Tendencias 21
Universidad Comillas




Leandro Sequeiros: “La fe necesita reformularse desde la ciencia y la cultura”

El jesuita y científico habla sobre la relación actual entre ciencia y religión


Según estudios realizados, actualmente, la mayoría de los científicos de Estados Unidos y Gran Bretaña se declaran ateos o agnósticos. Otros estudios señalan que el pensamiento analítico debilita las creencias religiosas, pues estas están vinculadas a otro tipo de pensamiento, el intuitivo. La relación entre ciencia y religión parece, por tanto, cuanto menos compleja. Leandro Sequeiros, jesuita y científico, expresa en la siguiente entrevista sus opiniones al respecto. Javier Leach Albert.



Leandro Sequeiros San Román. Fuente: Universidad de Granada.
Leandro Sequeiros San Román. Fuente: Universidad de Granada.
Leandro Sequeiros San Román ingresó en la Compañía de Jesús en 1959, y desde 1964 está ligado al mundo universitario y científico. Paleontólogo de profesión (actualmente es Catedrático de Paleontología en la Universidad de Granada), ha dedicado 25 años a la investigación de la ecología y la evolución de los moluscos cefalópodos de las cuencas mediterráneas.

Ha sido asimismo profesor de Paleontología en las universidades de Granada, Zaragoza, Huelva y Córdoba y profesor de Filosofía en la Facultad de Teología de Granada. Ha escrito unos cincuenta libros y centenares de artículos y actualmente es miembro del Consejo Asesor de la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Comillas (Madrid), Asesor Editorial Adjunto de la Revista de filosofía Pensamiento y Coeditor de la sección Tendencias21 de las Religiones de Tendencias21.

Reside en la ciudad de Córdoba, pero trabaja en red con mucha gente. Tiene como proyecto vital tender puentes en la frontera entre las ciencias, la filosofía y las religiones; y alberga la ilusión de acompañar a los que buscan.

Es un apasionado de las obras de Pierre Teilhard de Chardin y se define a sí mismo como “jesuita científico”. A continuación, se muestran los fragmentos de una entrevista, originalmente realizada por Pere Marí, en los que se explican cómo confluyen en su vida ciencia y fe; y en la que el científico y religioso expresa sus reflexiones sobre la relación entre ambas cuestiones.

Un científico, ¿vive de forma diferente la fe?

Si te refieres a cómo se vive la fe cristiana, la confianza en el Dios de Jesús, desde luego yo la vivo de modo diferente. La fe implica confiar en una determinada visión del mundo en la que las dimensiones religiosas tienen un valor primordial. Y un científico (y en particular en mi caso un geólogo y paleontólogo que hace sus pinitos en filosofía e intenta tender puentes en las fronteras de las creencias) experimenta interiormente, vive en la vida ordinaria y expresa conceptualmente sus convicciones para la vida de un modo especial.

¿Cómo es la fe de un paleontólogo?

Hace unos meses impartí una conferencia en Zaragoza sobre este tema. En un ciclo de conferencias sobre científicos y creyentes, intenté formular, testimoniar y compartir con el auditorio cómo vive su confianza en el Dios de Jesús un paleontólogo.

En esta tarea de reformular fue de gran ayuda el testimonio de Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), jesuita científico, geólogo y paleontólogo, filósofo, poeta y místico.

Los grandes conceptos que constituyen la paleontología, la ciencia que estudia el origen y la evolución de la vida sobre la Tierra, forman parte de mi visión del mundo y, consiguientemente, de mi visión del ser humano y de Dios creador.

Por ejemplo, cuando uno se asoma y percibe los miles de millones de años de evolución cósmica y los miles de millones de años luz del Universo, el mundo interior se conmueve, vibra y percibe a Dios de una determinada manera.

La dimensión evolutiva del mundo no se separa en mi caso de una espiritualidad que prima al Dios de la evolución. La convicción de que Dios crea en la evolución, que el proceso natural de evolución es el modo como Dios crea como proceso continuo, modifica muchas cosas de la espiritualidad tradicional.

En este sentido, cuando San Ignacio de Loyola invita a “ver a Dios en todas las cosas”, la visión desde las ciencias del Universo reorganiza y da sentido de modo particular a las propias creencias. Esta percepción está muy presente en las vidas de los muchos jesuitas científicos que han existido en los 400 años de Compañía de Jesús, tal como ha mostrado el profesor Agustín Udías en su reciente libro Los jesuitas y la Ciencia. Una tradición en la Iglesia (Mensajero, 2014).

Ateísmo científico. Hay estudios que señalan que la mayoría de los científicos en Estados Unidos y Gran Bretaña se declaran ateos o agnósticos. Otros, que el pensamiento analítico debilita las creencias, porque las creencias religiosas se caracterizan por responder a un esquema de pensamiento intuitivo. ¿Se considera una excepción?

Es verdad que los recientes estudios sobre las creencias de los científicos muestran que la mayoría de los científicos vivos se reconocen ateos o agnósticos (digamos, de acuerdo con los estudios estadísticos más importantes, en una relación de fifty/fifty entre creyentes y no-creyentes). Y no solo en los países anglosajones sino también en los países latinos. Y nos estamos refiriendo exclusivamente a las llamadas ciencias de la naturaleza (exceptuando aquí a las ciencias sociales, la historia, la psicología, la economía, etc.).

Sin embargo, si se mira hacia el pasado, grandes científicos de la antigüedad fueron fervientes cristianos, como Copérnico, Galileo, Newton y otros muchos. Charles Darwin, sin embargo, se manifestaba agnóstico aunque las razones no eran tanto científicas como personales (perdió a una hija a la que amaba mucho). Albert Einstein, judío, mantenía unas creencias panteístas. El biólogo evolucionista Richard Dawkins se manifiesta hostilmente anti-religioso. Y el físico Stephen Hawking (desde su silla de ruedas) repite siempre que “no hace falta invocar a Dios” para explicar el Universo y que Dios ya no tiene cabida en la explicación del mundo.

Pero ¿qué es lo que ha debilitado las creencias religiosas de los científicos modernos? Esa pregunta se la ha hecho el profesor Antonio Fernández Rañada (Los científicos y Dios, Trotta, 2008). Reconoce que es un problema muy complejo. Pero apunta hacia una hipótesis: la Teología no ha sabido presentar una reformulación de la imagen de Dios que pueda ser comprensible y asumible para aquellos que participan del paradigma científico. Todavía se presenta a Dios con atributos excesivamente griegos incompatible con los nuevos paradigmas científicos.

Tal vez una de mis tareas como jesuita científico (junto con otros muchos jesuitas y científicos creyentes) sea la de reformular las imágenes de Dios. En esta línea, autores como John Polkinghorne o Ian Barbour (recientemente fallecido) han hecho contribuciones tan enriquecedoras como las que hizo Teilhard de Chardin en la primera mitad del siglo XX. Precisamente, la Cátedra Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Comillas (en la que trabajo y soy miembro del Consejo Asesor), y la revista Tendencias21 de las Religiones, pretenden tender puentes entre las visiones muchas veces reduccionistas que presentan las ciencias y la posibilidad de que la experiencia religiosa y la espiritualidad tengan cabida en la experiencia integral humana. La experiencia interior que nos supera y nos trasciende, lejos de recortar nuestra inteligencia y nuestra autonomía humanas, puede hacernos mucho más humanos y compasivos en un mundo excesivamente racional.

¿De qué forma puede convivir la espiritualidad en el siglo XXI con la ciencia, que cuenta con gran prestigio social y mediático?

En mi libro Ciencia y Espiritualidad (Bubok ediciones, 2012) defiendo el valor y la necesidad de espiritualidad en un mundo plano de experiencias interiores. La llamada “Era de la Ciencia”, que abre el siglo XXI, pretende explicarlo todo de un modo racional y científico.

Uno de sus exponentes, el profesor Mario Bunge, etiqueta la espiritualidad como “pseudociencia” nociva para la mente humana todo aquello que no pasa el filtro del método científico, de la estricta racionalidad.

Es una postura respetable dentro de un determinado marco filosófico. Pero pienso que una de nuestras tareas debe ser mostrar que hay otras alternativas. Siguiendo la línea argumental de Ortega y Gasset, no se trata de hacer apologética sino de mostrar otros caminos razonables para explicar las realidades.

Efectivamente, en la Era de la Ciencia, esta goza de gran prestigio social y mediático. La continua referencia a los científicos y a los expertos en las redes sociales parece arrinconar otras dimensiones del ser humano que son igualmente donadoras de sentido. Y en esto me refiero a la espiritualidad. Debo precisar que la espiritualidad no es solo un fenómeno exclusivo de las religiones. Aunque me vuelvo a citar, en mi libro Ateos espirituales (Bubok ediciones, 2013) recupero muchos movimientos humanistas actuales, no religiosos, que reivindican la necesidad humana del cultivo de las dimensiones interiores de la sensibilidad humana.

Prestigiar, difundir y extender una dimensión espiritual para la armonía y reconciliación del ser humano con la realidad natural y social, puede ser un primer paso para reencontrarse con uno mismo y reivindicar la posibilidad de trascender nuestra propia limitación intelectual, social y emocional. Y todavía no hemos llegado a lo religioso y menos aún a lo cristiano. Y aquí viene muy bien una frase de Teilhard de Chardin: “No se puede ser cristiano sin ser desesperadamente humano”.

La ciencia ¿acota cada vez más el espacio a la religión, que cada vez tiene un espacio más pequeño para justificarse?

Precisamente es esa la postura de Stephen Hawking, el autor de Breve historia del Tiempo y El Gran Diseño, entre otros libros. En muchas entrevistas ha repetido que Dios está contra las cuerdas.

En la antigüedad, cuando no se tenía respuesta para los misteriosos fenómenos de la naturaleza, se acudía a alguna divinidad. Recordamos que cuando el famoso Terremoto de Lisboa de 1755, los teólogos lo achacaron a un castigo divino por los pecados de los portugueses.

Tiempo antes, en época de Felipe II, este sometió a una comisión de teólogos esta cuestión: ¿se puede hacer un trasvase de agua del Tajo al Manzanares? Y los teólogos le dijeron que no; si Dios ha dispuesto que esos ríos vayan en esa dirección, sería impío querer enmendarle la plana a Dios y cambiar el curso de los ríos.

Hoy estas cuestiones nos hacen sonreir. Pero puede que en unos años nos resulten absurdos muchos de los problemas éticos que hoy nos hacemos los humanos sobre células madre, clonación, ingeniería genética, etc. Cada vez más los problemas naturales se explican científicamente. Y no es necesario acudir a Dios. “El Dios tapaagujeros”, llamó el teólogo Tillich a estos intentos de acudir a Dios para explicar los vacíos de nuestro saber.

¿Está Dios arrumbado y sin trabajo? La ciencia, ¿ha arrinconado a Dios como un trasto inútil, como una razón fracasada? ¿Ha perdido Dios la fascinación de otras épocas? La ciencia es una marea impetuosa que todo lo invade, todo lo explica, todo lo llena. Y arrastra en su potencial arrollador a todos los dioses y religiones que se oponen a su paso.

Tal vez el problema de fondo (y es lo que intentamos reflexionar en Tendencias21 de las Religiones, en diálogo abierto con todo tipo de cosmovisiones) es que no se logra resituar a Dios y a las tradiciones religiosas en el contexto de una sociedad secularizada. El magnífico volumen Dios a la vista (coordinado por el profesor de Deusto, Diego Bermejo) recoge más de 20 aportaciones extensas sobre el lugar de Dios en nuestra cultura occidental. Aquí tenemos una magnífica tarea constructora de puentes.

¿La religión tiende a desconfiar de los avances científicos? ¿Es así también al contrario?

Efectivamente, todavía se percibe desconfianza, reticencias, reproches y resentimientos que llevan a conflictos, violencia y exclusiones. La historia de las relaciones entre los avances científicos y las tradiciones religiosas ha sido turbulenta e incluso, a veces, violenta y cruel por ambas partes. Superar el trauma histórico del conflicto y del enfrentamiento no es fácil. Tal vez –siendo optimistas- en los albores del siglo XXI puedan abrirse ventanas a la esperanza.

Nuestra sociedad tiende a ser más tolerante y permisiva. La Teología va siendo cada vez más un cuerpo de doctrinas más flexible y abierto a los retos de las culturas. Y las ciencias, tanto las ciencias de la naturaleza como las que Dilthey llamó las ciencias del espíritu, las humanidades, las ciencias sociales, adoptan metodologías más polimórficas. Como ha escrito el filósofo Antonio Martín Morillas (Facultad de Teología de Granada), el polimorfismo epistemológico parece abrirse camino. En este sentido, soy optimista.

No niego que todavía hay conflictos y enfrentamientos entre ciencia y religión. Pero se abren muchas vías de diálogo, de acercamiento. La llegada del papa Francisco a Roma, que duda cabe, está cooperando a la distensión, al diálogo, a la comprensión y a la tolerancia. La cultura del amor y la alegría, proclamada desde la Evangelii Gaudium, puede dar lugar a frutos muy saludables para el catolicismo, las religiones y también para las ciencias.

¿El diálogo entre ciencia y religión es posible? ¿Es sólo para minorías y no llega al gran público?

En la sociedad occidental y oriental se están construyendo muchas plataformas de diálogo entre ciencia y religión. Desde China, India, Rusia hasta EEUU, Latinoamérica y Europa del Sur. Desgraciadamente, esas plataformas son escasas en el mundo musulmán por las especiales características de esas culturas. Pero el tiempo es siempre un elemento que juega a favor de la erosión de las rocas más duras. Por tanto, cada vez hay más espacios de diálogo.

El Atrio de los Gentiles, inaugurado por Benedicto XVI en 2009 fue un hito muy importante que, durante 2014, se ha ido repitiendo en varias regiones de la Tierra. Creyentes y no creyentes comparten sus vivencias comunes intentando construir juntos una sociedad abierta y tolerante.

Aunque este diálogo, con frecuencia, solo llega a unas minorías, cada vez son más los hombres y mujeres de todas las culturas interesados en participar en un debate que, poco a poco, va calando. Se percibe que la construcción de paradigmas donadores de sentido con validez lo más amplia posible no es ya una tarea de expertos, sino de gentes de todas las culturas. Lo que está en juego no es una verdad, sino la posibilidad de una convivencia en paz en una ciudadanía respetuosa con el medio natural.

Conclusión

Recogemos, a modo de conclusión la mención del profesor Antonio Fernández Rañada (Catedrático de Física Teórica de la Universidad Complutense de Madrid), hecha por Sequeiros en la entrevista. ¿Qué es lo que ha debilitado las creencias religiosas de los científicos modernos? Esa es la pregunta que se ha hecho el profesor Antonio Fernández Rañada (Los científicos y Dios, Trotta, 2008).

Reconoce que es un problema muy complejo. Pero apunta hacia una hipótesis: la Teología no ha sabido presentar una reformulación de la imagen de Dios que pueda ser comprensible y asumible para aquellos que participan del paradigma científico. Recuperar la armonía entre el mundo real de la ciencia y el mundo de la fe cristiana (y religiosa) es la tarea abierta, el gran horizonte heurístico, en que hoy muchas personas están comprometidas, entre ellas Leandro Sequeiros.

La obra de los mismos ateos forma parte también de ese gran movimiento social que busca aclarar el problema metafísico. No se trata tanto de que se pretenda imponer la cosmovisión de unos para sustituir agresivamente a la de otros, sino de que se haga luz en las diversas posibilidades de sentido natural que el universo deja abiertas. Conocerlas y profundizar en su lógica natural sin duda enriquecerá las decisiones que cada cual debe tomar en total libertad sobre el sentido de su existencia.



Artículo preparado por Javier Leach Albert, Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Informática, miembro de la Cátedra CTR y colaborador de Tendencias21 de las Religiones.



Martes, 29 de Julio 2014
Javier Leach Albert
Visitas de este artículo: 4982



Nota

Comente este artículo

1.Publicado por Beatriz Basenji el 29/07/2014 20:30
El ateísmo científico. Recuerdo que cursando la secundaria, una de nuestras Profesoras nos comentaba que su esposo era Médico y que tanto él como sus colegas eran declarados ateos. Cuan grande fue su sorpresa cuando uno de aquellos doctores enfermó muy gravemente y en ocasión de visitarle en la UCI el hombre le pidió con voz casi inaudible que rogara por él en tan difícil trance. Lo cierto es que se curó y cuando volvió a ver a nuestra Profesora, no pudo articular una sola palabra, porque lo dominó el llanto !

2.Publicado por Pedro Rubal el 29/07/2014 21:12
La opinión del Dr. Sequeiros en esta temática de las relaciones de la Ciencia y la Religión siempre es sumamentre interesante, sobre todo porque tiene más que evidenciado el rigor de sus afirmaciones en numerosos trabajos. Me parece que en la entrevista que selecciona D. Javier Leach contesta coherentemente, dando razones de su postura. Lo que más quisiera subrayar es que apunta que tal vez la Teología no supo conectar con los científicos, que ni son tan ateos, digo yo, seguramente como se les considera, ni siempre las actitudes de algunos teólogos han sido las más adecuadas. Efectivamente, la ciencia está ahí y debe contarse con ella para introducir los ajustes teológicos que exige, racional y razonablemente, el contexto histórico, evitando caer, como dice Evandro Agazzi, en la aceptación de los triunfalismos cientificistas o en una actitud anticientífica y antitecnológica, que desacredita la formación que poseen unos y otros y no dan solución a los problemas. Pienso que las certezas penúltimas pueden abrir vías de acceso para otear las últimas.

3.Publicado por José Luis San Miguel el 30/07/2014 01:06
Y no será, mis queridos amigos Leandro y Javier, que el problema de Dios no es, finalmente, el problema central de la metafísica? Ya sé que esto suena escandaloso, pero vamos a ver, ¿no es la metafísica indagación de la raíz absoluta y "más allá de", sobre la que se funda la física, esta y cualquier otra física? A la mayoría de los científicos esto no les interesa -dicen- porque esa indagación supera las posibilidades del método. Pero: 1- ¿puede esto realmente no interesar? ¿no se evidencian más bien aquí los límites del propio método científico? 2.- "Eso", que a mí y a muchísima gente claro que nos interesa, ¿tiene que ser lo que las personas religiosas entienden por Dios?
El problema de la fe religiosa es que se trata de "un suplemento conceptual" en principio cerrado (está por ver si no es así) claramente distinto de la intuición amplísimamente, quizá universalmente, compartida de Algo raíz de todo.

4.Publicado por Alfonso Sáenz Lorenzo el 30/07/2014 12:39
De la entrevista quisiera destacar la mención doble que Leandro Sequeros hace del libro "Los científicos y Dios" de Antonio Fernández Rañada para sumarme a su recomendación. En mi opinión es lo mejor y lo más completo que se ha escrito sobre la materia en lengua castellana. Aborda todas las cuestiones de interés en el debate entre ciencia y religión con claridad y profundidad y recoje la posición de los científicos más relevantes sobre la materia. Es magnífico.

5.Publicado por Joaquin Gonzalez Alvarez el 30/07/2014 17:18
DE PRESTIGIOSOS ENTREVISTADO Y ENTREVISTADOR CONSCIENTES DE QUE EL PENSAMIENTO RACIONAL CIENTÍFICO HA DE UTILIZARSE TANTO PARA DISCURRIR SOBRE CIENCIAS COMO SOBRE RELIGIÓN Y ESPIRITUALIDAD, TENÍA QUE RESULTAR LA ENRIQUECEDORA ENTRVISTA QUE NOS HAN BRINDADO. MODESTAMENTE AL RESPECTO OPINO QUE LA MENTALIDAD DEL CIENTÍFICO NO CONDUCE NECESARIAMENTE AL ATEÍSMO. NECESIMOS SABER DE QUE DIOS SON CREYENTES ÉSTOS Y DE CUAL DESCRÉN LOS ATEOS.DEL DIOS PERSONA DE ALGUNAS RELIGIONES AL CUAL SE PIDE, SE LE AGRADECE Y A VECES SE LE RECRIMINa, CIERTAMENTE EL CIENTÍCO SE CONSIDERÁ ATEO; SIN EMBARGO EL VERDADERO CIENTÍFICO DE NUESTROS TIEMPOS IMBUÍDO EN LA MODERNA RACIONALIDAD QUE CONCEDE AMPLIO ESPACIO A LA INCERTUDUME Y A LA DUDA RAZONABLE, COMO ES EL CASO DEL BIÓLOGO KAUFFMAN EL CUAL SE DECLARA ATEO, ANTE LA INCERTIDUMBRE DE LA CAUSA DE TODO LO EXISTENTE SIENTE UN SENTIMIENTO DE REVERENCIA SIMILAR EL RELIGIOSO. SOBRE KAUFFMAN HA DICHO EL EMINENTE TEÓLOGO JAVIER MONSERRAT 'REIINVENTÓ LA SACRALIDAD'.Y ES ASÍ QUE PODEMOS DEFINIR A DIOS COMO IDEA PLATÓNICA O CONCEPTO ABELARDIANO OCUPA NUESTRAS MENTES. DE MODO QUE PERSONALIDADES CONSIDERADAS HASTA POR ELLOS MISMOS COMO ATTEOS , NO LO SON PUES COMO CONCEPTO O IDEA TIENEN A DIOS EN SUS MENTES., eJEMPLOS HAWKINGEXPRESANDO QUE PARA CONOCER LA REALIDAD TENDDRÍAMOS QUE CONOCER LA MENTE DE DIOS, Y A EINSTEN QUE DUOS NO JUEGA A LOS DADOS ANTE EL CRÁCTER PROBABILÍSTICO QUE SE LE ATRIBUYE A LA MECÁNICA CUÁNTICA.

6.Publicado por william maroto avila el 30/07/2014 19:36
Estimados Científicos y estudiosos,realmente respeto toda forma de pensamiento, sin embargo el ateísmo le veo como un tipo de CEGUERA ESPIRITUAL, donde no se percibe a su totalidad la mano o mas bien la mente de un Creador Omnisapiente, muchos científicos han llegado a rendirle veneración o culto a la "MADRE NATURALEZA", es como venerar un plaza de formula 1 y desacreditar por completo al diseñador del vehículo. No culpo al ATEÍSMO por esto mas bien pienso que no se consideran todas las pruebas, y ese es el problema.

Todo fenómeno físico o biológico nos brinda información por pequeño que sea, para poner un ejemplo: Si llegáramos a una isla remota en medio del océano y encontráramos una escritura en una roca que diga: JHON 1570, pensaríamos que ese patrón gramatical se formo por el efecto de las mareas sobre la roca, o que la erosión del viento a través de millones de años la creo, verdad que no, esa información nos indica que una persona de nombre JHON estuvo también en esa isla en 1570 y usando algún tipo de herramienta creo esa escritura.
Ahora bien nos da información el ADN?, si pudiéramos escribir toda la información genética que hay en el, solo con la combinación de sus 4 aminoácidos, se escribirían 5,000 ejemplares como el tamaño de las guías telefónicas cada uno. Si pudiéramos extender un solo gameto de un cromosoma en forma lineal este mediría 2 metros de largo, si uniéramos todos estos la distancia seria como ir al sol y volver unas 700 veces, eso no es todo, si tuviéramos una nave espacial que viajara a la velocidad de la luz (340 mil kilómetros por segundo) duraríamos 11 horas recorrer todo nuestro ADN, que interesante que para una escritura sobre una piedra reconozcamos que hubo alguien inteligente que la creo, pero para la compleja información que nos da nuestro ADN , no haya una mente que lo haya diseñado , mas bien damos merito a la casualidad y la suerte de que mediante procesos aleatorio llegara a existir y ser la base genética de toda la diversidad del planeta.

7.Publicado por clean el 30/07/2014 21:16
La Fe es la llave de la luz.La ciencia sin la fe es un camino sin salida, un camino sin luz.
Ef 4:5;Ro 1:16;Ez31:11..............................?

8.Publicado por Walter Reynaga el 04/08/2014 01:14
Que los cientificos quieran llegar a satisacer todas las interrogantes fundamentales del hombre, utilizando el método ceintífico, me parece bien. Pero una cosa es pretender y otra lograr. Pero, se está avanzando, sin duda. Sin embargo, que la ciencia llegue a responder las cuestiones que la filosofía se plantea, parece muy, muy lejano. Es más, si se ha de limitar a sus métodos y técnicas sin tomar en cuenta el análisis conceptual filosófico es muy probalble que antes que lograr resultados, en este nivel, logre frustraciones y confusión. El científico se orienta a la búsquedad de indicadores objetivos, verificables... y cuando esto se hace en los niveles de la realidad subatómica los indicadores pueden ser menos que rastros de rastros... De qué (¿...?). Interrogante que sin embargo intentan y tienen que responder para orientar sus pesquizas, y más aún cuando abordan materias de la filosofía. Y en esto, según se ve, actúan con muchas limitaciones. Y es que el oficio del filósofo no es poca cosa y le mero sentido común no entrenado dificilmente podrá manejar estos asuntos. De ahí cosas como que la realidad surge de la nada, que los límites del universo (significando los límites del todo), etc. Y, aquí quizás este faltando trabajo filosófico en procura de apoyar la investigación científica. Un trabajo asentado en lógica y la información científica... antes que empeñado en utilizar otras rutas del saber, como eso de la "espiritualidad"... Esto es, buscar la verdad al lado de la ciencia y sin desmerecer la lógica. Ruta en la que también se pueder abordar las cuestiones referidas a Dios y similares.

9.Publicado por william maroto el 04/08/2014 17:31
Estimado Walter, reciba un cordial saludo. Es cierto es muy poco probable que los científicos lleguen a dar respuestas a toda pregunta en especial las de tipo filosóficas o teológicas, en una ocasión los discípulos de Jesús le dijeron que les explicara las cosas celestiales, Jesús respondió: Si les he explicado las cosas espirituales de una manera sencilla y paciente, y sin embargo no las han entendido, como quieren que les explique las cosas celestiales. Dios nos ha dado la capacidad de analizar y buscar respuesta a todas nuestras inquietudes sean de orden científico o espiritual, pero ha dado mas importancia a la segunda. Los adelantos científicos no cabe duda han ayudado mucho a la humanidad, no lo podemos negar, pero seria de mucho mas ayuda el cultivar el amor genuino por el prójimo.O cultivar los frutos del espíritu según Galatas 5:22,23, eso sin duda acompañado de la ciencia definitivamente eliminarían por completo los problemas de la humanidad. Es muy interesante que la Biblia no sea un libro científico, pero cuando ha dado información de este tipo ha sido exacta. Por ejemplo los creacionistas afirman que el universo y la tierra con todo su diversidad, fueron creadas en 6 días literales de 24 horas cada uno, bueno que dice la biblia del asunto, habla con respecto a cada día creativo: Y HUBO MAÑANA Y HUBO TARDE EL DÍA PRIMERO por citar un ejemplo, y así sucesivamente con los otros, pero ¿Serian estos días literales? o mas bien se refería a periodos extensos de tiempo, la respuesta se da en la misma biblia en el DÍA SÉPTIMO, ¿Por que?, porque el día séptimo fue tomado por Dios como su día de descanso, pero que interesante la biblia habla de su inicio pero no concluye con la expresión Y HUBO TARDE con respecto a ese día. Ahora bien el apóstol Pablo se refirió a este día de descanso y dijo que se había extendido hasta su tiempo y pidió a los cristianos entrar en el día de descanso de Dios. Por consiguiente este día séptimo ya lleva unos siete mil años de estar en vigencia y no ha terminado. En conclusión la Biblia no explica cuantos miles o millones de años fueron los periodos de cada día creativo por parte de Dios, pero si hace una división en seis periodos de tiempos en los cuales se explica con precisión los diez pasos geológicos (pasos que los mismos geólogos concuerdan), en la formación de la tierra.

10.Publicado por José Luis San Miguel el 05/08/2014 17:36
Percibo una contradicción en la parte final (que no en el resto) del comentario anterior: si hay que basarse únicamente en los resultados actuales de la ciencia y en la lógica (supongo que científica) para llevar a cabo la tan necesaria crítica filosófica de las interpretaciones y extrapolaciones que los científicos hacen de esos mismos resultados, pero... resulta que resultados + interpretaciones (paradigmáticamente condicionadas) forman un todo indisoluble, y ninguna otra facultad o capacidad distinta de las que los científicos utilizan para alcanzar sus resultados puede ser puesta en juego, no sea que tenga algo que ver con la entrecomillada "espiritualidad", ¿no nos estaremos encerrando en un círculo vicioso o callejón sin salida?

11.Publicado por Alfonso Sáenz Lorenzo el 05/08/2014 20:41
En relación al comentario 8, de Walter Reynaga en donde entiendo que plantea las complicadas relaciones entre la filosofía y la ciencia me parece oportuno el aportar a este diálogo algunas ideas.
Entiendo por mi parte que el objeto de estudio y la metodología de las ciencias de la naturaleza son ajenos en su mayor parte a la filosofía y la religión en casi todas las especialidades de las llamadas ciencias duras, si exceptuamos, por una parte, a la física y la cosmología cuando estudian los orígenes del Universo o la constitución última de lo existente y, por otra, a la biología evolutiva y la neurociencia actual cuando abordan la emergencia desde la materia de la mente, la consciencia y la libertad humanas .
Los propios padres de la ciencia, Galileo y Newton, para justificar la mecánica celeste que ellos crearon, recurren a la existencia de leyes naturales escritas con precisión en un elegante lenguaje matemático y que no pueden ser explicadas sin un legislador omnipotente. Y lo mismo pasa con la teoría de la relatividad de Einstein. El propio Einstein se confiesa sobrecogido por un sentimiento religioso al contemplar la armonía de su propia teoría, aunque rechazara siempre una interpretación excesivamente filosófica de la misma. Es ilustrativo al respecto el intento que, con ocasión del viaje de Einstein a España en los años veinte, protagonizó Ortega y Gasset al querer interpretar la teoría de la relatividad en el marco del perspectivismo y racio-vitalismo orteguiano, con el rechazo, educado pero contundente, del propio Einstein y el disgusto de Ortega que llegó a sugerir la falta de preparación filosófica de Einstein.
Y lo mismo podemos decir de los creadores de la mecánica cuántica: Los Bohr, Heisemberg, Srödinger, de Broglie…etc, que vieron muy claro desde el principio que la nueva disciplina atentaba no solo al determinismo mecanicista sino a los fundamentos epistemológicos de la propia física. El racionalismo cartesiano era insuficiente para fundamentar la nueva lógica de los cuantos y la propia física se abre a interpretaciones filosóficas diferentes. “El Tao de la física”, tituló hace ya años Fritjof Capra un famoso libro, impecable desde el punto de vista científico, que interpreta la mecánica cuántica a la luz de las filosofías orientales.
Hoy las cosas no son muy diferentes pues, por una parte, la cosmología ha puesto sobre la mesa el tema, de carácter sin duda metafísico del origen del Universo - la creación para una visión religiosa de la naturaleza y la existencia-, y, por otra, para los físicos más sobresalientes, como es el caso de Stephen Hawking en sus obras de divulgación sobre el cosmos, su tema predilecto a la hora de querer explicarlo todo es el de Dios, al que niega y que no es precisamente un concepto científico.
Y en el campo de la biología, en el seno del paradigma evolutivo, son los problemas de la emergencia de la vida, la mente, la consciencia y la libertad humana los que están exigiendo un nuevo marco científico que podemos denominar de la complejidad y que sin duda plantea problemas que van más allá de la ciencia biológica convencional y exige un enfoque global que involucra de lleno a la filosofía.
Por eso el diálogo entre ciencia, filosofía y religión es hoy más apasionante que nunca, pues se necesitan mutuamente. Para ello es preciso sacarlo de la desgraciada y pobre dialéctica entre creacionistas y evolucionista, muy condicionada por las luchas políticas entre conservadores y liberales en EEUU, y plantear las cuestiones de fondo con la máxima claridad y honestidad intelectual. Los científicos conscientes de cuando entran en terrenos especulativos y los filósofos y religiosos planteando unas cosmovisiones de la naturaleza y de Dios compatibles con los presupuestos científicos bien asentados.
En ese sentido, el esfuerzo de síntesis entre ciencia y religión realizada por Teilhard de Chardin en el siglo pasado, que plantea la entrevista a Leandro Sequeiros que estamos comentando, puede servir de pauta y ejemplo, aunque sea a costa de derribar muchos prejuicios en el terreno de la ciencia y dogmas de larga tradición en el terreno de la teología.

12.Publicado por clean el 07/08/2014 23:08
La fe abre la puerta.Vivencia de lo absoluto en la naturaleza humana....?

Todo comienza en la creación.

13.Publicado por william maroto avila el 08/08/2014 19:53
Estimado José Luis San Miguel: Estoy de acuerdo con usted en el asunto de creer en la ciencia como medio para resolver muchas cosas, pero si en la ciencia concreta no en la ciencia filosófica sin basarse en el método científico, en la parte final de mi comentario, hacia alusión al echo, de que mucho antes de que los geólogos sacaran a la luz los 10 pasos o periodos geológicos que ellos ya han comprobado como fue que sucedieron, ya Génesis los había descrito, en eso ellos están de acuerdo, solo que discrepan en la creación del hombre y las demás especies.Ahora bien antes de que Galileo dijera sobre la redondes de la tierra, la biblia ya lo había dicho en Isaias 40:22, cuantas vidas se hubieran salvado en el tiempo de la Inquisición por haber dado la descripción correcta a este texto, pero no solamente eso si no que la biblia misma habla de que el universo esta en expansion antes de que Willem de Sitter la declarara, esto lo encontramos en el anterior . La biblia habla sobre la cuarentena y el tratamiento de desechos como el excremento que fue de gran ayuda para los Israelitas en su tiempo, describe el ciclo del agua, mucho antes que se descubriera, en fin cuando da datos científicos es exacta. Sin embargo la ciencia no nos puede ayudar a resolver los temas de orden espiritual, filosófico o Teologicos es solamente la Biblia, como Jesus dijo respecto a ella en Juan 17:17 Tu palabra es la verdad.

14.Publicado por clean el 18/08/2014 22:17
tiempo pasado presente y futuro...? http://www.infovaticana.com​/asi-torturan-y-asesinan-nuestros-hermanos-en-irak

15.Publicado por LEANDRO el 31/08/2014 13:34
Muchas gracias por los comentarios.. Valoro todo lo que decís.. ya iremos comentando algunas cosas. A primeros de septiembre continuamos en Tendencias21 de las religiones..

16.Publicado por Pilar Pérez el 16/11/2014 19:08
No puedo entender como a los científicos materialistas no se les ocurre pensar, que sin conciencia de que existe el universo, no hay posibilidad de existencia de nada. Podemos discutir sobre la existencia de un Dios o de sus atributos pero no sobre la existencia de la conciencia. Y la conciencia estuvo siempre, porque el tiempo es una percepción humana y no podemos asegurar que exista sin un cerebro humano o algo parecido. El fenómeno real que hay que estudiar es una conciencia humana que observa o siente un universo. Si sólo estudiamos la materia estamos estudiando solamente una dimensión de la realidad. La ciencia materialista no estudia la realidad, simplemente da una explicación sesgada de una parte de la realidad.

Nuevo comentario:
Twitter

Los comentarios tienen la finalidad de difundir las opiniones que le merecen a nuestros lectores los contenidos que publicamos. Sin embargo, no está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o internacionales, así como tampoco insultos y descalificaciones de otras opiniones. Tendencias21 se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere no se ajustan al tema de cada artículo o que no respeten las normas de uso. Los comentarios a los artículos publicados son responsabilidad exclusiva de sus autores. Tendencias21 no asume ninguna responsabilidad sobre ellos. Los comentarios no se publican inmediatamente, sino que son editados por nuestra Redacción. Tendencias21 podrá hacer uso de los comentarios vertidos por sus lectores para ampliar debates en otros foros de discusión y otras publicaciones.

Otros artículos de esta misma sección
< >








Acceda al Blog de Javier Monserrat sobre el papel de la sociedad civil en el cambio global



Acceda al Blog de Javier Monserrat sobre el paradigma de la modernidad en el cristianismo



NUEVO LIBRO DE JAVIER MONSERRAT
El gran enigma
Ver artículo sobre el libro en Tendencias21 de las Religiones




PVP: 18 euros
Disponible en cualquier librería, Amazon y La Casa del Libro (Madrid)
También en la Editorial San Pablo
Puede solicitar su ejemplar a este correo electrónico


Artículos más destacados en TR