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Los grupos ecologistas matizan el entusiasmo por el Acuerdo de París

Consideran que carece de las herramientas necesarias para luchar con eficacia contra el calentamiento global


El próximo 22 de abril de 2016 si firmará el Acuerdo de París surgido de la COP21. Aunque ha despertado el entusiasmo, los grupos ecologistas le ponen algunas pegas. Creen que con él se pierde la oportunidad un cambio real de modelo basado en las renovables y que los objetivos de emisiones que el Acuerdo contempla llevarían a casi 3 ºC de aumento en la temperatura global, algo muy alejado de los 1,5ºC deseables. Por Marta Lorenzo.




El plenario rompe en aplausos el pasado 12 de diciembre de 2015, tras la aprobación del Acuerdo de París. Imagen: COP PARIS. Fuente: Sinc.
El plenario rompe en aplausos el pasado 12 de diciembre de 2015, tras la aprobación del Acuerdo de París. Imagen: COP PARIS. Fuente: Sinc.
El pasado 12 de diciembre, las 196 partes reunidas en la Cumbre del Clima de París (COP21) acordaron por primera vez un texto universal y jurídicamente vinculante para actuar contra el calentamiento global.

El Acuerdo de París ha sido celebrado desde entonces en medios de comunicación y por parte de los responsables políticos.

“El verdadero éxito del acuerdo es que es universal”, indicaba ese día a la plataforma Sinc Jean Jouzel, climatólogo francés y vicepresidente del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) desde 2002.

Principales características

Recordemos las principales características del acuerdo:

-El aumento de la temperatura global debe estar muy por debajo de los 2ºC. Aunque al inicio de las negociaciones se hablaba de limitar el aumento global de la temperatura del planeta  por debajo de los 2ºC respecto a los niveles preindustriales, el Acuerdo de París se muestra finalmente más ambicioso en este sentido.

- Revisión cada cinco años. La primera revisión será en 2020. Su propósito: actualizar los objetivos nacionales (los llamados INDCs)  de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, de tal manera que estos objetivos sean cada vez más ambiciosos.

-El acuerdo es jurídicamente vinculante. “El verdadero éxito no son las palabras que aparecen en el Acuerdo de París sino lo que tiene que hacerse para que se cumpla”, subrayaba a Sinc el día 12 Daniel Esty, profesor de leyes y política medioambientales en la Universidad de Yale (EE UU). La organización ecologista Greenpeace advierte sin embargo que, a pesar de todo, los INDCs no son legalmente vinculantes ni lo son tampoco los compromisos de financiación o inversión para evitar el cambio climático. Esto ha sido así “principalmente para permitir que Estados Unidos sea parte de este acuerdo global”.

- Los países firmantes del acuerdo se han comprometido a aportar a partir de 2020 un fondo económico de 100.000 millones de dólares anuales para luchar contra los efectos del cambio climático.

Las pegas de los ecologistas

Los grupos ecologistas han matizado el entusiasmo imperante ante los resultados del Acuerdo de París. Según Ecologistas en Acción, el acuerdo es “decepcionante e insuficiente” porque carece de herramientas necesarias para luchar con eficacia contra el calentamiento global y además desoye las luchas ciudadanas que ya están haciendo frente al cambio climático.

Se ha perdido una oportunidad de reforzar e internacionalizar un cambio de modelo basado en las renovables y se ha optado en cambio por consagrar la mercantilización del clima y las "falsas soluciones".

Para Greenpece, el Acuerdo de París tampoco es suficiente porque, a pesar de lo que señala, no fija los medios para lograr la limitación del calentamiento global a 1,5 ºC, pues los objetivos de emisiones que se manejan llevarían a casi 3 ºC de aumento.

El papel de la ciencia

En 2014, la última fase del Quinto Informe de Evaluación (AR5) del IPCC (Panel Intergubernamental de la ONU sobre Cambio Climático) ya destacó que “las políticas climáticas pueden ser asesoradas por los descubrimientos científicos” para ser mejoradas y que resulten más eficientes; y que la cooperación internacional podría jugar un papel constructivo en el desarrollo, difusión y transferencia de conocimientos y tecnologías que ayuden a proteger el planeta.

En este sentido, el Acuerdo contempla la  realización  y  actualización  de  evaluaciones  de  las  necesidades  de tecnología, y una mejor puesta en práctica de sus resultados; un  aumento  del  apoyo  financiero  y  técnico; evaluaciones de las tecnologías que estén listas para ser transferidas; y la creación de entornos más propicios para el desarrollo y la transferencia de tecnologías idóneas desde los puntos de vista social y ambiental. El Acuerdo de París se firmará el próximo 22 de abril de 2016 y entrará en vigor en 2020.

Lunes, 14 de Diciembre 2015
Marta Lorenzo
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