En la investigación se usó el lince ibérico como modelo para estudiar la importancia de estas colecciones históricas. Fuente: Wikimedia Commons.
Un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha evaluado el papel de las colecciones de historia de natural de museos pequeños y fondos privados no científicos como fuente de material científico.
Según este trabajo, publicado en BioScience, dichos fondos, que apenas aparecen citados en publicaciones científicas, pueden ofrecer información sobre las especies naturalizadas no recogida por los grandes museos científicos.
“En este trabajo hemos usado al lince ibérico como modelo para estudiar la importancia de estas colecciones históricas, que normalmente pasan desapercibidas, y las hemos comparado con las colecciones de grandes museos científicos. Nuestro objetivo ha sido evaluar la necesidad de preservarlas, ya que con el paso del tiempo muchas se pierden, y con ellas desaparece también información sobre la especie que podría ser valiosa, como, por ejemplo, ADN que permita estudiar cómo eran las poblaciones en el pasado”, ha explicado la investigadora del CSIC Mireia Casas, de la Estación Biológica de Doñana, en un comunicado del propio CSIC.
Según este estudio, las colecciones pequeñas y los fondos privados cubren franjas espaciales y temporales mayores que los grandes museos científicos, “posiblemente porque los grandes museos científicos centraron sus estudios en ciertas áreas y ciertos periodos”, comenta la investigadora.
Según este trabajo, publicado en BioScience, dichos fondos, que apenas aparecen citados en publicaciones científicas, pueden ofrecer información sobre las especies naturalizadas no recogida por los grandes museos científicos.
“En este trabajo hemos usado al lince ibérico como modelo para estudiar la importancia de estas colecciones históricas, que normalmente pasan desapercibidas, y las hemos comparado con las colecciones de grandes museos científicos. Nuestro objetivo ha sido evaluar la necesidad de preservarlas, ya que con el paso del tiempo muchas se pierden, y con ellas desaparece también información sobre la especie que podría ser valiosa, como, por ejemplo, ADN que permita estudiar cómo eran las poblaciones en el pasado”, ha explicado la investigadora del CSIC Mireia Casas, de la Estación Biológica de Doñana, en un comunicado del propio CSIC.
Según este estudio, las colecciones pequeñas y los fondos privados cubren franjas espaciales y temporales mayores que los grandes museos científicos, “posiblemente porque los grandes museos científicos centraron sus estudios en ciertas áreas y ciertos periodos”, comenta la investigadora.
Artículos relacionados
-
Algunas especies descubiertas se extinguen antes de ser descritas
-
Un nuevo sistema hace posible la digitalización perfecta de obras de arte
-
Una avispa española, entre las diez especies más raras descritas en 2011
-
El proyecto Mundo Virtual de la Ciencia hace posible las visitas 3D
-
Desarrollan un método de “olfateo” para calibrar el estado de libros y documentos antiguos
Evitar pérdidas irreparables
Tras analizar las colecciones de historia natural de 14 grandes museos de Europa y Estados Unidos, 23 museos menores y 75 fondos privados en España y Portugal, los investigadores contabilizaron 466 especímenes de lince ibérico.
“El censo comenzó en 1987 y, unos 20 años después, cuando tratamos de localizar de nuevo todos los ejemplares, descubrimos que muchos especímenes habían desaparecido de las colecciones pequeñas y de los fondos privados. Una de las causas principales de esa disminución es que muchos de los especímenes se conservaron en mal estado”, añade Casas.
Para evitar esta pérdida del potencial material científico, los investigadores proponen la creación de protocolos para localizar, legalizar y conservar los especímenes, así como la información asociada a ellos. “Creemos que debería considerarse la inclusión de esos ejemplares naturalizados en las bases de datos digitales y en las propias colecciones de los grandes museos científicos dónde se asegure su perpetuidad en el tiempo”, concluye la investigadora.
Tras analizar las colecciones de historia natural de 14 grandes museos de Europa y Estados Unidos, 23 museos menores y 75 fondos privados en España y Portugal, los investigadores contabilizaron 466 especímenes de lince ibérico.
“El censo comenzó en 1987 y, unos 20 años después, cuando tratamos de localizar de nuevo todos los ejemplares, descubrimos que muchos especímenes habían desaparecido de las colecciones pequeñas y de los fondos privados. Una de las causas principales de esa disminución es que muchos de los especímenes se conservaron en mal estado”, añade Casas.
Para evitar esta pérdida del potencial material científico, los investigadores proponen la creación de protocolos para localizar, legalizar y conservar los especímenes, así como la información asociada a ellos. “Creemos que debería considerarse la inclusión de esos ejemplares naturalizados en las bases de datos digitales y en las propias colecciones de los grandes museos científicos dónde se asegure su perpetuidad en el tiempo”, concluye la investigadora.
Referencia bibliográfica:
Mireia Casas-Marce, Eloy Revilla. Margarida Fernandes, Alejandro Rodríguez, Miguel Delibes, José A. Godoy. The Value of Hidden Scientific Resources: Preserved Animal Specimens from Private Collections and Small Museums. BioScience (2012). DOI: 10.1525/bio.2012.62.12.9.
Mireia Casas-Marce, Eloy Revilla. Margarida Fernandes, Alejandro Rodríguez, Miguel Delibes, José A. Godoy. The Value of Hidden Scientific Resources: Preserved Animal Specimens from Private Collections and Small Museums. BioScience (2012). DOI: 10.1525/bio.2012.62.12.9.


Ciencia on line



















CIENCIA ON LINE