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Las aves nos dan las claves para comprender la creatividad

Un estudio con 1018 especies revela que la capacidad de innovación surge cuando se combinan ciertas adaptaciones al entorno


Científicos del CREAF y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) proponen que la innovación no es una adaptación en sí misma, sino que emerge cuando se combinan ciertas adaptaciones -como tener un cerebro grande y ser curioso- surgidas para afrontar cambios en el entorno. Los investigadores han llegado a esta conclusión gracias a un estudio en el que se analizaron 1018 especies de aves.





Un camachuelo de Barbados (Loxigilla barbadensis) es capaz de abrir los sobres de azúcar. Esta innovación muy localizada implica una fuente de alimento humano y se observó por primera vez en 2000 en el oeste de Barbados. Más experimentos realizados 12 años más tarde revelaron que la difusión de esta capacidad está limitada alrededor de esta zona. En otros lugares de Barbados se observó este patrón de comportamiento también entre especies emparentadas.  (Fotografía cortesía  © de Louis Lefebvre, coautor del estudio, Departamento de Biología, Universidad McGill, Canadá).
Un camachuelo de Barbados (Loxigilla barbadensis) es capaz de abrir los sobres de azúcar. Esta innovación muy localizada implica una fuente de alimento humano y se observó por primera vez en 2000 en el oeste de Barbados. Más experimentos realizados 12 años más tarde revelaron que la difusión de esta capacidad está limitada alrededor de esta zona. En otros lugares de Barbados se observó este patrón de comportamiento también entre especies emparentadas. (Fotografía cortesía © de Louis Lefebvre, coautor del estudio, Departamento de Biología, Universidad McGill, Canadá).
Los animales, incluidos los humanos, innovan cuando tienen que responder a problemas nuevos a los que nunca se ha enfrentado antes. Por lo tanto, es poco probable que esta habilidad pueda haber evolucionado por ella misma por selección natural.

Si la capacidad de innovación no se ha seleccionado directamente, ¿cómo ha podido desarrollarse? Un artículo publicado recientemente en la revista Philosophical Transactions of the Royal Society sugiere que la creatividad emerge cuando se combinan varias adaptaciones que han evolucionado para otros propósitos, como poseer un cerebro grande, tener curiosidad para explorar el entorno y disponer de apéndices que permitan manipular objetos. Si se combinan estos rasgos, el animal adquiere la capacidad de resolver problemas innovando.

 Esta nueva teoría explicaría algunas observaciones sorprendentes. Se sabe, por ejemplo, que especies que nunca utilizan herramientas en estado salvaje, como las grajas, en el laboratorio exhiben una habilidad sorprendente para utilizarlas y ser capaces de extraer alimento de un tubo.

Esto refuerza la idea de que la capacidad de innovar, al depender de un conjunto de adaptaciones que han surgido para otros fines, ya está presente en algunos animales, incluso cuando estos no la utilizan en la naturaleza.

Para innovar hay que tener una vida longeva  

Aunque en el pasado se creía que la creatividad era una propiedad exclusiva de los humanos, hoy sabemos que se encuentra en muchos otros animales, principalmente primates, cetáceos, loros y cuervos.

¿Por qué estas adaptaciones han evolucionado conjuntamente en algunos animales? El estudio, liderado por científicos del CREAF y del CSIC, propone que las adaptaciones necesarias para innovar son parte de la estrategia vital de algunas especies que frecuentemente se enfrentan a cambios ambientales.

 Analizando información de 1018 especies de aves, los investigadores han descubierto que las especies de aves que presentan una mayor capacidad de innovación tienden a tener dos características principales, una capacidad de vivir muchos años y una ecología generalista. Los animales de vida larga no solo disponen de más tiempo para innovar, sino que suelen enfrentarse a nuevos retos a lo largo de sus vidas.

 Además, las innovaciones tendrán más valor porque cada nuevo comportamiento podrá ser utilizado durante más tiempo en el futuro. A todo ello se le une el hecho de que una vida larga permite retardar el desarrollo, lo que ofrece el tiempo necesario para desarrollar cerebros grandes, un requisito para sobresalir en creatividad.

Ser generalista, por otro lado, expone frecuentemente al individuo a nuevos desafíos, como el tener que encontrar nuevos alimentos, y esto requiere capacidades como explorar, discriminar, manipular y recordar. Los animales con requerimientos más especializados, que solo comen un alimento en concreto por ejemplo, no necesitan estas adaptaciones y su capacidad para innovar está limitada por este motivo.

Referencia bibliográfica:

Sol, D., Sayol, F., Ducatez, S., y Lefebvre, L.. The life-history basis of behavioural innovations . Phil. Trans. R. Soc. B (2016). DOI: 10.1098/rstb.2015.0187.
 
 


Martes, 10 de Mayo 2016
CREAF
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