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Martes 9 Febrero 2010
19:45
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Las madres solteras tienen menos niños varonesAnte la ausencia paterna, la naturaleza opta por el sexo femeninoEl hecho de vivir en pareja influye sobre el sexo de los hijos, ya que una investigación realizada en Estados Unidos sobre 86.436 expedientes de nacimientos ocurridos entre 1959 y 1998 determinó que las madres solteras alumbran menos niños varones que las que viven con sus maridos: cuando el padre vive con la familia, los bebés tienen un 14% más de posibilidades de ser chicos. La investigación confirma la teoría biológica según la cual el sexo de los bebés varía según las condiciones familiares, y que esas condiciones poseen diferentes efectos para niños y niñas. Por Vanessa Marsh.
Las madres solteras tienden a tener niñas en vez de niños, presumiblemente debido a la ausencia de la figura paterna en el hogar, según un estudio que por vez primera establece una relación entre el modo de vida y el proceso natural de selección de sexo en los embarazos. El estudio está publicado en Proceedings: Biological Sciences.
Karen Norberg, de la Universidad de Boston, revisó 86.436 expedientes de nacimientos ocurridos en Estados Unidos entre 1959 y 1998, a partir de los datos registrados para el estudio de enfermedades infecciosas, que incluían la forma de vida de las madres antes del parto. De esta forma, descubrió que las madres solteras habían tenido niñas en el 50,1% de los casos, frente al 48,5% de las madres que viven en pareja y que alumbran también a niñas. Sólo el 49,9% de las madres solteras alumbran varones, según esta investigación, frente al 51,5% de las parejas habituales. Aunque esa diferencia porcentual parece mínima, en realidad es una estadística muy significativa, relacionada con el conjunto de la población. Disminuye la relación niña-niño El estudio analizó unos 3.000 expedientes de madres que habían tenido hijos con y sin padre en casa y desveló acusadas diferencias entre ellas: cuando el padre vive con la familia, los bebés tienen un 14% más de posibilidades de ser chicos. La investigación podría explicar por qué la relación chico-chica ha disminuido progresivamente en los países desarrollados, como Estados Unidos, Inglaterra y Francia, durante los últimos treinta años. La proporción entre los sexos en el nacimiento es, en casi todos los países, de 104 a 106 hombres por cada 100 mujeres. Varía ligeramente en algunas áreas, pero la tendencia general en los últimos 30 años es a la baja. Asimismo, la investigación confirma la teoría biológica según la cual el sexo de los bebés varía según las condiciones familiares, y que esas condiciones poseen diferentes efectos para niños y niñas. Investigaciones anteriores habían sugerido que las mujeres que no mantienen relaciones estables y monógamas poseen menos posibilidades de tener hijos varones. Condiciones influyentes Entre los factores que influyen en la determinación del sexo figuran, además de las condiciones del entorno, el estado hormonal del padre y la madre del bebé o la frecuencia de la actividad sexual entre ambos. Todo se conjuga para propiciar la selección del sexo del bebé. La investigación de referencia ha venido a destacar que la situación afectiva y de vivienda de una pareja en el período de concepción de un hijo influye en los factores que determinan el sexo del niño de la misma forma que lo hacen el estado hormonal de los cónyuges y la frecuencia de actividad sexual. Otra investigación anterior, publicada en The Lancet, ha establecido más factores que influyen en la selección del sexo de un bebé, ya que es más probable el nacimiento de una niña si uno de los miembros de la pareja fumaba mucho en la época de la concepción. La hipótesis es que las células del esperma que transportan el cromosoma Y, que condiciona el nacimiento de varones, son más sensibles al daño causado por el tabaco, que las células del esperma que llevan el cromosoma X. En cualquier caso, algunos científicos consideran que la proporción de nacimientos niño-niña es un indicador positivo sobre la salud de la población porque el esperma y los embriones masculinos son más frágiles que sus contrapartes femeninos. Domingo 31 Octubre 2004
Vanessa Marsh
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