, el cerebro humano posee ciertas localizaciones neuronales en las que se asienta lo metafísico-religioso. Ya Persinger habló de las localizaciones en los lóbulos temporales (hoy ampliadas a los lóbulos frontales) y de su conexión con las zonas emocionales del sistema límbico. D´Aquilli, Newberg, Ramachandran, Gazzaniga, el mismo Wilson, y en España Mora y Rubia, entre otros muchos, han hablado de una u otra forma de la neurología religiosa o del “mystical mind”. En ciertos casos de epilepsia o de hiperactivación de estas zonas de los lóbulos frontales aparecen casos patológicos de hiperfilosofemia o hiperreligiosidad.

Este hecho neurológico no puede usarse como argumento ni a favor ni en contra de la existencia de Dios. Lo que sí muestra, sin lugar a dudas, es la antigüedad de las experiencias religiosas y que, en alguna manera, lo religioso ha quedado inscrito en la naturaleza humana, en los engramas de nuestro mismo cerebro. En todo caso, es evidente que no todas las personas tienen activadas igualmente las mismas zonas del sistema neuronal. Habrá personas con un “mystical brain” muy activado que tendrán especial predisposición hacia lo metafísico y religioso; otra personas, sin embargo, lo tendrán hipoactivado y serán frías e insensibles ante las ideas y las emociones religiosas. Además, la activación o hipoactivación dependerá de la influencia del contexto social y del control que toda persona tiene sobre su mismo cerebro, dependiendo de las decisiones libres bajo la influencia ambiental

Religiosidad y religión: las sociedades religiocéntricas

El amanecer de las ideas y emociones religiosas debió de darse probablemente en un contexto social. Los grupos humanos primitivos se mantenían en estrecha intercomunicación y la sensibilidad individual se debió de propagar al grupo. La “religiosidad” interior (la representación del universo y las emociones religiosas de cada individuo) se convirtió así en “religión” (organización social de las vivencias religiosas participadas en una determinada cultura). Religiosidad y religión no son lo mismo. Puede haber personas “religiosas” –y con profunda religiosidad– que, sin embargo, no tienen “religión” (y que incluso son críticos con las religiones o con determinada religión).

La identificación entre sociedad y religión llevó a entender en clave religiosa la misma organización civil y política. Dios, o los dioses, pretegen a la sociedad de los creyentes y sus caudillos o monarcas son “ungidos” por Dios para conducir a su pueblo al bienestar. Las grandes religiones –judaísmo, cristianismo, islamismo, budismo, hinduísmo– crearon sistemas compactos religión-sociedad. En estas sociedades la presión ambiental movió durante muchos siglos a los individuos a la hiperactivación de las bases neuronales de la religiosidad y de la religión. En este sentido, los comportamientos religiosos han sido meméticos e inducidos por la influencia social ambiente.

En estas sociedades el ateísmo, indiferencia o frialdad religiosa no eran lo “política o socialmente correcto”. La presión ambiental hacia lo religioso ha sido inmensa en el curso de la historia. Por ello puede hablarse de sociedades religiocéntricas. En ellas la religiosidad de los individuos se veía amparada por la densa trama de las religiones oficiales completamente identificadas con la misma sociedad.

El pensador de Rodin.
El pensador de Rodin.
Emociones y existencia ante el enigma metafísico

El hombre debe afrontar como persona la orientación de su vida. Debe tomar una decisión sobre cómo entender última, metafísicamente el universo real. La verdad del universo es la verdad del hombre, ya que éste es una parte del universo. Todo hombre tiene, pues, una llamada moral a ser auténtico: a vivir en conformidad con su propia verdad en el universo. Sin embargo, ¿qué es la verdad? La respuesta a este decisivo interrogante no puede hacerse sin que el hombre ejerza en alguna manera su razón: bien la intuición profunda de las cosas, el razonamiento ordinario en las culturas o el discurso ordenado de la filosofía, fundado en los resultados de las ciencias. Pero, aunque la razón es un elemento esencial en la toma de posición ante lo metafísico –bien sea una posición teísta, ateísta o agnóstica–, la deliberación humana ante lo metafísico tiene importantes facetas existenciales y emocionales que explican hacia dónde se orienta finalmente el compromiso personal. La razón es emocional y las emociones dependen de la existencia y de la sociedad…

Crítica de religión y religiosidad en las sociedades modernas

Un hecho sucedido en la historia humana –y esto es innegable– es la extensión universal del comportamiento religioso. El alcance de este hecho se comprueba en la neurología de las localizaciones metafísico-religiosas. Sin embargo, ¿qué se esconde detrás del hecho religioso? La respuesta no es inmediata. Depende de un razonamiento construido por cada individuo. El teísmo y el ateísmo han tendido a dar su propia interpretación.

Para el teísmo la existencia universal de la religión es, al menos, un indicio no sólo de que la religiosidad ha jugado un papel importante en la historia humana, sino de que, detrás de la programación neuronal a que ha dado lugar, se esconde una real presencia interior “mistérica” de Dios en el interior del “espíritu” humano. La fuerza psicológica, experiencial y social que han tenido y tienen religiosidad y religiones es indicio de que los hombres viven una especial sensación de presencia de Dios en su interior. Un Dios al que se dirigen, por el que se sienten apelados y al que responden existencialmente “religando” sus vidas (religiosidad).

Sin embargo, el ateísmo –muy minoritariamente presente hasta la edad moderna– hizo desde entonces acto de presencia social reseñable. A ello han contribuido algunos factores que podemos recordar:

1) La ciencia y la reflexión filosófica comenzaron a entender que el universo, la vida y el hombre podían ser explicados sin referencia a Dios. Esto quebró la férrea imposición filosófico-teológica del teísmo que había perdurado hasta fin de la edad media. Poco a poco numerosos intelectuales fueron comprendiendo que era posible concebir que Dios no existiera y que, en realidad, quizá hubiera sólo un mundo sin Dios. Junto a esto, el hecho era que las religiones fundaban la argumentación de su cosmovisión en esquemas filosóficos antiguos que no estaban a la altura del nuevo pensamiento de la modernidad y, por ello, quedaron pronto mermadas en su prestigio intelectual.

2) Por ello, cuando la idea de Dios fue perdiendo la fuerza de la “evidencia social teocéntrica” en que antes se amparaba, aumentó la capacidad de que aflorara una profunda “amargura” ante Dios latente en muchos hombres. La amargura sobre la propia vida en todos sus sinsabores, la muerte de seres queridos, la enfermedad, el dolor, el enfrentamiento interhumano y las guerras, la violencia, las catástrofes… acabaron proyentándose sobre un posible Dios al que se hizo responsable del dramatismo irracional de la historia humana.

3) Como consecuencia de la fuerte preponderancia y dominio de la religión en todos los ámbitos sociales –mantenida durente siglos– fueron creándose roles clericales, corrupción clerical y formas de control social que, como es lógico por la evolución de las estructuras sociales, fueron degenerando y haciendo nacer fuertes corrientes de pensamiento antireligioso y anticlerical. Estas corrientes críticas se potenciaron cuando se vio que Dios no era evidente (el ateísmo era posible) y que la religión mantenía un discurso débil frente al pensamiento científico-filosófico ateo de la modernidad.

4) Por otra parte, la evolución de la sociedad desde la modernidad ha llevado a sociedades cada vez más ricas, más suficientes y con más medios para depender sólo del “entretenimiento” u ocupación creada por las circunstancias inmediatas. La vida sigue siendo dramática y angustiosa para todos, pero para muchos se crean burbujas de abundancia y consumismo que crean un espejismo de suficiencia que corta el interés por el cuestionamiento metafísico y las inquietudes religiosas; se rechazan, se intenta olvidarlas, porque sólo sirven “aguar la fiesta que se ha montado en el momento presente”. Este, digamos, “consumismo absorbente” que llena etapas enteras de la vida no sólo merma la inquietud religiosa, sino también la social y política como han advertido pensadores como Heidegger, Habermas, Popper, etc.

La consecuencia de estos factores ideológico-sociales confluyentes es que emergió en muchos una nueva forma de fuerte “emoción emancipadora”: la necesidad de emanciparse de estructuras de dominación religiosas opresivas mantenidas a lo largo de la historia, de la idea de un Dios al que no se comprende, se mira con amargura y del que ya no parece necesitarse nada porque la sociedad parece resolver sus propios problemas. El hecho es que aunque sea en en una parte minoritaria de la población, se produce una fuerte carga emocional antirreligiosa y anticlerical. En esta línea, aparecen personas con una posición emocional tan arraigada que todo cuanto suene a religión les produce agresividad y desprecio, bien sean los “clérigos”, las iglesias, sus funciones sociales, o las manifestaciones de creencia individual.

Es claro que estas personas tienen también la programación neuronal metafísico-religiosa heredada del hombre prehistórico que le impele hacia lo religioso. Pero también es verdad que han construido mapas neuronales de ideas y emociones que pueden compensar y controlar su “mystical mind”, hasta el punto de mantenerlo de momento reducido al silencio y a la inoperancia. Además, no todas las personas tienen sus localizaciones neurales activadas de la misma forma. Como antes decíamos, hay cerebros más fríos metafísicamente, al igual que hay cerebros menos dotados para el cálculo numérico. Es probable que aquellos cerebros “fríos metafísicamente” estén más predispuestos a la crítica atea, agnóstica o indiferente ante lo religioso.

Deliberación existencial ante el enigma metafísico

Desde un punto de vista emocional, por tanto, la sociedad de los grandes países dearrollados (sobre todo en Europa) parece dividida en dos grupos extremos y una amplia mayoría social entre ellos. Un grupo muy extendido vive la religión con gran intensidad emocional, bien se trate de pura religiosidad individual o de religión socialmente organizada. Otro grupo minoritario tiene una gran prevención emocional ante todo lo religioso, ante los individuos y ante las religiones.

La gran mayoría intermedia entre estos dos extremos está formada por personas en el fondo religiosas, pero “distraídas” por la estimulación intensa producida por las circunstancias inmediatas absorbentes de la sociedad moderna. Otra parte de ese grupo intermedio, más reducido, siente emociones negativas ante la religión, pero en realidad tampoco le presta mucha atención porque también está, en el fondo, “distraído” por las circunstancias inmediatas de la vida.

En la actualidad, como explicábamos en el artículo del 02/03/08, el teísmo y las iglesias cristianas no son ya las del siglo XVII, XVIII, o incluso XIX. El diálogo del teísmo con la ciencia ha mostrado que el universo es enigmático y que la ciencia no impone una visión atea del universo. Esto quiere decir que, por una parte, sería verosímil que Dios existiera como fundamento del universo (y entonces las experiencias religiosas de la humanidad tendrían sentido y responderían a la realidad); pero, por otra parte, también sería verosímil que Dios no existiera (en conformidad con las hipótesis concebidas por el ateísmo).

La pura razón, la reflexión científico-filosófica, no nos desvela, pues, el enigma del universo. Tanto teísmo como ateísmo desearían que la razón científico-filosófica les resolviera el problema y les concediera una seguridad absoluta. Pero no es éste el caso. Por ello todo hombre se ve abocado a una deliberación metafísica en la que juegan un papel determinante los factores emocionales. El teísta y el ateo deben decidir desde la inseguridad racional, pero bajo la presición de las emociones profundas.

En el fondo, este abocamiento humano a decidir metafísicamente ante el enigma del mundo ha sido puesto de manifiesto por los dos grandes filósofos del existencialismo, Karl Jaspers y Martin Heidegger. Jaspers nos dice que el hombre moderno acaba en la necesidad de decidir ante la Cifra (el enigma); Heidegger lo formula en términos de la apertura final del hombre a la pregunta por el “sentido del ser”. El hombre es libre porque la respuesta puede ser teísta o ateísta.

Factores emocionales en la decisión metafísica

El teísta considera que la existencia de Dios es verosímil para la razón y se inclina a aceptar esta verosimilitud (bien sea en el conocimiento ordinario o en la reflexión científico-filosófica). Pero la fuerza de las decisiones a favor del teísmo, de la religiosidad y de las religiones, se funda en las emociones, asentadas en las redes neuronales mencionadas. El teísta religioso se siente en comunión con la inmensa mayoría de la humanidad; siente la emoción biológica (neuronal) de la presencia de Dios y de su relación con él; al mismo tiempo, está abierto a un futuro liberador, ya que confía y espera en una salvación divina, y se siente amparado por la presencia de Dios que confiere a las cosas un sentido final.

El ateo considera que la no existencia de Dios es la hipótesis más verosímil para la razón (bien sea en el conocimiento ordinario o en un nivel de reflexión más elevado). Al mismo tiempo, su compromiso ateo suele estar avalado por emociones profundas antirreligiosas y anticlericales. El ateo debe aceptar con dignidad estoica la oscuridad del futuro personal y colectivo. Debe afrontar desde un “desamparo metafísico” total el futuro dramático de su vida, inexorablemente abocado a la muerte. Su opción, aunque posible existencialmente, es una claudicación ante la posibilidad de la vida: el ateo ha renunciado a que la vida pueda acabar en algo que no sea muerte. Tiene derecho natural a renunciar libremente; pero su opción vital no puede dejar de ser una renuncia a una esperanza final en la vida.

El dramatismo existencial de la decisión metafísica en las religiones

Las religiones no han ignorado el dramatismo de la vida humana y su profunda incertidumbre. El budismo pondera la amargura profunda de admitir a un Dios que debería ser responsable del Mal (del dolor, de la angustia y del dramatismo de la existencia). Por ello, el budismo no es teísta. Sin embargo, el budismo siente la necesidad profunda de quedar abierto a la esperanza de una vida final: por ello vive en la esperanza de un Nirvana trascendente cuya naturaleza se desconoce. Es la entrega emocional a la esperanza de un futuro enigmático abierto al que no se puede renunciar. El budista vive amparado por la esperanza de una enigmática liberación escatológica.

El cristianismo es también consciente del dramatismo de la vida. Pero tiene un punto de apoyo para superar la incertidumbre “teísta” del budismo. La creencia en el mensaje de Jesús supone aceptar una explicación del misterio de la historia sufriente de la humanidad a través del Misterio de Cristo. Al aceptar el misterio de la muerte en cruz de Cristo se entiende el mensaje de un Dios que se oculta y anonada ante la historia (kénosis), pero que crea la libertad y acepta la existencia del mal como ingrediente de un mundo en que el hombre debe acceder libremente a la relación con Dios. Un Dios que en el misterio de la resurreción de Cristo anuncia y prefigura la liberación escatológica (más allá de la muerte) de la humanidad.

El cristianismo supera la amargura ante el Mal, el silencio y el aparente desamparo divino, creyendo en la palabra de Jesús. En este sentido el cristiano es teísta porque acepta su propia cruz (el dramatismo de la historia), pero no por ello deja de seguir a Cristo y creer en un Dios que nos impulsa en Cristo a creer “por encima del malestar de su lejanía y de su silencio”.

Sociología de creencia e increencia

La humanidad ha sido siempre religiosa a lo largo de la historia en su inmensa mayoría. En la época moderna (desde el renacimiento en el XVI-XVII) ha crecido el número de ateos, agnósticos e indiferentes (es decir, “distraídos” ante el enigma metafísico), tal como las estadísticas constatan. Así como en siglos anteriores (y en la actualidad todavía en ciertos círculos sociales) la religión ha sido, y es, “lo políticamente correcto”, en la actualidad se han configurado nuevos nichos sociológicos donde lo “políticamente correcto” es, en cambio, el ateísmo, el agnosticismo o la indiferencia religiosa (esto pasa principalmente en Europa).

Cuando en la actualidad se hacen estadísticas sobre creencia e increencia el método es sincrónico: es la descripción objetiva de una posición puntual de los individuos y del grupo social en conjunto. Sin embargo, no es lo mismo considerar la posición metafísica de jóvenes de entre 20 y 30 años, arrastrados por el vértigo de la vida, que volver sobre esas mismas personas en otros momentos de la vida. No hay estudios sobre esta evolución diacrónica de la creencia o increencia. Pero los indicios apuntan a que, así como en la juventud “se pierde la fe”, en cambio en la madurez de la vida se recupera.

Como ya apuntó el filósofo francés Blais Pascal, la vida puede verse en términos de una apuesta existencial y emocional por la creencia o la increencia. El creyente tiene la descarga emocional que le une a la historia de la humanidad, tiene un consuelo en el presente, un apoyo en la relación con Dios y el futuro a cubierto en un horizonte de esperanza personal y colectiva. El no creyente, en cambio, tiene la descarga emocional legítima de comprometerse con su visión antirreligiosa y anticlerical mantenida.

Pero la increencia (como la creencia) no es una evidencia sino una “fe filosófica” (como diría Jaspers): una fe arriesgada que arrastra una gran angustia, creciente hacia el final de la vida. Un riesgo de ir en contra del sentir mayoritario de la historia, de afrontar un futuro sin esperanza y pura muerte. Tanto teísmo como ateísmo son posibles y honestos naturalmente. Pero el teísmo, bien sea religiosidad o religión, es una visión del mundo más consoladora y segura. Por esto el teísmo sigue siendo siempre una opción vital emocionalmente presente hasta el final de la vida y que pesa inexorablemente sobre todos los seres humanos.

Javier Monserrat, Universidad Autónoma de Madrid, Cátedra CTR



Lunes, 1 de Junio 2009
Javier Monserrat
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Nota

Comente este artículo

1.Publicado por Arbores el 02/06/2009 01:00
Me ha gustado mucho el artículo, principalmente por su línea de exposición que me parece natural para ser entendido, su estilo de redacción fluido y el modo de exposición de los datos que confiere al mismo un interes que hace su lectura sea agradable de principio a fin. Pero hay una afirmación que me parece es incorrecta y que altera la visión del conjunto de ideas que trata de esquematizar en su explicacion, y es: "la afirmación de que los ateos tienen un vision pesimista de la vida". Aquí, entiendo contraponiendo esa visión positiva que expone; que no se ha analizado esa creencia totalmente infundada de una vida despues de la muerte, como un hecho imaginado, ya que se ha comprobado que el cuerpo y la mente, origen de las reacciones espirituales, son o parte de lo biológico. Un ateo puede ser contrario a la creencia en dios, pero no por ello no tener valores y principios más importantes que su propia transcendencia, o que transciendan a su propio ser.

Salvo esto, me ha parecido un artículo interesante y lectura comprensiva excelente. Gracias por gratis.

2.Publicado por Maxi el 02/06/2009 01:03
Excelente.

PD: Lo dice un agnostico

3.Publicado por Maria Ines Duberti el 02/06/2009 02:04
Todas las posturas son respetables. Me pregunto, perdonándome la simpleza e pensamiento¿los científicos, pudieron crear una semilla, orígen fundamental, para la conservación de las especies? Estoy segura que no. Sólo recrearon a partir de lo creado. Y muchas aberraciones cometidas por los PENSANTES DE LABORATORIO
son el resultado de lo que ahora ocurre con la naturaleza y la destrucción paulatina y constante de nuestro planeta. EXISTE UN SER SUPERIOR , "QUE NO ES ELRESPONSABLE DE LO QUE NOS ACURRE EN ESTE CICLO DE HIERRO" pero vendrá a purificar para beneficio de las inocentes generaciones que nos continuarán.

4.Publicado por MSc. Jorge Poveda el 02/06/2009 02:54
El autor señala, con acierto, que cada persona-según el contexto en que se sitúa-decodifica su posición ante la vida de distintas maneras. En algunas lo hará al margen de la existencia de Dios, en otras a la par de El y en muchas ocasiones con total indiferencia respecto de este punto. Señala-igualmente- que hay ocasiones en que prima la razón y en otras la emoción. Yo respaldo en un todo lo que aquí el articulista Monserrat propone e igualmente deseo compartir lo que yo mismo escribiera al efecto en 1998 ,en una ponencia presentada en Montelimar, Nicaragua, ante el II Encuentro de la Comisión Interparlamentaria Centroamericana y del Caribe contra Corrupción , Narcoactividad ,Terrorismo y Crimen Organizado ( CICONA ) el 11 de marzo de 1998.

Si bien el tema en discusión allí no era la existencia de Dios, al menos si estaba directamente relacionado, pues se trataba de debatir sobre el rol de los intelectuales frente al fenómeno de la galopante corrupción en que han caído muchas sociedades postmodernas.

Teniendo en cuenta que el auditorio estaba integrado principalmente por políticos ,yo mismo pensaba que la direccionalidad de mi propuesta podría no ser la correcta, porque un aspecto que distingue a los políticos es que actúan y luego reflexionan y yo les proponía el ejercicio contrario. Pero sin mas introducción revisemos el tema porque tiene mucha relación con lo que aquí explica Monserrat:

Definición de Corrupción : El término corrupción puede ser analizado desde muy diversos puntos de vista. En Costa Rica se suele señalar que la corrupción es un acto contrario a la ley y por tanto al Bien Común en que incurre un político cuando es sobornado por un empresario privado (aunque en sentido contrario sabemos que también opera).Buscando un concepto definidor mas universal en el ámbito de lo político citemos al teólogo venezolano Viana, quien en un artículo publicado en Caracas, el 12 abril de 1998, lo define así : "El problema más serio en casi toda América Latina es que el Estado no ha actuado como la institución universal, abstracta, garante del estado de derecho; por lo contrario, ha funcionado como mecanismo para fabricar fortunas, construir clases artificiales y privilegiar elites. En consecuencia, lo que se plantea, de cara al siglo XXI, es la reconstrucción del aparato del Estado, con el fin de que responda a políticas de largo plazo, y no a intereses contingentes y particulares...


Ello implica dos opciones: Una es la búsqueda del desarrollo al servicio de las personas y la otra, la búsqueda de equidad social para eliminar la oprobiosa pobreza...". Le agregaría a la definición que justamente el acto de corrupción mas rapante es aquel que se comete diciendo que se esta luchando para eliminar la pobreza, cuando mas bien se dilapidan los bienes del Estado en proyectos políticos personalísimos, aspecto tan común en América Latina ,que lamentablemente es un parámetro definidor para nuestros sistemas políticos. Y de frente a esta situación los que se autodenominan intelectuales y tratan de sujetarnos a sus “interpretaciones” de la realidad social, están en la obligación de tomar una posición de frente a tales actos. Eso nos obliga a buscar un término que defina que entendemos por intelectual. Y aquí el asunto se complica, toda vez que no basta que nos quedemos con el criterio de quienes se autodefinen como intelectuales y además le agregan el adjetivo de “izquierda” para hacerlo ( extrañamente) “legitimador”, porque ya sabemos que –por razones históricas- desde la posición contraria, no es usual que suela recurrirse a autodenominarse intelectual ,así como tampoco se le ocurriría a nadie en su sano juicio a agregarle el adjetivo “de derecha” que tiene ya un tono altamente “deslegitimador” .

Pero no nos interesa quedarnos en el ámbito de lo estrictamente político, sino que nos interesa-particularmente- agregar a estos conceptos que también incurren en actos de corrupción, quienes desde una posición apriorística, ideologizada, postulan que sus ideas son las únicas que deben primar. Y más grave aún, es el hecho de que quienes así se pronuncian busquen hacerlo desde sus posiciones políticas ,autocalificándose de intelectuales.

Definición de Intelectual : Si bien es cierto uno puede tener una noción más o menos intuitiva de lo que es un acto de corrupción, no ocurre lo mismo respecto de la definición de intelectual. Para ponernos de acuerdo en el concepto, revisemos lo que significa el término para algunos autores reconocidos.
Criterio de Nozick - El filósofo norteamericano Nozick, especialista en problemas de ética , en su libro "Rompecabezas Socráticos", aborda la definición así:
a) Intelectuales no son sólo todas las personas inteligentes, con alto grado de educación formal, sino, más bien quienes trabajan como intermediarios en el flujo de las ideas: novelistas, poetas, periodistas y académicos, que se encuentran ubicados en puestos claves: universidades, gobiernos, medios de comunicación.
b) Intelectuales no son los que trabajan con números o conceptos exactos (físicos, matemáticos, químicos, ingenieros).Tampoco son intelectuales los artistas, ni los legisladores.
c) Es en el mundo capitalista, en donde los intelectuales gozan de más libertad de expresión para formular sus ideas y además, son bien remunerados y gozan de reconocimiento nacional e internacional, sintiéndose con derecho a ser los más admirados ciudadanos y creyendo merecer las más altas remuneraciones.
d) Como la sociedad capitalista no funciona bajo el principio: “a cada uno según su mérito o valor", el mercado premia sólo a quienes logran satisfacer las necesidades de otros, y el tamaño del premio depende de la demanda que existe por ese producto o servicio.
e) Si los empresarios fracasan y los obreros no sienten la animosidad contra el capitalismo, es porque no cargan con el mismo complejo de superioridad, tan común entre intelectuales, quienes desde la antigüedad, vienen repitiendo que su actividad "es la más valiosa de la sociedad".
f) Como a través de los siglos los pensadores han evaluado las diferentes actividades humanas, han sido ellos mismos quienes se han colocado en la cumbre y, como suelen escribir sobre sus temas preferidos, prácticamente mantienen una dictadura en esas materias.
g) La generalizada animosidad de los intelectuales hacia el capitalismo, se basa en un profundo resentimiento, al creer que el mercado no premia el verdadero valor de las personas, sino más bien a aquellos que sirven los gustos y deseos del populacho, asignándole a un jugador de baloncesto 100 veces el ingreso de un brillante escritor o de un político “ pico de oro..."

Estado de Situación de los Intelectuales: Definidos provisionalmente estos conceptos básicos, examinemos brevemente el estado de situación en que se mueven los intelectuales para definir - posteriormente - algunas reglas éticas de su comportamiento en torno al tema de la corrupción y nos encontraremos-de nuevo-con bastantes ambigüedades, y que desde los años veinte del siglo que acaba de terminar, en que aparece la palabra por primera vez, el término intelectual ha sido objeto de muchas interpretaciones. Veamos algunas, porque nos van a permitir arribar a conclusiones mas concretas.

Criterio de Snow - El filósofo inglés Snow, en su obra, "Las Dos Culturas", aparecida en 1959, analiza el término y divide a las personas merecedoras de este atributo entre "intelectuales de letras" e "intelectuales de ciencia". Sin embargo advierte que los profesionales de las letras, se habían apropiado del término intelectual, y aboga por una reunión de ambas disciplinas para evitar la creciente dicotomía entre los dos tipos de conocimiento que produce cada una. En 1963, el mismo Snow en una segunda edición del libro citado, señala que, es necesario el nacimiento de una nueva cultura que llene el vacío de comunicación entre intelectuales de letras e intelectuales de ciencia, dado que el conocimiento no se puede plantear en forma disyuntiva: para dejarle las “explicaciones” a los científicos o para dejarle "las interpretaciones" ” a los letrados.

Para esas fechas surge otra tendencia: la ciencia se divide en dos disciplinas: la de los científicos puros y la de los científicos aplicados. Con ello nace la tecnología y junto a esta también surge la preocupación en torno a los valores, a los conceptos de objetividad y de subjetividad. Y junto con ello comienza a aflorar la discusión en torno al impacto en el quehacer de los intelectuales y del compromiso social de su trabajo.

Criterio de Hodara: En 1972, el politólogo israelí Hodara, en su obra "Políticos versus Técnicos", aboga por la necesidad de que los primeros deben aprender a tecnificarse, pero sin caer en el frío tecnológismo; y los segundos requieren emprender el esfuerzo por entender que la política consiste en el arte de tomar decisiones entre dos polos –muchas veces profundamente antagónicos - de conocimiento y verdad, siendo por lo tanto conocimientos no necesariamente opuestos, sino complementarios. Para este pensador el compromiso ético de unos y otros es de diferente naturaleza, pero constituye -en ambos - una obligación insoslayable.

Criterio de Shils: En 1974 , el sociólogo y economista británico Edward Shils ,quien participa en primera fila en los enfrentamientos y en las complacencias de los intelectuales con el poder civil ,publica la obra “ Los Intelectuales y el Poder”, que permite asomarse , sin sesgos ideológicos que distorsionan la verdad , a las obras de envergadura producidas por científicos y pensadores de la talla de Max Weber, T.S. Elliot, Karl Mannheim, Edward Taine, Jules Romains, Karl Popper y muchos otros . Y sin que nos lleve a una conclusión determinante, como si intentaron Marx y Engels, nos hace notar el error de quienes de consideran o se dicen intelectuales para caer en fanatismos de diversa índole que les enajena y enturbia la mente y por ende a las conclusiones a las que llegan.

Criterio de Fukuyama: En 1987 el sociólogo norteamericano Francis Fukuyama en la obra "El Fin de la Historia", señala –desde nuevas perspectivas- algo que ya habían intuido otros pensadores cuando afirma que : " ...ya los intelectuales de letras, sobretodo los ideólogos y los políticos, no están en capacidad de producir mas ideas, toda vez que han agotado su capacidad para definir la historia, dejando entonces a la ciencia el camino libre para plantear alternativas que deben ser resueltas solo por el mercado.. "

Criterio de Brockman: En 1995, el filosofo de la ciencia y periodista cultural norteamericano John Brockman, en su obra "La Tercera Cultura", plantea que en la escena intelectual se está produciendo, cada vez con más fuerza, un fenómeno social que va dejando de lado al "intelectual tradicional" (se refiere al de letras), para darle importancia únicamente al intelectual científico. Brockman , señala que por lo menos en lo que se refiere a los intelectuales norteamericanos tradicionales, estos son "...cada vez más reaccionarios, con alta frecuencia arrogantes y tercamente ignorantes de muchos de los logros intelectuales verdaderamente significativos de nuestro tiempo, porque su cultura rechaza la ciencia, careciendo muchas veces de base empírica para hacerlo y porque viven haciendo comentarios de comentarios y comentando los comentarios, en los medios de prensa, en una espiral que se agranda, hasta que pierden de vista el mundo real ".

Criterio de Jacoby : El profesor norteamericano, Russell Jacoby en su libro "Los Últimos Intelectuales" en 1997, afirma que: "... el quehacer de todo intelectual, sea de letras o de ciencias, debe incluir la comunicación, porque se supone que los intelectuales no son sólo gente que sabe. Son fundamentalmente personas que modelan el pensamiento de su generación, porque un intelectual es un sintetizador, un publicista, un relacionista, en fin un comunicador, al servicio de la razón "

Síntesis Parcial de la definición de Intelectual : Aunque se podrían agregar algunas definiciones más baste con ellas, porque se deduce de los criterios de los autores citados que si no hay una concordancia total en las inquietudes, al menos si existe un eje orientador común, casi de Perogrullo: el intelectual es una persona que sabe. Ese saber debe ser puesto al servicio de la comunidad, porque el poseedor de ideas, el intelectual es un comunicador. Y un comunicador es una persona que sirve de mediador o de intérprete de la realidad que le circunda y que describe, según su conocimiento, lo que es esa realidad.

Y de acuerdo con las reglas de la ciencia el intelectual, que ya se nos ha convertido en un comunicador resulta que requiere de usar un solo instrumento válido para hacerlo: la lógica, no la emoción. Esto es, que de acuerdo a lo que se en nuestras sociedades occidentales , el intelectual debe usar la razón y no el sentimiento.

Pero como todo en esta vida suele ser mas complejo de lo que parece a simple vista, resulta que Luis Antonio Damasio ,en 1998, cuando creíamos haber creemos tener definido el concepto de intelectual y el “marco” en que debe desenvolver sus acciones sociales, aporta una nueva definición que modifica –en mucho - el cuadro que nos presentaron los autores anteriormente citados. Dice en síntesis lo que sigue:

a) La idea de que el bastión de la lógica no debe ser invadido por las emociones y el sentimiento está firmemente establecida desde Platón hasta Kant; pero tal vez no hubiese sobrevivido de no haber sido expresada tan vigorosamente por Descartes, quien separó de las emociones a la razón y apartó a ésta de sus cimientos biológicos reales".
b) Por supuesto que la escisión cartesiana no es la causa de las patologías que hoy padece la razón,"... pero sí puede achacarse a aquella lo mucho que el mundo moderno ha tardado en reconocer su raigambre emocional
c) Cuando se concibe a la razón como carente de ascendencia biológica, es bastante fácil pasar por alto el papel que en su funcionamiento desempeñan las emociones. Y concluye Damasio: ...” Esto es: no advertir que nuestras decisiones presuntamente racionales acaso sean manejadas por la emoción que se desea mantener a raya; e ignorar el efecto positivo que las emociones bien armonizadas pueden producir en la búsqueda del conocimiento".


Emoción y Razón para un Compromiso Social : En consecuencia, de acuerdo a esta visión que desentraña la verdadera naturaleza del ligamen-razón-emoción, resulta que la racionalidad necesaria para que los intelectuales del lado de las letras y los intelectuales del lado de las ciencias superen esos retos (y que su labor sea realmente positiva para la comunidad) ha de estar imbuida de los sentimientos y emociones que brotan de lo más profundo del espíritu, porque la emoción es un factor integrante de todo proceso discursivo, de todo proceso de interpretación de la realidad, de todo acto de modificación de la sociedad.

Es por ello que pareciera que los ingentes esfuerzos provenientes de pensadores de distintas disciplinas encuentran -hasta ahora -una explicación válida para entender el porqué de esa dicotomía tan peligrosa entre letrados y científicos, entre científicos puros y tecnólogos, entre técnicos y políticos. Si la nueva ciencia cognoscitiva tiene la razón, de lo que adolece hoy la humanidad no es de falta de competencia lógica: hay más bien exceso de ella. Se adolece más bien, parafraseando a Damasio: “... de una falta de emociones que informen el despliegue de la lógica.”

Lección para los que nos desenvolvemos en las esferas públicas : De estas reflexiones de Damasio se deriva al menos una lección que lamentablemente no han aprendido quienes se desempeñan en labores intelectuales o quienes pululan en esos campos sin estar bien pertrechados para ello: la falta de emoción es tan perniciosa para la racionalidad como el exceso de emoción. Ciertamente no parece que la razón salga gananciosa al actuar sin el influjo de la emoción. Al contrario, es probable que ésta nos ayude a razonar bien, sobre todo en los asuntos personales y en los sociales, orientándonos a veces hacia el sector más ventajoso para nosotros dentro del campo de las decisiones posibles, pero no se requiere que las emociones sustituyan a la razón o que decidan por nosotros...

Pero si seguimos el criterio de Damasio y aceptamos que, efectivamente ya no son válidas las opiniones de todos los autores citados antes de él, resulta que si la emoción (subjetiva) y la razón (objetiva) se deben entrelazar para darnos la verdad, estamos enfrentados a un problema más profundo que el de la simple objetividad, dada la necesidad de bucear lo verdadero en la complejidad del pensamiento y el quehacer post-modernos.

Para no perdernos podríamos buscar apoyo para este último planteamiento que procede del campo de las ciencias cognoscitivas había sido intuido por el físico judío- alemán Einstein en la frase: "La ciencia sin religión es coja, la religión sin ciencia es ciega", con lo cual señalaba con toda claridad la enorme responsabilidad social, que gravita sobre los intelectuales de uno y otro lado del conocimiento Y esto nos coloca de frente a una nueva reflexión, de carácter ético-social y que constituye el eje de nuestra reflexión : el compromiso social de los intelectuales en la política.

¿Qué es el compromiso social?: En la vida práctica de hecho, los científicos y los letrados, que incursionan en el campo de la política no son personas “in abstracto”, sino " seres situados” (como lo plantea el pensamiento cristiano, reflejo de la vieja ética judía). Si, situados en relación con sus semejantes, en países con intereses determinados y comprometidos en causas que se constituyen en su propio fin. Esto es la base de la "ideologización" del quehacer de científicos y de "letrados", antes de caer en la "politización-electoral " de sus quehaceres.

El subjetivismo: El problema llegado al punto de la politización –electoral es que las convicciones o certidumbres que el ser humano posee inciden en sus convicciones. Y sus convicciones le llevan a construir verdades. Pero tales verdades no son objetivas, son subjetivas, hondamente subjetivas. Ahora bien si lo que prima es la subjetividad, entonces: ¿en dónde queda la verdad? ; ¿ y cual es entonces la verdad que se comunica al publico, a la comunidad, al país?


Cuando un científico o, un letrado han tomado una posición respecto de la sociedad entonces puede afirmarse que han salido del ámbito de la certeza radical, para caer en el terreno de la ideología. Y este paso -inevitable- implica que pone en compromiso, en serio compromiso su ligamen con la verdad, porque todo quehacer, toda disciplina intelectual está definida por su parcialidad y por su carácter positivo; es decir, por su acotamiento de una zona de la realidad. Aunque el conocimiento que se deriva de la ciencia o se extrae de las letras sea suficiente para sí mismo no son suficientes como conocimiento compartido por toda la sociedad.

El sentido de la vida: La vida humana requiere, para ser vivida, la posesión de una certeza radical y decisiva. Radical, porque en ella han de radicar las verdades parciales. Decisiva, porque solo ella podrá decidir la discordia entre unas y otras y construir con ellas una perspectiva justa y clara. Nuestro tiempo no posee una certeza, en el sentido concreto de que ninguna creencia vigente cumple esos requisitos; de ahí la hondura de la crisis que afecta a nuestras sociedades cada vez más tecnologizadas, más globalizadas.

Para poder vivir en el ámbito de la verdad el intelectual necesita, pues, una verdad más radical que la que le ofrecen los ámbitos acotados de las letras o de la ciencia. Necesita algo más allá. Requiere el conocer, o al menos, intuir cuál es el sentido de la vida. ¿Podrá hallarla? No es probable que la mayoría de los seres humanos sean capaces de descubrirla por sí mismos; pero no es menester: podrán recibirla como vivencia, cuando sea descubierta justificada y evidenciada por algunos. Pero ¿dónde encontrarla? ¿en la ciencia, o en la filosofía, o en la religión, o bien en la política o aún en el arte?. El problema se ubica en que la opción es personal, pero ,como los intelectuales son comunicadores, esto es ejemplos a seguir, no sólo por lo que dicen, sino también por lo que hacen, las consecuencias tienen grandes repercusiones sociales, lo que nos coloca en el ámbito de la ética. Pero no en el área de la ética como mero ejercicio de la mente, sino en la ética comprometida en el ámbito de lo social y mas particularmente en el ámbito de la política.


Ética social como ejercicio político diario : Colocados en esta tesitura los intelectuales –y muy particularmente-quienes incursionan en el área de la política, están obligados al menos a tres ejercicios éticos si en verdad están comprometidos en una lucha frontal en contra de la corrupción política :

1) Es necesario hacer buen uso de la libertad y de la independencia intelectual. La experiencia es de difícil interpretación, pues muchas veces hay inclinación a admitir como evidente la primera idea que se presenta al intelecto, o a tomar por evidencia lo que no es sino resultado de la familiaridad con ciertos hechos o ideas y aún el amor propio por mantenerlas sin haberlas verificado.

2) Además de la independencia se debe poseer el respeto a la verdad : tener el criterio de que los hechos no pueden explicarse mediante voluntades sobrenaturales o cualidades ocultas, así como tampoco por cerrar las puertas a toda manifestación que parezca venida del “espíritu”, para refugiarse en la comodidad engañosa del materialismo.

3) La fiel observancia a la objetividad es a su vez “el fiel de la balanza” lo que implica en el intelectual la posesión y el despliegue permanente de cualidades morales, entre ellas: la probidad, la sinceridad, el valor y la perseverancia hacia su trabajo intelectual, pero fundamentalmente hacia la solidaridad social, el compromiso con el prójimo que se cristaliza en acciones concretas en la sociedad actual mediante un enfrentamiento frontal, sin claudicaciones en contra del principal enemigo de la cohesión social: la corrupción en cualesquiera de sus múltiples formas. Y esto nos lleva a entender clara y palmariamente que el eje orientador de quienes participan en política requiere vivir en el ámbito de la verdad, dejando de lado los fatales consejos de Maquiavelo a su Príncipe, porque en ese ámbito el “fin que justifica los medios”, no es ético definitivamente. Los intelectuales sean del sector letras o del sector ciencias, están hoy día obligados a vivir en contra de la corrupción no importa si su vertiente deriva del sector privado o del ámbito político.


¿Cómo se puede vivir en el ámbito de la verdad?: Como lo humano admite grados y pluralidad de estratos y dimensiones que se modifican con el tiempo no es posible establecer reglas fijas que relacionen al ser humano con la verdad; pero gracias a una generalización de carácter moralista - objetivo es posible pensar que tal relación se puede lograr en esta época, con una sencilla fórmulas, que en 1978 el filósofo español Julián Marías, distinguía con claridad. Con tanta claridad que parecieran escritas para los “intelectuales” de esta época:

Vivir en el ámbito de la verdad- Esto acontece siempre que una persona vive apoyándose en un repertorio de verdaderas creencias, en las cuales está auténticamente encarnada su existencia. Ese repertorio puede ser angosto o amplísimo, tosco o preciso; en todo caso, el hombre descansa sobre ese supuesto, del cual es realmente solidario, y vive -entonces- en rigurosa autenticidad.

Vivir en el horizonte de la verdad- Esto acontece cuando se busca la verdad, buscándola en la medida en que no se la tiene o resulta deficiente. Naturalmente, la verdad que se pretende y busca será de otra índole que la anterior; no una verdad en que “se está” o creencia en sentido estricto, sino una verdad a la que “se llega”

Vivir al margen de la verdad- Esta es una situación que es mucho más frecuente que las dos anteriores, porque son mayoría las épocas en que el sistema de creencias está, por lo menos, agrietado y trunco, y son muy pocas las personas capaces de la violenta distensión requerida por la indagación de la verdad y esta posibilidad no tiene nunca carácter social (y ésta es una de sus peculiaridades). Lamentablemente esta forma de vida, que es la de la inmensa mayoría de los hombres, incluso de los intelectuales de profesión es la vida en la verosimilitud; y, por supuesto, su raíz última es la frivolidad y el esnobismo oportunista.

Vivir en contra de la verdad- Esta es una situación extremadamente anormal y paradójica, pero por diversas distorsiones históricas y sociales ha dominado en la humanidad. La ideologización facilita el engaño y la politización lo oficializa; en consecuencia, se afirma y quiere la falsedad a sabiendas y se la acepta tácticamente. En torno al último punto el filósofo es tajante afirmando: “Hay en el mundo actual múltiples temas - que están en la mente de todos y no es menester enunciar: ” Y es preciso preguntándose: ¿Por qué esta voluntaria adscripción a la mentira en cuanto tal? Y Marías se contesta: "La razón no es demasiado oculta: en el fondo, se trata simplemente del miedo a la verdad".

El aquí - ahora nos coloca de frente a tres reflexiones-acciones: Quienes se autocalifican de intelectuales y además le ponen el adjetivo de “izquierda” parece que viven en el pasado, cerrando ojos y oídos al hecho de que en la actualidad no hay canon o lista oficial de ideas aceptables u "oficiales". Vivimos en el mercado de las ideas que mutan día a día, al son de la moda, la publicidad, las relaciones entre los productores y los consumidores, en donde no queda a salvo nada del mundo de la comunicación que se nutre de esa “información” ya distorsionada para reciclarse y volver a introducirse en nuestro discurrir diario. Esa mutación diaria obliga a tener en cuenta:

Primero: La cultura emergente que se está imponiendo, estriba precisamente en que admite desacuerdos acerca de las ideas que merecen tomarse en serio. A diferencia de los intereses intelectuales previos, radicalizadores, distorsionadores, las propuestas que provengan de los intelectuales ,sean de letras o de ciencia, no son ya disputas marginales sino que trascienden el ámbito de lo local, o lo continental y en virtud del llamado “efecto Mariposa” (en donde el batir de alas de un insecto en el Amazonas sumado a otros factores crea distorsiones climáticas en Europa, por ejemplo) terminarán afectando las vidas de todos los habitantes del Planeta. Y es así, porque –irremediablemente- es necesario reiterarlo, el quehacer del intelectual incluye la comunicación y ella puede ser o el "pegamento de la sociedad", o el "ácido que la corroe", según se la utilice y los valores o antivalores que la originen. Esto es, un intelectual al momento de exponer una idea puede incurrir en un acto profundamente ético o por lo contrario puede también entrar en colisión con ella.


Segundo: Las ideas emergentes de los intelectuales no deben ceñirse a la reiteración oportunista de verdades obsoletas, por lo contrario, deben surgir del conocimiento y de la aplicación de la amalgama de acciones globalizantes en que se mezclan las disciplinas del conocimiento en áreas como la biología evolutiva, la genética, la informática, la neurofisiología, la psicología, la biología, la física; y asimismo de las provenientes de la economía, la religión, la antropología, el derecho. Y por supuesto que todo ello concurre en la política, y sobretodo en ella, porque es un hipercontexto que baña todo el quehacer societario.

Tercero: Para quien se autocalifique de intelectual y deba “pontificar” sobre el orden político en que visualiza encasillada a una sociedad dada, es necesario darse cuenta que las “verdades” de antaño, han quedado encasilladas, ahogadas por los nuevos conocimientos y no son aplicables hoy en día, por lo que debe partirse de una nueva filosofía omni- comprensiva que de origen a un nuevo conjunto de paradigmas. Es necesario entender-digámoslo claramente- que las definiciones absolutistas de Marx (tanto como las de Smith) han quedado groseramente al margen de ser “Verdades” y no pueden seguir aplicándose urbi et orbe al ámbito de lo social sin entender que han surgido nuevos conocimientos que dejan esos “paradigmas” fuera de la actualidad del conocimiento.


El nuevo contexto Mente-Planeta-Universo : Comenzamos afirmando que la corrupción en el ámbito de la política consiste en que ,desde el ámbito de lo privado o desde el ámbito de lo público se confunda groseramente el Bien Personal con el Bien Común ,pero ahora podemos decir que de la misma manera: quien se autocalifique de intelectual ,para serlo con justicia debe estar en capacidad de no confundir burdamente sus ideas apriorísticas y obsoletas con aquella aproximación a la verdad que surge cuando se entiende - acertadamente - como es que funcionan nuestras mentes, en sus complejas interacciones con la sociedad, el Planeta y aun con el Universo. Quien no posea esta capacidad-aunque se siga autocalificando de intelectual y le agregue gratuitamente que esta a la izquierda del espectro político, está inmerso en el error y por ende en la corrupción.


El intelectual de estas fechas, para autocalificarse como tal -despojándose de mitos- debe estar en capacidad de emitir criterios sobre los mecanismos de autoorganización que pueden funcionar en niveles locales, pero entendiendo- a su vez- que en su conjunto el desorden del Universo aumenta de acuerdo con la segunda ley de la termodinámica, que requiere aplicarse tanto a lo físico, como al tejido de lo social. Y aunque parezca especulativo todo intelectual que se califique de tal, debe estar actualmente en capacidad de entender términos como “pléctica", concepto acuñado por el físico norteamericano Murray Gell-Mann (Nobel de física en 1969), uniendo los conceptos de simplicidad y complejidad , para definir que lo nos rodea sea material o abstracto , procede de reglas muy simples que van desde un orden inicial hasta la inclusión del azar , asociado con la indeterminación y que además evoluciona, en múltiples formas hacia lo complejo.

Invitación a la Reflexión: Juzguemos el pensamiento: El breve periplo que hemos hecho por el ámbito de las ideas en torno al rol de los intelectuales y su contexto cambiante, nos ha permitido llegar casi al final de las reflexiones, pero no, ciertamente, de la búsqueda que las inspira. Ésta debe continuar porque el quehacer de los intelectuales se da, actualmente en un contexto social ciertamente complejo, crítico y crucial que a veces parece crear un distanciamiento entre las construcciones intelectuales ( que a los no iniciados en estos campos se les antojan frías, sistematizadas, y en lenguaje a veces poco accesible) y por ello en aparente contradicción con la vida cotidiana de las personas. La intelectualidad resulta, en tal tesitura, para el común de los mortales, no sólo incomprensiva, sino también, lejana.


La característica más importante del ser humano no es su pensamiento, puesto que esta particularidad se da en la escala animal a diferentes profundidades. Lo esencial es su capacidad para reflexionar; para trascender el pensamiento puramente objetivo del animal y juzgar tanto el conocimiento como su propio pensamiento respecto a éste. La capacidad de desprenderse del pensamiento para analizarlo y juzgarlo es un acto de reflexión que posee características intelectuales y éticas y que lleva, necesariamente a un comportamiento moral.

De ello se deriva que la condición del ser humano es la de un ser que está presente, pero nunca enteramente “dado a sí” es decir nunca acabado o completo; siempre está en la disyuntiva de que no “es”; de que es “creado” pero a la vez de que se “hace a sí mismo” pero no en un acto aislado, sino con sus congéneres.

En el proceso de pensar sus pensamientos, la reflexión del intelectual debe-entonces- conducirle a conocer - además de su propia interpretación acerca de su naturaleza, del mundo que le rodea y del Universo - otras interpretaciones que pueden interesarle y satisfacerle o no.

Todo dependerá - en buena parte - de que su reflexión sea “escrupulosa y sin apriorismos”. Estas son condiciones difíciles de satisfacer, pero necesarias para comparar e incorporar al conocimiento de previo a desechar otro conocimiento. Este proceso es una verdadera selección en donde la fe, la lógica, la razón, la intuición y la experiencia de vida, como elementos disyuntivos, a veces, o conjuntivos, otras, pueden ser opuestos o complementarios. De qué manera y cuándo participan de una u otra característica, dependerá de una elección para integrar un proceso de reflexión que a su vez será inacabado, pero siempre permanente. O expresado de otra manera: el intelectual debe ser de mente abierta y por tanto humanista y humilde en el más profundo sentido de la palabra. Quien obre de distinta manera esta cayendo no solo en la tiranía del pensamiento (además obsoleto) , sino en la arrogancia que caracteriza al ignorante.

Libertad de Selección: Obviamente no se trata - de ninguna manera - de conceder espacio a las explicaciones falsas en detrimento de la veracidad, porque en realidad, como acotara hace casi dos mil años un judío universal, Jesucristo : “Sólo la verdad os hará libres” . Y en efecto, sólo la verdad hace libre al ser humano para optar por una salida a tono con la responsabilidad de ser .Y quizá una viejísima y breve anécdota nos ilustre el camino del compromiso de los intelectuales que incursionan en la política para no caer en la corrupción . Se dice que cuando Sócrates describía a su discípulo Glauco la forma de vida y la sociedad ideales en las que el creía, éste le dijo: “Sócrates: no creo que exista esa Ciudad de Dios en ningún lugar de la Tierra. Y Sócrates le comentó: ...Exista o no tal ciudad en el cielo o exista alguna vez sobre la Tierra, el hombre sabio debe vivir según las costumbres de esa ciudad, sin tener nada que ver con otras; porque aspirando a vivir en la Ciudad de Dios, pondrá en orden su propia casa...”


Opción Ética: En cuanto al tema que nos ocupa, podríamos abordar el punto desde perspectivas complementarias, pero una primera lección que debiéramos aplicar es ésta:

a.- Hay reglas de objetividad que debemos tratar de mantener, que nos obliga a mantenernos actualizados en el conocimiento para reunir datos e ideas que puedan ser confirmadas por otras.

b.- Es necesario adoptar como actitud permanente el poner en tela de juicio lo que se conoce y la forma en que se llega a ese conocimiento.

c.- Requerimos mantener intacta la capacidad para enmendar, rectificar o comenzar de nuevo y el valor para proseguir, independientemente de que nos guste o no.

d.- Pasar de la información al conocimiento implica tener que llegar a comprender y hacerlo parte de la premisa de tener que aceptar o rechazar en pleno ejercicio de libertad, sin sujeciones a dogmas ideológicas ¨ y mucho menos acotados en visiones de partidos políticos nacidos al influjo de ideas caducas.

Conclusión: Pero si encontramos que el camino a que nos obliga esa intelectualidad es muy complicado, también es fácil y sencillo encontrar el camino si nos perdemos: no valoremos solo atenidos a nuestro raciocinio humano, tampoco lo hagamos uncidos por la emoción humana, porque ambos métodos son engañosos...

Simple y sencillamente emitamos juicios cada vez más veraces basándonos en lo que nos dicte la conciencia, ahuyentado el oportunismo . Y mientras llegamos a la verdad, tengamos claro un mandato fundamentado en el amor y la solidaridad humana, que se constituye -per se- en la mejor receta de lucha contra la corrupción: ¡Vivamos cada día construyendo la Ciudad de Dios! Y –por ende- vivamos menos viendo los errores de los “otros” cuando los nuestros son iguales o inmensamente superiores a los de ellos, sea por exceso de razón o por exceso de emoción.

5.Publicado por Khinecapa el 03/06/2009 04:42
Saludos cordiales.

Creo que se deberia distinguir entre religioso y religión. Se puede ser religioso sin tener religión. Se es religioso, porque se tiene la intuición de que hay un orden que sobrepasa nuestra capacidad de entendimiento. Hay un equilibrio sistematico subyacente en todos los ordenes en el universo, que podriamos tachar de inteligente, como puede ser la vida, Gaia como denomina a la tierra Lovelok, la creación de las estrellas, etc; y sobre todo las constantes fisicas apropiadas para nuestra existencia, con unas probablidades que rayan el milagro dada la remota posiblidad Y en todo esto no creo que haya ningún cientifico fronterizo en la varguardia del conocimento que lo ignore y rechace Esto motiva a los cientificos a un acercamiento al misterio de la naturaleza desde un sentimiento religioso racional
Ahora bien, la contrucción de una religión lleva en si la semilla del dogmatismo, cuando se quiere vivir en comunión con los demas, acaba contaminada, porque las relaciones son siempre de poder. Mientras que la religiosidad es callada. Un verdadero religioso no defiende sus sentimentos desde la religión, porque esta contamina, ya que se recurre a un discurso circular, tautologico, sin sentido en su extensión, para la pervivencia de dicho dogma en que acaba la religión. Muchas gracias

6.Publicado por leandro el 03/06/2009 11:33
Este artículo de Javier Monserrat, junto al que ya publicó anteriormente, abre a los filósofos, científicos e intelectuales un for amplio para el diálogo. Todos nos encontramos en las brumas de la duda. Nadie puede apropiarse la verdad absoluta de las cosas. Caminamos en tierra de penumbra. Pero entre todos podemos iluminar parcelas del camino de búsqueda... Los comentarios y aportaciones que anteceden son un ejemplo de la capacidad de mucha gente, procedente de tradiciones existenciales diferentes, para encontrar espacios comunes de búsqueda.

7.Publicado por MSc. Jorge Poveda el 03/06/2009 18:55
A Khinecapa:
Lo que plantea Lovelok,es una tesis cuya co-autoria le pertenece junto a Lyn Margulis: denominar Gaia a la Tierra ( en realidad una traduccion sajona de Gea, el concepto que manejamos los de habla española) ,pero agregandole que esa Gaia (Gea) tiene la propiedad de la autoregulacion homoestatica ,que vendria a ser unicamente una reformulacion del viejo panteismo ,en terminos postmodernos.
Tal capacidad autoreguladora se conoce bien en el cuerpo humano,en donde las interrelaciones naturales entre sus diversos tejidos,organos y sistemas, permiten que el cuerpo logre enfrentar enfermedades y ataques de agentes extraños sin que seamos conscientes de ello.
Si nuestro planeta tiene tal capacidad implicaria-ipsofacto- que deberiamos reconocerle "inteligencia" que implicaria :reconocer amenazas y peligros y reaccionar frente a ellos. Algo de eso se plantea en nuestros dias cuando tratamos sobre el "cambio climatico" que algunos ven como la "respuesta" de nuestro albergue cosmico a la despiadada depredacion a la que ha sido sometido y que muchos aprovechan para ponerle- ademas-matiz ideologico, achacandolo al modo capitalista de produccion.
Estimo que planteamientos de esta naturaleza deben ser leidos y analizados con cierto rigor a efecto de separar el "grano de la paja".En mi caso muy particular no tengo argumentos solidos ni para aceptar ni para negar tales argumentaciones que requieren mucha rigurosidad en su analisis ,asi como pruebas.
Lamentablemente dentro de la filosofia del New Age (Nueva Era) que nace en los años setenta, se aceptan muchas ideas que son reformulaciones postmodernistas de viejos conceptos ,pero todos van en la linea de "espiritualizar" la materia,pero con una entremezcla muy poco seria de ideas provenientes del budismo,del hinduismo,del materialismo y del panteismo, por tanto muy alejadas de formulaciones provenientes de las tres religiones seculares que le dieron forma a nuestro modo de pensar occidental.
No niego que muchas forma de pensar provenientes de corrientes orientalistas no obligan a sque sean desechadas a priori,pero si hay que desechar la "traduccion" literal o interesada que algunos hacen simplemente para manifestar su "librepensamiento" ,muchas veces producto de lecturas mal digeridas.
El problema basico que le encuentro a las ideas orientalistas tomadas sin preparacion para aceptarlas es que dentro de su logica de accionar no requieren-como en Occidente-pasar por las pruebas de "ensayo-error" ,sino que se fundamentan en experiencias y vivencias personales irrepetibles y por tanto no "testeables" y por ende no comprobables.
Mucho del pensamiento orientalista que se ha infiltrado en Occidente- es curioso- se acepta a priori ,sin discusion,pero si se exigen pruebas verificables a los planteos que se formulan desde el cristianismo.
Esa actitud proviene de un entorno cada vez mas secularizado y materialista y de mucho cientifico que quiza impelido dentro de su interior por dar explicaciones mas alla de la inerme materia a lo que observa, toma del orientalismo algunas formulas y las reformula como receta .
En ese sentido hay que tomar con cuidado lo que tales cientificos formulan como verdades,porque no son mas que sus elucubraciones subjetivas personales.
Ese es el caso-para teminar- del llamado "principio antropico" que formula que la vida en nuestro planeta es el resultado de la conjugacion al azar de una enorme cantidad de variables (desde las astronomicas hasta las microscopicas) ,porque quienes aceptan como "articulo de fe" el principio antropico, parten de una vision materialista.
Y el tal principio antropico no es mas que un subterfugio para denominar asi-en complicado- a Dios,a quien rechazan a priori.
Como se puede deducir eso no es serio ni mucho menos.



8.Publicado por MSc. Jorge Poveda el 03/06/2009 23:13
A Leandro: Coincido con su comentario.
Es necesario que al igual que hay fanaticos que opinan sobre los infimos detalles del futbol,las estrellas de cine,los "avistamientos de OVNIS", el chupacabras y cuanta cosa rara ocurre de verdad o algunos inventan que ocurre en nuestro planeta ,quienes tenemos interes en asuntos de trascendencia, podamos tener la oportunidad de intercambiar ideas-por disimiles que sean- en un medio como este.
Debo confesar que en el pasado he hecho muchos comentarios en sitios sostenidos por personas de habla inglesa porque son muy libres para expresar ideas,lo hacen sin tapujos y hasta incluyendo versiones fantasiosas,pero lo importantes es que lo hacen en pleno ejercicio de libertad comunicacional y aunque alguien de habla española deba hacer "pininos" para expresarse en ingles, uno nota el enriquecimiento de las ideas originales debido al intercambio .

A contrario sensu noto que en español no es sino hasta ahora que existe una apertura a la discusion de temas trascendentes sin aplicar posiciones dogmaticas para acallar voces disidentes. Y me gusta sobremanera que no sea un sitio sostenido por un particular sino proveniente de una universidad pontificia,lo que hace que debamos preocuparnos mas por la calidad de los comentarios.

Es de esperar que -aparte de hacer comentarios-tengamos de vez en cuando la intervencion de catedraticos de la Univeridad de Comillas- dando sus propias opiniones pues eso enrique aun mas el debate. Y escribo conscientemente "debate" porque hacer comentarios unicamente no se convierte en ejercicio comunicacional , es decir de doble via, dialogico ,que humaniza y enriquece la informacion originalmente vertida por Javier Monserrat , autor del documento que comentamos.

9.Publicado por khinecapa el 04/06/2009 03:56
Soy Khinecapa.
Comentario dirigido a Jorge Poveda.
No se como te ha llegado mi breve y repetuoso comentario respeto a este articulo, sin que se haya reproducido aqui. Te rogaria, si tienes una copia de ello, lo reprodujeras aquí.
Decía que había que distinguir entre religiosidad y religión. Uno puede tener sentimientos de religiosidad, intuiciones de un orden borroso para la capacidad intelectual, pero que están ahí; sin tener una religión oficial o en abstracto. Esta religiosidad solo se puede vivir personalmente, es intransferible, precisamente por su borrosidad. Seamos de oriente o de occidente. En el momento que actuamos al contrario de esto, e intentamos transferirlos a otros por medio de un discurso, aunque sea sin apriorismo, se categoriza a los discursos de los demás de forma inevitable como simples, carentes de profundidad, etc ; cuando lo realizan los demás aunque sea desde la humildad,respeto, honestidad hacia la verdad y su libertad. Y como existen desequilibrios de poder en los individuos en comunidad, inevitablemente se produce un dominio de unos respecto a otros en cuanto se quiere exportar los sentimientos, siempre inacabados, a los demás. Por ende, la religión siempre lleva al fundamentalismo dogmatico. Es cierto, que las tres religiones monoteistas estan mas expuestas al ensayo error, porque son mas religión que religiosas.
Lo que si es cierto es que la mayor tiempo de existencia del hombre a sido en sociedades cazadoras recolectoras, donde la religión mayoritaria a sido animista, y mucho menos monoteista.
También decía que los cientificos más vanguardistas, con conocimento profunto fronterizo de la ciencia, son
mas abiertos de mente a la posibilidad de un orden superior misterioso, borroso a nuestra capacidad intelectual, ya que nuestro cerebro es un resultado de una adaptación a un tipo de supervivencia en la tierra. Unos le llaman orden implícito, otros inconsciente colectivo, etc. Pero no por ello pierden la objetividad de que las cosas hay que hacerlas poco a poco, aunque en el fondo tienen la intuición de que la tarea es inabordables por su infinitud. Como la existencia de variables necesarias que llevan a un ser consciente increiblemente poco probable, que en general, partiendo del final, deducen los principios, es lo llaman principio antrópico y sus variantes. Unos juzgan sufientes y necesarios( pocos) y otros reclaman insuficientes ( la mayoria). No se pueden categorizar. Lo que si motiva a la mayoria es este misterioso orden borroso, que motiva a desentrañar desde la libertad necesaria de cada uno de este misterio, sabiendo que ninguno esta en la posición de la verdad única, y menos si se ejerce desde el dogmatismo y el púlpito.

10.Publicado por MSc. Jorge Poveda el 04/06/2009 17:47
Al amigo Khinecapa:
Una aclaracion: el comentario al que me he referido y es de tu autoria aparece publicado en esta misma pagina bajo el numero 5. Y llega a quienes ponemos una direccion electronica y hacemos-ademas- la indicacion del caso (con un asterisco) en la casilla que dice: 'Recibir aviso de nuevos comentarios por e-mail' .
Unos comentarios adicionales dentro de mi poco conocimiento del tema que has tocado :
a) Dentro del campo del conocimiento mas cercano a la ciencia se afirma que cada persona tiene la capacidad de desarrollar una o mas inteligencias de las mas de una docena que se dice poseemos .Por tanto hay quienes se decantan por lo que llamas ' la religion ' ( buscar socialmente ceñirse a reglas,estructuras y jerarquias que norman y guian lo espiritual' ) . O tambien hay quienes optan naturalmente por la 'religiosidad' ( capacidad innata para sentir que se es mas que materia y por tanto con posibilidad de ver mas alla de esta,independientemente de seguir patrones conductuales conocidos como practica de una religion,cualesquiera que esta fuese).
b) Dentro del campo de la religion cristiana-por ejemplo- se dice que la religiosidad seria mas que nada 'una gracia' esto es un don regalo de Dios que permite tener consciencia del Creador,sin necesidad alguna de seguir reglas,practicar ceremonias y seguir estudios.
Creo que hoy dia todos conocemos a muchas mas muchas personas que siguen patrones conductuales dictados por las diferentes religiones ,que personas que practiquen en su fuero interno la religiosidad que tu defines. Y es bien sabido que hay momentos en la historia de la humanidad en que se dan cambios en la direccionalidad de ambos fenomenos.
Carezco de formacion para conocer a que se deben tales cambios pero son reales y se registran por los historiadores con distintos calificativos. Solo atino a intuir que cuando la humanidad parece hundirse en la desesperacion aflora la religiosidad independientemente del avatar que hayan seguido las reglas ,dictados y costumbres religiosas.
Karl Jung estudio este fenomeno que atribuia a la existencia del 'inconsciente colectivo' que para mucho seguidor de la psiquiatria convencional no es tema a tomar en serio. E igual Mircea Eliade lo estudia desde una perspectiva mas antropologico-cultural y han dado cuenta de su existencia muchos estudiosos del comportamiento humano primigenio (recuerdo a Malinoski ,por ejemplo ),que hoy dia se encuentra mas borroso en virtud de su reemplazo por categorias dominantes debidas a la 'religacion' a que ha sido sometido el comportamiento y el conocimiento modernos en virtud de imposicion de reglas sociales .
La Iglesia Catolica ha estudiado el fenomeno desde una perspectiva de fe y ha sacado como conclusion la necesidad de cambiar la cultura actual del 'tener' por una cultura del amor o la solidaridad centrada en el 'ser' , a lo cual creo yo, debe unirse un claro ejemplo que la Iglesia no esta dando aun.
La Iglesia Protestante suele achacarle la culpa de la insolidaridad actual al 'diablo' e igual sucede con los planteos provenientes del Iislamismo ,que visualiza al diablo como el 'sistema capitalista'. Las religiones orientales tienen una perspectiva diferente para analizar tal situacion y bien sabemos que su secular paciencia social y personal les ha permitido aceptar situaciones que en Occidente habrian tenido otras 'salidas' ,porque solemos 'intelectualizar' y por ende a ideologizar mas los hechos sociales .
En torno a su la vida esta marcada por el orden explicito (todo lo que vemos,sentimos,medimos) o bien por el orden implicito (aquello que ni se ve,ni se siente ni se mide,pero alli esta...) es una idea salida de la fisica moderna que ha penetrado el mundo como otra forma de sustituir la idea de un Creador.
Y al menos para mi pertenece al mismo ambito que las categorias llamadas: ' principio antropico', 'concepto Gaia' y otras formas elusivas que emplean algunos cientificos para eludir la aceptacion de la existencia de un Creador.
Y muchas personas -sorprendidas en su buena fe-tienen mas aptitud y actitud para aceptar tales premisas subjetivas ,no demostradas y especulativas porque conociendo que vienen del area de la ciencia suponen son ciertas ipsofacto.
Mario Bunge , filosofo de la ciencia , entre otros estudiosos del tema ha desmitificado la validez de planteamientos que-salidos de la elucubracion de cientificos -no de la ciencia propiamente dicha- proyectan en sus ideas muchas propuestas encaminadas a eludir el tema de una Inteligencia Suprema (como quiera que uno le desee llamar) que es responsable (sea que use la Teleologia o el Azar o ambos combinados) para hacer eclosionar Universo ,Tierra,Vida,Consciencia.
A mi en lo personal me agrada el planteamiento que hiciera Pierre Theilhard de Chardin, quien lamentablemente fuera 'disciplinado' por la Iglesia Catolica ,y aun no reivindica como si hiciera con Galileo, quiza porque Chardin fue mas alla que el italiano,pero al menos-y es mi criterio- dejo señalado un claro camino para efectuar ese encuentro Ciencia-Fe que es el tema que mas me apasiona.
Perdona si me he desviado del tema original ,pero justo estimo que la diferencia en algunos criterios y la coincidencia en otros, es lo que hace mas interesante la posibilidad de 'masticar' temas importantes.

11.Publicado por khinecapa el 05/06/2009 00:02
Gracias Jorge Poveda por publicar mi primer comentario. No conocía bien este sistema .Y agradecer igualmente tus opiniones respecto al tema que tratamos. Te contestare en el siguiente articulo( para no quedarnos arrinconados aquí) de esta sección , y daré mi opinión de este, de las tuyas y de una hipótesis que estoy desarrollando, al igual que se quiere unificar las cuatro fuerzas en una, yo opino que igualmente se debería plantearse otra entre las matemáticas y la física. Gracias de nuevo y nos vemos en los siguientes articulos

12.Publicado por MSc. Jorge Poveda el 18/06/2009 19:53
En uno de mis comentarios sobre la llamada “Hipótesis Gaia” (a mi juicio un curioso intento de raíz científica materialista y panteísta) de desalojar la acción de un Dios Creador, que ha puesto de moda esa extraña conjunción de visiones que se llama “Nueva Era” (New Age) , recibe ahora un duro golpe en el libro del Profesor de Biología de la Universidad de Washington en Seattle, Dr. Peter Ward .
El libro es revisado por la la revista: New Scientist ” ,correspondiente al 17 de junio en un articulo bajo el título : “ Gaia's evil twin: Is life its own worst enemy? ( El gemelo de Gaia (Medea) : es la vida su peor enemigo? ) .
Por ahora me interesa hacer una traducción de los aspectos mas relevantes a mi juicio ,porque sirve para demostrar que algunos científicos son sumamente liberales en hacer propuestas que no tienen comprobación ,mas que en las ideas que ellos mismos elucubran. El problema es que esas propuestas son retomadas por el publico y divulgadas sin mas conocimiento científico ni preparación en campos conexos .
De ello resulta la vulgarización de ideas sin sentido, cuyo fin ultimo es no aceptar-bajo ninguna circunstancia-la existencia de un Dios Creador (ambos términos con mayúscula).
El libro que glosa este articulo tomado de la revista New Scientist comenta en síntesis lo que sigue:

“ A la hipótesis Gaia (Gea en español) se ha comprobado que mejor le vendría el nombre de Hipótesis “Medea” , lo que se fundamenta en el conocimiento del pasado catastrófico de la biosfera terrestre.
Hoy dia la Hipótesis Gaia tiene tres versiones:
1.- Gaia Óptima : esta primera versión “fuerte” de la teoría (lanzada en 1960) implicaría que la “vida” controlaría activamente las condiciones ambientales, incluyendo los aspectos estrictamente físicos de la “ bioesfera”, entre ellos: la temperatura ,acidez de los océanos y la composición de los gases atmosféricos, todos los cuales se conjugarían para hacer de la Tierra un lugar óptimamente habitable .

2.- Gaia Homeostática o Autorreguladora: Es una encarnación ligeramente débil de la teoría y ha sido lanzada mas recientemente. Según esta versión la “vida” en vez de optimizar las condiciones de habitabilidad de nuestro planeta, lo que hace es crear la optimización de las condiciones del planeta, creando sistemas de retroalimentación negativo que mantienen los factores que establecen parámetros para mantener la vida, tales como la temperatura y mas recientemente los niveles de dióxido de carbón y oxigeno .
3.- Superorganismo Gaia: Según esta visión la Tierra no es solo un planeta físicamente habitable, sino un organismo vivo por si mismo. Esta se considera la versión mas fuerte de la teoría y tiene a ser vista como una propuesta carente de validez científica”.

Estimo que independientemente de cual versión sea la mas divulgada y aceptada a priori por el publico, el Dr. Ward se empeña en su obra en demostrar que el pasado catastrófico de la Tierra, así como los recientes descubrimientos demuestran que esta teoría que había ganado reputación tendría que cambiársele de nombre, pues en verdad le correspondería el titulo de Hipótesis Medea , (destructora de Vida) en una clara alusión a la hermana gemela de Gaia (protectora de Vida) ,según la fábula griega.

Estimo que las conclusiones del Dr. Ward no son, como nada en la Ciencia, conclusivas, como tampoco lo fueron las elucubraciones de los Drs. Lovelock y Margulis en los años sesenta....sino un aporte mas en tratar de dilucidar el enigma de la vida desde el ángulo de la Ciencia ,que podemos apreciar no esta exenta de folklore ,que mas que obedecer a la rigurosidad que se espera de parte de los científicos, lleva mucho de la diversión a la que nos empuja la manía consumista que hace curiosas mezclas comerciales que ciertamente venden libros ,mas que verdades.

El problema reside en que la inmensa mayoría de los que compran libros y teorías que estos divulgan no digieren adecuadamente sus contenidos y de ellos resulta una vulgarización de pseudo-conocimientos que tienen como fin último la erradicación de Dios y la entronización de postulados y teorías materialistas sustitutivas.

En un comentario por aparte se incluye completo el artículo mencionado para quienes tengan interés en conocer las hipótesis del Dr. Ward.

13.Publicado por la razon objetiva el 22/08/2009 20:50
"La voz de la conciencia moral que llama al hombre a ser “auténtico” (a vivir de acuerdo con su verdad en todos los sentidos y, en especial, con su verdad última, metafísica) cuenta con el apoyo de la razón."

Totalmente en desacuerdo.
La primera premisa irracional: querer justificar la realidad con los instrumentos que el hombre posee. La cual es ajena al pensamiento y existencia del hombre.

14.Publicado por MSc. Jorge Poveda el 25/08/2009 03:21
En mi primer comentario al articulo del autor, Javier Montserrat , yo había escrito:
" El autor señala, con acierto, que cada persona-según el contexto en que se sitúa-decodifica su posición ante la vida de distintas maneras. En algunas lo hará al margen de la existencia de Dios, en otras a la par de El y en muchas ocasiones con total indiferencia respecto de este punto. Señala-igualmente- que hay ocasiones en que prima la razón y en otras la emoción" .
Ratifico lo escrito en esa oportunidad. Y agrego ademas este complemento:
el uso de la razón o de la emoción para tomar posiciones objetivas siempre estarán teñidas - se reconozca o no- del subjetivismo aprioristico en que se sitúa cada persona para emitir opiniones.
Y la cierto es que tal subjetivismo es el que permite que existan divergencias,discrepancias,en fin todo aquello que hace posible la discusión de la cual, al final, es dable esperar que salga a relucir algo provechoso.

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