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Los buenos recuerdos determinan nuestra preferencia por algunas fragancias

Un estudio profundiza en las conexiones entre el olfato y la memoria


Cuando una fragancia desencadena en nosotros un buen recuerdo, es más probable que nos encante, ha revelado una investigación realizada por científicos de EEUU y Japón sobre las conexiones entre el olfato y la memoria. Los resultados ponen de relieve cómo el efecto de un olor puede variar de persona a persona, en función de los recuerdos que dicho olor evoque. El año pasado, otro equipo de investigadores determinó el mecanismo neuronal que nos permite asociar los olores con eventos del pasado.





Imagen: Georges Seguin (Okki). Fuente: Wikipedia.
Imagen: Georges Seguin (Okki). Fuente: Wikipedia.
Cuando el aroma de una fragancia desencadena un buen recuerdo en alguien, es más probable que dicha fragancia sea un éxito, afirman Rachel Herz, de la Universidad de Brown (EEUU), y Haruko Sugiyama y colaboradores, de la Kao Corporation de Japón.

Estos investigadores han llevado a cabo un estudio cuyos resultados indican que el olor de un producto a menudo evoca recuerdos emocionales personales, lo que influye en nuestra respuesta hacia ese olor.

Herz y sus colaboradores se propusieron comprobar cómo los recuerdos evocados por un aroma influyen en la percepción de una fragancia, una cuestión que hasta ahora no se había investigado.

Estos llamados "recuerdos proustianos" por lo general se forman a una edad temprana, y son tenidos en cuenta con menor frecuencia que los recuerdos provocados por señales visuales o verbales.

Sin embargo, las memorias evocadas por los olores también son claramente emocionales. Nos devuelven a sensaciones del pasado, a situaciones que incluso podemos haber guardado en el olvido.

Características del estudio

Para realizar la investigación, se enviaron muestras de cuatro lociones corporales perfumadas a 271 mujeres estadounidenses, de edades comprendidas entre los 22 y los 31 años.

Antes de comenzar a utilizar estas lociones durante una semana, las mujeres completaron una encuesta inicial, vía online. En ella calificaron las fragancias de cada loción en cuanto a su agrado, intensidad, familiaridad, singularidad, y grado en que les evocaban recuerdos. En una encuesta posterior al uso de las lociones, las participantes calificaron además hasta qué punto les gustabas estas.

Se constató así que las mujeres preferían aquellas lociones cuyas fragancias les resultaban agradables y les evocaban memorias emocionales personales potentes. Estas lociones fueron calificadas como superiores al resto, aunque los olores de otras lociones les resultaran igualmente agradables.
 
De hecho, el grado en que la fragancia evocaba recuerdos personales, determinó las preferencias de las participantes por una loción dada.  Así que, deducen los investigadores, cuanto más active una fragancia la memoria, mayores serán sus posibilidades de resultar altamente valorada por los usuarios. "La capacidad de un aroma para provocar recuerdos personales es más importante que lo agradable que pueda ser al olfato", afirma Herz.

Fragancias individualizadas

Los investigadores señalan asimismo que estos resultados ponen de relieve el carácter individualizado de las fragancias relacionadas con recuerdos; y cómo el efecto de un olor puede variar de persona a persona.

Esto es así porque la percepción relacionada con los olores viene determinada en gran medida por la historia personal previa y también por el contexto en que se ha crecido.

Por eso, el conocimiento de una determinada cultura podría ayudar a los desarrolladores de productos a predecir el grado en que una fragancia específica provocará ciertas asociaciones de olor. Por ejemplo, en América del Norte y Europa, los olores cítricos podrían ser muy bien acogidos; al igual que el olor a jazmín en Japón.  
 
Un mecanismo neuronal subyacente

El año pasado, un equipo de científicos del Laboratorio Cold Spring Harbor, en EEUU, logró identificar por vez primera (en animales) el mecanismo neuronal subyacente a nuestra memoria de los olores.

Todo se produce gracias a la actividad de un conjunto de neuronas (llamadas células granulosas del bulbo olfatorio) que unen la región cerebral que registra la sensación del olor con otra área, vinculada al conocimiento y la memoria. Esta conexión es la que determina cómo percibimos un olor, en función con el recuerdo al que lo asociamos. 

Referencias bibliográficas:
 
Haruko Sugiyama, Akiko Oshida, Paula Thueneman, Susan Littell, Atsushi Katayama, Mitsuyoshi Kashiwagi, Satoshi Hikichi, Rachel S. Herz. Proustian Products are Preferred: The Relationship Between Odor-Evoked Memory and Product Evaluation. Chemosensory Perception (2015). DOI: 10.1007/s12078-015-9182-y.
 
Brittany N Cazakoff, Billy Y B Lau, Kerensa L Crump, Heike S Demmer y Stephen D Shea. Broadly tuned and respiration-independent inhibition in the olfactory bulb of awake mice. Nature Neuroscience (2014). DOI: 10.1038/nn.3669.
 
 
 


Jueves, 4 de Junio 2015
Redacción T21
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