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Nueva York es la megaciudad que más energía consume del mundo

Un estudio sobre ciudades de más de 10 millones de habitantes revela las diferencias en la gestión de recursos


Un estudio realizado en Canadá sobre el consumo de recursos en las megaciudades (las que tienen más de 10 millones de habitantes) revela que Nueva York es la que más energía consume, mucha más que otra ciudad rica y de clima similar como Tokio, por ejemplo. También revela que ciudades con escasez de agua como Río de Janeiro y Sao Paulo desperdician el 50% del agua que va por sus tuberías; y que diversas estrategias pueden evitar tanto derroche.




Nueva York, desde el Empire State Building, en 2004. Imagen: bizior. Fuente: Free Images.
Nueva York, desde el Empire State Building, en 2004. Imagen: bizior. Fuente: Free Images.
Nueva York es un sumidero de energía, Londres y París utilizan relativamente menos recursos y Tokio conserva el agua de forma admirable. Estas son sólo algunas de las conclusiones de un nuevo estudio sobre "metabolismo de las megaciudades", primer sondeo global de los recursos utilizados y eliminados en cada una de las 27 áreas metropolitanas más grandes del mundo.

Liderados por ingenieros de la Universidad de Toronto (Canadá), un equipo internacional de investigadores examinó datos sobre el consumo de los recursos en las ciudades más grandes del planeta, como la quema de gas natural para calefacción, el uso de electricidad para el transporte público o la eliminación de residuos sólidos y aguas residuales.

Publicados esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences, los hallazgos podrían señalar el camino hacia estrategias para que las ciudades sean más limpias, más verdes y más sostenibles, o al menos, menos codiciosas.

27 megaciudades

Las megaciudades -áreas metropolitanas con poblaciones de más de 10 millones- continúan creciendo en tamaño e importancia económica. En 1970 sólo había ocho megaciudades en todo el mundo. Este número creció a 27 en 2010, y se espera que llegue a 37 en 2020. El área metropolitana de Toronto tiene 6 millones de habitantes, por lo que no se incluye en el estudio.

Estas áreas urbanas actualmente generan el 14,6 por ciento del PIB total del mundo, pero también consumen recursos de forma desproporcionada.

El estudio encontró que las megaciudades de hoy son el hogar de sólo el 6,7 por ciento de la población mundial, y sin embargo consumen el 9,3 por ciento de la electricidad y producen el 12,6 por ciento de los desechos.

De acuerdo con el profesor de ingeniería civil y ecólogo industrial Chris Kennedy, de la Universidad de Toronto, algunas ciudades son más culpables que otras. "La metrópoli de Nueva York tiene 12 millones menos de personas que Tokio, y sin embargo utiliza más energía: el equivalente a un superpetrolero de petróleo cada 1,5 días", señala, en la nota de prensa de la universidad. "Cuando lo vi, pensé que era simplemente increíble."

Causas de las diferencias

Kennedy, también investigador principal en el Instituto de Ciudades Globales de la universidad, explica que algunas de las diferencias tienen que ver con la geografía: las megaciudades más frías como Moscú y Nueva York utilizan más combustible para la calefacción. Otro factor es la actividad económica.

"La gente rica consume más cosas y en última instancia tira más cosas", dice. El neoyorquino promedio utiliza 24 veces más energía que un ciudadano de Calcuta, y produce más de 15 veces más residuos sólidos.

Sin embargo, como puede verse comparando Nueva York y Tokio -dos megaciudades relativamente ricas en regiones templadas-la riqueza y la geografía no lo son todo. El diseño eficiente de Tokio y su vasta red de transporte público reduce su impacto ambiental, y demuestra que, en algunos casos, las políticas urbanas inteligentes pueden reducir el uso de recursos, incluso aunque suba el PIB y haya explosión demográfica.

Tokio también se ha ocupado de forma enérgica de las tuberías con fugas, una estrategia que ha reducido las pérdidas de agua al 3 por ciento, frente al más del 50 por ciento de fugas en ciudades como Río de Janeiro y Sao Paulo. "Son los lugares que realmente están faltos de agua, y sin embargo la están tirando", dice Kennedy.

Estrategias exitosas

En el estudio, Kennedy y su equipo exponen otras políticas exitosas:

-Moscú ha construido el mayor sistema de calefacción urbana del mundo, proporcionando calor y energía combinados a edificios que albergan a 12 millones de personas. El sistema está siendo más eficiente que el uso de sistemas separados para cada edificio.

-Seúl ha desarrollado un sistema de recuperación de aguas residuales utilizados para usos secundarios como inodoros, aumentando la eficiencia global del uso del agua.

-Londres ha sufrido un aumento de los costes de la electricidad y de los impuestos sobre la eliminación de residuos sólidos. Es la única megaciudad en la que el consumo de electricidad per cápita está disminuyendo incluso cuando el PIB sube.

Conclusiones

Aunque Kennedy y otros investigadores habían estudiado ya el uso de recursos en las grandes ciudades, a menudo se han visto limitados ya fuera por un pequeño tamaño de la muestra o por una definición que no incluía toda la región metropolitana. Este nuevo estudio es el primero en recoger información detallada de estas 27 megaciudades.

Esta investigación contribuye a una mayor comprensión de la complejidad creciente de las ciudades. "Una megaciudad no es una región políticamente definida", dice Kennedy. "Las personas que viven allí tienen un mercado de vivienda y de trabajo común, y viajan por toda la región para el trabajo diario o por placer".

En todo el mundo, las megaciudades están viviendo un aumento masivo de la población, pero los resultados muestran que están creciendo aún más rápido en términos de consumo de energía y de PIB. En el mundo en desarrollo, sobre todo China, donde hay más megaciudades que en cualquier otro país, la combinación de más gente y más consumo per cápita está ejerciendo una enorme presión sobre los recursos del planeta.

Sin embargo, el estudio sugiere que pese a esta proliferación, las decisiones políticas inteligentes pueden marcar la diferencia. "No estamos hablando de políticas a corto plazo, de problemas de unas solas elecciones, sino de políticas a largo plazo sobre infraestructuras que dan forman las ciudades a lo largo de años o décadas", dice Kennedy.

"La evidencia es que las megaciudades pueden hacer algunos progresos en la reducción del uso general de los recursos, y creo que eso es alentador."

Referencia bibliográfica:

Christopher A. Kennedy, Iain Stewart, Angelo Facchini, Igor Cersosimo, Renata Mele, Bin Chen, Mariko Uda, Arun Kansal, Anthony Chiu, Kwi-gon Kim, Carolina Dubeux, Emilio Lebre La Rovere, Bruno Cunha, Stephanie Pincetl, James Keirstead, Sabine Barles, Semerdanta Pusaka, Juniati Gunawan, Michael Adegbile, Mehrdad Nazariha, Shamsul Hoque, Peter J. Marcotullio, Florencia González Otharán, Tarek Genena, Nadine Ibrahim, Rizwan Farooqui, Gemma Cervantes, y Ahmet Duran Sahin: Energy and material flows of megacities. PNAS (2015). DOI: 10.1073/pnas.1504315112.

Miércoles, 29 de Abril 2015
Universidad de Toronto/T21
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