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La sensación de sentirse observado fortalece los juicios morales

Aunque no sea del todo consciente, impulsa a expresar mayor desaprobación hacia las transgresiones ajenas, revela un estudio


Las personas son más propensas a condenar el mal comportamiento de otros cuando se sienten observadas, revela un estudio realizado por especialistas de diversas universidades. Cuando las personas creen que alguien las mira, aunque no sean del todo conscientes de esta sensación, tienden a expresar una desaprobación mayor hacia las transgresiones morales que las que no se sienten observadas, constataron los investigadores. En relación con la religión, aunque los resultados obtenidos no prueban que la fe en la existencia de un dios crítico o que “juzga” esté relacionada con el comportamiento cooperativo, sí que demuestran que en el ser humano se da un proceso mental sensible a los juicios de presencias no del todo conocidas o no del todo vistas, afirman los autores del estudio. Por Marta Lorenzo.



Foto: furryscaly. Fuente: Everystockphoto.
Foto: furryscaly. Fuente: Everystockphoto.
Los seres humanos son más propensos a condenar el mal comportamiento de otros cuando se sienten observados, revela un estudio reciente, realizado por el investigador Pierrick Bourrat, del departamento de filosofía de la Universidad de Sidney, en Australia, en colaboración con Nicolas Baumard, de la Universidad estadounidense de Pensilvania y Ryan McKay, de la Universidad de Londres.

La investigación, que ha aparecido detallada en un artículo de la revista Evolutionary Psychology, confirmó la predicción de que las personas que creen que alguien las observa, aunque posiblemente no sean del todo conscientes de esa sensación, tienden a expresar una desaprobación mayor hacia las transgresiones morales que las que no se sienten observadas. Esta expresión aumentada estaría relacionada con la percepción de la propia reputación.

Doble autoconciencia implicada

Según se explica en un comunicado de la Universidad de Sidney, para probar su hipótesis, los investigadores presentaron a una serie de personas dos situaciones en las que se producían sendas transgresiones morales: la acción de quedarse con el dinero de una cartera ajena encontrada, y la de falsificar un currículum.

A la mitad de los participantes en la prueba se les mostraron estas situaciones en un papel en el que, además, aparecía la imagen de unos ojos, mientras que al resto de los participantes se les presentaron las mismas situaciones, en este caso acompañadas por una imagen de flores.

Los individuos del primer grupo, que vieron los ojos en el papel, evaluaron ambas acciones como moralmente menos aceptables que aquéllos que habían visto flores. Según explica Pierrick Bourrat, de estas reacciones puede concluirse que: “las señales de vigilancia –representadas por la imagen de los ojos- habrían activado las normas morales interiorizadas de los participantes, también conocidas como autoconciencia particular”.

Ryan McKay, co-autor del estudio. Fuente: Universidad de Londres.
Ryan McKay, co-autor del estudio. Fuente: Universidad de Londres.
“Adicionalmente (dado que esta primera reacción no excluiría a una segunda) dichas señales habrían activado también mecanismos mentales implicados en la creencia de que un determinado comportamiento está siendo observado. En este caso, se habría puesto en marcha la llamada autoconciencia pública, que es la impresión de que las acciones personales se ajustan o no al estándar de las normas morales aceptadas”, señala el investigador.

“La gente que demuestra un apoyo explícito a los modelos compartidos de comportamiento estaría motivada por un deseo de mantener su reputación. El hecho de no expresar dicho apoyo a las normas morales puede generar suspicacia en otros”, añade Bourrat.

Influencia de presencias no conocidas

La evidencia de que los individuos regulan sus expresiones públicas acerca de juicios morales en función de si se sienten o no observados, así como del efecto de esta observación en su propia reputación, sugiere que este tipo de declaraciones juega un importante papel en el comportamiento cooperativo.

Por otro lado, las constataciones realizadas en el presente estudio vierten luz tanto en la política como en la religión. Según Bourrat: “Todos estamos familiarizados con los políticos que expresan puntos de vistas sobre temas morales en entornos privados o en el entorno de su propio partido, y otros puntos de vista mucho más condenatorios sobre esos mismos temas cuando hacen declaraciones públicas”.

En lo que se refiere a la religión, el presente estudio forma parte del proyecto Explaining Religion (EXREL) o “Explicando la religión”, una iniciativa de investigación interdisciplinar subvencionada por la Comisión Europea, con la que se está intentando comprender tanto las características universales de las tradiciones religiosas como los mecanismos cognitivos que subyacen al pensamiento y al comportamiento religiosos de los seres humanos.

Este proyecto tiene cuatro objetivos científicos principales: caracterizar con precisión los elementos básicos de todas las religiones, establecer las causas principales de la religiosidad, definir las variaciones en el grado de elaboración de cada elemento del repertorio de las diversas tradiciones religiosas, y desarrollar modelos de simulación de las transformaciones que, en el futuro, podrían sufrir sistemas religiosos específicos.

Aunque los resultados obtenidos en la investigación de Bourrat y sus colaboradores no prueban que la fe en la existencia de un dios crítico o que “juzga” esté relacionada con el comportamiento cooperativo, sí que demuestran que en el ser humano se da un proceso mental sensible a los juicios de presencias no del todo conocidas o no del todo vistas, afirman los investigadores.

Modificación de juicios, y de comportamiento

El condicionamiento de la “sensación de ser observados” en la expresión de los juicios morales constatado en este estudio hace recordar los resultados obtenidos en una investigación anterior, concretamente de 2010, en este caso realizada por científicos de la American University de Washington y publicada por el Journal of Criminal Justice.

En esta investigación se estableció, a partir de datos de la denominada General Social Survey, que, al menos en Estados Unidos, la afiliación a cualquier doctrina cristiana suponía un incremento de la propensión individual a apoyar la pena de muerte, en comparación con individuos no religiosos.

Por otro lado, estudios anteriores han demostrado que, además de a los juicios, la percepción de la existencia de un dios que “observa” o que es crítico puede afectar a los comportamientos morales. Es el caso de una investigación reciente, llevada a cabo por científicos de la Universidad de Oregón, en Estados Unidos, con 100 estudiantes, en la que se estableció que el temor a Dios puede propiciar comportamientos morales.

En 2010, además, un estudio realizado por científicos de la Universidad de Queens en Belfast, reveló que niños y adultos modificaban su comportamiento, si se creían observados por algún agente sobrenatural.




Martes, 26 de Julio 2011
Marta Lorenzo
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Nota

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1.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 27/07/2011 10:48
Me llama la atención que un tema de evidente importancia para la psicología que define la moral, ora una moral fisiológica (inconsciente), ora una psicológica (intersubjetiva y basada en una unidad de conciencia), se haya ubicado el tema en TENDENCIAS DE LAS RELIGIONES.

El sentido que se da de lo religioso es, poco más o menos, la religiosidad como fenómeno instituido a partir de ciertas propensiones morales (psicológicamente inciertas) de las que la religión no es, generalmente, sino una distancia moral, y no, precisamente, la moral misma. Por esa vía, se logrará, en el mejor de los casos, una teoría de la moral limitada a la confección de un plano moralmente imperfecto y en extremo limitado a la ideología que, por principio, debiera ser discutida; esta es, el principio a partir del que hay diversidad moral, y no, por el contrario, su identidad. La naturaleza de los conflictos morales reside en una identidad conflictiva que crece de su raíz conjunta, el concepto solidario del que depende, justamente, su diferencia sustancial; es una variación sobre lo mismo con una diversidad que se expresa psicológicamente. No se puede pretender, pues, sociobiologizar la psique sin los objetos que definen la diversidad de una psique moral. El continuo de una psique social o moral es la preferencia de la que la psique o la moral dependen con una menor distancia. Y así es como son las psiques las que adoptan una forma moral dada o, en otros casos, exactamente la contraria; en definitiva, una forma moral psicológicamente incierta.

La identidad moral es, por definición, una identidad dialéctica con otro a partir del que discurren los cambios de la moral, lo que defino como el desplazamiento. De modo que una identidad personal con forma moral no puede ser la identidad de una “autoconciencia particular” sino, más bien, una diferencia sustancial con ella.

2.Publicado por yep el 28/07/2011 09:18
pero desde cuando los juicios morales son buenos??? bajo mi punto de vista cualquier juicio moral te relentiza en tu aprendizaje y te limita/condiciona en ciertas situaciones en las que deberias experimentar algo (bueno o malo ) de esta forma no lo experimentas y te "autoproteges inconscientemente" una proteccion que bajo mi punto de vista no es necesaria nunca ... quizas si en vez de vivir bajo unas "normas sociales" y bajo una doble moralidad (a la par bastante falsa!) intentamos empatizar mas con los que tenemos al lado y dejar de mirarnos el ombligo , veriamos que todo viene por la "identidad" que creemos que tenemos y que entra en conflicto con las cosas que realmente queremos :P

3.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 29/07/2011 10:38
Yep, estoy de acuerdo con usted salvo en que los juicios morales sí son indispensables para la vida y, principalmente, para la vida social; lo que no fuere la vida social es, en gran parte, una modificación de ésta. Si no hubiera esos juicios el aprendizaje carecería de profundidad emocional.

Usted parece haberse dado cuenta de ello al hablar de ralentizaje. Si la moral hace todo más lento es porque requiere de un mayor cuidado; la moral es profunda.

Si el aprendizaje no tuviera moral sería puramente intuitivo y seríamos unos autómatas naturales, semejante a algunos animales. No obstante, me inclino a pensar que muchos animales sí tienen moral; la moral no es algo únicamente humano.

Una filosofía del juicio no debe ideologizar su propio juicio, pues lo limita a sí, justamente, lo que la moral impide.

La idea de un juicio intelectual que no sea intrínsecamente moral es un paso conveniente pero falso sin una filosofía del límite del propio juicio; si bien el juicio es a priori es, asimismo, menos intelectual de lo que se pretende de él; el juicio sería una especie de espacio de autoconciencia o conciencia sin sensibilidad.

Como le ocurriera a Friedrich Nietzsche, uno de los más pensadores más brillantes que ha habido al respecto, si no el más brillante, se dejó tiranizar por una evolución (extramoral) que no dejaba de ser absolutamente deudora de su primer grado (moral).

Un saludo


4.Publicado por Aurelio Grande el 29/07/2011 21:36
Creo que cualquiera siempre redescubre algo que se repite desde cada generación que aparece en escena, y luego lo supone ingenuamente original; cuando es más de lo de siempre. Al verse observado, el individuo solo experimenta la reacción de sentirse vigilado y expuesto a un juicio o desaprobación pública, y esto no tiene nada que ver con una hipotética moral a priorí (del estilo socrático o kantiano), sino con el temor a la represión del sistema que domina el medio social - cuyos valores difieren en muchas culturas; entre algunas de manera diametralmente opuestas. Es que además, en materia de moral, públicamente los más inmorales se vuelven automáticamente moralistas, y debido a la simulación, muchas veces se interpretan equivocadamente a las personas. Nadie nace con imperativos o presupuestos morales y legales; esto se aprende por y para la convivencia social; el medio condiciona y , por cierto recortando las libertades individuales.
Antes de mencionar ciertos nombres como Platón - Hobbes - Kant - Nietzsche - Orwell - Peirce; etc., (recomendados) hay que leerlos bien, comprenderlos y contrastarlos con la realidad.
Saludos-

5.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 30/07/2011 17:01
Estimado Aurelio, dos acotaciones: El sentido de la moral es el sentido de toda proposición que lleve al otro predispuesto; el sentido de moral a priori, pues, es de la forma a partir de la cuál el otro se da. Si quiere usted, puede falsarlo con alguna moral no a priori que sea, contradictoriamente, contingente y no deudora con su primer objeto moral; lo espero con atención.

De quienes usted cita, sólo Kant, Nietzsche y, en cierto modo, Peirce, tienen visiones filosóficas de la moral con auténtica profundidad; ahora bien, sus visiones tienen innegables límites. No obstante, ninguno de ellos tuvo una idea clara de la moral; en el mejor de los casos, tuvieron una idea problemática de la moral.

La moral es a priori; no lo es su representación subjetiva. Ese es el problema de la moral.

Un saludo

6.Publicado por Alberto el 31/07/2011 14:30
Sentise observado, si realmente te observan, lo hacen es coartar la libertad individual de las personas cuando están en una estancia privada. Por otro lado, la mayoría no se apercibe de que le observan continuamente, y su comportamiento moral será resultado de su educación. Por ejemplo: ¿alguien tiene en cuenta las cámaras de la calle cuando están en un barrio de copas?. La memoria funciona 5 minutos y apaga la sesanción.

Pero sigamos. Nos observa en nuestra intimidad. ¿De que dependerá nuestros actos?. Para unos la masturbación es un pecado gravísimo, Para otros el pecado es no masturbarse.

Este artículo esta un poco mal. No tienen en cuenta que a la gente se olvida que le observan, y su reacciones son incoscientes.


7.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 01/08/2011 13:49
Aurelio Grande, he visto que ha participado en varios temas que tratan sobre la importancia de la moralidad y su relevancia. Mi postura al respecto no sólo está de acuerdo con dicha importancia y relevancia, sino que la llevo aún más lejos al hacer de la moral la condición por excelencia.

No hay diferencia moral que se extienda psicológicamente y no dependa de la continuidad psicológica de la que depende. De lo contrario, probablemente, no sólo no habría, efectivamente, moral, sino tampoco derivados de ésta como son el lenguaje, el pensamiento reflexivo, etc.

La moral no es sólo una carga de la capacidad abstracta de enjuiciar como consecuencia de vernos observados. No hace falta ningún imperativo abstracto para el desarrollo de una identidad que vigile. Muy al contrario, estamos predispuestos con una forma emocional que se dispara en cuanto hay un enfrentamiento moral del tipo de observar a otro o reproducir alguna modificación de lo observado, tanto paro mí como para el otro. La alteridad mortal no es, pues, una ontología independiente de una moral, en este exacto caso, la de observar y sentirse observado. La moral no es sólo una a forma concreta como lo sería aprobar o desaprobar ésto o esto otro. La moral no es a priori en ese sentido de moral particular y, consiguientemente, una moral reducida a una individualidad psicológica. La moral es a priori por la identidad de la forma sustancial de la que depende.

Lo he invitado a contradecir la forma a priori de la moral. Cuando me proponga algunas contradicciones, que hay muchas, me permitiré referirle al continuo formal del que toda experiencia psicológica de ese tipo depende. Si me propone algunas contradicciones muy problemáticas, iré a la causa formal primera y la inexistencia de su contradicción. La mejor contradicción que me traiga, la tenga mayor contenido, no serán sino una prueba de que no hay moral alguna sin dependencia de su causa sustancial. La moral no sólo es a priori sino que la sola intención de negar esta verdad presupone la declaración de falta de objeto moral; sería una proposición moral intrínsecamente vacía.

Por el contrario, la problematización de la moral presupone conocer cuál es la causa sustancial de la moral, que sea a priori. La diversidad de representaciones morales no contradice en nada el a priori moral. No obstante, su contradicción es el principio especulativo desde el que reconocer la causa segunda de moralidad, y así es necesario distinguir una forma moral a priori de una moral sintética a priori.

La mejor contradicción que le invito a ofrecerme sería interesante como fisiología de la inmoralidad. Ahora bien, no confunda una moral particular con una moral a priori; es justamente, lo contrario. Sólo los particulares con una fisiología característica no son moralmente a priori. Vg. estar impedido para tener emociones sociales. No serían, de hecho, la norma sino la excepción. De modo que la reflexión moral no es tal y como usted la propone, una búsqueda de un fundamento discursivo de la moral.

La filosofía siempre hizo filosofía de la moral sin tener a priori la moral. No obstante, la filosofía logró especular acerca de la diversidad de razones morales, algo muy distinto de la causa que la determina dicha diversidad.

(Me permito sugerirle que en lugar de hacerme referencia a autores que, por sí solos, no nos servirían de nada sin un objeto claro que discutir, que, en su lugar, se refiera a cuestiones problemáticas que mostraron esos autores. En cualquier caso, en torno a la cuestión moral, la filosofía por sí sola no tiene un objeto a priori. Algunos filósofos, no obstante, hicieron brillantes reflexiones que la filosofía de hoy en día debiera actualizar para llegar a una filosofía de la moral problemática).

8.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 01/08/2011 14:01
Alberto, damos por supuesto que nos referimos a una identidad a la que objetivamente nos referimos con una misma forma; ha de ser lo mismo para no poner casos que no nos competan. Si usted se refiere a que observamos cosas distintas, usted se refiere a una identidad que no forma parte del conjunto moral. La aprobación o desaprobación de cierta práctica onanista reside en si cierta práctica causa verguenza, asco, excitación, etc.

9.Publicado por Aurelio Grande el 01/08/2011 20:23
- Alberto R. Sedano
Sin ánimo de de cuestionar su particular método expresivo, creo que el uso abusivo de los recursos lingüísticos convierte la narración en un asunto más literario que filosófico, con el consiguiente enviciamiento de su contenido significante - que es cuando aquello que es complejo en principio, se vuelve automáticamente complicado.
Usted ve la moral como un problema, lo cual siendo a priori según sus dichos, carecería en principio de solución, yo en cambio la entiendo como un recurso táctico y estratégico de las relaciones sociales y la práctica interactiva de los intereses que surgen de ellas. (La moral es siempre del hombre social, no de la intimidad del individuo y su valoración como tal)
Sobre asuntos morales está la historia llena de relatos, supongo que eso lo sabe, y los autores que le he mencionado tienen una implicancia que no se agota en el concepto de la pura moralidad, sino también en las consecuencias de sus postulados.
Cómo podemos derivar el lenguaje de la moral, usted está poniendo el carro delante del caballo, cuando ya la moral es en sí misma un lenguaje; obviamente artificial, y que nunca pude remitirse a una situación carente precisamente de este.
La dialéctica como herramienta para el análisis de la contradicción puede ser de cierta utilidad para el comienzo, pero debemos recordar que no solo no la elimina, sino que por el contrario, siempre la justifica, si hay moral es porque aun semejanza mediante, la contradicción está en el otro - el otro que observa y viceversa; así de sencillo me parece.
Por otro lado, sobre lo que dice acerca de que la filosofía siempre hizo filosofía de la moral, esta es una falsa afirmación - además aquí usted se nota inconsecuente, en especial porque ha mencionado a Nietzsche, que parecía tener muy en claro el momento histórico de la transvaloración (en genealogía de la moral) - vuelva a releer su ideas al respecto.
Saludos.

10.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 02/08/2011 17:12
Aurelio Grande, entiendo perfectamente las pegas de las que usted me habla. Particularmente, leo las ideas que subyacen en las palabras más que las palabras mismas. No me dejo engañar por argumentos que no estén en las cosas tal y cómo de usted a mí se han de dar. Las relaciones lingüísticas sin la predisposición que haya en ellas es hablar por hablar sin ver lo que está más allá del hablar mismo y se confunde, en consecuencia, con una gramática del pensamiento que no deja, sino muy raramente, de ser una gramática viciosa, un quiste del lenguaje que lo priva de capacidad de reflexión sobre sí mismo y, por tanto, de capacidad creativa. ¿O es que aún se cree en una filología que sólo se repite a sí misma como una estructura que se anticipa al porvenir sin la diferencia moral que la modifica como estructura?. Si así fuese, el lenguaje sería siempre el mismo y apenas habría cambio en él. Si tiene en tanto aprecio el contraste con la realidad, no le costará mucho ver modificaciones estructurales con mirar poco más que al cuerpo humano y no a pensador alguno.

Ha preferido discutir desde un principio la afirmación que le invité a contradecir: la moral es a priori. Las contradicciones que me pudiera señalar, como le dije, mostrarían, en el mejor de los casos, que su contradicción estría falta de aquello que necesita para ver en qué la moral es a priori y en qué no lo es.

Si creo que la filosofía no tenía forma para pensar con justicia sobre la moral, al menos en los filósofos que usted mencionó, es porque la moral es una forma extremadamente confusa y no inmediatamente intuitiva; no es dialéctico a priori a partir de un mismo plano, y su síntesis ha de buscar, en justicia, la diferencia sustancial con la que se reencuentra en su dependencia de la modificación que había implicada en ella, la condición más amplia que ella misma.

Siempre se ha visto la moral como una idea para la que nunca hubo una forma que la pudiese representar con justicia. Empiezo a pensar los problemas por ahí y sin dejar lugar a especulaciones que se enfrentarán, tarde o temprano, con el vacío de forma sobre el que se precipitarán como una gramática vacía.

He mencionado a Nietzsche porque intuyó con enorme talento en qué consistía la moral. No obstante, mi postura ante Nietzsche es, ante todo, crítica. Nietzsche toma como crítica una compasión tal y cómo él la viera en Schopenhauer y ciertas formas religiosas y morales. Criticaba una deuda soñada, “metafísica”, como fundamento de la ética. La compasión, muy al contrario, es la forma por excelencia a partir de la que unos hombres están forzados a otros hombres. No es un prejuicio moral con forma de moralidad sino independientemente de las distintas morales. Con todos mi respetos, si quiere releer a Nietzsche, reléalo usted; yo ya no lo releo, lo critico.

En cierto modo, la moral es un sueño dado y, en ese exacto sentido, es criticable; ahora bien, la moral no es sólo un sueño sino una fisiología, para facilitarle el camino para que critique lo que digo. Seguramente, esta idea le hubiera parecido a Nietzsche extraordinariamente interesante y problemática con algunas de sus visiones filosóficas: la pasión de distancia estaba mal enfocada, y la imagen reflejada de forma inversa era una sutileza evolutiva en forma del enredo y la trama de la moral, su intriga. Pero la sutileza no queda en la moral sino que llega a una estética más amplia que la de la moral. Esto, por otra parte, es muy buena parte de lo que él vio y criticó mucho más acertadamente que las fenomenologías abstractas y, por tanto, repetidoras de una dialéctica errada. De manera que si quiere enredarme con ideologías que presuponen una causa del mal que defiendo incierto de acuerdo con una forma a priori, quizá debiera ver qué cuestión me hace afirmar un a priori e invitarle a que lo contradiga. La dialéctica tiene ahí poco que decir, pues requiere una forma extra-intuitiva que no tiene de suyo; depende de una forma asimétrica anterior a ella con la que no puede hacer a capricho cualquier identidad; debe ser una identidad preferente.

Quizá me ha considerado un sociólogo posmoderno por hablarle de sociobiología, pues no veo nada claro en qué es mi filosofía es una cuestión de posmodernidad. Mi postura, no obstante, busca replantear las cuestiones que, justamente, ni la sociología ni la sociobiología se plantean. Mi sociología no es posmoderna sino que es una sociología filosófica. No son lo mismo: el posmodernismo es una forma de deseaparación, de falta de proximidad al hombre, es decir, una forma de distancia; mi filosofía busca al hombre a partir de la moral.

Si admite que el otro está ahí para forzar la moral, pues estoy enteramente de acuerdo con usted en que la moral es del hombre social que tiene su deuda en la emoción que el otro causa en uno, no entiendo de qué artificio cree usted que el otro se sirve que no esté en su mayor parte dado y se pueda, por tanto, conocer como una repetición de la historia. Esa fue su posición inicial que me permito contradecir a partir de todos los cambios individuales de una valoración íntima que solidariza con los cambios que propone en su incierta deuda moral. Y no digo incierta con ánimo de contradecir radicalmente el a priori del que hablo sino incierta en el cabal sentido de su cuestión problemática.

Por otro lado, leo de usted argumentos que tengo de sobra conocidos y encuentro rancios, repetitivos, inadecuados, bien poco originales y en nada críticos para una nueva reflexión sobre la moral. Le he de señalar de nuevo que no me quiera enredar con autores sino con las cuestiones por las que vendría al caso su mención y, si pudiera ser, su crítica y contradicción.

El interés que esperaba de usted estaba en cómo salía de lío lingüístico en el que entraba al hablar de una hipotética moral a priori. Por lo que he leído hasta de usted ahora no sólo no me ha ofrecido ni una contradicción de ella sino que, aun habiéndole adelantado la contradicción de su respuesta, no me ha ofrecido sino más de lo mismo y ninguna diferencia sustancial, justamente, lo que persigo como principio del cambio moral. Empero, y aun habiendo sido claro desde un principio con la sociobiología y un sentido total de la moral que no esté psicológicamente determinado (¡sino genéticamente!), me habla de lo que se debiera olvidar de las enseñanzas de algunos filósofos, Friedrich Nietzche, incluido. ¿O no hay montones de ideas suyas que son actualmente insostenibles?.

Respecto al recurso de la dialéctica para el análisis de la contradicción no lo sigo al pie de la letra. Yo no he dicho que siga la dialéctica; muy al contrario, pongo a la dialéctica una preferencia. Y para concluir aclaro que no dije que la filosofía siempre hubiese hecho filosofía de lo moral; lo que dije es que había hecho filosofía de la moral sin una moral a priori, esto es, sin una razón objetiva que poner en tela de juicio.

En mi caso, una moral a priori es un principio para ver cómo las psiques se distancian unas de otras desde de el lugar común del que dependen. No dependo de las diversas representaciones porque tengo, anteriormente, con qué unificarlas si realmente son a priori. Es la razón que le invito a contradecir, que la razón moral no sea una razón superior a su representación. Y respecto a eso de la contradicción del otro y su supuesto de semejanza, le he de decir que es un proceso mucho más complejo con el que no valen trucos verbales para representar al pensamiento lo que a éste ya le viene dado. No hagamos de la moral un idealismo si es una crítica que ya quedó superada.

Reciba un saludo

11.Publicado por Aurelio Grande el 02/08/2011 19:41
Hola Alberto, como está usted.
Supongo que debe tener sus buenas razones para intentar justificar las ideas y las críticas dirigidas hacia quienes disienten con usted o tienen un punto de vista diferente, más allá del criterio de verdad o falsedad de cualquier enunciado, como también de la contradicción o correspondencia que pueda identificarlos con los hechos de referencia y la coherencia de las representaciones. Cuando le hago alguna mención hacia una persona en particular es solo para referir el problema a un análisis extrapersonal, de manera que además de nuestras posiciones, podamos encontrar otras posibilidades diferentes. No es necesario que me recuerde releer los clásicos grandes maestros porque ya tengo el hábito de hacerlo, es para mi una costumbre de la cual no me puedo desprender, porque ya he comprobado como aun con las mismas palabras, estos pensadores nunca me dicen lo mismo; me parece que sabe a que me refiero.
Acerca del problema que nos reúne, creo entender a pesar de sus argumentos, que la ética, la moral y la compleja organización civil, consiste en una estructura instalada cuya validez depende de la coacción permanente - tratándose en consecuencia de una construcción aplicada directa y represivamente sobre los instintos básicos de la especie; y que al menos en principio, nada sabía de todo eso.
Saludos-

12.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 03/08/2011 11:40
Aurelio Grande, dice usted que debo tener mis buenas razones para intentar justificar las ideas y las críticas dirigidas hacia quienes disienten de mí o tienen un punto de vista diferente, más allá del criterio de verdad o falsedad de cualquier enunciado, como también de la contradicción o correspondencia que pueda identificarlos con los hechos de referencia y la coherencia de las representaciones. Es, lógicamente, la cuestión que me propongo resolver.

Quizá no fui del todo claro al respecto. Mi problema es el problema de una psique moral insuficiente por sí sola. Cuando desde un principio subrayé la psicología que definía la moral e insistí en a reflexión sobre del a priori moral era en el sentido más extendido de una psique, el punto a partir del que la psique no es una psique propia sino una condición más amplia que sí misma.

Trato de ponerme por encima de las psiques ajenas (distintas de la psique que no es mía) por medio de una forma mayor y preferente con la que poder ver más. Mi psique, al respecto, es igual; es una más. En entenderá, pues, que la filosofía de mi ciencia no se teja de cualquier manera sino, y para sumarme a la crítica que me hizo, de una manera no sólo compleja sino complicada y confusa. Supongo que la claridad es un asunto ajeno que compete a la didáctica, no a los asuntos que tengo en mente.

El nivel que tengo en mente es, como le he dicho, extra-intuitivo. Su filosofía debe andar al principio por ahí, tejiendo muy fino y, en ocasiones, con mucha oscuridad. Para tejer así, se debe contar con una forma de tejer, digámoslo así, metafísica, que haga visible lo que no se ve. Es lo que denomino la distancia, por cierto, una idea muy nietzschena volteada enteramente y complicada en su sentido moral.

Querría insistirle a usted en que debemos ver la tradición con respeto, pero a partir de una crítica que, en cierto modo, sea irrespetuosa. Nietzsche es apasionante, profundo, hábil, inteligente, artístico y complicado ¿Qué otra cosa iba a querer él de nosotros que no fuese recorrer el proceso por el que algo terminaba siendo complicado y sólo muy raramente terminaba manteniéndose a priori?

Como ya le dicho, leo las palabras a una altura tal que pueda ver de qué trata su lengua. Para decirlo en los términos del giro lingüístico que usted dio a la moral, como si la moral fuese idéntica con la moral y como si fuesen íntimamente lo mismo, la moral no es sustancialmente el lenguaje si no es mediante una diferencia sustancial con ella. Era lógico, pues, que usted me hablase del artificio. Ahora bien, el arte sólo progresa en un sentido común, ya sea simbólicamente, ya sea biológicamente.

Uno de los avances más recientes al respecto, y que nos obliga a leer con mucha cautela a nuestros maestros, es esa biología con una visión más amplia que el límite de una psique. Esto, claro está, no es sólo un problema de la reflexión moral, sino de todo objeto de reflexión en particular y también en general.

Carecemos de un esquema intuitivo estrictamente a priori por el que la experiencia distinta de la nuestra entre de una vez y sin posibilidad de distinción. Lamento decirle que, aunque no es el tema actualmente en cuestión, yo no creo en una cosa tal como una realidad como la ha propuesto: una razón superior a contrastar que no tenga un principio por el que esa misma realidad esté desplazada de nuestra capacidad de relación más inmediata, dicho así, su posibilidad. Debo decirle que, de acuerdo con las ideas de su crítica a la moral, no se trataría sino de una moral más. ¿O no es la comprensión y el contraste con la realidad una teoría distinta de sí misma sin la solución de continuidad que permitiría establecerla en un plano por el que pudiese ser tomado por una auténtica ciencia primera, esta sería, Dios?. No; yo hablo de la moral, o lo moral, o el otro, o como usted quiera llamarlo, como una condición que infecta las cosas modificando su carácter sustancial. No obstante, insisto en que la moral no es una ontología más; es la única ontología del hombre.

Estimado Aurelio, hay muchas cuestiones de las que podríamos discutir e intercambiar diferencias. No hay nada tan estimulante para las ideas de uno como las ideas del otro, del otro, y no lo otro.

De ninguna manera quería que mi particular estilo lo llevasen a pensar que encierro mi mónada moral. Todo lo contrario; la moral no es, por ser moral, sí misma.

Respecto a que le haya recordado releer a los clásicos, yo no he pretendido tal cosa. Ya he dicho que ni sé lo que sabe o no sabe usted, ni usted lo que yo sé o no sé yo. Creo que nos ha quedado suficientemente claro; y creo, asimismo, que, en cierto modo, nos hemos entendido. No obstante, si ha sido así, si no hemos sido intelectualmente próximos, siempre es posible que en otra discusión descubramos una mayor comprensión de tales lecturas (las del otro). En cualquier caso, le he decir que no comulgo con los planteamientos de la hermenéutica; sí creo, sin embargo, en poder conocer la mente del otro..

Sea como haya sido, le estoy agradecido por el cuidado que ha puesto en los matices de un tema que no sólo es complejo sino, ciertamente, muy complicado. Si yo lo he hecho más complicado será porque algo habré visto en él que me haya llevado a algún abismo reflexivo.

Reciba saludo cordial

13.Publicado por Aurelio Grande el 03/08/2011 23:59
Hola Alberto-

No estar de acuerdo no implica obligatoriamente estar en desacuerdo, la verdadera riqueza no está en más de lo mismo sino precisamente en lo diferente; usted y yo hablamos el mismo idioma pero utilizamos lenguajes diferentes y lógicas específicas, lo cual es poco más que un simple detalle. Quizás en algún momento tengamos que plantear la posibilidad de instalar por necesidad, una especie de metalenguaje - libre de ambigüedades, sinonimias y contradicciones enunciativas; pero bueno, eso es muy dificil todavía porque es exactamente nuestro problema filosófico.
De cualquier manera, todos y cada uno de los problemas que puedan presentarse en la vida solo responden a un único interés; que cada uno resolverá según su criterio, experiencia o ideología. Mucho se habla sobre la realidad y su contexto existencial concreto, sin embargo cuando llega el momento de justificarla con argumentos lógicos y racionales, solo podemos aspirar a describirla como una construcción imaginaria de la experiencia; o en su defecto, sobre un concepto absoluto de toda posible ontología - pero igualmente eso no es todo.
El problema de la moral, que tanto ha planteado Kant, asi como la transvaloración observada por Nietzsche, es una sutil referencia a una modalidad conductista que tan pragmaticamente tambien ha descripto Peirce para justificar una construcción de la realidad que es percibilda o imaginada por cada sujeto; pero en sí misma, creo que una moral a priori y definida en acuerdo con una etimología clásica, constituye una organización particular del comportamiento social (o institucional si se quiere). Pero con ello también se pierde legitimidad, es que ninguna parte puede arrogarse una hegemonía que por definición solamente puede ser propia de la totalidad.
(por otro lado, respetar a los mejores es también transgredir sus principios y sus ideas, para seguir el camino que se nos ha marcado en este oficio)
Fue un placer haber debatido con usted, un cordial saludo y hasta cualquier momento.
Aurelio Grande - sencillamente un filósofo de oficio y vocación que trata de hacer lo que le gusta y tenga sentido.

14.Publicado por alberto rodriguez-sedano el 04/08/2011 13:58
Hola Aurelio. Voy al grano. Creo que ni Kant, ni Nietzsche, ni Peirce contaban con una moral a priori.

Se trata de tres de los filósofos con quienes mejor comulgo. La razón es sencilla: intuyeron un elemento problemático

Es indudable que Kant pensó a fondo el problema moral y dio con unos límites que no se encuentran exactamente en sus obras más morales. La psique moral, en la que busco un a priori, no lo tenía de suyo en la filosofía kantiana. Había, en el mejor de los casos, esa cosa imperativa que no es lo moral mismo que refiero. Kant sacó la moral de un sitio donde no se hallaba sino una moral distante. Para Kant la moral era una antropología sobre la falta de moral del hombre; era, pues, un artificio del imperativo categórico que haría de lo que debiera hacer lo moral mismo. Estaba bien confundido Kant si no sabía adónde mirar para ver dónde estaba lo moral. No obstante, la complejidad absolutamente asombrosa de sus ideas teóricas permitía dar un esquema al problema de una psique moral: con lo que la psique actúa, que es cuando la moral es sacada de sí o, si prefiere verlo así, cuando es revelada. Evidentemente, el problema de Kant era sólo un problema subjetivo. Su razón de síntesis no era a priori porque no había más razón a priori que la de una idea pura de razón; no había una idea pura de moralidad que discurriese idéntica con su representación. Problema éste muy complejo, pero con algún tipo solución. A mi modo de ver, se puede llegar a él siguiendo a Kant. Sólo pudo poner algunos cimientos, a mi modo de ver, distantes e intrínsecamente erróneos, pero de enorme importancia.

Es probable que Nietzsche haya sido el psicólogo de la moral por excelencia. Cuando dudé de ello, y pensé que lo suyo no era otra cosa que enfermedad, descubrí con enorme sorpresa que sabía perfectamente de qué moral hablaba. Contaba con una condición que podía ser vista, como diría él, desde la lejanía. Nietzsche era hipersensible a la moral porque dio con esa forma extra-intuitiva de la que le hablo. Sin embargo, creo que su enorme capacidad al respecto no superó con mucho su propio límite y prejuicio. Como ya he señalado, mi crítica a Nietzsche viene de la mano de la crítica de Nietzsche a Schopenhauer. La compasión no es sólo representación sino que algo subyace en ella y es anterior a ella. La compasión es una forma afectiva que condiciona toda representación moral y es, por tanto, principio y no sólo el final de ésta. La compasión puede ser un prejuicio de ciertas representaciones morales, pero una mirada más al fondo de la cuestión ve que la compasión actúa por muchas otras partes que el prejuicio de una estructura. Y es más, la estructura no es sino un derivado de otros que lo definen más ampliamente que una estructura misma confundida groseramente con un sentimiento como la compasión. No obstante, admito que hay toda una cuestión problemática en este tema, pues Nietzsche concibió nuevas formas de compasión. De cualquier manera, los nuevos valores no fueron creación de Nietzsche. Él actuó como un intérprete del porvenir con los objetos que lo estaban anticipando. Nietzsche no vio nada que no pudiese ver una sociología del conocimiento, por ejemplo, en la novela justamente anterior a su época. El cansancio y el agotamiento de los antiguos valores estaban pidiendo a gritos cambios que se avecinaban y precipitaban. Una moral reactiva no iba a establecer ninguna diferencia sustancial, sino que sólo sería un artificio que no cambiaría esencialmente nada.

A pesar de que estimo a Peirce como a pocos pensadores, no creo que su moral tuviese mucho mérito. Su noción de la ética no estaba clara. Sería una sutileza del intelecto, pero una ética que deliberaba subjetivamente. Lo que ocurre es que Peirce es el mejor Kant, y llevó las insuficiencias de la razón teórica varios pasos hacia delante al ser una condición a priori extendida por medio de una razón moral. En mi opinión, Peirce es el sociólogo más importante de su época porque concibió una síntesis a priori para la psique social como antes de él nadie lo había hecho. De hecho, algunos de los presupuestos metodológicos de Weber, en mi opinión el sociólogo por excelencia, no difieren sustancialmente de ideas de Peirce que, por otra parte, no llegó a estructurar. La solidaridad de Durkheim, otra idea sociológica del máximo relieve, en su sentido más problemático de síntesis moral, no difiere de la idea peirciana de terceridad social. Que yo sepa él no hablo de ese modo de terceridad, pero si pensamos en Popper como una sociología estructurada en un tercer mundo y la relaciones lógicas innegables entre estos dos pensadores, podemos pensar la terceridad de Peirce como él sólo levemente la pensó. Leve, claro está, en cuanto a los pocos indicios que de ello dejó escrito. (Conozco en buena parte los Collected Papers de Peirce, pero si usted los conociese mejor que yo y me pusiera señalar que estoy equivocado diciéndome dónde dice lo contrario -lógica o textualmente-, se lo agradecería mucho. A este propósito le dejo mi correo electrónico: sedanomackinlay@yahoo.es)

Con estos comentarios no quiero hacer lo que no le pedí a usted. a) Kant es importante moralmente porque una subjetividad moral, no tenía de suyo una moral. Su moral distante no podía representar ciertamente las distintas psiques que actuarían moral o inmoralmente. Kant no intuyó del todo problemáticamente la moral porque no tenía una moral a priori. Intuyó, no obstante, cuestiones como en qué una psique podía ser a priori y, principalmente, en qué no. b) Nietzsche nos puede ayudar a mirar al hombre con cinismo, frialdad y, ¿por qué no?, con curiosidad; pero la posición de Nietzsche arrastra un asco por el otro que lo define como una asimetría a posteriori y no a priori. Ahora bien, no sólo hay otro ahí sino que sin otro ahí todo sería sustancialmente distinto. c) Respecto a Peirce, mi posición no es demasiado crítica porque acepto los esquemas trascendentales que permiten que una psique actúe por medio de una deuda que, poco a poco y a pesar de sus detalles subjetivos, termina finalmente en una acción conjunta más amplia que su subjetividad.

Mis cuestiones no difieren en mucho de esto que le señalo. Y para concluir sólo añado que aunque se trate de lenguajes y, lo que es más importante, lógicas distintas, la profundidad y complejidad de su detalle son lo que considero la raíz de su diferencia sustancial, o sea que no son un detalle cualquiera sino uno de eso detalles por los que merece la pena una filosofía.

Muy agradecido por sus respuestas, le envío un saludo cordial.

15.Publicado por Gustavo Cervantes.. el 28/09/2011 20:11
se necesita un titulo universitario para entender este articulo?...
solo habla de un experimento con estudiantes, lo que significa que...'
en ese nivel de su vida son por lo general personas sin una seguridad economica
que es lo que haría tropezar a casi todos...si ese mismo experimento
lo llevan a un salon del reino...las respuestas seran completamente positivas...
porque los cristianos sabemos por generaciones que hay un dios de justicia
que nos esta cuidando y ayudandonos a hacer deciciones correctas.
quiere decir esto, que estamos iendo observados todo el tiempo...absolutamente todo.


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