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Los niños que juegan libres serán adultos con mayor autoestima y capacidad de adaptación

Un estudio señala que el juego no estructurado resulta beneficioso a largo plazo


Una encuesta realizada en Alemania refleja que las personas que tuvieron tiempo libre de niños, para jugar de forma no estructurada, son más flexibles y adaptables a las circunstancias de adultos. Tienen mejores relaciones sociales aquellos que hacían más cosas por su cuenta, como explorar el barrio, sin un control tan exhaustivo de sus padres.




Jugar de manera libre en la infancia es beneficioso de mayores. Imagen: Stepanov. Fuente: PhotoXpress.
Jugar de manera libre en la infancia es beneficioso de mayores. Imagen: Stepanov. Fuente: PhotoXpress.
Con una abundancia cada vez mayor de actividades extraescolares, está creciendo la idea de que los niños están perdiéndose algo importante si no tienen tiempo para jugar libremente, sin una estructura.

Una nueva investigación realizada en Alemania, informa la revista estadounidense Pacific Standard, sugiere que estos temores son justificados: las personas que recuerdan haber tenido un montón de tiempo libre en la infancia disfrutan de altos niveles de éxito social como adultos.

Un equipo de tres psicólogos de la Universidad de Hildesheim, dirigido por Werner Greve, realizó una encuesta a 134 personas. A los participantes se les presentó una lista de siete afirmaciones, y tuvieron que decir el grado en que se ajustaban a sus propias experiencias de la infancia (es decir, de tres a 10 años).

Entre las afirmaciones figuraban estas: "Mirando hacia atrás, probé muchas cosas y experimenté mucho por mí mimo"; "de vez en cuando, me daba una vuelta solo o con amigos para conocer el barrio"; y "mis padres siempre estaban con miedo de que algo pudiera pasarme, así que no me dejaban hacer muchas cosas por mí mismo."

Los voluntarios también expresaron su grado de acuerdo o desacuerdo con 10 afirmaciones diseñadas para medir el "éxito social": "Mis amigos vienen a pedirme consejo"; "mi trabajo es apreciado por los demás"; y "si algo sale mal, tengo amigos a mi lado que me apoyan." Pruebas adicionales midieron su capacidad para ser flexibles ante los reveses de la vida, y su nivel general de autoestima.

Resultados

Los investigadores encontraron una correlación positiva significativa entre haber tenido tiempo suficiente para jugar libremente en la infancia y el éxito social del adulto.

También se halló un vínculo entre el tiempo libre de los niños y una alta autoestima y la flexibilidad para ajustar las metas personales.

Con todo, "no hace falta decir que el juego infantil no es el único ni quizás el más importante predictor del éxito social... la correlación que encontramos en este estudio fue sorprendentemente alta", escriben los investigadores en la revista online Evolutionary Psychology.

El juego libre, argumentan, permite a los niños desarrollar la flexibilidad necesaria para adaptarse a las circunstancias y ambientes cambiantes, una habilidad que es muy útil cuando la vida se vuelve impredecible en la edad adulta.

Así que puede que a los padres les interese que sus hijos tengan el tiempo y la libertad para jugar y explorar a su propio ritmo. Tutelarlos y orientantarlos puede ser estupendo, pero como esta investigación nos recuerda, hay muchos tipos de experiencias de aprendizaje, y algunas de las menos formales pueden valer la pena a largo plazo.

Referencia bibliográfica:

Werner Greve et al.: Does playing pay? The fitness-effect of free play during childhood. Evolutionary Psychology (2014).

Lunes, 12 de Mayo 2014
Pacific Standard/T21
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Nota



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1.Publicado por Ann el 14/05/2014 10:53
Se me ocurre otra vision del asunto.

Las personas triunfadoras tiene una percepción de su infancia -así como de su vida adulta-, distinta a los "perdedores". Esto no tendría mucho que ver en como piensan y que creencias poseen sobre si mismos y el mundo.

Si sus creencias son positivas, su visión de su infancia en el fututo será positiva, tal y como describen. Incluso aunque hubieran vivido exactamente las mismas experiencias que los "perdedores" sus sensaciones serian diametralmente distintas. La carcel del "perdedor" seria un lugar estupendo o, como poco, menos malo, para ellos, los "triunfadores".

Desde luego las creencias en gran medida se labra entre los 0 y 6 ańos, y es ahi donde juegan más. De modo que las creencias son el resultado de esas experimentaciones de infancia, pero tambien hay una predisposicion de base importante -llamemosla "genetica"-, que podría diferenciar a unos de otros desde un principio. Es notorio que hay nińos con una actitud vital y positiva, y otros retraidos y reservados, sensibles en extremo, y no existen sucesos que puedan justificar dicha actitud de base. No desde la optica habitual, desde luego.

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