Los artistas tienen mucho que aportar al liderazgo

Los emprendedores son semejantes a los artistas en su la transformación de la realidad


Sharon Daloz Parks, profesora de Harvard Business School y autora del libro “El liderazgo puede enseñarse”, invita a darle más importancia al arte, al artista y al hecho artístico dentro del vocabulario propio de la teoría y la práctica del liderazgo. Destaca que los emprendedores y algunos políticos, médicos y educadores, son semejantes a los artistas en su búsqueda de transformar en realidad lo que aún no tiene forma. Por Sergio Manaut.



”La imagen de un artista, utilizada como metáfora para aquellos que ejercen actos de liderazgo, provoca inmediatamente dos respuestas primarias: afirmación y resistencia” comenta la prrofesora Sharon Daloz Parks en un artículo que publica Working Knowledge.

Afirma que los que se consideran artistas en el sentido convencional de la palabra (pintores, escultores, músicos, escritores, arquitectos, fotógrafos) pueden recoger la metáfora con entusiasmo, reconociendo que la incorporación de su ser artístico en la práctica del liderazgo abre un horizonte de poderosas posibilidades.

Pero, añade, los que han sufrido para elaborar un proyecto artístico exigido en el colegio, o los que tienen en mente el estereotipo del artista como un individuo irracional, asocial, marginal o blando, pueden rechazar la metáfora como improcedente.

¿En qué se parece un médico y un emprededor?

Es muy probable, sin embargo, que quien tenga esta visión, en algún aspecto de su vida personal o profesional ejemplifique a su pesar el poder y las cualidades de un artista: la habilidad de trabajar a la vanguardia de las tendencias, una relación interdependiente con el medio y una gran capacidad de improvisación creativa.

Los emprendedores y algunos políticos, médicos y educadores, por ejemplo, son semejantes a los artistas en su búsqueda de transformar en realidad lo que aún no tiene forma.

En el marco de cualquier profesión o sector, una de las características primarias del arte del liderazgo es el deseo de trabajar a la vanguardia, en el límite entre lo conocido y lo emergente. El liderazgo artístico es capaz de permanecer curioso y creativo en la complejidad y el caos.

Los que practican un liderazgo adaptativo deben confrontar, decepcionar y desmantelar y al mismo tiempo energizar, inspirar y delegar. La creatividad que emerge del hecho de trabajar en este límite paradójico es parte integral del trabajo bien concebido.

Interdependencia con el medio

Los artistas trabajan en el marco de un conjunto de relaciones que no pueden controlar totalmente. Con respecto a la práctica del liderazgo, una de las características más potentes de pensar como un artista es que el artista necesariamente trabaja en una profunda interdependencia con el medio, sea éste la piedra, la arcilla, la pintura, un instrumento musical.

Tal como cuenta Sharon Daloz Parks en su artículo, Linda St. Clair, quien se desempeñara como gerente de recursos humanos para el área de manufactura de una gran empresa tecnológica, es consciente de que su experiencia previa como directora artística de producciones teatrales enriqueció su práctica del liderazgo dentro de un contexto corporativo.

“En mi mejor momento en la organización, comenta Linda, ayudé a la gente que me reportaba a conseguir lo que necesitaban para ser efectivamente creativos. Con el tiempo llegué a seleccionar un equipo talentoso pero siguió siendo mi responsabilidad el ser muy clara con respecto a lo que se suponía que debíamos hacer como organización y permitir que cada persona dentro del sistema supiera cómo su trabajo afectaba el del resto”.

Recordando su experiencia en el teatro, Linda comenta que en el algún punto del hecho artístico, el director debe dejar fluir las acciones individuales y sabe que el elenco tomará decisiones críticas. Los ensayos son momentos creativos, dinámicos; los buenos directores se mueven dentro de un marco de ambigüedad…nuevamente, el límite entre lo conocido y lo desconocido. “Hay que jugar un poquito” asevera Linda.

Posteriormente, en un contexto corporativo, este concepto de ensayo sigue siendo básico. Ella alienta a su gente a probar el ensayo y error, a agotar las posibilidades. Llegó un día en que el cartel en la “sala de guerras” corporativa se cambió a “sala de música”, como parte de la necesidad de usar correctamente las metáforas.

El teatro, el liderazgo y la enseñanza son todas artes de comunicación que requieren un feedback constructivo. Linda St. Clair ve un paralelo con el jazz: “Cuando tocas, estás escuchando al otro, intuitivamente modulando hacia nuevas posibilidades, hacia un producto más efectivo y una organización más exitosa.”



Martes, 17 de Enero 2006
Sergio Manaut
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