Los compañeros de los teletrabajadores pierden su motivación más fácilmente

Se sienten poco independientes y consideran que tienen más carga de trabajo


El teletrabajo ha permitido a muchos trabajadores compaginar su vida laboral con su vida familiar. Las virtudes de este modelo son indiscutibles, sin embargo no todos sus “actores” se benefician. Según un reciente estudio del Rensselaer Polytechnic Institute, los compañeros de los teletrabajadores pierden más fácilmente la motivación y tienen más posibilidades de cambiar de empresa. Estos trabajadores se resienten porque no pueden establecer vínculos fuertes con sus compañeros. Asimismo, tienden a pensar que soportan más carga de trabajo y no se ven en la obligación moral de darlo todo por la empresa. Por Raúl Morales.



Workfamily.
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Un nuevo estudio elaborado por el profesor de management del Rensselaer Polytechnic Institute, Timothy Golden, sugiere que la preeminencia de teletrabajadores en una oficina puede influir negativamente en quienes no trabajan desde casa en forma de insatisfacción. Asimismo, afirma que, en tales circunstancias, estos trabajadores tienen más probabilidades de buscarse otra empresa que le ofrezca otras condiciones laborales.

Mucho se ha hablado y escrito sobre cómo el teletrabajo está cambiando la forma de trabajar de muchas personas. Es un fenómeno que, sobre todo, ha permitido conciliar la vida laboral y familiar. La mayor parte de los estudios que se han llevado a cabo sobre este fenómeno se ha centrado en el teletrabajador, como no podía ser de otro modo. Ahora bien, ¿qué pasa con los compañeros de esos teletrabajadores que no se han acogido a esa posibilidad y siguen yendo a la oficina?

Timothy Golden lleva más de diez años investigando el impacto que está teniendo la flexibilización de las condiciones de trabajo. En concreto, se ha especializado en las implicaciones de la rápida expansión de las tecnologías en las organizaciones.

El teletrabajo es una forma de trabajo virtual que conlleva realizar parte de la labor semanal que llevamos a cabo lejos de la oficina, utilizando las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Como advierte el informe “Society of Human Resource Management”, este fenómeno está ganando enteros muy especialmente en los Estados Unidos, donde el 37% de las empresas ya ofrecen a sus empleados condiciones de trabajo muy flexibles, incluido el teletrabajo. Este porcentaje está creciendo anualmente a razón de un 11%.

“La compleja relación entre el trabajo y la familia ha sido foco de muchos estudios, tanto en comunidades privadas como académicas”, afirma el profesor Golden, en un comunicado del Rensselaer, “Como resultado, el interés y las investigaciones respecto al teletrabajo como un modo sencillo de resolver los conflictos entre vida laboral y vida académica han sido dominantes y han crecido enormemente. En cualquier caso, hasta la fecha, esos estudios se han centrado en el impacto del teletrabajo en los propios teletrabajadores más que en quienes trabajan junto a ellos pero se quedan en la oficina”, apunta.

Abandonar la empresa

Golden ha estudiado una muestra de 240 profesionales de compañías de un tamaño medio. Su principal conclusión es que, cuanto más porcentaje de teletrabajadores hay, más insatisfacción existe entre quienes hacen su jornada laboral enteramente en la oficina. Además, éstos tienen más probabilidades de dejar la empresa para la que trabajan.

Golden matiza, sin embargo, que aunque estos resultados son mensurables científicamente, pueden verse influenciados por una gran variedad de factores paralelos. Por ejemplo, el estudio indica que hechos como la cantidad de tiempo que los compañeros teletrabajan, el número de interacciones cara a cara o la autonomía que se les da a los empleados pueden jugar un papel importante en un sentido u otro.

¿Por qué ocurre, sin embargo, el fenómeno que describe el estudio? Son varías las razones descritas por Golden. En primer lugar, quienes no teletrabajan y están insatisfechos con sus compañeros tienden a ver su lugar de trabajo como menos agradable.

Además, los vínculos emocionales con sus colegas son más endebles y se sienten, por ello, menos identificados con la misión (y visión) general de su empresa. Digamos, que no se sienten obligados a dar lo máximo de ellos mismos por la organización.

Frustración

“Aunque las razones de la insatisfacción de quienes no teletrabajan son muy variadas, éstas pueden ser debidas potencialmente a la percepción que tienen respecto a que su flexibilidad laboral ha decrecido o a que soportan más carga de trabajo. En consecuencia, se deriva una mayor frustración que viene de la mano del porcentaje de teletrabajadores”, dice.

Se puede decir que los no-teletrabajadores encentran menos satisfacción personal a la hora de hacer su trabajo porque encuentran más obstáculos cuando tratan de construir y mantener relaciones efectivas con sus compañeros.

Planteada la situación, los directivos tienen mucho que decir al respecto. El estudio considera que se pueden articular soluciones para mitigar algunos de los impactos negativos de esta práctica laboral. En concreto, recomienda incentivar el contacto cara a cara cuando los teletrabajadores pasen por la oficina. Asimismo, sugiere que se aumente, en la medida de lo posible, la independencia de quienes no teletrabajan.

“En términos de hacer una gestión de los recursos humanos dentro de la organización, no hay dudas de que el papel que se juegue en el trabajo repercute en el que se juega dentro de la familia. En cualquier caso, quienes toman las decisiones deben tener en cuenta el impacto que tiene el teletrabajo en la oficina. Tienen que ser cautelosos a la hora de implementar o expandir esta forma de trabajo”, dice Golden.













Lunes, 14 de Enero 2008
Raúl Morales
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