Las consultoras priorizan sus ganancias sobre la mejora del conocimiento

Según un estudio no siguen una estrategia respecto a reciclarse e incrementar su especialización


Las consultoras se preocupan más de sacar adelante sus encargos y conseguir ingresos inmediatos que de reciclarse y mejorar su nivel de conocimiento y especialización. A esa conclusión ha llegado una tesis doctoral que se acaba de presentar en la BI Norwegian School of Management. Según Siw Marita Fosstenlokken, la autora de la tesis, las consultoras no siguen ninguna estrategia al respecto, sin embargo suplen esta deficiencia aprendiendo y mejorando mientras hacen los encargos de las empresas que confían en ellas. Por Raúl Morales



Las empresas consultoras se venden a su clientes por se expertas, por se especialistas en un determinado tema. Sin embargo, y paradójicamente, ponen poco empeño en el desarrollo sistemático de ese conocimiento. A esa conclusión ha llegado un estudio llevado a cabo por la doctora Siw Martia Fosstenlokken, de la BI Norwegian School of Management.

El conocimiento es un factor cada vez más importante en la competitividad. Las empresas hacen lo posible para asegurar que sus trabajadores tengan el conocimiento suficiente para poder desarrollar su trabajo con eficacia y, sobre todo, para mantener a sus clientes contentos.

La doctora Fosstenlokken ha dedicado su tesis doctoral a este tema. En concreto a estudiar qué métodos estratégicos a largo plazo siguen los proveedores de servicios profesionales para mantener y mejorar el conocimiento y la especialización de sus empleados.

Para llevar a cabo su tesis doctoral, Fosstenlokken entrevistó a un total de 51 managers y trabajadores de cuatro proveedores de servicios profesionales diferentes. Por un lado, en dos empresas de consultoría de ingeniería y por otro a dos agencias de comunicación. A priori, estas cuatro empresas deberían representar “la tecnología punta” en sus sectores y estar totalmente volcadas en el conocimiento y la especialización para ser expertos en sus respectivos campos de actuación.

“Los proveedores de servicios profesionales son vistos como modelos a seguir para un aprendizaje efectivo. Sus profesionales son expertos y se ganan la vida vendiendo su conocimiento”, comenta Fosstenlokken en un comunicado de la Universidad.

Indiferencia

En su estudio, Fosstenlokken muestra que las consultoras que ella investigó están muy lejos de ser sofisticadas cuando priorizan, organizan y desarrollan un desarrollo sistemático de aquello que venden: conocimiento.

Los resultados son tan concluyentes como devastadores para las cuatro empresas escogidas. “En la práctica, la actitud de estas empresas hacia la mejora de su conocimiento se puede decir que es la indiferencia.

A la hora de buscar responsables, el estudio de Fosstenlokken pone su punto de mira en los jefes, cuya organización al respecto denomina como “nula”. Por otro lado, cuando finalmente se lleva a cabo algún tipo de formación o de actualización de conocimiento, es el propio personal el que el da la espalda.

El estudio asegura que las consultoras están más interesadas en las horas que van a cobrar a sus clientes, en los requerimientos de éstos y en los beneficios a corto plazo más que en invertir estratégicamente en la mejora de sus conocimientos para seguir siendo expertos.

“La verdad es que para mi los resultados de fueron sorprendentes, ya que hay una gran diferencia entre lo que dicen que hacen y lo que realmente hacen”, comenta Fosstenlokken.

El estudio achaca esta realidad a los cortos plazos que las consultoras suelen tener para llevar a cabo su trabajo y a la necesidad seguir aumentando sus ganancias. Ante tales argumentos, las buenas intenciones quedan en un segundo plano.

Aprender trabajando

Aunque las empresas estudiadas fallan en priorizar estos aspectos, curiosamente tienen éxito en el mercado. ¿Por qué pueden mantener este estatus?. El estudio llega a la conclusión de que el trabajo diario sobre los proyectos de los clientes es la mejor fuente de conocimiento. Es más, lo califica como “crucial para la competitividad de las empresas”.

“En cualquier caso, las empresas son poco conscientes de este aprendizaje informal que tiene lugar cada día. Asimismo, su actitud es muy pobre a la hora de formular los beneficios de este aprendizaje informal en el trabajo, por lo oque dichas experiencias no pueden se compartidas ni usadas en la organización”, argumenta Fosstenlokken.

El desarrollo de su especialización suele tener lugar fuera de la empresa, cuando los trabajadores entran en contacto con los clientes o cuando hay discusiones internas entre compañeros.

La clave del éxito de las consultoras está en su habilidad para aprender sobre la marcha, mientras llevan a cabo los proyectos en los que están trabajando y discutiendo los problemas que van surgiendo con el propio cliente. Esto, dice el estudio, está combinado, además, con una “buena retórica”.

“Esto compensa hasta cierto punto la poca prioridad que le dan a la sistematización para mejorar y ser más expertos”, concluye Fosstenlokken.






Lunes, 29 de Octubre 2007
Raúl Morales
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