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La reforma de las universidades demanda un nuevo contrato social

La OCDE desvela las claves de la mundialización de la enseñanza superior


En un atrevido artículo, la directora del programa de Educación de la OCDE demanda un nuevo contrato social para acometer con éxito la reforma de las universidades en la era de la mundialización. La financiación de la enseñanza superior es una de las claves de la reforma, al igual que el sistema de evaluación de la educación. El acceso a la universidad estará cada vez más limitado en algunos países y ello condicionará su integración en la economía del conocimiento. Por Vanessa Marsh.




Barbara Ischinger
Barbara Ischinger
Barbara Ischinger
Barbara Ischinger
La reunión de los ministros de Educación de los países miembros de la OCDE, que se desarrolló los días 27 y 28 de junio en Atenas, coincidió con un llamamiento realizado por la directora del programa Educación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Barbara Ischinger, en El Observador de la OCDE.

Barbara Ischinger considera que la reforma de la educación que se desarrolla en los países más avanzados no se limita a los aspectos financieros o a la transformación del sistema educativo en empresa: en lo que realmente consiste la reforma de las universidades es en la elaboración de un nuevo contrato social que incluya a todos los actores y no sólo a los gobiernos, profesores y estudiantes.

El contrato social que sostiene a las universidades actuales, financiadas principalmente a través de los impuestos, está cambiando aceleradamente y por ello los poderes públicos deben responder a este desafío por una razón crítica: la economía del saber que cruza el desarrollo económico se apoya en la enseñanza superior para generar su capital humano.

Dado que una financiación adecuada es esencial para asegurar la calidad de la enseñanza superior, la realidad es que las instituciones están más interesadas en la evaluación de la calidad de la investigación que en evaluar la calidad de la enseñanza y la integración de las universidades con su entorno.

Los sistemas de evaluación de la calidad de la enseñanza superior están por ello menos desarrollados que los sistemas de evaluación científica y tecnológica. Los parámetros de evaluación de la calidad universitaria deben ser rediseñados porque uno de los principales problemas de las clasificaciones actuales es que valoran a las universidades globalmente, sin tener en cuenta las variables locales, al mismo tiempo que todos los elementos se reúnen en un único indicador que no tiene en cuenta los diferentes significados y objetivos de la calidad.

Preguntas clave

Otra aproximación al déficit de la evaluación universitaria suscita una pregunta: el prestigio de las universidades norteamericanas, ¿se debe a la calidad de la enseñanza o al hecho de que sólo admiten a los mejores estudiantes? Las dificultades que experimentan las universidades europeas, ¿se deben al excesivo número de estudiantes admitidos?

Estas preguntas crean una nueva dificultad: dado que cada país tiene sus tradiciones y que el estatus universitario y de otras instituciones afines varía según su localización geográfica, ¿cómo comparar a las diferentes universidades?

El caso de las ingenierías es bastante elocuente: ¿con qué se puede comparar Stanford? Las universidades europeas, ¿pueden proporcionar ingenieros competentes para empresas como Siemens, Airbus o EDF y a todas las industrias europeas emergentes que se apoyan en el conocimiento?

Estas dudas amenazan al futuro de la educación superior, ya que el acceso a la universidad puede ser cada vez más limitado en algunos países debido a la reducción progresiva de la financiación pública y a la creciente demanda social de una mayor calidad de la enseñanza a un precio más económico.

Todo ello plantea cambios estructurales en el sistema educativo que resultan inaplazables y explica el debate sin precedentes que la enseñanza universitaria ha suscitado en el seno de los países de la OCDE.

La mundialización de la enseñanza superior está en el origen de este debate, que particularmente en Europa suscita un dilema: mientras que en las universidades norteamericanas los gastos de escolarización son caros y atraen por ello a las élites, las universidades europeas, que tienen otro sistema de finanaciación y de acceso, están por detrás de las norteamericanas en numerosos aspectos.

La realidad es que en todas partes las universidades están llamadas, cuando no obligadas, a obtener una parte importante de sus recursos mediante financiación privada.


Sábado, 29 de Julio 2006
Vanessa Marsh
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Nota

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1.Publicado por Ruiz el 06/08/2006 23:14
Sin duda es evidente la problematica del ingreso a las universidades, pero en particular en America Latina, especificamente México, creo que existe problemas para su ingreso, pues no entran los mejores alumnos de una diciplina.Por que no ofertar otras alterantivas que pueden favorecer la preparación a nivel tecnico superior e incoporrarlos a las empresas y luego de una tiempo considerable 3-5 años, permnitir que reigrese y termine la carrera, esta opoción permitiria aumentar el nivel de prepración del capital humano de las industrias o institiciones publicas de una Pais, sino tambien impulsaria alos rezagados a terminar su carrera, pero si ademas se facilitar iniciar la carrera una Universidad de la Capital y terminar en otra de provincia, esto facilitraria y es una opción mas atractiva, y cercana a la realidad y entorno social???


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