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Los rasgos faciales modernos tienen al menos un millón de años

La comparación de fósiles jóvenes de "Homo sapiens" y "Homo ergaster" permite determinar en qué momento surgió la cara humana tal y como la conocemos


Los rasgos faciales modernos, del 'Homo sapiens', tienen al menos un millón de años, según un estudio comparado entre sendos fósiles jóvenes de un 'Homo antecessor' hallado en Atapuerca (Burgos) y de un 'Homo ergaster' encontrado en Kenya. El estudio, realizado por científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, muestra que de haber seguido creciendo, el joven burgalés habría tenido la cara de un 'Homo sapiens'.





Fósiles faciales del 'chico de la Gran Dolina', encontrado en Atapuerca (Burgos) perteneciente a Homo antecessor (a la izquierda), y del 'chico de Turkana', Homo ergaster hallado en el Lago de Turkana (Kenya, África). Fuente: PLOS ONE/SINC.
Fósiles faciales del 'chico de la Gran Dolina', encontrado en Atapuerca (Burgos) perteneciente a Homo antecessor (a la izquierda), y del 'chico de Turkana', Homo ergaster hallado en el Lago de Turkana (Kenya, África). Fuente: PLOS ONE/SINC.
Un estudio, publicado en PLOS ONE, ha comparado el crecimiento facial del 'chico de la Gran Dolina', fósil encontrado en Atapuerca (Burgos) perteneciente a Homo antecessor, y 'el chico de Turkana', fósil de Homo ergaster hallado en el Lago de Turkana (Kenya, África).

En él han participado un equipo de investigadores hispano-norteamericanos entre los que se encuentran José Mª Bermúdez de Castro y María Martinón-Torres, del Grupo de Antropología Dental del CENIEH (Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana).

Los datos de dicho estudio, basados en la remodelación que sufre el hueso durante el desarrollo, que deja huellas inequívocas de la dinámica del crecimiento de cada elemento óseo, sugieren que la cara del chico de la Gran Dolina, cuyo aspecto moderno había sido utilizado como un carácter diagnóstico de la especie de Homo antecessor, habría seguido desarrollándose como la de Homo sapiens, caso de haber sobrevivido hasta la edad adulta.

La comparación del patrón de crecimiento facial con un individuo de su misma edad dental, pero fallecido en el este de África hace 1,6 millones de años, ha revelado diferencias sustanciales. Aquel hominino africano, conocido como el chico de Turkana, fue asignado a la especie Homo ergaster y su patrón de remodelado facial responde al modelo primitivo, que los primeros Homo comparten con Australopithecus.

La especie más antigua de Europa

“Ahora podemos afirmar que la cara ‘moderna’ apareció en alguna población humana hace al menos un millón de años y que, por el momento, Homo antecessor sigue siendo la especie más antigua con ese rasgo anatómico tan importante”, afirma Bermúdez de Castro. Su cara “moderna” está en consonancia con su tamaño cerebral, de más de 1.000 centímetros cúbicos, y con su patrón “moderno” de desarrollo dental.

Como explica en la nota de prensa, esta nueva investigación se une a otras realizadas previamente por su equipo investigador, y “nos permiten aproximarnos cada vez más a la historia evolutiva del género Homo en el último millón de años, y a la posición filogenética de Homo antecessor.”

Y es que una de las críticas que recibió la especie Homo antecessor, tras su publicación en la revista Science en 1997, fue que varios de los individuos hallados eran juveniles. “Dicha crítica era discutible, puesto que al menos una especie de gran relevancia en la evolución humana, Australopithecus africanus, fue definida a partir de un individuo infantil”, ha añadido este experto en antropología dental.

La especie Homo antecessor ganó en credibilidad con la obtención de especímenes de adultos y con el hallazgo de una mandíbula humana en el yacimiento de la Sima del Elefante (Atapuerca) en 2007. No obstante, quedaba por saber si la morfología moderna de la cara de Homo antecessor, estudiada en el llamado chico de la Gran Dolina, se debía tan sólo a su temprana edad de muerte, unos diez años. Y como concluye Bermúdez de Castro, "la especie Homo antecessor sale así reforzada con el estudio de su crecimiento facial”.

Referencia bibliográfica:

Rodrigo S. Lacruz mail, José María Bermúdez de Castro, María Martinón-Torres, Paul O’Higgins, Michael L. Paine, Eudald Carbonell, Juan Luis Arsuaga, Timothy G. Bromage Facial Morphogenesis of the Earliest Europeans, PLOS ONE (2013).


Miércoles, 12 de Junio 2013
CENIEH/T21
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