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La vida tiende a crear modelos cada vez más completos del Universo y a ejecutarlos

En algún momento creará un modelo no ya de una parte, sino de todo el Universo, y lo ejectutará


La vida es un sistema organizativo que se perpetúa en un contexto cambiante, en un proceso invasivo y asimilador de la materia y la energía disponible en su entorno. Este mecanismo ha llegado a desarrollar la capacidad de construir y ejecutar modelos cada vez más potentes de su entorno cuya tendencia es, en el límite, crear un modelo del propio universo en el que se inscribe, y ejecutarlo. En ese momento, el Universo será creado. A esta hipótesis se la denominará "Causa sui". Su propia causa. Por Alfredo González Colunga.



La vida tiende a crear modelos cada vez más completos del Universo y a ejecutarlos
Desde nuestra perspectiva observamos que, desde el momento mismo de su surgimiento, el Universo ha comenzado a organizarse a sí mismo, o autoorganizarse, en minúsculos fragmentos, partículas subatómicas, átomos, etc. relacionados con sus vecinos y con el resto de materia y energía en delicados equilibrios de acuerdo con unas reglas bien determinadas.

Este conjunto de elementos se han ido agrupando en estructuras cada vez más grandes y articuladas. Las pequeñas piezas que constituyen los ladrillos del universo se agruparon en átomos, y la unión de éstos pronto dio lugar a los primeros elementos químicos, los más ligeros, hidrógeno y helio.

Enormes masas de estos elementos dieron lugar a otros elementos de estructuras más pesadas, y éstos a las moléculas. La nueva diversidad mostró una enorme capacidad para combinarse en nuevas figuras de arquitectura cada vez más diversificada. De entre todas ellas, algunas de estas estructuras se combinaron de modo tal que parecían tener un objetivo: mantener su propia organización.

Por cuánto tiempo lograron su propósito de permanencia es irrelevante: fueran capaces de lograr su objetivo por largos períodos de tiempo o tan sólo por breves instantes, estas organizaciones fueron, para nosotros, los primeros seres vivos que habitaron el universo.

Los inmortales

Cuánto había de nuevo en este proceso resulta difícil de valorar: al fin y al cabo, las partículas que las formaban también parecen haberse creado, no menos establemente, partiendo de una sopa cósmica inicial. Además, los primeros seres vivos podrían considerarse con toda propiedad, y de manera muy similar a las propias partículas que los formaban, inmortales, únicos seres vivos que de hecho lo han sido.

Y esto porque no incorporaban aún en su estructura plazos marcados, curvas de eficiencia, relojes biológicos de ningún tipo que les condenaran a la mortalidad. Estos seres primigenios habrían sido permanentes en el tiempo si no fuera porque el entorno ante el cual reaccionaban habría de sufrir, tarde o temprano, dramáticos cambios.

Como ningún entorno resultaba eterno, los primeros seres vivos, aptos para mantener su organización en un determinado entorno, pero sin recursos para perdurar en otros, se veían abocados una y otra vez a la desaparición. Así sucedió que una y otra vez estas organizaciones inmortales existieron y desaparecieron.

Pero la definición de la vida ya podía ser establecida: los seres vivos eran organizaciones de materia y energía que, dentro del universo, se oponían al fluir incesante del entorno, estableciendo mecanismos de preservación de su estructura.

La copia perfecta

Podemos imaginar como una simple cuestión de tiempo que, existiendo las piezas precisas para ello, en la gran danza de partículas del Universo algunas de estas estructuras fueran capaces, no ya sólo de reponerse ante eventuales perturbaciones exteriores, sino de facturar, salidas de su propia construcción, un cierto número de réplicas, copias indefinidas de ellas mismas.

El experimento, sin embargo, se revelaría fallido en términos de la obtención de la inmortalidad a través de la replicación. Las copias, espejos perfectos de su creador, estaban condenadas a desaparecer junto al original ante un cambio suficientemente drástico del entorno en el que se desenvolvían.

Pero si las copias perfectas resultaron no ser extensivas, si el proceso no triunfó, sí lo hizo en cambio una variante, algo más sofisticada, del mismo procedimiento replicativo: otras organizaciones también generaron copias de sí mismas, pero con una condición añadida: las copias habrían de ser no exactamente iguales al original, sino muy similares.

Similares hasta el punto de no perder la coherencia de sus funciones, caso que las llevaba al caos y la disolución, pero a la vez lo suficientemente diferenciadas del original como para que alguna de ellas fuera capaz de mantener, en el entorno surgido tras la siguiente crisis ambiental, sus funciones de conservación y replicación.

El éxito de la imperfección

Así, esta vez sí, de entre todas las copias así producidas, cuando inevitablemente la siguiente crisis ambiental llegó, algunas sobrevivieron. Pero ya no era necesario comenzar de nuevo de cero.

El nuevo paso a dar estaba próximo. Tras miles, o millones, de generaciones amparadas por esa hábil imperfección en el copiado, estas organizaciones fueron precisando el nivel óptimo de transformación generacional: demasiada homogeneidad no aseguraba la persistencia en caso de crisis, demasiada heterogeneidad en cada salto generacional conducía al caos.

Con este criterio de supervivencia como norma, sucesivas generaciones de estos seres vivos, ya convertidos en evolutivos, fueron diferenciándose cada vez más los unos de los otros, desarrollando estrategias de supervivencia cada vez más variadas, y en entornos cada vez más diferenciados. La vida había quedado marcada, ya para siempre, como un proceso “imperfecto”.

Cuando alguna de estas colonias fue capaz de saturar el espacio ambiental disponible los seres vivos debieron aprender a relacionarse, no ya sólo con un entorno en permanente movimiento, sino también con otros seres vivos.

La aparición de la diversidad

Luchar por sobrevivir, disputarse los repuestos en un entorno repentinamente menguado, conllevó a su vez la aparición de relaciones en diferentes niveles de complejidad: Amigos o enemigos, el resto de seres vivos exigió, repentinamente, ser clasificado. Había comenzado el camino hacia la diversidad biológica.

Si el proceso fue enriquecedor y positivo para los seres vivos como categoría las consecuencias fueron, sin embargo, devastadoras para el ser vivo entendido como unidad, como individuo.

En un entorno evolutivo cualquier criatura mayor -más antigua- que la media se encontraría rápidamente rodeada por otras más jóvenes, más evolucionadas, más agresivas, más capaces de interactuar con el ambiente en competencia por unos recursos limitados...

La muerte no nació junto a la vida. Los primeros seres vivos, de hecho, no estaban marcados con el signo de la muerte; pero la replicación evolutiva había evidenciado ser más efectiva para la subsistencia que la simple inmortalidad. En un mundo siempre cambiante los seres vivos inmortales, simplemente, no sobrevivieron.

La vida, proceso invasivo

Pero a cambio de esta renuncia, la vida, lejos de ser la frágil arquitectura que aparenta si analizamos a sus individuos aisladamente, se había convertido en una organización dotada de un mecanismo de expansión muy poderoso.

A costa del sacrificio del individuo, la replicación mediante pequeños cambios en la estructura dejó de ser un simple recurso intrascendente mediante el cual, y temporalmente, ciertas estructuras habían evitado la disolución, para convertirse en un sistema profundamente invasivo.

Entendida como una determinada manera de estructurarse la materia y la energía con el fin último de lograr su propia preservación, la vida se extendía inexorablemente.

El elemento clave para que una organización viva disponga de posibilidades de mantener su organización ante un entorno hostil, es su capacidad para ejecutar determinadas acciones que tengan por fin, precisamente, reponer los elementos dañados en esa organización.

Multiverso Weborguk
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La invención de la memoria

Pero tras sucesivos cambios ambientales, entre dos sistemas vivos capaces de llevar a cabo tales acciones será más resistente el que integre en su estructura, además de las herramientas necesarias para perdurar en el entorno en que se encuentre, un recuerdo de los recursos empleados en crisis anteriores.

A su vez, ante una crisis ambiental genuinamente nueva, la forma más básica de sobrevivir es el ensayo y error. Ahora bien, la pregunta es: ¿qué es más eficaz para garantizar el mantenimiento de esa estructura, reaccionar primariamente, ciegamente, ante cada uno de las transformaciones que se sucedan alrededor o, mediante el uso del recuerdo de experiencias anteriores, aprender a predecir los próximos cambios, adelantándose a sus efectos?

Ya no se trata entonces de reaccionar primariamente, ciegamente, ante cada uno de las transformaciones que se sucedan alrededor de las estructuras, sino de recordar experiencias anteriores y aprender a predecir los próximos cambios, adelantándose a sus efectos.

Los resultados son conocidos: el análisis fue una habilidad que permitió a las primeras organizaciones dotadas de la misma no necesitar ejecutar un acto para conocer sus consecuencias.

La aparición de los modelizadores

Podemos descomponer el proceso en dos partes:

Por un lado, la generación de modelos de reacciones posibles ante un evento dado.

Por otro, la posibilidad y capacidad de seleccionar y ejecutar realmente una de las opciones.

Como sabemos, la posibilidad de evitar peligros mediante la observación y la reacción más adecuada generó un nuevo tipo de estructuras y, naturalmente, una nueva carrera armamentística entre nuevos seres cuya capacidad para sobrevivir dependía ya no sólo de su capacidad de reaccionar ante los riesgos, sino también de predecirlos y anticiparse a los mismos.

La posibilidad de elegir la opción más favorable entre varias con el fin de garantizar la subsistencia, además de mostrarse extremadamente útil para el propósito de la supervivencia, tuvo como consecuencia la emergencia del reino animal.

Metamodelizadores

Nos aproximamos de este modo a nuestra propia experiencia: la siguiente generación sería ya capaz no solamente de construir modelos, sino modelos de modelos, y modelos de modelos de modelos en progresión creciente.

Los nuevos seres vivos eran ya capaces no ya de predecir un peligro y actuar en consecuencia, sino de anticipar un rango de posibles conductas de los rivales potenciales, o de las posibles modificaciones del entorno, así como de tener preparadas diferentes respuestas para cada una de las posibilidades.

En los hombres, los más potentes metamodelizadores en nuestro entorno, esta capacidad ofreció a sus poseedores la posibilidad de prevenir las actividades de sus rivales de otras especies, y finalmente controlarlas con el fin de gestionarlas según sus necesidades.

Con ser un cambio trascendental, la aparición de los metamodelizadores, pese a su capacidad de administrar la vida y la muerte de sus rivales de otras especies, o de transformarlos en sirvientes, no supuso una novedad radical en el camino evolutivo, puesto que en esencia comparten con sus ancestros sus reglas básicas, su estructura y su composición, así como sus procedimientos y condicionamientos para perdurar y expandirse.

Modelos virtuales

El verdadero cambio, el auténticamente sorprendente, se había producido en el nivel anterior, con la interiorización de las capacidades de reacción: la auténtica novedad, previa a la aparición del género humano, fue la aparición de la capacidad de realizar modelos virtuales. Modelos de realidades probables, o simplemente posibles.

De todo el proceso puede extraerse una conclusión: el universo se muestra como un conjunto de materias y reglas tales que son capaces de organizarse en un modo tal que genera modelizadores, que, poco a poco, van evidenciando las simetrías de la naturaleza.

Modelizadores que cada vez, inexorablemente, se vuelven más capaces de crear modelos sobre las actividades del universo, incluyendo su tendencia a la creación de modelos, modelos cada vez más potentes, de la actividad del propio universo.

La supervivencia a través de la mutación no es sino una de las formas de la vida para perpetuarse, además la más primitiva, puesto que precisa la extinción de la forma no adaptada al medio (serán sólo sus descendientes los que puedan sobrevivir, y esto dependiendo del azar).

Formas de vida

Lynn Margulis y Dorion Sagan nos han descrito otras, al menos la simbiosis, y el intercambio de fragmentos que irán desde intercambios del propio ser vivo en sentido literal, en los seres vivos más primitivos, a intercambios de los modelos que los seres vivos realizan de su entorno (información) en los más evolucionados.

La simbiosis, a su vez, alcanza una enorme variedad de formas, desde la integración de un ser vivo en otro (el citoplasma que se introduce en el núcleo para adaptarse juntos a un nuevo entorno oxigenado), pasando por cualquier forma de vida comunitaria dentro de la especie, hasta llegar a los ecosistemas, equilibrios entre múltiples especies. Lo interesante es que, indefectiblemente, son siempre sistemas vivos que se unen para formar otro sistema vivo, es decir, sistemas organizados siempre con el fin de perpetuarse.

La idea de sistema se sobrepone ampliamente a la de individuo. Cuando existen, los grupos de individuos de una especie reparten tareas, cumpliendo funciones diferentes. Esa organización, de hecho, es prioritaria, también por definición, a la supervivencia individual. Así, no importa de la especie de que se trate, ningún individuo puede saltarse determinadas reglas de convivencia, siendo éstas tales que facilitan la supervivencia del grupo. El proceso es en todo similar a aquel por el cual las células, e incluso los órganos, se someten a las necesidades del cuerpo del individuo.

La sociedad, nuevo organismo

La sociedad así formada es un nuevo organismo, no menos real y vivo que el individual. La asimilación de la sociedad humana a un organismo vivo fue realizada ya por Spengler, quien hizo un cercano paralelismo entre el individuo y el cuerpo social, expresión ésta que en sí misma resume la intencionalidad de esta filosofía.

En biología se contempla desde esta perspectiva denominada sociobiológica y propuesta en primer lugar por Edward O. Wilson, a cualquier sociedad animal. Ludwig von Bertalanffy va aún más lejos en su Teoría General de Sistemas, puesto que para él el sistema es el fundamento no sólo de la biología, sino de todas las ciencias sociales e históricas.

Aquí, igualmente, lo que se trata de afirmar aquí es que lo realmente invasivo de la vida no es la mera estructura física que soporta a los individuos, estructura que, efectivamente, tiende a expandirse incesantemente, sino más bien su sistema organizativo, el conjunto de relaciones que se establecen entre partes de un sistema y que conducen al mismo a un fin específico que es, indefectiblemente, el de su propia preservación.

El sistema más amplio en cada momento es el que debe ser considerado prioritario en términos de supervivencia, y los sistemas que lo componen (especies, relaciones entre especies, individuos y elementos de los mismos) deben ser considerados subsistemas de ese sistema.

No se trataría tanto de que los sistemas sociales sean, al igual que los hombres, seres vivos, sino que los hombres, o cualquier otro animal o vegetal son, al igual que ciertas organizaciones sociales, sistemas vivos. La vida es un determinado sistema organizativo, sujeto a unas reglas específicas, e independiente de cuál sea su soporte.

Redefinimos de nuevo la vida: la vida es un determinado sistema organizativo, necesariamente expansivo, que regula una cierta cantidad de materia y energía, administrando sus relaciones con el entorno con el fin último de perpetuarse.

La vida tiende a crear modelos cada vez más completos del Universo y a ejecutarlos
Redefiniendo la vida

Por último hay que distinguir un sistema de un estado de equilibrio. El llamado “sistema planetario”, por ejemplo, no es tal sistema, sino un estado en equlibrio. La diferencia con un ser vivo, un sistema vivo, es que este último dispone de mecanismos de recuperación de su estado.

El “sistema planetario”, sin embargo, no dispone de tales mecanismos: si un cometa, por ejemplo, golpease con la suficiente energía uno de los planetas que lo componen, podría incluso en un caso extremo sacarlo de su órbita, sin que el conjunto hiciese nada por evitarlo. La palabra sistema sólo es aplicable a un sistema vivo, y a los subsistemas que lo alimentan.

Redefinimos, finalmente, la vida: la vida es el único sistema organizativo del universo. Es necesariamente expansivo, regulando una cantidad de materia y energía siempre creciente, salvo en caso de colapso. Esta administración de sus relaciones con el entorno tiene el fin último de perpetuarse, y dentro de su inevitable proceso evolutivo genera sucesivos subsistemas, que vuelven a generar otros subsistemas en un proceso inherente a su propia evolución.

Igualmente, diferentes sistemas pueden y tienden a unirse simbióticamente para forma un nuevo sistema, del que pasarán a convertirse en subsistemas. La diferencia entre sistema y subsistemas es que el primero es el que toma decisiones críticas de subsistencia que afectan a la pervivencia de los segundos, pero no al revés. Finalmente, y como conclusión de lo anterior, la vida es un sistema que tiende a englobar a los sistemas adyacentes.

Modelizadores de universos

Si los sistemas vivos (o simplemente sistemas) tienen la tendencia de crear modelos cada vez más potentes y ejecutarlos, la pregunta evidente es hacia dónde conduce esa tendencia.

Observando nuestro entorno concluimos que un sistema con capacidad de modelizar y ejecutar los procedimientos necesarios para regular su persistencia sobre todo un planeta comprendería su fragilidad y se dedicaría de inmediato, de forma ya sistemática y acorde a su naturaleza expansiva, a la tarea de poblar otros mundos.

Pero ni siquiera poblar otros mundos será al cabo suficiente, porque: ¿Qué garantiza la supervivencia? ¿Cuántos mundos habría que poblar en la galaxia antes de aceptar la inevitabilidad de que está condenada a ser sumida en un agujero negro?

Y entonces, ¿cuántas galaxias habrían de poblarse para garantizar la pervivencia? Aún entonces: ¿qué sucederá cuando todas las galaxias estén agotándose? Qué sería necesario hacer en ese momento? ¿Habría encontrado para entonces la vida, el gran sistema invasivo, metamodelizador cada vez más potente, una respuesta?

Universo “gratis”

Una de los hallazgos más justamente famosos por más fecundos de la historia de la ciencia es la ecuación de la relatividad de Einstein. En este breve apartado se propone una hipótesis extraída a partir de dicha fórmula a la que se denominará como la hipótesis del “Universo gratis”, también conocida en otras versiones como “free lunch”. Pero antes se hace imprescindible una breve digresión.

Es en las tradiciones orientales donde la simetría se sitúa conscientemente como reguladora del universo pero, aunque no sea de modo tan evidente, la simetría también está en la base de la tradición científica occidental: Es la observación de la simetría lo que nos ha hecho comprender que el universo es reproducible y, por tanto, multiplicable o reductible.

La matemática es simetría, y su símbolo-espejo es el igual: los más grandes castillos lógicos se han erigido a ambos lados de ese símbolo, pero siempre han de atravesarlo. Una relación de equivalencia está siempre detrás de cualquier descubrimiento físico o químico.

La hipótesis del “universo gratis” se limita a extender la idea de simetría al propio universo. Lo que esta hipótesis sugiere es que existe, al menos, la posibilidad de que materia y energía estén en equilibrio en el universo, un equilibrio puramente cuantitativo que atendería a la fórmula de Einstein.

Dos lados de una igualdad

Según dicha fórmula, universo en equilibrio significaría entonces que las cantidades totales de materia y energía del universo estarían relacionadas por dicha fórmula, es decir, toda la energía del universo equivaldría a toda su materia multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado.

En resumen: materia y energía estarían de este modo a los dos lados de una igualdad, una especie de espejo en el que, para que exista una forma sería necesario, y suficiente, crear simultáneamente su reflejo. Así visto, y de cumplir con este delicado equilibrio, el universo podría haber salido, digamos, “gratis”.

Puede objetarse, razonablemente, que nuestra experiencia nos dice que no resulta fácil obtener cosas de la nada, aún si se encontraran en tan perfecto equilibrio como el descrito. Sería necesario para lograrlo disponer, en todo caso, de unos conocimientos a los que nosotros no tenemos acceso.

Pero esta posibilidad, razonable o extravagante, nos sirve al menos para ayudarnos a despejar lo esencial de la cuestión. Incluso aunque fuera posible extraer determinados equilibrios desde la nada aún quedaría sin responder la gran pregunta: ¿por qué habría esto de haber sucedido?

Para proponer una respuesta a esta pregunta final es el momento de revisar una de las implicaciones de lo descrito anteriormente: el universo, en su evolución, generó estructuras, o sistemas, a los que llamamos vida, cuyo fin es la permanencia. Estas estructuras se caracterizan por ser invasivas, es decir, tender en el límite a identificarse con el propio universo, así como por ser capaces de crear modelos cada vez más completos y precisos de fragmentos cada vez mayores del universo.

Universo sin edad

Para ofrecer una respuesta es preciso también, previamente, aceptar que el tiempo es una de múltiples dimensiones del universo, que afecta, y es afectada, por otras de ellas, pero no necesariamente por todas. Es decir, el universo, pese a la apariencia ofrecida desde nuestra perspectiva, no está regido por el tiempo. No hay un “comienzo del universo” en sentido temporal.

En otras palabras: el tiempo es una especie de artificio que el universo integra, pero el universo no está sometido al poder del tiempo. Carece de sentido hablar de “universos anteriores a éste”, o de “un universo después de este universo”. Carece igualmente de sentido estricto hablar de “antigüedad del universo”.

Es conocida la paradoja de los gemelos: uno de ellos viaja por el espacio a gran velocidad, el otro queda en la tierra. A su regreso, el viajero encontrará a su hermano envejecido, mientras para él apenas habrán transcurrido unas horas, o días. El tiempo es relativo. O, más precisamente, el transcurso del tiempo es relativo.

De hecho, para un fotón viajando a la velocidad de la luz, el tiempo, nuestro tiempo, no transcurre. Podemos incluso imaginarnos a nosotros mismos cabalgado bravamente uno de esos fotones desde el momento mismo del Big Bang (recordemos que una cosa son los modelos que podemos realizar del universo y otra muy distinta nuestra capacidad para ejecutarlos). Para ese fotón, y para nosotros, sus intrépidos jinetes, el tiempo transcurrido desde entonces sería cero.

Los famosos quince o veinte mil millones de años con que datamos al universo no tendrían sentido para nosotros que, en una inimaginable manera, habríamos contemplado asombrados cómo nuesto entorno cambiaba en muchos modos, pero todos ellos instantáneos.

La variable del tiempo

Esto no aclara mucho sobre la estructura del universo (aunque quizás sí) pero nos sirve, al menos, para sospechar que el universo puede ser medido en términos en los cuales la variable tiempo no sea utilizada, o lo sea de manera radicalmente distinta.

Basándonos en esto y para concluir, aventuraremos una hipótesis de porqué el universo es tal y lo conocemos y además debe ser, necesariamente, de ese modo.

Se ha hecho notar en múltiples ocasiones que el universo parece haber sido construido de forma tal que propiciara la aparición de modelizadores como nosotros (principios antrópico débil y fuerte, etc.).

También se ha sugerido que, quizás éste es uno de los múltiples universos posibles y realmente existentes, quizás infinitos, algunos de los cuales pueden haber producido modelizadores como nosotros mientras que otros no habrán llegado a desarrollarlos.

Lo que aquí se sugiere es que quizás estos planteamientos no hayan dado la suficiente importancia a un hecho: el universo debe haberse creado a sí mismo, es decir, si el universo es todo lo posible, no puede haber una fuerza ajena a él que lo haya animado, y por lo tal ha de haberse dado vida, haberse creado a sí mismo.

Pero eso tiene una exigencia: el universo, para darse existencia a sí mismo, habrá de incorporar en su ser una construcción capaz de crearlo. Esa organización habrá de cumplir la condición de ser capaz de crear un modelo del universo, y llevarlo a cabo. Una organización, por tanto, inteligente, dentro de nuestros parámetros.

La hipótesis “causa sui”

La hipótesis “causa sui” sugiere que, para llevar a cabo este proceso, el universo incluye necesariamente dentro de sí, pero no identificada con él mismo, una matriz capaz de desempeñar esa función.

Dicha matriz evolucionará dentro de unos cánones, vistos desde nuestra perspectiva, temporales, pasando desde un estado indefinido hasta uno definido, tal que durante el proceso se geste en su interior una capacidad de crear modelos cada vez mayor, modelos que irán ganando en potencia, desde la gestión de una minúscula parte de su entorno hasta la gestión de porciones cada vez mayores de dicha matriz.

En uno de estos pasos, la inteligencia gestada en esa matriz comprendería que el universo, ese universo que la albergaba, era inteligente, y que ella representaba, precisamente, la inteligencia de ese universo.

Comprendería igualmente que esa capacidad que disfrutaba, según la cual era capaz de crear modelos cada vez más completos y precisos del universo que iba conociendo, haría que en el momento apropiado, el momento alpha, fuera capaz de crear un modelo no ya de una parte del universo, sino de todo él, y ejecutarlo.

Y que en ese momento de lo que nosotros, desde nuestra perspectiva, percibimos como futuro, pero que no sería sino un estado diferente de complejidad de la matriz que albergaba a la inteligencia, el universo sería creado.


Alfredo González Colunga es autor de proyectos multimedia y ensayista.



Martes, 27 de Abril 2004
Alfredo González Colunga
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Nota

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1.Publicado por jorge.ales@universoviviente.com el 18/04/2004 00:00
Magnífico artículo. Coincido con todo lo que en él indica. Me permito indicar algo mas:
La hipotesis "causa sui" puede también sugerir que el universo fue creado por otro universo. Así mismo nuestro universo no solo dará a luz otro universo sino que de hecho ya lo está dando en los nucleos de galaxias. Nuestro universo se encuentra así en un estado estacionario manteniendo el equilibrio entre nuestro universo madre exterior y nuestros universos hijos de los nucleos de galaxias. Mas sobre el tema en
http://www.universoviviente.com

Saludos

2.Publicado por kavy_80@hotmail.com el 21/04/2004 00:00
Realmente interesante. Comparto varias de las ideas aqui expuestas. Se propone en el artículo un universo que integra modelizadores (la vida) capaces de reproducir cada vez mas sofisticadamente una parte del universo. Si llevamos esta tendencia a infinito llegamos a la conclusión de que la parte se convierte en el todo. Tenemos entonces un universo que es, fue, o será, capaz de crearse así mismo. No obstante, sabiendo que mencionar un principio o un final, es absurdo, pensando que deberiamos concebir todos los estados del universo a través del tiempo como un todo, para obtener un concepto de este más completo tal y como si lo "oberváramos desde fuera", no es necesario que deba crearse así mismo. Si siempre estuvo ahí, por decirlo de alguna manera, no tiene porque tener esa tendencia de autocreación, eso sería como buscar un principio despues de todo, que ya hemos dicho no existe.
Por último y dejando algo aparte lo anteriormente escrito, me gustaría decir lo mucho que me gusta la palabra Multiverso, todo lo demás se me queda corto ;) Saludos y gracias.

3.Publicado por arucasot1@terra.es el 22/04/2004 00:00
Muy interesante y realmente evocador el articulo. Me resulta especialmente dificil de asimilar el concepto de que el universo como sistema no está sometido al "tiempo", sino que éste es una "dimensión" interna de aquel. Por otro lado me ha resultado sumamente reveladora la idea de la importancia de la simetría como igualdad en la construcción y expansión de los modelos.

4.Publicado por ajcapellino@arnet.com.ar el 26/04/2004 00:00
Me gustó muchísimo tanto el modo claro, imaginativo y didáctico de desarrollar el artículo, como las ideas novedosas así expresadas.
Hoy lo imaginativo tiene nueva credibilidad científica, pues la física ha llegado al límite de la mensurabilidad. También la astrofísica se ha topado aparentemente con la necesidad de imaginar al preguntarse por el comienzo, ya que un universo en expansión nos remite a un punto de partida.
(Mientras se sostenía la eternidad del universo no quedaba bien para un científico hacer preguntas sobre su origen.)
Hoy existe necesidad de preguntarse cuándo, y por ende, por qué, comenzó el cosmos. Así buena parte de nuestros físicos han empezado a dialogar con los filósofos, y por allí hasta se encuentra en algunos investigadores concepciones filosófico-teológicas donde, bajo formas aparentemente nuevas (onda New Age), se reeditan antiguas concepciones gnósticas. (Cada ser es parte y manifestación evolutiva de un Todo Universal que es Energiá Autociente , etc. etc.)

Con respecto al artículo: Estupendo en su mayor parte, pero polémico en su hipótesis final,la más importante para los modelizadores, ya que implica ni más ni menos que una afirmación acerca del Sentido mismo de todo este modelo evolutivo. Si el universo es Causa sui somos parte o expresión del Todo Autosuficiente, por lo tanto también Consciente. Lo curioso es que no tenemos conciencia de ello y en un momento dado de la evolución no hubo manera de mantener información alguna.

Lo que sigue no es ameno como el artículo comentado y puede llegar a resultar pesado como una clase de metafísica pero puede interesar a quien entró a hacerse preguntas tras la lectura de aquél.

En primer lugar, psiquiátricamente hablando, es muy difícil que un argumento sea convincente cuando va en contra de nuestros deseos. La razón evolutivamente (ontogénicamente en el humano y filogenéticamente en la especie) ha aparecido después del deseo y el instinto o pulsión: El razonar generalmente está al servicio del desear y es así que encontramos las verdades que inconscientemente necesitamos. Rara vez un filósofo convence a un contrincante con sus argumentaciones. Esto ocurre también en la física y biología molecular, y más hoy, donde la imaginación tiene que llenar con hipótesis los huecos dejados por los límites del instrumento de medición. Por ello las afirmaciones que siguen pueden ser aceptadas u objetadas según las necesidades existenciales de quien las lea.

El tiempo existe si solo si existe el universo (pues el tiempo es el ordenamiento de los cambios en la cosa cambiante, según el ANTES y el DESPUÉS. Si no hay cosa, no hay cambio ni, por ende, ordenamiento de cambios, es decir no hay tiempo).
No hay un antes ni un después del universo, pero existe lo eterno y lo temporal. Si el cosmos es eterno, no tuvo principio temporal. (lo cual NO SIGNIFICA que sea necesario de por sí: Para que sea NECESARIO DE POR SÍ tendría que no poder no-existir, lo cual implica que es autosuficiente en todo sentido, es decir sin limitaciones de ser, sinónimo de SER INFINITO.) Un Ser Necesario es eterno y puede desde siempre (eternamente) dar el ser a otro ser no-necesario.
El universo no es necesario pues pudo no existir (como yo mismo pude no existir); sin embargo puede ser eterno si es CAUSADO POR OTRO que desde siempre le dió el ser. (La eternidad del universo es compatible con un modelo evolutivo cíclico y también con uno lineal. A la luz del Big Bang resulta más comprensible el modelo circular.)
No tiene sentido afirmar que el universo surgió "después" de la Nada ni "a partir de" la Nada. El concepto de mundo "creado" simplemente significa que no se encuentra dentro del mismo el principio o causa o explicación de su existencia, y que por tanto es causado por Otro. No podemos afirmar que no haya existido, pero sí podemos afirmar que podría no haber existido, es decir haber sido NADA.
De la nada no podemos afirmar ni negar nada, ni siquiera podemos tener idea de ella pues simplemente NO ES. Esta nada ontológica, o negación de ser, no debe confundirse con la nada cuántica. La nada cuántica contiene ser. (Dice Stephen Hawking que un universo puede saltar de ella como un pop corn). La nada cuántica es una nada epistemológica, es decir ausencia e imposibilidad de CONOCER con instrumentos de medida lo que allí existe o acontece, según el principio de indeterminación de Heissenberg.

Con respecto a la idea encerrada en la afirmación " el universo incluye necesariamente dentro de sí, pero no identificada con él mismo, una matriz", digamos que se acerca bastante, (aunque derribando la absoluta alteridad ser finito-SER CREADOR) a la clásica Causa Final o plan de desarrollo que la Causa Eficiente creadora de alguna manera inscribe en la evolución del Universo, (los tomistas dirían la Idea del mundo en la Mente del Creador). Es un enigma lucubrar qué sustento material o estructura energética pueda haberservido de alfabeto en el caos primordial del primer atosegundo del Big Bang para escribir la información directriz del desarrollo ulterior. Por supuesto que invocar al Azar no es dar una explicación sino Negar que exista alguna.

5.Publicado por nordinalluch@yahoo.es el 26/04/2004 00:00
Hay una serie de comentarios mios el foro de esta Web, "Macrocosmos, microcosmos, la consciencia y el nexo", leídos de abajo a arriba, resultado de unos dialogos de correo electrónico que estan relacionados con este articulo. Me gustaria conocer comentarios sinceros y serios respecto a ello. Felicito al comentarista sobre su magnifico articulo. Hare en breve una opinión en el foro al respecto. Gracias.

6.Publicado por Molibdenos@yahoo.es el 02/06/2004 00:00
Bueno, considerando el comentario hecho por kavy_80@hotmail.com, me gustaría decir que quizás la dimensión conocida como "tiempo" no haya que considerarla como lineal, sino como cíclica, eso si, en sus ciclos, al igual que en otros ciclos que conocemos a menor escala, no se produciría una repitabilidad absoluta, es decir, las formas de expresión de la materia y los distintos sistemas que esta crease, serían similares pero no idénticos. Eso desde mi punto de vista. ¿Qué opinais al respecto?

7.Publicado por ajcapellino@arnet .com.ar el 04/09/2004 04:35
"Es un enigma lucubrar qué sustento material o estructura energética pueda haber servido de alfabeto en el caos primordial del primer atosegundo del Big Bang para escribir la información directriz del desarrollo ulterior." decía en mi comentario abril.

Creo que una aproximación hacia la respuesta la acaba de dar hace dos meses S. Hawking en su remodelización de los agujeros negros, donde corrige su teoría, entre otras cosas, afirmando que la información contenida en la materia como energía compactada permanece y se transmite "hacia adelante" (no hay vuelta atrás en el tiempo)a través de ese ciclo miniaturizado de big crunch-big bang que es un agujero negro evaporándose.

8.Publicado por MARQUEZ BARAZARTE el 04/09/2005 19:14
NO SOY FISICA, SI NO LICENCIADA EN CIENCIAS SOCIALES, MOTIVADA POR LA TEORIA DE SISTEMAS Y TUVE CONOCIMIENTO DE A TRAVES DE UN PROGRAMA POR CABLE EN UNA ENTREVISTA REALIZADA A UN FISICO ,SOBRE LA CUANTICA DESDE ENTONCES ME HA INTERESADO EL TEMA. SALUDOS.ME GUSTARIA ME CONTESTARA A MI CORREO.

9.Publicado por Nicelotus el 20/11/2005 22:54
Me gustan tanto el modo claro, imaginativo y didáctico de desarrollar el artículo, como las ideas
novedosas así expresadas.
Hoy lo imaginativo tiene nueva credibilidad científica, pues la física ha llegado al límite de la
mensurabilidad. También la astrofísica se ha topado aparentemente con la necesidad de imaginar al
preguntarse por el comienzo, ya que un universo en expansión nos remite a un punto de partida.
(Mientras se sostenía la eternidad del universo no quedaba bien para un científico hacer preguntas sobre su
origen.)
Hoy existe necesidad de preguntarse cuándo, y por ende, por qué, comenzó el cosmos. Así buena parte de
nuestros físicos han empezado a dialogar con los filósofos, y por allí hasta se encuentra en algunos
investigadores concepciones filosófico-teológicas donde, bajo formas aparentemente nuevas (onda New
Age), se reeditan antiguas concepciones gnósticas. (Cada ser es parte y manifestación evolutiva de un
Todo Universal que es Energía Autoconsciente, etc. etc.)

Con respecto al artículo: Estupendo en su mayor parte, pero polémico en su hipótesis final, la más
importante para los modelizadores, ya que implica ni más ni menos que una afirmación acerca del Sentido
mismo de todo este modelo evolutivo. Si el universo es Causa sui somos parte o expresión del Todo
Autosuficiente, por lo tanto también Consciente. Lo curioso es que no tenemos conciencia de ello y en un
momento dado de la evolución no hubo manera de mantener información alguna.

Lo que sigue no es ameno como el artículo comentado y puede llegar a resultar pesado como una clase de
metafísica pero puede interesar a quien entró a hacerse preguntas tras la lectura de aquél.

En primer lugar, psiquiátricamente hablando, es muy difícil que un argumento sea convincente cuando va
en contra de nuestros deseos. La razón evolutivamente (ontogénicamente en el humano y
filogenéticamente en la especie) ha aparecido después del deseo y el instinto o pulsión: El razonar
generalmente está al servicio del desear y es así que encontramos las verdades que inconscientemente
necesitamos. Rara vez un filósofo convence a un contrincante con sus argumentaciones. Esto ocurre
también en la física y biología molecular, y más hoy, donde la imaginación tiene que llenar con hipótesis
los huecos dejados por los límites del instrumento de medición. Por ello las afirmaciones que siguen
pueden ser aceptadas u objetadas según las necesidades existenciales de quien las lea.

El tiempo existe si solo si existe el universo (pues el tiempo es el ordenamiento de los cambios en la cosa
cambiante, según el ANTES y el DESPUÉS. Si no hay cosa, no hay cambio ni, por ende, ordenamiento de
cambios, es decir no hay tiempo).
No hay un antes ni un después del universo, pero existe lo eterno y lo temporal. Si el cosmos es eterno, no
tuvo principio temporal. (lo cual NO SIGNIFICA que sea necesario de por sí: Para que sea NECESARIO
DE POR SÍ tendría que no poder no-existir, lo cual implica que es autosuficiente en todo sentido, es decir
sin limitaciones de ser, sinónimo de SER INFINITO.) Un Ser Necesario es eterno y puede desde siempre
(eternamente) dar el ser a otro ser no-necesario.
El universo no es necesario pues pudo no existir (como yo mismo pude no existir); sin embargo puede ser
eterno si es CAUSADO POR OTRO que desde siempre le dió el ser. (La eternidad del universo es
compatible con un modelo evolutivo cíclico y también con uno lineal. A la luz del Big Bang resulta más
comprensible el modelo circular.)
No tiene sentido afirmar que el universo surgió "después" de la Nada ni "a partir de" la Nada. El concepto
de mundo "creado" simplemente significa que no se encuentra dentro del mismo el principio o causa o
explicación de su existencia, y que por tanto es causado por Otro. No podemos afirmar que no haya
existido, pero sí podemos afirmar que podría no haber existido, es decir haber sido NADA.
De la nada no podemos afirmar ni negar nada, ni siquiera podemos tener idea de ella pues simplemente
NO ES. Esta nada ontológica, o negación de ser, no debe confundirse con la nada cuántica. La nada
cuántica contiene ser. (Dice Stephen Hawking que un universo puede saltar de ella como un pop corn). La
nada cuántica es una nada epistemológica, es decir ausencia e imposibilidad de CONOCER con
instrumentos de medida lo que allí existe o acontece, según el principio de indeterminación de
Heissenberg.

Con respecto a la idea encerrada en la afirmación " el universo incluye necesariamente dentro de sí, pero
no identificada con él mismo, una matriz", digamos que se acerca bastante, (aunque derribando la
absoluta alteridad ser finito-SER CREADOR) a la clásica Causa Final o plan de desarrollo que la Causa
Eficiente creadora de alguna manera inscribe en la evolución del Universo, (los tomistas dirían la Idea del
mundo en la Mente del Creador). Es un enigma lucubrar qué sustento material o estructura energética
pueda haberservido de alfabeto en el caos primordial del primer atosegundo del Big Bang para escribir la
información directriz del desarrollo ulterior. Por supuesto que invocar al Azar no es dar una explicación
sino Negar que exista alguna.

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