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La religiosidad humana hunde sus raíces en nuestras habilidades cognitivas

Dos disciplinas científicas buscan el origen de la espiritualidad en el desarrollo de la mente


Todas las sociedades humanas presentan creencias religiosas, a pesar de que la religiosidad no supone un estímulo obvio para la reproducción o la supervivencia. ¿De dónde procede entonces nuestra tendencia a creer que el mundo está hecho con un propósito o a confiar en agentes sobrenaturales? La periodista de la revista Science, Elisabeth Culotta, analiza en un artículo reciente las respuestas dadas a esta cuestión por dos ramas de la ciencia aparentemente alejadas entre sí: la arqueología y las ciencias cognitivas. Por Yaiza Martínez.



La religiosidad humana hunde sus raíces en nuestras habilidades cognitivas
La religiosidad humana hunde sus raíces en nuestras habilidades cognitivas
Todas las sociedades humanas tienen sus dioses, tanto si su culto se rinde en catedrales góticas como si se celebra en pirámides maya.

En todas las culturas, los humanos han destinado recursos a elaborar rituales y a construir edificios religiosos. Sin embargo, la religión no supone un estímulo obvio para la reproducción o la supervivencia.

¿Por qué surge, entonces?, se pregunta la periodista de la revista Science, Elizabeth Culotta en un artículo aparecido recientemente en dicha revista. Bajo el título “On the Origins of Religion" (En el origen de la religión), Culotta, en un intento de desentrañar esta cuestión, analiza dos disciplinas muy distintas que se han dedicado a estudiar la religiosidad humana: la arqueología y la psicología cognitiva.

Antecedentes darvinistas

Ya Charles Darwin abordó el tema de la religión desde la perspectiva de su tesis sobre el origen de las especies, y buscó evidencias de que la religión podía ser explicada por pequeños avances en la cognición y en la estructura social humanas.

Sin embargo, según Culotta, para Darwin, el origen de la religión no supuso un misterio sino uno de los frutos del desarrollo seguido por el ser humano.

Tal y como él mismo escribió en El origen del hombre. La selección natural y la sexual: “tan pronto como las importantes facultades de la imaginación, el asombro y la curiosidad, junto con la capacidad de razonamiento, se desarrollaron parcialmente, el hombre comenzó a especular sobre su propia existencia”.

Culotta afirma que, en los últimos quince años, un número creciente de investigadores ha intentado responder al misterio de la religiosidad siguiendo la estela de Darwin e indagando en la hipótesis que éste defendía: que la religión surge de forma natural, fruto de los procesos corrientes de la mente humana.

Con estos estudios, se ha abierto un nuevo campo de investigación denominado “ciencia cognitiva de la religión”, que se apoya en la psicología, la antropología y la neurociencia para comprender las bases del pensamiento religioso, explica la autora.

Religión en la arqueología

En la actualidad, a pesar de que no se ha alcanzado al respecto un consenso general entre los científicos, para Culotta las respuestas potenciales a ciertas preguntas (como, por ejemplo, si la materia genera el dominio invisible de lo espiritual o si la religión es un fenómeno que puede ser explicado científicamente) podrían encontrarse en la interpretación de ciertos datos arqueológicos y, también, de la información surgida del estudio de nuestra mente.

Por un lado, la arqueología está ofreciendo información potencialmente relevante para la comprensión del inicio de la religiosidad humana, gracias al hallazgo de antiguos diseños geométricos de contenido simbólico o de antiquísimas tumbas cuyo análisis ha revelado la existencia de rituales de enterramiento, entre otros.

Culotta explica que los arqueólogos están buscando señales de religiones antiguas en relación con una de las habilidades cognitivas propias del ser humano: el comportamiento simbólico.

En este sentido, el arqueólogo Colin Renfrew, de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, asegura que la religión sería una forma particular de un comportamiento social simbólico más amplio.

Con esta idea acerca de la mente humana, los arqueólogos exploran las religiones antiguas y buscan en sus excavaciones señales del inicio del comportamiento simbólico en nuestra especie.

Religión en la mente

Por su parte, especialistas en ciencias cognitivas como Justin Barret, de la Universidad de Oxford, han asegurado que existen propiedades funcionales en nuestros sistemas cognitivos que nos hacen propicios a la creencia en agentes sobrenaturales.

Barret y otros investigadores ven las raíces de la religión en nuestra sofisticada cognición social, explica Culotta.

Según ellos, los humanos tendemos a ver señales de “agentes” –mentes similares a las nuestras- que actúan sobre el mundo y a interpretar éste como si estuviera hecho con un propósito.

Los humanos tenemos, afirman estos científicos, una tremenda capacidad para impregnar, incluso a los objetos inanimados, de creencias, deseos, emociones y conciencia. Esta capacidad, según el psicólogo de la Universidad de Yale, Paul Bloom, estaría en el núcleo de muchas de las creencias religiosas.

Estos campos del conocimiento, la arqueología y las ciencias cognitivas, se están desarrollando en paralelo en esta dirección, relacionando las evidencias empíricas de los registros arqueológicos y los modelos teóricos de los psicólogos, señala Culotta.

Según la autora, todavía no ha habido entre ambas disciplinas más que ligeros atisbos de actividad interdisciplinar, pero los especialistas están de acuerdo en que este terreno de investigación está experimentando el surgimiento de nuevas e interesantes evidencias en lo referente al origen de las religiones, y que tal vez lo más importante esté aún por llegar.



Miércoles, 11 de Noviembre 2009
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Nota

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1.Publicado por Alejandro Álvarez Silva el 11/11/2009 12:34
Nuevamente un magnífico artículo de Yaiza a la que felicito. De una vez por todas, esta es la vía que hay que seguir para el estudio del fenómeno religioso que no ofenda con su desvalorización, ni se apoye en dogmas teológicos. Este enfoque, sin herir susceptibilidades, puede ser muy positivo tanto para la Ciencia como para la Religión. Saludos:
Alejandro Álvarez

2.Publicado por elías el 11/11/2009 13:00
Estoy totalmente de acuerdo con Paul Bloom, al decir, que los humanos tenemos una tremenda capacidad para impregnar incluso a los objetos inanimados, de creencias, deseos, emociones y conciencia.
De hecho, hasta muchos neurocientíficos, atribuyen a algo inanimado como es el cerebro, creencias, deseos y emociones. Incluso hasta alguno de ellos afirma que el cerebro “ve”.

Que razón tiene ese Paul Bloom.

3.Publicado por Alberto el 11/11/2009 18:57
Como complento al artículo, yo si pienso que la supervivencia fue uno de los primeros factores que desencadenaron los mecanismos por el que los humanos tendemos a crear mítos, mas allá de la realidad que percibimos o de la que cerebro pueda generar. Sobre las habilidades cognitivas, habría que distinguir qué enfoque tiene cada religión, pues al igual que pueden crearse ventanas para aprender y desembolverse (como por ejemplo ocurre con la práctica de la música), también es cierto que una cantidad suficiente de prejuicios y reglas contradictorias pueden ser muy limitantes y al mismo tiempo tienen su huella en la construcción de las redes neuronales. Por ejemplo, el Budismo es una de las religiones más abiertas y creo que no rechaza lo que la ciencia y las humanidades enseñan. Sin embargo, puede suponer también que las creencias no confluyan con la realidad que la ciencia trata de establecer y esta entre en conflicto con las creencias. La religión, quizás, prodría llamarse "un sentimiento social institucionalizado". Felicidades a los 40 años de Barrio Sésamo.

4.Publicado por Alberto el 12/11/2009 10:12
En la misma línea de comentarios insertados en anteriores, escribo estas letras, donde surge este artículo, esta información, que se contrapone en el modo de expresar y compreder el hecho o sentimiento "espiritual" respecto a los anteriores articulos sobre el mismo tema. Aquí, cientificamente, hay dos opiniones contrapuestas y una línea divulgativa que crea una situación de entendimiento difuso acerca de los conocimientos que se tienen. Me parece muy extraño que se busquen razones cientificas o estas se entremezclen entre las razones dogmaticas de las religiones para abordar el tema del autoconocimiento humano. Principalmente por los conocimientos y medios que corroboran que lo que venimos llamando religión forma parte de lo que podemos llamar "un sentimiento o emoción desarrollada como otros a causa de una consecuencia evolutiva" que todavía no se puede establecer que halla sido el mejor camino para la evolución social. Ahora, en el s.xxi, existen conocimientos suficientes para no errar en demasía, y para corregir aquellos conocimientos defectuosos, que causan un retraimiento de la realidad y una laxitud importante en la aplicación de normas que sin duda se saltan en deprimento de muchos y en beneficio de pocos, sin un claro beneficio del equilibrio natural, todo lo contrario, la expeculación de unos pocos y sus gastos exorbitados van en deprimento de muchas vidas.

En anteriores comentarios, se hizo una definición de mente y cerebro como dos entes diferentes, y no, que uno sea la consecuencia del otro (aún existiendo lo que con palabras llanas prodría llamarlo retroalimentación al hecho de que nuestros pensamientos o el ejercicio intelectual puede cambiar la materia). Hacer especulaciones sobre energias indetectables o electromagneticas que influyen en la "mente" y por otro lado, de otra parte, el órgano físico, es la mismo sentimiento de imaginación y fantasía que se comenta en la reseñar de Darwing hacia la mitad del articulo.


5.Publicado por Pedro Gómez Palacios el 15/11/2009 19:50
Mi criterio es distinto a los expresados hasta ahora, que yo sepa. Me explico de una forma muy, muy resumida:
El humano tienen un cerebro que no puede comprender la complejidad del mundo, solo dispone de un esquema del mismo que le sirve para desenvolverse en los ambientes en que vive. Pero también sabe que morirá y que existe una cantidad infinita de cosas que ignora que son importantes para su vida.
Eso le crea una insatisfacción y entonces se busca una hipótesis razonable que le explique todas sus dudas. Esa hipótesis es la religión.
En estas condiciones el cerebro tiene un modelo lógico y otro basado en la fe, en una hipótesis que es imposible demostrar, pero que le da equilibrio a su psique.

6.Publicado por Abner el 19/11/2009 16:46
deberian especificar bien las cosas asi entenderiamos mejor lo q dice

7.Publicado por MANUEL el 30/11/2009 03:51

Nuestros genes son un programa biológico que tiene la función de transcribir toda la información para la formación del ser vivo, dentro de esa información están diversos imperativos biológicos como lo son la Reproducción y la Supervivencia. De aquí se deriva el sentido de permanencia y el sentido de trascendencia.

El homo sapiens se diferencia por que su función reflexiva está muy evolucionada y su sistema emocional lo conduce a desarrollar en su psiqué el sentido de Permanencia y el sentido de Trascendencia y para satisfacer esta necesidad emocional natural ha desarrolado el concepto de Alma y de Espíritu como su escencia misma diferente en sustitución de su esencia corporal. El miedo de que la muerte pone fin a su existencia, (permanencia y trascendencia), lo ha llevado a evadir la realidad con la creencia de que su Alma y su Espíritu después de la muerte irán a morar en un campo espiritual.

El espíritu, como esencia del Ser, es una creencia y por tanto es solo un producto intelectual es un concepto metafísico derivado del pensamiento subjetivo. Siendo así, la Espiritualidad es una sensación, es un estado mental y es producto de nuestros más sublimes pensamientos generados para satisfacer nuestras necesidades emocionales, sobre todo la necesidad genética de Trascender, y de aquí se desprende toda "Filosofía Teísta".

8.Publicado por Juan Díaz el 24/06/2010 13:35
Muy buen artículo de una gran autora. Sin embargo, la religiosidad natural del hombre, llamémosla sí, esta ligada al simbolo afectivo más que al simbolo intelectivo, si es que ambos planos pudiesen ser separados.
Queremos volver a ver a nuestros difuntos, guardamos un esquema simbolico "vivo" de ellos en nuestra mente, y conversamos con nuestros recuerdos y sueños, de modo que como "personificaciones" imaginales internas están co-presentes en nuestra mente. Ese mismo sentimiento de adoración y piedad, nos hace ser benebolentes con débiles y enfermos, perdonar, para que la Vida pueda proseguir su curso, y pedir auxilio a Inteligencias que, dadas muchas señales y signos naturales, parecen existir en el Alma del Todo. Religión y Ciencia no estubieron separadas en la antiguedad. Hasta Platón, vemos como una misma motivación está a la base del mito como constructor de cultura, de la ciencia como instrumento de progreso social, y esta motivación es, en su base, afeccional, de comunión y reciprocidad con el Otro, como nos diría J. Derrida....

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