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Jueves, 24 de Mayo 2012
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La revolución neurocientífica modificará los conceptos del yo y de la realidad

Los hallazgos sobre el cerebro podrían suponer "la cuarta humillación humana", afirma el neurocientífico Francisco J. Rubia


El pasado 10 de septiembre, el neurocientífico Francisco J. Rubia, Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, dictó la siguiente conferencia, dentro del marco del 43º Congreso de la European Brain and Behaviour Society de Sevilla, sobre los últimos avances de la neurociencia. Según Rubia, los hallazgos realizados en este campo en los últimos años han sido múltiples y podrían producir lo que él denomina "la cuarta humillación humana", tras el final del geocentrismo, la aparición de la teoría de la evolución y el descubrimiento del inconsciente. Estos hallazgos llevarían, de hecho, a cuestionarse conceptos tan fundamentales para nuestra cosmovisión como la naturaleza de la realidad o del yo o la existencia del libre albedrío. Por Francisco J. Rubia.



Francisco J. Rubia.
Francisco J. Rubia.
Se ha dicho que la humanidad ha pasado por tres revoluciones sociales que han supuesto un avance considerable.

La primera, la revolución agrícola hace unos 10.000 años, cuando el hombre se asienta y comienza a labrar la tierra produciendo alimentos y creando las ciudades. La segunda, la revolución industrial hace unos 250 años, con la invención de la máquina de vapor y la producción de mercancías y la extensión de los mercados.

Y en nuestro tiempo, la tercera revolución debida a la creación del microchip, que dio lugar a la sociedad de la información con un intercambio de conocimientos antes desconocido.

Algunos autores consideran que la cuarta revolución será la revolución neurocientífica, que ya está invadiendo numerosas disciplinas y creando nuevas, colocando el prefijo “neuro” ante disciplinas tradicionales.

Así, hoy se habla de neuroeconomía, neuromarketing, neurofilosofía, neuroética, neuroeducación, neuropolítica y un largo etcétera. Todas estas nuevas disciplinas pretenden aplicar los nuevos conocimientos de la neurociencia a sus materias, esperando que esta aportación sirva para darles un nuevo impulso y desarrollo.

La revolución y sus efectos

Es un hecho que la declaración de la década del cerebro por el Congreso de los Estados Unidos, alentada por la Library of the Congress y por el NIH en los años noventa del siglo pasado, supuso una fuerte inyección, sobre todo económica, para las investigaciones neurocientíficas. Desde la neurobiología molecular hasta las técnicas modernas de imagen cerebral, los estudios tanto básicos como clínicos se multiplicaron, y desde entonces se han acumulado muchos conocimientos que ahora esas nuevas disciplinas pretenden aplicar.

A mi modo de entender, cuando se habla de revolución neurocientífica habría que diferenciar entre una revolución objetiva que se traduce en esos nuevos conocimientos y sus aplicaciones, y una revolución subjetiva de la que hablaremos luego y que, a mi juicio, es mucho más trascendente que la revolución objetiva.

Dentro de la revolución objetiva habría que mencionar la utilización cada vez más frecuente de las técnicas de imagen cerebral, o técnicas de neuroimagen, no sólo en el estudio de enfermedades, sino también del ser humano normal y sano, ya que son técnicas no invasivas que pueden aplicarse sin intervención cruenta alguna.

En el sistema judicial, por ejemplo, se están aplicando cada vez más esas técnicas que van a sustituir pronto a los polígrafos detectores de mentiras del pasado, ya que la exactitud de sus resultados supera a la de los detectores tradicionales, con la esperanza de que pronto será imposible engañar a los jueces y fiscales.

El presidente de la Fundación MacArthur de Estados Unidos, Jonathan Fanton, dice que la neurociencia puede tener un impacto sobre el sistema legal tan dramático como los test de ADN. Esta fundación invirtió 10 millones de dólares en 2007 en varias universidades, para entender cómo la neurotecnología impactaría sobre los sistemas legales en todo el mundo.

Y el neurocientífico Michael Gazzaniga, de la Universidad de California en Santa Barbara, afirma que pruebas neurocientíficas ya se han utilizado para persuadir a jurados a decidir sentencias, y que los tribunales han admitido los resultados del uso de técnicas de imagen cerebral durante juicios para apoyar peticiones que justificaban actos criminales basándose en la demencia de los implicados.

Neuroarmas y neurosociedad

Recientemente, en Estados Unidos se han invertido millones de dólares en universidades para investigaciones neurotecnológicas. El MIT, por ejemplo, recibió 350 millones de dólares para el Instituto McGovern de investigación cerebral y, en la última década, el National Institute of Health dobló su presupuesto, alcanzando los siete mil millones de dólares para el estudio de enfermedades del sistema nervioso.

Por otro lado, tanto empresas privadas como agencias de inteligencia están invirtiendo mucho dinero en ese intento de aplicación de los conocimientos generados en neurociencia para utilizarlos en su beneficio. El estudio, por ejemplo, de la base neurobiológica de la toma de decisiones es de suma importancia para los ejecutivos de las empresas. Y en la elaboración de los anuncios de productos y mercancías, la utilización de esos conocimientos también está adquiriendo una gran importancia.

El posible uso de los conocimientos neurocientíficos en el campo de batalla es más preocupante. Los ejércitos modernos están desarrollando ‘neuroarmas’ que pueden ir desde la eliminación de contenidos de la memoria hasta las armas neurotóxicas que pueden transformar los estados de ánimo, producir cambios psicológicos e incluso eliminar al enemigo. Recordemos lo sucedido en Chechenia el 26 de octubre del 2002, cuando las fuerzas rusas OSNAZ introdujeron un gas que mató tanto a terroristas como a rehenes en un teatro de Moscú.

Ejemplo de una imagen por resonancia en tres dimensiones. Fuente: Wikimedia Commons.
Ejemplo de una imagen por resonancia en tres dimensiones. Fuente: Wikimedia Commons.
Aparte de sus aplicaciones médicas, la neurotecnología está invadiendo otros terrenos, como las finanzas, la mercadotecnia, la religión, la guerra o el arte. Estamos entrando en lo que Zack Lynch ha llamado ‘la neurosociedad’.

Aún queda por conocer lo más importante

Aunque durante mucho tiempo el descubrimiento del genoma humano ha centrado la atención del público creando numerosas expectativas futuras, la neurociencia ha ido avanzando y despertando asimismo la impresión de que se avecinan importantes descubrimientos. Las técnicas de neuroimagen, los psicofármacos, las interfases entre el cerebro y las máquinas, las técnicas de estimulación cerebral, los implantes de células troncales en el cerebro o las posibilidades que se abren con la terapia génica están hoy en todos los medios de comunicación.

En algunos casos, las técnicas de neuroimagen han podido detectar idearios racistas, diferenciar contenidos falsos y verdaderos de la memoria o el contenido de algunos pensamientos. Aunque estos datos son aún muy preliminares, sin embargo ya nos están indicando por dónde se orientarán los próximos hallazgos en este campo cuando mejore la resolución espacial y temporal de las técnicas que hoy se utilizan.

A pesar de todos estos avances, no podemos olvidar lo que aún falta por saber. Hace ya siete años, once conocidos neurocientíficos alemanes publicaron un Manifiesto sobre el presente y el futuro de la investigación cerebral. En él hablaban de tres niveles distintos: El nivel superior que explica la función de grandes áreas cerebrales; el nivel medio que describe lo que ocurre en las asociaciones de cientos o miles de células nerviosas en el cerebro; y el nivel inferior que abarca los procesos a nivel celular y molecular. Según estos neurocientíficos hemos avanzado significativamente en los niveles superior e inferior, pero no en el nivel medio, cuando precisamente son las asociaciones o redes neuronales la base de los procesos mentales.

Con qué reglas trabaja el cerebro; cómo refleja así el mundo, de manera que la percepción inmediata y la experiencia pasada se fundan; cómo la acción interna se vive como su acción y cómo planifica las acciones futuras, todo esto seguimos sin entenderlo más que en sus comienzos. Tampoco está claro, dicen los neurocientíficos alemanes, cómo podríamos investigarlo con los medios de que disponemos hoy.

Aparte de esto, queda por conocer lo más importante: cómo se pasa de las descargas neuronales a la consciencia; con otras palabras, cómo es el paso de lo objetivo a lo subjetivo, algo que se considera por muchos autores el problema más difícil en neurociencia. Es el antiguo enigma de la relación cerebro-mente.

Pero todo esto, como dije anteriormente, pertenece a lo que podíamos llamar la revolución neurocientífica objetiva, mientras que lo que, a mi juicio, es más relevante es lo que denomino revolución neurocientífica subjetiva, de la que trataremos a continuación.

Una cuarta humillación

Y digo que la revolución neurocientífica subjetiva es más relevante porque va a modificar de manera considerable la opinión que tenemos sobre el mundo que nos rodea y sobre nosotros mismos. El título de esta conferencia me vino a la mente cuando releí una pequeña obra de Sigmund Freud, el gran psicólogo vienés, titulada "Una dificultad del psicoanálisis", en la que Freud hizo la reflexión de que el ser humano había sufrido a lo largo de la historia tres humillaciones importantes en su amor propio.

La primera, la de Nicolás Copérnico en el siglo XVI, que había acabado con el geocentrismo, es decir, con la idea de que la tierra era el centro del universo y de la creación. La tierra no era más que un planeta, y no de los más importantes, del sol. Hoy esta idea no sólo está confirmada, sino que sabemos que el sol no es más que uno de los millones de soles que componen una de las muchas galaxias que existen, por lo que la importancia de la Tierra ha ido disminuyendo a pasos agigantados.

Charles Darwin. Fuente: Wikimedia Commons.
Charles Darwin. Fuente: Wikimedia Commons.
La segunda humillación provino del biólogo inglés Charles Darwin en el siglo XIX, con su teoría de la evolución, que hoy nadie pone en duda excepto algunos grupúsculos cristianos creacionistas en Estados Unidos. Aunque después de más de 150 años todavía hay personas que no han asumido lo que ella significa, o sea nuestra procedencia de animales que nos han precedido en la evolución. Esto significó sin duda un gran golpe a la idea de que éramos la perla de la creación divina, que habíamos sido creados de golpe por un soplo de la divinidad, como se dice en el Génesis. Con ello, la explicación de la Biblia pasó a ser lo que es: un mito o leyenda como muchas otras.

Para Freud, la tercera humillación vendría dada por su descubrimiento, que no fue tal, del inconsciente. El inconsciente ya había sido descrito a lo largo del siglo XIX por varios médicos naturalistas románticos alemanes, pero Freud hizo de él el centro de sus estudios y le dio una importancia que otros no le habían dado. El resultado de esos estudios fue saber que la consciencia era sólo la punta de un iceberg, y que debajo del agua se encontraba una inmensa mayoría de funciones que, a pesar de ser inconscientes, gobernaban y dirigían la conducta humana. La tercera humillación, pues, era que el ser humano no era ni siquiera dueño de muchos de sus actos. Hoy se calcula que de todas las operaciones que el cerebro realiza, sólo una ínfima parte, un uno o dos por ciento, es consciente; el resto se lleva a cabo sin que sepamos que se está realizando. Con otras palabras: probablemente Freud se quedó corto.

A mi entender, nos aguarda una cuarta humillación, de la que hoy sólo vislumbramos su comienzo: la revolución neurocientífica que está poniendo en entredicho convicciones tan firmes como la existencia del yo, la realidad exterior o la voluntad libre.

Temas todos estos que tradicionalmente no han sido objeto de estudio por parte de las ciencias naturales, convencidos como estábamos que eran objeto de la teología, la filosofía o, como mucho, de la psicología. Pero que hoy sí que se cuentan entre los objetos de estudio de la neurociencia para darnos a entender que hemos estado equivocados hasta ahora cuando dábamos carta de naturaleza a determinados conceptos que muy posiblemente eran y siguen siendo fruto de nuestros deseos.

El ser humano no tiene, por ejemplo, ningún motivo para pensar en la continuidad de su persona, de su yo, que considera que es el mismo desde la cuna a la tumba, sabiendo que nada ni en su cuerpo ni en su alrededor tiene permanencia. Y, sin embargo, ¿quién nos va a convencer de que no existe ese yo que subjetivamente está tan presente como la propia realidad exterior?

Los órganos de los sentidos nos han engañado desde siempre y lo sabemos, como ya lo sabían los filósofos griegos de la naturaleza de las colonias jónicas en Asia Menor. La neurociencia moderna nos dice que ni los colores ni los olores, ni los gustos ni los sonidos existen en la naturaleza, sino que son creaciones del cerebro. Sin embargo, ¿quién no está convencido de que esas ‘proyecciones’ del cerebro no son tales y que las cualidades de los órganos de los sentidos son parte de la realidad que percibimos?

No obstante, ya en el pasado Descartes, por ejemplo, en el siglo XVII había dicho que las cualidades secundarias de las cosas, colores, sonidos, gustos, olores, etc., no existían fuera de nosotros, sino en nosotros como sujetos sintientes. Y el filósofo napolitano del siglo XVIII Giambattista Vico escribía en su libro "La antiquísima sabiduría de los italianos": “Si los sentidos son capacidades activas, de ahí se deduce que nosotros creamos los colores al ver, los gustos al gustar y los tonos al oír, así como el frío y el calor al tocar”.

Revisión del concepto de realidad

El filósofo inglés Charli Broad decía que el cerebro es como una válvula reductora que filtraba el inmenso caudal de datos que fluía desde los órganos de los sentidos al cerebro. Además, los propios órganos de los sentidos perciben sólo una pequeña parte de la realidad. Por eso, desde el punto de vista neurofisiológico, llamar realidad a lo que percibimos es completamente inadecuado y sin sentido.

Y el filósofo irlandés George Berkeley decía que sólo conocemos lo que percibimos, de manera que sus contemporáneos discutieron si cuando caía un árbol en el bosque y nadie estuviera presente para escucharlo haría algún ruido o no. Por lo que hoy sabemos, indudablemente no habría ningún ruido, ya que el sonido no es ninguna cualidad de la realidad absoluta, sino sólo de la nuestra.

La conclusión que podemos sacar de todo esto es que cuando hablamos de materia, del mundo material, parece que nos estamos refiriendo a una realidad subyacente, cuando de hecho nos referimos en gran parte a imágenes de nuestra mente.

En uno de los escritos filosóficos hindúes, el llamado Ashtavakra Gita se dice: “El mundo que de mí ha emanado, en mí se resuelve como la vasija en el barro, la ola en el océano y el brazalete de oro en el oro de que está compuesto”. Como es sabido, en los Vedas hindúes el mundo, así como el yo, son considerados maya, esto es, ilusión. Y los Vedas se remontan a unos 2.000 años antes de nuestra era.

En el Libro tibetano de la Gran Liberación, también llamado Bardo Thodol, encontramos la frase siguiente: “La materia se deriva de la mente o consciencia y no la mente o consciencia de la materia”.

Por cierto, en física cuántica se conoce que el acto de observar un fenómeno afecta a lo que se está observando, algo similar a lo que sabemos que hace el cerebro durante la percepción.

Uno de los escritores llamados constructivistas, Heinz von Foerster dice: “Objetividad es el delirio de un sujeto que piensa que observar se puede hacer sin él”. Este mismo autor llama la atención sobre el hecho de que tenemos unos cien millones de receptores sensoriales frente a unos diez billones de sinapsis en nuestro sistema nervioso, lo que interpreta como que somos 100.000 veces más receptivos a lo que ocurre dentro de nuestro cerebro que a las informaciones procedentes de los órganos de los sentidos.

El descubridor de la dietilamida del ácido lisérgico, LSD, Albert Hoffmann, fallecido hace sólo tres años a la edad de 102 años, decía: “Reconocí que todo mi mundo se basaba en mis vivencias subjetivas, que estaba dentro de mí y no fuera”.

El yo como cualidad emergente

Se han planteado tres argumentos a favor de que el yo es una construcción cerebral. En primer lugar, su ontogenia, o sea cuándo surge ese concepto en el desarrollo del ser humano. Al parecer, el niño no nace con ese concepto del yo, sino que se encuentra en la primera fase de su vida en un estado indiferenciado de fusión con el mundo, es decir, sin autoconsciencia. Es a partir de los dos años y medio o tres cuando surge esa impresión subjetiva de un yo propio que se diferencia del resto de la realidad y se enfrenta a ella. No deja de ser curioso que hablemos del yo y del mundo cuando ese yo es parte también de ese mundo.

En antropología se sabe que en comunidades humanas más primitivas se tenía una concepción de la persona o del yo esencialmente sociocéntrica, o sea ligada a la pertenencia al clan o a la tribu y, desde luego, mucho menos individualista que en nuestra cultura occidental. Algunos antropólogos consideran que el yo individualizado no es una idea innata, sino una noción que ha tenido un desarrollo histórico.

Entre los indios ojiwba, por ejemplo, una tribu de los algonquinos que todavía existe en algunas reservas, principalmente en Minnesota en Estados Unidos, el concepto que estos indios tenían de sí mismos no tenía nada que ver con el concepto occidental. No diferenciaban bien entre mito y realidad, entre ensueño y vigilia o entre humanos y animales.

El antropólogo Brian Morris es de la opinión que el yo en esencia es una abstracción y que se refiere más a un proceso que a una entidad. Mientras que el pensamiento occidental tiene un concepto del yo egocéntrico, en otras culturas este concepto es más sociocéntrico y en muchas de ellas el dualismo tradicional del yo frente al mundo está completamente difuminado.

Hay otro argumento que nos hace sospechar que el yo es una construcción cerebral. Para evitar que los ataques epilépticos que se producen en un hemisferio cerebral se propaguen al hemisferio del lado contrario por las fibras que unen ambos y que forman lo que se llama el cuerpo calloso, con doscientos millones de fibras, algunos neurocirujanos seccionaron el cuerpo calloso generando así lo que se ha llamado pacientes con cerebro dividido o escindido que fueron estudiados intensamente sobre todo en Estados Unidos.

Aparte de muchos otros fenómenos, uno de los resultados más llamativos de esta operación fue que estos pacientes tenían pensamientos independientes en cada hemisferio. El investigador que recibió en 1961 el premio Nobel por estos estudios fue el psicólogo norteamericano Roger Sperry y que decía lo siguiente: “Cada hemisferio parece tener sus sensaciones separadas y privadas, sus propios conceptos y sus propios impulsos para la acción. La evidencia sugiere que dos consciencias van en paralelo en ambos hemisferios de estas personas con cerebro escindido”.

Como vemos, Sperry aceptaba la existencia en estos sujetos de dos consciencias, una en cada hemisferio, lo que sugiere que en condiciones normales estas dos consciencias aparecen como una sola, por la predominancia de una de ellas o por la fusión de ambas.

Corte histológico del cerebelo al microscopio, dibujado por Santiago Ramón y Cajal. Fuente: Wikimedia Commons.
Corte histológico del cerebelo al microscopio, dibujado por Santiago Ramón y Cajal. Fuente: Wikimedia Commons.
En algunos pacientes esta situación creaba enormes conflictos, como, por ejemplo, que la mano izquierda, controlada por un hemisferio, cometiese un error y la mano derecha intentase corregirlo, o lo que es peor, que una mano abriese un cajón y la otra intentase cerrarlo. La conclusión de estas observaciones fue que en estos pacientes existían dos personalidades distintas, dos yos, con dos consciencias diferentes que se expresaban no sólo en las acciones, sino también en los pensamientos. Otra conclusión importante fue que la consciencia del yo tenía que estar ligada a las funciones de la corteza cerebral.

Esta división del yo en dos no es necesario que se produzca en los pacientes con hemisferios separados por el cirujano, La psiquiatría sabe hace mucho tiempo de casos de desdoblamiento de personalidad, como la que se describe en la película “Psicosis” de Hitchcock.

También se conoce un trastorno de personalidad múltiple que se atribuye a una violación incestuosa en edad temprana de estos pacientes. Se ha supuesto que el shock emocional que supone ser violado o violada por una persona de la propia familia puede conducir, según algunos autores, a una excitación tan grande de la amígdala, una región perteneciente al sistema límbico o cerebro emocional, que lleve a una inhibición por ésta de distintas partes del hipocampo, otra región relacionada con la memoria, generando así personalidades múltiples e independientes.

Se ha planteado la hipótesis de que todos nacemos con el potencial de desarrollar múltiples personalidades, y en el curso de un desarrollo normal conseguimos más o menos consolidar un sentido integrado de la personalidad. Algo de eso debe haber, pues si observamos el comportamiento, por ejemplo, de adolescentes normales cuando se encuentran con sus padres, con su novio o novia o con sus compañeros de juerga estos comportamientos son tan distintos que parece que proceden de distintas personalidades.

Resumiendo todos estos hechos podríamos decir que el yo es una entidad que desarrolla el cerebro como cualidad emergente, entidad con la que no nacemos, sino que se desarrolla a partir de la maduración de estructuras corticales y en interacción con el entorno, dependiendo, por tanto, de la cultura en la que la persona se encuentra.

¿Qué pasa con la voluntad?

Sin duda, nuestra civilización occidental ha acentuado enormemente esta cualidad del yo, generando individuos especialmente poco sensibles a los intereses colectivos. Precisamente por ser algo individual, que nos diferencia de los demás, también nos separa de ellos.

Otro dato que amenaza con minar la imagen que tenemos de nosotros mismos es el tema de la voluntad libre. Los datos de que hoy disponemos apuntan a que la libertad es una ilusión, una ficción cerebral. Nadie puede afirmar que estos datos sean definitivos, porque definitivo no hay nada en ciencia, pero son datos experimentales que nos dicen que no somos libres de tomar decisiones cuando estamos ante la posibilidad de elegir entre varias opciones. Antes de que tengamos la impresión subjetiva de voluntad, el cerebro se ha puesto en marcha de manera inconsciente.

Experimentos realizados con modernas técnicas de imagen cerebral han mostrado que esa actividad inconsciente del cerebro precede a la impresión subjetiva de voluntad nada menos que en seis segundos. Y, sin embargo, de nuevo la impresión subjetiva de libertad es tan fuerte que pensamos que la interpretación de los resultados de estos experimentos no puede ser cierta.

Se suele decir que libertad es la capacidad de hacer lo contrario de lo que realmente hacemos. Pero esto no es otra cosa, a mi entender, que tener grados de libertad, o sea una gama de opciones entre las cuales elegimos una. Estos grados de libertad son mayores mientras más desarrollado sea el cerebro, de manera que los humanos tenemos más grados de libertad que otros mamíferos y éstos más que los anfibios, etc. Pero si confundimos la libertad con los grados de libertad entonces todos los animales son libres por tener distintas opciones en su conducta. Lo decisivo no es que tengamos posibilidades de elección, sino por qué y cómo elegimos lo que elegimos y no otra posibilidad.

La ciencia nos dice que el universo está sometido a leyes deterministas, por lo que el físico Albert Einstein se preguntaba que por qué el cerebro tenía que ser una excepción y fuese la única parte de la materia del universo que fuese libre y no determinada como el resto.

Hoy en día muchos filósofos llamados compatibilistas piensan que a pesar de estar determinados como el resto del universo, los humanos somos libres siempre y cuando nuestras acciones surjan de nosotros mismos. Aquí se olvida lo que había dicho Freud de los condicionamientos inconscientes que dirigen nuestra conducta. En psicología no se dice que seamos libres si nuestra conducta está guiada por motivaciones inconscientes sobre las que el llamado yo consciente no tiene ningún control.

No deja de ser curioso el hecho de que sepamos que no tenemos ningún control consciente sobre lo que almacenamos en la memoria y, sin embargo, no nos preocupe este hecho, cuando precisamente desde el punto de vista de la supervivencia la memoria es mucho más importante que la libertad.

La falta de libertad ya había sido planteada en el pasado por el filósofo holandés Baruch Spinoza que decía que los hombres se consideraban libres porque ignoraban las causas que determinaban sus acciones.

La importancia de estos resultados es evidente. La existencia o no de libertad, libre albedrío o voluntad libre es también de enorme importancia para otras disciplinas, por ejemplo para la religión, ya que sin libertad el ser humano no es culpable de pecado, concepto clave y fundamental para las tres religiones abrahámicas: judaísmo, cristianismo e islamismo.

En jurisprudencia y en psiquiatría forense, el tema de la libertad es de gran relevancia, dado que de ahí se derivan los conceptos de responsabilidad, imputabilidad y castigo para los que delinquen. Pero la libertad es también importante en ética, en filosofía social y política, en la filosofía de la mente, en metafísica, en la teoría del conocimiento, en la filosofía de las leyes, en la filosofía de la ciencia y en la filosofía de la religión.

El cerebro y la espiritualidad

Otro tema que está siendo estudiado por la neurociencia es el tema de la espiritualidad. Desde que es posible provocar experimentalmente experiencias espirituales, religiosas o místicas estimulando determinadas regiones del lóbulo temporal pertenecientes al sistema límbico o cerebro emocional, la neurociencia ha entrado en un tema que tradicionalmente ha pertenecido a la teología. Se habla hoy, a mi entender equivocadamente, de neuroteología para referirse a la búsqueda de la espiritualidad en el cerebro. Y digo que equivocadamente, porque teología significa etimológicamente un tratado de dios, como si ya se diese por sentado su existencia, algo que la neurociencia no hace.

Pero lo realmente revolucionario, a mi juicio, es el hecho de que la materia, como el cerebro, sea capaz de producir espiritualidad. De ahí que yo al cerebro le he llamado “espiriteria”, una contracción de espíritu y materia. En cualquier caso, parece evidente que el concepto tradicional de ‘materia’ no debería ser aplicable al cerebro. Además, la separación dualista cartesiana entre espíritu y materia no tendría sentido.

Como vemos, en el pasado se consideraba inapropiado que la neurociencia se ocupase de las funciones mentales, antes llamadas funciones anímicas, o sea del alma, como lo está haciendo ahora. Hoy estamos al comienzo de un derribo sistemático de conceptos que, algunos de ellos, son pilares en los que se asienta nada menos que gran parte de nuestra cultura occidental.

De ahí que piense que se avecina una nueva humillación del ser humano, una revolución protagonizada por los resultados de la neurociencia. De nuevo, una ciencia está a punto de abrirnos los ojos a realidades que nada tienen que ver con las que hemos vivido durante siglos: éstas han sido producto de nuestro cerebro y las realidades que las sustituyan también lo serán. Pero ahora, soñar con una realidad independiente del cerebro humano será posible pero no real.

Nos llama la atención el progreso objetivo de la neurociencia, como el papel de la genética en varios trastornos mentales, los estudios de biología molecular que nos han explicado cómo determinados genes pueden llevar a producir síntomas clínicos. Admiramos los descubrimientos que muestran la producción de nuevas neuronas en el hipocampo, o los mecanismos moleculares asociados a la memoria y al aprendizaje. Hemos descubierto neuronas que son la base de la empatía, probablemente también del lenguaje y de la moralidad, como las neuronas espejo, pero los temas que he mencionado en relación con la revolución subjetiva van más allá porque van a cambiar la imagen que tenemos del mundo y de nosotros mismos. Las humanidades, junto con la neurociencia, tendrán que colaborar para diseñar una nueva imagen del ser humano que, sin duda, será distinta a la que hoy conocemos.

En suma: estamos ante una auténtica revolución de nuestras ideas: una revolución neurocientífica.


Esta conferencia fue publicada originalmente en el blog Neurociencias, que Francisco J. Rubia publica en Tendencias21, bajo el título "La revolución neurocientífica".



Jueves, 15 de Septiembre 2011
Francisco J. Rubia
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48.Publicado por luisa el 02/03/2012 21:42

hay tantas realidades como personas (o cerebros)... y siempre hay el polo opuesto a todo... me gusta, no me gusta, creo esto, no creo esto... el cerebro es el gran desconocido, y lo poco que se conoce, aún es de escándalo que no utilicemos muchas de las tecnicas o cosas que hay por ahi (pnl, coaching, eft) son tecnicas que te ayudan a realizar cambios cerebrales, a entenderte un poco más el porque tomas decisiones, el porque crees ciertas cosas y otras no, el porque tienes según que tendencias o gustos... sorprenderia a muchos la cantidad de manipulaciones que tenemos ya desde la infancia y ahora mas con tanta tv y publicidad o redes sociales.... yo he hecho varios cursos en pnl (por cierto, en http://clickemocion.com hay ofertas de estos temas muy buenas). En fin, a lo que iba, que hice varios cursos, del funcionamiento del cerebro entre otras muchas, y juer, estamos a años luz de conocer su funcionamiento lo primero, y lo segundo que mucha gente fliparia de la cantidad de cosas que se pueden hacer con el o cambiar. en definitiva... entre comillas... el cerebro "es un musculo " más que tenemos que ejercitar, y no hablo para tener más memoria o no, sino para conocerlo más, tal como podemos conocer otras partes de nuestro cuerpo y utilizarlo a nuestro favor. Y por cierto, a todas aquellas personas que trabajan, estudian o comparten nuevas maneras de poder avanzar y ayudar en estos temas, mi mas sincera enhorabuena!!!!

47.Publicado por José Ramón Vázquez Canteli el 30/12/2011 17:43

Desde mi punto de vista, si conoces al 100% las condiciones bajo las que se encuentra un ser humano, sabrás predecir con un 100% de certeza cómo va a actuar. Es decir, las condiciones externas en las que nos encontramos junto con nuestro subconsciente determinan al 100% nuestros actos. Ejemplo:

Son las 12.00 y Pepe tiene hambre, hay comida en la nevera, así que Pepe la abre, saca algo y se lo come.
Al día siguiente a las 12.00 Pepe tiene hambre de nuevo y como hay comida en la nevera, el saca algo y se lo come. Por la tarde, Pepe lee este artículo y piensa "¿que yo no soy libre? eso habrá que verlo"
Al día siguiente a las 12.00 Pepe tiene hambre, va a la nevera, pero recuerda el artículo que leyó y decide aguantar hasta la hora de comer para demostrar que él es libre de tomar sus propias decisiones. Lo que Pepe no sabe es que las condiciones cambiaron en el momento en el que leyó éste artículo de forma que en el momento en el que se acercó a la nevera y lo recordó, quedó determinado (por las nuevas condiciones y por su subconsciente) que Pepe esperaría hasta la hora de comer.

De repetirse esta situación un millón de veces en exactamente las mismas condiciones (algo muy dificil en este caso), Pepe haría exactamente lo mismo un millón de veces, aunque el creyese que podría haber hecho cualquier otra cosa.

Las condiciones externas en las que nos encontramos junto con nuestro subconsciente determinan al 100% nuestros actos.

46.Publicado por casa carmen e fernando el 30/12/2011 14:46

Tesis:

No me gustan las cosas

Antítesis:

Me gusta que me gusten y que no me gusten las cosas.

Esto crea y mantiene al sistema y al Yo a quien le gusta que le gusten o que no le gusten las cosas; la construcción de ese gusto se basa en una ética, en una moral contradictória, responsable por la realización del placer construido en el concepto del bien y del mal, de lo mejor y de lo peor, de lo cierto y de lo equivocado, beneficiandome con la felicidad y maleficiandome con la contrariedad que construyo en ese concepto.

Gustarme que me guste me lleva a creer que soy mejor.

Ej.: Cuando califico o descalifico las diferencias, afirmo que mi elección es la mejor.
Lo mejor soy Yo.

Síntesis

“Dios no ama ni odia. Dios Es”!
Spinoza

Soy una cosa diferente y hago parte de un conjunto diferente (humanos) donde todos –dentro del mismo conjunto- son iguales y diferentes entre si y, consecuentemente, de los otros conjuntos de diferentes cosas, cada cual con características propias donde Dios Es de acuerdo con esas características.
Cuando la emoción de felicidad se manifiesta y fluye de mi masa de energia concentrada, es Dios siendo através de esta masa. De lo contrario, vuelvo al punto de partida y me distingo de lo diferente en condición de superioridad o inferioridad.

En este punto, la tesis pasa a ser la existencia de Dios como verdad absoluta; la antítesis: la negación de la existencia de Dios como creador de nada, como afirmó, recientemente, el físico Stephen Hawking: “la vida se hizo de la nada”; y la síntesis: Dios no creó nada porque él es la propia creación en movimiento.

La no-existencia de Dios implica la vuelta al Yo, a quien le gusta que le guste y que no le guste.

Cuando califico o descalifico las diferencias, afirmo que mi elección es la mejor.
“Para lo que no puede decirse, debe callarse”
Wittgenstein

Cuando me refiero a las diferencias, a priori me refiero a Dios, de lo contrario, expreso el vacio.

El Bien y el Mal.

Tesis:

Bondad y Maldad no existen.

Antítesis:

Existe el deseo de felicidad que construyo en el amor o en la venganza, por opción o por incapacidad.
No existe Diablo. El Mal es la felicidad que siento cuando lo diferente sufre y el Bien es la felicidad que siento en el amor, en el respeto y en la compasión hacia las diferencias.

Síntesis

La Felicidad Es Manifestación Divina.

Dios es el libertador y me libera del eterno retorno, de la prisión del Yo que construyo al gustar de que me gusten o que no me gusten las cosas.

La tierra es el núcleo de un átomo de una celula de un órgano del infinito cuerpo de Dios.

“Dios Es”.
amorvaidadefelicidade.blogspot.com

45.Publicado por Felipe Gómez el 30/12/2011 07:15

Esto no es mas que una creencia de proporciones apocalípticas, como algun dia caera la psiquiuatria, asi tambien caea esto!!!!, no entiendo como es posible compararse con una cuarta humillacion cuando no tiene la grandeza!!!. que decepcion de articulo y lo peor es que hay gente que cree que puede ser posible, ojala que el autor asi como lee a Freud de las humillaciones leyera un poco mas de psicoanalisis!!!!

44.Publicado por misra el 30/12/2011 05:46

La verdadera 4ta humillación es cuando seamos consientes de que no somos el yo y que tampoco somos el cuerpo físico ni tampoco la mente Quieres saber que tan profundo es el hoyo del conej0? Y q hay de malo en no ser nada en no tener voluntad propia no pasa nada lo único que se daña es el EGO en realidad es lo único que se interpone para que la verdad salga a la luz

43.Publicado por albornes el 29/12/2011 11:53

Nada nuevo.No llegaremos a ninguna deseada conclusión porque no existe algo firme e inmutable en nuestra consciencia.Yo me fijaria mas en la virtualización dominate actual y me preguntaría sobre el nivel de recusirvidad posible en la interpretación de la realidad.Mirarnos el ombligo no nos llevara a ningun sitio.Espero mas de la astronomia y la fisica.Quizas encontremos no muy tarde respuestas en estas disciplinas mas divertidas porque vengan de otras civilizaciones.

42.Publicado por carlos el 29/12/2011 07:35

Las uvas estan verdes...y en este tema, yo diria, que no estan...el dia que un robot-androide, fabricado por un ser humano, logre descubrir, los secretos, de su origen, el como, con que, y para que fue creado, tendremos alguna chance, y ese dia, ya no seremos humanos...

41.Publicado por Marta el 29/12/2011 06:36

Peca de todo lo que se ha producido últimamente, mucha pose de ciencia, pero nada de científico!
Claro que llega a conclusiones muy plausibles... demuestra las premisas kantianas!... El mundo es subjetivo, la realidad no existe por fuera del ser pensante!... eso ya es antiguo!... y finalmente tan antiguo como Platón. Que las ideas del mundo son antes que el mundo, e incluso lo substituyen, es lo mismo que ha repetido la cultura occidental a través de su historia. Mas de lo mismo, y ahora en tono apocalíptico!... con demostraciones científicas que no llegan a perfilarse en todo el texto. Vaya decepción.

40.Publicado por ISABEL S.S. el 06/12/2011 05:53

Cientos de científicos experimentan diariamente para comprender el cerebro; cada nuevo descubrimiento nos da una perspectiva diferente y mas profunda de los mecanismos que nos hacen funcionar y las explicaciones de las conductas que manifestamos. La neurociencia facilita y agiliza procesos de curación, y en un futuro abarcara muchas mas áreas, podremos modificar el funcionamiento de nuestros cerebros a voluntad hasta transformarnos en individuos totalmente diferentes, pero que dictara hasta donde y que tan rápido podemos hacer esas modificaciones. Se tendrá que considerar la salud individual por supuesto, pasar exámenes médicos, pero fuera de eso habrá reglamentación por país o habrá un numero de normas que serán aplicadas mundialmente, tendrá que haber un consenso ya que absolutamente toda la perspectiva humana cambiara.

39.Publicado por Oscar Andrés Arroyo el 30/11/2011 13:51

FORMIDABLE ARTÍCULO!! Felicitaciones! No puedo más que maravillarme de la precisión con la interactúa nuestro organismo. Eso es prueba inequívoca lo que las Neurociencias demuestran: NADA ES CASUALIDAD... NI UN BOOM O BIGBAN! Tiene que haber sido dirigido por una mano inteligente. Me desagradan las 'Ideas Creacionistas' que arguyen que el universo fue creado en 6 días de 24 horas, es algo hasta científicamente probado como imposible. Los 'Días' de creación duraron miles y miles de años de 365 días. EXCELENTE ARTÍCULO! Algo que puede llamarte la atención es que sí hay científicos quienes afirman que existen pruebas que demuestran que sí 'aparecimos de golpe' ó 'súbitamente'. GRACIAS POR EL ARTÍCULO. También soy Especialista en NCA & PNL. Odio la religión y su fatuidad... no obstante las Neuorciencias están probando y resaltando que el cerebro no es fruto de la casualidad sino de una creación inteligente.

38.Publicado por ROSALIO el 04/11/2011 03:14

para mi entender esta revolucion apenas inicia, ya se maneja mucho la terapia fisica neuronal, que es entre otras aplicaciones para mejorar nuestra capacidad de juicio, impulsada por cientifico español PASCUAL LEONE.

37.Publicado por Gustavo Rozas Valz el 26/10/2011 22:46

Estimado Laid NeDrove. Comienzas con una réplica interesante, recreando un ejercicio filosófico interesante por cierto, de cuestionamiento fundamental por parte de Descartes.... Hasta este punto intuí el prolegómeno de una refutación seria y para leerse con extremo cuidado...

Disculpa, pero luego de eso, pasar a exponer posibles explicaciones especulando acerca de fantasiosas identidades como genios malignos, Dioses y almas, es adentrarnos en el pantanoso terreno de las más fantásticas arbitrariedades, declaraciones de parte y hasta dogmas de fé...

Compañero, las limitaciones humanas para percibir, ya fueron denunciandas mucho antes de Descartes, por personas, sin duda como él, más inteligentes y racionales que nosotros.... Eso no ha impedido, que el ser humano, a pesar del retraso cultural de las religiones y sus estructuras de poder político y económico, haya profundizado en sus estudios acerca de la realidad, trascendiendo incluso ( en base a las matemáticas ) a las limitaciones naturales impuestas a nuestros sentidos...

Hoy, la ciencia tiene claramente definidos sus objetivos.Explicarnos el cómo del funcionamiento de las cosas y una explicación de la realidad, en base a modelos sustentables... La comunidad científica, tiene claro que existe un límite natural para el proceso de observación y experimentación, más allá del cual, al no haber transferencias de energía ( necesarias para la experimentación y observación ) no es posible conocer más, por encontrarnos con el grano básico, el pixeleo de la realidad conocible, observable...

Y para quienes quieran encontrar en esa realidad subyacente, que no tendría que preocuparnos porque está fuera de nuestro alcance, un fundamento para entidades o deidades, dotadas de conceptos antropocentristas como, creación, propósitos, voluntades, que decir, sino decepcionarlos; porque es justamente ese último reducto inasible de la realidad, el peor lugar, para especular acerca del dinámico escenario inherente a un proceso de " creación", " propósitos" y " voluntades" conceptos humanos todos ellos, surgidos de nuestra visión particular del mundo y hasta de nuestro razonamiento primordial, basado en la simbología linguística y en los procesos básicos de observación que nos permiten los " sentidos"( condiciones apriorísticas como nos ha sido conocer el mundo ) y su interpretación en lo más recóndito de nuestros cerebros.

Saludos.

36.Publicado por helena hinarejos el 26/10/2011 19:56



http://eeskenazi.blogspot.com/2011/07/lo-inconsciente-descubrimiento-o.html

35.Publicado por Laid NEDROVE el 25/10/2011 06:27

Nedrove
En respuesta a Gustavo Rozas Valz, y a todos aquelos que comparta esa sensata opinión que aquí cuestiono.

Tienes buenos argumentos para defender la postura "sin cerebro no hay conciencia" sin embargo, existe una alternativa que escapa al acostumbrado hábito de la conciencia dentro de la cultura.
Descartes intentó partir en su filosofía desde una base verdadera, y para ello, desconfió en primer lugar, de los 5 sentidos, uno por uno. Luego, desconfió del sentido interno, la razón, porque existe la posibilidades de que un genio maligno, engañe también al sentido interno. Para poder avanzar, recurrió a un garante que neutralizara al genio maligno, es decir, Dios como idea.
Note que nuestra capacidad es limitada, incluso dentro del ambiente platónico de las ideas.

Esta mención a la que recurro, manifiesta la limitación humana para percibir. Esa limitación sin embargo, sólo es posible en soledad y abandono. Pero a la hora de contar con compañía, ya se trate de Dios como idea, o como ese tibio calor reconfortante que empequeñece a todos los pesares.

Ahora bien, Considere esta posibilidad: El cerebro es el nexo con el conocimiento milenario del alma, y de su conexión con la comunión de todas las almas habidas y por haber, Dios. Vamos mas lejos aún: Cada alma es capas de guiar a su ser vivo con la capacidad de reiniciar el día y hacerlo hasta conseguir el mejor resultado posible en cuanto al karma de su ser vivo. Por supuesto que el ser vivo tiene la sensación de que su tiempo es continuo.

¿que tal si el genio maligno existe? ¿qué tal si nos crea una sensación de realidad opuesta a la intuición con el propósito de limitar nuestra capacidad por ser víctima de vicios como la ambición? ¿estarías preparado para enfrentar esa realidad?

Advertencia, una vez que sabes un poco de verdad, las cosas cambian. Una vez que conoces a tu alma y su pasado, todo toma sentido. Si estas listo para hacerlo, toma un consejo: se paciente y conductivo/a, pues cambiarás la indignación por lástima. (análogo a procesar un disco de dos TB en una pemtium 1 con DOS, tomando tu tiempo y con paciencia, pues no olvides que tu alma es responsable de esas situaciones extrañas que escapan a la lógica)

Les comparto la argumentación en mi blog a quién le interese, en estos día iré subiendo desarrollos de meses atras. Los invito a revatir todo lo que plantéo. Si no pueden demostrar que estóy equivocado, les garantizo que el mundo tiene esperanzas positivas, y que la muerte no es el final, ahunque no es razón para sacrificar la vida en un culto pagano. nos vamos a divertir mucho, se los garantizo

http://etica3c.blogspot.com/
http://etica3c.blogspot.com/://

34.Publicado por soledad el 29/09/2011 03:23

cuando necesites a DIOS el va a estar a tu lado tus descubrimientos no hacen mas que exaltar la gran creacion de nuestro buen DIOS la maravilla que somos tla complejidad y la maravilla de lo que somos solo me lleva a dar gracias y recordar las palabras de la palabra de DIOS valga la redundancia que dice "La sabiduria de los hombres es necedad para DIOS" con todo respeto Bendiciones

33.Publicado por Yo mismo el 23/09/2011 21:48

En resumen: si el hombre no es capaz de aprehender correctamente la realidad es que ésta no debe de existir... ejem, ejem. Una flor será blanca para un humano y ultravioleta para una abeja sin dejar de ser la misma flor. Percepción no es realidad, ¿y qué?

Neguemos la objetividad de nuestra especie de una vez por todas, de acuerdo (obviamente hay gente a la que le hace mucha falta), pero inferir de ahí que es la realidad la que no existe es como si un ciego negase mi cuerpo porque no lo puede ver o un sordo mi propia voz: es sencillamente una muestra más de narcisismo humano.

Y, dicho sea aparte, el darwinismo no sólo ha sido criticado por el creacionismo y la teoría del diseño inteligente... Ningún dogmatismo es bueno (y mucho menos en Ciencia): El darwinismo clásico fue prácticamente falsado por evidencias empíricas (registro fósil, por ejemplo), lo que obligó a elaborar "adaptativamente" corrientes neodarwinistas (como también nacieron los neoliberales en Economía) que, a su vez, fueron discutidas en su momento(¿no es ése el origen de las "especies científicas"?).

Se ha demostrado matemáticamente que la selección natural no puede ser el único motor en la generación de especies (y lo que matemáticamente no puede ser pues es imposible). Nadie en su sano juicio negaría que sea uno de los motores pero, necesariamente, ha de haber otros que no se contemplaban en el esquema puro darwinista (demasiado burdo desde la perspectiva actual).

Resulta algo frustrante, la verdad, que los autodenominados divulgadores de la ciencia obvien tan a menudo el hecho de que ésta no es más que una discusión constante y perpetua (a no ser que seas cienciólogo, claro). Y es escalofriante que este texto haya sido conferenciado... Hoy mismo oí la noticia del descubrimiento de unas partículas capaces de viajar a velocidades superiores a las de la luz... Que algún medium se lo cuente a Einstein, por favor.

Y gracias, Laonardo, por tu comentario: Los que se precipitan tropiezan inevitablemente, sí.

32.Publicado por Nikus el 21/09/2011 11:29

qt[Recordemos lo sucedido en Chechenia el 26 de octubre del 2002, cuando las fuerzas rusas OSNAZ introdujeron un gas que mató tanto a terroristas como a rehenes en un teatro de Moscú.]

Hay que corregir un insignificante error: Moscú no está en Chechenia.

31.Publicado por Sergio el 21/09/2011 09:58

Exacto, Paco. Hay encuentro yo una de las claves del monumental error del mecanicismo: la confusión de voluntad con la precepción. El experimento de Libet y otros de la misma línea que intentaron demostrar la inexistencia del libre albedrío, se basaban totalmente en esta confusión. Yo chasqueo los dedos. Los chasqueo cuando yo quiero. Pero mi cerebro, claro, solo percibe que los he chasqueado después de haberlos chasqueado. La sensación de que algo se produce solo puede darse después de que este algo se haya producido y no antes. Eso es lo que registran las máquinas. Pero yo he chasqueado los dedos en ese momento y no en otro porque decidí hacerlo en ese momento y no en otro. Causa risa pensar que un despiste en la interpretación de una lucecita en la pantalla haya llevado a toda una pléyade de científicos a tirar por la borda la filosfía de miles de años.
Por último, no dejo de asombrarme de algunos comentarios, llenos de una supuesta espiritualidad que supuestamente coincide con la del autor del artículo; ¡por el amor de diós! Sin libre albedrío, no hay espiritualidad que valga, ni budista, ni cristiana ni de ningún otro tipo.

30.Publicado por Paco el 20/09/2011 17:18

"Aquí se olvida lo que había dicho Freud de los condicionamientos inconscientes que dirigen nuestra conducta. En psicología no se dice que seamos libres si nuestra conducta está guiada por motivaciones inconscientes sobre las que el llamado yo consciente no tiene ningún control".

Esto es una soberana tontería: además del inconsciente existen el yo y el super yo, que digo yo que algo tendrán que decir.

¿Y qué importa que las neuronas se ponan en marcha antes de que percibamos nuestra voluntad? redefine la "voluntad" como la "percepción de la voluntad". Sigue estando ahí y puede cambiar en un sentido o en otro.

¡Qué cantidad de errores lógicos!

29.Publicado por salamandra el 20/09/2011 09:11

He leido su artículo y en su conjunto me parece correcto y acertado. Cuando se trata de la materia que usted domina se aprecia un profundo conocimiento pero cuando atañe a otras disciplinas comete algunos errores que no puedo dejar de comentar.

Me parece correcto llamarlo cuarta revolución pero no así cuarta humillación, porque en realidad considero que para los que pueda suponer dicha humillación son en realidad los que todavía no han aceptado la tercera. Por suerte hay una propuesta de eliminar el creacionismo y el diseño inteligente en Inglaterra, Estados Unidos ya es otro tema.

En cuanto al artículo, considero que por falta de información, comenta que estos temas no han sido investigados. Lo cierto es que se trata de la dedicación de psicólogos investigadores y de psiquiatras, si bien es cierto que están muy limitados por el avance de la medicina en este campo y por lo tanto como bien afirma cuando se disponga de mejores medios se podrán determinar y entender multitud de procesos.

Otro de los puntos en los que incurre en un error, a mi entender grave, es cuando habla del determinismo. Einstein era determinista, esto le llevó a que la mitad de su vida la dedicase a luchar contra las teorías posteriores a él, mecánica cuántica(como nombre genérico y actual). Como ejemplo, por si tiene interés, le puedo citar la "Relación de indeterminación de Heisenberg", que en resumen es que no se puede medir posición y velocidad de manera simultánea y por lo tanto es imposible determinar el estado exacto de un sistema por simple que sea. No voy a entrar en más detalles porque es un campo difícil de comprender y además hay muchas más demostraciones y teorías posteriores a la citada.

Un saludo.

PD: No soy Físico ni Psicólogo pero tengo relación con ambos.

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